Estudio Bíblico, Pentecostés 23, Propio 27 (A) – 12 de noviembre del 2017

[RCL]: Josué 24: 1-3a, 14-25; Salmo 78: 1-7; 1 Tesalonicenses 4: 13-18; Mateo 25: 1-13

Josué 24: 1-3a, 14-25

En este capítulo final del libro de Josué el pueblo de Israel vuelve a la tierra santa para renovar el pacto santo. Josué condujo a las doce tribus a la tierra de Canaán como lo prometió Dios, y esta renovación del pacto es la culminación de ese período en la vida del pueblo.

La gente repite la historia de los actos salvadores de Dios hacia ellos: la liberación de la esclavitud en Egipto, la protección en el viaje y la llegada a la tierra prometida por Dios. Dios es consistentemente leal y firme; la gente a menudo lucha por encontrar una respuesta similar.

Con esta renovación del pacto, Josué presenta al pueblo una decisión a tomar: ¿a quién servirás? ¿Al Señor que te sacó de la tierra de Egipto o a otros dioses? Esta no es una elección que se haga a la ligera o con asentimiento verbal solamente. Esta elección requiere el movimiento del corazón: “Inclinad vuestros corazones al Señor, el Dios de Israel”.

Todos los días tenemos que responder a la pregunta: ¿a quién servirás? Los otros dioses en la tierra donde residimos se esfuerzan por atraer nuestra atención y adquirir nuestro servicio. Todos los días debemos decir con Josué: “En cuanto a mí y a mi familia, serviremos al Señor”.

  • ¿Cuáles son los otros dioses que residen en la tierra donde vives? (los “ismos” son generalmente un buen lugar para comenzar).
  • ¿Cómo eliges a diario servir al Señor con la mente y el corazón?

Salmo 78: 1-7

El orador en este salmo es una voz de enseñanza entre la gente: “Escucha mi enseñanza, oh mi pueblo…” ¿Y qué es lo que el maestro desea comunicar? El maestro pretende compartir la historia y las instrucciones de Dios para que puedan transmitirse de generación en generación.

Como señala el salmista, Dios requiere esta enseñanza de generación en generación. Es así como la comunidad muestra un compromiso con el pacto dado por Dios. Cuando las generaciones posteriores confían en los mandamientos como una forma de ordenar la vida personal y comunitaria, Dios y el pacto son honrados.

En la lectura del libro de Josué, oímos la necesidad de “inclinar los corazones al Señor”. Este salmo comienza con el imperativo de “inclinad los oídos a las palabras de la boca del maestro”. Como personas de fe, inclinamos los corazones hacia Dios y también escuchamos y aprendemos en nuestras comunidades las enseñanzas que nos señalan a Dios. Aprendemos las historias de Dios y de nosotros mismos en comunidad, en las tradiciones de palabra sagrada y símbolo, transmitidas de generación en generación.

  • ¿Quiénes fueron tus primeros “maestros” en la comunidad de fe?
  • ¿Cómo podemos equipar mejor a las generaciones futuras en las enseñanzas y tradiciones de nuestra fe?

1 Tesalonicenses 4: 13-18

Pablo ofrece estas palabras a los tesalonicenses como palabras de aliento. La gente ha muerto, y Jesús aún no ha regresado como se esperaba. ¿Qué significa todo esto?

Pablo le recuerda a la comunidad que lo que significa es que todo depende de la fe en Jesús. En su vida, muerte y resurrección, Jesús destruyó la muerte. Basta. Sin más. Cuando Pablo pinta la imagen de la segunda venida de Jesús, les asegura a los tesalonicenses que todos, tanto los que murieron en Cristo como los que aún viven, estarán con el Señor.

Las preguntas surgen cuando, después de aceptar la creencia en Jesús, hay una dilación antes del regreso triunfante de Jesús. Las preguntas surgen cuando los seres queridos mueren y el duelo y el sufrimiento continúan. Las preguntas expresadas por los tesalonicenses continúan hoy. ¿Qué significa todo esto?

Al igual que los tesalonicenses, también podemos estar animados por nuestra creencia en Jesús y en el triunfo sobre la muerte por Jesús. Al igual que los tesalonicenses (y Pablo), no sabemos cuándo Jesús regresará. Sabemos, sin embargo, que Jesús existe y que Jesús es la resurrección. No somos un pueblo sin esperanza.

  • ¿Alguna vez has tenido preguntas o inquietudes como las de los tesalonicenses?
  • ¿Cómo nos centramos en la esperanza de Jesús en este momento mientras esperamos el regreso de Jesús?

Mateo 25: 1-13

“Así será el reino de los cielos”. Conocemos esta construcción; sabemos que estamos a punto de escuchar una de las parábolas de Jesús. Esta semana, después del domingo de Todos los Santos, donde contemplamos toda la compañía del cielo, debemos esperar una parábola relacionada con la segunda venida.

Este tema nos centrará la atención en la temporada de Adviento. Cuando el año litúrgico llega a su fin, meditamos en la segunda venida de Cristo. Percibimos este enfoque en la lectura de 1 Tesalonicenses, y continúa en la parábola que Jesús comparte: “Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben ni el día ni la hora”.

Las diez damas de honor esperan con ansiedad, incluso si se quedan dormidas, a la llegada del novio. Las prudentes se preparan con aceite extra para sus lámparas y las necias no. Los heraldos del mensaje de Adviento parecen reflejar el mensaje de: “Preparad el camino del Señor” (Isaías 40: 3).

Sin embargo, por lo que sabemos de las parábolas, sabemos que no se puede encapsular el significado completo de la parábola en una, rápida reflexión. Las parábolas nos exigen un poco más.

Podemos permitir que nuestra imaginación quede cautivada por la llegada del novio y la necesidad de estar preparados, mientras que también debemos estar abiertos a preguntas que impulsen una futura exploración de la parábola.

Me pregunto dónde irían las necias damas de honor a comprar aceite a medianoche…

  • ¿Qué otras preguntas (como las que se ofrecen arriba) tienes cuando consideras esta parábola?
  • ¿Cómo te preparas para estar listo? ¿De qué manera podemos prepararnos para la temporada de Adviento?

Elizabeth Farr es candidata a las órdenes sagradas en la diócesis de East Tennessee y actual seminarista sénior de la Facultad de Teología de la Universidad del Sur. Es “episcopal desde la cuna”, Elizabeth se graduó en 2007 en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad del Sur. En su vida profesional antes del seminario, Elizabeth ejerció como directora de la juventud en Bruton Parish, Williamsburg, Virginia, y, recientemente en Good Shepherd, Lookout Mountain, Tennessee. Elizabeth está casada con Matthew Farr, un sacerdote recientemente ordenado que sirve en la Diócesis de Tennessee, y son padres de un inquieto niño de tres años.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 22, Propio 26 (A) – 5 de noviembre del 2017

[RCL]: Josué 3: 7-17; Salmos 107: 1-7, 33-37; 1 Tesalonicenses 2: 9-13; Mateo 23: 1-12

Josué 3: 7-17

Cuando Josué y los israelitas están dispuestos a luchar contra Jericó, se preparan espiritualmente para la batalla en el río Jordán. Dios revela poderosamente su presencia entre ellos deteniendo el río Jordán y permitiendo que el pueblo de Dios cruce sobre tierra seca. Esto no sólo les recuerda su redención y liberación de Egipto en el Mar Rojo, sino que también afirma y valida el liderazgo de Josué, que ha entrado en las huellas de liderazgo masivo del gran Moisés. Al pueblo de Dios se le recuerda poderosamente que Dios está con ellos mientras se dirigen a la batalla.

