Estudio Bíblico Segundo Domingo después de Pascua (A), 23 de abril del 2017

[RCL] Hechos 2: 14a, 22-32; Salmo 16; 1 Pedro 1: 3-9; Juan 20: 19-31

Hechos 2: 14a, 22-32
Es apropiado que el discurso de Pentecostés de Pedro nos llegue en el segundo domingo de Pascua. Mientras que la audiencia de Pedro había experimentado la alegría de la efusión del Espíritu, la iglesia hoy se está recuperando del domingo de Pascua. El discurso de Pedro proporciona la sacudida retórica necesaria en este “bajo domingo” que carece de los lirios, las multitudes y los himnos gloriosos de la semana anterior. Estas palabras son el primero de unos treinta discursos en el Libro de los Hechos y, de hecho, el primero de los innumerables intentos de los líderes cristianos para explicar la fe. Nuestra tarea es escuchar este intento inaugural de testimonio cristiano tanto como “buenas noticias” y como “nuevas noticias”. La atención a la entrega de Pedro recuerda algo de la precariedad del momento: la refutación de Pedro de la acusación de embriaguez contra los apóstoles (omitida en el leccionario) revela un malestar temprano en su sermón. Luego esto es confirmado por el uso de Pedro de las Escrituras del Antiguo Testamento, lo que coloca su esfuerzo en una base más familiar y más elocuente. Esta porción del sermón termina en una nota poderosa, cuando Pedro recuerda a la audiencia que “todos nosotros somos testigos” (2.32) de la resurrección de Cristo. El “todos” se refiere tanto a los discípulos en la etapa de Pentecostés con él como a los que la celebran 2000 años después, tratando de escuchar las palabras nuevamente.

  • ¿Qué partes del discurso de Pedro “tocan el corazón” (2.37) del lector moderno?
  • ¿Cómo mantiene la Iglesia la calidad de su proclamación a través de los altos y bajos del calendario del año?

Salmo 16
En la lectura anterior de los Hechos, Pedro/Lucas utiliza el Salmo 16 para avanzar un argumento cristológico. Dado que es la única porción del Antiguo Testamento en el leccionario, podría ser provechoso considerar los versos fuera de ese contexto. El Salmo describe una relación íntima con el Creador, ya que los pronombres de primera y segunda persona abundan en todas partes y las imágenes metafóricas implican una cercanía táctil. Además, a diferencia de los muchos salmos que son en respuesta a un particular sufrimiento o problema, el Salmo 16 retrata de una relación de confianza sostenida. Tal interacción otorga ciertas bendiciones a los fieles, bendiciones que son de naturaleza tanto materiales como espirituales. Curiosamente, nunca se menciona la palabra “confianza” en sí misma, irónicamente apropiado, dada la comprensión del hablante de la presencia de Dios por la cual “mi corazón me enseña, noche tras noche” (16.7).

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de una “buena herencia” que Dios ha otorgado en tu vida?
  • ¿Describirías tu oración /vida devocional como comparable al versículo 7, o más contingente y abigarrada?

1 Pedro 1: 3-9
La lectura de la epístola ofrece un entendimiento de la fe diferente a la del Salmo 16, ya que el autor de la epístola conecta la fe con la persecución y el sufrimiento. En el momento de su redacción, el primer Pedro habría proporcionado consuelo a los cristianos cuyas familias los han desheredado por su nueva identidad. Para nuestros oídos modernos, sin embargo, proporciona una medida de incomodidad sobre los costos asociados con una vida en Cristo.

Somos sabios al pensar profundamente sobre la naturaleza del sufrimiento y la dinámica de poder asociada con “diversas pruebas”. Más allá de eso, para ambos grupos de lectores, la lectura comunica que el conocimiento de Cristo de hecho no equivale, necesariamente, a la felicidad o al dolor. Más bien, el resultado final de la fe en Cristo es “amarlo” y la “salvación de sus almas”. (1.8-9)

  • En los cómodos ambientes del cristianismo occidental, ¿cómo sería “la autenticidad de la fe” apropiadamente “probada por el fuego”?

Juan 20: 19-31
La historia del “Tomás dudoso”, única para Juan, ofrece otro entendimiento de la fe. Lo hace en un drama parecido a un tribunal, familiar al evangelio, donde las nociones de testigo y testimonio se examinan en una narración tensa. La atención a la declaración de Tomás en 20-28 y sus fuertes convicciones anteriores en el evangelio son responsables de esto, junto con tal vez la humilde comprensión de que todos también requeriríamos pruebas táctiles de la fe. De hecho, Tomás sería un pobre testigo en una sala de audiencias de hoy. Cuando Jesús le dice que coloque su dedo en su costado, Tomás tiene la oportunidad de convertirse en el testigo estrella de todo tipo de cuestiones teológicas e históricas posteriores. Pero, debido a la naturaleza inmediata y exclamativa de su respuesta, uno duda de que cumpliera la directiva de Jesús. Más bien, declara un veredicto similar al de la primera carta de Pedro: al ver a Jesús, Tomás creyó en él y lo amó.

  • Cuando escuchas /lees buenas noticias, ¿cuál es tu reacción?
  • ¿Qué nos impide ver a Dios en el mundo que nos rodea?

Charles Cowherd es un Middler en el Seminario Teológico de Virginia. Postulante en la Diócesis de Virginia, vive en Alejandría, VA con su esposa Michelle, que es terapeuta de salud mental.

 

Estudio Bíblico, Domingo de Ramos (A) – 9 de abril del 2017

[RCL] Isaías 50: 4-9a; Salmo 31: 9-16; Filipenses 2: 5-11; Mateo 26: 14-27: 66

Isaías 50: 4-9a

Esta parte de Isaías es interesante. Si observamos de cerca, hay un equilibrio cuidadoso entre las respuestas  a Dios y a los demás. En primer lugar, encontramos el valor de escuchar y de hablar. Cuando Dios da al profeta el don de palabras, es para que las utilice sosteniendo al cansado. Y cuando Dios le da el poder de escuchar, es para que el profeta oiga y, lo que es más importante, entienda a Dios. Este entendimiento es parte fundamental de la obediencia del profeta a Dios.

Luego, el pasaje cambia a un sentido más físico de respuesta a Dios y a los demás. La mención de ser golpeado, arrancada la barba y escupido da una sensación muy negativa de responder a Dios y unos a otros mediante medios físicos. Esto es particularmente interesante porque el pasaje se cierra con una cuestión a declarar la culpa, que es el estándar que nuestras comunidades todavía utilizan para determinar quién es un ciudadano libre y quién no. Pero esas declaraciones son sólo palabras.

  • ¿Cómo utilizamos nuestros cuerpos (en todos los sentidos, hablando, escuchando, actuando) como centros de renovación espiritual y conexión con Dios y entre nosotros?
  • Si este pasaje nos dice algo, es que las palabras y cómo las oímos son significativas. ¿Cómo utilizas tus propias palabras? ¿Cómo escuchas? ¿Cambiaría eso basado en la escritura de hoy?

Salmo 31: 9-16

Cuando todo se siente perdido, cuando nos encontramos en el fondo del pozo de la vida, cuando todo parece estar en contra nuestra, puede ser fácil simplemente renunciar. Puede ser fácil tirar la toalla, dejar de intentar salir del atolladero y simplemente existir en un estado de perpetua tristeza y miedo. Pero el salmista de hoy nos da otra alternativa. Cuando sentimos que no tenemos nada, a nadie a quien acudir y nada que podamos hacer para cambiar eso, Dios está todavía presente. Todavía podemos clamar a Dios por misericordia y amor.

  • ¿Cuál es tu manera de obrar estándar cuando las cosas son difíciles? ¿Te escondes? ¿Cómo puedes hacer presente a Dios en esos momentos?

