Estudio Bíblico, Pascua 6 (B) – 6 de mayo de 2018

[RCL]: Hechos 10:44-48; Salmo 98; 1 Juan 5:1-6; Juan 15:9-17

Hechos 10:44-48

Este pasaje registra la trascendental ocasión del Pentecostés de los gentiles, un evento importante en la historia de la salvación que revela el alcance total de las intenciones de salvación de Dios hacia toda la raza humana. Presenciamos aquí más que una simple entrega de poder desde lo alto a un grupo de extranjeros, pero sobre todo una iniciativa de Dios que deja sin aliento (o debería más bien decir, ¿una iniciativa llena de aliento?), al elegir a estos gentiles para conformar Su pueblo del pacto. En este evento, Dios literalmente los acepta para ser ellos el lugar donde mora su Espíritu, es decir, Su templo que Él santifica para sí mismo, trayendo a la mente el evento del bautismo de Jesús en el río Jordán donde el Espíritu Santo se posó sobre Jesús y la voz del Padre declaró su aprobación divina: “Este es mi Hijo, el Amado” (Mateo 3:17).

Solo en retrospectiva, podrían los apóstoles ver que éste era el plan de Dios desde el principio, como se atestigua a lo largo de todas las Sagradas Escrituras y especialmente entre los profetas. Así se cumple la profecía de Simeón al comienzo del Evangelio de Lucas cuando Jesús se convierte en “luz para ser revelada a los gentiles y como gloria de tu pueblo Israel” (Lucas 2:32). Con la garantía de aprobación de Dios, Pedro acertadamente ve que Dios desea que [los gentiles] reciban lo que llega a ser conocido por los Padres de la Iglesia  como el sacramento de la iluminación o Santo Bautismo, para que pudiesen participar en la muerte y la vida resucitada de Jesucristo.

  • Se dice que los creyentes circuncidados que acompañaron a Pedro estaban “asombrados de que el don del Espíritu Santo hubiera sido derramado incluso sobre los gentiles” (v. 45). ¿Hay alguna persona o grupo de personas a quienes deseamos que el Señor no fuera tan generoso?
  • El entusiasmo por la acción dinámica del Espíritu Santo en la Iglesia primitiva satura completamente el Libro de los Hechos y todo el Nuevo Testamento. ¿Invita nuestra propia iglesia o asociación al Espíritu Santo a que manifieste múltiples dones en nosotros y nos motive a alabar a Dios?

Salmo 98

Este salmo de alabanza capta bellamente la respuesta de la Iglesia a la victoria de Dios de fidelidad radical a su pueblo Israel (v.4) que se irradia no solo a las naciones (v.3) sino a toda la creación.

El salmo nos enseña que la respuesta adecuada a Dios cuando toma la iniciativa de nuestra salvación, es estallar en regocijo y canción. De hecho, si no lo hiciéramos, ¡las mismas rocas gritarían!

Nosotros, como cristianos, necesitamos que se nos recuerde que la redención de Dios a través de la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo es de alcance cósmico, como nos recuerda el capítulo 8 de la Carta a los Romanos. No se limita a Israel. Ni siquiera se limita a los seres humanos. ¡Es para todo el orden creado! Por el sacrificio victorioso de Jesús, Dios ha pagado un alto precio para la reconciliación entre Él y nosotros, e incluso entre la humanidad y el medio ambiente como un anticipo ahora y plenamente en la era venidera. De modo que así como Adán y Eva disfrutaron de una relación libre, justa y pacífica con Dios y todas las criaturas en el Jardín del Edén antes de la Caída, así podríamos nosotros.

¡Esta es la nueva canción de los redimidos a nuestro Creador, que nos permite ejercer nuestra creatividad e invitar a toda la creación a unirse en una canción de alabanza a nuestro Dios que ha hecho cosas maravillosas!

  • ¿Cómo podríamos agregar nuestros dones creativos a la alabanza de nuestro Dios Creador?
  • ¿De qué manera podemos ayudar a extender los propósitos de reconciliación y redención de Dios (Su justicia, v.10) para el mundo, así como para “los pueblos” en nuestras propias vidas y localidades?

1 Juan 5:1-6

En este pasaje, vemos a Juan uniendo la fe, el amor y la obediencia a los mandamientos de Dios en un vínculo inseparable.

Juan insiste en que los mandamientos de Jesús no son una carga, a diferencia de las enseñanzas de los letrados judíos y los fariseos que Jesús criticó. ¡No son una carga, a pesar de que nos desafían a un nivel de obediencia aún más profundo que el que los fariseos exigían de sus discípulos! Esto es posible debido a nuestra conexión nueva y directa con la vida de Dios que nos transforma y nos limpia con agua y sangre de toda inclinación interna al pecado y nos permite vencer al mundo y a sus retorcidos deseos (véase 1 Juan 2:15-17). Yo los invito a leer y reflexionar sobre Ezequiel 36:23-27: “Las naciones sabrán que yo soy el Señor, dice el Señor Dios, cuando por medio de ti Yo manifieste mi santidad delante de sus ojos. Los recogeré de las naciones, los reuniré de todos los países y los traeré a su propia tierra. Les rociaré con agua limpia, y serán limpios de todas sus inmundicias, y de todos sus ídolos les limpiaré. Un nuevo corazón les daré, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos; y quitaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré mi espíritu dentro de ellos y les haré cumplir mis estatutos y tendrán cuidado de observar mis preceptos”.

  • ¿Cómo podría la profecía de Ezequiel ayudarnos a entender que los mandamientos de Jesús quizás no sean una carga?
  • ¿Ha experimentado usted momentos en los que el guardar los mandamientos de Jesús no fue una carga sino una alegría? ¿Por qué sucedió así?
  • ¿De qué manera nuestra victoria en Jesucristo puede ser secuestrada por “el deseo de la carne, el deseo de los ojos, el orgullo de las riquezas” (1 Juan 2:16)?

 Juan 15:9-17

En este pasaje, Jesús nos llama a una relación más profunda con Él, ¡verdaderamente profunda! Su deseo es que vivamos siempre en ese amor celestial y completa alegría que caracteriza la relación entre Jesús y Su Padre, y es por eso que, por lo tanto, nos da sus mandamientos. Si queremos tener alegría como la de Jesús, tenemos que aprender a amarnos los unos a los otros tal como Jesús nos amó, en humildad y abnegación.

Jesús nos desafía a que dejemos a un lado una simple actitud servil con motivaciones superfluas para la obediencia de sus mandamientos (como el miedo al castigo o incluso la esperanza de recompensa) y para entablar una relación de amistad con Él, donde nuestras motivaciones se internalizan y tomamos posesión de nuestro camino como una forma de amor.

Lo sorprendente de este pasaje es que Dios no está interesado en tener esclavos: ¡quiere amigos! Supongamos que sus padres lo obligaron a usted a tomar lecciones de música cuando era niño. Al principio, practicar probablemente le parecía una carga, pero en algún momento, tal vez comenzó a deleitarse con la nueva libertad que esta nueva habilidad le trajo en sus horas de práctica, y se encontró repentinamente deseando volcarse en ella adentrándose cada vez más con creatividad y pasión. Lo mismo ocurre en nuestra relación con Cristo. Necesitamos dar el paso, en algún momento de nuestro caminar, cuando tomamos plena posesión de nuestro discipulado de Jesús, y cuanto más sacrificamos nuestra propia voluntad a Su señorío y damos fruto al permanecer en Él, más aumenta nuestra capacidad de alegría, y más nos convertimos en verdaderos amigos de Dios.