  • A medida que te enfrentas a varias “batallas” en la vida, ¿cómo puede ser nuestro Éxodo – nuestra redención del pecado y la muerte en Jesús- estímulo para ti?
  • Jesús, que es nuestro Moisés y nuestro Josué, ahora nos conduce adelante en la vida. ¿Dónde te lleva? ¿Cómo puedes alinearte más de cerca con su liderazgo?

 Salmo 107: 1-7, 33-37

Como respuesta a la lectura de Josué arriba, este es un salmo de acción de gracias, recordando a los lectores todo lo que Dios ha hecho para redimirlos, reunirlos y ponerlos en el camino de la abundancia y de la vida. A medida que Dios nos llama a nuevas aventuras de fe, podemos recordar las muchas formas en que Dios ha trabajado en nuestras propias vidas, sacándonos de la falta de sentido y de la desesperación en el camino hacia la vida y la paz. Como Dios ha trabajado en el pasado, podemos estar seguros de que continuará trabajando en nuestro futuro mientras buscamos primero su reino y miramos hacia adelante a nuestra plena redención en el último día.

  • Considera ahora cómo Dios ha trabajado en tu pasado. ¿Cómo se ha mostrado ser un Dios de redención y liberación?
  • A medida que hoy consideras los desafíos de la vida que tienes ante ti, ¿cómo puede el recuerdo del pasado ayudar a dar una perspectiva adecuada sobre tu futuro?

1 Tesalonicenses 2: 9-13

En esta epístola, Pablo recuerda a los tesalonicenses su incansable labor para llevarles la Palabra de Dios, el evangelio. El ministerio de Pablo estaba marcado por la integridad, el trabajo duro y el amor hacia aquellos a quienes ministró. Expresa su gratitud mediante formas por las cuales los tesalonicenses reconocieron y aceptaron que el mensaje de Pablo tenía origen divino y no de creación de Pablo. Cabe señalar que en el ministerio de Pablo había una poderosa asociación tanto de palabra como de acción; él no sólo predicaba el evangelio, sino que lo vivía entre ellos.

  • Haz ahora mismo un balance de las relaciones clave en tu vida. Piensa en personas que ves regularmente y con las que estás altamente implicado en relación. ¿Cómo puedes vivir con ellas más plenamente una expresión completa del evangelio, en la que eres honesto acerca de tu fe en Jesús y donde buscas vivirla con amor, integridad y devoción?

Mateo 23: 1-12

En esta lectura del evangelio, Jesús descarta el ministerio de los escribas y fariseos por sus actitudes hipócritas. Les encanta enseñar a otros a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, pero no viven lo que predican. “¡Haz lo que digo, no hagas como yo!” La mayoría de los padres saben lo poco que esto funciona. Los niños recogen más lo que hacen que lo que dicen,  y a veces ¡con resultados embarazosos! Queremos que los niños usen la etiqueta y los modales apropiados, y, sin embargo, a menudo nos enfrentamos a la vergüenza cuando los niños asumen los malos hábitos de sus padres. Todos estamos llamados a vivir el evangelio de Jesús y emular su vida de amor y devoción. Hemos sido enviados al mundo como agentes de paz y reconciliación.

  • En tu mente, revisa las diversas situaciones y desafíos a que te enfrentas hoy. ¿Cómo puedes vivir más fielmente el evangelio de Jesús en esas situaciones?

Allen Wakabayashi actualmente está sirviendo como “curate” en la Iglesia Episcopal de San Lucas en Gladstone, N.J. Asistió al seminario de Nashotah House. Actualmente es diácono y anticipa, si Dios quiere, ser ordenado sacerdote a principios de 2018. Está felizmente casado con su esposa, Diane, que también está en el camino de la ordenación al sacerdocio. La pasión de Allen es ver a los estudiantes universitarios enamorarse de Jesús y convertirse en agentes del evangelio durante toda la vida.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 21, Propio 25 (A) – 29 de octubre del 2017

[RCL]: Deuteronomio 34: 1-12; Salmos 90: 1-6, 13-17; 1 Tesalonicenses 2: 1-8; Mateo 22: 34-46

Deuteronomio 34: 1-12

Funcionalmente, este pasaje habla de la conquista geográfica que los israelitas han logrado, y el paso del poder de Moisés a Josué. Sin embargo, creo que la parte más intrigante se da solamente al final: “Nunca ha surgido un profeta en Israel como Moisés, a quien el Señor conoció cara a cara”. Esta idea de que Dios nos conoce cara a cara es muy atractiva para mí. Hay una intimidad – una cercanía – de mirar a los ojos a alguien, y no puedo dejar de preguntarme cómo era esa clase de intimidad entre Dios y Moisés.

¿Quién nos conoce cara a cara en nuestras vidas? ¿Cómo puede Dios conocernos así también? Cuando alguien nos mira cara a cara, ¿de qué nos alejamos?

Salmo 90: 1-6, 13-17

Este salmo tiene que ver con el tiempo. Habla del tiempo antes de que los montes fueran creados, y del tiempo en que volveremos a la tierra y nos convertiremos en polvo. Dios, sin embargo, es atemporal a través de todo ello – “desde siempre y por siempre, tú eres Dios”.

Me recuerda algo que Audre Lorde dijo que el tiempo no es lineal, sino más bien como un océano. El pasado, el presente y el futuro se tocan mutuamente en nuestra conciencia y en nuestras experiencias. De esta manera, Moisés está cerca de nosotros porque está sujeto por Dios, lo mismo que nosotros. Todos los cristianos que han pasado, todos los que vinieron antes, y todos los que vendrán después de nosotros, y todos nosotros ahora, nos mantenemos unidos por Dios, que es inmutable y constante.

¿Cómo recordamos a Dios diariamente? ¿Cómo nos esforzamos por ser fieles a Dios como Dios nos es fiel?

1 Tesalonicenses 2: 1-8

Hay algo que me atrae en muchas de las epístolas. Creo que es porque me encanta mucho recibir correo. Estoy enamorada, en cierto modo, con la idea de que las iglesias se escriban unas a otras alentando en la fe; no siempre me gusta lo que Pablo dice, sino la idea detrás de ella, de que juntos somos fortalecidos como el cuerpo de Cristo, me es muy atractiva. Aquí, en una de las cartas más pastorales, Pablo habla con la comunidad acerca de su amor por ellos. Habla acerca de cuán queridos son los tesalonicenses y lo mucho que quiere compartir el evangelio con ellos.

¿Con quién quieres compartir el evangelio? ¿Quién está cerca de tu corazón?

