Estudio Bíblico, Quinto Domingo después de Pascua (A) – 14 de mayo del 2017

[RCL] Hechos 7: 55-60; Salmo 31: 1-5, 15-16; 1 Pedro 2: 2-10; Juan 14: 1-14

Hechos 7: 55-60

El ministerio, el arresto y la muerte de Jesús son eco de la historia de Esteban. Los apóstoles, que conocieron a Jesús, oraron y pusieron las manos sobre Esteban para comisionarlo en su ministerio. El trabajo de Esteban siguiendo el camino de Jesús amenazó a la estructura del poder y a las autoridades establecidas; fue arrestado, llevado ante el consejo y el sumo sacerdote, y matado.

Estos ecos continúan mientras Esteban ora para que el Señor reciba su espíritu y por aquellos que están perpetrando su horrible asesinato para que sean perdonados. La historia de Esteban, sin embargo, es más que una recapitulación de la propia historia de Jesús, como si en los paralelos Jesús pudiera ser vagamente reflejado. Incluso hasta la muerte, Esteban persevera -por el poder del Espíritu- proclamando la gloria de Dios y la presencia de Jesús a la diestra de Dios.

Aunque la mutitud puede haberse “tapado los oídos”, las palabras y obras de Esteban al proclamar a Jesús vivirán más allá de él, participando en la realidad de la resurrección prometida por Jesús. Nueva vida surgirá a medida que la Buena Nueva se extienda; recuerda que un “joven llamado Saulo” fue testigo de todos estos eventos.

  • ¿Cuándo has conocido a alguien que haya continuado proclamando a Jesús incluso ante la gran adversidad?
  • Menciona un momento en que tenías plena conciencia de la gloria de Dios.
  • ¿Cuándo las palabras y / u obras de otros proclamando a Jesús aportó nueva vida en ti? ¿Cuándo sus palabras y / u obras proclamando a Jesús aportó nueva vida a los demás?

Salmo 31: 1-5, 15-16

Líbrame, rescátame, lidérame, guíame, sálvame.

Esta selección del Salmo 31 es una oración de alivio, dirigida a la única fuente constante de fortaleza. En medio del caos, de la incertidumbre y de la opresión, Dios es refugio, roca y fortaleza. Esta es una oración de confianza y alabanza a Dios, que es fiel y cuyo amor es firme: “En tus manos encomiendo mi espíritu. . .” Estas son las palabras pronunciadas por Jesús en la cruz (Lucas 23:46) y también por Esteban en su muerte (Hechos 7:59).

Como Jesús y Esteban nos muestran, confiar y encomendarnos a Dios a menudo significa abandonar los caminos de que queremos ser liberados, rescatados, liderados, guiados y salvados. Por lo tanto, este no es un salmo fácil para orar. El encomendarnos plenamente a Dios significa confiarlo todo en el refugio del amor de Dios.

  • ¿Alguna vez has orado estas u otras palabras similares?
  • ¿Alguna vez has experimentado la liberación de Dios de una manera que no previste ni esperabas?

1 Pedro 2: 2-10

Este pasaje de la Primera Carta de Pedro habla de lo que significa ser el pueblo de Dios “elegido y precioso a los ojos de Dios”. Se nos recuerda el Pacto Bautismal que renovamos juntos en Pascua con el compromiso de “continuar en la enseñanza y la comunión de los apóstoles, en la fracción del pan y en las oraciones”.

El estudio, la oración, la adoración y la comunión son el modelo de la vida cristiana. Son las marcas de los discípulos: las huellas de los que siguen a Jesús. Y seguimos a Jesús juntos, como una comunidad; no somos sólo las personas de Dios, sino también el pueblo de Dios. Debemos comprometer nuestras vidas individuales de fe con la vida de la comunidad, buscando la “leche pura y espiritual” de la Palabra de Dios en el estudio, ofreciendo nuestra alabanza y acción de gracias en la adoración y luego proclamando “las poderosas obras” de Dios en el mundo. Siempre hay espacio para crecer entre el pueblo de Dios, somos “piedras vivas”, no un pueblo gravado en piedra.

Y hacemos todo esto de la única manera que sabemos: con la ayuda de Dios.

  • Como seguidor de Jesús, ¿cómo te dedicas al estudio, a la oración, a la adoración y al compañerismo?
  • ¿Cómo te apoya tu comunidad para vivir este modelo de vida cristiana, es decir, de vida de discípulo? ¿Cómo apoyas a tu comunidad para que viva esta vida?
  • ¿Dónde encuentras espacio para crecer en tu comunidad?

Juan 14: 1-14

Este pasaje comparte una historia -una conversación entre Jesús y sus discípulos- que tuvo lugar antes de los Tres Grandes Días, y ahora tenemos la oportunidad de escuchar la conversación con los oídos de la Pascua y los ojos de la Resurrección.

Tomás y Felipe se dirigen a Jesús con un título de respeto y deferencia: “Señor”. Reconocen quién es Jesús: el Verbo hecho carne, la luz del mundo, el pan de vida, el Buen Pastor, pero ¿realmente conocen a Jesús? ¿realmente creen?

Jesús les recuerda la relación íntima que existe entre él y el Padre: “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí”. Conocer a Jesús es conocer al Padre. Conocer las “obras” de Jesús es también conocer al Padre, pero todavía más, los que conocen y creen participarán en la obra del Hijo y del Padre. Esta es la obra del pueblo de Pascua: conocer y creer en Dios que mora en cada uno de nosotros y luego participar en [la realización] de la obra a la que Dios nos está llamando en el mundo.

  • ¿Qué significa creer y conocer? ¿Es lo mismo? ¿Cómo podrían ser diferentes?
  • ¿A qué obra te llama Dios en este lugar y en este momento?

 

Elizabeth Farr es candidata a las órdenes sagradas en la Diócesis de Tennessee del Este y actual seminarista Middler en el seminario de la Universidad del Sur. De siempre episcopal “desde la cuna”, Elizabeth se graduó en el 2007 en la Universidad del Sur en la Facultad de Artes y Ciencias. En su vida profesional, antes del seminario, Elizabeth sirvió como Directora de Jóvenes en Bruton Parish, Williamsburg, Virginia, y más recientemente, en El Buen Pastor, Lookout Mountain, Tennessee. Elizabeth está casada con Matthew Farr, un senior seminarista en la Escuela de Teología y recientemente ordenado diácono de transición, y tienen un hijo de dos años, Rohen.

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Estudio Bíblico, Sexto Domingo después de Pascua (A) – 21 de mayo del 2017

[RCL] Hechos 17: 22-31; Salmo 66: 7-18; 1 Pedro 3: 13-22; Juan 14: 15-21

Hechos 17: 22-31

En este pasaje, vemos a Pablo dirigiéndose a una audiencia casi exclusivamente formada por gentiles en un ambiente griego donde el cristianismo es desconocido, el concepto de un dios monoteísta es irrisorio y la idea de la resurrección francamente ridícula. Pablo enseña un concepto nuevo a una audiencia que es curiosa, pero escéptica.

¿No somos todos un poco escépticos? Esta historia de la resurrección que celebramos tan alegremente en la estación de Pascua puede ser difícil de aceptar plenamente sin un pensamiento crítico y preguntas. ¿En qué consiste esta historia de la resurrección que nos cautiva de esta manera?

Cuando leo este pasaje veo a Pablo describiendo una divinidad milagrosa y profundamente misteriosa, pero lo que quizás sea más llamativo, para nosotros y para los gentiles de la audiencia de Pablo, es lo muy personal e íntimo que es nuestro Dios. Este es un Dios “en el que vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser”, un Dios que nos mira y nos ama como “descendientes” de Dios, hijos de Dios. Este es un Dios con quien tenemos una relación y conexión profundamente íntima; no con un objeto hecho de oro o una deidad intocable, inalcanzable en un reino separado. Pertenecemos y formamos parte de Dios. Pablo no sólo proclama la resurrección del cuerpo, Pablo está proclamando que somos hijos de Dios, en quien todas las cosas son posibles.

