Estudio Bíblico, Pentecostés 8 (B) – 15 de julio de 2018

Propio 10

[RCL]: 2 Samuel 6:1-5, 12b-19; Salmo 24; Efesios 1:3-14; Marcos 6:14-29

2 Samuel 6:1-5, 12b-19

Los libros atribuidos al profeta Samuel cuentan la historia de los israelitas y explican la ley de Dios para Israel bajo la guía de los profetas. En el capítulo 6 del Segundo libro de Samuel, el rey David, después de unir a las tribus de Israel bajo su dirección, toma posesión del Arca de la Alianza, que contiene los Diez Mandamientos, y el cayado de Moisés.

En nuestra lectura, somos testigos de una escena de celebración de esta nueva era de unidad para los israelitas, con Jerusalén como capital, y se ve al propio rey David dando gracias a Dios en alabanza y adoración. La adoración descrita es alegre y sincera, con música y baile. Si bien la adoración fue la primera prioridad para el rey David, él no se olvidó de su pueblo, lo bendijo y le ofreció comida. Sin embargo, hay un personaje que se destaca por su resentimiento ante esta alegre escena: la hija del anterior rey Saúl.

Cada acto de adoración a Dios debe ser alegre y sincero, independientemente de nuestro estilo eclesiástico preferido. Nuestra unidad cristiana, expresada a través de nuestra oración y adoración en común, es digna de celebración, y el lugar central de Dios en esta unidad es digno de una auténtica acción de gracias. A veces hay entre nosotros algunos que dan mayor valor a la forma de nuestra adoración que a la sustancia; a veces un recién llegado simplemente no entiende de qué se trata toda la conmoción. Podría expresar resentimiento cuando la adoración no es exactamente como le gustaría que fuera, o cuando la alegre escena de adoración es algo con lo que no puede relacionarse. Por lo tanto, depende de nosotros el asegurarnos de que nos concentremos en la sustancia de la adoración más que en la forma y llegar a aquellos que tratan de relacionarse con nuestra adoración a fin de ser verdaderamente agradables a Dios. De esta manera, nuestra oración y la adoración comunitaria pueden cumplir su propósito de unirnos como comunidad cristiana y lograr llegar con amor a otros, a quienes aún no han comprendido completamente la alegría de la adoración.

  • ¿Cómo se siente durante la adoración en su iglesia?
  • ¿Cómo podemos asegurarnos de que Dios esté siempre en el centro de nuestra adoración?
  • ¿Qué deberíamos hacer si nosotros, o alguien más, está sintiendo resentimiento por un aspecto de nuestra adoración?
  • ¿Cómo explicaría nuestra adoración a un recién llegado?

Salmo 24

El Salmo 24, Del Señor es la tierra, se atribuye al antepasado de Jesús, el rey David, y se recita en la tradición judía durante el retorno del rollo de la Torá al arca durante la adoración. También ha sido utilizado por el músico Handel en su legendario Mesías, y en el Himnario 1916 de la Iglesia Episcopal para la conmovedora ocasión de la consagración de una iglesia. Tal es la profundidad y atemporalidad del Salmo 24 a través de los tiempos.

El rey David reflexiona que es natural que todas las cosas le pertenezcan a Dios, porque es Él quien creó todas las cosas. Luego se pregunta quién es digno de comparecer ante un Dios tan glorioso y de recibir sus bendiciones, y decide que deben ser los de corazón puro y que no han hecho nada malo ante los ojos de Dios. Estas son las personas que están buscando a Dios, deseando conocerlo y reconocer su gloria.

Es un gran acto de humildad aceptar que no somos el centro del universo. Más bien, Dios lo es, y es, en última instancia, a él a quien pertenecemos y le rendimos cuentas. Si bien nadie puede pretender ser perfecto o estar sin culpa, podemos estar seguros de que vamos en la dirección correcta si ya hemos comenzado a buscar conocer a Dios y cuál es su voluntad para nuestras vidas. Esto en sí mismo le es a Él agradable. Al humillarnos y reconocer nuestra necesidad de Dios, nos abrimos a Él y le permitimos que entre en nuestras vidas para que sea nuestra fortaleza y guía.

  • En su vida diaria, ¿se comporta usted como si fuera el centro del universo o como si Dios lo fuera?
  • ¿Cómo ha comenzado a buscar conocer a Dios y su voluntad para la vida de usted?
  • ¿Cómo reconoce la gloria de Dios en el mundo y en la vida de usted?

Efesios 1:3-14

La carta de San Pablo a la comunidad cristiana de Éfeso, una ciudad griega en la actual Turquía, incorpora temas de unidad, pureza y santidad en la iglesia.

En esta sección de su carta, San Pablo nos habla de las bendiciones recibidas de Dios el Padre a través de Jesucristo, bendiciones que estábamos destinados a recibir desde el principio de los tiempos. Él explica que, por amor a Dios, debemos esforzarnos por ser santos y sin mancha. Aunque indignos, nuestros pecados quedan perdonados mediante la fe en Jesús, que nos hace libres para obrar mejor.

Conocemos cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas por el ejemplo de la propia vida de Jesús. Como creador de todas las cosas, Dios desea que todas las cosas se unan a Él a través de Jesucristo, un legado que nosotros, que tenemos fe en Él, también hemos heredado. Deberíamos vivir con el deseo de que Dios fuera alabado por todos. A través de nuestra fe en Jesucristo, tenemos la seguridad de que el Espíritu Santo siempre nos permitirá y nos capacitará para esta tarea.

En cuanto episcopales, este mensaje de San Pablo debería recordarnos la Primera Marca de Misión de la Comunión Anglicana: “Proclamar las Buenas Nuevas del Reino”, que se considera como el propio resumen de la misión de Jesús en la tierra y la declaración clave de todo lo que hacemos en la misión. Esto requiere que todos nosotros estemos comprometidos con el evangelismo personal. Nadie está exento. De hecho, el nombre legal de la Iglesia Episcopal es ¡la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera! Por supuesto, podemos ser creativos en nuestro evangelismo, pero todos estamos llamados a compartir de alguna manera nuestra fe en Jesucristo con los demás. San Pablo nos recuerda que el Espíritu Santo está siempre con nosotros cuando nos comprometemos en esta tarea y también debemos recordar que el fruto del Espíritu Santo es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Gálatas 5:22-23). Entonces, con estos dones deberíamos cumplir nuestra tarea de proclamar las Buenas Nuevas del Reino.

  • ¿Cómo se siente usted cuando oye dar alabanza a Dios, especialmente por parte de los nuevos en la fe?
  • ¿De qué manera la comunidad de su iglesia local está cumpliendo la Primera Marca de Misión?
  • ¿Cómo está usted cumpliendo personalmente la Primera Marca de Misión?

Marcos 6:14-29

Este evangelio se atribuye al evangelista San Marcos, considerado el fundador de la comunidad cristiana de Alejandría. Fue escrito para conversos cristianos de habla griega con la necesidad de explicar las tradiciones judías desconocidas y los términos arameos.

En esta sección del Evangelio de San Marcos, se nos cuenta cómo la vida de san Juan Bautista, un hombre muy conocido para nosotros por bautizar a Jesús en el río Jordán, llegó a su fin. En este punto de las Escrituras, todavía hay confusión sobre quién era realmente Jesús, y muchos, incluido el rey Herodes, se habían convencido de que Jesús era San Juan resucitado. La muerte de Juan claramente perturbaba la conciencia del rey Herodes. Sin embargo, el rey se había sentido obligado a mandar su ejecución porque le había prometido a su hijastra que le concedería cualquier deseo. Cuando, bajo la influencia de su madre insegura, la hijastra deseó la cabeza de San Juan, el rey sintió que no podía negarse.

