Estudio Bíblico, Epifanía 1 (C) – 13 de enero de 2019


[RCL] Isaías 43: 1-7; Salmo 29; Hechos 8: 14-17; Lucas 3: 15-17, 21-22

Isaías 43: 1-7
Al recordar el bautismo de Jesús en el río Jordán, las palabras del profeta Isaías nos hablan acerca de la profunda fidelidad de Dios. En este pasaje, Dios promete a su pueblo elegido que estará con ellos sin importar lo que pase. Cuando era estudiante en una pequeña universidad relacionada con la iglesia en el Medio Oeste, cantábamos constantemente el himno Grande es tu fidelidad. El ministro de mi campus una vez me explicó por qué le gustaba tanto: “La canción atribuye fidelidad al que le pertenece: a Dios”. En cuanto cristianos, tenemos una tendencia a centrarnos en nuestra fidelidad, olvidándonos que es Dios quien es el primer y principal fiel a nosotros. Isaías nos dice que el Señor nos protege. Con Dios a nuestro lado, podemos estar seguros de que ningún daño nos llegará. “Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás; si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás, las llamas no arderán en ti.”

  • A menudo consideramos la importancia de las promesas que hacen los candidatos (o sus padrinos) en el bautismo, pero ¿qué promesas nos hace Dios en el bautismo? ¿Cómo la relación de Dios con Israel también representa estas promesas?

Salmo 29
Este pasaje nuevamente se centra en el poder del Señor. Aquí está la voz del Señor que se caracteriza por ser especialmente poderosa. ¡La voz del Señor puede hacer casi cualquier cosa! Rompe los árboles de cedro, divide las llamas del fuego, sacude el desierto y hace que los robles se retuerzan. En esta fiesta bautismal, la imagen de Isaías de la voz de Dios en las aguas recuerda al espíritu que se mueve sobre las aguas en la creación, una imagen del Génesis que se refleja en la liturgia bautismal en el Libro de Oración Común. El salmista dice: “La voz del Señor sobre las aguas; truena el Dios de la gloria; el Señor está sobre las grandes aguas”. La misma voz de Dios que flotaba sobre las profundidades antes de que comenzara el tiempo también dio fuerza a su pueblo Israel, ungió a su amado Hijo en el Jordán y está presente con nosotros en las aguas vivas de la creación.

  • Tómese un momento para leer la liturgia bautismal en el Libro de Oración Común. ¿Cómo experimentamos que la voz del Señor pensó este sacramento? ¿Qué nos dice Dios a través de las aguas del bautismo?

Hechos 8: 14-17
Este pasaje de los Hechos de los Apóstoles habla del cuerpo siempre creciente de Cristo. Desde el origen de la Iglesia, el bautismo ha significado la inclusión en la comunidad cristiana. Lo que echamos de menos de este extracto es que Felipe ha ido a Samaria a predicar a Jesucristo, y evidentemente lo ha hecho con gran éxito, bautizando a muchos en el camino. Cuando los apóstoles en Jerusalén se enteran de su éxito, van a agregar su apoyo y sus oraciones por los nuevos iniciados. Dejando a un lado complejos argumentos teológicos sobre el papel de los apóstoles en otorgar el Espíritu Santo, esta historia sirve como recordatorio de lo que realmente es el bautismo: la comunidad cristiana. Los recién bautizados forman parte de una comunidad que se extiende mucho más allá de los límites de la parroquia local. El bautismo no es un rito de pasaje familiar o la celebración de un bebé con un vestido blanco. Lo mismo que nuestros obispos de hoy nos conectan con la iglesia en general, Pedro y Juan nos recuerdan que el bautismo no se trata de nosotros, de nuestra familia, ni de nuestra parroquia. El bautismo se refiere a toda la comunidad de Cristo. Mediante él, los hijos de Dios se incorporan a una herencia eterna que se remonta a los primeros apóstoles y se extiende hasta la eternidad.

  • ¿Se siente conectado con el amplio Cuerpo de Cristo más allá de su comunidad parroquial?
  • ¿Cómo su bautismo le pide que vaya más allá de los límites de su congregación y hacia una relación más amplia con el pueblo de Dios?

Lucas 3: 15-17, 21-22
Los primeros tres versículos de este texto le llevan al oyente inmediatamente al Adviento. En el tercer domingo de Adviento en el año C, escuchamos estos versículos hacia el final de la lectura del evangelio. Cuando Juan insta a la gente a “portarse de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor”,  comienzan a preguntarse si él podría ser el Mesías. No, les asegura, yo bautizo con agua, pero él te bautizará con fuego y el Espíritu. Hoy también oímos el breve relato de Lucas sobre el bautismo de Jesús. Después del bautismo de Jesús, Dios le otorgó el Espíritu Santo: “El cielo se abrió, y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma visible, como una paloma, y se oyó una voz del cielo, que decía: Tú eres mi Hijo amado;  a quien he elegido”. El oyente tiene la sensación de que este bautismo, el bautismo de Jesús, es diferente. Este no es simplemente el bautismo de arrepentimiento de Juan, este es el del propio Hijo de Dios, especialmente ungido con el Espíritu. Ahora que ha sido identificado por la misma voz de Dios, su ministerio público comenzará a desarrollarse.

  • Así como el bautismo de Jesús fue el comienzo de su ministerio público, el bautismo de usted fue el comienzo de su vida en Cristo. ¿Cuál es el ministerio de los bautizados? ¿Cómo vive ese ministerio?

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Estudio Bíblico, Día de la Epifanía – 6 de enero de 2019


[RCL] Isaías 60:1-6; Salmo 72; 1-7, 10-14; Efesios 3:1-12; Mateo 2:1-12

Isaías 60:1-6

¡Es la Epifanía! Este es el día del año en que celebramos la Encarnación de Dios en la persona de Jesucristo. De la Encarnación fluye todo lo demás en nuestra fe: la enseñanza de Jesucristo, la crucifixión y la resurrección. Sin la Encarnación, todo eso no sucede. Parte de la importancia de la Epifanía es debido a dónde esta fiesta se coloca en nuestro tiempo litúrgico, pues para llegar a la Epifanía, tenemos que pasar por el Adviento. Hemos pasado por cuatro semanas de ayuno, de arrepentimiento y oscuridad para llegar a la luz de la Epifanía.

Después de esa “oscuridad” que “cubrirá la tierra” y “al pueblo”, Trito-Isaías proclama: “¡Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz!” La mayoría de los estudiosos coincide en que el libro de Isaías fue escrito por tres autores, y que el núcleo de este tercer Isaías son los capítulos 60-62. Como José Blenkinsopp señala en “Isaías 56-66: Una nueva traducción con introducción y comentario” (Yale University Press, 2003), este núcleo habla exclusivamente de la salvación, y cosa no característica de los profetas, no existen denuncias ni condiciones. En otras palabras, este es un momento de celebración. La primavera ha llegado. Nuestro Dios está con nosotros, y ahora es el momento de la alegría y de que las nubes sombrías de la noche se dispersen.