  • ¿Por qué esta noción de un Dios personal puede ser tan escandalosa o difícil de creer?
  • ¿Cómo entiendes la resurrección en cuanto se relaciona con tu relación personal con Dios?
  • ¿Cómo ejerce Dios la resurrección en tu vida en esta época de Pascua?

Salmo 66: 7-18

El Salmo 66 es considerado un canto de acción de gracias. En este pasaje, cosas terribles le han sucedido al que narra la canción, pero [todos] han sobrevivido y están alabando a Dios por haberles ayudado durante las pruebas. Este salmo recuerda lo que Dios ha hecho por la comunidad (Sal 7-12) y lo que Dios ha hecho específicamente por el que transmite el salmo (Sal 66: 13-18). En otras palabras, este salmo cuenta una historia sobre la acción de Dios y la manera personal cómo Dios ha ayudado a los demás y a la persona que recita el salmo.

Al criar a mis hijos, este salmo representa el tipo de historias que les digo para ayudarles a entender lo que significa tener fe. Les explico cómo Dios me ha sido revelado y cómo he experimentado personalmente a Dios vivo en la iglesia local y en la comunidad. Comparto cómo Dios ha estado activo en mi vida cómo he lidiado con las dificultades. Este salmo presenta la historia de fe de un padre a sus hijos y la historia de un abuelo a sus hijos y nietos. Representa las historias que contamos acerca de nuestro viaje de fe con Dios en comunidad; estas historias se transmiten de generación en generación.

  • ¿Cómo compartes la fe con las generaciones más jóvenes?
  • ¿Cómo crees que la historia de tu fe podría ayudar a las generaciones más jóvenes a entender su propio viaje de fe? ¿Cómo ha influido la historia de fe de un anciano en tu camino de fe?
  • ¿Dónde en nuestra liturgia y culto nos ves cantando este canto de acción de gracias y compartiendo cómo Dios vive en nuestra comunidad?

1 Pedro 3: 13-22

Pedro habla a una comunidad de cristianos que están terriblemente asustados porque viven en un mundo donde la amenaza de ser asesinados por su creencia en Jesús como el Mesías constantemente cuelga sobre sus cabezas. Para muchos de nosotros puede ser difícil comprender ese pasaje ya que no experimentamos la amenaza constante de ser atacados o asesinados por las autoridades gobernantes de este país por practicar nuestra fe cristiana.

En este pasaje, Pedro trata de asegurar a la comunidad en peligro y convencerlos de que esta fe vale la amenaza de la persecución y de la muerte. Para ello apela al concepto de bautismo. Que recuerden su fe, parece decir, mientras habla sobre el significado de la iniciación a la fe por las aguas del bautismo. Este bautismo “ahora te salva, y no consiste en la eliminación de la suciedad del cuerpo, sino en el compromiso con Dios de una conciencia limpia”.

Hoy, cuando recordamos nuestro pacto bautismal, se nos pide recordar que hemos prometido servir a Cristo en todas las personas y respetar la dignidad humana de todo ser humano. Aunque no seamos perseguidos como cristianos en este país y en un contexto particular, hay muchos que están siendo perseguidos por su fe (cristiana o no) en todo el mundo e incluso en nuestras propias comunidades. ¿Cómo podemos “apelar a Dios por una buena conciencia” practicando nuestro pacto bautismal y ayudando a los que son hoy perseguidos?

  • ¿Cómo podemos practicar el llamado de nuestro pacto bautismal en nuestros contextos y comunidades actuales?
  • ¿Cómo te llama Dios específicamente a vivir tu pacto bautismal en esta époco de tu vida; este año, mes, semana, día?
  • ¿Qué oraciones, prácticas o normas te ayudan a anclarte en tu pacto bautismal?

Juan 14: 15-21

Este pasaje de Juan comienza y termina con el amor. En el medio de estos libros hay una explicación de las relaciones de la Santísima Trinidad. Jesús expresa que el mandamiento de amor que le ha pedido a los creyentes que guarden no es algo que tengan que hacer solos. De hecho, como creyentes, estamos entrelazados e íntimamente conectados con Dios, Jesús y el Espíritu Santo y, en última instancia, nunca estamos solos. Nuestro ser, nuestra esencia, es parte de Dios, que es parte de Jesús, que es parte del Espíritu Santo. Jesús enfatiza que estas tres personas de la Trinidad están conectadas y entretejidas. Él expresa que nosotros, como creyentes, no sólo tenemos acceso a estas personas divinas, también somos parte de ellas, entrelazados y profundamente conectados con ellas.

Este pasaje articula cómo vivir en fe significa vivir en la Santa Comunidad. Nuestro modelo para Dios es una comunidad de partes entretejidas e interconectadas que están ligadas y hechas de amor. Este enfoque enfatiza cómo nuestra fe debe ser vivida y entendida en relación con los demás. Si nuestro modelo para Dios se expresa en tres personas, representando lo que significa estar en comunión con los demás, entonces debemos trabajar y expresar nuestra fe también en comunión. El amor también debe ser el fundamento sobre el cual se construye toda fe y comunión.

  • ¿Cómo vives tu fe en comunión/comunidad?
  • ¿Hay situaciones en las que no has podido vivir tu fe en comunidad? ¿Cómo es eso?
  • ¿Qué te gusta de esta idea de la fe vivida en comunidad? ¿Qué hay de esto que te hace sentir incómodo o te presenta dificultades?

 

Erin recibió su MDiv en la Escuela de Religión Earlham y está recibiendo su Diploma de Estudios Anglicanos en Bexley Seabury Seminary Federation. Es candidata a la ordenación sacerdotal en la Diócesis Episcopal de Indianápolis y actualmente es Directora de Discipulado en la Iglesia Episcopal del Buen Samaritano, una planta de la Iglesia Episcopal en Brownsburg, Indiana. Erin comenzará su primer llamado en el ministerio ordenado como el Pathways Priest en la Diócesis de Indianápolis en junio del 2017, trabajando en la vitalidad de la mayordomía y las prácticas de sostenibilidad con cuatro congregaciones de la diócesis. Vive en casa en el centro de Indy con su marido y dos niños.

 

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Estudio Bíblico, Cuarto Domingo después de Pascua (A) – 7 de mayo del 2017

[RCL] Hechos 2: 42-47; Salmo 23; 1 Pedro 2: 19-25; Juan 10: 1-10

Hechos 2: 42-47

Durante la estación de Pascua, se usan las lecturas del libro de Hechos de los Apóstoles en vez de lecturas del Antiguo Testamento porque muestran la respuesta temprana de la iglesia a la resurrección de Cristo. En su contexto más amplio, el texto asignado para la Pascua 4A sirve como una transición del primer sermón de Pedro (2: 14-36, 38-40, ver Pascua 3A) a su segundo sermón (3: 12-26, cf. Jueves de la Semana Santa). Este pasaje describe lo que sucedió en respuesta al primer sermón de Pedro. En el versículo 42, vemos cuatro características de la vida comunitaria de la iglesia, es decir, (1) la devoción a la enseñanza de los apóstoles, (2) la comunidad -compañerismo, (3) la fracción del pan y (4) las oraciones.

La palabra en griego para “compañerismo” es koinonia, que significa una vida compartida y común. Vemos características de esta vida común en “todos los que creyeron” en el resto del pasaje, en que estaban juntos, tenían todas las cosas en común, pasaban mucho tiempo juntos, y así sucesivamente (vv.44-46). Es posible que “la fracción del pan” tenga un doble sentido, es decir, que pueda referirse tanto a la Eucaristía como a las comidas comunes. En cuanto a lo primero, nos recuerda lo que sucedió en Lucas 24, donde a los seguidores no se les abrieron los ojos hasta que Jesús “rompió el pan” (vv.31, 35). En cuanto a esto último, los vemos “[rompiendo] pan en casa” y comiendo la comida con “corazones alegres y generosos…” (v.46).

