Estudio Bíblico, Pentecostés 5 (B) – 24 de junio de 2018

Propio 7

[RCL]: 1 Samuel 17: (1a, 4-11, 19-23), 32-49; Salmo 9:9-20; 2 Corintios 6:1-13; Marcos 4:35-41

1 Samuel 17: (1a, 4-11, 19-23), 32-49

Debido a que este texto incluye una de las historias más famosas de la Biblia, puede que sea complicado llegar a un nivel más profundo ya que muchos de nosotros estamos acostumbrados a una versión simplificada de la Biblia para niños. Sin embargo, un par de consejos podrían ayudarnos a ir más allá de un concepto de dibujos animados y, a ser posible, a un territorio más teológico:

1. No debemos deshumanizar por completo a Goliat pensando en él como una especie de monstruo gigantesco. De hecho, el texto es muy claro; es un gran filisteo y un campeón. Sin embargo, más allá de su fuerza y ​​tamaño, su identidad religiosa como pagano es un componente clave de la historia. Es apropiado, entonces, que un enorme guerrero represente a las tribus y pueblos no judíos del mundo, mientras que un pequeño pastor sería el símbolo del pueblo que ha pactado con Dios. Curiosamente, el texto masorético del cual se deriva la Nueva Versión Revisada del Antiguo Testamento identifica a Goliat como “de seis codos y un palmo” en altura, lo cual serían casi tres metros de alto. Sin embargo, el antiguo texto de los Septuaginta lo identifica como de cuatro codos y un palmo, lo cual se aproxima a un poco más de dos metros de alto, muy impresionante, de todas maneras.

2. El triunfo improbable de David se refiere a la victoria de Dios sobre los opresores y el triunfo de aquellos que confían plenamente en Dios. David, después de todo, podría haber usado la protección de un casco y una armadura corporal, pero se quitó la armadura que Saúl le dio. Al hacerlo, depositó toda su confianza en el Dios de Israel.

  • ¿Qué tipo de armadura invisible debemos eliminar?

Salmo 9:9-20

¡Qué respuesta tan adecuada a la primera lección! Estos versículos del Salmo 9 comunican confianza en las promesas y fortaleza de Dios y un reconocimiento sereno del sufrimiento. Al igual que en la mayoría de los buenos salmos, hay una gama de emociones humanas que a veces puede parecerse a nuestro propio diálogo interno. Este salmo es un excelente paradigma para la oración personal y privada, ya sea en silencio o en voz alta, ya que no censura ese diálogo interno. Aunque el salmista habla principalmente en oraciones declarativas y en la forma imperativa, hay una gran incertidumbre en estas líneas. Después de todo, decir que los necesitados no siempre serán olvidados (v. 18) implica que, de hecho, están olvidados en este momento.

  • ¿Censuramos nuestro contenido emocional cuando hablamos directamente con Dios?

2 Corintios 6:1-13

“Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto por completo nuestro corazón. No tenemos con ustedes ninguna clase de reserva; son ustedes quienes tienen reservas”.

San Pablo hace una defensa apasionada a los corintios acerca de las pruebas soportadas por los verdaderos siervos de Dios. La lista es exhaustiva e intensa; ¡pocos desearían soportar cualquiera de las pruebas mencionadas! Sin embargo, lo cierto es que la alegría y la vida se pueden encontrar de alguna manera en todas esas situaciones terribles. Seamos honestos aquí: la sociedad secular no piensa de esta manera aparentemente ingenua e descabellada. Es completamente contradictorio estar de acuerdo en participar en algo que podría llevar a resultados tan traicioneros.

Sin embargo, el Camino de Jesucristo no garantiza la seguridad física y la ausencia de agresión. De hecho, la vida cristiana es de firmeza y perseverancia en la búsqueda de la santidad y estando en medio de la comunidad. Los corintios, como muchas comunidades eclesiales, pasaban apuros mientras buscaban juntos el discipulado. La falta de una actitud de buen corazón se atribuye aquí a sus afectos, que parecen estar orientados indebidamente; los monjes en la tradición griega del Monte Athos dirían que estaban distraídos por las pasiones del mundo. Como tal, sus corazones no estaban completamente abiertos el uno al otro, a sus pastores espirituales, o a Dios. No puedo evitar preguntarme cómo recibieron el aliento y la amonestación de San Pablo que leemos en el pasaje de hoy.

  • ¿Cómo podríamos ser más abiertos, en cuanto discípulos de Jesucristo y miembros de comunidades quebrantadas?

Marcos 4:35-41

La lectura del Evangelio de hoy, que se encuentra en cada uno de los tres Evangelios Sinópticos, puede entenderse como una revelación calcedoniana. El Concilio de Calcedonia, también conocido como el Cuarto Concilio Ecuménico, tuvo lugar en el año 451. El resultado principal del concilio fue la comprensión de que Cristo tiene dos naturalezas, humana y divina, y que son inseparables, únicas y eternas. Si bien todos los cristianos no adoptaron completamente esta comprensión, la gran mayoría lo hizo, y continúa siendo un artículo de fe hoy en día. Ya con esta perspectiva, ahora podemos adentramos en la historia.

Cuando los discípulos fueron a alertar a Jesús sobre la tormenta inminente y sus peligros, lo encontraron durmiendo. Mientras que la mayoría de los humanos no son capaces de dormir durante tormentas de fuertes vientos, todos los seres humanos deben descansar: ¡Jesús no fue la excepción! La Encarnación no esquivó ni eludió ningún elemento de participación humana física, desde luego, no el descanso. Una vez que sale de su siesta, Jesús toma el control del viento y calma la tormenta. ¡De repente, nuestro enfoque se desplaza de la muy humana siesta a la muy divina habilidad para controlar el clima!

Otro componente divertido de esta historia es que es una forma maravillosa de entender a la Iglesia; Jesús y sus discípulos viajan juntos en un bote. Al comienzo de la historia, Jesús no fue visible de inmediato, aunque estaba completamente presente. Cuando el temor de los discípulos se instaló durante la tormenta, llamaron al Maestro, y él calmó la tormenta y sus ansiedades. Aunque conocían a Jesús y habían estado viajando con él, se maravillaron y sorprendieron de que el viento y el mar obedecieran sus órdenes.

  • ¿De qué manera le sorprende Jesús a usted?

Gus Chrysson es seminarista de la Diócesis de Costa Rica y actualmente estudia en el Seminario Teológico de Virginia. Originario de Carolina del Norte, Gus proviene de una gran familia con raíces griegas y costarricenses. Antes del seminario, trabajó durante muchos años como músico a tiempo completo en la ciudad de Nueva York, especializándose en música vocal y coral. Gus continúa activo en el ministerio musical a través del canto, la dirección musical y la supervisión de una nueva alianza con la Diócesis de Cuba. Cuando no está en la iglesia, está la mayoría de las veces en la cocina.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 4 (B) – 17 de junio de 2018

Propio 6

[RCL]: 1 Samuel 15:34-16:13; Salmo 20; 2 Corintios 5:6-10, [11-13], 14-17; Marcos 4:26-34

1 Samuel 15:34 – 16:13

“Samuel se afligió por Saúl. Y el Señor se arrepintió de haber hecho a Saúl rey de Israel”.

La aflicción es algo que todos experimentamos a lo largo de la vida, aunque por lo general se asocie con la muerte y otras formas de pérdida. En este caso, la aflicción de Samuel fue doble; lloró la pérdida de Saúl como líder, y también lloró el pecado de Saúl que enojó a Dios. Sin embargo, ¡Dios anima a Samuel a que no quede encadenado por la pena por Saúl, a quien claramente ya no respaldaba!