Isaías, como si entrara en nuestro Adviento, proclama un mensaje de luz y salvación en nuestra oscuridad y tristeza.

  • Uno puede acostumbrarse a la oscuridad y la tristeza después de estar un período en ambos. ¿Cómo podemos estar dispuestos a aceptar la luz y la salvación de Jesús en medio de nuestra oscuridad y tristeza?
  • Discute el sentimiento de esta luz que penetra y cómo la estás experimentando.

Salmo 72:1-7, 10-14

Creo que este salmo es increíblemente útil para que nosotros entendamos el entorno a que Jesús llega mediante su nacimiento. Esto, entre otras razones, es por lo que los apóstoles parecen constantemente perplejos ante las enseñanzas y obras de Jesús. Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, que se supone que llega y empieza a juzgar “con justicia” y “aplastar al opresor”. En términos más concretos, la expectativa es que Jesús vendrá, conducirá al Imperio Romano fuera de la Tierra Santa, y derrocará a reyes falsos como Herodes el Grande. Así que cuando nos acercamos al ministerio de Jesús y vemos que dice a la gente que mantenga su identidad en secreto mientras predica amor a los enemigos, los apóstoles y la demás gente del primer siglo de Galilea se preguntan: “¿Qué está pasando?”

Sin embargo, a medida que seguimos leyendo, vemos cómo los últimos cuatro versículos nos dan el significado de la Epifanía y nos dicen “lo que sucede” en el ministerio de Jesús. Los reyes de Tarsis, Sabá y de Seba vienen a rendir homenaje al rey. Esos lugares representan lo que es ajeno, forastero y lejano, casi de la misma manera que los Magos en su visita a Jesús. Cristo, como lo hace el rey del salmo, viene por “los débiles y necesitados” y por los que sufren “la opresión y la violencia”, y los extranjeros que vinieron desde lejos para rendir homenaje se incluyen en esta promesa. El Rey, Cristo, viene a redimir la vida de todos, incluidos los extranjeros.

  • ¿Cómo te sientes cuando tus expectativas han sido subvertidas? ¿Te ha sucedido que Dios haya respondido a oraciones o haya hecho algo completamente fuera de tus expectativas?

Efesios 3:1-12

Pues bien, si Jesús subvirtió algunas expectativas tradicionales, Pablo confundió a todos. Pablo empezó a perseguir a los seguidores de Cristo, cuando aparecieron por vez primera. Después de tener una experiencia reveladora en el camino a Damasco, Pablo se convirtió en uno de los más fervientes seguidores de Cristo y uno de los defensores más acérrimos de la fe. Entonces, Pablo, un fariseo entrenado en un mundo helenístico, dice que Dios lo llamó para llevar la fe a los gentiles. Miembro de una de las sectas más conservadores y tradicionales del judaísmo quiere llevar a la fe del Mesías prometido a los judíos, a los que no saben nada de judaísmo, el Mesías prometido, o Jesús. Digamos que Pablo sorprendió a muchos con su ministerio.

Este es un mensaje de esperanza que Pablo trae a los creyentes de Éfeso, porque dice que la promesa de relación y alianza que Dios ha prometido históricamente al pueblo judío desde que escuchó por primera vez la historia del patriarca Abrahán está disponible ahora a todos los pueblos en la persona de Jesucristo. Esto, simple y llanamente, es por lo que todos debemos estar entusiasmados con la Epifanía. La gran mayoría de nosotros, es decir, los cristianos, no somos de origen judío, y la razón por la que de hecho conocemos a Cristo se debe a que fuimos traídos a la historia de la salvación a través de Cristo y que nos fue contada mediante su siervo Pablo. “A través de la fe” en Dios, ahora tenemos las “incalculables riquezas de Cristo” y la “sabiduría de Dios”. ¡Gracias sean dadas a Dios!

  • ¿Piensas alguna vez en tu vida en Cristo relacionada con el marco del pacto dado por Dios al pueblo judío en la Biblia hebrea? ¿Qué piensas de ello?
  • A la luz de esto, ¿qué piensas acerca de nuestra relación con nuestros hermanos y hermanas judíos? ¿Cómo ha de ser?

Mateo 2:1-12

La historia que celebramos en este día de la Epifanía presenta una clara dicotomía entre Herodes el Grande, rey falso, y Jesús, genuina realeza, según Ulrich Luz en “Mateo 1-7: Un comentario” (Fortress Press, 2007). El miedo de Herodes, al escuchar a los Magos en el versículo tercero es lo opuesto a la alegría del versículo diez que los magos tienen al darse cuenta de que pronto verán a Jesús. El plan malvado Herodes en los versículos 7-9 se ve frustrado por Dios en el versículo 12. Incluso en su estructura, esta historia tiene la intención de debilitar a Herodes, mientras se “rinde homenaje” a Jesús. (Nota interesante: el verbo usado aquí para rendir homenaje, προσκυνεω, sólo se utiliza en referencia a Jesús en el evangelio de Mateo). Esta es claramente la historia de los gentiles, de los magos, que vienen de una conexión con el judaísmo, ya que específicamente piden ver “al rey de los judíos”.

Ahora, por supuesto, lo que siempre recordamos de esta historia es la estrella y los magos. Julio César, Augusto y Herodes todos tenían estrellas en sus monedas como símbolo de su realeza. A algunas teorías les gustaría explicar lo de la estrella usando la ciencia. Ulrich Luz, por ejemplo, señala una conjunción entre Júpiter-Saturno como una de las explicaciones. Pero esto no tiene sentido. El hecho es que Dios se sirve de un milagro para simbolizar la realeza y divinidad del Hijo de Dios. Este milagro demuestra el deseo de Dios para llevar a los gentiles el plan de salvación que se está desarrollando. La estrella que cuelga del cielo es Dios anunciando al mundo: “¡Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz!”

  • La historia de los magos a menudo se pierde mezclada con la historia de la natividad. ¿Qué piensas de la historia cuando vemos en el trasfondo de ella la voluntad de Dios?
  • Discute algunos períodos de tu vida, cuando miras hacia atrás y puedes ver la influencia de Dios sobre lo que estaba ocurriendo.

Este sermón escrito por originalmente se publicó para Epifanía 2013.