  • ¿Qué crees que contribuyó al crecimiento de la iglesia primitiva (v.47b)? ¿Fue fácil por las “señales y prodigios” (v.43)? ¿Crees que tiene algo que ver con las cuatro características de esta comunidad primitiva? ¿Sí o no? ¿Por qué o por qué no?
  • Mira a cada una de las cuatro características del versículo 42 y cómo se manifestaron en la vida de los creyentes. Compara esto con tu propia comunidad de fe. ¿Qué es similar? ¿Qué es diferente? ¿Son aplicables a la vida de hoy? ¿Por qué o por qué no? Si algo no parece aplicable, entonces considera cómo el principio detrás de él puede ser implementado. ¿Hay algo que crees que falta?

Salmo 23

¿Qué más se puede decir acerca de esta Canción de confianza, que se lee siempre el cuarto domingo de  Pascua y en otros días del año de la iglesia? La metáfora simple, pero profunda de “el pastor”, y su relación con sus ovejas es a menudo vista como la unificación de todo el salmo. Según esta perspectiva, todo el salmo es una exposición del primer verso, donde vemos a un pastor típico de Oriente Próximo que cumple con sus deberes: asegurarse de que las ovejas tengan agua, comida, descanso y caminos seguros para caminar, protegiéndolas de los peligros, especialmente de los depredadores que las atacarían y matarían, usando su bastón y su vara para no sólo proteger a las ovejas, sino también para reunirlas y ponerles aceite en la cabeza y narices para ahuyentar a los molestos insectos que causan infecciones. Predominan los temas de orientación, provisión y refugio. Cuando los cristianos leen este salmo, ven a Jesús como el Buen Pastor (cf. Juan 10) que restaura nuestras almas, nos conduce por caminos seguros, nos acompaña y consuela a través del peligro y la oscuridad, provee la comida eucarística en presencia de nuestros enemigos de pecado y muerte, y nos acompaña activamente cada día que vivimos.

  • Una observación interesante es el cambio en los pronombres que se refieren al SEÑOR (la 3ª persona “él” en v.1.3, pero 2ª persona “tú” vv.4-6). ¿Qué está pasando en el texto cuando el autor cambia de la tercera persona a esta referencia directa?
  • En el versículo 6, la palabra “seguir” no implica “guardar la retaguardia”, sino más bien el sentido es “perseguir”. La bondad y la misericordia constantes del pacto, o amor y apoyo del Señor no son simplemente cosas de las que dependemos todos y cada día, sino que son cosas que nos persiguen ¿Qué diferencia te hace esto?
  • Hay cuatro conjuntos de contrastes en este salmo: (1) deseo y provisión, (2) descanso y actividad, (3) miedo y consuelo, y (4) peligro y seguridad. Revisa de nuevo el salmo y observa cada uno de estos. ¿Qué revelan sobre el Señor y la humanidad? ¿Cómo se aplican a tu vida? ¿Qué efecto tiene esto en tu perspectiva sobre tu presente y tu futuro?

I Pedro 2: 19-25

La idea de sufrir por hacer el bien es un tema en la primera carta de Pedro. Vemos esto ilustrado en la proverbial calidad de los dos primeros versos de esta lectura, donde se pone de relieve un contraste entre aguantar el dolor y el sufrimiento por hacer el mal, en lugar de hacer el bien. Para el primero, no hay crédito debido. Sin embargo, para este último, no sólo hay “crédito para ti” por sufrir injustamente, sino además, por  la “aprobación de Dios”. Para que el lector no se sorprenda de esto, el escritor señala el sufrimiento de Cristo por nosotros, tomando como ejemplo la imagen del Siervo Sufriente en Isaías 53, donde vemos a Jesús, el que no tiene pecado, que elige sufrir sin protestar, porque confió en Dios para su vindicación (versículos 22-23). El autor sugiere que el sufrimiento de Cristo no es sólo un ejemplo para que nosotros lo sigamos (vv.21), sino que también es redentor (v. 24). La pasión de Cristo, su sacrificio expiatorio por nuestros pecados, restaura nuestra relación con “el pastor y guardián de nuestras [almas]” (versículo 25). Jesús no es sólo el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, sino que es también el que protege, provee y conduce a sus ovejas (cf. Juan 10, Salmo 23).

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de sufrimiento injusto? Recuerda un momento en que tú, o alguien que conoces, ha experimentado un sufrimiento injusto. ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo respondiste? ¿Qué has aprendido acerca de la comprensión de Jesús de esta experiencia? ¿Hay situaciones en las que no debemos seguir los ejemplos de Cristo de no represalias?
  • ¿Por qué Jesús estuvo dispuesto a someterse a la muerte? ¿En quién confió en su última reivindicación? ¿De qué manera puede esto animarte, cuando enfrentas el dolor y el sufrimiento de malentendidos, marginación, persecución, etc., por “hacer lo correcto” por amor de su nombre?

Juan 10: 1-10

Esta lectura contiene dos casos de información de discurso directo (vv.1-5 y vv.7-10), los cuales contienen dos imágenes para describir la relación de Jesús con sus seguidores: un pastor y una puerta.

En la primera sección (v.1-5), escuchamos a Jesús usar una metáfora de pastoreo para describir el liderazgo legítimo y legítimo. Observamos un contraste en cómo se accede al redil y cómo responden las ovejas a la voz que oyen. Aquellos que buscan acceder al redil de ovejas de una manera furtiva son considerados ladrones y bandidos. En cambio, el pastor correcto utiliza la puerta, que la abre el guardián (1-3a). Cuando las ovejas oyen la voz de un extraño, huyen porque no reconocen la voz. En contraste, cuando las ovejas oyen la voz del pastor legítimo, lo siguen porque conocen su voz (3b-5).

  • ¿Qué significa “conocer su voz?” ¿Qué clase de cosas podemos hacer para cultivar la capacidad de oír y reconocer su voz?

Antes de salir de esta sección, las dos observaciones merecen destacarse sobre la naturaleza de su liderazgo: el pastor no sólo “llama a las propias ovejas por su nombre”, sino que también “va delante de ellas” una vez que las ha llevado.

  • ¿Qué diferencia implica el que Jesús nos conozca íntimamente a cada uno de nosotros por el nombre, y que no nos abandone, sino que vaya delante de nosotros?

Al final de esta sección, recibimos un comentario del narrador en el versículo 6. Puesto que la audiencia de Jesús no entendía su “figura de la palabra” (vv.1-5), es necesario que ofrezca una manera diferente de describir su relación con sus seguidores. En esta segunda sección (vv.7-10), Jesús usa de nuevo la imagen de la “puerta”, conectándola con la primera sección, donde su función era identificar quién era el correcto y legítimo pastor, es decir, la puerta era el único punto de entrada autorizada en el redil.

Si bien hay muchas observaciones interesantes que hacer aquí, es importante señalar el uso de esta imagen en relación con la declaración “Yo soy”, que se remonta al Ex 3:14, Isa.45: 5a; 48.12b, y es usada en el evangelio de Juan otras seis veces (Yo soy “el pan de vida”, “la luz del mundo”, “el buen pastor”, “la resurrección y la vida”, “el camino y la verdad y la vida”, y “la vid verdadera”).

  • ¿Por qué crees que Jesús usa aquí la declaración “Yo soy”? Él podría haber dicho, “Yo soy como una puerta…” o “Yo soy como un pastor” (Juan 10:11). ¿Cuál es el significado de esto? ¿Qué nos enseñan estas diversas imágenes y metáforas acerca de la relación salvífica de Jesús con el mundo?

Diane C. Mumma-Wakabayashi es candidata a las órdenes sagradas. Ella y su esposo Allen (también candidato) se encuentran actualmente en el seminario teológico Nashotah House. Están terminando un año de estudios anglicanos en preparación para la ordenación este año. Tienen tres encantadores Pembroke Weils Corgis, Josefo, Buckaroo, y Cooper.