Filipenses 2: 5-11

Este pasaje es una declaración increíble y sorprendente para su tiempo. Particularmente en un tiempo de dominio romano, el líder típico trataba de conquistar por la fuerza y ​​el poder. Cuando Jesús llega a la escena, esa es en gran medida la expectativa del pueblo. Se suponía que derribaría el imperio romano y conduciría al pueblo de Dios a un reino nuevo y pacífico. Pero eso no es lo que Cristo hace. En cambio, Cristo modela la vida de un siervo, vaciándose hasta el punto de morir. Eso fue una noción radical en aquel entonces.

  • ¿Cómo respondemos a las ideas radicales?
  • Piensa en las cosas que nunca se han hecho, cosas que van en contra de nuestras expectativas culturales de cómo deben hacerse las cosas, e imagínate cómo podrías abrazar o rechazar ese tipo de cosas que va en contra de todo.

Mateo 26: 14-27: 66

La lectura de Mateo para el Domingo de Ramos está llena de las imágenes que asociamos con la Pasión: la traición de Judas, la agonía en el Jardín de Getsemaní, las tres negaciones de Pedro y la furiosa  multitud clamando por la crucifixión de Jesús. En lo que nos enfocamos hoy es en la constante tensión que encontramos entre la humanidad y la divinidad. Se resalta una y otra vez.

Cristo sabe quién lo traicionará y lo negará. Cristo puede permanecer despierto y alerta en el jardín. Cristo puede mirar a su traidor a los ojos y llamarlo “amigo”. La humanidad en la narrativa aparece en la forma de Judas que cae presa de sobornos monetarios, los discípulos se duermen constantemente, Pedro está tan lleno de temor que niega conocer a Cristo, y las multitudes están tan trabajadas que permiten a los principales sacerdotes y escribas convencerlas de que Barrabás es al que deben perdonar.

Pero la tensión se encuentra también dentro del mismo  Cristo. Aunque conoce su camino, él aboga por la liberación. Y aunque conoce la consecuencia de la traición, todavía llama amigo a Judas. Y aunque Pedro es víctima del temor y la vergüenza, sigue siendo el elegido para construir la iglesia. Éstas son todas las maneras en que la humanidad y la divinidad están jugando al tira y afloja uno con uno en todo este pasaje.

  • ¿De qué manera nuestras propias voluntades concuerdan o no con la voluntad de Dios?
  • ¿Cómo respondemos cuando estamos en oposición? ¿Nos arrepentimos como Judas? ¿Nos enojamos como la multitud? ¿Lloramos como Pedro?
  • ¿Qué podemos aprender de estas respuestas?

Escrito por Samantha Gottlich, M.Div senior. Estudiante en el Seminario Teológico de Virginia y candidata a las órdenes sagradas en la Diócesis Episcopal de Texas. Es autora de “Faith Rules: An Episcopal Manual”, y pronto se publicará “Lectionary Levity”, un recurso de predicación basado en el leccionario y centrado en el humor en el púlpito. Es una ávida lectora, soñadora y buscadora del amor de Dios en el mundo.Top of Form

Estudio Bíblico, Quinto Domingo de Cuaresma (A) – 2 de abril del 2017

[RCL] Ezequiel 37: 1-14; Salmo 130; Romanos 8: 6-11; Juan 11: 1-45

Ezequiel 37: 1-14

En este pasaje de Ezequiel el uso de imágenes de la resurrección corporal explica el origen del proceso reconciliador de Dios hacia la restauración de la comunidad exiliada. El profeta, en la narración, se hace eco de las imágenes de la creación, el re-ordenamiento de la vida como es evidente en el juego de palabras, el hebreo “ruah” para la respiración o el viento, que en este contexto designa tanto el reavivamiento físico como el espiritual, ofreciendo así  esperanza y salud al pueblo de Dios.

La alusión a los cuatro vientos (el espíritu de Dios) es una demostración de la intervención cósmica de Dios en la historia del proceso de salvación de Israel. La frecuente referencia del Profeta a “Yahvé”  “YO SOY el Señor” (vs 13), describe la seguridad de la inminente salvación de Dios. Dios seguramente restaurará su pueblo a su tierra y le ofrecerá esperanza en lugar de desesperación.

Como comunidad de Dios, nuestra vida espiritual y esperanza pueden haber sido frustradas por los encuentros negativos de la vida cotidiana y los pecados personales y corporales, indicadores del exilio espiritual. Estos pueden incluir: reformas socioeconómicas, políticas y religiosas de nuestro tiempo que pueden haber arruinado la esperanza de muchos. El amor de Dios promete esperanza en su hijo Jesucristo, por quien mediante la fe toda la humanidad se reconcilia con Dios y entre sí, logrando así la restauración holística.

  • ¿Qué se le pide a la iglesia contemporánea para renovar la vida de sus miembros?
  • ¿Cuál es el plan de Dios en la restauración de la relación perdida con la humanidad?
  • El uso metafórico de huesos secos en el pasaje se refiere a un estado de pérdida de esperanza. ¿En qué áreas, los cristianos encuentran su espiritualidad drenada y necesita rejuvenecimiento?

Salmo 130

El salmista al suplicar a Dios por sus iniquidades, retrata a Dios como demasiado distante para redimir a la humanidad, y, sin embargo, su largo sufrimiento  y paciencia con la humanidad dice mucho acerca de su naturaleza inmanente y perdonadora. La humanidad es vulnerable al pecado, una situación que busca un espíritu / alma sincero y arrepentido. Dios es inherentemente amoroso y perdonador, por lo que Israel debe depender enteramente de esta gracia redentora y no perder la esperanza.

El salmista pide a la iglesia cristiana a una genuina reconciliación vertical y horizontal en la que se encuentra la auténtica plenitud. El pecado rompe las relaciones en las familias, las comunidades, las razas, la religión y las naciones. La naturaleza humana puede conducir a vicios como el odio, la desconfianza y la venganza, mientras que una persona con un corazón arrepentido perdona como él / ella es perdonado. Los cristianos están llamados a esperar solo en Dios como el origen de nuestra vida.

  • ¿Qué beneficios hay para que la iglesia y sus miembros si practican una vida penitencial?
  • ¿De qué manera, podemos aprovechar los atributos de Dios de amor y perdón en la construcción de las familias cristianas y de nuestra nación?

Romanos 8: 6-11

A lo largo de la narrativa, Pablo se esfuerza por aclarar la naturaleza dualista del desarrollo y la aplicación de la ley de Dios. La ley de la carne es mecánica y aprisionadora y está asociada con la vieja naturaleza humana. Por lo tanto, conduce a la muerte. La nueva ley del Espíritu, que se alcanza por la fe en Jesucristo, conduce a la libertad humana y da vida.

Según Pablo, la ambivalencia creada por el dominio contrastante de la ley de la carne y la del Espíritu se rompe mediante el acto de adopción por el espíritu vivificante, que establece el nuevo orden de la creación en Cristo. Por lo tanto, el Espíritu legitima nuestra herencia como hijos de Dios, que tienen acceso a todos los beneficios de los hijos de Dios, incluyendo la vida eterna.

A hombres y  mujeres se les hace ver aquí el reconocimiento de la obra de salvación de Dios que ha sido perfeccionada por la muerte y resurrección de Cristo. Por el espíritu de Dios, nuestra fe en Cristo se convierte en el medio de la inmortalidad.

Mediante el Espíritu de Dios, las aspiraciones de todos se encuentran libres de las constantes luchas intrapersonales e interpersonales. Para los hijos de Dios, el Espíritu sustituye al pecado como el poder interno que determina la vida y el comportamiento de una persona.

  • Pablo trata de explicar cómo funciona la ley del Espíritu para finalmente liberarnos de las luchas de la naturaleza humana (la ley de la carne). ¿Cómo ayuda esto a entender el papel del Espíritu Santo en el Nuevo Pacto?
  • En tu opinión, ¿cómo conduciría la ley de la carne a la muerte?
  • Cuando Pablo dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (v.14), ¿cómo esta declaración informa nuestra elección para liberarnos de la esclavitud del pecado?