¿Nos parece familiar esta situación? ¿Alguna vez usted ha hecho algo que realmente no quería hacer, sabiendo que estaba mal y preocupaba su conciencia? Tal vez nos hemos encontrado en posiciones de poder sobre otros, al igual que el rey Herodes, y hemos utilizado ese poder para mandar a alguien que hiciera algo en un intento de evitar la responsabilidad directa. Al igual que Herodes, ¿tenemos más miedo a las consecuencias de quienes nos rodean que a Jesús, que nos pedirá cuentas de todas nuestras acciones al final de los tiempos? Si bien Jesús ofrece el perdón, debemos estar realmente arrepentidos de los errores que hemos realizado y sinceramente intentar cambiar las actitudes que nos condujeron a esos errores. Por lo tanto, tengamos la valentía de intentar siempre hacer lo que es correcto a los ojos de Dios.

  • ¿Alguna vez ha hecho algún mal por miedo a decepcionar a alguien?
  • ¿Está más preocupado por la aprobación de otros que por la aprobación de Dios?
  • Si pudiera volver a vivir alguna de estas situaciones, ¿qué haría de manera diferente?

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Estudio Bíblico, Pentecostés 7 (B) – 8 de julio de 2018

Propio 9

[RCL]: 2 Samuel 5:1-5, 9-10; Salmo 48; 2 Corintios 12:2-10; Marcos 6:1-13

2 Samuel 5:1-5, 9-10

El eco de la historia de David a lo largo de las Escrituras se resume y consagra en el décimo versículo de 2 Samuel 5, “El poder de David iba aumentando, y el Señor, Dios de los ejércitos, estaba con él”. Esta aclaración categórica sobre la presencia de Dios repite un estribillo que fue persistente durante el ascenso de David al poder. Dios está con él (1 Samuel 16:18, 17:37, 18:14) y es así que esta unción más bien culminante de David como rey de un Israel unido pone de manifiesto una clase maestra de fidelidad.

En medio de la algarabía política, las tribus de Israel expresan fidelidad a David como su verdadero líder. No es solamente la tribu de Judea (la cual ya había ungido a David en 2:1-4) la que demuestra esta fidelidad, sino “todas las tribus de Israel” que profesan su confianza en el parentesco, el liderazgo y la bendición divina de David. David consolida luego su propia fidelidad a Israel al realizar un pacto y la consolidación de esta mutua afirmación en la unción de David recoge las acciones proféticas que son moldeadas por la divinidad en una revelación de la propia constancia de Dios.

Los predicadores sagaces harán bien en notar que el leccionario ignora los versículos 6 a 8.

Estos detallan algunas de los aspectos más violentos de la conquista de Jerusalén por David. Si bien es cierto que sus descripciones desafían nuestra manera preferida de aceptar a David como un héroe, éstas, no obstante, no disminuyen la insistencia abrumadora de estos pasajes en la perfección de la permanencia de Dios.

  • ¿Dónde y cuándo parecía más abundante la fidelidad de la presencia de Dios?
  • ¿Cuándo sintió que la fidelidad de Dios tal vez fue cuestionable?

Salmo 48

En ciertas ocasiones los salmos resuenan dentro de nosotros, dando voz a una intimidad indecible entre el Alma y Dios. En otras ocasiones, los salmos se enfocan en lo exterior y llaman al mundo a ver las obras y maravillas del Todopoderoso. El salmo 48 es un salmo orientado al exterior, un apasionado y jubiloso himno de alabanza de quien ha salvado a su pueblo y su santa ciudad. Dios triunfó sobre todas las adversidades con fortaleza y fidelidad y por lo tanto el salmista y todos los que escuchan son llamados a regocijarse. Una dimensión eterna emerge en el vínculo último de la Gloria de Dios al establecer su ciudad hasta el fin del tiempo. “Este Dios es nuestro Dios por los siglos de los siglos, el será nuestra guía por los siglos de los siglos”. Así como la unción de David en la primera lectura anunció un nuevo y venerado evento en la historia de Israel, así mismo las alabanzas del salmista llaman al corazón a un animado reconocimiento de la resistencia, perfección y santidad de la obra del Señor.

  • ¿Qué cree usted que este salmo le comunica a la Iglesia actual? ¿Cree usted que la imagen de un Dios triunfante en Jerusalén concuerda con la manera como conocemos, como oramos y como adoramos a Dios en nuestro propio contexto?

2 Corintios 12:2-10

Pablo se dirige a los corintios en un pasaje que sigue su “discurso del tonto”, un pasaje donde él asume la figura de un “tonto” para retar a los que entre ellos han hecho falsas y jactanciosas afirmaciones ante la autoridad. Gran parte del discurso está lleno de ironía y Pablo critica a los que usan triunfos personales y revelaciones privadas como prueba de que su propia superioridad es aprobada por Dios. Él contrasta esas falsas afirmaciones y volviendo su atención hacia Cristo. Aun cuando sus propias experiencias son tan poderosas que ellos merezcan jactarse, ese alarde no puede ser de su propia fortaleza o santidad sino solamente del Señor cuyo “poder se muestra plenamente en la debilidad”. En este pasaje se usa la palabra griega teleitai para significar perfeccionado y su uso aquí no sugiere necesariamente el otorgamiento inmediato de un estado de perfección, sino que más bien da a entender un proceso hacia una plena madurez. La debilidad nos invita a reconocer y rendirnos a nuestra dependencia de Dios. Mientras que el mundo lo considera una debilidad, nuestros espíritus profundizan para llenarse del verdadero poder que solo se encuentra en la revelación de Jesús.

  • ¿En qué se diferencian la autoridad falsa de la autoridad de Jesucristo? ¿Qué podría inspirar en nosotros la autoridad de Cristo en nuestro comportamiento, oración y trato a los demás?

Marcos 6:1-13

Este pasaje del evangelio de San Marcos ofrece una reveladora visión clara en la vida de apostolado. A medida que Jesús y sus discípulos continúan su ministerio en Nazaret, la ciudad natal de Jesús, enfrentan toda una gama de respuestas que no se esperaban: asombro, incredulidad y hasta hostilidad. Cuando uno regresa al hogar espera sentirse gozoso y con abundantes bendiciones, pero ¿cuántas veces al regresar al hogar cambiado después de ausentarnos por algún tiempo, nos sentimos algo distantes de aquellos que nos conocían mejor? Aun en el caso de Jesús (entretejido íntimamente como la segunda Persona de la Trinidad), una vida al servicio de Dios está llena de complejidad. En particular, Marcos es el único de los evangelios que menciona que aun a pesar del rechazo, Jesús “puso las manos sobre unos pocos enfermos y los sanó”. Su labor continua aun en medio de la incredulidad por lo que la siguiente descripción del nombramiento de los apóstoles esta por lo tanto llena de un poder particular. Aunque el mundo no les otorgue honor, ni hospitalidad, o aun dignidad, ellos deben continuar, viajando con equipaje ligero acompañándose unos a otros buscando sustento entre la naciente comunidad de creyentes y persistir en la labor sagrada de su amado Señor.

Existe una fina ironía en las instrucciones de Jesús a sus discípulos cuando dice “sacúdanse el polvo de los pies, para que les sirva a ellos de advertencia” a los que no los reciben. En la literatura rabínica se destaca la imagen de “sacudirse el polvo de los pies” como un ritual del judío piadoso al regresar a Israel luego de una travesía por tierras impuras. Jesús ha sido rechazado en Nazaret. ¿Qué significaría esta declaración con respecto a su propia comunidad de Jesús? A fin de cuentas, se revela que es verdad que la adversidad, la incertidumbre y el rechazo son tan parte del apostolado como el júbilo, la fertilidad y la paz. En tiempos buenos y malos, la labor de la Palabra continúa sanando y redimiendo.

  • ¿Cómo podemos cambiar nuestra manera de vivir la fe basados en las circunstancias a nuestro alrededor? ¿Nos mantenemos fidedignos a la persona que Dios nos llama a ser?
  • ¿Dónde encontramos esperanza en medio de las privaciones del apostolado?