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Estudio Bíblico, Navidad 1 – 30 de diciembre de 2018


[RCL] Isaías 61: 10-62: 3; Salmo 147 o 147: 13-21; Gálatas 3: 23-25; 4: 4-7; Juan 1: 1-18

Isaías 61: 10-62: 3

Está claro en la profecía dada a Isaías que Dios tiene la intención de que su pueblo Israel sea un faro para otras naciones. Las imágenes fuertes de “guirnaldas”, “joyas”, “corona” y “diadema” indican una riqueza que Dios otorga a aquellos que le son fieles. Pero estas riquezas adornan a su pueblo con un propósito único: están destinadas a ser una señal para aquellos que aún no conocen al Dios de Israel. Los dones que Dios amablemente le da a su pueblo están destinados a atraer a otros a una relación con él. La salvación que recibimos del Padre no se entiende como una reivindicación de nosotros mismos frente a los que están pereciendo, sino como un medio para llevarles la salvación. Dios tiene la intención de que Israel sea una antorcha que ilumine el camino a los demás.

  • ¿Qué regalos te ha otorgado Dios? ¿Cómo podrías usar esos dones para atraer a otros a Dios?

Salmo 147 o 147: 13-21

El Salmo 147 es un canto de alabanza y acción de gracias que expresa directamente cómo Dios es fiel en cumplir sus promesas a su pueblo. Aquellos a quienes él es fiel están llamados a adorarlo. Nuestra adoración a Dios es todo lo que podemos ofrecer en agradecimiento por la renovación de la vida y la abundante provisión que recibimos de él.

  • “Palabra” se usa en los versículos 16, 19 y 20. ¿Cuán poderoso es el significado de la “palabra” que varía entre estos tres versículos?
  • ¿De qué manera la venida de la Palabra de Dios en la persona de Jesucristo, que ha sido revelada a todas las naciones, afecta nuestra comprensión de la cualidad de “elegido” del pueblo de Dios?

Gálatas 3: 23-25; 4: 4-7

La epístola de Pablo a la Iglesia de Galacia reconoce tanto el mérito como las limitaciones de “la ley”: antes de la venida de Cristo, la ley era el medio del pacto y la relación entre Israel y Dios. La ley era el medio previo para reclamar a Dios como Padre, pero a través de su hijo, ahora podemos reivindicar en un sentido más verdadero ser hijos e hijas de Dios el Padre. Debido a que la Palabra de Dios ha tomado nuestra carne humana, nuestra humanidad es libre de unirse al Padre de una manera nueva.

  • ¿Nuestra reivindicación de Dios Padre nos libera de nuestra responsabilidad con respecto a su ley?
  • ¿De qué somos herederos? ¿Qué responsabilidades tiene esa herencia sobre nosotros?

Juan 1: 1-18

El relato del Evangelio de Juan varía mucho de los relatos de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Mucho más preocupado por las nociones teológicas que por las narrativas que siguen las otras tres versiones, su prólogo salta de pies a cabeza en aguas profundas. Gran parte de nuestra comprensión de la relación entre el Padre y el Hijo, tal como se expresa en los credos de la Iglesia, se extrae directamente de este prólogo. Recordando la historia de la creación del Génesis, Juan nos asegura la naturaleza y la autoridad de la Palabra que toma sobre sí nuestra carne humana, para que él pueda vivir entre nosotros y para que vivamos de verdad. La Palabra hecha carne en la persona de Jesucristo nos llama a crecer en la vida que quiere para nosotros y a aceptar a Dios como nuestro Padre. Como en la carta a los gálatas, vemos que el Hijo ha venido a cumplir lo que la ley no podría realizar: la verdadera relación con Dios el Padre.

  • ¿Qué quiere decir Juan cuando escribe: “Vino a lo que era suyo, y su propia gente no lo aceptó?” ¿Cómo podría relacionarse esto con las declaraciones sobre “la ley” tanto en Juan como en Gálatas?
  • ¿De qué manera nuestras vidas en Cristo dan testimonio de su poder? ¿Cuál es una manera concreta de testificar a la luz de Cristo?

Este sermón escrito por el Reverendo Andrew Cruz Lillegard originalmente se publicó para Navidad 1, 2017.

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Estudio Bíblico, Adviento 2 (C) – 9 de diciembre de 2018


[RCL]: Baruc 5:1-9; Cántico 16; Filipenses 1:3-11; Lucas 3:1-6

Baruc 5:1-9

En el capítulo anterior del libro de Baruc, la ciudad de Jerusalén habla como una madre de luto a sus hijos que están en el exilio, alentándolos:

“¡Sigan, hijos míos, sigan su camino! ¡Yo me quedo abandonada! Me he quitado mis vestidos de los días de paz, me he puesto ropas ásperas para orar y clamaré al Dios eterno mientras viva. ¡Ánimo, hijos, pídanle ayuda a Dios, y él los librará de la tiranía y del poder de sus enemigos! Yo espero que el Dios eterno los salve; el Señor santo y Dios eterno me ha dado la alegría de saber que pronto tendrá compasión de ustedes. Yo, con tristeza y lágrimas, los vi partir; pero Dios me los devolverá con alegría y gozo eternos.” Baruc 4:19-23

En este pasaje, el profeta dirige a Jerusalén un mensaje de gran esperanza: le dice que se quite la ropa de luto y la reemplace con un manto de justicia, belleza y gloria que proviene de Dios, porque Dios ha ordenado que sus hijos le sean devueltos. Él ha “ordenado que se aplanen los altos montes y las colinas eternas”, por la predicación de Juan el Bautista, los cristianos proclaman que el “árbol oloroso” al que Dios ordenaría dar sombra a Israel se cumplió en la cruz de Cristo.

El Adviento es una estación para que los cristianos recuerden la visita salvadora de Dios a su pueblo en el pasado y para que esperen el cumplimiento de su promesa de “volver, con gloria, para juzgar a vivos y muertos” y dar paso a la vida eterna. De la misma manera, este pasaje capta a la vez la esperanza apremiante de Israel de que le devuelvan la tierra que Dios le dio a sus antepasados y su esperanza, que se fusiona con la nuestra, mientras espera con ansias el cumplimiento máximo de las promesas de Dios en Jesucristo.

  • ¿Puede identificar algún lenguaje en este pasaje que anticipe o presagie las imágenes representativas del bautismo?
  • Gálatas 4:26 afirma que la Jerusalén celestial a la que nos referimos “es libre, y nosotros somos hijos suyos” ¿Cómo podría esto influir en nuestra lectura de Baruc 4:19-23?