Si bien pudiéramos meditar durante días sobre lo que significa para Dios arrepentirse de la decisión de realzar a Saúl, no debemos quedarnos atascados allí; le esperaba aún más al pueblo de Dios, y el asunto de Samuel aún no había terminado para ayudar a que ese futuro se desarrollara. Al final de esta lección, sabemos que emergerá un nuevo rey, y de un lugar improbable. Samuel hace lo que se le ordena que haga, y nos presenta a David, el pastorcillo.

  • ¿Confía usted en el perdón que se le ha concedido de tal manera que pueda llegar a vivir hasta que se lleve a cabo la misión de Dios en el mundo?

Salmo 20

“Ahora sé que el Señor da la victoria a su ungido;
que le responderá desde su santo cielo,
con la fuerza victoriosa de su diestra”.

Un interesante análisis de palabras puede ocurrir en el sexto versículo del salmo, ya que el hebreo usado aquí para “da la victoria”, יָשַׁע, yasha, también se puede traducir como “salva” o “libera”. Esta es también la misma raíz que se encuentra en los nombres Josué y Jesús. Mientras que “da la victoria” se enfoca en triunfar y ganar, prefiero leer esta frase como “el Señor libera a su ungido”, porque enfatiza la acción de Dios y se relaciona con la sensación muy humana de estar cautivo de nuestros propios planes y conflictos.

Ambas traducciones conducen a un final feliz, pero rescate de alguna manera parece más convincente que dar la victoria. Después de todo, Dios es el victorioso en todos los casos, y nosotros somos los beneficiarios. Dios está siempre del lado de los oprimidos, y aunque nosotros, como cristianos, estamos llamados a defender a aquellos en cualquier estado de opresión, debemos tener en cuenta que, en última instancia, incluso cuando nuestros esfuerzos logran disminuir el sufrimiento y el maltrato de los demás, no somos la parte victoriosa en el proceso. Dios libera, y Dios sale victorioso.

  • ¿Qué significa liberación para usted, y cómo podría este salmo subvertir el poder de los opresores?

2 Corintios 5:6-10, [11-13], 14-17

“Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para él, que murió y resucitó por ellos”

Los primeros versículos de la lectura de hoy pueden hacer que algunas personas se sientan incómodas. A veces, el cristianismo incursionó en el dualismo, con diversos grados de éxito o catástrofe a lo largo de la historia. Si tuviéramos que leer el v. 10 desde la perspectiva del literalismo, podría provocar ansiedad casi de inmediato; todos seremos juzgados por las cosas que hemos hecho con nuestros cuerpos, ya sean buenas o malas

¡Ánimo, amados de Dios! Más adelante hay noticias maravillosas en esta lección, ya que no debemos leer un versículo de las Escrituras de forma aislada sin contemplar la totalidad del misterio pascual y las realidades de la resurrección de Jesucristo. Es verdad, murió por todos y resucitó por todos. No resucitó de los muertos solo como un espíritu, sino con su cuerpo. Al conquistar los límites de la vida y de la muerte de una manera holística, uniendo la divinidad con la humanidad, hay una gran esperanza para que hagamos grandes cosas con nuestras almas y cuerpos. El juicio entonces consiste menos en el castigo y las recompensas, y más en hacer un balance.

  • ¿De qué manera puede el descuido de la salud del cuerpo ser entendido como pecado, a la luz de este pasaje?

Marcos 4:26-34

“De esta manera les enseñaba Jesús el mensaje, por medio de muchas parábolas como éstas, según podían entender. Pero no les decía nada sin parábolas, aunque a sus discípulos se los explicaba todo aparte”.

Las parábolas son herramientas de enseñanza verdaderamente maravillosas y pueden variar en longitud desde esta, muy breve sobre una semilla de mostaza, a otras mucho más largas, como la del Hijo Pródigo. La palabra hebrea más utilizada para la parábola es מָשָׁל, mashal, que también significa “acertijo”. Jesús, por supuesto, no fue el primero en enseñar con el uso de parábolas o acertijos. De hecho, forma parte de una larga tradición de enseñanza judía. Mashalim se encuentra en todas las Escrituras hebreas, con ejemplos en Ezequiel, 2 Samuel, Isaías y 1 Reyes. La belleza de este estilo de enseñanza es que no hay una interpretación objetiva, ni hay una que sea inmediatamente obvia; el significado está oculto y requiere indagar un poco para descubrirlo. A menudo me pregunto si Jesús dio su propia y más completa visión de todos sus mashalim al final del día mientras descansaba con los discípulos.

La semilla de mostaza en esta parábola se relaciona más a menudo con la fe personal, y cómo un poquito de fe puede convertirse en algo tan significativo, como incluso mover montañas. Otra visión, en una escala algo más grande, sería ver la semilla de mostaza como el Evangelio mismo. Después de todo, Jesús y sus seguidores eran un pequeño grupo de personas, y ocuparon una pequeña porción de tierra en un vasto planeta en un universo infinito. Y sin embargo, de alguna manera, el evangelio se extendió contra viento y marea y ha sobrevivido y producido ramas, hojas y un hábitat para el alma.

  • ¿Por qué prefirió Jesús enseñar a las multitudes a modo de parábola o acertijo en lugar de lecciones directas e inequívocas?

Gus Chrysson es seminarista en la Diócesis de Costa Rica y actualmente estudia en el Seminario Teológico de Virginia. Originario de Carolina del Norte, Gus proviene de una gran familia con raíces griegas y costarricenses. Antes del seminario, trabajó durante muchos años como músico a tiempo completo en la ciudad de Nueva York, especializándose en música vocal y coral. Gus continúa activo en el ministerio musical a través del canto, la dirección musical y la supervisión de una nueva alianza con la Diócesis de Cuba. Cuando no está en la iglesia, está la mayoría de las veces en la cocina.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 3 (B) – 10 de junio de 2018

Propio 5

[RCL]: 1 Samuel 8:4-11, (12-15), 16-20, (11:14-15); Salmo 138; 2 Corintios 4:13-5: 1; Marcos 3:20-35

1 Samuel 8:4-11, (12-15), 16-20, (11:14-15)

Uno de los grandes problemas de la vida humana en comunidad es lo que el sociólogo Max Weber llamó la “rutinización del carisma”. ¿Es posible poner lo que hemos logrado bajo el liderazgo de un individuo único y extraordinario y crear reglas y sistemas que permitan que el éxito continúe, o acaso la creación de reglas destruye el carisma creativo y flexible que permitió ese éxito en primer lugar?

Este es exactamente el problema al que se enfrentan los israelitas en la lectura de hoy. Después de siglos de inestabilidad y guerra, finalmente encontraron un líder fuerte y sabio en el profeta Samuel. Sin embargo, sienten que Samuel está llegando a su fin, y entonces le piden que designe un rey que los gobierne, como lo han hecho otras naciones. Samuel advierte que solo Dios debería ser su rey y enumera las muchas formas en que los reyes humanos tienden a abusar de su poder. Sin embargo, la gente está decidida a ser como las otras naciones. En su deseo de seguridad y poder, deciden ajustarse al modelo de liderazgo establecido por el mundo que los rodea.

  • ¿Alguna vez ha estado usted involucrado en un ministerio o proyecto después de que su fundador o líder se haya ido? ¿Cómo funcionó esa transición? ¿Qué haría usted de manera diferente?
  • Algunas personas a menudo tratan de aplicar su entendimiento de los negocios o de gobierno a la forma en que opera la Iglesia. ¿De qué maneras cree usted que esto es útil? ¿De qué maneras puede ser de poca utilidad?

Salmo 138

Este salmo es el primero de una serie de himnos de alabanza con los que concluye el Libro de los Salmos. El salmista da gracias a Dios por la respuesta de Dios a sus oraciones (v. 4), y por la compañía de Dios “en medio de la tribulación” (v. 8). El salmo reitera los típicos temas bíblicos del cuidado de Dios hacia los humildes (v. 7) y del amor y la fidelidad de Dios (v. 2).