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Estudio Bíblico, Pentecostés 6 (B) – 1 de julio de 2018

Propio 8

[RCL]: 2 Samuel 1:1, 17-27; Salmo 130; 2 Corintios 8:7-15; Marcos 5:21-43

2 Samuel 1:1, 17-27

Los personajes en la narrativa bíblica del Viejo Testamento tienden a ser personajes complejos, una amalgama de vicios y virtudes que sólo pueden ser modelos a seguir desde el punto de vista moral, si los escogemos cuidadosamente. Desde esta perspectiva, dos de las más grandes y menos comprendidas cualidades de David brillan, sin mezclarse, para que así podamos imitarlas: la reverencia y la amistad. La reverencia de David a Dios le hace tener un respeto casi sobrenatural, y hasta amor, por su rey (el Ungido del Señor) a pesar de la frecuente e injusta hostilidad de Saúl y su retención, a este punto ilegítima, de la corona. De igual manera, mientras nosotros más amamos a Dios, más amamos a las personas y objetos asociados con Él y voluntariamente evitamos toda acción que pudiera no ser de su agrado. Lo mismo sucede con la virtud de la amistad, la que produce el verdadero milagro de comunidad, el milagro de desear sin egoísmos el bien de otra persona, de compartir nuestras vidas y los más altos valores con ella. Los antiguos veían a la amistad como un elemento esencial de la felicidad de una persona. Tanto así que una vez el filósofo Aristóteles dijo “sin amigos, nadie escogería vivir, aunque tuviese todo lo demás”.

David poseía tal lazo de amistad con Jonatán que lo consideraba su hermano y por lo tanto su pérdida le provocó la más profunda aflicción. Supongo que es en este contexto que Jesús dice “bienaventurados son los afligidos” (Mateo 5:4), porque eso significa que su amor era genuino.

  • ¿Practica nuestra cultura la reverencia hacia aquellos en posición de gran responsabilidad, tales como funcionarios del gobierno, sacerdotes, u otros ministros, o incluso los ancianos? ¿Acaso las normas sociales y los avances de científicos han convertido a la reverencia en algo obsoleto, o tiene nuestra reverencia alguna conexión con nuestra relación con Dios?
  • ¿Le brinda espacio nuestra cultura actual a la verdadera amistad entre dos hombres o dos mujeres que no estén en una relación íntima? ¿Cómo podríamos recobrar la amistad en la Iglesia?

Salmo 130

Este es un salmo que, debería ser parte del juego de herramientas para emergencias de todo cristiano. Aquí se nos enseña que aún en los momentos de más profunda angustia, vergüenza y culpa, podemos esperar con ferviente anhelo el perdón del Señor. No es que el salmista presuponga que será perdonado y que a Dios no le importe el pecado. Tampoco elude a Dios aun cuando en aquel momento, imagino, su alma se siente más tentada a huir por el miedo y la auto-recriminación. Con gran humildad, clama para ser restaurado a la comunión con Dios. Él sabe, por experiencia, que este desahogo y redención solo puede venir del Señor, aun cuando es al Señor a quien ha ofendido.

Hacia el final del salmo, el salmista incentiva al pueblo de Dios a seguir su ejemplo, manteniendo la confianza en un Dios “cuyo atributo es siempre la misericordia”, como decimos en la Oración de Humilde Acceso”. Y la esperanza de Israel no está frustrada, porque Dios envía al mundo su hijo, cuyo nombre será “Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21)

  • ¿De qué manera sus experiencias pasadas sobre la naturaleza de Dios y sus promesas en su Palabra, afectaron la manera como usted manejó emociones o circunstancias difíciles en su vida? 

2 Corintios 8:7-15 

Recuerdo que hubo un tiempo en que me sentía un poco abochornado cada vez que escuchaba uno de estos pasajes sobre las donaciones monetarias en la iglesia. Con mucha frecuencia vemos en las noticias que otro pastor o telepredicador, de una de esas megaiglesias, se ha enriquecido percibiendo un sueldo de seis cifras, rogando a los congregantes que entreguen su dinero, ganado con esfuerzo, para el “Reino de Dios”.

Pero las circunstancias para el llamado de san Pablo a los Corintios de hacer una colecta son radicalmente diferentes al llamado de los supuestos “superapóstoles” quienes se glorifican a sí mismos y hacen su fortuna personal del Evangelio. San Pablo nos llama a recordar el ejemplo de la renuncia de Cristo a sus atributos divinos cuando hacemos donativos: “Por su causa Él se hizo pobre, para que a través de su pobreza nosotros podamos ser ricos”. (v.9) La ofrenda es una oportunidad de poner a prueba la genuinidad de su amor y preguntarse qué tanto del amor generoso de Jesucristo perdura en ellos. Cuando Cristo vive en usted su generosidad hace nacer de manera natural e instintiva [el deseo de] cuidar de los pobres de la misma manera en que usted cuidaría de cualquier herida en su propio cuerpo. Martin Luther King, Jr. dijo alguna vez “todo lo que tiene vida esta interrelacionado. Nos encontramos en una red inevitable de reciprocidad ligada a un solo destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente. Mientras exista pobreza extrema en el mundo, ningún hombre puede ser totalmente rico, aunque tenga mil millones de dólares”. Solamente enriqueciendo generosamente la vida de los demás podemos realmente enriquecernos nosotros mismos.

  • ¿Se ha sentido enriquecido al compartir generosamente con otros?
  • John Wesley en su célebre texto dijo “La última parte de un hombre en convertirse es su billetera”. ¿Qué dicen sus hábitos financieros, a usted y a otros, sobre su relación con Dios?”.
  • ¿Cómo entiende san Pablo la justicia económica en este pasaje? ¿Se trata solamente de la igualdad de sueldos o es acaso algo más complejo? 

Marcos 5:21-43

De acuerdo con las antiguas leyes judías de pureza, cualquier judío que entrara en contacto con sustancias corporales fuera de lugar, o con un cadáver, estaba ritualmente contaminado y por tanto considerado no merecedor de acercarse a la Presencia Divina —la esencia misma de la integridad y la vida— hasta que fuera ritualmente purificado. La impureza ritual era transferida como una infección del impuro al puro. Sorprendentemente, en este pasaje, vemos dos historias donde Jesús se pone en contacto directo con una aparente impureza y en lugar de que esta lo infecte, la pureza y poder dentro de Jesús, transfirieron su integridad y vida ¡a las dos personas! San Marcos nos enseña en su narrativa que Jesús es el Más Santo de los Santos, el Templo de Dios donde el Espíritu mora, caminando entre nosotros e “inoculando” al mundo con su santidad, pureza, virtud y vida.

En efecto, como las muchedumbres en esta historia, nosotros con frecuencia nos codeamos con Jesús sin darnos cuenta de ello. Pero cuando lo tocamos a Él con fe y con expectativa fervorosa, el poder y vida que están en su cuerpo glorioso quedan entonces disponibles para la sanación y la transformación de nuestra humanidad y el mundo. Nosotros como cristianos nos convertimos en canales del poder y la gracia de Jesús hacia un mundo apartado de la presencia divina.

  • ¿Qué cosas cree usted que pueden impedir el libre flujo vivificador del Espíritu Santo en nuestras vidas y circunstancias?
  • ¿Por qué cree usted que Jesús sacó del cuarto a los que se mofaban antes de revivir a la hija de Jairo?

Ryan Jordan es actualmente estudiante de segundo año en el Seminario Teológico de Nashotah House de la Diócesis Episcopal de Rio Grande. Se graduó previamente en el North Central College en Naperville, Illinois, con una licenciatura en estudios de Asia Oriental y Japonés, y en el St. John’s College en Santa Fe, Nuevo México, con una maestría en Humanidades. Está casado, hace cuatro años, con su maravillosa esposa, Mallory, y tiene además dos gatos en casa.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 5 (B) – 24 de junio de 2018

Propio 7

[RCL]: 1 Samuel 17: (1a, 4-11, 19-23), 32-49; Salmo 9:9-20; 2 Corintios 6:1-13; Marcos 4:35-41

1 Samuel 17: (1a, 4-11, 19-23), 32-49

Debido a que este texto incluye una de las historias más famosas de la Biblia, puede que sea complicado llegar a un nivel más profundo ya que muchos de nosotros estamos acostumbrados a una versión simplificada de la Biblia para niños. Sin embargo, un par de consejos podrían ayudarnos a ir más allá de un concepto de dibujos animados y, a ser posible, a un territorio más teológico:

1. No debemos deshumanizar por completo a Goliat pensando en él como una especie de monstruo gigantesco. De hecho, el texto es muy claro; es un gran filisteo y un campeón. Sin embargo, más allá de su fuerza y ​​tamaño, su identidad religiosa como pagano es un componente clave de la historia. Es apropiado, entonces, que un enorme guerrero represente a las tribus y pueblos no judíos del mundo, mientras que un pequeño pastor sería el símbolo del pueblo que ha pactado con Dios. Curiosamente, el texto masorético del cual se deriva la Nueva Versión Revisada del Antiguo Testamento identifica a Goliat como “de seis codos y un palmo” en altura, lo cual serían casi tres metros de alto. Sin embargo, el antiguo texto de los Septuaginta lo identifica como de cuatro codos y un palmo, lo cual se aproxima a un poco más de dos metros de alto, muy impresionante, de todas maneras.