Cántico 16

El cántico de Zacarías capta maravillosamente de qué se trata la salvación de Dios. Zacarías comienza por declarar a Dios “bendito”, tal como lo hacemos todos los días en la misa: “Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo” No estamos simplemente llamando a Dios supremamente feliz, como el arcángel Gabriel llama a María; más bien estamos llamando a Dios la fuente misma de la beatitud y la perfección de toda la creación. Zacarías continúa luego describiendo por qué Dios es bendito. Ha visitado a su pueblo con el propósito de liberarlo por medio del Salvador esperado. Pero liberarlo ¿para qué? Así como cuando Dios liberó a su pueblo que estaba esclavizado en Egipto, el pueblo es liberado para adorar a Dios: “Libres de temor, le sirvamos con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días”. De lo que Dios nos está salvando es de los efectos del pecado en nuestras vidas, para que nuestras vidas puedan ser totalmente entregadas a Dios sin temor ni obstáculos, y para que él pueda compartir plenamente su bendición con nosotros. Este ha sido siempre el propósito de los pactos de Dios: recuperar a la humanidad [para que esté] en comunión con él, desde aquel momento en que Adán fue expulsado del Paraíso. Por esta razón Juan el Bautista aparece en escena, preparando el camino para que Jesús predique la generosidad abrumadora de Dios al declarar una amnistía para los pecadores arrepentidos. “Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo”. “Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. Amén”.

  • ¿Cómo sería ser eso de ser “libres de temor, [para que] le sirvamos con santidad y justicia en su presencia” aplicado en su vida cotidiana?
  • ¿Alguna vez ha experimentado una libertad reverencial y gozosa en algún momento de su vida?

Filipenses 1:3-11

“Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese”. Esta es precisamente nuestra esperanza de Adviento mientras esperamos el día del regreso de Jesucristo. La buena obra iniciada en nosotros fue nuestro bautismo, donde nos unimos a Jesucristo como miembros de su Cuerpo místico, nuestros pecados fueron perdonados y recibimos una nueva fuente de vida en Dios al recibir el Espíritu Santo. Pablo ora para que la vida de Dios dada a los filipenses como una semilla en el bautismo llegue a la madurez en un desbordamiento de amor y prudencia, virtudes que producen la semejanza de Dios en nosotros porque Dios es amor (compare con 1 Juan 4:7-9). Estas virtudes nos permiten discernir lo que es bueno en cualquier circunstancia y querer hacerlo de todo corazón, produciendo una “cosecha de buenas acciones gracias a Jesucristo, para honra y gloria de Dios”. Dios es glorificado sobre todo en su pueblo hecho a su imagen y semejanza, y por eso él está obrando en nosotros, vertiendo su vida y su amor en nosotros, transformándonos en reflexiones de él: santo, sin culpa, puro y virtuoso. Este es un evangelio maravilloso: ¡unámonos a Pablo para proclamarlo, sin importar el precio!

  • ¿Cuál es esa persona con la que Dios lo está incitando a compartir el Evangelio? ¿A quién le puede pedir que le ayude a orar por esa persona, para que Dios pueda poner los cimientos de la fe en ella?
  • ¿De qué manera lo llama Dios a madurar en la vida de Cristo?

Lucas 3:1-6

El evangelista Lucas hace grandes esfuerzos para ofrecernos un contexto histórico relacionado con la predicación de Juan el Bautista sobre el arrepentimiento en el desierto. Primero, Lucas nos coloca en los tiempos de los emperadores, gobernadores, tetrarcas y sumos sacerdotes. O sea, se trata de una historia de “este mundo” según los planes de hombres poderosos y sus gobiernos. Luego, Lucas nos coloca en una línea de tiempo relacionada con la Historia de la Salvación al citar al profeta Isaías (versículos 4 al 6). Aquí los planes eternos de Dios se entrecruzan con un lugar y un tiempo en particular, y en esa intersección hay una persona en particular que hace un llamado único al arrepentimiento y al perdón. Sin embargo, este llamado a repensar la dirección de nuestras vidas en preparación para la visita del Señor es sobre todo muy universal, pues el arrepentimiento es el que pone todo a un mismo nivel. Tanto los judíos como los gentiles, tanto los fuertes como los débiles, los ricos como los pobres, las personas del siglo I como las del siglo XXI deben acudir humildemente a Dios para pedirle perdón y comenzar a vivir una vida que dé buenos frutos. Pero es una igualdad que, paradójicamente, favorece a los gentiles, a los débiles, a los pobres, a los humildes, e incluso a los que no tienen prejuicios modernos contra la idea de una revelación divina.

Por lo tanto, nosotros también debemos examinarnos a la luz del inminente regreso de Jesús, y pedir que Dios nos dé gracia con gozo para hacer valer nuestro arrepentimiento y renuncias bautismales, que nos ayude a enderezar todo camino torcido, a disminuir nuestra arrogancia para recibir su gracia, a corregir todo defecto, y suavizar nuestra rudeza, para que podamos saludar a Jesús con alegría a su regreso.

  • ¿Desearía tener más tiempo antes de que Jesús regrese, o puede decir ahora mismo, sin dudarlo: “Maranatha, ven Señor Jesús”?
  • ¿Qué caminos torcidos quiere nuestro Señor enderezar en usted? ¿Qué obstáculos ha colocado usted ante Él, de tal manera que Él deba eliminarlos para que usted pueda anticipar con mayor alegría su regreso?

Ryan Jordan es actualmente un estudiante de último año en el Seminario Teológico de Nashotah House de la Diócesis Episcopal del Río Grande. Se había graduado en North Central College en Naperville, Illinois, con una licenciatura en Estudios de Asia Oriental y Japonés y una maestría en Artes Liberales de St. John’s College en Santa Fe, Nuevo México. Está casado hace cuatro años con su maravillosa esposa, Mallory, y tiene además dos gatos en casa.

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Estudio Bíblico, Adviento 1 (C) – 2 de diciembre de 2018

[RCL]: Jeremías 33: 14-16; Salmo 25: 1-9; 1 Tesalonicenses 3: 9-13; Lucas 21: 25-36

Jeremías 33: 14-16

“Miren que llegan días –oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá”.

En esta frase hay dos cosas que me llaman la atención. Estoy segura de que Dios es bueno, y de que cumplirá las promesas hechas. Al mismo tiempo, me llama la atención la frustración de los israelitas, e incluso nuestra frustración hoy en día, al tener que esperar en el Señor.

  • ¿Qué promesas te ha hecho Dios?
  • ¿Qué esperas que Dios cumpla?
  • ¿Cómo podemos confiar en la seguridad de que Dios cumpla y lleve a buen término las promesas que ha hecho?

Descansemos en la fe y confianza de esas promesas.

Salmo 25: 1-9

En las primeras líneas de este salmo, encontramos una gran oración de confianza: “A ti, oh Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío”. ¡Qué bella manera de comenzar una oración! El salmista también muestra su propia humanidad y la duda en la siguiente línea: “No sea yo humillado, no triunfen mis enemigos sobre mí”. La historia de nuestro caminar con Dios en fe es a menudo la de confiar incluso ante la duda.