  • Algunas traducciones al español dicen “Cuando te invoqué, me respondiste” (v. 4), otra traducción más literal del texto hebreo dice “El día que llamé, me respondiste”. Sin embargo, a veces nuestras oraciones se sienten como si no tuvieran respuesta durante mucho tiempo, si es que la tuvieron. ¿Qué significado podría tener el decir que Dios contesta nuestras oraciones el día que lo invocamos?

2 Corintios 4:13-5:1

El evangelismo es uno de los temas candentes en la Iglesia Episcopal actual. En este pasaje, Pablo comienza con un resumen conciso de la importancia de la resurrección para su proclamación de la fe. “También creemos”, escribe, “y así hablamos, porque sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús también nos resucitará con Jesús” (v. 13-14). Confiamos en Dios  porque sabemos que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, y porque sabemos que en la resurrección de Jesús encontramos nuestra propia resurrección. La evangelización, en su esencia, significa compartir las buenas nuevas -en griego, euangélion– de esa resurrección y la esperanza que nos ofrece.

Uno de los temas que trata Pablo en la segunda carta a los Corintios es la crítica que recibió de parte de algunos miembros de la iglesia en Corinto, que afirmaban que era un pobre orador, poco convincente y débil. Contra estas críticas, Pablo muestra su confianza en Cristo y no en su propia habilidad o poder. Este pasaje presenta un bello ejemplo de la forma en que la fe de Pablo lo ha fortalecido para enfrentar este tipo de críticas y le permitió “no desanimarse” (v. 16), al mantenerse centrado en las buenas nuevas.

  • ¿Las noticias de la resurrección de Jesús son buenas noticias para usted? ¿Por qué?
  • ¿Cómo habla usted de estas buenas noticias? ¿Cómo las comparte con los demás?
  • ¿El mensaje de la resurrección le proporciona fortaleza y consuelo frente a las dificultades? ¿De qué manera?

Marcos 3:20-35

Este es el tercer domingo en el que estamos leyendo el Evangelio de Marcos. El domingo pasado, los discípulos de Jesús recogieron grano en el día de reposo y él curó la mano de un hombre en el día de reposo. En el texto del evangelio que saltamos para llegar a la lectura de esta semana, una gran multitud se reúne alrededor de Jesús debido a sus curaciones milagrosas, y nombra a los doce apóstoles. Esta semana, la enseñanza de Jesús continúa con una serie de dichos.

Al principio, parece que esos dichos hubieran sido lanzados al azar, sin unidad entre ellos. Pero si se observa detenidamente, es posible ver un patrón. La lectura comienza en la mitad de la oración; si se comenzara en Marcos 3:19b, se leería: “Entonces [Jesús] se fue a casa [literalmente ‘a una casa’]; y la multitud volvió a reunirse…” El tema de la casa, del hogar y de la familia es lo que se mantiene a lo largo de esta lectura.

  • ¿Cuál es el verdadero hogar de Jesús y quién es su verdadera familia? ¿Cuál es la casa demoníaca y dividida que ha venido a saquear?
  • ¿Cuándo ha sido para usted la Iglesia su familia, su “hermano y hermana y madre” (v. 35)? ¿Hay algún momento en el que la Iglesia lo haya apoyado a usted y a su familia, o cuándo lo ha apoyado en un momento de conflicto en su familia?

Greg Johnston estudia el tercer año en el seminario teológico de Berkeley  y es candidato a la ordenación sacerdotal en la Diócesis de Massachusetts. Ha servido a la Iglesia en parroquias urbanas, en el Ministerio de Campus y organización comunitaria en Massachusetts y Connecticut. Actualmente vive en New Haven con su esposa Alice Kenney, y pasa la mayor parte de su tiempo libre corriendo, cocinando o leyendo novelas de misterio.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 2 (B) – 3 de junio de 2018

Propio 4

[RCL]: 1 Samuel 3:1-10 (11-20); Salmo 139:1-5, 12-17; 2 Corintios 4:5-12; Marcos 2:23-3:6

1 Samuel 3:1-10 (11-20)

La primera profecía de Samuel fue de su habilidad de juzgar. Casi se podría uno imaginar el peso de la palabra de Dios sobre este joven muchacho. Su propio maestro y mentor Elí caerá bajo la ira de Dios por tolerar los pecados de sus hijos. Samuel se sintió tan molesto por las palabras de Dios sobre Elí que no podía volver a dormirse, tal vez debatiendo en su corazón si repetir lo que acababa de oír. Fue una investidura retadora para el profeta Samuel. Sin embargo, aprendió a una edad temprana a escuchar y obedecer.

La historia de la vocación de Samuel es un poderoso recordatorio de nuestro ministerio profético. De hecho, el trabajo de profeta no es para aquellos que no están dispuestos a escuchar. En nuestro contexto, la voz de Dios se puede escuchar en la difícil situación de los pobres, en el clamor silenciado de los oprimidos, en los despojados de justicia y dignidad. El profeta se encuentra en medio del discurso entre Dios y el hombre, y en medio de la condición humana y de la teología. En lugar de llevarnos a las elevadas catedrales de nuestras mentes, los profetas nos conducen a las alcantarillas de la sociedad; ellos se niegan a separarse de la suciedad de la existencia. En última instancia, los profetas nos enseñan que la relevancia del cristianismo no depende ni de los elegantes discursos teológicos ni de las elevadas declaraciones de fe, sino de cómo nos acercamos a las personas tal como son, de la misma manera que lo hizo Cristo. Y ante las voces silenciadas bajo la sofisticación y la ostentación deberemos escuchar la voz de Dios que clama con ellos y contestaremos: “Habla, que tu siervo escucha”.

  • El profeta Samuel escuchó de Dios un mensaje difícil. ¿Cómo responde usted a mensajes similares que vienen del púlpito?
  • ¿Cómo está ejerciendo la iglesia su ministerio profético? ¿Existen programas en su parroquia o diócesis sobre la justicia y la paz?

Salmo 139:1-5, 12-17

Las palabras “yo”, “mi” y “mío” aparecen con más frecuencia en este salmo que en otros. Está claro que el salmista estaba reflexionando sobre el propio “yo”, pero también lo trascendió. El salmista terminó en una glorificación pura del Dios que nos conoce más de lo que nos conocemos a nosotros mismos.

Es innegable que la lectura de este salmo nos da una sensación de reconexión con Dios más allá de las representaciones eruditas de Él; a veces, lo que la gente necesita oír es el hecho de que Dios los conoce, que incluso el más pequeño de nosotros se erige con distinción y sin aprensiones. En nuestros momentos de tranquilidad, es reconfortante saber que el Dios al que servimos recuerda cómo es nuestra apariencia y nos llama por nuestro nombre.

  • ¿De qué manera la intimidad personal con Dios contribuye a esos vibrantes servicios de culto de la iglesia?

2 Corintios 4:5-12

En tiempos antiguos, era costumbre mantener las pertenencias valiosas de uno en recipientes de barro para su custodia. Refiriéndose a esta costumbre, Pablo compara la paradoja de cómo Dios coloca su Espíritu en corazones humanos de barro. Pablo se maravillaba de que a nosotros, vasijas de barro, se nos hubiera concedido ser portadores de una inteligencia tan grande y de un tesoro tan abundante. Esto evoca imágenes de una flor que brota de un recipiente ordinario y áspero, sus raíces hundiéndose profundamente en el suelo, marcando los contornos de la maceta mientras se convierte en un hermoso objeto, o bien, en un tesoro de aspecto ordinario lleno de piedras preciosas.

Las palabras de Pablo son reveladoras: somos los recipientes de nuestro Señor, los portadores de su luz en un mundo usualmente envuelto en la oscuridad. Llevamos el mensaje divino de Jesús de tal manera que nuestras vidas mismas, impregnadas de gracia, se convierten en un telón de fondo de la gloria de Dios. Las historias de nuestras vidas se convierten en canciones que revelan quién es Él.