Mateo 22: 34-46

En este evangelio, vemos el amor como el mayor mandamiento. Aquellos que están tratando de engañar a Jesús son respondidos con amor, que el mandamiento más grande es amar a Dios y luego a los demás. En este evangelio, amar a Dios y amarnos los unos a los otros está intrínsecamente ligado entre sí. Me gusta que amemos y sirvamos a Dios, en parte, amando y sirviéndonos unos a otros. También me hace pensar en cómo definimos la iglesia. Seguramente, deberíamos estar amando y sirviendo a los demás todo el día. Tal vez es por sonreír y decir gracias al café barista en la mañana, o tal vez podemos invitar hoy a alguien a almorzar, o tal vez podemos ofrecer nuestro tiempo y nuestros corazones y estar presente con un compañero de trabajo o amigo que pasa por un mal momento o quizá podamos cocinar la cena para otra persona, las oportunidades son infinitas. Estamos en un mundo necesitado, que nos da la oportunidad de conocer y amar a Dios donde quiera que vayamos.

¿Cómo serviste a Dios hoy? ¿Cómo amaste a otro?

Jazzy Bostock es hawaiana nativa, amante del sol, grande soñadora, reina y adoradora de Dios, en su tercer año en el seminario. Ella cree profundamente en el poder de la bondad, la compasión, la dulzura y, sobre todo, el amor. Está agradecida por la oportunidad que Dios le ha dado de estar aquí, y por todo lo que Dios es. Mahalo piha.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 20, Propio 24 (A) – 22 de octubre del 2017

 [RCL]: Éxodo 33: 12-23; Salmo 99; 1 Tesalonicenses 1: 1-10; Mateo 22: 15-22

Éxodo 33: 12-23

El contexto de este pasaje es el pecado del becerro de oro y la intercesión de Moisés respondiendo a favor de los israelitas. Ese acto había concedido un indulto tentativo, pero Moisés aquí vuelve a interpelar a Dios con una cualidad frenética, como de “bulldog” que recuerda la interacción de Abrahán con Dios sobre Sodoma (Génesis 18). Moisés tiene así el coraje de buscar a Dios, de pedir perdón a su pueblo, e incluso de luchar por una nueva concesión. En respuesta, la revelación de Dios es limitada y parcial, con la calidad curiosamente indirecta de la auto-descripción de Dios en el versículo 19: “Yo me compadezco de quien quiero y favorezco a quien quiero”, haciendo eco de la famosa fórmula de “Yo soy” concerniente al nombre de Dios (Éxodo 3:14).

Entonces, está en juego nuestra comprensión de Dios como trascendente, intocable e imposible de ver, frente a la voluntad de Dios de intervenir en favor de los más duros de corazón [cuello]. La teofanía que se da en esta historia es testimonio de ambos. En otra parte, Dios responderá a esta pregunta con otro: “¿Soy un Dios sólo de cerca, dice el Señor, y no de lejos?” (Jeremías 23:23).

  • En nuestras vidas de oración, ¿cuándo sabemos que “basta y ya es suficiente” y uno debe desistir de una oración? ¿Cuándo es más importante seguir rezando?
  • ¿Qué imaginas que Moisés ve en esta escena?

 Salmo 99
En este salmo vemos tanto la particularidad de Dios, revelada a través de la relación de Dios con Israel, como la universalidad de Dios, a través del magnífico lenguaje de la santidad. Es importante destacar que equilibra tanto la misericordia como la justicia, de modo que la santidad no es una “postura separatista sino una postura relacional” y, al igual que la lectura del Éxodo, habla de la paradoja de un Dios “no separado del mundo, sino separado para el mundo”. A Israel se le pide que tenga tal relación recíproca con Dios.

¿Cómo sugiere el salmo que gestionamos eso? Apela a la gran tradición de intercesores famosos del pasado que han hecho esa misma cosa, mediaron de maneras impresionantes y fabulosas, a lo largo de la historia de Israel. Moisés recibe especial atención como interlocutor entre la humanidad y Dios, con seis referencias que ocurren en esta sección del Libro de los Salmos (90-106).

Nuestro reto es reconocer nuestra capacidad para ser tal intercesor, en la línea de Moisés, Aarón y Samuel, para que podamos ayudar al pueblo de Dios a que hable hoy con Dios.

  • Algunas traducciones traducen la segunda mitad de 99: 3, refiriéndose a la santidad de Dios, como “¡Santo es El!” (ESV) o “Él es Santo” (NVI). (Curiosamente, la versión del Rey James dice “porque es Santo”.) ¿De qué manera esas traducciones, y el Libro de Oración Común, “él es el Santo”, agregan o menoscaban tu entendimiento de Dios?

1 Tesalonicenses 1: 1-10

Puesto que generalmente se reconoce que es la escritura cristiana más antigua disponible para nosotros, leo estas líneas de la Escritura con un temor particular. Esa comprensión, por supuesto, debe ser templada por la realidad de que la carta misma fue escrita en lo más maduro de la carrera ministerial de Pablo. Así, aunque estamos leyendo a 1 Tesalonicenses como el testigo cristiano más temprano entre las cartas existentes, demuestra ser un escritor ya bien versado en su materia. Ya están presentes la famosa tríada de “fe, esperanza y amor” de Pablo en el versículo 3, la declaración de la alta cristología en el versículo 1 y todas las pistas de la historia de la Iglesia Primitiva.

Para nosotros hoy, podríamos encontrar la declaración de Pablo acerca de convertirnos en “imitadores de Pablo y del Señor” (v. 6) como algo arrogante. Dado el contexto de Pablo, uno sin la larga historia y la tradición de la apologética cristiana con la que somos bendecidos, no es solo lógico, sino muy valiente, que Pablo se señale a sí mismo como modelo, dada la persecución que menciona en la misma línea.

  • Después de leer esta selección, ¿cómo lees el pronombre de la segunda persona en el versículo 4 del siguiente capítulo? ¿En singular o plural? ¿Por qué?

Mateo 22: 15-22

Si hubiese habido una encuesta moderna siguiendo a Jesús y el intercambio de los fariseos, un periodista emprendedor podría haber hecho la siguiente pregunta: “¿Cuáles son las cosas que le corresponden al emperador? ¿Y cuáles son las cosas a que tiene derecho a Dios?” Sin embargo, no se hizo ni registró tal interrogante aclaratorio, como de hecho, Mateo continúa su narración con otro intercambio entre Jesús y la oposición hostil.

El “debate de la moneda” ha fastidiado a los lectores desde entonces. Un noble intento de responder fue proporcionado por Roger Williams, el teólogo del siglo XVII, que fue uno de los primeros defensores de la separación entre la iglesia y el estado. Williams es una figura fascinante en la historia de la Iglesia; él intentó discutir (contra el concepto puritano de la cristiandad dominante en su día) que la Escritura misma apoyaba la libertad de la religión y la separación de la iglesia y del estado. Williams sufrió por esa creencia, pero siempre sostuvo que “Dios es demasiado grande para ser alojado bajo un mismo techo”.