  • Cuando llegamos al final del día, ¿podemos también decir: “En ti he confiado todo el día”?
  • ¿Cómo nos sentiríamos colocando continuamente nuestra confianza en Dios?
  • ¿Qué reto sería ese para nosotros?
  • ¿Cómo podrían ser transformadas nuestras vidas?

Tal vez nos encontramos con que “todos los caminos del Señor son amor y fidelidad”, ¡qué regalo sería ese!

1 Tesalonicenses 3: 9-13

Esta carta la escribió Pablo a una de las comunidades de la iglesia primitiva. Me pregunto, en nuestra condición de miembros de la Comunión Anglicana, con qué frecuencia, pensamos de esta manera de nuestras iglesias compañeras. Sospecho que ha cesado la práctica de escribir animándose los unos a los otros, en parte porque vivimos en un mundo en el que las cartas no son la forma más rápida de comunicación, y en parte porque simplemente nos olvidamos de alentar y dar gracias a Dios por los demás. Seguir la llamada de Dios es difícil. Tenemos que fortalecernos los unos a los otros, para animarnos en nuestros ministerios, incluso cuando no estamos de acuerdo.

  • ¿Cómo podemos fortalecernos los unos a los otros?
  • ¿De qué manera podemos animarnos los unos a los otros en nuestras vocaciones y ministerio?

Que abundemos en el amor mutuo y nuestros corazones se fortalezcan en santidad.

Lucas 21: 25-36

Es difícil para mí leer esta lectura del evangelio sobre las señales de la venida del hombre y no conectarla con algunos maestros y predicadores de la fatalidad y del pesimismo a los cuales les encanta hablar sobre el fin de los tiempos y dibujar líneas en la arena sobre quién será salvado. Sin embargo, después de leerla un par de veces me parece que este pasaje no trata acerca de vivir en miedo sino de permanecer firmes en nuestra verdad como cristianos. Las instrucciones de Jesús no tratan sobre pasar el tiempo preocupados y en preparación para esta venida, sino más bien en “ponerse de pie y levantar la cabeza” cuando sucedan estas cosas.

  • ¿Estamos preparados para mantenernos fuertes en la fe? ¿Por qué o por qué no?
  • “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. ¿Cómo podemos permanecer firmemente fieles a las palabras eternas de Jesús y abandonar las cosas pasajeras?

Este estudio bíblico, escrito por Jasmine Bostock, originalmente se presentó para 29 de noviembre de 2015.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 26 – 18 de noviembre de 2018

Propio 28


(RCL): 1 Samuel 1:4-20; 1 Samuel 2:1-10; Hebreos 10:11-14 (15-18) 19-25; Marcos 13:1-8

1 Samuel 1:4-20

Los libros de Samuel tratan del período que marcó el surgimiento de la profecía y de la monarquía en el antiguo Israel. El Primer Libro de Samuel se abre con un tema recurrente en la historia de Israel: Dios escucha el clamor de los marginados y oprimidos. En este caso se trata de Ana, la amada esposa de Elcana, el hombre que será el padre de Samuel. Ella es incapaz de tener hijos. Penina, la otra esposa de Elcana, se burlaba de Ana por su infecundidad.

Esta historia, como tantas otras de las Escrituras, ilustra cómo Dios encuentra un camino en nuestras vidas en momentos de desesperación y de tristeza. De hecho, el testimonio bíblico indica que Dios anhela estar con nosotros en los momentos de prueba y de dolor, el Señor tiene preferencia por aquellos que están sufriendo. Mientras que Dios ciertamente no diseña o planifica dificultades para nosotros, es a través de nuestras heridas, a través de la grieta en el corazón, cómo la luz de Dios entra en nuestras vidas.

Ana nos representa a todos los que nos hemos enfrentado a situaciones desesperadas. Su historia muestra cómo Dios puede transformar incluso las situaciones más desesperadas en futuros sorprendentemente maravillosos. Por encima de todo, nos enseña la necesidad de comunicar nuestras aspiraciones más profundas a Dios, confiando en el poder del Señor para convertir la oscuridad en luz, incluso cuando vemos que no hay un lugar para el amanecer.

  • ¿Has experimentado la presencia consoladora de Dios en tiempos de penuria? ¿La historia de Ana se encuentra en solidaridad con la tuya?
  • ¿Dónde / cuándo en tu vida has experimentado el poder transformador de Dios (es decir, el poder de Dios para transformar las situaciones sin esperanza en un futuro lleno de esperanza)?

1 Samuel 2:1-10

El autor del Evangelio de Lucas basó su texto del Magnificat (Lucas 1:46-55) en esta canción de Ana. Los temas de María y Ana son similares: alegría por el nacimiento de un niño y alabanza del poder de Dios. El Magnificat nos habla de la misericordia de Dios, mientras que Ana ensalza la justicia de Dios. Ambas cantan el derribo de los ricos y el ensalce de los pobres por parte de Dios. Las palabras de Ana mencionan explícitamente la derrota de los enemigos de Dios (y de ella). ¿Qué significa este lenguaje bastante fuerte: “Destruye los arcos de los poderosos” y “los malvados mueren en la oscuridad”? Aunque la mayoría de los adultos maduros no trazan planes o rezan por la destrucción de las personas que no les gustan, hay muchas fuerzas negativas a que nos enfrentamos en nuestras vidas, fuerzas que perpetúan la opresión, fuerzas que solamente Dios puede contrarrestar y transformar. Por ejemplo, caemos víctimas de problemas de auto-odio, depresión, dificultades familiares / maritales, rencor mantenido y resentimiento albergado. Estas fuerzas nos oprimen, nos impiden ser las personas que Dios nos llama a ser. Y a veces estos poderes pueden ser tan fuertes que parece que no hay manera de liberarse de ellos. La canción de Ana, sin embargo, es un testimonio del poder de Dios para superar incluso estos problemas aparentemente insuperables.

  • ¿Hay palabras, frases o imágenes en la canción de Ana que te hablen?
  • ¿Cómo te suenan a ti las palabras de Ana del “gran cambio” (es decir, los hambrientos dejan de tener hambre, la mujer estéril da a luz a siete, etc.)?

Hebreos 10:11-14 (15-18) 19-25

En tiempos de desolación, podemos pensar que somos indignos de acercarnos a Dios. Tal vez nos sentimos abrumados por una instancia o un patrón de fracaso personal, un ataque de melancolía, o nos volvemos conscientes de nuestra propia distancia de Dios debido al descuido de nuestra relación con Dios. Podríamos tener dificultades para volver a Dios porque nos falta confianza en nuestra dignidad para reanudar la relación. Mientras que tales sentimientos no predominan en la vida espiritual, son bastante reales.