  • Póngase a pensar ahora en la historia de su vida. ¿De qué manera Dios ha revelado quién es Él en su vida? ¿De qué manera usted se convirtió en un canal de Su amor y gracia para los demás?

Marcos 2:23-3:6

Para los fariseos, trabajar durante el sábado era una cuestión de vida o muerte. En tanto que la prioridad de Jesús era la gente. Para hacer hincapié en sus convicciones, Jesús preguntó a los fariseos: “¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?” Luego sanó delante de ellos al hombre cuya mano estaba tullida. La ley judía era clara: sanar era trabajar, y la atención médica solo se podía dar a aquellos cuyas vidas estaban en peligro. El hombre con la mano tullida podría haber esperado, pero Jesús no permitiría que el hombre sufriera ni un día más.

La acción de Jesús es una demostración del propósito de nuestra liturgia; la razón fundamental detrás de los actos externos en el altar cada domingo. Podríamos estar inmersos en rituales elaborados y coloridas expresiones de nuestra fe, pero si permanecemos ciegos y sordos a la difícil situación de aquellos que claman por amor y a las lágrimas de los que están afligidos, somos tan buenos como una iglesia vacía: somos una excusa hueca.

La vida de Jesús se centró en el servicio; fue un llamado espontáneo y sacrificatorio para desafiar los límites del legalismo religioso, una misión para hacer que las vidas de las personas sean nuevas y para responder a ellas en su necesidad. Para él, la próxima oportunidad de ministerio comenzaría con la siguiente persona que encontrara [en su camino].

  • ¿Cómo definiría usted el legalismo religioso? ¿Cómo podemos evitar caer en una iglesia de “lo que se debe y lo que no se debe hacer”?
  • En esta estación de Pentecostés, ¿cómo podría usted responder a las necesidades humanas con un servicio amoroso según se consagra en las Cinco Marcas Anglicanas de la Misión?

Sunshine Dulnuan recibió su nombre debido al cantante favorito de su padre, John Denver. Ella es seminarista de tercer año en el Seminario Teológico de San Andrés en Ciudad de Quezón, Filipinas.

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Estudio Bíblico, Domingo de la Trinidad (B) – 27 de mayo de 2018

[RCL]: Isaías 6:1-8; Salmo 29; Romanos 8:12-17; Juan 3:1-17

Isaías 6:1-8

Los serafines que rodean el trono en la visión celestial de Isaías continuamente cantan alabanzas a Dios. Sin embargo, este es un coro bastante peculiar. Usan las alas para cubrir sus rostros y pies. No se sienten dignos de ver a Dios, ni se sienten dignos de estar ante su presencia.

Comprendemos fácilmente el pánico de Isaías; pues él, a diferencia de estos serafines, ¡ha mirado al Dios viviente! ¿Cómo puede él hacer esto cuando estas criaturas celestiales se cubren permanentemente el rostro? Es fácil ver por qué sintió que se había condenado a sí mismo. Sin embargo, es a la vez interesante y liberador notar el cambio radical que se da entre la visión celestial de Isaías y la que se ilustra en Apocalipsis 4:6-8. ¡Las criaturas vivientes se transforman! Todavía cantan sobre la santidad de Dios, pero en este relato ya no se escudan de la gloria de Dios. De hecho, sus cuerpos están cubiertos de ojos. Se les permite contemplar al Señor en toda su gloria. ¡Esta es la Visión Beatífica que Cristo ha abierto para toda la creación! Fíjense también en lo diferente que Juan era de Isaías. ¡No tenía miedo de contemplar al que estaba sentado en el trono!

  • ¿Usted teme contemplar la gloria de Dios o ansía hacerlo?

Salmo 29

Mientras que Isaías se enfoca en ver a Dios, el Salmo 29 se enfoca en escuchar la voz de Dios. La implicación de este salmo es que cuando Dios habla, siempre sucede algo. Nunca sucede que Dios abra su boca y no pase nada. La Palabra de Dios crea. La Palabra de Dios conmociona a toda la creación. La Palabra de Dios revela la gloria del Señor. La Palabra de Dios consuela y bendice al pueblo de Dios con una profunda sensación de paz. En este salmo, vemos una imagen de Jesús, aquel mediante el cual todas las cosas fueron hechas, y aquel a través de cual toda la creación continúa unida. Jesús es la voz de Dios. Cada vez que oímos hablar a Dios, nos encontramos con Jesús.

  • Casi siempre pensamos en la oración simplemente en términos de hablarle a Dios. ¿[Sin embargo], permitió usted alguna vez que Dios le hablara?
  • ¿De qué maneras puede usted disponerse para oír la voz de Dios?

Romanos 8:12-17

¿Por qué a Dios Padre se le llama “Padre”? ¿Alguna vez ha pensado en esto? Ciertamente, Él es un padre para nosotros, pero ¿es esa la razón por la cual se le llama “Padre”? Lo mismo vale para el Hijo. ¿Por qué se le llama “Hijo”? Ciertamente, Él es el “Hijo del Hombre”, pero no es acaso su relación con la humanidad la que lo convierte en el “Hijo”. Más bien, el Hijo es el Hijo porque siempre ha sido el Hijo del Padre, y el Padre es el Padre porque siempre ha sido un padre para el Hijo. No podemos pensar en uno sin pensar inmediatamente en el otro.

Si alguien se convierte en padre, ¿qué implica esto, sino la existencia de un hijo? Así es como debemos pensar en la relación del Padre con el Hijo. Aún más, Pablo dice algo bastante profundo en este pasaje de Romanos; dice que se nos ha hecho partícipes de la relación que se comparte entre el Padre y el Hijo. El Espíritu es el que nos ha llevado a esta relación amorosa, y mediante ese estado de Jesús de ser hijo, mediante esa filiación, nos convertimos en hijos de Dios que también pueden invocar al Padre, exclamando: “¡Abba, Padre!”

  • ¿Cuál es la relación entre lo que usted entiende por Trinidad y su propia espiritualidad?

Juan 3:1-17

“Te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (v. 5). Las imágenes en torno al bautismo de Jesús recuerdan las primeras frases de la Biblia: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra no tenía forma y las tinieblas cubrían el abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” (Génesis 1:1-2). En este relato del Génesis, vemos al Espíritu del Señor flotando sobre las aguas, ávido de crear y dar forma a la creación. La tierra, que una vez fue un vacío sin forma, se vuelve animada y se modela mediante el Espíritu de Dios. Lo mismo sucede en el bautismo; ¡pues nos convertimos en una nueva creación! El Espíritu despierta algo nuevo dentro de nosotros, y comenzamos el viaje creativo de ser modelados y formados a semejanza de Cristo.

  • ¿Cómo se inclina usted a pensar sobre el bautismo? ¿Es simplemente un ritual o es un acto de nueva creación?

TJ es un estudiante de segundo año en la Casa Nashotah y está actualmente buscando su ordenación en la Diócesis de Milwaukee. Antes de arribar a la Casa Nashotah, ejerció como Director de la Juventud y Pastor Comisionado de la Iglesia Cristiana Reformada en el área de St. Louis. Es un ávido lector, especialmente en obras que se ocupan de la ontología relacional, la teología litúrgica y la vida eclesiástica de la Iglesia. En su tiempo libre, a TJ le encanta estar con su familia, viajar, ir de excursionismo con mochila, ver un buen juego de hockey, degustar un buen whisky americano y perderse en un buen libro de teología.

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Estudio Bíblico, Pascua 7 (B) – 13 de mayo de 2018

[RCL]: Hechos 1:15-17, 21-26; Salmo 1; 1 Juan 5:9-13; Juan 17:6-19

Hechos 1:15-17, 21-26

Ellos oraron, “Señor, Tu que conoces el corazón de todos”.