  • ¿A cuál de Sus mandamientos Jesús lo está invitando que aprenda a obedecer en aras de su propia alegría?
  • ¿Qué condiciones pone Jesús para recibir todo lo que le pidamos al Padre en oración?
  • Jesús también nos llama a la amistad unos con otros siguiendo el modelo de su propia amistad con nosotros. ¿Cómo podríamos fomentar los verdaderos lazos de amistad dentro de la Iglesia?

Ryan Jordan es actualmente estudiante de segundo año en el Seminario Teológico de Nashotah House de la Diócesis Episcopal de Rio Grande. Se graduó previamente en el North Central College en Naperville, Illinois, con una licenciatura en estudios de Asia Oriental y Japonés, y en el St. John’s College en Santa Fe, Nuevo México, con una maestría en Humanidades. Está casado, hace cuatro años, con su maravillosa esposa, Mallory, y tiene además dos gatos en casa.

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Estudio Bíblico, Pascua 5 (B) – 29 de abril de 2018

[RCL]: Hechos 8:26-40; Salmo 22:24-30; 1 Juan 4:7-21; Juan 15:1-8

Hechos 8:26-40

En este pasaje de los Hechos de los Apóstoles escuchamos que un eunuco de Etiopía realiza una peregrinación desde su tierra natal a Jerusalén. La audiencia del libro de los Hechos tendría que tener curiosidad acerca de este personaje. Una persona de una tierra distante, cuya apariencia era diferente a la de ellos, hubiera intrigado a la audiencia. Como funcionario judicial a cargo del tesoro de la reina etíope, el eunuco es un individuo poderoso. Observamos que no muestra su poder en esta conversación, sino que se humilla ante Felipe, lo invita a que se siente con él y que le explique el texto de Isaías. Si bien no conocemos su origen religioso, sí sabemos que vino a Jerusalén para rendir culto y que tenía curiosidad por las escrituras hebreas. El deseo del eunuco de ser bautizado surge a través de su iluminación por las escrituras y la proclamación de Felipe. El pasaje manifiesta la naturaleza inclusiva del bautismo; independientemente del origen o posición nacional, todos están invitados al bautismo de Cristo. Además, vemos que el poder de las Buenas Nuevas en Cristo suscita en él alegría.

  • ¿Cómo podría Dios estar invitándonos a iluminar las Escrituras a las personas que hay en nuestras vidas?
  • ¿Cómo vemos que se revela Cristo en las vidas de las personas con las que nos encontramos, quienes provienen de culturas, orígenes o países diferentes a los nuestros?

Salmo 22:24-30

Esta sección del Salmo 22 muestra personas dedicadas a amar y alabar a Dios. Reconocen la fidelidad de Dios, la cual suscita el deseo de vivir para Dios. Esta devoción no se vive aislada, sino que se expresa en comunidad. De hecho, el Salmo describe que: “Todos los confines de la tierra se acordarán y se volverán al SEÑOR, y todas las familias de las naciones se postrarán delante de él” (v. 27).

  • ¿De qué manera la alabanza a Dios en su comunidad de fe moldea la cultura y la experiencia de la comunidad?
  • ¿De qué manera el hecho de alabar a Dios en su comunidad de fe moldea su relación con Dios?

1 Juan 4:7-21

Esta lectura de Juan es una bella y conmovedora descripción del amor de Dios. El amor revelado en y por medio de nosotros es una de las muchas maneras como el amor de Dios se manifiesta en el mundo.

Como seguidores de Jesús, se nos exhorta a expresar el amor de Dios no solo en emociones o actitudes, sino también mediante obras y acciones concretas y visibles.

No hay duda de si Dios nos ama o no, Dios sí nos ama. Una pregunta a la que estamos invitados a meditar es: ¿En qué medida manifestamos el amor de Dios amándonos los unos a los otros? Cuando nos amamos, el amor de Dios se perfecciona dentro y entre nosotros. Esto es cierto no solo de nuestras interacciones individuales, sino también de nuestras acciones comunitarias en nuestra parroquia, en la diócesis, en la Iglesia Episcopal, en la Comunión Anglicana, y en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica que profesamos en el Credo Niceno.

  • ¿Qué acciones podría estar invitándonos Dios a emprender, individual y colectivamente, para revelar más plenamente el amor de Dios entre nosotros, en nuestras comunidades y en todo el mundo?

Juan 15:1-8

La lectura del evangelio de hoy gira alrededor de una conversación entre Jesús y los discípulos. Jesús les describe cómo serán sustentados en la vida si permanecen en él. Así como la vida de una rama se sustenta al estar conectada con la vid, nuestras vidas están sustentadas por nuestra relación con Cristo. Ya estamos en unión con Cristo y se nos anima a que prestemos atención para permanecer dentro de esa unión.

El pasaje también describe cómo el viñador poda periódicamente las ramas para que den más fruto. Lo mismo que una rama que se poda, puede haber ocasiones en la vida en que las circunstancias hagan que una persona abandone un compromiso, un hábito o algún otro aspecto de la vida para poder vivir más plena y fructíferamente. Al llamar la atención sobre la permanencia en Cristo, una persona puede ser llevada a un mayor sentido de paz y estar mejor preparada para discernir, vivenciar y acoger estaciones de poda y florecimiento.

  • ¿Qué prácticas llaman su atención para que permanezca en Cristo?
  • ¿De qué manera un período de poda en su vida eventualmente lo llevó a una vida más floreciente y fructífera?

La Reverenda Denise Muller es diaconisa de transición, canónicamente residente en la Diócesis Episcopal de Arizona y completará un Diploma de Estudios Anglicanos en el Seminario del Sudoeste en mayo de 2018. Recibió una Maestría en Teología y Estudios Bíblicos del Seminario Teológico Fuller y una Maestría en Salud Pública de la Universidad de Loma Linda. Completó un Certificado de Dirección Espiritual a través de Ministerios de Formación y Dirección Cristianos y un Certificado de Supervisión de Directores Espirituales en el Centro de la Misericordia. Es directora espiritual y ha servido como directora de campo en Arizona para una organización nacional de ministerio de prisiones. En su tiempo libre disfruta el senderismo, leer y visitar museos de arte.

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Estudio Bíblico, Pascua 4 (B) – 22 de abril de 2018

[RCL:] Hechos 4:5-12; Salmo 23; 1 Juan 3:16-24; Juan 10:11-18

Hechos 4:5-12

“La piedra rechazada por los constructores; se ha convertido en la piedra angular”.

Como suele ser el caso, el contexto de este pasaje se encuentra en la parte del texto que no se incluye en la lectura. Aquí, la situación es que Pedro y Juan estaban predicando y regocijándose en la gloria de Cristo resucitado. Habían estado sanando a los enfermos y haciendo “buenas obras”. Esto realmente molestó al sacerdote del templo (y, como se nos dice, a los saduceos). Así, fueron arrestados. Al día siguiente, todos los compinches se reunieron y les preguntaron: “¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?” La pregunta oculta el hecho de que ya conocían el poder y el nombre. Lo que querían saber es si Pedro y Juan hicieron la misma afirmación mesiánica. Pedro y Juan respondieron que las obras las habían hecho en el nombre de Jesucristo, la piedra que los judíos habían rechazado. Una especie de “¡os lo decimos a vuestra misma cara!”, al establecimiento judío.