Este pasaje de Hebreos nos dice que Jesús nos ha proporcionado acceso irrevocable hacia Dios. Como cualquier hijo predilecto, Jesús puede ir directamente a su Padre, incluso cuando parece que las puertas están cerradas. Y Jesús nos lleva con él. Por eso, cuando queremos acercarnos a Dios, no hay pecado, ni defecto, ni hay tiempo o distancia que nos separe de Dios. Esta es la compasión de Dios, el amor de Jesús por toda la humanidad, y la fe en la voluntad y visión del Creador, a pesar de que se requirió que pasase a través de una tortuosa muerte, nos ha mostrado lo mucho que Dios desea estar en la vida de cada persona. Hoy este texto nos enseña que no hay barreras entre nosotros y Dios, solamente las que nos colocamos a nosotros mismos en nuestras propias mentes y corazones.

  • ¿Cuáles son las barreras que erigimos que nos alejan de Dios? ¿De qué manera el pasaje de hoy de Hebreos te habla de este problema?
  • ¿Qué te dice el verso “acerquémonos con corazón sincero, con una fe completamente segura, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”?

Marcos 13:1-8

Las piedras del muro occidental del Templo de Jerusalén, que todavía se pueden ver hoy, fueron y son bastante impresionantes. De hecho, algunas tienen 30 pies de largo. Estas fueron seguramente las piedras a que los discípulos de Jesús se referían. Jesús usa su observación sobre las piedras como trampolín para una profecía acerca de la nación y del pueblo que él quería. Esto es apropiado en el contexto de su próxima ejecución. Mientras que los occidentales modernos hablan de que la vida “desaparece ante nuestros ojos” antes de morir, la gente del antiguo Cercano Oriente creía que en los días previos a la muerte uno obtenía poderes de profecía. Jesús lo muestra aquí. Lo que sigue de Jesús es un ejemplo de pensamiento y discurso apocalíptico. Lo “apocalíptico” era una forma literaria común en el período bíblico (véase, por ejemplo, el libro de Daniel y el Apocalipsis), pero es ajeno a nosotros en el mundo moderno. La literatura apocalíptica usa cierto vocabulario e imágenes, en este caso, terremotos, guerras, hambrunas, etc., para transmitir una verdad más grande. Jesús nos está diciendo que tengamos cuidado y perseveremos en los momentos de dificultad y de prueba, ya que ningún poder puede prevalecer contra el poder del Dios todopoderoso.

  • ¿Dónde /cómo encuentras consuelo/alimento espiritual en el discurso apocalíptico de Jesús en el evangelio de hoy?
  • ¿Cómo te relacionas, desde tu propia experiencia, con lo que Jesús dice en el versículo ocho: “Esto no es más que el comienzo de los dolores de parto”?

Este estudio bíblico, escrito por Brian Pinter, originalmente se presentó para 18 de noviembre de 2012.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 25 – 11 de noviembre de 2018

Propio 27


(RCL) Rut 3: 1-5; 4: 13-17; Salmo 127; Hebreos 9: 24-28; Marcos 12: 38-44

Rut 3:1-5; 4:13-17

La familia de Naomi y Rut se encuentra al borde de la extinción. Ambas son viudas, ambas están en la indigencia, y Rut es una moabita, noes israelita, es una extranjera. Naomi, demasiado vieja para volver a casarse y tener hijos, envía Rut a ver a Booz, un miembro de la familia extendida, con la esperanza de que Booz se case con ella y las reciba en su casa. Lo hace, y se convierte en el pariente-redentor, y Rut se convierte en la bisabuela del rey David.

Un tema importante en el libro de Rut es el que se reciba a los extranjeros. La bondad amorosa de Booz hacia las que fácilmente podría haber despedido (Rut estaba más estrechamente relacionada con otro hombre en la comunidad que no la aceptaría) está en consonancia con el estribillo constante de Yahvé, en todo el Antiguo Testamento, sobre la atención a los extranjeros y empobrecidos.

  • ¿Quién en tu vida podría utilizar una intencionada bondad amorosa?
  • ¿Quién sabe lo que esa persona, tal vez en los márgenes de los círculos sociales o familiares, podría hacer por el reino de Dios, si tú la aceptaras…?

Salmo 127

La Sagrada Escritura tiene una visión bastante radical de la dependencia de nuestro mundo de Dios: si el maestro de obras y los vigilantes no tienen la ayuda de Dios, su trabajo es una pérdida de tiempo. Al igual que la lectura de Rut, el salmo se hace eco del tema del cuidado y la provisión del Señor para con el pueblo de Dios. Este salmo en particular, se centra en los niños, como “patrimonio del Señor”, como dones de Dios: el medio para sostener nuestra propia especie consiste en un sí totalmente dependiente del Señor que hace prosperar el fruto en el vientre.

Nuestra sociedad, en general, no tiene este punto de vista hacia los niños. Lo que el salmista llama “regalos”, “felicidad”, y “patrimonio”, nuestra sociedad a menudo llama “inconvenientes”, “gastos innecesarios”, o un “obstáculo” para la carrera de uno. Incluso los cristianos más devotos caen, en de vez en cuando, en esta manera de pensar. Si somos honestos, esos pensamientos cruzan nuestra mente más de lo que nos gustaría admitir.

Finalmente tenemos que hacer a una elección consciente:

  • ¿De dónde vamos a tomar señales cuando se trata de la forma en que pensamos acerca de los niños?
  • ¿Del guión de la nueva comedia de situación, o de nuestro texto sagrado?
  • ¿Del púlpito de la cultura pop, o de la boca de Dios mismo?

Hebreos 9: 24-28

No podemos pretender que estas antiguas ideas sobre cómo limpiar una comunidad de la culpa de sus malas acciones sean fáciles de comprender para los modernos como nosotros, pero hay que intentarlo, si el sacrificio de Jesús va a tener sentido para nosotros. Perdón por la analogía, pero si el pecado es la contaminación, entonces la sangre es un exitosa iniciativa para “limpiar nuestras calles”. Si el pecado nos ensucia, la sangre nos limpia. Pero ¿cuya sangre, y de qué tipo? La de una víctima pura, ofrecida a Dios por un sacerdote. Al igual que los sumos sacerdotes de la antigüedad, Jesús se presenta ante Dios en el lugar santísimo, no presentando la sangre de un animal, sino su propia sangre, la que se había derramado en el más extraño de los altares, el altar de una cruz romana. Paradójicamente, Él es al mismo tiempo sacerdote víctima sacrificial, haciendo una “ofrenda perfecta y un sacrificio a Dios”.