Nuestra comprensión moderna de las relaciones entre la Iglesia y el Estado es tan defectuosa y limitada como la original de los fariseos. El testimonio de Williams y la respuesta de Jesús son, al menos, un recordatorio de que la crítica al gobierno tiene un largo linaje en la Iglesia.

  • ¿Cómo discernir efectivamente cuándo uno debe cooperar con la autoridad gubernamental y cuándo debe resistirla

Originalmente de St. Stephen’s, Culpeper, Charles Cowherd es un candidato al sacerdocio en la Diócesis de Virginia.

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés 20, Propio 24 (A).

Estudio Bíblico, Pentecostés 19, Propio 23 (A) – 15 de octubre del 2017

[RCL] Éxodo 32:1-14; Salmos 106:1-6, 19-23; Filipenses 4:1-9; Mateo 22:1-14

Éxodo 32:1-14

En la cultura actual, es fácil esperar resultados inmediatos. Las dietas de moda, internet inalámbrico y otras tendencias y tecnologías nos han enseñado que podemos estar conectados y obtener retroalimentación sin esperar. Parece que el pueblo de Israel sufrió las mismas expectativas; una falta de paciencia para que Moisés volviera les obligó a construir y adorar falsos ídolos. Es difícil recordar que nuestro tiempo no es el tiempo de Dios. Cuando nos sentamos ante el Señor, es en nuestra quietud y paciencia cuando Dios aparece más claro.

  • ¿Qué ídolos construimos y adoramos en lugar de Dios en nuestra propia impaciencia?

Salmos 106:1-6, 19-23

“Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque su misericordia dura para siempre”. Este salmo es la antítesis del pasaje del Éxodo. Habla de la bondad divina y de la eterna alegría y gloria, sobre la que podemos hablar si mantenemos nuestros corazones orientados hacia Dios. Observa el mal realizado por el pueblo de Israel cuando hicieron y adoraron al becerro de oro y reconoce la maldad continua de la cual la humanidad es capaz. Pero vuelve nuestro corazón hacia Dios, nos recuerda la intervención de Moisés, y alaba al Señor que tiene eterna misericordia eterna.

  • ¿Cómo transformamos nuestros defectos en alabanzas hacia Dios como el salmista hace aquí?

Filipenses 4:1-9

San Pablo ama a la comunidad de Filipos. La carta a los filipenses es a menudo referida como la carta de la amistad debido a su tono afectuoso y de ánimo. Este pasaje parece encajar perfectamente con esa afirmación. Se nos recuerda, no por primera vez en esta carta, que somos de la misma mente que Cristo. Y da ejemplos de buenas personas que se portan de esa manera. Entonces nos encontramos con la yuxtaposición de la preocupación y la paz. Esta puede ser una de las cosas más difíciles a realizar como seres humanos, el no preocuparnos frente a toda la incertidumbre del mundo. Pero San Pablo nos asegura que la paz divina, que nunca podríamos comprender, guardará nuestros corazones y mentes si nos comprometemos a la práctica de presentar nuestras preocupaciones a Dios.

  • La investigación dice que se necesitan 21 días para crear un hábito – ¿cómo podemos comprometernos a enviar en oración nuestras peticiones a Dios durante al menos tres semanas? ¿Crees que en realidad producirá paz más allá de la comprensión? ¿Qué podría sentirse en comparación con la preocupación? ¿Podemos confiar en la sabiduría de San Pablo y probarla?

Mateo 22:1-14

Esta es una parábola que teje muy fuertemente los temas de la invitación y el juicio. Es difícil determinar dónde está la esperanza cuando tantas personas son ignoradas o expulsadas. Pero el mensaje es éste: la obra de Dios en el mundo requiere compromiso. Una vez que descartamos a las personas que eligen su propio egoísmo y crueldad sobre la invitación (que leemos como el amor y la obra de Dios en el mundo), nos damos cuenta que todos están invitados al banquete. La cuestión se convierte en que, aunque todos están invitados, no todos están dispuestos a participar plenamente o a comprometerse con la experiencia. La transformación de nuestras vidas en Dios es completa. No hay nada que no sea cambiado por el amor y la obra de Dios en nosotros. Así que sólo estar parcialmente listo es no estar listo en absoluto, de ahí por qué el hombre sin una túnica es expulsado. Es un trabajo serio, y debemos aceptar la invitación para hacerlo en serio.

Cada uno de nosotros tiene una túnica de boda para asistir al banquete. Es decir, cada uno de nosotros debe estar plenamente comprometido con la vida cristiana cuando Dios nos llame. ¿Cómo se ve tu túnica? ¿Qué debes hacer o pensar o deshacerte para estar listo y dispuesto a responder a la invitación?

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Estudio Bíblico, Pentecostés 18, Propio 22 (A) – 8 de octubre del 2017

Isaías 5: 1-7

En esta lectura, escuchamos las consecuencias de la profunda decepción de Dios. A pesar de la bondad de la creación de Dios y de la abundancia de la provisión de Dios para el pueblo de Dios, toda esta labor y amor cuidadosos no han dado buenos frutos. Por el contrario, ha producido “malas uvas”. Dios proveyó pero Israel no mantuvo su parte del pacto. Las amenazas de Dios de ira y destrucción solo puedo entenderlas a un nivel humano, pero me incomodan mucho cuando se trata de Dios. Sin embargo, escuchar el desamor y la decepción de Dios me ayuda a recordar que lo que hago no sólo me afecta a mí y a los demás, sino también al mismo Dios. De los dones que he recibido soy responsable ante todos para usarlos justa y correctamente.

Salmo 80: 7-14

Mientras el Salmo 80 responde al pasaje de Isaías, uno puede ver cómo un diálogo se entrecruza en estas dos lecturas. Dios emite la queja contra Israel en Isaías. Luego, después del peligro, la destrucción y las dificultades, Israel se dirige hacia Dios. El salmista recuerda cómo Dios una vez atendió y cuidó a Israel. Esto sugiere que cuidar y restaurar a Israel es más que reconstruir con ladrillos y morteros, y que tiene que ver con la reparación de una relación con Dios, tensa o incluso rota. Hay una profunda confianza expresada en la fidelidad de Dios a Israel, que da voz a la esperanza de que todo lo que puede estar quebrantado y perdido sólo puede ser restaurado con la ayuda y el cuidado de Dios.

Filipenses 3: 4b-14

El relato de Pablo en esta lectura a los filipenses muestra cómo su mundo fue completamente cambiado por Jesús. A pesar de que Pablo fue transformado, hay mucho de celo y pasión de Saulo el fariseo, que permanece en Pablo, el Apóstol. Pablo admite que tenía la máxima confianza en su justicia y fidelidad como fariseo. Vivió esas creencias con ferocidad. Pablo habla de su transformación radical de confiar en sus propias habilidades a fin de ser un fiel seguidor, a reconocer que toda su confianza y seguridad deben descansar solo en Dios. Su conversión incluyó el entendimiento de que la justicia, la gracia y la fe son todos dones de Dios. En la carta a los filipenses, vemos la fe apasionada de Pablo en Cristo Jesús. Su historia de conversión revela que, aunque podamos ser transformados en una nueva vida en nuestra fe, no necesariamente perdemos aquellas partes esenciales de nosotros mismos que se pueden ofrecer en servicio a la difusión del Evangelio y siguiendo a Cristo.