A menudo leemos este pasaje centrándonos en el pasaje sobre la piedra rechazada antes citada. Pero me gustaría que nos centráramos por un momento en nuestras fuentes de energía.

  • ¿Con qué frecuencia en nuestras propias vidas apelamos a una autoridad externa como excusa para explicar lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos?
  • Mientras Pedro y Juan tenían el nombre del Cristo resucitado que los soportaba, ¿cuánto nos deleitamos en invocar el nombre de otra persona con el fin de cubrir nuestras propias necesidades para ser apreciados?
  • ¿Cuándo hacemos un llamado al poder del Señor resucitado para que nos llene con la alegría y la felicidad del Espíritu Santo?

Salmo 23

El Señor es mi pastor; nada me faltará. No puedo pensar en un salmo más conocido. Uno que se narre de memoria. Tenemos la oportunidad de recitarlo en la oración diaria (BCP, p. 110), el Jueves Santo (BCP, p. 193), el Viernes Santo (BCP, p. 195), en el santo bautismo (BCP, p. 234), en la acción de gracias por un niño (BCP, p. 364), en la ministración a los enfermos (BCP, p. 375), y tal vez el más conocido, en el entierro (BCP, p. 395).

Este salmo calma el espíritu y aviva el alma. La seguridad de que el Señor, nuestro Dios, camina con nosotros en nuestra vida diaria; a través de la alegría y tribulaciones.

  • Con toda la confianza tranquila que confiere este salmo, ¿estamos cómodos al recitarlo sin pensar en nuestro eventual caminar con Dios? ¿Hay un significado superior que se encuentre en este salmo más allá de considerar el final de nuestras vidas?

1 Juan 3:16-24

“En esto sabemos lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros, también nosotros debemos dar la vida por los demás”.

La primera carta de Juan fue escrita para una comunidad aparentemente asediada por anticristos; pero el mensaje general de esta epístola es de amor y que Dios es amor. En la primera parte de este capítulo, se nos recuerda que somos hijos de Dios y que a pesar de que pecamos, somos amados y redimidos. El pasaje de hoy está directamente ligado a la lectura del evangelio. Declara que Jesús dio su vida por nosotros, y debemos estar dispuestos a hacer lo mismo por los demás.

  • El amor, la fe y el sacrificio son los temas. ¿Cuán preparados estamos para creer sin ver; amar sin conocer; y sacrificarnos sin perder?

Juan 10:11-18

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”.

El pasaje que conduce a este texto habla de la diferencia entre el pastor que entra por la puerta y el ladrón que entra en el redil por otro camino. Aquí se reitera que el pastor conoce a sus ovejas y las ovejas conocen al pastor. En el texto de hoy, Jesús contrasta al “buen pastor” con el “asalariado”. La diferencia no consiste en su capacidad de cuidar ovejas, aunque esto puede ser un problema importante. La diferencia está en la propiedad. Al buen pastor pertenecen las ovejas; ellas son del él y él de ellas. El asalariado es egoísta. Mientras los intereses de las ovejas están alineados con el interés del bien del asalariado, todo va bien. Sin embargo, cuando los intereses divergen, está claro: el asalariado, mira por su propio bienestar, mientras que el buen pastor cuida de sus ovejas. Jesús nos recuerda que él vino a dar su vida por nosotros, que somos de él y él es nuestro. Una vez más, un tema central que corre a través de este texto es el del amor de Dios expresado a través del don de la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

  • ¿Cuándo somos capaces de tener la tranquilidad de conocer al que entra por la puerta al redil de las ovejas?
  • ¿Cómo sabemos que somos amados? ¿Por nuestros amigos y familiares? ¿Por nuestro Dios?
  • ¿Eres capaz de aceptar que Dios te conoce y te ama, que somos el pueblo de su prado, y las ovejas de su mano? ¡Ojalá escuchemos hoy su voz!

Este estudio bíblico, escrito por David Marker de la Bishop Kemper School for Ministry, originalmente se presentó para la Pascua 4 (B) el 26 de abril de 2015.

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Estudio Bíblico, Pascua 3 (B) – 15 de abril de 2018

[RCL]: Hechos 3:12-19; Salmo 4; 1 Juan 3:1-7; Lucas 24:36b-48

Hechos 3:12-19

Lo primero que pensé acerca de este pasaje problemático es: “Dios mío, Pedro pasa de llamar la atención sobre el hombre que acaba de sanar a culpar a esta audiencia judía por la muerte de Jesús”. Viviendo ahora en una era posterior al Holocausto, sabemos a dónde puede conducir el mal del antisemitismo. Nos preguntamos ¿por qué Pedro da ese salto inapropiado, incluso ofensivo, cuando dice: “ustedes mataron al autor de la vida”?

Para ayudar a suavizar la situación, debemos recordar que Pedro mismo es judío y testificó ante otros judíos sobre “el Dios de [sus] antepasados”, el Dios judío. Pedro señala que no es debido “a nuestro propio poder o santidad” que el lisiado es sanado, sino por “la fe que viene a través de Jesús”. Cuando Pedro dice: “Arrepiéntanse, pues, y conviértanse a Dios para que todos sus pecados sean perdonados”, esto se aplica a cualquiera que no vea el poder soberano de Dios en la persona de Jesucristo. ¡Podríamos ser nosotros, según el día o la hora! Tenemos la oportunidad de ver esto como la invitación de Pedro, incluso si esta tiene un velo de lenguaje acusatorio, para reconocer permanentemente el poder de Jesús.

  • ¿Con qué frecuencia necesita usted recordar el poder de Jesús? ¿Qué escritura, música, liturgias e historias le ayudan más a arrepentirse cuando Pedro lo invita?

Salmo 4

No puedo pensar en nada más pertinente para estos últimos tiempos que el versículo 6: “Muchos dicen: ‘¿Quién nos mostrará la felicidad si la luz de su rostro se ha alejado de nosotros´?” Como lo sugiere la lectura anterior de los Hechos de los Apóstoles, con frecuencia no pensamos en el poder de Dios, sino en nuestro propio poder. Este salmo nos reenfoca, ayudándonos a comenzar a procesar la realidad en la que, si no fuera por la protección divina, seguramente estaríamos perdidos. En el mundo actual, de constante peligro e inestabilidad, escuchamos las palabras del salmista con especial emoción: “Pues solo tú, Señor, me haces vivir confiado”.

  • ¿Cuáles son los “ídolos torpes” y los “dioses falsos” que usted nota en la vida moderna? ¿Cuáles son los más tentadores para usted?
  • ¿Recuerda algún momento cuando el Señor le respondió? ¿Era la respuesta que esperaba?