2. El triunfo improbable de David se refiere a la victoria de Dios sobre los opresores y el triunfo de aquellos que confían plenamente en Dios. David, después de todo, podría haber usado la protección de un casco y una armadura corporal, pero se quitó la armadura que Saúl le dio. Al hacerlo, depositó toda su confianza en el Dios de Israel.

  • ¿Qué tipo de armadura invisible debemos eliminar?

Salmo 9:9-20

¡Qué respuesta tan adecuada a la primera lección! Estos versículos del Salmo 9 comunican confianza en las promesas y fortaleza de Dios y un reconocimiento sereno del sufrimiento. Al igual que en la mayoría de los buenos salmos, hay una gama de emociones humanas que a veces puede parecerse a nuestro propio diálogo interno. Este salmo es un excelente paradigma para la oración personal y privada, ya sea en silencio o en voz alta, ya que no censura ese diálogo interno. Aunque el salmista habla principalmente en oraciones declarativas y en la forma imperativa, hay una gran incertidumbre en estas líneas. Después de todo, decir que los necesitados no siempre serán olvidados (v. 18) implica que, de hecho, están olvidados en este momento.

  • ¿Censuramos nuestro contenido emocional cuando hablamos directamente con Dios?

2 Corintios 6:1-13

“Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto por completo nuestro corazón. No tenemos con ustedes ninguna clase de reserva; son ustedes quienes tienen reservas”.

San Pablo hace una defensa apasionada a los corintios acerca de las pruebas soportadas por los verdaderos siervos de Dios. La lista es exhaustiva e intensa; ¡pocos desearían soportar cualquiera de las pruebas mencionadas! Sin embargo, lo cierto es que la alegría y la vida se pueden encontrar de alguna manera en todas esas situaciones terribles. Seamos honestos aquí: la sociedad secular no piensa de esta manera aparentemente ingenua e descabellada. Es completamente contradictorio estar de acuerdo en participar en algo que podría llevar a resultados tan traicioneros.

Sin embargo, el Camino de Jesucristo no garantiza la seguridad física y la ausencia de agresión. De hecho, la vida cristiana es de firmeza y perseverancia en la búsqueda de la santidad y estando en medio de la comunidad. Los corintios, como muchas comunidades eclesiales, pasaban apuros mientras buscaban juntos el discipulado. La falta de una actitud de buen corazón se atribuye aquí a sus afectos, que parecen estar orientados indebidamente; los monjes en la tradición griega del Monte Athos dirían que estaban distraídos por las pasiones del mundo. Como tal, sus corazones no estaban completamente abiertos el uno al otro, a sus pastores espirituales, o a Dios. No puedo evitar preguntarme cómo recibieron el aliento y la amonestación de San Pablo que leemos en el pasaje de hoy.

  • ¿Cómo podríamos ser más abiertos, en cuanto discípulos de Jesucristo y miembros de comunidades quebrantadas?

Marcos 4:35-41

La lectura del Evangelio de hoy, que se encuentra en cada uno de los tres Evangelios Sinópticos, puede entenderse como una revelación calcedoniana. El Concilio de Calcedonia, también conocido como el Cuarto Concilio Ecuménico, tuvo lugar en el año 451. El resultado principal del concilio fue la comprensión de que Cristo tiene dos naturalezas, humana y divina, y que son inseparables, únicas y eternas. Si bien todos los cristianos no adoptaron completamente esta comprensión, la gran mayoría lo hizo, y continúa siendo un artículo de fe hoy en día. Ya con esta perspectiva, ahora podemos adentramos en la historia.

Cuando los discípulos fueron a alertar a Jesús sobre la tormenta inminente y sus peligros, lo encontraron durmiendo. Mientras que la mayoría de los humanos no son capaces de dormir durante tormentas de fuertes vientos, todos los seres humanos deben descansar: ¡Jesús no fue la excepción! La Encarnación no esquivó ni eludió ningún elemento de participación humana física, desde luego, no el descanso. Una vez que sale de su siesta, Jesús toma el control del viento y calma la tormenta. ¡De repente, nuestro enfoque se desplaza de la muy humana siesta a la muy divina habilidad para controlar el clima!

Otro componente divertido de esta historia es que es una forma maravillosa de entender a la Iglesia; Jesús y sus discípulos viajan juntos en un bote. Al comienzo de la historia, Jesús no fue visible de inmediato, aunque estaba completamente presente. Cuando el temor de los discípulos se instaló durante la tormenta, llamaron al Maestro, y él calmó la tormenta y sus ansiedades. Aunque conocían a Jesús y habían estado viajando con él, se maravillaron y sorprendieron de que el viento y el mar obedecieran sus órdenes.

  • ¿De qué manera le sorprende Jesús a usted?

Gus Chrysson es seminarista de la Diócesis de Costa Rica y actualmente estudia en el Seminario Teológico de Virginia. Originario de Carolina del Norte, Gus proviene de una gran familia con raíces griegas y costarricenses. Antes del seminario, trabajó durante muchos años como músico a tiempo completo en la ciudad de Nueva York, especializándose en música vocal y coral. Gus continúa activo en el ministerio musical a través del canto, la dirección musical y la supervisión de una nueva alianza con la Diócesis de Cuba. Cuando no está en la iglesia, está la mayoría de las veces en la cocina.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 4 (B) – 17 de junio de 2018

Propio 6

[RCL]: 1 Samuel 15:34-16:13; Salmo 20; 2 Corintios 5:6-10, [11-13], 14-17; Marcos 4:26-34

1 Samuel 15:34 – 16:13

“Samuel se afligió por Saúl. Y el Señor se arrepintió de haber hecho a Saúl rey de Israel”.

La aflicción es algo que todos experimentamos a lo largo de la vida, aunque por lo general se asocie con la muerte y otras formas de pérdida. En este caso, la aflicción de Samuel fue doble; lloró la pérdida de Saúl como líder, y también lloró el pecado de Saúl que enojó a Dios. Sin embargo, ¡Dios anima a Samuel a que no quede encadenado por la pena por Saúl, a quien claramente ya no respaldaba!

Si bien pudiéramos meditar durante días sobre lo que significa para Dios arrepentirse de la decisión de realzar a Saúl, no debemos quedarnos atascados allí; le esperaba aún más al pueblo de Dios, y el asunto de Samuel aún no había terminado para ayudar a que ese futuro se desarrollara. Al final de esta lección, sabemos que emergerá un nuevo rey, y de un lugar improbable. Samuel hace lo que se le ordena que haga, y nos presenta a David, el pastorcillo.

  • ¿Confía usted en el perdón que se le ha concedido de tal manera que pueda llegar a vivir hasta que se lleve a cabo la misión de Dios en el mundo?

Salmo 20

“Ahora sé que el Señor da la victoria a su ungido;
que le responderá desde su santo cielo,
con la fuerza victoriosa de su diestra”.

Un interesante análisis de palabras puede ocurrir en el sexto versículo del salmo, ya que el hebreo usado aquí para “da la victoria”, יָשַׁע, yasha, también se puede traducir como “salva” o “libera”. Esta es también la misma raíz que se encuentra en los nombres Josué y Jesús. Mientras que “da la victoria” se enfoca en triunfar y ganar, prefiero leer esta frase como “el Señor libera a su ungido”, porque enfatiza la acción de Dios y se relaciona con la sensación muy humana de estar cautivo de nuestros propios planes y conflictos.