Mateo 21: 33-46

¿Quién te imaginas que eres en esta parábola? ¿Te sientes como un mensajero perseguido? ¿Has sido el inquilino perseguidor? ¿Te preguntas si estás produciendo frutos del reino o caes y tropiezas con la piedra angular?

Las lecturas de hoy ilustran desde una variedad de perspectivas el deseo y la resistencia a la relación con Dios. El pueblo de Dios a través de los siglos, no sólo en la Biblia ha rechazado a Dios, a Cristo y a los otros mensajeros fieles de Dios. Vemos a Pablo decir en la carta a los filipenses que este es un riesgo que vale la pena tomar por el bien del Evangelio. El deseo de Dios de alcanzar y reconciliar a la humanidad va tan lejos como para enviar al propio Hijo de Dios; el propio Dios que llega hasta nosotros, aunque signifique una muerte humillante en una cruz. Las amenazas de Dios de destruir a Israel (en Isaías) y de quedar quebrados o aplastados por la piedra angular (en Mateo) son inquietantes y desafiantes. Sin embargo, las súplicas del salmista y la transformación radical de Pablo me dan esperanza. Es en la ruptura de nuestras relaciones con Dios y entre nosotros, donde la fe todavía descansa en Dios, y hay esperanza en la restauración y resurrección.

Este estudio bíblico por Jennifer Landis originalmente se escribió para el propio 22 (A) en 2011.

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés 18, Propio 22 (A).

 

Estudio Bíblico, Pentecostés 17, Propio 21 (A) – 1 de octubre del 2017

[RCL:] Éxodo 17:1-7; Salmo 78:1-4, 12-16; Filipenses 2:1-13; Mateo 21:23-32

Éxodo 17:1-7

Cualquiera que haya estado en una posición de liderazgo puede relacionarse con el dilema de Moisés en este pasaje. Actuando con fe y con guía divina, está llevando a su pueblo de la esclavitud a la tierra prometida. Moisés podría ser tentado por el potencial de poder personal, pero realmente nunca tiene una oportunidad. En cambio, se encuentra en una situación de “¡no disparar al mensajero!” cuando hay escasez de agua para su pueblo. Su pueblo hizo lo que el pueblo hace: se quejó, se peleó y se volvió contra Moisés. Y Moisés, a su vez, buscó la atención del Señor en su frustración, preguntándole: “¿Qué haré con este pueblo?” Como se puede ver, la narración se centra más en la pelea y la culpa que en lo vital, el agua viva. La instrucción que Moisés recibe del Señor no trata de cómo liderar al pueblo, sino de cómo sacar esa agua vivificante en abundancia de un lugar de aparente escasez. Y, no es de extrañar, la fuente de esa agua es el Señor, “Estaré parado allí delante de ti…” recordándonos la presencia eterna de Dios, incluso en tiempos en que estamos resecos, peleones y dudosos.

  • ¿Cuáles son las querellas y quejas que nos pueden impedir experimentar el amor providencial de Dios?
  • ¿Cuándo has notado una abundancia inesperada, exactamente cuando más la necesitabas? ¿Dónde estaba Dios en ese momento?

Salmo 78:1-4, 12-16

En estas secciones del Salmo 78, se puede ver el relato del Éxodo entretejido en la vida y el contexto más amplio del pueblo de Israel. El Salmo 78 se caracteriza a menudo como un pacto o salmo litúrgico. No es un lamento ni un canto de alabanza, estos salmos fueron utilizados para caracterizar el culto público del pueblo como comunidad de fe. Este salmo relata las obras dignas de alabanza de la intervención divina: la liberación de la opresión, la división del mar, la conducción con una nube, la apertura de las rocas para proporcionar agua. Este ritual de recordar y volver a contar es un acto de culto comunitario. Es, quizás, lo contrario a la queja egoísta porque llama la atención del reconocimiento comunitario de Dios, cuyas obras son mayores que lo que cualquiera de nosotros individualmente pudiera lograr.

  • ¿Cuál es la historia más antigua que recuerdas haber oído acerca de la providencia de Dios sobre el pueblo de Dios de las Escrituras Hebreas? ¿Qué es lo que destaca de estas “Historias de la Escuela Dominical” para nosotros hoy?
  • ¿Cuáles son las obras de Dios hacia el pueblo de Dios que deben ser recordadas y vueltas a contar a nuestros propios hijos y a los hijos de nuestros hijos?

Filipenses 2:1-13

“… tengan el mismo pensar, tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir”.

Hay muchas veces en nuestras vidas contemporáneas cuando parece que ser de un mismo pensar es una realidad imposible. Las diferencias políticas e ideológicas nos empujan en direcciones diferentes y llenan nuestras mentes con sonidos de retórica divisiva. Y sin embargo, el lenguaje de esta Epístola a los Filipenses nos dice que seamos de un mismo pensar, que tengamos el mismo amor y que hagamos todo esto a causa del lujoso y amoroso ejemplo establecido por Jesucristo. Es desalentador leer palabras escritas hace miles de años y sentirlas todavía convenciendo a nuestros corazones y exhortando nuestras acciones acerca de cómo ser Iglesia en el mundo. En el centro de los recordatorios de esta epístola se encuentran las virtudes de la humildad y el servicio. O, en otras palabras, “¿es mejor tener razón, o ser amable?” Hay lecciones en esta epístola para las juntas parroquiales, para los líderes de la iglesia, para nuestras propias reflexiones devocionales. Jesús es nuestro ejemplo: ¿cómo encontramos la humildad para vivir según ese ejemplo en lugar de sucumbir a nuestros propios deseos y necesidades?

  • ¿Cómo nos instruye nuestro pacto bautismal que actuemos con el mismo pensar y el mismo amor de Cristo? Nombra ejemplos de la forma en que has observado este pacto vivido en tu vida tanto en la iglesia como en el mundo.
  • ¿Cuáles son las áreas en las que luchas por ser del mismo pensar y del mismo amor que Cristo y los unos con los otros: como persona, como parroquia y / o como Iglesia? Menciona estas áreas y considera la manera de mantener en tus oraciones tanto la división como la posibilidad de reconciliación en Cristo.

Mateo 21:23-32

Esta lectura del Evangelio se desarrolla casi como una escena teatral: Jesús se enfrenta a una pregunta y responde con otra pregunta que se lanza casi como una pelota de tenis entre los funcionarios y la gente. Entre bromas sobre cómo responder a la pregunta y lo que esa respuesta podría implicar, rápidamente queda en evidencia que lo que se le planteaba a Jesús, cuando se acercaba, era más una trampa que una pregunta honesta. Y así es cómo Jesús usa una parábola para ilustrar más la locura de nuestros intentos de agradar a otros (o Dios), que terminan revelando nuestra propia falta de fundamentación moral. Jesús ilustra lo que podríamos llamar la “pregunta detrás de la pregunta” para suprimir toda la pretensión y romper la retórica en torno a lo que se debe decir, para revelar las verdaderas intenciones de uno. La realidad casi incomprensible es que Dios no nos pide que digamos y hagamos lo que pensamos que agradará a Dios. Dios nos pide que vengamos, humilde y honestamente, exactamente como somos con nuestros corazones abiertos al amor transformador de Dios.