1 Juan 3:1-7

Esta epístola explica lo que sucede cuando reafirmamos nuestra adopción en la familia de Dios como “hijos de Dios”. Por supuesto, Jesús es la clave de esa adopción. Cuando reconocemos a Jesús como el [ser] “revelado que quita los pecados”, llegamos así a formar parte de aquellos que pueden “purificarse a sí mismos”. Sin Jesús, nuestros pecados permanecen sin redención, como sugiere el autor de la epístola, y son una especie de “anarquía” que tiene consecuencias obvias. El hinduismo y el budismo tienen una palabra muy conocida para la naturaleza de la causa y efecto de estas consecuencias: karma. Pero Jesús nos permite trascender aquello, ya que acudiendo a Él, estamos poniendo nuestra fe en Dios hecho carne, quien tiene autoridad para quitar los pecados.

En la vida cristiana, el pecado lleva a una ceguera temporal, lo que hace posible decir que “quien peca no ha visto ni conocido [a Jesús]”, aunque suene muy rotundo. Pero cuando nos alejamos del pecado y hacemos lo que es correcto, nosotros mismos nos volvemos “justos, así como Él es justo”. Todo consiste en el arrepentimiento.

  • ¿Cómo entiende usted la salvación? ¿Le ayuda el hecho de pensar sobre otras religiones, como el hinduismo o el budismo, para dar sentido a la singularidad de la identidad de Cristo?
  • ¿Ve un peligro inherente en la idea de que “nadie que permanece en [Cristo] peca?”

Lucas 24:36b-48

Qué curioso es que terminemos nuestro estudio bíblico con este pasaje, ya que hemos estado hablando tanto sobre tener fe en Jesús. En esto, los discípulos son sorprendidos como “incrédulos y todavía preguntándose” si esta aparición de la resurrección realmente estaba sucediendo. Incluso en su alegría, dudan de su fe en ese momento, ya que la presencia física de Jesús entre ellos es tan increíble. En su amor hacia ellos, Jesús decide demostrárselo comiendo un trozo de pescado. ¡Pero Él no tenía que hacer eso!

Esta última aparición de Jesús llega casi al final del Evangelio de Lucas, justo antes de la ascensión de Jesús al cielo. Aquí es cuando una temprana comprensión de la identidad de Jesús se resume y se ensaya, casi como si hubiera tomado forma en la comunidad para la cual se escribió este evangelio: “Así está escrito, que el Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos en el tercer día; que en su nombre se predicaría la penitencia y el perdón de los pecados a todas las naciones empezando por Jerusalén”. Somos herederos de esta misma enseñanza.

  • ¿Recuerda algún momento en el que todo acerca de la fe cristiana se juntó y tuvo sentido para usted, casi como si Jesús lo estuviera instruyendo, como en este pasaje? ¿O acaso fue más gradual su camino hacia la fe?

Zachary (Zak) Fletcher es candidato de tercer año de Maestro de Teología en la Escuela de Teología de Yale, donde está afiliado a la vez con la Escuela de Teología de Berkeley y el Instituto de Música Sacra. Zak es pasante de seminario en Christ Church, New Haven, y está discerniendo un llamado al ministerio ordenado en la Iglesia Episcopal en Connecticut (ECCT). Zak recibió su licenciatura en 2015 en la Universidad de Harvard, donde estudió los clásicos (latín y griego) con una especialización en lingüística histórica. Su vida en la iglesia comenzó con la música, tanto en Trinity on the Green, New Haven (2001 y 2002) como en la Iglesia Santo Tomás (Saint Thomas Church), Quinta Avenida Nueva York (de 2002 a 2007), donde fue corista. Cuando no está con las tareas del seminario, Zak canta en coros, como el Yale Schola Cantorum, un grupo dedicado a la interpretación de música sacra.

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Estudio Bíblico, Pascua 2 (B) – 8 de abril de 2018

[RCL]: Hechos 4:32-35; Salmo 133; 1 Juan 1:1-2:2; Juan 20:19-31

Hechos 4:32-35

En frente de mi casa, tengo una placa que dice simplemente: “Te encuentras en Tierra Sagrada”. La puse allí para que me recuerde que, en virtud de la palabra de Dios en la creación, toda tierra es sagrada. Sin embargo, la lectura de esta semana de los Hechos de los Apóstoles demuestra lo que podría ser una tierra verdaderamente sagrada. Se encuentra a los pies de los apóstoles, quienes dan testimonio de la Resurrección. Este discurso crea un espacio para extraordinarias manifestaciones de dar y recibir. Es también una gran muestra de unidad y convivencia: (ellos son “un solo corazón y una sola alma”), que da esperanza a la iglesia naciente y, a través de los siglos, a nosotros cuando nos unimos en nuestro caminar pascual.

  • ¿Dónde encuentra espacios sagrados en su vida? ¿En su iglesia?
  • ¿A qué podría parecerse una plena unidad y convivencia en su vida? ¿En su congregación? ¿En la sociedad como un todo?

Salmo 133

El corto salmo de esta semana continúa con el mensaje de unidad y convivencia bien desde el comienzo. Después de proclamar cuán buena y agradable es la unidad, el salmista la describe de una manera que pudiera parecer confusa o incómoda, especialmente para el lector moderno. Primero, tenemos la imagen de una gran cantidad de aceite derramado sobre la barba de Aarón y su túnica (y podemos imaginarnos que, como sumo sacerdote, Aarón tenía una barba muy abundante). Esto hará que algunos piensen en rutinas del cuidado de la piel o de la limpieza de las vestiduras, pero [en realidad] la intención es presentar una imagen irresistible de gran bienestar y de bienvenida. Aarón nos llega a través de los siglos para darnos la bienvenida a esta demonstración de unidad. La segunda imagen, la del rocío del monte Hermón que cae sobre Sion, presenta un rompecabezas geográfico: Hermón está en el sur del Líbano, un país lejos de Sion. Es una imagen que muestra que, cuando nos encontramos en unidad y en paz, pueden suceder cosas sumamente impredecibles.

  • ¿Dónde ha visto usted que la unidad y la convivencia creen resultados impredecibles, incluso inimaginables?
  • ¿Qué otras imágenes de gran bienestar y bienvenida, como la de Aarón y el aceite, podríamos crear en nuestras vidas?

1 Juan 1:1-2:2

Al aparecer solo una semana después de la celebración de la Pascua y la Resurrección, la epístola de esta semana y su aparente énfasis en el pecado y la oscuridad pudiera parecer fuera de lugar, como si fuera más apropiada para un domingo de penitencia en Cuaresma, que para la luz de la Pascua. Pero la enfática declaración inicial es un mensaje de esperanza que se lee como una transcripción del testimonio de los apóstoles de la Resurrección mencionado en los Hechos de los Apóstoles.

Juan escribe [esto] hacia el final del primer siglo d. C, y de entrada presenta un mensaje de perseverancia y se enfoca en un grupo de creyentes en conflicto que podrían estar empezando a tener algunos interrogantes. También pudieran encontrarse fallando en su vida cotidiana [al tratar] de llevar una vida sin pecado. Estas dudas y deficiencias probablemente les sean muy familiares a nuestros lectores de hoy. Juan establece los límites de una vida sin pecado, ([aquella en la que hay] una relación correcta con Dios), y luego reconoce lo inevitable de nuestros fracasos. Solamente en nuestro abogado Jesucristo y su sacrificio expiatorio del Viernes Santo podemos esperar volver a una relación correcta con Dios y mantenerla.

  • ¿En qué momento nos encontramos “desconectados” del deseo de Dios hacia nosotros?
  • ¿Cómo podría nuestra comunidad eclesial ser un modelo de compañerismo mutuo y con Dios?