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Estudio Bíblico, Tercer Domingo después de Pascua (A) – 30 de abril del 2017

[RCL] Ezequiel 37: 1-14; Romanos 8: 6-11; Juan 11: 1-45; Salmo 130

Ezequiel 37: 1-14

Cuando leo este pasaje, oigo detrás las palabras, “los huesos, los huesos, los huesos secos”, ese estribillo que creo haber aprendido en la escuela dominical. Al penetrar en esta profecía de Ezequiel, siento la fuerza de los cuatro vientos soplando con el aliento de vida en el valle. Dios aquí está hablando de vida en algo que ha sido desmembrado. Dios muestra que nada, ni siquiera la muerte, está más allá del grandioso poder de Dios.

  • ¿En qué huesos secos de tu vida puedes pedirle a Dios que inspire vida nueva?
  • ¿Qué o quién necesita tu profecía – a quién Dios está llegando por medio de ti?

Salmo 130

No soy una persona de mucha paciencia. Me cautiva este salmista, que habla tan poéticamente de esperar al Señor, más que los vigilantes por la mañana. Tienen que recordarme para que espere, pero quizás haya también un lugar para mi impaciencia en la espera. Los vigilantes que esperan la mañana pueden estar tranquilos, pero mi alma espera a Dios más que a eso; tal vez haya inquietud en mi impaciencia. En la palabra de Dios está mi esperanza.

  • ¿De qué manera esperas a Dios en la oración?
  • ¿Qué sientes en tu espera?

Romanos 8: 6-11

Como aprendimos en la lectura anterior, ni la carne ni los cuerpos detienen el poder de Dios. El cuerpo es hecho y creado a la imagen de Dios, y parte de nuestro cuerpo es también nuestro Espíritu. He notado aquí la distinción que hay entre poner tu mente en la carne versus colocar tu mente en el Espíritu como una distinción religiosa. El Espíritu, con mayúscula,  para mí significa fijar la mente en Dios en lugar de en uno mismo.

  • ¿A qué tienes que renunciar para centrarte en Dios?
  • ¿Cómo puedes celebrar el Espíritu que forma parte de tu cuerpo?

Juan 11: 1-45

Este evangelio es rico. A menudo pienso en cómo los papeles entre María y Marta se invierten, cómo Marta, esta vez, es la que encuentra a Jesús. También escucho tan ardientemente sus palabras, “Si hubieras estado aquí, esto no habría sucedido”. También estoy impresionado, después de todas estas lecturas, sobre cómo Dios vence la muerte, cómo el poder de Dios da una nueva vida a lo que pensábamos que se había ido para siempre. Pero hoy, lo que más me impresiona es la acción de gracias de Jesús. Antes de pedirle algo a Dios, da gracias. En un mundo que tan a menudo parece generar egoísmo, creo que la gratitud es uno de los antídotos más puros.

  • ¿Por qué puedes dar gracias a Dios?
  • ¿Qué podría Dios querer resucitar para ti y darle nueva vida?

Jazzy Bostock es una mujer nativa hawaiana, amante del sol, muy  soñadora, sonriente y alabadora de Dios, en el segundo año en Berkeley en el seminario de Yale. Ella cree profundamente en el poder de la bondad, la compasión, la dulzura, y sobre todo del amor. Está agradecida por la oportunidad que Dios le ha dado de estar aquí, y por todo lo que Dios es. Mahalo piha.

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Estudio Bíblico Segundo Domingo después de Pascua (A), 23 de abril del 2017

[RCL] Hechos 2: 14a, 22-32; Salmo 16; 1 Pedro 1: 3-9; Juan 20: 19-31

Hechos 2: 14a, 22-32
Es apropiado que el discurso de Pentecostés de Pedro nos llegue en el segundo domingo de Pascua. Mientras que la audiencia de Pedro había experimentado la alegría de la efusión del Espíritu, la iglesia hoy se está recuperando del domingo de Pascua. El discurso de Pedro proporciona la sacudida retórica necesaria en este “bajo domingo” que carece de los lirios, las multitudes y los himnos gloriosos de la semana anterior. Estas palabras son el primero de unos treinta discursos en el Libro de los Hechos y, de hecho, el primero de los innumerables intentos de los líderes cristianos para explicar la fe. Nuestra tarea es escuchar este intento inaugural de testimonio cristiano tanto como “buenas noticias” y como “nuevas noticias”. La atención a la entrega de Pedro recuerda algo de la precariedad del momento: la refutación de Pedro de la acusación de embriaguez contra los apóstoles (omitida en el leccionario) revela un malestar temprano en su sermón. Luego esto es confirmado por el uso de Pedro de las Escrituras del Antiguo Testamento, lo que coloca su esfuerzo en una base más familiar y más elocuente. Esta porción del sermón termina en una nota poderosa, cuando Pedro recuerda a la audiencia que “todos nosotros somos testigos” (2.32) de la resurrección de Cristo. El “todos” se refiere tanto a los discípulos en la etapa de Pentecostés con él como a los que la celebran 2000 años después, tratando de escuchar las palabras nuevamente.

  • ¿Qué partes del discurso de Pedro “tocan el corazón” (2.37) del lector moderno?
  • ¿Cómo mantiene la Iglesia la calidad de su proclamación a través de los altos y bajos del calendario del año?

Salmo 16
En la lectura anterior de los Hechos, Pedro/Lucas utiliza el Salmo 16 para avanzar un argumento cristológico. Dado que es la única porción del Antiguo Testamento en el leccionario, podría ser provechoso considerar los versos fuera de ese contexto. El Salmo describe una relación íntima con el Creador, ya que los pronombres de primera y segunda persona abundan en todas partes y las imágenes metafóricas implican una cercanía táctil. Además, a diferencia de los muchos salmos que son en respuesta a un particular sufrimiento o problema, el Salmo 16 retrata de una relación de confianza sostenida. Tal interacción otorga ciertas bendiciones a los fieles, bendiciones que son de naturaleza tanto materiales como espirituales. Curiosamente, nunca se menciona la palabra “confianza” en sí misma, irónicamente apropiado, dada la comprensión del hablante de la presencia de Dios por la cual “mi corazón me enseña, noche tras noche” (16.7).

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de una “buena herencia” que Dios ha otorgado en tu vida?
  • ¿Describirías tu oración /vida devocional como comparable al versículo 7, o más contingente y abigarrada?

1 Pedro 1: 3-9
La lectura de la epístola ofrece un entendimiento de la fe diferente a la del Salmo 16, ya que el autor de la epístola conecta la fe con la persecución y el sufrimiento. En el momento de su redacción, el primer Pedro habría proporcionado consuelo a los cristianos cuyas familias los han desheredado por su nueva identidad. Para nuestros oídos modernos, sin embargo, proporciona una medida de incomodidad sobre los costos asociados con una vida en Cristo.

Somos sabios al pensar profundamente sobre la naturaleza del sufrimiento y la dinámica de poder asociada con “diversas pruebas”. Más allá de eso, para ambos grupos de lectores, la lectura comunica que el conocimiento de Cristo de hecho no equivale, necesariamente, a la felicidad o al dolor. Más bien, el resultado final de la fe en Cristo es “amarlo” y la “salvación de sus almas”. (1.8-9)

  • En los cómodos ambientes del cristianismo occidental, ¿cómo sería “la autenticidad de la fe” apropiadamente “probada por el fuego”?