Un aspecto interesante y fácilmente engañoso de esta lectura se encuentra en la declaración de Pedro de que las Escrituras debían cumplirse. A primera vista, el análisis de Pedro podría parecer una aplicación estricta de una teología enraizada en la predestinación. Sin embargo, a lo largo de los tiempos, la Iglesia ha enseñado que las Sagradas Escrituras revelan verdades sobre cómo se desarrollarán las cosas, pero que las acciones de los individuos no son causadas directamente por estas revelaciones. Incluso se puede decir que, a la luz de la muerte y resurrección de Cristo, Pedro y los otros apóstoles pudieron discernir un camino a seguir mediante una comprensión más iluminada de la profecía de las Escrituras hebreas.

Nosotros, amigos míos, ¡no estamos libres de este asunto! Después de todo, el cuerpo de los bautizados está llamado al discernimiento a lo largo de la vida cristiana de discipulado. A veces, en nuestro mundo del siglo XXI, el discernimiento se puede enmarcar como algo esotérico, elevado y excesivamente poco práctico. La lectura de hoy del libro de los Hechos de los Apóstoles, sin embargo, nos muestra un ejemplo que es extremadamente práctico por naturaleza; había trabajo por hacer y alguien tenía que ser nombrado para hacerlo. Aunque echar suertes puede que no sea el método de discernimiento más popular hoy en día, ciertamente demuestra que los once tenían una gran confianza en el plan y cuidado de Dios, incluso en los tiempos más inciertos. Que así sea, pues, para nosotros también.

  • ¿De qué manera Dios nos saca de nuestras zonas de confort para que podamos usar nuestros dones al servicio del Evangelio?

Salmo 1

Versículo 3: Será como el árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su debido tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

Hace apenas un momento, estábamos hablando de los malvados y del lugar de los escarnecedores. De alguna manera, hemos pasado rápidamente (y por un instante meditando en la ley de Dios en el proceso) a esta hermosa y poética imaginería de la abundancia, que tiene sus raíces enteramente en la naturaleza. Es apropiado, entonces, que este maravilloso y breve salmo sea el primero. Puede ser que el salmista quisiera dar un anticipo de lo que vendría mostrando brevemente la variedad de temas que se abordarán en segmentos posteriores, los cuales constituyeron la mayor parte de las oraciones diarias para el pueblo hebreo. Los salmos, al igual que la condición humana, se superponen, constituyen un reto y ¡se entienden mejor cuando se cantan!

  • ¿Realmente creemos que Dios gestiona la montaña rusa de nuestras vidas?

1 Juan 5:9-13

A primera vista, esta breve lectura puede parecer bastante formalista, casi como una mera declaración lógica: si esto, entonces aquello. ¿Dónde hay corazón en esto? La fe es más que creencia, ¿verdad? Si nos enfocamos en los versículos 11 y 12, podemos comenzar a ir más allá de las creencias y adentrarnos en la experiencia, y, a fin de cuentas, regresar a la creencia a través de la experiencia. Cristo, después de todo, nunca nos ha abandonado:

Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo como un vestido (Gálatas 3:27) y moran en Él, y Él en nosotros. La presencia de Cristo en la Eucaristía es real, uniéndonos místicamente en una cena divina que proporciona medicina salvadora al alma.

  • ¿Cómo podemos prepararnos mejor cada semana para recibir a Cristo en la Eucaristía para que imitemos plenamente a Cristo en todas nuestras acciones diarias?

Juan 17:6-19

La lectura del Evangelio de hoy proviene del capítulo 17 del Evangelio de Juan, el cual es una serie de oraciones que nuestro Señor ofrece. Tradicionalmente, estas oraciones se dividen en cuatro categorías:

  1. Cristo ora por Sí mismo
  2. Cristo ora por los Discípulos
  3. Cristo ora por la Iglesia
  4. Cristo ora por Todos.

La porción de hoy incluye la totalidad de la segunda categoría, Cristo ora por los Discípulos. No hace falta decir que el amor de Dios no tiene límites, y que Cristo ama cada rincón de la creación. Al mismo tiempo, sin embargo, sabemos que la Encarnación ocurrió por razones muy específicas y con medios muy específicos. Como tal, esta oración contiene una clara línea divisoria, ya que Jesús se yuxtapone a sí mismo y a los discípulos con el mundo. ¿Contradice esto, entonces, el mensaje central de Juan 3:16? ¡No, en absoluto! Después de todo, en solo unos pocos versículos, Jesús expande el alcance de su oración. Aquí, el “mundo” se refiere a la porción de la humanidad que elige la oscuridad sobre la luz, oponiéndose directamente a la voluntad de Dios. Por lo tanto, esto le permite a Jesús identificarse como alguien que no pertenece al mundo, a pesar de su propia humanidad.

Nosotros también sabemos que nuestra verdadera ciudadanía no está unida a nuestros pasaportes o números de identidad, sino a nuestro bautismo. Sin embargo, vivimos y nos movemos por el mundo con gran entusiasmo. Después de todo, pocos de nosotros somos llamados a una vida de soledad ascética. Nuestro mayor honor, y tal vez nuestro mayor desafío, es llevar la luz de Cristo cuando estamos con tanta frecuencia rodeados de oscuridad. No podemos hacerlo solos, del mismo modo que los discípulos no pudieron hacerlo solos; Jesús oró por ellos y les confió el muy arriesgado y transformador ministerio que ha perdurado durante casi dos mil años.

  • Como ciudadanos del Reino, ¿cómo se nos pide que respondamos a la oscuridad? 

Gus Chrysson es seminarista de la Diócesis de Costa Rica y actualmente estudia en el Seminario Teológico de Virginia. Originario de Carolina del Norte, Gus proviene de una gran familia con raíces griegas y costarricenses. Antes del seminario, trabajó durante muchos años como músico a tiempo completo en la ciudad de Nueva York, especializándose en música vocal y coral. Gus continúa activo en el ministerio musical a través del canto, la dirección musical y la supervisión de una nueva alianza con la Diócesis de Cuba. Cuando no está en la iglesia, está la mayoría de las veces en la cocina.

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Estudio Bíblico, Pascua 6 (B) – 6 de mayo de 2018

[RCL]: Hechos 10:44-48; Salmo 98; 1 Juan 5:1-6; Juan 15:9-17

Hechos 10:44-48

Este pasaje registra la trascendental ocasión del Pentecostés de los gentiles, un evento importante en la historia de la salvación que revela el alcance total de las intenciones de salvación de Dios hacia toda la raza humana. Presenciamos aquí más que una simple entrega de poder desde lo alto a un grupo de extranjeros, pero sobre todo una iniciativa de Dios que deja sin aliento (o debería más bien decir, ¿una iniciativa llena de aliento?), al elegir a estos gentiles para conformar Su pueblo del pacto. En este evento, Dios literalmente los acepta para ser ellos el lugar donde mora su Espíritu, es decir, Su templo que Él santifica para sí mismo, trayendo a la mente el evento del bautismo de Jesús en el río Jordán donde el Espíritu Santo se posó sobre Jesús y la voz del Padre declaró su aprobación divina: “Este es mi Hijo, el Amado” (Mateo 3:17).

Solo en retrospectiva, podrían los apóstoles ver que éste era el plan de Dios desde el principio, como se atestigua a lo largo de todas las Sagradas Escrituras y especialmente entre los profetas. Así se cumple la profecía de Simeón al comienzo del Evangelio de Lucas cuando Jesús se convierte en “luz para ser revelada a los gentiles y como gloria de tu pueblo Israel” (Lucas 2:32). Con la garantía de aprobación de Dios, Pedro acertadamente ve que Dios desea que [los gentiles] reciban lo que llega a ser conocido por los Padres de la Iglesia  como el sacramento de la iluminación o Santo Bautismo, para que pudiesen participar en la muerte y la vida resucitada de Jesucristo.