Juan 20:19-31

El término “creencia” aparece con frecuencia en el Evangelio de Juan. Para nosotros esto puede leerse como una declaración afirmativa, como cuando decimos: “Creemos en un solo Dios”, en el Credo de Nicea. Pero creer, para John, es un verbo de acción. Es un acto continuo de hacer algo, de ser obediente a Jesucristo. La invitación que Jesús hace a Tomás de tocar sus heridas es el hecho físico que Tomás necesita para comenzar su acto continuo de creer, de obediencia. Y esa invitación se extiende a todos aquellos que vinieron después, a los que creen sin necesidad de tocar.

Se enfatiza en la lectura que el Cristo resucitado entra dos veces a través de puertas que están con llave o cerradas. Es tanto un testimonio de su capacidad de estar con los discípulos a pesar de los impedimentos físicos, como un recordatorio, una metáfora, de la capacidad de Cristo de comunicarse con nosotros sin importar las barreras que podamos poner; como cuando anhelamos también una señal física o creemos que no necesitamos la ayuda de Cristo. Este evangelio nos recuerda que Él siempre está allí, y siempre diciendo: “La paz sea contigo”.

  • ¿Cómo podría la idea de un acto continuo de creer y obedecer cambiar nuestra vida fuera de la iglesia? ¿Dentro de la iglesia?
  • ¿Cuándo atravesó Cristo sus barreras para llegar a usted? ¿De qué manera su invitación a tocar sus heridas podría ayudar durante momentos difíciles?

Gregory Warren llegó al Seminario del Sudoeste después de una larga carrera publicitaria. Está agradecido y bendecido de encontrarse en este camino. Proviene de la Diócesis de Arkansas y desea regresar pronto.

Descargue el Estudio Bíblico para Pascua 2 (B).

Estudio Bíblico, Pascua (B) – 1 de abril de 2018

[RCL] Hechos 10:34-43; Salmo 118:1-2, 14-24; 1 Corintios 15:1-11; Juan 20:1-18

Hechos 10:34-43

Pedro visita la casa de Cornelio en respuesta a una visión que lo convence de la generosidad del mensaje de Dios, un mensaje que ahora entiende que está destinado por igual a judíos y gentiles. Cornelio es un centurión y un gentil, y, por lo tanto, no es alguien con quien un judío piadoso normalmente se comunicaría. Pero Pedro lo visita, de todos modos. Al llegar, Pedro proclama las buenas nuevas de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús con la autoridad de alguien que ha sido testigo de todo lo que ocurrió.

En el pasaje que sigue inmediatamente a la lectura de hoy, el Espíritu Santo desciende sobre la gente a la que Pedro está hablando, y ellos son bautizados. Pedro pregunta: “¿Puede alguien impedir el agua del bautismo a estas personas que han recibido el Espíritu Santo tal como nosotros lo hemos recibido?” Aquí se hace eco de la historia de la conversión del eunuco etíope en los Hechos de los Apóstoles 8, quien exclama: “¡Mira, aquí hay agua! ¿Qué es lo que me impide ser bautizado?” En ambos pasajes, el forastero es bienvenido.

El testimonio de Pedro de la historia de Pascua a los forasteros subraya la universalidad del mensaje del Evangelio el cual debe ser proclamado a todos.

  • ¿Hay alguna manera en que limitamos el mensaje del Evangelio en estos tiempos de ahora? ¿Hay personas a quienes fallamos en predicarles?
  • ¿Qué podríamos aprender si nos viéramos a nosotros mismos no como Pedro sino como Cornelio, no como el testigo seguro de sí mismo en la vida y resurrección de Jesús, sino como el forastero que busca comprender los caminos de Dios?

Salmo 118:1-2, 14:24

El salmo 118 es una canción de regocijo y una proclamación de victoria, una victoria que es obra de Dios. “¡La diestra del Señor ha triunfado!” “Esto es obra del Señor y es maravilloso a nuestros ojos”.

El salmo es una canción de victoria, pero obsérvese que es una victoria sorprendente e inesperada. “La misma piedra que rechazaron los constructores se ha convertido en la principal piedra angular”. La victoria de Dios revive lo que es rechazado y desechado.

  • ¿Dónde ve usted a Dios actuando de manera inesperada, haciendo uso de la piedra que los constructores han rechazado?
  • ¿Qué nos llevaría a orar con el simple gozo del salmista [cuando dice] “Este el día en que actuó el Señor; nos regocijaremos y nos alegraremos en él”?

1 Corintios 15:1-11

En lo que quizás sea la declaración más clara de Pablo sobre la historia de la Pascua, él les recuerda a los corintios lo que ya saben: que Cristo murió, fue sepultado y resucitó. El domingo de Pascua, una vez más, volvemos a recordar este mismo hecho.

El orgullo se mezcla con la humildad cuando Pablo se describe a sí mismo como “el más pequeño de los apóstoles, y que no merece ser llamado apóstol”. Pero apóstol, sí que lo es. Y mediante la gracia de Dios, ha trabajado más duro que cualquiera de los otros testigos de la Resurrección para compartir las buenas nuevas. No obstante, es más importante que se comparta la historia del Evangelio que el hecho de que sea él quien la comparta.Top of Form

  • ¿Qué necesitamos recordarnos este domingo de Pascua? ¿Qué historia antigua necesitamos escuchar de nuevo?
  • ¿Cómo podríamos unirnos a Pablo para recordarnos a nosotros mismos y a los demás la verdad de la Resurrección?

Juan 20:1-18

Es una historia que todos conocemos. De hecho, es la historia central de la fe cristiana. Y, sin embargo, es una historia que todavía tiene el poder de conmocionarnos. Cristo ha resucitado. Y todo ha cambiado.

En la narración de Juan de la mañana de Pascua, María Magdalena llega, descubre la tumba vacía e inmediatamente se imagina que el cuerpo de Jesús ha sido robado. Corre para encontrar a Pedro y al otro discípulo “a quien Jesús amaba”. Vinieron a investigar, pero no lo entendieron del todo, y regresaron a sus hogares. Es María la que permanece en la tumba el tiempo suficiente para hablarle al hombre que ella supone que es el jardinero.

Solo cuando Jesús pronuncia el nombre de María, ella reconoce quien es Él.

Un nombre es algo poderoso. En otras partes de las Escrituras se nos dice que el Dios que nos creó y nos formó también nos llama por nuestro nombre (véase Isaías 43:1). Cuando Jesús pronuncia el nombre de María, ella lo conoce como su maestro, y trata de aferrarse a él. Y Él la envía a proclamar la noticia de su resurrección.

  • ¿Alguna vez has experimentado la presencia de Cristo en un rostro inesperado?
  • Jesús pronuncia el nombre de María y ella lo reconoce en ese instante. ¿Cómo podemos reconocer los momentos en que Dios nos llama por nuestros propios nombres?

Margaret es estudiante de tercer año en el Escuela de Teología de Berkeley en Yale y es candidata al sacerdocio en la Diócesis de Nueva York. Antes del seminario, trabajó como abogada y como consultora de tecnología.