Juan 11: 1-45

La narración de Juan da una ilustración explícita del clímax del reinado de Cristo sobre la tierra, siendo el dador de la vida y la luz del mundo. La resurrección de Lázaro de los muertos forma la parte central en la narración y es una afirmación del papel divino de Cristo en su ministerio de vida en la tierra. Su inminente muerte y resurrección, sugerida por la conspiración para arrestarlo, apunta a la revelación de la gloria de Dios. Según Jesús, nuestra elección de creer en su nombre reemplaza a otras opciones en esta vida terrenal.

El Señor humano es aquí un compañero perfecto, cuyo amor rompe todos los lazos, profundizando en nuestros sufrimientos, gemidos, soledad y, en última instancia, perdona nuestros pecados. Así como muchas personas eligieron creer en Cristo al presenciar sus grandes obras, hoy es posible que hombres y mujeres, por el poder del Espíritu Santo, tengan las mismas oportunidades de experimentar el amor de Cristo. Cristo, como amigo de los pecadores, está preocupado con nuestra respuesta de desahogo en la fe, con lo cual él nos encuentra en nuestra diversidad y debilidad.

  • La Cuaresma es un tiempo de autorreflexión y arrepentimiento mediante oraciones, ayunos y abnegación. Mientras la iglesia se centra en la pasión de Cristo y la gloria revelada en la Resurrección, ¿de qué manera la narración anterior nos prepara para lo mismo?
  • ¿Cómo está equipada la iglesia contemporánea para demostrar el amor y la compasión de Dios en nuestras familias, comunidad y nación enfermas?

Escrito por el Revdo. Fredrick Okoth, sacerdote de la provincia anglicana de Kenia – Diócesis de Bondo. Casado con Lilian Oduor y padre de cuatro hijos. Okoth es titular de un certificado de curso de clase II de meteorólogos mundiales y trabajó con el Gobierno de Kenya en servicios meteorológicos durante siete años. Posee un diploma en Teología Pastoral de la Facultad de Teología y Desarrollo del Obispo Okullu, un Bachillerato en Teología Pastoral de la Universidad de Kisumu de los Grandes Lagos y trabaja para obtener una Maestría en Estudios Bíblicos en el Seminario Teológico General en Nueva York. Okoth ha sido sacerdote durante trece años, sirviendo como sacerdote encargado de cuatro congregaciones en la Diócesis de Bondo. También ha servido como decano de la zona, secretario del clero y bienestar del clero en el sínodo diocesano.

 

Estudio Bíblico Cuarto Domingo de Cuaresma (A), 26 de marzo del 2017

[RCL] 1 Samuel 16: 1-13; Salmo 23; Efesios 5: 8-14; Juan 9: 1-41

1 Samuel 16: 1-13

Los ungidos y llamados a hacer  la obra de Dios no siempre parecen y actúan como esperábamos. En este pasaje de Samuel, Jesé presenta a varios candidatos para ser el próximo rey de Israel, todos los cuales son rechazados con la frase: “Ni el Señor ha escogido éste”. En cambio, Dios llama al hijo menor, el candidato menos probable; el que está ocupado en otras tareas. En el que nadie pensaba. El pasaje demuestra que Dios unge y envía mensajeros no como los ven los mortales, sino como los ve Dios.

  • ¿Cuándo has escuchado las Buenas Nuevas de una fuente que no esperabas?
  • ¿De qué manera el vislumbre de una persona mediante la visión de Dios del corazón cambia nuestras propias suposiciones acerca de quién es llamado a hacer la obra de Dios? ¿Qué nos dice esto acerca de Dios?

Salmo 23

Algo tan familiar como el Salmo 23 puede comenzar a sentirse casi mecanizado. Pero hay tanta riqueza en la representación teológica de un Dios cuidadoso, nutritivo y providencial contenido en las imágenes poéticas de este salmo. Dios es nuestra confianza, nuestro sustento, nuestro protector, nuestro benefactor, nuestro siempre presente compañero y refugio en la vida. Un ajuste lírico maravilloso del salmo 23 es el de  Marty Haugen  Pastoréame Oh Dios. La traducción de Haugan convierte este salmo familiar en una oración para nuestras comprometidas vidas de fe: “Pastoréame, oh Dios, más allá de mis deseos, más allá de mis necesidades, de la muerte a la vida”. No solamente es bella la traducción, sino que cambia las palabras de un confort pasivo a un compromiso de aspiración a vivir plenamente  la vida a la que somos llamados y pastoreados por Dios.

  • ¿Cuándo Dios te proveyó en tiempo de necesidad? ¿Cómo cambió esto tu comprensión de la presencia de Dios en tu vida?
  • ¿Dónde experimentas el pastoreo de Dios en tu vida… ya sea alejándote del daño, o hacia un lugar donde tu alma puede ser revivida?

Efesios 5: 8-14

Si alguna vez has tenido la oportunidad de ver una salida del sol no oscurecida por las luces de la ciudad y edificios, sucede una de las cosas más increíbles. En primer lugar, antes de que uno vea el sol emergiendo en el horizonte, todo el cielo comienza a brillar con una presencia pastel, luminiscente. Este advenimiento de la alborada  nos dice que la noche se acaba y el día está a punto de amanecer. El movimiento del sol sobre el horizonte es impresionante, y a menudo derrite el brillo de la luz de la alborada en color agudo donde parece que cada matiz está expuesto a su plenitud, disponible para que podamos utilizar lo que el nuevo día nos traiga.

Este pasaje de Efesios se puede ver de la misma manera. La iglesia primitiva de Éfeso todavía estaba emergiendo. Este mundo había experimentado el amanecer de Cristo resucitado y, sin embargo, no estaba completamente seguro de cómo mezclar la vitalidad de esa luz en un mundo que a veces parecía no darse cuenta de su brillantez. Pablo, escribiendo a la iglesia, los anima y exhorta a levantarse de esa incertidumbre antes del amanecer y en el resplandor del Cristo resucitado, buscando todo lo que es bueno, justo y verdadero que la luz ha expuesto. Una vez bañado en esa luz, el camino se hace visible con la ayuda de Dios.

  • ¿Cuáles son tus primeros pensamientos al despertar? ¿Qué puede pasar si enfocas tu energía de vigilia en lo que es bueno y correcto y verdadero?
  • ¿De qué manera la luz de Cristo expone el trabajo que debe hacerse: en tu iglesia, en tu comunidad, en el mundo en general?

Juan 9: 1-41

Parece que cuando algo malo sucede, nuestra reacción humana trata de señalar una causa rápida y unilateral: ¿La persona con diagnóstico de cáncer fumaba? ¿Había antecedentes familiares de depresión?  No podemos dejar de sacar conclusiones, sobre todo porque todos tenemos miedo a que algo trágico nos suceda, o a aquellos que amamos. Tener a alguien o algo de qué culpar da algo a nuestro cerebro racional a qué aferrarse para que nuestro corazón emocional no tenga que sufrir un poco más colocados en la empatía cruda del dolor de otra persona. En resumen, la “culpa” puede tomar el lugar del “amor”. El Evangelio de hoy es una historia de culpa equivocada: la culpa de la persona ciega, la culpa de sus padres, la culpa de las personas que parecen diferentes; culpa de Jesús por ofrecer la sanidad en el día de reposo, en lugar de seguir la letra de la ley. Pero, ¿dónde está el amor en esta historia?

La primera persona que muestra amor en esta historia es Jesús, que sana a la persona ciega, “para que las obras de Dios sean reveladas en él”. La sanación ocurrió para que el amor pudiera manifestarse. ¿No es eso realmente lo que la curación realmente hace? La segunda demostración de amor proviene de esa misma persona que una vez fue ciega y ahora ve: da su testimonio y da gloria a Dios sencillamente y con convicción, “Señor, yo creo”.

Las lecturas del leccionario de esta semana están llenas de metáforas de luz, amor y creencia de lugares inesperados. Como nos muestra este evangelio, tenemos que hacernos la misma pregunta difícil que los fariseos instruidos preguntan: “Ciertamente no somos ciegos, ¿verdad?”. Cuando permitimos a Jesucristo que abra nuestros ojos, somos curados por el amor que es liberado. Jesús se convierte en la luz que brilla en la oscuridad, iluminando el camino por el que somos pastoreados, paso a paso, en la gracia de Dios.