  • ¿Cuáles son los momentos en nuestras vidas donde nuestros labios están diciendo “sí” a Dios, pero nuestras obras no están siguiendo? ¿Cómo podemos alinear nuestro decir-sí con nuestro sí-obrar?
  • ¿Cómo podemos hacer preguntas a los demás con franqueza, invitando a la conversación genuina sin esperar una respuesta particular? ¿Cómo se aplica esto a nuestras vidas de oración y a nuestras vidas de servicio cristiano?

Sarah Kye Price es postulante para el sacerdocio en la Diócesis de Virginia y profesora de Trabajo Social en la Virginia Commonwealth University. Es seminarista de tercer año en el programa de residencia baja de la Iglesia del Seminario del Pacífico, preparándose para el ministerio bi-vocacional.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 16, Propio 20 (A) – 24 de septiembre del 2017

[RCL:] Éxodo 16:2-15; Salmo 105:1-6, 37-45; Filipenses 1:21-30; Mateo 20:1-16

Éxodo 16:2-15

¿Alguna vez has sentido verdadera hambre? ¿La clase que crea un delirio sordo y dolorido en el que nada importa más que encontrar alimento? En Occidente, estamos ampliamente alejados de esta experiencia, por lo que es difícil vivir plenamente la desesperación de los hambrientos israelitas, errantes y lamentándose. Y así estamos igualmente alejados del intenso, encarnado milagro de descubrir el maná de Dios en el desierto.

En la historia de Dios y del pueblo de Dios, hay una corriente de hambre y satisfacción, que aparece una y otra vez. En todos los casos, el verdadero alimento proviene de Dios, y no de las débiles maquinaciones de la humanidad -pensemos en el Edén, en la Última Cena, en la Eucaristía en la que participamos. Podemos sobrevivir (por un tiempo) por nuestra cuenta, pero el verdadero camino no puede ser andado sin la abundancia de Dios. Debemos sentir primero esa hambre en nosotros antes de que podamos ser alimentados.

  • ¿Qué es lo que verdaderamente te alimenta? ¿Dónde, aparte de en Dios, has buscado satisfacer la profunda hambre interior? ¿Cómo te ha resultado?

Salmo 105:1-6, 37-45

Este salmo, que exalta las maravillas de la misericordia y providencia de Dios, merece una pausa introspectiva. El salmista alaba a Dios por lo que Dios ha hecho, no por lo que Dios pensó o sintió. Dios prueba la existencia de la gracia y misericordia de Dios mediante la acción. Para poner un punto más fino en ello, Dios no simplemente envió vagos “pensamientos y oraciones” a los hambrientos israelitas.

Vivimos en un momento de necesidad urgente, tanto en casa como en todo el mundo. Más que nunca, por los medios sociales y la comunicación de masas, estamos expuestos a las maravillas y horrores de nuestra experiencia común como seres humanos en este planeta. Si hemos de caminar como pueblo de Dios, debemos mostrarlo en la acción, como Dios lo hace, y no simplemente en una postura pasiva de pensamientos comprensivos. Esto no es una cuestión de “ganar la salvación” o marcar puntos con un marcador divino. Simplemente, si somos llamados a “dar a conocer las obras [de Dios] entre los pueblos”, entonces necesitamos encarnar eso en nuestras propias obras.

  • ¿Cómo es tu vida representativa de la acción de oración? ¿Qué podrías hacer, ahora mismo, para incorporar más plenamente las obras de Dios de misericordia y providencia?

Filipenses 1:21-30

Pablo establece aquí una dicotomía interesante: la elección entre morir para “partir y estar con Cristo” o “luchar lado a lado” con la Iglesia en la tierra. Esto plantea algunas preguntas desafiantes: ¿es estar con Cristo en otra dimensión superior a vivir “en la carne”? ¿En qué dimensión –en la carne o en el espíritu- debemos concentrarnos?

Pablo hace su elección: permanecer y trabajar junto a la comunidad amada, aun cuando sufre. E, implícitamente, estamos llamados a la misma decisión. No importa cuán grande sea nuestro anhelo de unión personal con Cristo, estamos aquí, ahora. No importa cuán quebrada esté esta creación, ahora somos parte de ella. Tenemos que trabajar, y tal vez sufrir, pero en Cristo, encontramos significado: la Vida en el corazón de la vida.

  • ¿Qué quieres hacer con tu única y preciosa vida antes de morir? ¿Cómo puedes encontrar a Cristo en medio de tu desordenada existencia terrenal?

Mateo 20:1-16

¿No hay algo en ti que te indigna en nombre de los primeros trabajadores de esta parábola? Después de todo, ponen un largo día de trabajo; hicieron lo que se esperaba de ellos; ellos cumplieron las reglas. Y luego estas otras personas vienen, trabajan al mínimo, y ¿se aprovechan del trabajo de otros? ¡No es justo! ¿No se supone que Dios es justo?

¿No hay algo en ti que te indigna en nombre de (o como uno de) los trabajadores pobres de este país? Después de todo, trabajaste a largo del día; hiciste lo que se esperaba de ti; trabajaste según las normas. Y luego estas otras personas vienen, trabajan al mínimo, y ¿se benefician de tu trabajo? ¡No es justo!

Debemos tener cuidado de hacer de las parábolas historias morales lindas (es decir, Dios recompensa a todos por igual, y ¿no es tan bonito?) Tal vez esas conclusiones ordenadas sean verdad. Tal vez. Pero también, tal vez Dios no sea el terrateniente generoso en esta perícopa. Tal vez Dios sea la pregunta silenciosa al final de la parábola. Tal vez el reino de Dios sea nuestra respuesta de ira justa ante un esquema tan injusto. Tal vez.

  • ¿Dónde ves a Dios en esta parábola? Mira de nuevo; ¿dónde podría estar Dios?

Phil Hooper es estudiante de Master de Divinity de segundo año en el seminario de la Iglesia del Pacífico en Berkeley, Ca., y postulante para las órdenes de la Diócesis de Nevada. Becario de CDSP del Obispo y SIM Carpenter Merit Scholar, Phil actualmente se enfoca en la intersección de la espiritualidad cristiana contemplativa, acción social y creación de comunidad.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 15, Propio 19 (A) – 17 de septiembre del 2017

[RCL:] Éxodo 14:19-31; Salmo 114; Romanos 14:1-12; Mateo 18:21-35 

Éxodo 14: 19-31

Los israelitas han escapado de sus esclavizadores y están en camino a la tierra que Dios les había prometido. Desde la perspectiva de los egipcios, sin embargo, estos israelitas son sus posesiones legítimas que les han sido robadas. Además de eso, estos israelitas son responsables de plagas que han asolado a su tierra y han causado la muerte de muchos egipcios. Probablemente a ellos les pareció bastante razonable perseguir israelitas y llevarlos ante la justicia.