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Estudio Bíblico, El Domingo de Pasión: Domingo de Ramos (B) – 25 de marzo de 2018

[RCL]: Isaías 50: 4-9a; Salmo 31: 9-16; Filipenses 2: 5-11; Marcos 14:1 – 15:47

Isaías 50:4-9a

Al comenzar la Semana Santa, este pasaje de Isaías nos recuerda la ayuda de Dios en tiempos de angustia. Este pasaje probablemente fue escrito durante el tiempo del exilio babilónico en el siglo VI a. C., un tiempo de gran sufrimiento y desorientación para los israelitas. El arresto, juicio y crucifixión de Jesús tuvieron que ser igualmente devastadores para los discípulos. Los israelitas experimentaron la destrucción de su templo y el exilio físico a una tierra extranjera; los discípulos se vieron confrontados con la muerte de su maestro y el temor y la incertidumbre de lo que podría deparar el futuro. Este pasaje nos asegura que incluso en tiempos de persecución y duda, Dios es nuestra ayuda. Isaías encuentra la fortaleza de Dios tanto hacer frente a sus adversarios como para consolar a los necesitados. Nosotros también podemos encontrar el sustento de Dios esta semana y en nuestros propios momentos de exilio, dolor o incertidumbre.

  • Isaías escribe: “El Señor me ha dado la lengua de un maestro, para que sepa cómo sostener al cansado con una palabra” (v. 50:4). ¿Cómo ha sido usted consolado por las palabras de los demás? ¿Cómo ha sido usted consolado por las palabras de los demás? ¿Cómo le ha ayudado Dios a decir palabras de consuelo a los necesitados?

Salmo 31:9-16

El Salmo 31 es una representación particularmente visceral del dolor y del sufrimiento del autor (los ojos, la garganta, el estómago y los huesos) se consume por la aflicción. El salmista también transmite un profundo sentimiento de soledad, abandono y desprecio hacia sí mismo. Él escribe: “Me olvidan como a un hombre muerto” y “Soy tan inútil como una olla rota” (v. 31:12).

En ciertas ocasiones, nosotros mismos podemos encontrarnos en un estado similar al de este salmista. Sabremos lo que es sentir que nuestros cuerpos y mentes están completamente agobiados por la tristeza y el miedo. Sin embargo, el salmista no pierde de vista la bondad de Dios, incluso en medio de su dolor. Llama a Dios a salvarlo apelando a la “bondad amorosa” de Dios. Afirma su confianza en Dios y le pide que lo rescate.

  • ¿Cómo encuentra usted consuelo y fortaleza en tiempos de tristeza? ¿Qué sentimientos, físicos o emocionales, le trae este Salmo?

Filipenses 2:5-11

La Semana Santa es para nosotros una oportunidad de hacer frente a la tensión entre la humanidad de Jesús y su señorío. En este pasaje, Pablo nos recuerda que Jesús eligió recorrer el camino junto a la humanidad. Como parte de ese caminar juntos, soportó lo peor del sufrimiento humano, incluso hasta el punto de la muerte. Esta semana, nos imaginaremos cómo fueron esos últimos días para Jesús y sus discípulos. Algunos de nosotros representaremos de nuevo algunos de los últimos actos de Jesús en la tierra mediante el lavatorio de los pies, vigilias en la madrugada y narraciones dramatizadas de la pasión. Al mismo tiempo, esperamos con expectación la alegría de la Pascua y la esperanza de la Resurrección, la cual afirma nuestra fe en Jesús, el Mesías.

Pablo nos implora que asumamos el “mismo espíritu” de Cristo. Se nos pide que abracemos a la humanidad en su plenitud y que apreciemos la proximidad paradójica de la humanidad con Dios: cuanto más nos vaciemos y nos humillemos, más nos acercaremos a vivenciar la gloria de Dios.

  • ¿Cómo se relaciona usted con Jesús durante la Semana Santa? ¿Qué aspectos de los últimos días de Jesús en la tierra conquistan más su corazón y su imaginación?

Marcos 15:1-47

Cuando leemos la Pasión en los oficios del Domingo de Ramos, le pedimos a la congregación que se identifique con la “multitud” (v. 15:8). La congregación grita, “¡Crucifícalo!” cuando Pilatos ofrece liberar a Jesús. Tiene sentido que le asignemos este papel a la congregación. Después de todo, le da a la congregación un papel en donde se expresa verbalmente y nos da la oportunidad de imaginar que nosotros podríamos ser responsables, de alguna manera, del estado quebrantado del mundo, aunque hay muchos otros personajes en esta narración con los que nos podríamos identificarnos. En los versículos finales de la narración de la pasión de Marcos, aprendemos que las mujeres que han seguido y provisto a Jesús a lo largo de su ministerio veían su crucifixión a la distancia. La escritura no nos dice nada sobre el paradero de los discípulos varones; quienes parecen estar ausentes de toda la escena, pero varias mujeres se han quedado para ver morir a Jesús y para ver qué sucederá con su cuerpo.

  • Imagine lo que habría sido ser una de las mujeres que siguieron a Jesús. ¿Por qué cree que las mujeres se quedaron mientras que todos los otros discípulos se fueron?

Anne Marie Witchger es candidata a la ordenación en la Iglesia Episcopal. Recibió una licenciatura en Religión del Earlham College, una Maestría en Teología en el Seminario Teológico Unión [de Nueva York] y completará una Maestría en Ministerio en el Seminario Teológico General [de Nueva York] en 2018. Anne Marie actualmente trabaja como Coordinadora de Divulgación y Directora de Personal en la Iglesia Heavenly Rest en Manhattan. En su tiempo libre, a Anne Marie le encanta hornear, escribir, andar en bicicleta y preparar té kombucha con su esposo, Joshua.

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Estudio Bíblico, Cuaresma 5 (B) – 18 de marzo de 2018

[RCL] Jeremías 31: 31-34; Salmo 51: 1-13; Hebreos 5: 5-10; Juan 12: 20-33

Jeremías 31: 31-34

El profeta Jeremías estuvo activo en los últimos años del reino de Judá, lo cual condujo a la destrucción de la ciudad de Jerusalén y del Templo en 586 a. C. y al exilio del pueblo judío en Babilonia. Sin embargo, ante esta destrucción inminente Jeremías previó una vida restaurada para el pueblo, una vida en la que estarían aún más cerca de Dios que antes. Dios prometió mantener una relación de pacto con el pueblo, tal como lo hizo después del Éxodo. Sin embargo, en vez de una ley escrita en tablas de piedra, Dios escribiría la ley del nuevo pacto en sus corazones. Más tarde, los intérpretes cristianos se verían a sí mismos como los destinatarios de este “nuevo pacto” o, según una traducción latina, Novum Testamentum, de donde se deriva la expresión “Nuevo Testamento”.

  • ¿Alguna vez te has sentido consolado por una promesa en un momento difícil?
  • ¿Cómo se vería si Dios escribiera su ley en tu corazón? ¿Tu práctica de Cuaresma te ha ayudado a avanzar hacia esta visión?

Salmos 51: 1-13

La Iglesia ha reconocido desde hace tiempo el Salmo 51 como un salmo central de penitencia y contrición; es una parte importante de la liturgia del Miércoles de Ceniza, donde su tono penitencial prepara el escenario para la Cuaresma. Los editores de los Salmos lo describieron como “Un Salmo de David, cuando el profeta Natán vino a él después de que David se llegó a Betsabé”, vinculando los temas generales de pecado y arrepentimiento a una instancia específica de pecado. Las palabras del salmo, cuando salen del contexto de esta historia, pueden aplicarse a casi cualquier vida humana. El gran poder del salmo proviene del potencial que cada persona tiene de encontrarse a sí misma en él.