  • ¿Cuándo viste la luz en una situación en tu propia vida o en el mundo que te rodea? ¿Cuál fue la diferencia entre tus primeras suposiciones, y el reconocimiento eventual de la verdad? ¿Dónde está Dios en tu propia historia?
  • Jesús ve el potencial para que Dios sea revelado en la persona que era ciega. Basándonos en la lectura de 1 Samuel de esta semana, ¿cómo podría Dios ser revelado en aquellos que menos esperamos? ¿Por medio de qué acciones de amor esto puede ser revelado?

Colocarnos en la situación de la persona cuya vista ha sido restaurada, ¿cómo puede el mundo mirar a través de los ojos recién abiertos? ¿Dónde podría Dios ser revelado en esta nueva visión?

Escrito por Sarah Kye Price, postulante para el sacerdocio en la diócesis de Virginia, seminarista en el segundo año del programa de baja residencia en el Seminario del Pacífico, y profesora de Trabajo Social en la Virginia Commonwealth University. Su erudición, enseñanza y formación para el ministerio están firmemente arraigadas en la intersección de la fe y la justicia social y económica.

 

Estudio Bíblico Tercer Domingo de Cuaresma (A), 19 de marzo del 2017

[RCL] Éxodo 17: 1-7; Salmo 95; Romanos 5: 1-11; Juan 4: 5-42

Éxodo 17: 1-7

Los israelitas están cansados ​​y sedientos en el desierto y, en su desesperación, piden a la providencia divina ayuda en forma de agua. Quizás Moisés está un poco frustrado por el resentimiento del pueblo, sin embargo, Dios se apresura a alimentar al pueblo con una corriente de agua de la roca en Horeb. ¿Qué decir de estos malhumorados israelitas y su exitosa demanda? ¿Deberían haber bajado la cabeza y confiado en sus líderes, o tenían razón al clamar por la misericordia de Dios?

Nuestra fe tiene una larga tradición de humanos peleando con Dios: Jacob luchó con un ángel del Señor; la mujer siro fenicia desafió a Jesús a satisfacer su súplica de curación. El nuestro es un Dios de gran misterio, pero también de entablar relaciones. “Estaré allí antes que tú en la roca en Horeb”, Dios promete, y así fue. ¿De dónde más pueden fluir corrientes de misericordia, si tenemos la audacia de exigirlo?

  • Recuerda un tiempo en que Dios respondió a tus peticiones. ¿Fue el resultado lo que esperabas?
  • Como pueblo de Dios, ¿cómo equilibramos la paciencia y la fe confiada con la urgencia de la necesidad humana?

Salmo 95

El Salmo 95 es un juego en dos actos, el primero celebratorio y el segundo amonestador. Dios es honrado como el creador de las cavernas, los mares y las colinas; es un poder de  inconcebible majestad. Todo el mundo está invitado a “arrodillarse ante el Señor nuestro Hacedor”, ofreciendo una sumisión agradecida a la autoridad divina.

Pero, ¡espera! Luego se nos recuerda a esos malvados “antepasados ​​… de Meribá, y… de Masá”, los mismos israelitas que demandaban agua de la roca en Horeb. Dios parece estar ofendido de que no estuvieran dispuestos a confiar en sus caminos, y por ello su generación fue “detestada”. Todo por suplicar su caso al Todopoderoso. Si queremos, podemos deducir una simple lección moral de esto: poner a Dios a prueba no va a ganarnos ningún punto de bonificación celestial. Pero no nos olvidemos: Dios todavía se presentó en Horeb, el agua fluyó, y los israelitas continuaron su viaje. Podemos pelear contra Dios, podemos pedir demasiado a Dios, pero el pacto permanece. Todavía estamos caminando hacia casa.

  • ¿Dónde ves a Dios en el orden creado y en la naturaleza?
  • ¿Hubo un momento en que te ofendiste por una petición de alguien que amabas? ¿Cómo mantuviste la relación?

Romanos 5: 1-11.

Las reflexiones de Pablo sobre el sufrimiento, la resistencia y la esperanza son oportunas durante la Cuaresma, cuando muchos de nosotros echamos un vistazo al quebrantamiento de nosotros mismos y de nuestro mundo. En este pasaje hace una afirmación atrevida: podemos alardear de una esperanza en “compartir la gloria de Dios”. Cuando consideramos nuestros defectos y debilidades, grandes y pequeños, tal esperanza parece casi absurda. ¿Cómo podríamos acercarnos a la gloria de Dios en nuestra debilidad y falibilidad?

La clave, por supuesto, está en Cristo. Su amor nos une a la gloria de Dios, y así como el sufrimiento de Cristo nos justificó en la cruz, así también nuestro propio sufrimiento nos atrae cada vez más a la reconciliación de Cristo. Esto no es un llamado a la penitencia gratuita o una sugerencia de que podemos salvarnos a nosotros mismos proclamando en voz alta nuestros pecados. Dios ya sabía lo que necesitábamos, y lo ha realizado por medio de Cristo. Reconocemos nuestro pecado como la precondición del reconocimiento de la gracia, en el cual “seremos salvos por su vida”.

  • ¿Cuál es tu relación con el concepto de pecado?
  • ¿Cómo te ha llamado Dios a la reconciliación en tu propia vida?

Juan 4: 5-42

Nunca se sabe a quién puede encontrar uno mientras lidia con sus asuntos diarios. Cuando la mujer del pozo se encontró con un hombre pidiendo bebida, podía haberlo ignorado, o incluso haberlo hecho en silencio, pero algo la obligaba a comprometerse. Al hacerlo, participó en una conversación que alteraría su vida y las vidas de aquellos en su comunidad. ¿Cuántas veces pasamos inconscientemente ignoramos el rostro de Dios en la calle porque estamos preocupados en nuestras propias preocupaciones triviales? ¿Qué podríamos aprender si nos atreveríamos a preguntar “de dónde sacas esa agua viva?”

Una vez más, retornamos a los israelitas en el desierto. También pedían agua, y fueron saciados, al menos en las necesidades del momento. En Cristo, pedimos algo mucho más perdurable: una fuente nueva, la de la vida misma, que nunca se agotará. Pero debemos hacerlo.

  • Ahora mismo, ¿qué sed le pedirías a Dios que te saciara?
  • ¿Dónde podrías encontrar a Cristo en las rutinas ordinarias de tu vida?

Escrito por Phil Hooper, estudiante de M. Div de primer año en CDSP y postulante de la Diócesis de Nevada. De por vida buscador espiritual que encontró a la Iglesia Episcopal de adulto, se siente atraído por los ministerios de hospitalidad, testimonio público y espiritualidad contemplativa. Recaudador de fondos y administrador sin fines de lucro en su anterior carrera, Hooper se dedica a crear comunidades de fe de amor radical, discurso comprometido y profunda solidaridad.

 

Estudio Bíblico Segundo Domingo de Cuaresma (A), 12 de marzo del 2017

[RCL] Génesis 12: 1-4a; Salmo 121; Romanos 4: 1-5, 13-17; Juan 3: 1-17

“Porque tanto amó Dios al mundo…”

La etimología de la “Lent” proviene de la antigua palabra alemana “larga/o”, y se cree que se refiere al alargamiento de los días en la estación de la primavera. Por lo tanto, la Cuaresma puede interpretarse correctamente como un tiempo de alargamiento, o aumento. Es un tiempo para aumentar nuestra fe, y en las lecturas de esta semana, vemos múltiples ejemplos de maneras en las cuales Dios nos pide que crezcamos y aumentemos nuestra fe. Pero al pedirnos que crezcamos en la fe, Dios también demuestra el derramamiento abundante de su amor hacia todos nosotros. Dios está listo a ayudarnos a lo largo de nuestro viaje cuaresmal. El amor de Dios espera que crezcamos lo suficiente para que podamos ver realmente cuán grande puede ser el amor de Dios.