  • Se dice que los creyentes circuncidados que acompañaron a Pedro estaban “asombrados de que el don del Espíritu Santo hubiera sido derramado incluso sobre los gentiles” (v. 45). ¿Hay alguna persona o grupo de personas a quienes deseamos que el Señor no fuera tan generoso?
  • El entusiasmo por la acción dinámica del Espíritu Santo en la Iglesia primitiva satura completamente el Libro de los Hechos y todo el Nuevo Testamento. ¿Invita nuestra propia iglesia o asociación al Espíritu Santo a que manifieste múltiples dones en nosotros y nos motive a alabar a Dios?

Salmo 98

Este salmo de alabanza capta bellamente la respuesta de la Iglesia a la victoria de Dios de fidelidad radical a su pueblo Israel (v.4) que se irradia no solo a las naciones (v.3) sino a toda la creación.

El salmo nos enseña que la respuesta adecuada a Dios cuando toma la iniciativa de nuestra salvación, es estallar en regocijo y canción. De hecho, si no lo hiciéramos, ¡las mismas rocas gritarían!

Nosotros, como cristianos, necesitamos que se nos recuerde que la redención de Dios a través de la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo es de alcance cósmico, como nos recuerda el capítulo 8 de la Carta a los Romanos. No se limita a Israel. Ni siquiera se limita a los seres humanos. ¡Es para todo el orden creado! Por el sacrificio victorioso de Jesús, Dios ha pagado un alto precio para la reconciliación entre Él y nosotros, e incluso entre la humanidad y el medio ambiente como un anticipo ahora y plenamente en la era venidera. De modo que así como Adán y Eva disfrutaron de una relación libre, justa y pacífica con Dios y todas las criaturas en el Jardín del Edén antes de la Caída, así podríamos nosotros.

¡Esta es la nueva canción de los redimidos a nuestro Creador, que nos permite ejercer nuestra creatividad e invitar a toda la creación a unirse en una canción de alabanza a nuestro Dios que ha hecho cosas maravillosas!

  • ¿Cómo podríamos agregar nuestros dones creativos a la alabanza de nuestro Dios Creador?
  • ¿De qué manera podemos ayudar a extender los propósitos de reconciliación y redención de Dios (Su justicia, v.10) para el mundo, así como para “los pueblos” en nuestras propias vidas y localidades?

1 Juan 5:1-6

En este pasaje, vemos a Juan uniendo la fe, el amor y la obediencia a los mandamientos de Dios en un vínculo inseparable.

Juan insiste en que los mandamientos de Jesús no son una carga, a diferencia de las enseñanzas de los letrados judíos y los fariseos que Jesús criticó. ¡No son una carga, a pesar de que nos desafían a un nivel de obediencia aún más profundo que el que los fariseos exigían de sus discípulos! Esto es posible debido a nuestra conexión nueva y directa con la vida de Dios que nos transforma y nos limpia con agua y sangre de toda inclinación interna al pecado y nos permite vencer al mundo y a sus retorcidos deseos (véase 1 Juan 2:15-17). Yo los invito a leer y reflexionar sobre Ezequiel 36:23-27: “Las naciones sabrán que yo soy el Señor, dice el Señor Dios, cuando por medio de ti Yo manifieste mi santidad delante de sus ojos. Los recogeré de las naciones, los reuniré de todos los países y los traeré a su propia tierra. Les rociaré con agua limpia, y serán limpios de todas sus inmundicias, y de todos sus ídolos les limpiaré. Un nuevo corazón les daré, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos; y quitaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré mi espíritu dentro de ellos y les haré cumplir mis estatutos y tendrán cuidado de observar mis preceptos”.

  • ¿Cómo podría la profecía de Ezequiel ayudarnos a entender que los mandamientos de Jesús quizás no sean una carga?
  • ¿Ha experimentado usted momentos en los que el guardar los mandamientos de Jesús no fue una carga sino una alegría? ¿Por qué sucedió así?
  • ¿De qué manera nuestra victoria en Jesucristo puede ser secuestrada por “el deseo de la carne, el deseo de los ojos, el orgullo de las riquezas” (1 Juan 2:16)?

 Juan 15:9-17

En este pasaje, Jesús nos llama a una relación más profunda con Él, ¡verdaderamente profunda! Su deseo es que vivamos siempre en ese amor celestial y completa alegría que caracteriza la relación entre Jesús y Su Padre, y es por eso que, por lo tanto, nos da sus mandamientos. Si queremos tener alegría como la de Jesús, tenemos que aprender a amarnos los unos a los otros tal como Jesús nos amó, en humildad y abnegación.

Jesús nos desafía a que dejemos a un lado una simple actitud servil con motivaciones superfluas para la obediencia de sus mandamientos (como el miedo al castigo o incluso la esperanza de recompensa) y para entablar una relación de amistad con Él, donde nuestras motivaciones se internalizan y tomamos posesión de nuestro camino como una forma de amor.

Lo sorprendente de este pasaje es que Dios no está interesado en tener esclavos: ¡quiere amigos! Supongamos que sus padres lo obligaron a usted a tomar lecciones de música cuando era niño. Al principio, practicar probablemente le parecía una carga, pero en algún momento, tal vez comenzó a deleitarse con la nueva libertad que esta nueva habilidad le trajo en sus horas de práctica, y se encontró repentinamente deseando volcarse en ella adentrándose cada vez más con creatividad y pasión. Lo mismo ocurre en nuestra relación con Cristo. Necesitamos dar el paso, en algún momento de nuestro caminar, cuando tomamos plena posesión de nuestro discipulado de Jesús, y cuanto más sacrificamos nuestra propia voluntad a Su señorío y damos fruto al permanecer en Él, más aumenta nuestra capacidad de alegría, y más nos convertimos en verdaderos amigos de Dios.

  • ¿A cuál de Sus mandamientos Jesús lo está invitando que aprenda a obedecer en aras de su propia alegría?
  • ¿Qué condiciones pone Jesús para recibir todo lo que le pidamos al Padre en oración?
  • Jesús también nos llama a la amistad unos con otros siguiendo el modelo de su propia amistad con nosotros. ¿Cómo podríamos fomentar los verdaderos lazos de amistad dentro de la Iglesia?

Ryan Jordan es actualmente estudiante de segundo año en el Seminario Teológico de Nashotah House de la Diócesis Episcopal de Rio Grande. Se graduó previamente en el North Central College en Naperville, Illinois, con una licenciatura en estudios de Asia Oriental y Japonés, y en el St. John’s College en Santa Fe, Nuevo México, con una maestría en Humanidades. Está casado, hace cuatro años, con su maravillosa esposa, Mallory, y tiene además dos gatos en casa.

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Estudio Bíblico, Pascua 5 (B) – 29 de abril de 2018

[RCL]: Hechos 8:26-40; Salmo 22:24-30; 1 Juan 4:7-21; Juan 15:1-8

Hechos 8:26-40

En este pasaje de los Hechos de los Apóstoles escuchamos que un eunuco de Etiopía realiza una peregrinación desde su tierra natal a Jerusalén. La audiencia del libro de los Hechos tendría que tener curiosidad acerca de este personaje. Una persona de una tierra distante, cuya apariencia era diferente a la de ellos, hubiera intrigado a la audiencia. Como funcionario judicial a cargo del tesoro de la reina etíope, el eunuco es un individuo poderoso. Observamos que no muestra su poder en esta conversación, sino que se humilla ante Felipe, lo invita a que se siente con él y que le explique el texto de Isaías. Si bien no conocemos su origen religioso, sí sabemos que vino a Jerusalén para rendir culto y que tenía curiosidad por las escrituras hebreas. El deseo del eunuco de ser bautizado surge a través de su iluminación por las escrituras y la proclamación de Felipe. El pasaje manifiesta la naturaleza inclusiva del bautismo; independientemente del origen o posición nacional, todos están invitados al bautismo de Cristo. Además, vemos que el poder de las Buenas Nuevas en Cristo suscita en él alegría.