La sangre de Jesús se nos es re-presentada cuando recibimos la eucaristía, nuestro principal acto de culto cuando proclamamos la muerte del Señor hasta que venga de nuevo. Esto no es fácil de entender, de hecho, se trata de “una locura para los que se pierden”, pero es inestimablemente digno de meditación y devoción. Cristiano, he aquí el Cordero de Dios. He aquí el que quita los pecados del mundo.

  • ¿Cómo ves este sacrificio?
  • ¿Cómo informa tu visión de la eucaristía?

Marcos 12: 38-44

Aquino en Catena Aurea cita a Beda diciendo que el significado alegórico del pasaje es que la “la viuda pobre es la simplicidad de la Iglesia: pobre en efecto, porque ella ha desechado el espíritu de orgullo y los deseos de las cosas del mundo; y viuda, porque Jesús su esposo ha sufrido la muerte para ella. Ella deposita unas moneditas en el arca, porque tiene amor a Dios y al prójimo, o los dones de la fe y de la oración; que son vistos como moneditas en su propia insignificancia, pero medidas por el mérito de una intención piadosa… ella entiende que incluso su misma vida no es de su propio mérito, sino de la gracia divina”.

Más obviamente, el sentido literal contrasta con la élite religiosa, que es corrupta e hipócrita y dona su dinero para el espectáculo, y con la humildad de la viuda que dio casi nada, y, sin embargo, lo dio todo.

  • Dado que las Sagradas Escrituras están escritas para la Iglesia, de la que formamos parte, ¿qué elogio hace Jesús de esta mujer que nos inspira?
  • ¿Cómo podemos imitar su humildad?
  • ¿Qué podemos dar a Dios, incluso de nuestra pobreza?

Este estudio bíblico, escrito por Rvdo. Ryan Pollock, originalmente se presentó para 8 de noviembre de 2018.

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Estudio Bíblico, Día de Todos los Santos – 4 de noviembre de 2018


[RCL]: Sabiduría 3:1-9 o Isaías 25:6-9; Salmo 24; Apocalipsis 21:1-6a; Juan 11:32-44

Sabiduría 3:1-9

Cuando la Iglesia se reúne para celebrar la Fiesta de Todos los Santos, yo siempre me imagino como cuando una familia está reunida en el cementerio para honrar a un pariente querido. Al igual que en el Día de los Caídos [en los EE. UU.], visitamos el lugar de reposo final del abuelo, en este día celebramos a aquellos a quienes la Iglesia reconoce como los mejores ejemplos de una vida vivida en Cristo. Si en este día santo nos reunimos en la tumba de los santos en reposo, entonces esta lectura del libro de la sabiduría es el epitafio en la lápida que se encuentra ante nosotros. Ahí se encuentra nuestra esperanza cristiana. La esperanza de la vida eterna se remonta incluso a los antepasados de nuestra tradición cristiana, y durante siglos esa promesa ha estado inscrita en nuestros textos más sagrados. Es una promesa tan grande que nos invita a esta ocasión sagrada.

  • ¿Qué santos en particular han influido en su experiencia cristiana?
  • ¿Cómo lo pone en contacto a usted esta fiesta con esos santos y con toda la comunión de santos?

Isaías 25:6-9

¡Qué bendición y consuelo es leer este pasaje! “En el monte Sión, el Señor todopoderoso preparará para todas las naciones un banquete con ricos manjares y vinos añejos”. Eso suena como una cena que a todos nos va a gustar. Junto con ella viene el alivio de nuestro sufrimiento y la eliminación de los obstáculos que nos separan de Dios. “Y en ese monte destruirá el Señor el velo que cubría a todos los pueblos, el manto que envolvía todas las naciones; destruirá para siempre la muerte”. Este es un pasaje sobre una agradable celebración. Hemos esperado en el Señor, dice el profeta, ahora alegrémonos. Hoy leemos este pasaje para celebrar a los santos que esperaron pacientemente en el Señor mientras nosotros seguimos esperando. Mientras imaginamos esas ricas imágenes de aquellos [santos] que ya están festejando en la cima de la montaña, recordamos también sus ejemplos de servicio constante en el nombre de Jesús mientras caminaban por la tierra.

  • ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de los santos mientras nosotros mismos esperamos en el Señor?
  • ¿Cómo podemos rogar para que los santos en reposo nos den su guía?

Salmo 24

Hoy, la oración del salmista tiene que ver con una pregunta sagrada: “¿Quién puede subir al monte del Señor? Y ¿quién puede permanecer en su santo templo?”. Entonces, se da una respuesta de inmediato: “El que tiene las manos y la mente limpias de todo pecado; el que no adora ídolos ni hace juramentos falsos”. Es fácil ver por qué leemos esto en el día de Todos los Santos. Aquellos con manos limpias y corazones puros son los mismos santos de nuestra tradición. Estos son los que han sido bendecidos por el Señor y han recibido su recompensa de las manos salvadoras de Dios. Los santos siguen siendo nuestros modelos benditos para la vida en la tierra, pero también son nuestros defensores en el cielo. El salmo comienza recordándonos que Dios creó la tierra, aunque, recuerden, Génesis nos dice que Dios también creó los cielos. Los santos siguen siendo ejemplos para nosotros en la tierra, mientras viven en el cielo con el Dios que es la fuente de nuestra existencia y nuestra recompensa final, nuestra realidad presente y nuestra salvación.

  • ¿Cómo nos conectan los santos no solo con un modelo terrenal de vida en Cristo, sino también con uno celestial?
  • ¿Conoce a alguien que en pensamiento, palabra y obra lo oriente a usted hacia una realidad celestial? ¿De qué manera lo hace?

Apocalipsis 21:1-6a 

Este pasaje nos alienta, como lo hace con frecuencia el libro de Apocalipsis, a usar nuestra imaginación de manera que hasta resultará extraña para nosotros mismos. Después de todo, ¡la imaginación no es solo cosas de niños! En medio de nuestra vida cotidiana que puede ser aburrida, dejamos que las cosas prácticas gobiernen nuestros corazones, pero para el autor de este texto, la imaginación es como un escape bendito. La creencia en la Nueva Jerusalén estaba muy extendida en los tiempos bíblicos. Como alguien que estaba sufriendo de las atrocidades del gobierno romano, el escritor probablemente no tenía otra de forma de desahogarse del dolor que le producía esa vida oprimida. Cuando entramos en el mundo de la imaginación del escritor, no solo podemos darnos una idea de cómo el escritor se escapa con creatividad –como una ciudad celestial que desciende desde arriba–, sino que también se nos recuerda la importancia de tener nuestras propias imágenes de un futuro mejor. Estas imágenes pueden ser, por ejemplo, un compromiso renovado hacia un diálogo civilizado en nuestro país, un mundo donde no haya personas sin hogar o una sociedad con atención médica asequible para todos. Pero nuestra imaginación no se limita a las cosas de este mundo; también puede explorar el mundo venidero. Así que quédese un momento con su imaginación, con este pasaje y con la comunión de santos que se preguntan acerca de una promesa que, al menos para nosotros, aún no se ha revelado.