Génesis 12: 1-4a

El Señor da a Abram una orden: “Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre”. Está desafiando a Abram a dejar detrás todo lo que conoce y a formar una nueva nación. Es una tremenda promesa de Dios, pero también tiene el propósito de hacer crecer a Abram. Ahora, Abram realmente tiene que mostrar a Dios si realmente cree en Dios. Abram está a punto de poner su fe en acción.

  • ¿Cómo puede Dios estar llamándonos a crecer en la fe durante esta estación cuaresmal?
  • ¿Cómo podríamos poner nuestra fe en acción?

Salmo 121

Después de leer la lectura del Génesis, Abram probablemente tenía muchas preguntas que hacer a Dios. El salmo parece estar respondiendo a las preguntas de Abram. Abram probablemente estaba preocupado por dónde ir y cómo iba a sobrevivir en esta nueva tierra. La respuesta a todas las preguntas de Abram es el Señor. El Señor cuidará de Abram mientras Abram se embarque en el nuevo plan que Dios tiene para Abram. El salmo está mostrando la amplitud y profundidad del amor de Dios hacia nosotros. “El Señor velará por tu salida y entrada”. El amor de Dios hacia nosotros es más grande de lo que podamos imaginar humanamente.

  • ¿Qué preguntas tienes que hacer a Dios?
  • ¿Dónde te pide Dios que confíes en su amor?

Romanos 4: 1-5, 13-17

Incluso cuando nos esforzamos por crecer, la lectura de esta semana de la carta a los romanos señala que no somos salvos por nuestras propias obras, sino puramente por la justicia de Dios. Por lo tanto, al pensar en los sacrificios que estamos haciendo durante la cuaresma, debemos entender la razón de ser de esos sacrificios. ¿Los estamos haciendo para ganar el favor de Dios? Eso sería innecesario. Ya hemos ganado el amor de Dios. Dios nos ama porque Dios nos ha hecho dignos de amor. Más bien, podríamos considerar nuestras prácticas de la cuaresma como maneras de acercarnos a Dios, de aumentar nuestra fe y apreciar más plenamente el amor de Dios hacia nosotros.

  • ¿Estás renunciando a algo durante la Cuaresma? ¿Por qué?
  • ¿Es probable que tu práctica cuaresmal aumente tu fe y te acerque más a Dios?

Juan 3: 1-17

Nicodemo está comprensiblemente confundido. Era un líder judío y, sin embargo, Jesús está presentando una teología que le es completamente nueva. Jesús está haciendo crecer a Nicodemo, y Nicodemo está dispuesto a crecer. Está tratando de mantenerse al día con Jesús. Pero, entonces, Jesús ofrece el mensaje más esperanzador de su ministerio. “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo fuese salvado por medio de él”. Jesús ofrece la salvación de Dios. Como en la lectura a los romanos para esta semana, Jesús está dando otra explicación de la amplitud y profundidad del amor de Dios hacia la humanidad. Dios creó este mundo y todas las cosas vivientes en este mundo. Por lo tanto, Dios no tiene interés en condenarlo, sino en amarlo. No hay nada que ninguno de nosotros haya hecho para justificar tal amor incondicional, pero Dios lo provee, no obstante. Nos obliga a ampliar nuestras mentes y corazones para contemplar un amor tan amplio como el de Dios. En esta estación de la cuaresma, se nos pide que comencemos a apreciar el amor de Dios hacia nosotros.

  • ¿Qué significa para ti el “amor incondicional” de Dios?
  • Al igual que Nicodemo, ¿cómo puedes integrar el amor incondicional de Dios en tu vida?
  • ¿Cómo podemos enfocarnos en la amplitud del amor de Dios como parte de nuestras prácticas cuaresmales?

Escrito por Brendan Barnicle, candidato a la ordenación en la Diócesis de Oregón y Senior en el programa de Master de Divinidad en Seminario del Pacífico. Antes del seminario, Brendan pasó más de 20 años trabajando en Wall Street como abogado de finanzas corporativas, banquero de inversiones e investigador analista. Trabajó principalmente con empresas de software, en particular  empresas de software como servicio. Está muy interesado en la justicia económica, mayordomía y desarrollo organizacional.

Estudio Bíblico Primer domingo de Cuaresma (A), 5 de marzo del 2017

[RCL] Génesis 2: 15-17, 3: 1-7; Salmo 32; Romanos 5: 12-19; Mateo 4: 1-11

Génesis 2:15-17, 3:1-7

El Miércoles de Ceniza, se exhorta al pueblo de Dios a comenzar la observancia de una Santa Cuaresma. La disciplina de la Cuaresma ha de ser más que meramente renunciar a un postre favorito o tratar de hacer más ejercicio. Más bien, se pide a la Iglesia que observe  una temporada de auto reflexión y confesión, volviéndose a Dios y sometiéndose completamente a Dios. La primera lectura de Génesis pone nombre al enemigo que es probable que encontremos cuando tratamos de satisfacer las demandas de la Cuaresma: la tentación.

En el personaje de la serpiente, esta lectura pinta un retrato de la tentación. La lectura no solo nos enseña que la tentación es astuta, sino también de qué manera es astuta. Se destacan dos. Quizás el aspecto más pernicioso de la tentación se destaque cuando la serpiente le dice a Eva: “No morirás, sino que se te abrirán los ojos”. La tentación puede ser reconocida porque en su astucia mezclará una verdad en la mentira para hacer que la mentira sea más aceptable.

La lectura también nos enseña que es propio de la tentación el propagarse. En cuanto Eva ha comido del árbol prohibido, ella también tienta a Adán a pecar. El pecado de la tentación no se contenta con quedarse quieto, sino que, como una plaga, prospera cuando se propaga de una persona a otra hasta que ha infectado a todos. Para resistir la tentación, deberíamos ser capaces de reconocer cuando hemos sido tentados, y resistirnos cuando sentimos la inclinación de tentar a otros.

  • ¿Cómo te has enfrentado a la tentación en tu vida? ¿Cómo has ayudado a difundir la tentación?
  • ¿Cómo reconoces verdades y mentiras mezcladas en tu vida espiritual? ¿Cómo las resistirás?

Salmo 32

El Salmo 32 trata de una de las disciplinas centrales de la Cuaresma: la confesión. Para aquellos de nosotros que estamos acostumbrados a confesar nuestros pecados en las palabras genéricas de la confesión general que decimos cada domingo, el concepto de nombrar nuestros pecados en voz alta ante Dios puede parecer algo extraño. Pero como dice el salmista: “Cuando callaba, se consumían mis huesos”. El peso del pecado no confesado se vuelve insoportable hasta que finalmente no tenemos más remedio que gritarlo ante Dios. Solo entonces, según el salmista, se perdona la culpa del pecado.

  • Reflexiona sobre los pecados particulares que tal vez necesites confesar.
  • ¿Por qué crees que el salmista afirma que la confesión de los pecados conduce a su perdón?

Romanos 5:12-19

En este pasaje de la carta a los romanos, Pablo hace la afirmación de que “Adán fue el tipo del venidero”, es decir, de Cristo. Sin embargo, en Cristo, el tipo se ha cambiado completamente. Así como muchos han muerto por el pecado de Adán, en Cristo, muchos han recibido el don gratuito de la gracia. Así como a través de la transgresión de un hombre, la muerte ganó dominio sobre el mundo, el acto de justicia de un hombre conduce a la justificación y a la vida para todos. Si la Cuaresma ha de ser un tiempo para que volvamos otra vez a Dios, para reorientarnos, entonces este pasaje de la epístola proporciona una especie de mapa de camino en esa reorientación. A través de las exigentes disciplinas espirituales de la Cuaresma, cambiamos de la vieja vida en el mundo del pecado de Adán, a la nueva vida que se ofrece en Cristo. Viajamos a través de la oscura temporada de la Cuaresma, con la esperanza y expectativa de que una nueva vida en Cristo nos espera al otro lado.

  • ¿Cómo sería posible observar las exigencias de la Cuaresma sin perder de vista la esperanza que nos espera al otro lado?