  • ¿Cómo podría Dios estar invitándonos a iluminar las Escrituras a las personas que hay en nuestras vidas?
  • ¿Cómo vemos que se revela Cristo en las vidas de las personas con las que nos encontramos, quienes provienen de culturas, orígenes o países diferentes a los nuestros?

Salmo 22:24-30

Esta sección del Salmo 22 muestra personas dedicadas a amar y alabar a Dios. Reconocen la fidelidad de Dios, la cual suscita el deseo de vivir para Dios. Esta devoción no se vive aislada, sino que se expresa en comunidad. De hecho, el Salmo describe que: “Todos los confines de la tierra se acordarán y se volverán al SEÑOR, y todas las familias de las naciones se postrarán delante de él” (v. 27).

  • ¿De qué manera la alabanza a Dios en su comunidad de fe moldea la cultura y la experiencia de la comunidad?
  • ¿De qué manera el hecho de alabar a Dios en su comunidad de fe moldea su relación con Dios?

1 Juan 4:7-21

Esta lectura de Juan es una bella y conmovedora descripción del amor de Dios. El amor revelado en y por medio de nosotros es una de las muchas maneras como el amor de Dios se manifiesta en el mundo.

Como seguidores de Jesús, se nos exhorta a expresar el amor de Dios no solo en emociones o actitudes, sino también mediante obras y acciones concretas y visibles.

No hay duda de si Dios nos ama o no, Dios sí nos ama. Una pregunta a la que estamos invitados a meditar es: ¿En qué medida manifestamos el amor de Dios amándonos los unos a los otros? Cuando nos amamos, el amor de Dios se perfecciona dentro y entre nosotros. Esto es cierto no solo de nuestras interacciones individuales, sino también de nuestras acciones comunitarias en nuestra parroquia, en la diócesis, en la Iglesia Episcopal, en la Comunión Anglicana, y en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica que profesamos en el Credo Niceno.

  • ¿Qué acciones podría estar invitándonos Dios a emprender, individual y colectivamente, para revelar más plenamente el amor de Dios entre nosotros, en nuestras comunidades y en todo el mundo?

Juan 15:1-8

La lectura del evangelio de hoy gira alrededor de una conversación entre Jesús y los discípulos. Jesús les describe cómo serán sustentados en la vida si permanecen en él. Así como la vida de una rama se sustenta al estar conectada con la vid, nuestras vidas están sustentadas por nuestra relación con Cristo. Ya estamos en unión con Cristo y se nos anima a que prestemos atención para permanecer dentro de esa unión.

El pasaje también describe cómo el viñador poda periódicamente las ramas para que den más fruto. Lo mismo que una rama que se poda, puede haber ocasiones en la vida en que las circunstancias hagan que una persona abandone un compromiso, un hábito o algún otro aspecto de la vida para poder vivir más plena y fructíferamente. Al llamar la atención sobre la permanencia en Cristo, una persona puede ser llevada a un mayor sentido de paz y estar mejor preparada para discernir, vivenciar y acoger estaciones de poda y florecimiento.

  • ¿Qué prácticas llaman su atención para que permanezca en Cristo?
  • ¿De qué manera un período de poda en su vida eventualmente lo llevó a una vida más floreciente y fructífera?

La Reverenda Denise Muller es diaconisa de transición, canónicamente residente en la Diócesis Episcopal de Arizona y completará un Diploma de Estudios Anglicanos en el Seminario del Sudoeste en mayo de 2018. Recibió una Maestría en Teología y Estudios Bíblicos del Seminario Teológico Fuller y una Maestría en Salud Pública de la Universidad de Loma Linda. Completó un Certificado de Dirección Espiritual a través de Ministerios de Formación y Dirección Cristianos y un Certificado de Supervisión de Directores Espirituales en el Centro de la Misericordia. Es directora espiritual y ha servido como directora de campo en Arizona para una organización nacional de ministerio de prisiones. En su tiempo libre disfruta el senderismo, leer y visitar museos de arte.

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Estudio Bíblico, Pascua 4 (B) – 22 de abril de 2018

[RCL:] Hechos 4:5-12; Salmo 23; 1 Juan 3:16-24; Juan 10:11-18

Hechos 4:5-12

“La piedra rechazada por los constructores; se ha convertido en la piedra angular”.

Como suele ser el caso, el contexto de este pasaje se encuentra en la parte del texto que no se incluye en la lectura. Aquí, la situación es que Pedro y Juan estaban predicando y regocijándose en la gloria de Cristo resucitado. Habían estado sanando a los enfermos y haciendo “buenas obras”. Esto realmente molestó al sacerdote del templo (y, como se nos dice, a los saduceos). Así, fueron arrestados. Al día siguiente, todos los compinches se reunieron y les preguntaron: “¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?” La pregunta oculta el hecho de que ya conocían el poder y el nombre. Lo que querían saber es si Pedro y Juan hicieron la misma afirmación mesiánica. Pedro y Juan respondieron que las obras las habían hecho en el nombre de Jesucristo, la piedra que los judíos habían rechazado. Una especie de “¡os lo decimos a vuestra misma cara!”, al establecimiento judío.

A menudo leemos este pasaje centrándonos en el pasaje sobre la piedra rechazada antes citada. Pero me gustaría que nos centráramos por un momento en nuestras fuentes de energía.

  • ¿Con qué frecuencia en nuestras propias vidas apelamos a una autoridad externa como excusa para explicar lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos?
  • Mientras Pedro y Juan tenían el nombre del Cristo resucitado que los soportaba, ¿cuánto nos deleitamos en invocar el nombre de otra persona con el fin de cubrir nuestras propias necesidades para ser apreciados?
  • ¿Cuándo hacemos un llamado al poder del Señor resucitado para que nos llene con la alegría y la felicidad del Espíritu Santo?

Salmo 23

El Señor es mi pastor; nada me faltará. No puedo pensar en un salmo más conocido. Uno que se narre de memoria. Tenemos la oportunidad de recitarlo en la oración diaria (BCP, p. 110), el Jueves Santo (BCP, p. 193), el Viernes Santo (BCP, p. 195), en el santo bautismo (BCP, p. 234), en la acción de gracias por un niño (BCP, p. 364), en la ministración a los enfermos (BCP, p. 375), y tal vez el más conocido, en el entierro (BCP, p. 395).

Este salmo calma el espíritu y aviva el alma. La seguridad de que el Señor, nuestro Dios, camina con nosotros en nuestra vida diaria; a través de la alegría y tribulaciones.

  • Con toda la confianza tranquila que confiere este salmo, ¿estamos cómodos al recitarlo sin pensar en nuestro eventual caminar con Dios? ¿Hay un significado superior que se encuentre en este salmo más allá de considerar el final de nuestras vidas?

1 Juan 3:16-24

“En esto sabemos lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros, también nosotros debemos dar la vida por los demás”.

La primera carta de Juan fue escrita para una comunidad aparentemente asediada por anticristos; pero el mensaje general de esta epístola es de amor y que Dios es amor. En la primera parte de este capítulo, se nos recuerda que somos hijos de Dios y que a pesar de que pecamos, somos amados y redimidos. El pasaje de hoy está directamente ligado a la lectura del evangelio. Declara que Jesús dio su vida por nosotros, y debemos estar dispuestos a hacer lo mismo por los demás.

  • El amor, la fe y el sacrificio son los temas. ¿Cuán preparados estamos para creer sin ver; amar sin conocer; y sacrificarnos sin perder?

Juan 10:11-18

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”.