Ambas traducciones conducen a un final feliz, pero rescate de alguna manera parece más convincente que dar la victoria. Después de todo, Dios es el victorioso en todos los casos, y nosotros somos los beneficiarios. Dios está siempre del lado de los oprimidos, y aunque nosotros, como cristianos, estamos llamados a defender a aquellos en cualquier estado de opresión, debemos tener en cuenta que, en última instancia, incluso cuando nuestros esfuerzos logran disminuir el sufrimiento y el maltrato de los demás, no somos la parte victoriosa en el proceso. Dios libera, y Dios sale victorioso.

  • ¿Qué significa liberación para usted, y cómo podría este salmo subvertir el poder de los opresores?

2 Corintios 5:6-10, [11-13], 14-17

“Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para él, que murió y resucitó por ellos”

Los primeros versículos de la lectura de hoy pueden hacer que algunas personas se sientan incómodas. A veces, el cristianismo incursionó en el dualismo, con diversos grados de éxito o catástrofe a lo largo de la historia. Si tuviéramos que leer el v. 10 desde la perspectiva del literalismo, podría provocar ansiedad casi de inmediato; todos seremos juzgados por las cosas que hemos hecho con nuestros cuerpos, ya sean buenas o malas

¡Ánimo, amados de Dios! Más adelante hay noticias maravillosas en esta lección, ya que no debemos leer un versículo de las Escrituras de forma aislada sin contemplar la totalidad del misterio pascual y las realidades de la resurrección de Jesucristo. Es verdad, murió por todos y resucitó por todos. No resucitó de los muertos solo como un espíritu, sino con su cuerpo. Al conquistar los límites de la vida y de la muerte de una manera holística, uniendo la divinidad con la humanidad, hay una gran esperanza para que hagamos grandes cosas con nuestras almas y cuerpos. El juicio entonces consiste menos en el castigo y las recompensas, y más en hacer un balance.

  • ¿De qué manera puede el descuido de la salud del cuerpo ser entendido como pecado, a la luz de este pasaje?

Marcos 4:26-34

“De esta manera les enseñaba Jesús el mensaje, por medio de muchas parábolas como éstas, según podían entender. Pero no les decía nada sin parábolas, aunque a sus discípulos se los explicaba todo aparte”.

Las parábolas son herramientas de enseñanza verdaderamente maravillosas y pueden variar en longitud desde esta, muy breve sobre una semilla de mostaza, a otras mucho más largas, como la del Hijo Pródigo. La palabra hebrea más utilizada para la parábola es מָשָׁל, mashal, que también significa “acertijo”. Jesús, por supuesto, no fue el primero en enseñar con el uso de parábolas o acertijos. De hecho, forma parte de una larga tradición de enseñanza judía. Mashalim se encuentra en todas las Escrituras hebreas, con ejemplos en Ezequiel, 2 Samuel, Isaías y 1 Reyes. La belleza de este estilo de enseñanza es que no hay una interpretación objetiva, ni hay una que sea inmediatamente obvia; el significado está oculto y requiere indagar un poco para descubrirlo. A menudo me pregunto si Jesús dio su propia y más completa visión de todos sus mashalim al final del día mientras descansaba con los discípulos.

La semilla de mostaza en esta parábola se relaciona más a menudo con la fe personal, y cómo un poquito de fe puede convertirse en algo tan significativo, como incluso mover montañas. Otra visión, en una escala algo más grande, sería ver la semilla de mostaza como el Evangelio mismo. Después de todo, Jesús y sus seguidores eran un pequeño grupo de personas, y ocuparon una pequeña porción de tierra en un vasto planeta en un universo infinito. Y sin embargo, de alguna manera, el evangelio se extendió contra viento y marea y ha sobrevivido y producido ramas, hojas y un hábitat para el alma.

  • ¿Por qué prefirió Jesús enseñar a las multitudes a modo de parábola o acertijo en lugar de lecciones directas e inequívocas?

Gus Chrysson es seminarista en la Diócesis de Costa Rica y actualmente estudia en el Seminario Teológico de Virginia. Originario de Carolina del Norte, Gus proviene de una gran familia con raíces griegas y costarricenses. Antes del seminario, trabajó durante muchos años como músico a tiempo completo en la ciudad de Nueva York, especializándose en música vocal y coral. Gus continúa activo en el ministerio musical a través del canto, la dirección musical y la supervisión de una nueva alianza con la Diócesis de Cuba. Cuando no está en la iglesia, está la mayoría de las veces en la cocina.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 3 (B) – 10 de junio de 2018

Propio 5

[RCL]: 1 Samuel 8:4-11, (12-15), 16-20, (11:14-15); Salmo 138; 2 Corintios 4:13-5: 1; Marcos 3:20-35

1 Samuel 8:4-11, (12-15), 16-20, (11:14-15)

Uno de los grandes problemas de la vida humana en comunidad es lo que el sociólogo Max Weber llamó la “rutinización del carisma”. ¿Es posible poner lo que hemos logrado bajo el liderazgo de un individuo único y extraordinario y crear reglas y sistemas que permitan que el éxito continúe, o acaso la creación de reglas destruye el carisma creativo y flexible que permitió ese éxito en primer lugar?

Este es exactamente el problema al que se enfrentan los israelitas en la lectura de hoy. Después de siglos de inestabilidad y guerra, finalmente encontraron un líder fuerte y sabio en el profeta Samuel. Sin embargo, sienten que Samuel está llegando a su fin, y entonces le piden que designe un rey que los gobierne, como lo han hecho otras naciones. Samuel advierte que solo Dios debería ser su rey y enumera las muchas formas en que los reyes humanos tienden a abusar de su poder. Sin embargo, la gente está decidida a ser como las otras naciones. En su deseo de seguridad y poder, deciden ajustarse al modelo de liderazgo establecido por el mundo que los rodea.

  • ¿Alguna vez ha estado usted involucrado en un ministerio o proyecto después de que su fundador o líder se haya ido? ¿Cómo funcionó esa transición? ¿Qué haría usted de manera diferente?
  • Algunas personas a menudo tratan de aplicar su entendimiento de los negocios o de gobierno a la forma en que opera la Iglesia. ¿De qué maneras cree usted que esto es útil? ¿De qué maneras puede ser de poca utilidad?

Salmo 138

Este salmo es el primero de una serie de himnos de alabanza con los que concluye el Libro de los Salmos. El salmista da gracias a Dios por la respuesta de Dios a sus oraciones (v. 4), y por la compañía de Dios “en medio de la tribulación” (v. 8). El salmo reitera los típicos temas bíblicos del cuidado de Dios hacia los humildes (v. 7) y del amor y la fidelidad de Dios (v. 2).

  • Algunas traducciones al español dicen “Cuando te invoqué, me respondiste” (v. 4), otra traducción más literal del texto hebreo dice “El día que llamé, me respondiste”. Sin embargo, a veces nuestras oraciones se sienten como si no tuvieran respuesta durante mucho tiempo, si es que la tuvieron. ¿Qué significado podría tener el decir que Dios contesta nuestras oraciones el día que lo invocamos?

2 Corintios 4:13-5:1

El evangelismo es uno de los temas candentes en la Iglesia Episcopal actual. En este pasaje, Pablo comienza con un resumen conciso de la importancia de la resurrección para su proclamación de la fe. “También creemos”, escribe, “y así hablamos, porque sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús también nos resucitará con Jesús” (v. 13-14). Confiamos en Dios  porque sabemos que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, y porque sabemos que en la resurrección de Jesús encontramos nuestra propia resurrección. La evangelización, en su esencia, significa compartir las buenas nuevas -en griego, euangélion– de esa resurrección y la esperanza que nos ofrece.

Uno de los temas que trata Pablo en la segunda carta a los Corintios es la crítica que recibió de parte de algunos miembros de la iglesia en Corinto, que afirmaban que era un pobre orador, poco convincente y débil. Contra estas críticas, Pablo muestra su confianza en Cristo y no en su propia habilidad o poder. Este pasaje presenta un bello ejemplo de la forma en que la fe de Pablo lo ha fortalecido para enfrentar este tipo de críticas y le permitió “no desanimarse” (v. 16), al mantenerse centrado en las buenas nuevas.