Juan 20: 19-31
La historia del “Tomás dudoso”, única para Juan, ofrece otro entendimiento de la fe. Lo hace en un drama parecido a un tribunal, familiar al evangelio, donde las nociones de testigo y testimonio se examinan en una narración tensa. La atención a la declaración de Tomás en 20-28 y sus fuertes convicciones anteriores en el evangelio son responsables de esto, junto con tal vez la humilde comprensión de que todos también requeriríamos pruebas táctiles de la fe. De hecho, Tomás sería un pobre testigo en una sala de audiencias de hoy. Cuando Jesús le dice que coloque su dedo en su costado, Tomás tiene la oportunidad de convertirse en el testigo estrella de todo tipo de cuestiones teológicas e históricas posteriores. Pero, debido a la naturaleza inmediata y exclamativa de su respuesta, uno duda de que cumpliera la directiva de Jesús. Más bien, declara un veredicto similar al de la primera carta de Pedro: al ver a Jesús, Tomás creyó en él y lo amó.

  • Cuando escuchas /lees buenas noticias, ¿cuál es tu reacción?
  • ¿Qué nos impide ver a Dios en el mundo que nos rodea?

Charles Cowherd es un Middler en el Seminario Teológico de Virginia. Postulante en la Diócesis de Virginia, vive en Alejandría, VA con su esposa Michelle, que es terapeuta de salud mental.

 

Estudio Bíblico, Domingo de Ramos (A) – 9 de abril del 2017

[RCL] Isaías 50: 4-9a; Salmo 31: 9-16; Filipenses 2: 5-11; Mateo 26: 14-27: 66

Isaías 50: 4-9a

Esta parte de Isaías es interesante. Si observamos de cerca, hay un equilibrio cuidadoso entre las respuestas  a Dios y a los demás. En primer lugar, encontramos el valor de escuchar y de hablar. Cuando Dios da al profeta el don de palabras, es para que las utilice sosteniendo al cansado. Y cuando Dios le da el poder de escuchar, es para que el profeta oiga y, lo que es más importante, entienda a Dios. Este entendimiento es parte fundamental de la obediencia del profeta a Dios.

Luego, el pasaje cambia a un sentido más físico de respuesta a Dios y a los demás. La mención de ser golpeado, arrancada la barba y escupido da una sensación muy negativa de responder a Dios y unos a otros mediante medios físicos. Esto es particularmente interesante porque el pasaje se cierra con una cuestión a declarar la culpa, que es el estándar que nuestras comunidades todavía utilizan para determinar quién es un ciudadano libre y quién no. Pero esas declaraciones son sólo palabras.

  • ¿Cómo utilizamos nuestros cuerpos (en todos los sentidos, hablando, escuchando, actuando) como centros de renovación espiritual y conexión con Dios y entre nosotros?
  • Si este pasaje nos dice algo, es que las palabras y cómo las oímos son significativas. ¿Cómo utilizas tus propias palabras? ¿Cómo escuchas? ¿Cambiaría eso basado en la escritura de hoy?

Salmo 31: 9-16

Cuando todo se siente perdido, cuando nos encontramos en el fondo del pozo de la vida, cuando todo parece estar en contra nuestra, puede ser fácil simplemente renunciar. Puede ser fácil tirar la toalla, dejar de intentar salir del atolladero y simplemente existir en un estado de perpetua tristeza y miedo. Pero el salmista de hoy nos da otra alternativa. Cuando sentimos que no tenemos nada, a nadie a quien acudir y nada que podamos hacer para cambiar eso, Dios está todavía presente. Todavía podemos clamar a Dios por misericordia y amor.

  • ¿Cuál es tu manera de obrar estándar cuando las cosas son difíciles? ¿Te escondes? ¿Cómo puedes hacer presente a Dios en esos momentos?

Filipenses 2: 5-11

Este pasaje es una declaración increíble y sorprendente para su tiempo. Particularmente en un tiempo de dominio romano, el líder típico trataba de conquistar por la fuerza y ​​el poder. Cuando Jesús llega a la escena, esa es en gran medida la expectativa del pueblo. Se suponía que derribaría el imperio romano y conduciría al pueblo de Dios a un reino nuevo y pacífico. Pero eso no es lo que Cristo hace. En cambio, Cristo modela la vida de un siervo, vaciándose hasta el punto de morir. Eso fue una noción radical en aquel entonces.

  • ¿Cómo respondemos a las ideas radicales?
  • Piensa en las cosas que nunca se han hecho, cosas que van en contra de nuestras expectativas culturales de cómo deben hacerse las cosas, e imagínate cómo podrías abrazar o rechazar ese tipo de cosas que va en contra de todo.

Mateo 26: 14-27: 66

La lectura de Mateo para el Domingo de Ramos está llena de las imágenes que asociamos con la Pasión: la traición de Judas, la agonía en el Jardín de Getsemaní, las tres negaciones de Pedro y la furiosa  multitud clamando por la crucifixión de Jesús. En lo que nos enfocamos hoy es en la constante tensión que encontramos entre la humanidad y la divinidad. Se resalta una y otra vez.

Cristo sabe quién lo traicionará y lo negará. Cristo puede permanecer despierto y alerta en el jardín. Cristo puede mirar a su traidor a los ojos y llamarlo “amigo”. La humanidad en la narrativa aparece en la forma de Judas que cae presa de sobornos monetarios, los discípulos se duermen constantemente, Pedro está tan lleno de temor que niega conocer a Cristo, y las multitudes están tan trabajadas que permiten a los principales sacerdotes y escribas convencerlas de que Barrabás es al que deben perdonar.

Pero la tensión se encuentra también dentro del mismo  Cristo. Aunque conoce su camino, él aboga por la liberación. Y aunque conoce la consecuencia de la traición, todavía llama amigo a Judas. Y aunque Pedro es víctima del temor y la vergüenza, sigue siendo el elegido para construir la iglesia. Éstas son todas las maneras en que la humanidad y la divinidad están jugando al tira y afloja uno con uno en todo este pasaje.

  • ¿De qué manera nuestras propias voluntades concuerdan o no con la voluntad de Dios?
  • ¿Cómo respondemos cuando estamos en oposición? ¿Nos arrepentimos como Judas? ¿Nos enojamos como la multitud? ¿Lloramos como Pedro?
  • ¿Qué podemos aprender de estas respuestas?

Escrito por Samantha Gottlich, M.Div senior. Estudiante en el Seminario Teológico de Virginia y candidata a las órdenes sagradas en la Diócesis Episcopal de Texas. Es autora de “Faith Rules: An Episcopal Manual”, y pronto se publicará “Lectionary Levity”, un recurso de predicación basado en el leccionario y centrado en el humor en el púlpito. Es una ávida lectora, soñadora y buscadora del amor de Dios en el mundo.Top of Form

Estudio Bíblico, Quinto Domingo de Cuaresma (A) – 2 de abril del 2017

[RCL] Ezequiel 37: 1-14; Salmo 130; Romanos 8: 6-11; Juan 11: 1-45

Ezequiel 37: 1-14

En este pasaje de Ezequiel el uso de imágenes de la resurrección corporal explica el origen del proceso reconciliador de Dios hacia la restauración de la comunidad exiliada. El profeta, en la narración, se hace eco de las imágenes de la creación, el re-ordenamiento de la vida como es evidente en el juego de palabras, el hebreo “ruah” para la respiración o el viento, que en este contexto designa tanto el reavivamiento físico como el espiritual, ofreciendo así  esperanza y salud al pueblo de Dios.

La alusión a los cuatro vientos (el espíritu de Dios) es una demostración de la intervención cósmica de Dios en la historia del proceso de salvación de Israel. La frecuente referencia del Profeta a “Yahvé”  “YO SOY el Señor” (vs 13), describe la seguridad de la inminente salvación de Dios. Dios seguramente restaurará su pueblo a su tierra y le ofrecerá esperanza en lugar de desesperación.

Como comunidad de Dios, nuestra vida espiritual y esperanza pueden haber sido frustradas por los encuentros negativos de la vida cotidiana y los pecados personales y corporales, indicadores del exilio espiritual. Estos pueden incluir: reformas socioeconómicas, políticas y religiosas de nuestro tiempo que pueden haber arruinado la esperanza de muchos. El amor de Dios promete esperanza en su hijo Jesucristo, por quien mediante la fe toda la humanidad se reconcilia con Dios y entre sí, logrando así la restauración holística.