Mateo 4:1-11

Este pasaje de Mateo provee la razón para la temporada cuaresmal. Como Cristo fue al desierto durante cuarenta días y cuarenta noches, se nos exhorta a pasar cuarenta días y cuarenta noches en oración ferviente, arrepentimiento y confesión. Nos recuerda que incluso en medio de nuestras propias luchas y tentaciones, estamos en compañía de Jesús, y eso es realmente muy alentador. No podemos escapar de la oscuridad de la temporada de la Cuaresma, ni de la agonía que vendrá el Viernes Santo, pero podemos avanzar con la confianza de que Jesús está con nosotros todo el tiempo. Así como los ángeles vinieron y esperaron a Jesús en el desierto, Jesús nos espera mientras pasamos los cuarenta días de la Cuaresma que son la preparación para la celebración de la Pascua.

  • ¿De qué manera te das cuenta de que Jesús te está ministrando a lo largo de las pruebas no solo de la temporada cuaresmal, sino de tu vida?

Escrito por Richard Culbertson que es de la Iglesia Episcopal en Carolina del Sur y actualmente un “middler” en la Universidad del Sur.

 

Estudio Bíblico Último Domingo después de Epifanía (A), 26 de febrero del 2017

[RCL] Éxodo 24: 12-18; Salmo 2; 2 Pedro 1: 16-21; Mateo 17: 1-9

Éxodo 24: 12-18

El Éxodo 24: 12-18 ofrece un relato de la subida de Moisés al monte Sinaí con el fin de recibir la ley y los mandamientos. La lectura comienza con una instrucción de dos partes de Dios a Moisés “sube a mí en el monte y esperar allí”. Moisés cumple con estas instrucciones, y se pone en marcha con Josué hacia el monte. (Antes de partir, sin embargo, Moisés da una instrucción similar a los ancianos de Israel, ordenándoles que “esperen aquí hasta que regresemos”. El significado de esta directiva será observado de cerca más adelante en el capítulo 32.) Luego, Moisés solo sigue hacia el monte. Críticamente, Moisés no llega a alcanzar la cumbre. Mientras tanto, la gloria del Señor se estableció en el monte, cubriéndolo con una nube. Moisés espera en el monte, pero fuera de la nube, durante seis días. En el séptimo día, Dios llama a Moisés desde dentro de la nube para que entre en ella, apareciendo entonces visiblemente la gloria de Dios “como un fuego devorador” en la cumbre. (V.17). Moisés obedece, entra en la nube y sube a la cima del monte. Moisés permaneció en la cima del monte y dentro de la nube de la gloria de Dios durante cuarenta días y cuarenta noches.

La secuencia de los acontecimientos que condujeron al ascenso culminante de Moisés a la gloria de Dios en la cima del monte está marcada por una importante pausa entre la ascensión inicial de Moisés al monte y luego la subida final a la cumbre del monte dentro de la gloria de Dios. En ambos períodos, Moisés manifiestamente demuestra obediencia a la instrucción y a la invitación de Dios: Dios primero llama a Moisés a subir al monte, y Moisés lo cumple. Luego, Dios llama a Moisés desde dentro de la nube para que entre y Moisés lo obedece.

Sin embargo, igualmente importante para estas secuencias incrementales de movimiento ascendente, es la obediencia de Moisés a la directriz intervencionista de Dios de esperar. Durante seis días, Moisés espera – al lado del monte y tal vez solo a mitad de camino – hasta que Dios le pide que continúe hacia adelante y en la presencia visible inmediata y exterior de Dios. Durante esos seis, expuestos días, Moisés espera en un espacio liminar entre Israel acampado abajo y la nube de la gloria de Dios arriba. Quizás en este espacio es cuando Moisés, al estar de pie con una visión completa y cercana del fuego devorador de la gloria de Dios, está preparado para entrar en la presencia de Dios. Tal vez para Moisés, la venida y la espera son igualmente importantes para experimentar la presencia y la gloria de Dios.

  • ¿De qué manera te llama Dios a estar más cerca de él?
  • ¿De qué manera te ha pedido Dios que simplemente esperes?
  • ¿Alguna vez te sentiste como si estuvieras esperando en un espacio liminal entre lo que siempre has sabido y algo más grande de lo que se puede imaginar?

Salmo 99

El Salmo 99 es un himno de alabanza centrado en los atributos hegemónicos de Dios. El himno comienza con declaraciones concernientes a la exaltación y diferencia de Dios de los pueblos sobre los cuales Dios reina. Entre estas declaraciones que celebran el gobierno de Dios sobre los pueblos, está el atributo de Dios como amante y ejecutor de la justicia. Las exaltaciones reales que marcan los primeros cinco versos del salmo se interponen por el refrán reforzante, “Santo es él” (vv 3,5).

La última mitad del salmo (versículos 6-9) demuestra un cambio de enfoque lejos de la distinción entre Dios y el reino de Dios y hacia un recuerdo de las incidencias históricas de obediencia, fidelidad y mantenimiento de pactos entre ellos. Estos versículos reconocen en diferentes especificidades las incidencias de Dios como legislador y perdonador y el pueblo de Dios como malo, pero penitente. Estas incidencias están cargadas de alusiones a las narraciones del ofrecimiento de la ley en el Sinaí, e incluyen referencias a Moisés, a Dios hablando desde la nube y a Dios hablando desde el monte sagrado. El salmo concluye con una declaración de que Dios es santo.

  • ¿De qué manera puede un legislador demostrar una inclinación hacia la justicia?
  • ¿Qué significa decir que Dios es santo?
  • ¿Qué atributos muestra Dios que demuestran santidad?

2 Pedro 1: 16-21

La segunda carta de Pedro 1: 16-21 consiste en dos declaraciones principales –ambas de  tres versículos- destinadas a reforzar la credibilidad de otras enseñanzas del autor expuestas en la carta. En la primera sección (vv.16-18), el autor establece sus credenciales como uno personalmente familiarizado con la persona y la majestad de Jesucristo. Para hacer esto, el autor primero rechaza los “mitos ingeniosamente diseñados” como las fuentes de la inspiración o del contenido instruccional. (V.16). En cambio, el autor actúa como testigo ocular de la majestad de Jesucristo y como alguien que estuvo personalmente presente en la transfiguración de Jesús. Dada esta íntima proximidad a Dios y a Jesús (de hecho, el autor afirma que escuchó la voz de Dios que identificó a Jesús como el hijo de Dios con quien Dios estaba complacido), la enseñanza del autor es, por lo tanto confiable y autorizada.

En la segunda sección (versículos 19-21), el autor describe la profecía como proveniente del Espíritu Santo, en vez de la imaginación o de la voluntad humana. Implícitamente, el autor sostiene sus enseñanzas como mensajes proféticos confirmados. Utilizando metáforas de la oscuridad y fuentes de luz, el autor exhorta al lector a que preste atención a estos mensajes proféticos confirmados.

  • ¿Cuál es tu entendimiento de la profecía?
  • ¿Todavía se escuchan hoy mensajes proféticos?
  • ¿Cómo discernimos las implicaciones de los mensajes proféticos de hoy?

Mateo 17: 1-9

Mateo 17: 1-9 presenta un relato narrativo de la transfiguración de Jesús. El pasaje comienza cuando Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan a una montaña alta. Una vez allí, Jesús se “transfiguró” delante de ellos; su rostro resplandeció “como el sol” y su ropa se volvió  “blanca como la luz” (v.2). Mientras ocurría esto, Moisés y Elías también aparecieron repentinamente. Esta narración evangélica es silenciosa al describir su aparición (cf. Lc 9:31).

Lo que sigue son múltiples incidencias de habla audible -algunas conservadas como citas directas- que ocurrieron en la montaña. Primero, Moisés y Elías hablan con el Jesús transfigurado. La narración no comparte los méritos de su conversación. La narración, sin embargo, cuenta la exclamación de Pedro que ocurre a continuación: “Señor, es bueno que estemos aquí; si quieres, haré tres moradas aquí, una para ti, una para Moisés y otra para Elías”. (v. 4). Aunque el evangelio de Mateo no comparte el ímpetu que motiva la exclamación de Pedro (cf. Mc 9, 6, Lc 9, 33), su incomodidad es inmediatamente evidente para el lector. Es más, mientras Pedro está hablando, su arrebato es interrumpido tanto por una nube luminosa que los eclipsa, como también por una voz que emana de dentro de la nube.