  • ¿Las noticias de la resurrección de Jesús son buenas noticias para usted? ¿Por qué?
  • ¿Cómo habla usted de estas buenas noticias? ¿Cómo las comparte con los demás?
  • ¿El mensaje de la resurrección le proporciona fortaleza y consuelo frente a las dificultades? ¿De qué manera?

Marcos 3:20-35

Este es el tercer domingo en el que estamos leyendo el Evangelio de Marcos. El domingo pasado, los discípulos de Jesús recogieron grano en el día de reposo y él curó la mano de un hombre en el día de reposo. En el texto del evangelio que saltamos para llegar a la lectura de esta semana, una gran multitud se reúne alrededor de Jesús debido a sus curaciones milagrosas, y nombra a los doce apóstoles. Esta semana, la enseñanza de Jesús continúa con una serie de dichos.

Al principio, parece que esos dichos hubieran sido lanzados al azar, sin unidad entre ellos. Pero si se observa detenidamente, es posible ver un patrón. La lectura comienza en la mitad de la oración; si se comenzara en Marcos 3:19b, se leería: “Entonces [Jesús] se fue a casa [literalmente ‘a una casa’]; y la multitud volvió a reunirse…” El tema de la casa, del hogar y de la familia es lo que se mantiene a lo largo de esta lectura.

  • ¿Cuál es el verdadero hogar de Jesús y quién es su verdadera familia? ¿Cuál es la casa demoníaca y dividida que ha venido a saquear?
  • ¿Cuándo ha sido para usted la Iglesia su familia, su “hermano y hermana y madre” (v. 35)? ¿Hay algún momento en el que la Iglesia lo haya apoyado a usted y a su familia, o cuándo lo ha apoyado en un momento de conflicto en su familia?

Greg Johnston estudia el tercer año en el seminario teológico de Berkeley  y es candidato a la ordenación sacerdotal en la Diócesis de Massachusetts. Ha servido a la Iglesia en parroquias urbanas, en el Ministerio de Campus y organización comunitaria en Massachusetts y Connecticut. Actualmente vive en New Haven con su esposa Alice Kenney, y pasa la mayor parte de su tiempo libre corriendo, cocinando o leyendo novelas de misterio.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 2 (B) – 3 de junio de 2018

Propio 4

[RCL]: 1 Samuel 3:1-10 (11-20); Salmo 139:1-5, 12-17; 2 Corintios 4:5-12; Marcos 2:23-3:6

1 Samuel 3:1-10 (11-20)

La primera profecía de Samuel fue de su habilidad de juzgar. Casi se podría uno imaginar el peso de la palabra de Dios sobre este joven muchacho. Su propio maestro y mentor Elí caerá bajo la ira de Dios por tolerar los pecados de sus hijos. Samuel se sintió tan molesto por las palabras de Dios sobre Elí que no podía volver a dormirse, tal vez debatiendo en su corazón si repetir lo que acababa de oír. Fue una investidura retadora para el profeta Samuel. Sin embargo, aprendió a una edad temprana a escuchar y obedecer.

La historia de la vocación de Samuel es un poderoso recordatorio de nuestro ministerio profético. De hecho, el trabajo de profeta no es para aquellos que no están dispuestos a escuchar. En nuestro contexto, la voz de Dios se puede escuchar en la difícil situación de los pobres, en el clamor silenciado de los oprimidos, en los despojados de justicia y dignidad. El profeta se encuentra en medio del discurso entre Dios y el hombre, y en medio de la condición humana y de la teología. En lugar de llevarnos a las elevadas catedrales de nuestras mentes, los profetas nos conducen a las alcantarillas de la sociedad; ellos se niegan a separarse de la suciedad de la existencia. En última instancia, los profetas nos enseñan que la relevancia del cristianismo no depende ni de los elegantes discursos teológicos ni de las elevadas declaraciones de fe, sino de cómo nos acercamos a las personas tal como son, de la misma manera que lo hizo Cristo. Y ante las voces silenciadas bajo la sofisticación y la ostentación deberemos escuchar la voz de Dios que clama con ellos y contestaremos: “Habla, que tu siervo escucha”.

  • El profeta Samuel escuchó de Dios un mensaje difícil. ¿Cómo responde usted a mensajes similares que vienen del púlpito?
  • ¿Cómo está ejerciendo la iglesia su ministerio profético? ¿Existen programas en su parroquia o diócesis sobre la justicia y la paz?

Salmo 139:1-5, 12-17

Las palabras “yo”, “mi” y “mío” aparecen con más frecuencia en este salmo que en otros. Está claro que el salmista estaba reflexionando sobre el propio “yo”, pero también lo trascendió. El salmista terminó en una glorificación pura del Dios que nos conoce más de lo que nos conocemos a nosotros mismos.

Es innegable que la lectura de este salmo nos da una sensación de reconexión con Dios más allá de las representaciones eruditas de Él; a veces, lo que la gente necesita oír es el hecho de que Dios los conoce, que incluso el más pequeño de nosotros se erige con distinción y sin aprensiones. En nuestros momentos de tranquilidad, es reconfortante saber que el Dios al que servimos recuerda cómo es nuestra apariencia y nos llama por nuestro nombre.

  • ¿De qué manera la intimidad personal con Dios contribuye a esos vibrantes servicios de culto de la iglesia?

2 Corintios 4:5-12

En tiempos antiguos, era costumbre mantener las pertenencias valiosas de uno en recipientes de barro para su custodia. Refiriéndose a esta costumbre, Pablo compara la paradoja de cómo Dios coloca su Espíritu en corazones humanos de barro. Pablo se maravillaba de que a nosotros, vasijas de barro, se nos hubiera concedido ser portadores de una inteligencia tan grande y de un tesoro tan abundante. Esto evoca imágenes de una flor que brota de un recipiente ordinario y áspero, sus raíces hundiéndose profundamente en el suelo, marcando los contornos de la maceta mientras se convierte en un hermoso objeto, o bien, en un tesoro de aspecto ordinario lleno de piedras preciosas.

Las palabras de Pablo son reveladoras: somos los recipientes de nuestro Señor, los portadores de su luz en un mundo usualmente envuelto en la oscuridad. Llevamos el mensaje divino de Jesús de tal manera que nuestras vidas mismas, impregnadas de gracia, se convierten en un telón de fondo de la gloria de Dios. Las historias de nuestras vidas se convierten en canciones que revelan quién es Él.

  • Póngase a pensar ahora en la historia de su vida. ¿De qué manera Dios ha revelado quién es Él en su vida? ¿De qué manera usted se convirtió en un canal de Su amor y gracia para los demás?

Marcos 2:23-3:6

Para los fariseos, trabajar durante el sábado era una cuestión de vida o muerte. En tanto que la prioridad de Jesús era la gente. Para hacer hincapié en sus convicciones, Jesús preguntó a los fariseos: “¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?” Luego sanó delante de ellos al hombre cuya mano estaba tullida. La ley judía era clara: sanar era trabajar, y la atención médica solo se podía dar a aquellos cuyas vidas estaban en peligro. El hombre con la mano tullida podría haber esperado, pero Jesús no permitiría que el hombre sufriera ni un día más.

La acción de Jesús es una demostración del propósito de nuestra liturgia; la razón fundamental detrás de los actos externos en el altar cada domingo. Podríamos estar inmersos en rituales elaborados y coloridas expresiones de nuestra fe, pero si permanecemos ciegos y sordos a la difícil situación de aquellos que claman por amor y a las lágrimas de los que están afligidos, somos tan buenos como una iglesia vacía: somos una excusa hueca.

La vida de Jesús se centró en el servicio; fue un llamado espontáneo y sacrificatorio para desafiar los límites del legalismo religioso, una misión para hacer que las vidas de las personas sean nuevas y para responder a ellas en su necesidad. Para él, la próxima oportunidad de ministerio comenzaría con la siguiente persona que encontrara [en su camino].