  • ¿Qué se le pide a la iglesia contemporánea para renovar la vida de sus miembros?
  • ¿Cuál es el plan de Dios en la restauración de la relación perdida con la humanidad?
  • El uso metafórico de huesos secos en el pasaje se refiere a un estado de pérdida de esperanza. ¿En qué áreas, los cristianos encuentran su espiritualidad drenada y necesita rejuvenecimiento?

Salmo 130

El salmista al suplicar a Dios por sus iniquidades, retrata a Dios como demasiado distante para redimir a la humanidad, y, sin embargo, su largo sufrimiento  y paciencia con la humanidad dice mucho acerca de su naturaleza inmanente y perdonadora. La humanidad es vulnerable al pecado, una situación que busca un espíritu / alma sincero y arrepentido. Dios es inherentemente amoroso y perdonador, por lo que Israel debe depender enteramente de esta gracia redentora y no perder la esperanza.

El salmista pide a la iglesia cristiana a una genuina reconciliación vertical y horizontal en la que se encuentra la auténtica plenitud. El pecado rompe las relaciones en las familias, las comunidades, las razas, la religión y las naciones. La naturaleza humana puede conducir a vicios como el odio, la desconfianza y la venganza, mientras que una persona con un corazón arrepentido perdona como él / ella es perdonado. Los cristianos están llamados a esperar solo en Dios como el origen de nuestra vida.

  • ¿Qué beneficios hay para que la iglesia y sus miembros si practican una vida penitencial?
  • ¿De qué manera, podemos aprovechar los atributos de Dios de amor y perdón en la construcción de las familias cristianas y de nuestra nación?

Romanos 8: 6-11

A lo largo de la narrativa, Pablo se esfuerza por aclarar la naturaleza dualista del desarrollo y la aplicación de la ley de Dios. La ley de la carne es mecánica y aprisionadora y está asociada con la vieja naturaleza humana. Por lo tanto, conduce a la muerte. La nueva ley del Espíritu, que se alcanza por la fe en Jesucristo, conduce a la libertad humana y da vida.

Según Pablo, la ambivalencia creada por el dominio contrastante de la ley de la carne y la del Espíritu se rompe mediante el acto de adopción por el espíritu vivificante, que establece el nuevo orden de la creación en Cristo. Por lo tanto, el Espíritu legitima nuestra herencia como hijos de Dios, que tienen acceso a todos los beneficios de los hijos de Dios, incluyendo la vida eterna.

A hombres y  mujeres se les hace ver aquí el reconocimiento de la obra de salvación de Dios que ha sido perfeccionada por la muerte y resurrección de Cristo. Por el espíritu de Dios, nuestra fe en Cristo se convierte en el medio de la inmortalidad.

Mediante el Espíritu de Dios, las aspiraciones de todos se encuentran libres de las constantes luchas intrapersonales e interpersonales. Para los hijos de Dios, el Espíritu sustituye al pecado como el poder interno que determina la vida y el comportamiento de una persona.

  • Pablo trata de explicar cómo funciona la ley del Espíritu para finalmente liberarnos de las luchas de la naturaleza humana (la ley de la carne). ¿Cómo ayuda esto a entender el papel del Espíritu Santo en el Nuevo Pacto?
  • En tu opinión, ¿cómo conduciría la ley de la carne a la muerte?
  • Cuando Pablo dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (v.14), ¿cómo esta declaración informa nuestra elección para liberarnos de la esclavitud del pecado?

Juan 11: 1-45

La narración de Juan da una ilustración explícita del clímax del reinado de Cristo sobre la tierra, siendo el dador de la vida y la luz del mundo. La resurrección de Lázaro de los muertos forma la parte central en la narración y es una afirmación del papel divino de Cristo en su ministerio de vida en la tierra. Su inminente muerte y resurrección, sugerida por la conspiración para arrestarlo, apunta a la revelación de la gloria de Dios. Según Jesús, nuestra elección de creer en su nombre reemplaza a otras opciones en esta vida terrenal.

El Señor humano es aquí un compañero perfecto, cuyo amor rompe todos los lazos, profundizando en nuestros sufrimientos, gemidos, soledad y, en última instancia, perdona nuestros pecados. Así como muchas personas eligieron creer en Cristo al presenciar sus grandes obras, hoy es posible que hombres y mujeres, por el poder del Espíritu Santo, tengan las mismas oportunidades de experimentar el amor de Cristo. Cristo, como amigo de los pecadores, está preocupado con nuestra respuesta de desahogo en la fe, con lo cual él nos encuentra en nuestra diversidad y debilidad.

  • La Cuaresma es un tiempo de autorreflexión y arrepentimiento mediante oraciones, ayunos y abnegación. Mientras la iglesia se centra en la pasión de Cristo y la gloria revelada en la Resurrección, ¿de qué manera la narración anterior nos prepara para lo mismo?
  • ¿Cómo está equipada la iglesia contemporánea para demostrar el amor y la compasión de Dios en nuestras familias, comunidad y nación enfermas?

Escrito por el Revdo. Fredrick Okoth, sacerdote de la provincia anglicana de Kenia – Diócesis de Bondo. Casado con Lilian Oduor y padre de cuatro hijos. Okoth es titular de un certificado de curso de clase II de meteorólogos mundiales y trabajó con el Gobierno de Kenya en servicios meteorológicos durante siete años. Posee un diploma en Teología Pastoral de la Facultad de Teología y Desarrollo del Obispo Okullu, un Bachillerato en Teología Pastoral de la Universidad de Kisumu de los Grandes Lagos y trabaja para obtener una Maestría en Estudios Bíblicos en el Seminario Teológico General en Nueva York. Okoth ha sido sacerdote durante trece años, sirviendo como sacerdote encargado de cuatro congregaciones en la Diócesis de Bondo. También ha servido como decano de la zona, secretario del clero y bienestar del clero en el sínodo diocesano.

 

Estudio Bíblico Cuarto Domingo de Cuaresma (A), 26 de marzo del 2017

[RCL] 1 Samuel 16: 1-13; Salmo 23; Efesios 5: 8-14; Juan 9: 1-41

1 Samuel 16: 1-13

Los ungidos y llamados a hacer  la obra de Dios no siempre parecen y actúan como esperábamos. En este pasaje de Samuel, Jesé presenta a varios candidatos para ser el próximo rey de Israel, todos los cuales son rechazados con la frase: “Ni el Señor ha escogido éste”. En cambio, Dios llama al hijo menor, el candidato menos probable; el que está ocupado en otras tareas. En el que nadie pensaba. El pasaje demuestra que Dios unge y envía mensajeros no como los ven los mortales, sino como los ve Dios.

  • ¿Cuándo has escuchado las Buenas Nuevas de una fuente que no esperabas?
  • ¿De qué manera el vislumbre de una persona mediante la visión de Dios del corazón cambia nuestras propias suposiciones acerca de quién es llamado a hacer la obra de Dios? ¿Qué nos dice esto acerca de Dios?

Salmo 23

Algo tan familiar como el Salmo 23 puede comenzar a sentirse casi mecanizado. Pero hay tanta riqueza en la representación teológica de un Dios cuidadoso, nutritivo y providencial contenido en las imágenes poéticas de este salmo. Dios es nuestra confianza, nuestro sustento, nuestro protector, nuestro benefactor, nuestro siempre presente compañero y refugio en la vida. Un ajuste lírico maravilloso del salmo 23 es el de  Marty Haugen  Pastoréame Oh Dios. La traducción de Haugan convierte este salmo familiar en una oración para nuestras comprometidas vidas de fe: “Pastoréame, oh Dios, más allá de mis deseos, más allá de mis necesidades, de la muerte a la vida”. No solamente es bella la traducción, sino que cambia las palabras de un confort pasivo a un compromiso de aspiración a vivir plenamente  la vida a la que somos llamados y pastoreados por Dios.