Sin embargo, ellos se desconciertan cuando Dios interviene y actúa como un escudo para los israelitas que escapaban. Ellos son atrapados por sorpresa cuando Dios atasca sus carros y los arroja al mar. Gritan porque Dios está del lado de los hijos de Israel a pesar de que seguramente sentían que eran la parte equivocada.

Las guerras no son peleadas por buenos y malos, sino más bien por dos partes y ambas creen tener derecho. Todos nosotros estamos seguros de que estamos bien a veces, sólo para descubrir que estamos equivocados. Es humillante reconocer que hay un mayor poder trabajando que sabe mejor que nosotros mismos, y que se necesita una gran fuerza para aceptar cuando nos equivocamos con la gracia. La justicia requiere que se celebre a la ligera, moderada por la imparcialidad a los demás y espíritu de oración a Dios.

  • ¿Puede pensar en un momento en que usted estaba tan seguro de que tenía razón y que fue ciego a las perspectivas de los demás?
  • ¿Qué le ayudará con gracia a aceptar las veces cuando se equivoca?

Salmo 114

Muchas preguntas rodean la separación del Mar Rojo. Es fácil quedar atrapado en una discusión sobre si realmente pasó o cómo podría haber sucedido, es como tratar de averiguar el truco detrás de acto del mago. Esta es una distracción, sin embargo, que nos aleja del punto de la historia: Es una historia sobre un pueblo que era incapaz de salvarse a sí mismo y sobre Dios que los salva.

Es una historia de la salvación mediante la gracia.

Este gran evento de la apertura del mar es un ejemplo de la gracia de Dios en acción. Los israelitas no podían darse palmaditas en la espalda por un trabajo bien hecho. Gritaron salmos de alabanza a Dios, sabiendo que no habían obras que ellos hicieran que sería suficiente pago para comprar el amor de Dios. A Dios era a quien se le daba gracias por todas las bendiciones de la vida, y estas bendiciones eran dones de la gracia.

Es fácil engañarnos a nosotros mismos pensando que tenemos más poder sobre nuestras vidas de lo que realmente hacemos, olvidando dar gracias a Dios. Tener confianza en sí mismo y sentirse orgulloso de sus s logros es bueno, pero un reconocimiento saludable a la gracia de Dios en nuestras vidas es importante también – sobre todo porque el amor de Dios es dado gratuitamente, independientemente de todo lo que hacemos para tratar de ganarlo.

  • ¿Cuándo se encuentra usted distraído y olvida dar gracias a Dios?
  • ¿Cuándo encuentra usted que estar atento lo llama a la presencia de Dios?

 Romanos 14:1-12

Cuando Pablo escribe la carta a los cristianos en Roma, él está escribiendo a una comunidad dividida: los cristianos judíos que fueron exiliados de Roma y han vuelto desde entonces, frente a los cristianos gentiles que habían poblado Roma en su ausencia. Si esta iglesia naciente tenía que sobrevivir, tendría que encontrar un camino más allá de sus diferencias, sin embargo, ellos lucharon como si fueran adversarios. Tanto el gentil como el judío convierten la desconfianza y se creen superiores a los demás, lo cual siembra la desunión alrededor.

Si hay un mensaje que Pablo quiere que ellos toman en serio, es que todos ellos son lo mismo en la única forma que importa: Son amados de Dios, por quien Cristo murió para que puedan vivir para siempre. Ninguno de sus diferencias se compara con su única, similaridad esencial.

Nosotros también nos enfrentamos a la gente a nuestro alrededor que parecen diferentes. Todos tenemos diferentes valores y podemos usarlos para juzgarnos a nosotros mismos superiores a los demás, pero Dios ya nos ha juzgado y encontrado que todos nosotros somos digno de amor, compasión y salvación. No debemos centramos demasiado en cómo nuestras diferencias se acumulan uno contra el otro, y en lugar debemos dirigir nuestra atención hacia el Dios que nos ve y nos ama a todos por igual.

  • ¿Qué diferencias con los demás encuentra usted que tiene dificultades para superar?
  • ¿De qué manera ve usted el juicio y la falta de unidad en el camino de la obra de la iglesia?

Mateo 18:21-35

Cualquier comunidad necesita determinar cómo se va a tratar el juicio y la justicia. Esta parábola de los dos deudores se utiliza a menudo como una ilustración acerca de la justicia, diciendo que el primer esclavo debería haber tratado al segundo esclavo como él mismo fue tratado. Después de todo, la deuda que su señor le había perdonado era más de 500.000 veces más en dinero que lo que el otro esclavo le debía (ver “New Oxford Biblia Anotado, tercera edición,” de Coogan Oxford Press, 2007), por lo que el comportamiento del primer esclavo era muy ¡justo! Esta parábola, sin embargo, es menos sobre la imparcialidad de cómo, fundamentalmente, Jesús valora el perdón.

Jesús precede a esta parábola, poniendo en relieve que el perdón debe ser un principio superabundante. Ni siquiera deberíamos estar pensando en términos de cuánto debemos perdonar; que deberíamos perdonar. Nosotros, como Pedro, se nos dice que perdonar a los demás – y perdonarnos a nosotros mismos – nunca es la respuesta equivocada. La persona más humilde sigue siendo digna de perdón. La transgresión más grave aún debe ser perdonada. Las personas más justas y poderosas todavía tienen que perdonar. Piense en lo que una declaración radical sería para una sociedad decir que su principio influyente es el ¡perdón!

Si Dios ya ha perdonado a la crucifixión de Cristo, debemos pensar cuidadosamente acerca de lo que le estamos diciendo a Dios y unos a otros si declaramos algo imperdonable. Podemos tener justicia sin perder de vista la compasión y la justicia sin perder de vista el perdón.

  • ¿Cuándo ha luchado por perdonar a alguien?
  • ¿Cuándo ha luchado con perdonarse a sí mismo?

Escrito por Steven Balke. Este estudio bíblico se publicó originalmente el 14 de septiembre de 2014.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 14, Propio 18 (A) – 10 de septiembre del 2017

[RCL:] Éxodo 12:1-14; Salmo 149; Romanos 13:8-14; Mateo 18:15-20

Éxodo 12:1-14

Después de leer este texto, me imagino estar hojeando el más reciente libro impreso eclesiástico de normas de recaudación de dinero para las renovaciones del salón parroquial. Tras buscar el “Ruibarbo Pie del Rector” y las tres versiones de “Heavenly Hash”, paso la página y descubro una receta de “Pascua”: cordero asado con pan sin levadura y hierbas amargas. ¡Advertencia! No hierva el cordero o lo coma crudo. (Me estremezco ante la idea de que un feligrés coma un cordero crudo).

No sólo hay normas para cocinar, hay incluso un código de vestimenta e instrucciones de eliminación. En sandalias, los lomos ceñidos y un bastón en la mano, parece como un equipo bastante fácil para partir rápidamente. Que todas las sobras tengan que ser quemadas es también un juego de niños, ya que eso es lo que pasará si yo aso algo al fuego. Otras instrucciones dejan claro que la comida debe ser comida de prisa, al igual que un adolescente después de la práctica de fútbol. Todos los viejos chistes sobre los episcopales que utilizaban el tenedor de ensalada equivocado son ignorados. Ya que no hay tenedores de ensalada para esta comida. De hecho, no es necesario ningún tenedor.