  • Con frecuencia confesamos nuestros pecados contra Dios y nuestro prójimo, pero el salmo dice que “contra ti solo he pecado” (v. 4). ¿En qué sentido los pecados contra el prójimo son pecados contra Dios?
  • El salmo se forma como una oración por un “corazón limpio” y un “espíritu recto”, por la alegría y el sustento del Espíritu Santo. ¿Alguna vez te has sentido refrescado o renovado al confesar dónde te equivocaste?

Hebreos 5: 5-10

La curiosa figura de Melquisedec aparece dos veces en el Antiguo Testamento. Melquisedec, cuyo nombre significa “Rey justo”, es llamado el “Rey de Salem” (es decir, de Jerusalén) y un “sacerdote del Dios Altísimo” en Génesis 14, donde ofrece pan y vino y bendice a Abram. El salmo 110 se dirige al rey en un salmo real, diciendo, como cita también en Hebreos: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.

En el judaísmo antiguo, los sacerdotes ofrecían regularmente sacrificios de todo tipo en el Templo, como la principal forma de adoración. El sumo sacerdote jugaba un papel clave en la limpieza del Templo de la impureza en el Día de la Expiación anual, Yom Kippur. En este pasaje, Hebreos combina estas y otras imágenes de la Escritura para describir a Jesús: Hijo de Dios, rey justo, sumo sacerdote, siervo sufriente, y seguidor obediente.

  • ¿Cuáles son algunas de las imágenes que te ayudan a entender a Jesús? ¿Rey Justo? ¿Sacerdote real? ¿Pastor? ¿Hermano? ¿Cómo cambian estos diferentes nombres la forma en que lo ves a Él?

Juan 12: 20-33

Esta “predicción de la pasión” es una de esas instancias en los evangelios en la que Jesús dice algo que sugiere la forma en que morirá, y qué efecto tendrá su muerte. Este pasaje se encuentra apenas hacia la mitad del evangelio, continuando una serie de dichos que comienzan en los primeros capítulos de Juan, en los que Jesús proclama el poder salvador de su venidera muerte. Después de oír que “algunos griegos” han venido a verlo, Jesús promete que “atraerá a todos” hacia sí mismo. “Griegos” aquí probablemente significa la “gente que no era judía”, como lo hace en otras partes del Nuevo Testamento, en lugar de la gente de lo que ahora llamaríamos Grecia. Por lo tanto, la idea de que los griegos vienen a Jesús es una encarnación física de su relación con “todo el mundo”.

  • ¿Cómo te atrajo Jesús a sí mismo? ¿Ha sido su muerte en la cruz una parte importante de esa atracción? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Qué significa en el siglo XXI que Jesús atraerá a “todos” hacia sí mismo? ¿Tienes algún papel que desempeñar en ese proceso?

Greg Johnston es estudiante de tercer año en el Escuela de Teología de Berkeley y candidato a la ordenación sacerdotal en la Diócesis de Massachusetts. Ha servido a la Iglesia en parroquias urbanas, en el Ministerio Universitario y en organización comunitaria en Massachusetts y Connecticut. Actualmente vive en New Haven con su esposa Alice Kenney, y pasa la mayor parte de su tiempo libre corriendo, cocinando o leyendo novelas de misterio.

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Estudio Bíblico, Cuaresma 4 (B) – 11 de marzo de 2018

[RCL] Números 21: 4-9; Salmo 107: 1-3, 17-22; Efesios 2: 1-10; Juan 3: 14-21

Números 21: 4-9

A principios de este año, hice mi primer vuelo transatlántico de Estados Unidos a Italia. Cuando recibí por primera vez mi boleto de avión, me di cuenta de que estaría en un avión durante cerca de diez horas, pero no comprendí del todo lo que sería estar confinado en un espacio tan pequeño durante tan largo periodo de tiempo. En solo unas pocas horas de vuelo y me encontré obsesivamente revisando el “rastreador de vuelo” en la pantalla de la parte posterior del asiento frente a mí. Estaba abrumado por la impaciencia, pero no podía cambiar nada de mi situación. Sabiendo por mi propia experiencia que la paciencia es una virtud rara, no puedo culpar a los israelitas por estar inquietos mientras deambulaban por el desierto. Si tú o yo estuviéramos en su lugar, es probable que hubiéramos reaccionado de manera similar. Quizás entonces la lección que podemos aprender de este pasaje no es que podamos ser perfectamente pacientes en todo momento, sino que no debemos permitir que nuestra impaciencia nos haga perder de vista al Dios que nos llama, viaja con nosotros y no nos abandonará en el desierto.

  • Imagina tu vida como un viaje, ¿a qué destino estás viajando actualmente?
  • En momentos en los que te has sentido perdido, ¿cómo te han recordado la presencia de Dios en tu vida? 

Salmo 107: 1-3, 17-22

“La misericordia (del Señor) perdura para siempre”. ¿Para siempre? Para siempre es un largo tiempo, insondable incluso en los límites de nuestra imaginación. Nos esforzamos por comprender cómo algo puede durar para siempre, porque toda nuestra vida está definida por limitaciones y límites. Nacemos y poco después descubrimos que esta vida, tal como la conocemos actualmente, no durará para siempre. Por esa razón, y si somos inteligentes, buscamos aprovechar al máximo nuestras vidas, viviendo plenamente en cada momento. Aun así, incluso sabiendo que esta vida no durará para siempre, fallamos. Cometemos errores y no logramos los planes que hacemos para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Hoy, en el salmo, se nos recuerda que debido a nuestra limitación encontramos razones para dar gracias al Señor, porque hemos sido redimidos y su misericordia perdura para siempre, extendiéndose más allá de los límites de nuestra más loca imaginación y de los límites de esta vida temporal.

  • Al contemplar la misericordia eterna de Dios, ¿de qué manera te sientes desafiado a ser más misericordioso con los demás en tu vida?

Efesios 2: 1-10

Al contemplar nuestro futuro, es fácil permitir que nuestros corazones y nuestras mentes se angustien de cómo serán nuestras vidas. ¿Obtendré el trabajo o la promoción que quería? ¿He ahorrado lo suficiente para retirarme o ayudar a mis hijos a obtener una buena educación? ¿He invertido mi tiempo y esfuerzos en las relaciones correctas? Muy a menudo, nuestras ansiedades sobre el futuro son producto de nuestro propio deseo de ganar y controlar el futuro que deseamos. En la epístola de hoy, se nos recuerda que nuestro futuro último no es el producto de nuestras propias manos y duro trabajo, ni se basa en nuestra propia valía o en nuestra capacidad para discernir las decisiones más fructíferas. Más bien, nuestro futuro fue determinado para nosotros cuando éramos más indignos. Dios, “que es rico en misericordia”, nos eligió cuando aún éramos pecadores y nos dio el regalo de la salvación. Hoy, damos gracias porque somos lo que Dios nos hizo, creados en Cristo Jesús para buenas obras.

  • ¿Qué preguntas sobre el futuro actualmente te mantienen despierto por la noche?
  • ¿De qué manera el tratar de pasar estas preocupaciones a Dios, que es “rico en misericordia”, ayuda a aliviar la ansiedad en tu vida?