  • ¿Cuándo Dios te proveyó en tiempo de necesidad? ¿Cómo cambió esto tu comprensión de la presencia de Dios en tu vida?
  • ¿Dónde experimentas el pastoreo de Dios en tu vida… ya sea alejándote del daño, o hacia un lugar donde tu alma puede ser revivida?

Efesios 5: 8-14

Si alguna vez has tenido la oportunidad de ver una salida del sol no oscurecida por las luces de la ciudad y edificios, sucede una de las cosas más increíbles. En primer lugar, antes de que uno vea el sol emergiendo en el horizonte, todo el cielo comienza a brillar con una presencia pastel, luminiscente. Este advenimiento de la alborada  nos dice que la noche se acaba y el día está a punto de amanecer. El movimiento del sol sobre el horizonte es impresionante, y a menudo derrite el brillo de la luz de la alborada en color agudo donde parece que cada matiz está expuesto a su plenitud, disponible para que podamos utilizar lo que el nuevo día nos traiga.

Este pasaje de Efesios se puede ver de la misma manera. La iglesia primitiva de Éfeso todavía estaba emergiendo. Este mundo había experimentado el amanecer de Cristo resucitado y, sin embargo, no estaba completamente seguro de cómo mezclar la vitalidad de esa luz en un mundo que a veces parecía no darse cuenta de su brillantez. Pablo, escribiendo a la iglesia, los anima y exhorta a levantarse de esa incertidumbre antes del amanecer y en el resplandor del Cristo resucitado, buscando todo lo que es bueno, justo y verdadero que la luz ha expuesto. Una vez bañado en esa luz, el camino se hace visible con la ayuda de Dios.

  • ¿Cuáles son tus primeros pensamientos al despertar? ¿Qué puede pasar si enfocas tu energía de vigilia en lo que es bueno y correcto y verdadero?
  • ¿De qué manera la luz de Cristo expone el trabajo que debe hacerse: en tu iglesia, en tu comunidad, en el mundo en general?

Juan 9: 1-41

Parece que cuando algo malo sucede, nuestra reacción humana trata de señalar una causa rápida y unilateral: ¿La persona con diagnóstico de cáncer fumaba? ¿Había antecedentes familiares de depresión?  No podemos dejar de sacar conclusiones, sobre todo porque todos tenemos miedo a que algo trágico nos suceda, o a aquellos que amamos. Tener a alguien o algo de qué culpar da algo a nuestro cerebro racional a qué aferrarse para que nuestro corazón emocional no tenga que sufrir un poco más colocados en la empatía cruda del dolor de otra persona. En resumen, la “culpa” puede tomar el lugar del “amor”. El Evangelio de hoy es una historia de culpa equivocada: la culpa de la persona ciega, la culpa de sus padres, la culpa de las personas que parecen diferentes; culpa de Jesús por ofrecer la sanidad en el día de reposo, en lugar de seguir la letra de la ley. Pero, ¿dónde está el amor en esta historia?

La primera persona que muestra amor en esta historia es Jesús, que sana a la persona ciega, “para que las obras de Dios sean reveladas en él”. La sanación ocurrió para que el amor pudiera manifestarse. ¿No es eso realmente lo que la curación realmente hace? La segunda demostración de amor proviene de esa misma persona que una vez fue ciega y ahora ve: da su testimonio y da gloria a Dios sencillamente y con convicción, “Señor, yo creo”.

Las lecturas del leccionario de esta semana están llenas de metáforas de luz, amor y creencia de lugares inesperados. Como nos muestra este evangelio, tenemos que hacernos la misma pregunta difícil que los fariseos instruidos preguntan: “Ciertamente no somos ciegos, ¿verdad?”. Cuando permitimos a Jesucristo que abra nuestros ojos, somos curados por el amor que es liberado. Jesús se convierte en la luz que brilla en la oscuridad, iluminando el camino por el que somos pastoreados, paso a paso, en la gracia de Dios.

  • ¿Cuándo viste la luz en una situación en tu propia vida o en el mundo que te rodea? ¿Cuál fue la diferencia entre tus primeras suposiciones, y el reconocimiento eventual de la verdad? ¿Dónde está Dios en tu propia historia?
  • Jesús ve el potencial para que Dios sea revelado en la persona que era ciega. Basándonos en la lectura de 1 Samuel de esta semana, ¿cómo podría Dios ser revelado en aquellos que menos esperamos? ¿Por medio de qué acciones de amor esto puede ser revelado?

Colocarnos en la situación de la persona cuya vista ha sido restaurada, ¿cómo puede el mundo mirar a través de los ojos recién abiertos? ¿Dónde podría Dios ser revelado en esta nueva visión?

Escrito por Sarah Kye Price, postulante para el sacerdocio en la diócesis de Virginia, seminarista en el segundo año del programa de baja residencia en el Seminario del Pacífico, y profesora de Trabajo Social en la Virginia Commonwealth University. Su erudición, enseñanza y formación para el ministerio están firmemente arraigadas en la intersección de la fe y la justicia social y económica.

 

Estudio Bíblico Tercer Domingo de Cuaresma (A), 19 de marzo del 2017

[RCL] Éxodo 17: 1-7; Salmo 95; Romanos 5: 1-11; Juan 4: 5-42

Éxodo 17: 1-7

Los israelitas están cansados ​​y sedientos en el desierto y, en su desesperación, piden a la providencia divina ayuda en forma de agua. Quizás Moisés está un poco frustrado por el resentimiento del pueblo, sin embargo, Dios se apresura a alimentar al pueblo con una corriente de agua de la roca en Horeb. ¿Qué decir de estos malhumorados israelitas y su exitosa demanda? ¿Deberían haber bajado la cabeza y confiado en sus líderes, o tenían razón al clamar por la misericordia de Dios?

Nuestra fe tiene una larga tradición de humanos peleando con Dios: Jacob luchó con un ángel del Señor; la mujer siro fenicia desafió a Jesús a satisfacer su súplica de curación. El nuestro es un Dios de gran misterio, pero también de entablar relaciones. “Estaré allí antes que tú en la roca en Horeb”, Dios promete, y así fue. ¿De dónde más pueden fluir corrientes de misericordia, si tenemos la audacia de exigirlo?

  • Recuerda un tiempo en que Dios respondió a tus peticiones. ¿Fue el resultado lo que esperabas?
  • Como pueblo de Dios, ¿cómo equilibramos la paciencia y la fe confiada con la urgencia de la necesidad humana?

Salmo 95

El Salmo 95 es un juego en dos actos, el primero celebratorio y el segundo amonestador. Dios es honrado como el creador de las cavernas, los mares y las colinas; es un poder de  inconcebible majestad. Todo el mundo está invitado a “arrodillarse ante el Señor nuestro Hacedor”, ofreciendo una sumisión agradecida a la autoridad divina.

Pero, ¡espera! Luego se nos recuerda a esos malvados “antepasados ​​… de Meribá, y… de Masá”, los mismos israelitas que demandaban agua de la roca en Horeb. Dios parece estar ofendido de que no estuvieran dispuestos a confiar en sus caminos, y por ello su generación fue “detestada”. Todo por suplicar su caso al Todopoderoso. Si queremos, podemos deducir una simple lección moral de esto: poner a Dios a prueba no va a ganarnos ningún punto de bonificación celestial. Pero no nos olvidemos: Dios todavía se presentó en Horeb, el agua fluyó, y los israelitas continuaron su viaje. Podemos pelear contra Dios, podemos pedir demasiado a Dios, pero el pacto permanece. Todavía estamos caminando hacia casa.

  • ¿Dónde ves a Dios en el orden creado y en la naturaleza?
  • ¿Hubo un momento en que te ofendiste por una petición de alguien que amabas? ¿Cómo mantuviste la relación?

Romanos 5: 1-11.