La voz pronuncia: “Este es mi Hijo, el Amado, con él me complazco, escuchadle”. (v. 5); comparar (Mateo 3:17). Al oír esta voz, los discípulos caen al suelo, totalmente arrebatados por el temor. Las citas narrativas finales contenían la lectura procedente de Jesús. Primero, Jesús insta a sus discípulos a levantarse y a no temer; segundo, Jesús ordena a sus discípulos que no revelen lo que observaron hasta “después que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos”. (v.9).

Los pasajes hablados narrados en esta perícopa proporcionan una medida de autenticidad de su arco narrativo. La interposición de Pedro de una oferta inapropiada para construir moradas improvisadas para Jesús, Moisés y Elías es la más útil a este propósito. Al escuchar la oferta de Pedro, los lectores son capaces de no solo compartir la incomodidad palpable que Pedro experimentó en ese momento, sino también de apreciar la patente incompatibilidad de la propuesta de Pedro con lo que ocurrió ante él. Esta incompatibilidad es, por extensión, demostrativa de la diferencia entre el humano (Pedro) y el divino (Jesús transfigurado).

La consecuencia de esta diferencia alcanza su clímax cuando Dios anuncia a Jesús como su hijo: los discípulos quedan reducidos a un temor abyecto y Jesús (al menos ostensiblemente) se eleva más allá incluso de su estado transfigurado. Es en este punto de diferenciación final cuando Jesús desciende a sus discípulos, y tocándolos, les implora que se levanten y no teman. Así, observamos en microcosmos la encarnación de Cristo como Dios con nosotros.

  • ¿Cuándo te sientes lo más alejado o lo más diferenciado de Dios?
  • En esos momentos en que percibes la mayor distancia entre tú y Dios, ¿qué borra esa distancia para que vuelvas a participar de la comunión con Dios?

Escrito por Jeremy Carlson. Es estudiante de segundo año en el Seminario de Teología de la Universidad del Sur y postulante de la Diócesis de Alabama.

 

Estudio Bíblico, Séptimo domingo después de Epifanía (A), 19 de febrero del 2017

[RCL] Levítico 19: 1-2, 9-18; Salmo 119: 33-40; 1 Corintios 3: 10-11, 16-23; Mateo 5: 38-48

Levítico 19: 1-2, 9-18

Para muchos cristianos, el Levítico no es el libro más popular de las Escrituras. ¿Cómo se lee un texto que no contiene una historia discernible con personajes atractivos, sino solo rituales y leyes aparentemente arcanos que no tienen relevancia aparente en la cultura cristiana occidental del siglo XXI? No los practicamos ni creemos en su validez en su mayor parte. ¿Cómo podemos conectarnos con el libro?

¿Lo leerías si fuera una situación de vida o muerte? Eruditos como Robert Alter, Jacob Milgrom y Everett Fox, en sus comentarios sobre Levítico, parecen sugerir que esta parte central de la Torá describe una situación de vida o muerte para los israelitas, su lugar en el cosmos y su relación con Dios. Las enseñanzas, tanto para los sacerdotes como para los laicos israelíes, están destinadas a permitir al pueblo escogido de Dios alcanzar la santidad y dejar de lado la impureza abrazando los valores encontrados, por ejemplo, en la lectura de hoy: preocuparse por el pobre y el  residente “sojourner”, (tanto Alter como Fox utilizan esta palabra en lugar del extranjero); no aprovecharse del vecino;  y en general, no ser moralmente cómplice del pecado.

  • ¿Cómo podría esta lectura afectar tu comprensión de la santidad? ¿Está la santidad relacionada con la moralidad?
  • Tómate tu tiempo para volver a leer estos versículos, pero incluye los omitidos, 3-8. ¿Son los rituales cristianos reflejo de nuestros valores? ¿Si es así, cómo?
  • ¿Es diferente nuestra comprensión de la santidad en el cristianismo del siglo XXI que en los escritos del judaísmo del siglo VII ante de Cristo? ¿Cómo?
  • ¿Cómo podríamos ver el amor en estos versículos? ¿Cómo está la santidad relacionada con el amor?

Salmo 119: 33-40

“Enséñame”.
“Dame”.
“Hazme”.
Lo mejor de todo: “Inclina mi corazón”.

Tal vez entregándonos a la acción de Dios sobre nosotros, como sugiere la sintaxis de las palabras del salmista, es lo que libera nuestros corazones.

  • ¿Qué podría significar en tu vida el rendirte a Dios?
  • ¿Cómo podrías pedirle a Dios que trabaje en ti?

1 Corintios 3: 10-11, 16-23

Considera el personaje de Nick Bottom, de la comedia de Shakespeare, “Sueño de una noche de verano”. Bottom es una figura cómica, un “comerciante rudo”, que a menudo se retrata como lo que ahora llamaríamos “socialmente incómodo”, comparable a Sheldon del programa de televisión “La teoría de la gran explosión”, pero menos que un snob académico. El grupo de rudos comerciantes a quienes Bottom lidera intenta realizar una obra teatral para la boda de un duque. La comedia de Shakespeare contrasta las acciones de los aristócratas con las de la clase baja. Durante el transcurso de la obra, un hada impía, Puck, cambia la cabeza humana de Bottom en la de un asno porque Bottom es un líder muy ridículo del grupo de “actores”. En una escena, después de su encuentro romántico con la reina de las hadas, Titania, él desvergonzadamente  cita mal al apóstol en una parte de 1 Corintios (2: 9) para intentar que se  entienda su experiencia:

“He tenido un sueño, que supera el ingenio del hombre para
poder expresarlo. Si lo intentara explicar, sería un asno.
Me pareció que era…  no hay nadie que pueda decir qué.
Me pareció que yo, estaba allí y que yo tenía, pero el hombre sería un idiota,
si se ofrecerá a explicar lo que me pareció que yo tenía. El ojo
del hombre no ha oído, ni el oído del hombre no ha visto,
ni la mano del hombre podrá gustar, ni su lengua
concebir, ni su corazón  expresar, lo que era mi sueño”.
– William Shakespeare, “Sueño de una noche de verano”, líneas 1767-1776

  • ¿Cómo podría el discurso de Bottom estar relacionado con las palabras de Pablo en la lectura de hoy: “Si uno se considera sabio en las cosas de este mundo, vuélvase loco para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura para Dios?”.
  • ¿Cómo afecta el texto de hoy tu comprensión del liderazgo, ya sea en un ambiente religioso o secular?

Mateo 5: 38-48

Coerción. Opresión. Sumisión. Resistencia. ¿Qué significan estas palabras para ti? ¿Visualizas una película de acción de Hollywood, donde los malos intentan coaccionar a los buenos a la sumisión a través de la violencia física, y luego los buenos ganan a través de la resistencia armada? A menudo, los directores de estas películas parecen exaltar los disparos, los puñetazos y los bombardeos como medio para vencer al enemigo. Ambas partes utilizan la violencia extrema para lograr sus respectivos fines. Si esto es lo que visualizas, obviamente no estás solo. Y tampoco la cultura occidental del siglo XXI. Muchos en el tiempo de Jesús esperaban esto de él, resistencia armada ante los opresores romanos.

¿O te imaginas a Mahatma Gandhi, Rosa Parks y Martin Luther King, Jr., al oír estas palabras? ¿Te ves volviendo la otra mejilla a tus enemigos como una pérdida o una rendición de tu poder? ¿Como un signo de debilidad?