Esta receta es sin duda para una circunstancia extraordinaria. Es decir, la circunstancia de salir rápidamente de Dodge. Las cenas se estaban celebrando fuera de la ciudad para poner fin a la larga esclavitud de los egipcios. El pueblo de Dios debía marcar sus propias puertas, de lo contrario el Señor mataría a sus primogénitos junto a los primogénitos de los egipcios.

De repente, dejo de hacer cómicas reflexiones sobre este pasaje. El cordero debe ser muerto, y su sangre usada para marcar los postes de la puerta de cada casa israelita para que el Señor las omita cuando mataba a los niños y animales primogénitos de Egipto. Esta sería una noche de muerte y de destrucción, de peste y de lamento. La furia del Señor llovería sobre la tierra de Egipto, mientras que el pueblo de Dios refugiado en sus casas, comería rápidamente un cordero asado, pan sin levadura y hierbas amargas. Entonces, cuando las secuelas de la muerte y la destrucción convirtieran cada casa egipcia en un depósito de cadáveres, escaparían al desierto.

La Pascua era una fiesta que conmemoraba un hecho violento después de una serie de hechos violentos en Egipto. Como hemos aprendido de la historia de nuestra nación, la esclavitud humana no se desvanece con el tiempo y las buenas intenciones. La esclavitud se mantiene con la violencia y por lo general su final es violento. El comando de recordar la esclavitud y de recordar la liberación de Dios es una manera de recordar la gracia y la liberación de Dios.

  • ¿Recuerdas un momento en el que te sentiste liberado de un lugar de penurias? ¿Cómo conmemoras esa liberación?

Salmo 149

Este salmo capta la loca exuberancia que es posible en el pueblo de Dios. La alegría en este salmo es compartida por toda la comunidad. Esta no es una juerga privada; todo el mundo está involucrado. Abunda la música y todo el mundo da vueltas, bailando. Toda la comunidad está cantando al tope de sus pulmones cuando nos damos cuenta de una cosa peculiar en el coro. Todo el mundo en el coro sujeta una espada de dos filos. Tienen espadas para hacer juicio sobre los reyes opresivos.

Este salmo me recuerda el Magnificat, en el que María canta que Dios eleva a los humildes y derriba a los orgullosos. En el Salmo 149, es el coro festivo el que introduce la justicia de Dios en el mundo.

Todo esto me lleva a concluir que la alabanza y la adoración que celebramos el domingo no estan desconectadas de lo que Dios está haciendo en el mundo durante toda la semana. El interés de Dios por la justicia brota de las alabanzas de su pueblo. A mí, esto me ayuda a conectar mi adoración con los problemas reales y prácticos del mundo que Dios desea arreglar.

  • ¿Cuáles son algunos de los temas más importantes del mundo en los que podemos ver la justicia de Dios?
  • ¿Cómo tu adoración a Dios te inclina a ver las desigualdades del mundo?

Romanos 13:8-14

Antes de convertirse en seguidor de Jesús, el gran padre de la Iglesia, san Agustín, leyó estas palabras de san Pablo. Después de su lectura, cerró el libro y luego observó: “Por una luz, como si fuera de serenidad, infundida en mi corazón, todas las tinieblas de la duda se desvanecieron”.

Confieso que tuve una reacción diferente ante estas palabras a los romanos. Mi lectura de este pasaje, a primera vista, me hizo sentir como si el apóstol me estuviera regañando acerca de cómo paso el tiempo libre por las tardes. Confieso que sus palabras parecen ser bastante entrometidas, incluso 2.000 años después de que fueran escritas.

¿Cómo pudo ser este mensaje, más bien negativo, un mensaje de luz y serenidad para san Agustín? Tal vez debiera recordarme a mí mismo que el poder del Espíritu Santo consiste siempre en presentar la palabra correcta en el momento adecuado. Para san Agustín, estas fueron las palabras adecuadas en ese momento.

Tal vez sean también las palabras correctas para nuestro caso. Se nos recuerda en estos versos que “la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe”. Cada vez que nos acercamos a la luz de Dios, nos estamos entrando más adentro en el reino de Dios. Nos distraemos con facilidad por las luces de neón que indican la presencia de lo que los folletos turísticos llaman “vida nocturna”, pero nosotros nunca confundimos las luces de neón con la del sol.

Para Pablo, aún es de noche, pero el amanecer ya casi está aquí. ¡Prepárate, dice, para vivir de la manera que viviremos en la eternidad, en la luz y en el calor de Dios.

  • ¿Qué actividades de la vida dignas que podrías perder si te quedas hasta muy tarde? ¿Qué te distrae de ser luz para un mundo oscuro?

Mateo 18:15-20

“Sr. Peters, le pedimos disculpas por la larga espera en la recepción. A fin de que mantenga su lealtad con nuestro hotel nos gustaría ofrecerle una estancia de tres noches de cortesía en cualquiera de nuestros hoteles a nivel mundial. También vamos a incluir un par de pases de spa y bandejas de fresas cubiertas de chocolate”. De hecho, estas son palabras que siempre me gusta oír. También me gusta oír que recibo un reembolso grande del IRS. Lo que no me gusta oír es que he pecado contra alguien. No me gusta en absoluto. Prefiero hablar de otra cosa.

Una de las actividades más desagradables en la vida humana es el enfrentamiento. Especialmente cuando una relación está en juego. Puedo alegar un millón de excusas para posponer y evitar la confrontación con alguien que me está haciendo daño a mi o a mi comunidad. Jesús dice claramente que la responsabilidad de confrontar recae en la persona que se ofende. La comunidad entra lentamente en la controversia, pero no demasiado pronto.

El objetivo de este enfrentamiento es “ganar al hermano”. El objetivo es siempre la reconciliación. Incluso cuando un miembro se declara gentil y recolector de impuestos, el objetivo es la reconciliación.

¿Cómo trata Jesús a los publicanos y a los gentiles? Les compromete con la verdad y el amor. De hecho, Mateo, el autor tradicional de este evangelio, era un recaudador de impuestos. Jesús llamó a Mateo como nos llama a todos. Nos llama a un ministerio de reconciliación, incluso cuando es difícil y doloroso.

He observado la confrontación muchas veces y puedo afirmar que el objetivo de la confrontación raramente era la restauración y la reconciliación. Con demasiada frecuencia, el objetivo de la confrontación fue iniciar una separación para que cada uno pudiera continuar con su vida.

La reconciliación es difícil. La cruz, el símbolo definitivo de la reconciliación, nos acompaña cuando cogemos el teléfono y preguntamos si podemos reunirnos para hablar de algo que pasó.

  • ¿Puedes pensar en un ejemplo de una confrontación que dio lugar a la reconciliación? ¿Cuáles son algunos pasos prácticos a tomar que podrían dar lugar a la reconciliación después de la confrontación?

Escrito por Rev. David Peters. Este estudio bíblico se publicó originalmente el 7 de septiembre de 2014.

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