Juan 3:14-21

Hace varios años, en un intento de vivir un estilo de vida más saludable, asumí el hobby de correr. Ahora, incluso después de correr varias veces a la semana durante casi cinco años, descubro, de forma regular, que todavía aprendo cosas nuevas que me hacen un mejor corredor. El año pasado, por ejemplo, descubrí la importancia de mirar hacia arriba y más allá de mi paso actual mientras corría. Aprendí esto mientras corría por una pendiente empinada con la cabeza baja y sin notar un borde elevado en la acera lo suficientemente alto como para atrapar la punta de mi zapato. De repente y sin previo aviso perdí el control de mi paso y comencé a caer, lo que me pareció un buen minuto el tratar de recuperar el equilibrio. Mi caída fue provocada por mi terca negativa a mirar más allá del momento presente para ver y prepararme para lo que vendría después. De manera similar, en la vida, es tentador estar tan obsesionado con nuestras circunstancias presentes que podemos olvidar mirar hacia arriba y ver que Dios ya ha levantado y provisto un Salvador para todo el mundo, que busca redimir y hacer todas las cosas nuevas, incluso nuestras circunstancias actuales.

  • ¿De qué manera el confiar en que Dios provea en tu momento actual te liberará para ver y prepararte para lo que viene?

Josh Woods es actualmente estudiante de último año de M. Div., en el Seminario del Sudoeste. También es candidato a Capellán para la Reserva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y se está preparando para el ministerio parroquial y la capellanía de reserva después de su ordenación. Vive en Austin, Texas, con su esposa Laura y sus dos perros, Roxie y Ezra.

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Estudio Bíblico, Cuaresma 3 (B) – 4 de marzo de 2018

Éxodo 20: 1-17

La recitación de los Diez Mandamientos, o Decálogo, probablemente sea familiar para los oyentes de la lectura del Antiguo Testamento de esta semana, y muchos podrían tener imágenes en tecnicolor de Charlton Heston descendiendo de la montaña, con las tabletas en la mano. Pero lo sorprendente de esta lectura es que Dios, y no Moisés, está hablando directamente a los israelitas. Oír directamente a la Divinidad habría producido un gran impacto en estos antiguos esclavos egipcios mientras caminaban por el desierto.

También hay un orden en los mandamientos: establecer una relación correcta con Dios (los primeros cuatro mandamientos) y luego tener una relación correcta con los demás (los seis restantes). Las directivas no están destinadas a manejar nuestras vidas al mínimo detalle, sino a presionarnos constantemente, es la presión del discipulado y de la formación, que pueden continuar guiándonos hacia una vida que está en relación correcta con Dios, con la creación y entre nosotros mismos.

  • ¿Dónde están algunas áreas en las que no estamos en sincronía con las directivas de Dios, ya sea de manera individual o de manera colectiva?
  • ¿Cuáles son algunas pequeñas prácticas que podríamos iniciar para ayudar a reformar nuestras vidas para que estén en mejor relación con Dios y con los demás?

Salmo 19

El salmo se abre con lo que podría imaginarse como una maravillosa cacofonía de sonido, puesto que toda la creación da fe de la gloria de Dios. Cada día grita ansiosamente al siguiente, y cada noche susurra la gloria de Dios por encima de nuestro sueño; sin embargo, los sonidos no se oyen (v. 3). Uno tiene la tentación de mantener el oído pegado al suelo para captar aunque sea un destello del alegre sonido.

Se necesitan las leyes y los decretos de Dios -la Torá- para ayudar a transmitir la sinfonía celestial a nuestros oídos. Dejándonos moldear por las directivas de Dios, podemos comenzar a oír y a ver la gloriosa celebración que se desarrolla a nuestro alrededor todo el tiempo. Finalmente, a medida que profundizamos cada vez más en nuestra relación con Dios, permitiéndonos ser formados, moldeados y perdonados, podemos humildemente presentar nuestra propia voz a la adoración, con la súplica: “Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables ante ti, oh Señor, mi fortaleza y mi redentor”. ¡Qué sonido tan gozoso!

  • ¿Dónde podemos oír la celebración de la gloria de Dios en el mundo que nos rodea? ¿Qué nos pide que hagamos en respuesta?

1 Corintios 1: 18-25

Cuando se les observa desde afuera, como muchos de los griegos y judíos de Corinto los habrían visto, estos creyentes de Cristo tenían una visión “invertida” de la realidad. La debilidad es fuerza y ​​la muerte es salvación. El apóstol Pablo destaca la paradoja de la cruz y establece una clara dicotomía para impulsar la unidad de la iglesia en Corinto: estar entre los que están pereciendo o con los que están viviendo. ¿Quién no elegiría la vida, ante tales circunstancias?

Pablo trata de reparar una iglesia dividida en Corinto, donde los miembros adinerados, atraídos por el ideal corintio de una oratoria inteligente (y posiblemente decepcionados con los murmullos admitidos por Pablo) tratan de segregarse de sus contrapartes más pobres y crear su propio ideal de iglesia. Pablo reconoce que están perdiendo el objetivo. Pablo les obliga a ellos, y a nosotros, a considerar directamente la vergüenza y la tragedia de la cruz y, al hacerlo, poner a toda la humanidad en pie de igualdad. Ninguno de nosotros es más que otro, sin importar lo que sugieran nuestras habilidades o logros terrenales, y todos somos mucho más débiles que la debilidad aparente de Dios y más tontos que la aparente necedad de Dios.

  • ¿Qué divisiones seguimos viendo que amenazan con dividirnos hoy? ¿Cómo podría una visión Divina de las cosas producir solidaridad en frente de la división?

Juan 2: 13-22

La lectura del evangelio de esta semana juega con la noción del tiempo de varias maneras. En primer lugar, la irrupción de Jesús en el Templo tiene lugar al comienzo de su misión, no al final tal como aparece en los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Segundo, su celo hace que sus discípulos reflexionen sobre el Salmo 69: “Me devora el celo por tu casa”, cuando Jesús inesperadamente derriba a las mesas y arroja el dinero al piso. Finalmente, está lo que podría llamarse una “pepita” de memoria, algo que se dice que puede no tener un sentido total en el momento pero, en retrospectiva, es claro como el día. Cuando se le pide una señal, Jesús declara radicalmente que el templo, bajo construcción durante muchos años, puede ser arrasado y reconstruido en tan solo tres días. Uno se imagina la mirada burlona intercambiada por los discípulos en el momento, y su propia incredulidad ante la extraña declaración de Jesús. Solo al mirar atrás, a través del lente de la muerte y resurrección de Jesús, la declaración tendría sentido. Lo que parecía una declaración imposible en el momento se convertiría, en última instancia, en un argumento de prueba de que Jesús, como Cristo, había reemplazado el templo terrenal de una vez por todas.

  • ¿Qué “pepitas” de memoria en tu propia formación, en retrospectiva, sirven como argumentos de prueba para tu propia fe?
  • ¿Qué eventos difíciles o desafiantes o, a la inversa, momentos de admiración y reverencia, aún sirven para fortalecer tu fe?

Gregory Warren del Seminario del Sudoeste en Austin, Texas, escribió este estudio de la Biblia.

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