Las reflexiones de Pablo sobre el sufrimiento, la resistencia y la esperanza son oportunas durante la Cuaresma, cuando muchos de nosotros echamos un vistazo al quebrantamiento de nosotros mismos y de nuestro mundo. En este pasaje hace una afirmación atrevida: podemos alardear de una esperanza en “compartir la gloria de Dios”. Cuando consideramos nuestros defectos y debilidades, grandes y pequeños, tal esperanza parece casi absurda. ¿Cómo podríamos acercarnos a la gloria de Dios en nuestra debilidad y falibilidad?

La clave, por supuesto, está en Cristo. Su amor nos une a la gloria de Dios, y así como el sufrimiento de Cristo nos justificó en la cruz, así también nuestro propio sufrimiento nos atrae cada vez más a la reconciliación de Cristo. Esto no es un llamado a la penitencia gratuita o una sugerencia de que podemos salvarnos a nosotros mismos proclamando en voz alta nuestros pecados. Dios ya sabía lo que necesitábamos, y lo ha realizado por medio de Cristo. Reconocemos nuestro pecado como la precondición del reconocimiento de la gracia, en el cual “seremos salvos por su vida”.

  • ¿Cuál es tu relación con el concepto de pecado?
  • ¿Cómo te ha llamado Dios a la reconciliación en tu propia vida?

Juan 4: 5-42

Nunca se sabe a quién puede encontrar uno mientras lidia con sus asuntos diarios. Cuando la mujer del pozo se encontró con un hombre pidiendo bebida, podía haberlo ignorado, o incluso haberlo hecho en silencio, pero algo la obligaba a comprometerse. Al hacerlo, participó en una conversación que alteraría su vida y las vidas de aquellos en su comunidad. ¿Cuántas veces pasamos inconscientemente ignoramos el rostro de Dios en la calle porque estamos preocupados en nuestras propias preocupaciones triviales? ¿Qué podríamos aprender si nos atreveríamos a preguntar “de dónde sacas esa agua viva?”

Una vez más, retornamos a los israelitas en el desierto. También pedían agua, y fueron saciados, al menos en las necesidades del momento. En Cristo, pedimos algo mucho más perdurable: una fuente nueva, la de la vida misma, que nunca se agotará. Pero debemos hacerlo.

  • Ahora mismo, ¿qué sed le pedirías a Dios que te saciara?
  • ¿Dónde podrías encontrar a Cristo en las rutinas ordinarias de tu vida?

Escrito por Phil Hooper, estudiante de M. Div de primer año en CDSP y postulante de la Diócesis de Nevada. De por vida buscador espiritual que encontró a la Iglesia Episcopal de adulto, se siente atraído por los ministerios de hospitalidad, testimonio público y espiritualidad contemplativa. Recaudador de fondos y administrador sin fines de lucro en su anterior carrera, Hooper se dedica a crear comunidades de fe de amor radical, discurso comprometido y profunda solidaridad.

 

Estudio Bíblico Segundo Domingo de Cuaresma (A), 12 de marzo del 2017

[RCL] Génesis 12: 1-4a; Salmo 121; Romanos 4: 1-5, 13-17; Juan 3: 1-17

“Porque tanto amó Dios al mundo…”

La etimología de la “Lent” proviene de la antigua palabra alemana “larga/o”, y se cree que se refiere al alargamiento de los días en la estación de la primavera. Por lo tanto, la Cuaresma puede interpretarse correctamente como un tiempo de alargamiento, o aumento. Es un tiempo para aumentar nuestra fe, y en las lecturas de esta semana, vemos múltiples ejemplos de maneras en las cuales Dios nos pide que crezcamos y aumentemos nuestra fe. Pero al pedirnos que crezcamos en la fe, Dios también demuestra el derramamiento abundante de su amor hacia todos nosotros. Dios está listo a ayudarnos a lo largo de nuestro viaje cuaresmal. El amor de Dios espera que crezcamos lo suficiente para que podamos ver realmente cuán grande puede ser el amor de Dios.

Génesis 12: 1-4a

El Señor da a Abram una orden: “Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre”. Está desafiando a Abram a dejar detrás todo lo que conoce y a formar una nueva nación. Es una tremenda promesa de Dios, pero también tiene el propósito de hacer crecer a Abram. Ahora, Abram realmente tiene que mostrar a Dios si realmente cree en Dios. Abram está a punto de poner su fe en acción.

  • ¿Cómo puede Dios estar llamándonos a crecer en la fe durante esta estación cuaresmal?
  • ¿Cómo podríamos poner nuestra fe en acción?

Salmo 121

Después de leer la lectura del Génesis, Abram probablemente tenía muchas preguntas que hacer a Dios. El salmo parece estar respondiendo a las preguntas de Abram. Abram probablemente estaba preocupado por dónde ir y cómo iba a sobrevivir en esta nueva tierra. La respuesta a todas las preguntas de Abram es el Señor. El Señor cuidará de Abram mientras Abram se embarque en el nuevo plan que Dios tiene para Abram. El salmo está mostrando la amplitud y profundidad del amor de Dios hacia nosotros. “El Señor velará por tu salida y entrada”. El amor de Dios hacia nosotros es más grande de lo que podamos imaginar humanamente.

  • ¿Qué preguntas tienes que hacer a Dios?
  • ¿Dónde te pide Dios que confíes en su amor?

Romanos 4: 1-5, 13-17

Incluso cuando nos esforzamos por crecer, la lectura de esta semana de la carta a los romanos señala que no somos salvos por nuestras propias obras, sino puramente por la justicia de Dios. Por lo tanto, al pensar en los sacrificios que estamos haciendo durante la cuaresma, debemos entender la razón de ser de esos sacrificios. ¿Los estamos haciendo para ganar el favor de Dios? Eso sería innecesario. Ya hemos ganado el amor de Dios. Dios nos ama porque Dios nos ha hecho dignos de amor. Más bien, podríamos considerar nuestras prácticas de la cuaresma como maneras de acercarnos a Dios, de aumentar nuestra fe y apreciar más plenamente el amor de Dios hacia nosotros.

  • ¿Estás renunciando a algo durante la Cuaresma? ¿Por qué?
  • ¿Es probable que tu práctica cuaresmal aumente tu fe y te acerque más a Dios?

Juan 3: 1-17

Nicodemo está comprensiblemente confundido. Era un líder judío y, sin embargo, Jesús está presentando una teología que le es completamente nueva. Jesús está haciendo crecer a Nicodemo, y Nicodemo está dispuesto a crecer. Está tratando de mantenerse al día con Jesús. Pero, entonces, Jesús ofrece el mensaje más esperanzador de su ministerio. “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo fuese salvado por medio de él”. Jesús ofrece la salvación de Dios. Como en la lectura a los romanos para esta semana, Jesús está dando otra explicación de la amplitud y profundidad del amor de Dios hacia la humanidad. Dios creó este mundo y todas las cosas vivientes en este mundo. Por lo tanto, Dios no tiene interés en condenarlo, sino en amarlo. No hay nada que ninguno de nosotros haya hecho para justificar tal amor incondicional, pero Dios lo provee, no obstante. Nos obliga a ampliar nuestras mentes y corazones para contemplar un amor tan amplio como el de Dios. En esta estación de la cuaresma, se nos pide que comencemos a apreciar el amor de Dios hacia nosotros.

  • ¿Qué significa para ti el “amor incondicional” de Dios?
  • Al igual que Nicodemo, ¿cómo puedes integrar el amor incondicional de Dios en tu vida?
  • ¿Cómo podemos enfocarnos en la amplitud del amor de Dios como parte de nuestras prácticas cuaresmales?

Escrito por Brendan Barnicle, candidato a la ordenación en la Diócesis de Oregón y Senior en el programa de Master de Divinidad en Seminario del Pacífico. Antes del seminario, Brendan pasó más de 20 años trabajando en Wall Street como abogado de finanzas corporativas, banquero de inversiones e investigador analista. Trabajó principalmente con empresas de software, en particular  empresas de software como servicio. Está muy interesado en la justicia económica, mayordomía y desarrollo organizacional.