David E. Garland, en su libro “Leyendo a Mateo: Un Comentario Literario y Teológico” (Smith & Helwys, 2001) recuerda a sus lectores que dar la otra mejilla da un poder sobre el “enemigo” o el opresor, porque esencialmente, estás poniendo la bola de nuevo del lado de esa persona. Él o ella debe entonces elegir si ofrecer más violencia. Por ejemplo, el soldado romano se convierte en el que debe elegir cómo responder cuando la persona que ha sido obligada a llevar un paquete pesado voluntariamente se somete a levarlo una milla más; la gente en el autobús son los que deben elegir forzar a una mujer negra a que deje su asiento.

  • ¿Cómo cambiarían nuestras vidas si Martin Luther King, Jr., hubiera conducido a sus seguidores a una resistencia armada?
  • ¿Cómo sería hoy la historia del cristianismo diferente si Jesús hubiera conducido un levantamiento armado contra el Imperio Romano?
  • ¿Cómo puede ser tu vida diferente si te esfuerzas en ser perfecto en el amor al prójimo y al enemigo, como Jesús nos pide en la lección de hoy?

 Escrito por Christine Havens. Este Estudio Bíblico fue publicado originalmente en febrero del 2014.

 

Estudio Bíblico Sexto Domingo después de Epifanía (A), 12 de febrero de 2017

[RCL] Deuteronomio 30: 15-20; Salmo 119: 1-8; 1 Corintios 3: 1-9; Mateo 5: 21-31

Deuteronomio 30: 15-20

Moisés está llegando al final de su último sermón. Ha presentado ante Israel toda la ley, incluyendo las bendiciones del pacto y maldiciones (28: 1-68). Ha recordado a la gente que, si pierden el camino, el arrepentido será siempre bien recibido de nuevo gracias a las misericordias de Dios (30: 1-10). Y, a modo de conclusión, pronuncia las palabras que leemos hoy: “Mirad, he puesto ante vosotros la vida y la prosperidad, la muerte y la adversidad” (v.15).

Pero para que el pueblo de Dios no lo mal interprete de vez en cuando, Moisés define lo que es la verdadera vida, la verdadera prosperidad. No es una cuenta bancaria de diez cifras, un romance de ensueño acaecido, o un futuro seguro y estable. En cambio, es “amar al Señor tu Dios, obedecerle y unirte a él” (versículo 20). El Señor es nuestra vida, e incluso en medio de problemas y pruebas, “aferrarnos a él” es nuestra prosperidad. Es cierto que Dios ha prometido bendecir la obediencia, pero el núcleo de esta bendición es la unión con Dios. Todas las otras bendiciones vienen como fruto de esta unión. “Habitar en la tierra” (versículo 20), por lo tanto, es principalmente disfrutar de la presencia especial del Señor, de quien fluyen todas las bendiciones.

  • El amor y la obediencia están estrechamente vinculados en este y otros  muchos  pasajes bíblicos. ¿Cómo transforma o profundiza este vínculo nuestra comprensión de la vida con Dios?
  • ¿A qué se parecería el “unirse fuertemente a Dios” en la vida cotidiana?

Salmo 119: 1-8
A lo largo del Salmo 119, vemos dos figuras contrastantes: las personas felices que observan la ley de manera impecable y se deleitan en hacerlo, y el escritor del salmo, que desea ser una de las personas que describe. No es que el salmista no tenga ningún deseo de caminar por el camino estrecho y recto del Señor. Por el contrario, no quiere nada más. Después de describir los caminos del obediente con reverencia abrumadora, escribe, “ojalá fuesen mis caminos ordenados”.

Pero en vez de prometer lo que nunca será capaz de producir, o de excusarse de un modo de vida aparentemente imposible, hace tanto una promesa como una súplica: “Guardaré tus estatutos; no me abandones por completo”. (v.8). Clama en la única postura que las frágiles criaturas pueden legítimamente adoptar delante de un Dios todopoderoso y perfecto. Expresa su anhelo de pertenecer al Señor de corazón y alma, de mente y cuerpo- lo dice, de hecho, como si ya fuera el caso- y luego suplica la ayuda del Señor, pues sólo el Señor puede lograr lo que el salmista se ha atrevido solicitar.

  • ¿Cómo puede el Salmo 119 configurar la manera en que rezamos?
  • ¿Cómo el claro deleite del salmista en la ley del Señor transforma o informa la forma en que pensamos acerca de la “ley”?

1 Corintios 3: 1-9
Todos nosotros, en algún u otro momento, hemos escuchado que las obras de alguien se excusan con el reconocimiento de que, “solo somos humanos”. La excusa es comprensible. A pesar de la incomodidad del mundo moderno con la palabra “pecado”, la mayoría admite que la gente no es perfecta; estamos inclinados a cometer errores y discutir, inclinados a chismorrear y quejarnos, inclinados (al menos de vez en cuando, decimos) a actuar siguiendo nuestros impulsos inferiores en lugar de nuestros ideales más nobles.

Pablo, sin embargo, rechaza de lleno esas excusas cuando tropieza con las expresiones de los nuevos cristianos en Corinto. Según Pablo, el seguidor de Cristo que “[se comporta] según las inclinaciones humanas” (v. 3) y obra como si él o ella siguiera siendo “meramente humano” (v.4), es una contradicción. Porque “sabemos que nuestro yo viejo”, nuestro “yo humano”, fue crucificado con él para que el cuerpo del pecado pudiera ser destruido, y ya no seamos esclavos del pecado” (Romanos 6: 6). Con esto en mente, los “celos y las peleas” (v. 3) no deben excusarse como el resultado inevitable de cualquier reunión de personas, sino que deben ser lamentados y arrepentidos los pecados que atormentan el santo templo de Dios. A la Iglesia se le pide siempre que se arrepienta de sus pecados y se ponga cada día nuevamente en las manos de Dios que purifican y ofrecen madurez.

  • ¿Qué has excusado como “solo humano” que tal vez podría requerir un arrepentimiento más profundo y la misericordia transformadora de Dios?
  • En la segunda parte del texto, Pablo se dirige a la confusión de los corintios entre el trabajo humano y la obra de Dios. ¿Cómo podemos honrar apropiadamente el servicio humano en la Iglesia mientras continuamos honrando, alabando y siguiendo a Cristo sobre todo?

Mateo 5: 21-37
En tiempos pasados, un siervo estaba en la cima de una montaña con Dios envuelto en fuego, para recibir la ley santa. En nuestro texto de hoy, otros siervos están en la cima de una montaña con el mismo Dios, ahora envueltos en carne, para recibir una segunda ley que afirma e intensifica la primera. El asesinato siempre ha estado prohibido; ahora la ira desenfrenada se revela como la intención del corazón de matar. El adulterio nunca fue aceptable; ahora se afirma que el adulterio con los ojos y la mente es tan malo como el adulterio con el cuerpo.

Pero, ¿cómo cumplir esa ley y por qué intentarlo? No somos salvos por las obras. Y sin embargo, Jesús dijo que no solo hay que escuchar sus palabras, sino ponerlas en práctica (Mateo 7:24). No somos salvos porque somos justos, pero somos salvos para que lleguemos  a ser justos. Por medio de Cristo, que cumplió la ley (Mat. 5:17), el enfado no tiene poder en nosotros, la lujuria no tiene dominio. Estos y otros males han sido llevados a la muerte, y por la unión con Cristo, ellos también son muertos diariamente en nosotros. Somos llamados a una vida superior -la vida de Jesús- y se nos da su Espíritu para llevar a cabo la buena obra de Dios en nosotros hasta el día de su finalización, cuando finalmente seamos hechos uno con Cristo (Filipenses 1: 6).

  • ¿Cómo es el Sermón del Monte una bendición para la Iglesia, como la Ley Mosaica fue una bendición para Israel?
  • ¿Qué porción de la lectura puedes practicar a través del poder de Cristo para obedecer su mandamiento de no solo “escuchar sus palabras… sino ponerlas en práctica” (Mateo 7:24)?

Escrito por Deanna Briody. Briody estudia  Historia de la Iglesia y Teología en el seminario Trinity para el Ministerio en el oeste de Pensilvania. Ella espera continuar los estudios a nivel de posgrado. En su tiempo libre le gusta escribir poesía, jugar voleibol y leer novelas.