El pasaje que conduce a este texto habla de la diferencia entre el pastor que entra por la puerta y el ladrón que entra en el redil por otro camino. Aquí se reitera que el pastor conoce a sus ovejas y las ovejas conocen al pastor. En el texto de hoy, Jesús contrasta al “buen pastor” con el “asalariado”. La diferencia no consiste en su capacidad de cuidar ovejas, aunque esto puede ser un problema importante. La diferencia está en la propiedad. Al buen pastor pertenecen las ovejas; ellas son del él y él de ellas. El asalariado es egoísta. Mientras los intereses de las ovejas están alineados con el interés del bien del asalariado, todo va bien. Sin embargo, cuando los intereses divergen, está claro: el asalariado, mira por su propio bienestar, mientras que el buen pastor cuida de sus ovejas. Jesús nos recuerda que él vino a dar su vida por nosotros, que somos de él y él es nuestro. Una vez más, un tema central que corre a través de este texto es el del amor de Dios expresado a través del don de la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

  • ¿Cuándo somos capaces de tener la tranquilidad de conocer al que entra por la puerta al redil de las ovejas?
  • ¿Cómo sabemos que somos amados? ¿Por nuestros amigos y familiares? ¿Por nuestro Dios?
  • ¿Eres capaz de aceptar que Dios te conoce y te ama, que somos el pueblo de su prado, y las ovejas de su mano? ¡Ojalá escuchemos hoy su voz!

Este estudio bíblico, escrito por David Marker de la Bishop Kemper School for Ministry, originalmente se presentó para la Pascua 4 (B) el 26 de abril de 2015.

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Estudio Bíblico, Pascua 3 (B) – 15 de abril de 2018

[RCL]: Hechos 3:12-19; Salmo 4; 1 Juan 3:1-7; Lucas 24:36b-48

Hechos 3:12-19

Lo primero que pensé acerca de este pasaje problemático es: “Dios mío, Pedro pasa de llamar la atención sobre el hombre que acaba de sanar a culpar a esta audiencia judía por la muerte de Jesús”. Viviendo ahora en una era posterior al Holocausto, sabemos a dónde puede conducir el mal del antisemitismo. Nos preguntamos ¿por qué Pedro da ese salto inapropiado, incluso ofensivo, cuando dice: “ustedes mataron al autor de la vida”?

Para ayudar a suavizar la situación, debemos recordar que Pedro mismo es judío y testificó ante otros judíos sobre “el Dios de [sus] antepasados”, el Dios judío. Pedro señala que no es debido “a nuestro propio poder o santidad” que el lisiado es sanado, sino por “la fe que viene a través de Jesús”. Cuando Pedro dice: “Arrepiéntanse, pues, y conviértanse a Dios para que todos sus pecados sean perdonados”, esto se aplica a cualquiera que no vea el poder soberano de Dios en la persona de Jesucristo. ¡Podríamos ser nosotros, según el día o la hora! Tenemos la oportunidad de ver esto como la invitación de Pedro, incluso si esta tiene un velo de lenguaje acusatorio, para reconocer permanentemente el poder de Jesús.

  • ¿Con qué frecuencia necesita usted recordar el poder de Jesús? ¿Qué escritura, música, liturgias e historias le ayudan más a arrepentirse cuando Pedro lo invita?

Salmo 4

No puedo pensar en nada más pertinente para estos últimos tiempos que el versículo 6: “Muchos dicen: ‘¿Quién nos mostrará la felicidad si la luz de su rostro se ha alejado de nosotros´?” Como lo sugiere la lectura anterior de los Hechos de los Apóstoles, con frecuencia no pensamos en el poder de Dios, sino en nuestro propio poder. Este salmo nos reenfoca, ayudándonos a comenzar a procesar la realidad en la que, si no fuera por la protección divina, seguramente estaríamos perdidos. En el mundo actual, de constante peligro e inestabilidad, escuchamos las palabras del salmista con especial emoción: “Pues solo tú, Señor, me haces vivir confiado”.

  • ¿Cuáles son los “ídolos torpes” y los “dioses falsos” que usted nota en la vida moderna? ¿Cuáles son los más tentadores para usted?
  • ¿Recuerda algún momento cuando el Señor le respondió? ¿Era la respuesta que esperaba?

1 Juan 3:1-7

Esta epístola explica lo que sucede cuando reafirmamos nuestra adopción en la familia de Dios como “hijos de Dios”. Por supuesto, Jesús es la clave de esa adopción. Cuando reconocemos a Jesús como el [ser] “revelado que quita los pecados”, llegamos así a formar parte de aquellos que pueden “purificarse a sí mismos”. Sin Jesús, nuestros pecados permanecen sin redención, como sugiere el autor de la epístola, y son una especie de “anarquía” que tiene consecuencias obvias. El hinduismo y el budismo tienen una palabra muy conocida para la naturaleza de la causa y efecto de estas consecuencias: karma. Pero Jesús nos permite trascender aquello, ya que acudiendo a Él, estamos poniendo nuestra fe en Dios hecho carne, quien tiene autoridad para quitar los pecados.

En la vida cristiana, el pecado lleva a una ceguera temporal, lo que hace posible decir que “quien peca no ha visto ni conocido [a Jesús]”, aunque suene muy rotundo. Pero cuando nos alejamos del pecado y hacemos lo que es correcto, nosotros mismos nos volvemos “justos, así como Él es justo”. Todo consiste en el arrepentimiento.

  • ¿Cómo entiende usted la salvación? ¿Le ayuda el hecho de pensar sobre otras religiones, como el hinduismo o el budismo, para dar sentido a la singularidad de la identidad de Cristo?
  • ¿Ve un peligro inherente en la idea de que “nadie que permanece en [Cristo] peca?”

Lucas 24:36b-48

Qué curioso es que terminemos nuestro estudio bíblico con este pasaje, ya que hemos estado hablando tanto sobre tener fe en Jesús. En esto, los discípulos son sorprendidos como “incrédulos y todavía preguntándose” si esta aparición de la resurrección realmente estaba sucediendo. Incluso en su alegría, dudan de su fe en ese momento, ya que la presencia física de Jesús entre ellos es tan increíble. En su amor hacia ellos, Jesús decide demostrárselo comiendo un trozo de pescado. ¡Pero Él no tenía que hacer eso!

Esta última aparición de Jesús llega casi al final del Evangelio de Lucas, justo antes de la ascensión de Jesús al cielo. Aquí es cuando una temprana comprensión de la identidad de Jesús se resume y se ensaya, casi como si hubiera tomado forma en la comunidad para la cual se escribió este evangelio: “Así está escrito, que el Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos en el tercer día; que en su nombre se predicaría la penitencia y el perdón de los pecados a todas las naciones empezando por Jerusalén”. Somos herederos de esta misma enseñanza.

  • ¿Recuerda algún momento en el que todo acerca de la fe cristiana se juntó y tuvo sentido para usted, casi como si Jesús lo estuviera instruyendo, como en este pasaje? ¿O acaso fue más gradual su camino hacia la fe?

Zachary (Zak) Fletcher es candidato de tercer año de Maestro de Teología en la Escuela de Teología de Yale, donde está afiliado a la vez con la Escuela de Teología de Berkeley y el Instituto de Música Sacra. Zak es pasante de seminario en Christ Church, New Haven, y está discerniendo un llamado al ministerio ordenado en la Iglesia Episcopal en Connecticut (ECCT). Zak recibió su licenciatura en 2015 en la Universidad de Harvard, donde estudió los clásicos (latín y griego) con una especialización en lingüística histórica. Su vida en la iglesia comenzó con la música, tanto en Trinity on the Green, New Haven (2001 y 2002) como en la Iglesia Santo Tomás (Saint Thomas Church), Quinta Avenida Nueva York (de 2002 a 2007), donde fue corista. Cuando no está con las tareas del seminario, Zak canta en coros, como el Yale Schola Cantorum, un grupo dedicado a la interpretación de música sacra.

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