  • ¿Cómo definiría usted el legalismo religioso? ¿Cómo podemos evitar caer en una iglesia de “lo que se debe y lo que no se debe hacer”?
  • En esta estación de Pentecostés, ¿cómo podría usted responder a las necesidades humanas con un servicio amoroso según se consagra en las Cinco Marcas Anglicanas de la Misión?

Sunshine Dulnuan recibió su nombre debido al cantante favorito de su padre, John Denver. Ella es seminarista de tercer año en el Seminario Teológico de San Andrés en Ciudad de Quezón, Filipinas.

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Estudio Bíblico, Domingo de la Trinidad (B) – 27 de mayo de 2018

[RCL]: Isaías 6:1-8; Salmo 29; Romanos 8:12-17; Juan 3:1-17

Isaías 6:1-8

Los serafines que rodean el trono en la visión celestial de Isaías continuamente cantan alabanzas a Dios. Sin embargo, este es un coro bastante peculiar. Usan las alas para cubrir sus rostros y pies. No se sienten dignos de ver a Dios, ni se sienten dignos de estar ante su presencia.

Comprendemos fácilmente el pánico de Isaías; pues él, a diferencia de estos serafines, ¡ha mirado al Dios viviente! ¿Cómo puede él hacer esto cuando estas criaturas celestiales se cubren permanentemente el rostro? Es fácil ver por qué sintió que se había condenado a sí mismo. Sin embargo, es a la vez interesante y liberador notar el cambio radical que se da entre la visión celestial de Isaías y la que se ilustra en Apocalipsis 4:6-8. ¡Las criaturas vivientes se transforman! Todavía cantan sobre la santidad de Dios, pero en este relato ya no se escudan de la gloria de Dios. De hecho, sus cuerpos están cubiertos de ojos. Se les permite contemplar al Señor en toda su gloria. ¡Esta es la Visión Beatífica que Cristo ha abierto para toda la creación! Fíjense también en lo diferente que Juan era de Isaías. ¡No tenía miedo de contemplar al que estaba sentado en el trono!

  • ¿Usted teme contemplar la gloria de Dios o ansía hacerlo?

Salmo 29

Mientras que Isaías se enfoca en ver a Dios, el Salmo 29 se enfoca en escuchar la voz de Dios. La implicación de este salmo es que cuando Dios habla, siempre sucede algo. Nunca sucede que Dios abra su boca y no pase nada. La Palabra de Dios crea. La Palabra de Dios conmociona a toda la creación. La Palabra de Dios revela la gloria del Señor. La Palabra de Dios consuela y bendice al pueblo de Dios con una profunda sensación de paz. En este salmo, vemos una imagen de Jesús, aquel mediante el cual todas las cosas fueron hechas, y aquel a través de cual toda la creación continúa unida. Jesús es la voz de Dios. Cada vez que oímos hablar a Dios, nos encontramos con Jesús.

  • Casi siempre pensamos en la oración simplemente en términos de hablarle a Dios. ¿[Sin embargo], permitió usted alguna vez que Dios le hablara?
  • ¿De qué maneras puede usted disponerse para oír la voz de Dios?

Romanos 8:12-17

¿Por qué a Dios Padre se le llama “Padre”? ¿Alguna vez ha pensado en esto? Ciertamente, Él es un padre para nosotros, pero ¿es esa la razón por la cual se le llama “Padre”? Lo mismo vale para el Hijo. ¿Por qué se le llama “Hijo”? Ciertamente, Él es el “Hijo del Hombre”, pero no es acaso su relación con la humanidad la que lo convierte en el “Hijo”. Más bien, el Hijo es el Hijo porque siempre ha sido el Hijo del Padre, y el Padre es el Padre porque siempre ha sido un padre para el Hijo. No podemos pensar en uno sin pensar inmediatamente en el otro.

Si alguien se convierte en padre, ¿qué implica esto, sino la existencia de un hijo? Así es como debemos pensar en la relación del Padre con el Hijo. Aún más, Pablo dice algo bastante profundo en este pasaje de Romanos; dice que se nos ha hecho partícipes de la relación que se comparte entre el Padre y el Hijo. El Espíritu es el que nos ha llevado a esta relación amorosa, y mediante ese estado de Jesús de ser hijo, mediante esa filiación, nos convertimos en hijos de Dios que también pueden invocar al Padre, exclamando: “¡Abba, Padre!”

  • ¿Cuál es la relación entre lo que usted entiende por Trinidad y su propia espiritualidad?

Juan 3:1-17

“Te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (v. 5). Las imágenes en torno al bautismo de Jesús recuerdan las primeras frases de la Biblia: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra no tenía forma y las tinieblas cubrían el abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” (Génesis 1:1-2). En este relato del Génesis, vemos al Espíritu del Señor flotando sobre las aguas, ávido de crear y dar forma a la creación. La tierra, que una vez fue un vacío sin forma, se vuelve animada y se modela mediante el Espíritu de Dios. Lo mismo sucede en el bautismo; ¡pues nos convertimos en una nueva creación! El Espíritu despierta algo nuevo dentro de nosotros, y comenzamos el viaje creativo de ser modelados y formados a semejanza de Cristo.

  • ¿Cómo se inclina usted a pensar sobre el bautismo? ¿Es simplemente un ritual o es un acto de nueva creación?

TJ es un estudiante de segundo año en la Casa Nashotah y está actualmente buscando su ordenación en la Diócesis de Milwaukee. Antes de arribar a la Casa Nashotah, ejerció como Director de la Juventud y Pastor Comisionado de la Iglesia Cristiana Reformada en el área de St. Louis. Es un ávido lector, especialmente en obras que se ocupan de la ontología relacional, la teología litúrgica y la vida eclesiástica de la Iglesia. En su tiempo libre, a TJ le encanta estar con su familia, viajar, ir de excursionismo con mochila, ver un buen juego de hockey, degustar un buen whisky americano y perderse en un buen libro de teología.

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Estudio Bíblico, Pentecostés (B) – 20 de mayo de 2018

[RCL]: Hechos 2:1-21; Salmo 104:25-35, 37; Romanos 8:22-27; Juan 15:26-27; 16:4b-15

Hechos 2:1-21

Por supuesto, todos conocemos la historia de Pentecostés. A las nueve en punto de la mañana, los discípulos se reúnen, y el lugar donde se encuentran se llena de una ráfaga de viento y lenguas de fuego, y hablan en lenguas que todos pueden entender.

Muchas iglesias tratan de recrear este momento pidiéndoles a los feligreses que se unan en voz alta en una parte de la lectura en los idiomas que pueden hablar. Sin embargo, la experiencia de los oyentes, ante semejante cacofonía de voces, es, en muchos sentidos, lo opuesto a la penetrante claridad de comprensión descrita en ese primer Pentecostés.

Pedro cita al profeta Joel para explicar lo que está sucediendo: “Derramaré mi espíritu sobre toda la humanidad: los hijos e hijas de ustedes profetizarán, los viejos tendrán sueños y los jóvenes visiones”.

  • ¿Cómo se vería hoy Pentecostés? ¿Nos atrevemos a ver visiones y tener sueños?
  • ¿En qué pueden consistirían esas visiones y esos sueños?

Salmo 104:25-35, 37

El Salmo 104 es una canción de alabanza a la Creación y al esmero que Dios pone a todo lo que existe. Dios crea todas las cosas, incluso los innumerables seres vivientes en las profundidades del mar, y Leviatán, “modelaste para jugar con él”. Dios sostiene todas las cosas, les da “comida a su tiempo”, y, en el momento señalado, les quita el aliento de vida para que mueran y vuelvan al polvo.

El salmista no pretende entender todos los misterios, rarezas y terrores de la creación, pero, no obstante, alaba a Dios, se regocija en el Señor y grita: “¡Aleluya!”

  • ¿De qué manera confiamos en la bondad de la Creación de Dios? ¿De qué manera nos aterra y nos deja perplejos?
  • ¿Qué piensa usted de la idea de que Dios creó a Leviatán “para jugar con él”?

Romanos 8:22-27

El pasaje de la Epístola a los Romanos retrata un Espíritu Santo más tranquilo que el de la historia de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles. Aquí vemos a un Espíritu Santo que nos ayuda no con un viento violento o con lenguas de fuego, sino mediante una intercesión de “gemidos que no se pueden expresar”. El Espíritu Santo de Romanos es más un amable apoyo e intercesor a favor nuestro que una fuerza ardiente inesperada que desciende sobre nosotros.

Los lectores de Romanos tienen solamente “las primicias del Espíritu” y esperan con esperanza su completa realización.

  • ¿Qué piensa usted de las diferentes representaciones del Espíritu Santo en las lecturas de hoy?
  • ¿Qué podría significar “con la esperanza fuimos salvados”, y sin embargo es una esperanza que no se ve?

Juan 15:26-27; 16:4b-15

En el evangelio, encontramos otra perspectiva a través de la cual podemos ver el Espíritu Santo. Aquí nos encontramos con el Espíritu Santo como defensor y guía: un defensor que testificará en nombre de Jesús ante el mundo y que guiará a sus discípulos en verdades que aún no están preparados para soportar.

Jesús les dice a sus discípulos que les conviene que los deje, porque solo entonces el Defensor vendrá a ellos.

  • ¿Cuáles podrían ser las clases de verdades que nosotros mismos aún no estamos preparados para soportar? ¿Y cómo escucharíamos la voz del Espíritu Santo que nos guiará en dirección a esas verdades?
  • ¿Cómo podríamos entender al Espíritu Santo como “el Espíritu de la verdad”, comparándolo, quizás, con las llamas ardientes del libro de los Hechos o el intercesor que suplica por nosotros de la Epístola a los Romanos?

Margaret McGhee es estudiante de tercer año en el Seminario Teológico de Berkeley en Yale y es candidata al sacerdocio en la Diócesis de Nueva York. Antes del seminario, trabajó como abogada y como consultora de tecnología.

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Estudio Bíblico, Pascua 7 (B) – 13 de mayo de 2018

[RCL]: Hechos 1:15-17, 21-26; Salmo 1; 1 Juan 5:9-13; Juan 17:6-19

Hechos 1:15-17, 21-26

Ellos oraron, “Señor, Tu que conoces el corazón de todos”.

Un aspecto interesante y fácilmente engañoso de esta lectura se encuentra en la declaración de Pedro de que las Escrituras debían cumplirse. A primera vista, el análisis de Pedro podría parecer una aplicación estricta de una teología enraizada en la predestinación. Sin embargo, a lo largo de los tiempos, la Iglesia ha enseñado que las Sagradas Escrituras revelan verdades sobre cómo se desarrollarán las cosas, pero que las acciones de los individuos no son causadas directamente por estas revelaciones. Incluso se puede decir que, a la luz de la muerte y resurrección de Cristo, Pedro y los otros apóstoles pudieron discernir un camino a seguir mediante una comprensión más iluminada de la profecía de las Escrituras hebreas.

Nosotros, amigos míos, ¡no estamos libres de este asunto! Después de todo, el cuerpo de los bautizados está llamado al discernimiento a lo largo de la vida cristiana de discipulado. A veces, en nuestro mundo del siglo XXI, el discernimiento se puede enmarcar como algo esotérico, elevado y excesivamente poco práctico. La lectura de hoy del libro de los Hechos de los Apóstoles, sin embargo, nos muestra un ejemplo que es extremadamente práctico por naturaleza; había trabajo por hacer y alguien tenía que ser nombrado para hacerlo. Aunque echar suertes puede que no sea el método de discernimiento más popular hoy en día, ciertamente demuestra que los once tenían una gran confianza en el plan y cuidado de Dios, incluso en los tiempos más inciertos. Que así sea, pues, para nosotros también.

  • ¿De qué manera Dios nos saca de nuestras zonas de confort para que podamos usar nuestros dones al servicio del Evangelio?

Salmo 1

Versículo 3: Será como el árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su debido tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

Hace apenas un momento, estábamos hablando de los malvados y del lugar de los escarnecedores. De alguna manera, hemos pasado rápidamente (y por un instante meditando en la ley de Dios en el proceso) a esta hermosa y poética imaginería de la abundancia, que tiene sus raíces enteramente en la naturaleza. Es apropiado, entonces, que este maravilloso y breve salmo sea el primero. Puede ser que el salmista quisiera dar un anticipo de lo que vendría mostrando brevemente la variedad de temas que se abordarán en segmentos posteriores, los cuales constituyeron la mayor parte de las oraciones diarias para el pueblo hebreo. Los salmos, al igual que la condición humana, se superponen, constituyen un reto y ¡se entienden mejor cuando se cantan!

  • ¿Realmente creemos que Dios gestiona la montaña rusa de nuestras vidas?

1 Juan 5:9-13

A primera vista, esta breve lectura puede parecer bastante formalista, casi como una mera declaración lógica: si esto, entonces aquello. ¿Dónde hay corazón en esto? La fe es más que creencia, ¿verdad? Si nos enfocamos en los versículos 11 y 12, podemos comenzar a ir más allá de las creencias y adentrarnos en la experiencia, y, a fin de cuentas, regresar a la creencia a través de la experiencia. Cristo, después de todo, nunca nos ha abandonado:

Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo como un vestido (Gálatas 3:27) y moran en Él, y Él en nosotros. La presencia de Cristo en la Eucaristía es real, uniéndonos místicamente en una cena divina que proporciona medicina salvadora al alma.

  • ¿Cómo podemos prepararnos mejor cada semana para recibir a Cristo en la Eucaristía para que imitemos plenamente a Cristo en todas nuestras acciones diarias?

Juan 17:6-19

La lectura del Evangelio de hoy proviene del capítulo 17 del Evangelio de Juan, el cual es una serie de oraciones que nuestro Señor ofrece. Tradicionalmente, estas oraciones se dividen en cuatro categorías:

  1. Cristo ora por Sí mismo
  2. Cristo ora por los Discípulos
  3. Cristo ora por la Iglesia
  4. Cristo ora por Todos.

La porción de hoy incluye la totalidad de la segunda categoría, Cristo ora por los Discípulos. No hace falta decir que el amor de Dios no tiene límites, y que Cristo ama cada rincón de la creación. Al mismo tiempo, sin embargo, sabemos que la Encarnación ocurrió por razones muy específicas y con medios muy específicos. Como tal, esta oración contiene una clara línea divisoria, ya que Jesús se yuxtapone a sí mismo y a los discípulos con el mundo. ¿Contradice esto, entonces, el mensaje central de Juan 3:16? ¡No, en absoluto! Después de todo, en solo unos pocos versículos, Jesús expande el alcance de su oración. Aquí, el “mundo” se refiere a la porción de la humanidad que elige la oscuridad sobre la luz, oponiéndose directamente a la voluntad de Dios. Por lo tanto, esto le permite a Jesús identificarse como alguien que no pertenece al mundo, a pesar de su propia humanidad.

Nosotros también sabemos que nuestra verdadera ciudadanía no está unida a nuestros pasaportes o números de identidad, sino a nuestro bautismo. Sin embargo, vivimos y nos movemos por el mundo con gran entusiasmo. Después de todo, pocos de nosotros somos llamados a una vida de soledad ascética. Nuestro mayor honor, y tal vez nuestro mayor desafío, es llevar la luz de Cristo cuando estamos con tanta frecuencia rodeados de oscuridad. No podemos hacerlo solos, del mismo modo que los discípulos no pudieron hacerlo solos; Jesús oró por ellos y les confió el muy arriesgado y transformador ministerio que ha perdurado durante casi dos mil años.

  • Como ciudadanos del Reino, ¿cómo se nos pide que respondamos a la oscuridad? 

Gus Chrysson es seminarista de la Diócesis de Costa Rica y actualmente estudia en el Seminario Teológico de Virginia. Originario de Carolina del Norte, Gus proviene de una gran familia con raíces griegas y costarricenses. Antes del seminario, trabajó durante muchos años como músico a tiempo completo en la ciudad de Nueva York, especializándose en música vocal y coral. Gus continúa activo en el ministerio musical a través del canto, la dirección musical y la supervisión de una nueva alianza con la Diócesis de Cuba. Cuando no está en la iglesia, está la mayoría de las veces en la cocina.

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