  • ¿Alguna vez usa su imaginación [cuando lee estos pasajes]? ¿Cómo aumenta esto su fe?
  • Aunque no estemos oprimidos de la misma manera que nuestro prójimo de otros tiempos, ¿cómo puede la imaginación persistente ser un escape saludable para nuestras luchas diarias?

Juan 11:32-44

Jesús se conmueve hasta las lágrimas. En una muestra de toda su humanidad. Jesús lamenta la pérdida de su amigo, Lázaro. Para empeorar las cosas, en medio de su dolor, a Jesús le hacen muchas preguntas, tal vez acusaciones, de que él podría haberlo salvado. Seguro que era algo doloroso. Jesús procede, todavía muy afligido, a resucitar a Lázaro y al hacerlo renueva la fe de María, Marta y la de otros en la multitud. El pasaje está especialmente muy relacionado con la celebración de Todos los Santos, no porque se trate de la muerte, sino porque es un pasaje que es un gran ejemplo de la vida eterna, la promesa que Dios ha hecho a través de Cristo a cada uno de nosotros. Jesús dice: “¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios?” La fe de los seguidores de Jesús fue recompensada en este acto milagroso. Es posible que nunca hayamos visto a alguien resucitado de entre los muertos, pero hay otras formas como experimentamos la gloria de Dios: el nacimiento y el bautismo de un niño, el amor incondicional de nuestras familias, amigos y vecinos y, sobre todo, a través de la participación en la Eucaristía.

  • ¿Cuándo le ha sido revelada la gloria de Dios? ¿Fue un gran momento como cuando uno dice “¡ajá!” o un pequeño susurro en la noche?
  • ¿Cómo se manifiesta la gloria de Dios en el recuerdo de las vidas de los santos? ¿Cómo lo sabe?

El Reverendo Warren Swenson es sacerdote de la Diócesis de Misuri Occidental y estudia en el programa de Maestría en Teología Sagrada en el Seminario de Teología de la Universidad del Sur en Sewanee, Tennessee, donde recibió su Maestría en Divinidad, en 2018. Actualmente se desempeña como párroco del Ministerio Episcopal del Sureste de Tennessee (STEM). Warren y su esposo Walker disfrutan de largas conversaciones en la terraza trasera [de su casa] y a ambos les encanta viajar.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 23 – 28 de octubre de 2018

Propio 25


[RCL] Job 42:1-6, 10-17; Salmo 34:1-8, (19-22); Hebreos 7:23-28; Marcos 10:46-52

Job 42:1-6, 10-17

El Libro de Job es una historia clásica, contada con muchos elementos clásicos. Es una historia con un protagonista intachable, pero a quien aún así le llegan los tiempos difíciles, con tres adversarios, y que se resuelve, al fin, de la manera más inesperada que pudiera imaginar el lector. La restauración de las riquezas de Job sucede no solo en cantidades asombrosas, sino a través de una extraordinaria serie de eventos. Job, el héroe, no es que conquiste a Dios para que le restaure su riqueza anterior. Job no es que logre una hazaña de fortaleza en el último segundo, teniendo todo en su contra. No. [no se trata de eso]. Esta historia se destaca porque Job recibe la recompensa de Dios después de humillarse aún más ante Él. Job había sido humillado hasta el punto de derrumbarse, y aun así Job nunca arremete contra el Dios todopoderoso, ni tampoco lo maldice. Más bien, Job confía en el poder de redención de Dios y practica una fe humilde de la manera más inesperada que pudiera imaginar el lector.

Esta forma diferente de contar la historia del héroe clásico no es que sea una muestra típica de lo mejor del espíritu humano, sino más bien del poder que Dios tiene para restaurar. Esta es la historia de Dios, contada a través de la vida de Job. Tan solo nuestra fe en Dios puede producir riquezas que superan la imaginación. La fe en Dios, no en nosotros mismos, es la fuente última de restauración. El último acto de Job antes de su restauración demuestra que nuestra fe y humildad son poderosas: “Después que Job oró por sus amigos, Dios le devolvió su prosperidad anterior”, y eran esos mismos amigos que intentaron convencer a Job de que su vida pecaminosa causó su caída. Job encontró la fe para creer que Dios incluso los restauraría a ellos también, y luego Job se convirtió en el hombre más bendecido de toda la tierra.

  • Al enfrentar tiempos extremadamente difíciles, ¿en qué se concentra usted para mantener fuerte su fe en el poder de Dios?
  • ¿Qué vislumbres de esperanza encontró durante algún momento extremadamente difícil en su vida?

Salmo 34:1-8, (19-22)

El teólogo estadounidense Jonathan Edwards explicó muy bien el hecho de que experimentar a Dios no es como cuando a uno le describen la dulzura de la miel, sino más bien como cuando uno mismo experimenta el sabor de la miel. El Salmo 34 debe haber sido la causa de que a Edwards se le ocurriera este ejemplo. Este salmo está lleno de verbos de acción. Desde lo que debemos hacer: bendecir, glorificar, proclamar, exaltar, buscar, hasta lo que Dios hace: contestar, librar, salvar, abarcar. Luego, en el versículo 8, “Prueben, y vean que el Señor es bueno”.

Gustar, [saborear], puede ser una acción arriesgada, pero realmente no hay acción que la remplace. Podemos mirar y olfatear todo lo que queramos, pero nuestras papilas gustativas serán la única medida real de la dulzura, de la salinidad y de otras maneras de informarnos si un alimento es aceptable o no. Y puesto que lo que nos entra en la boca debe ser vivificante y no peligroso, hay mucho en juego. En este salmo, se nos alienta a dar un arriesgado salto de fe, y permitir que Dios entre como sustento que da vida. ¡El Señor es bueno, rebosante de energía y deleite, como la dulce miel!

  • ¿Diría usted que usted es un evangélico? ¿Qué es lo que hace difícil, o arriesgado, proclamar la bondad de Dios en nuestro lenguaje cotidiano? Así mismo, ¿qué es lo que lo hace fácil?
  • Cuando usted experimenta plenamente la presencia de Dios hoy, como probar la miel, ¿cuáles son las recompensas reales que usted experimenta?

Hebreos 7:23-28

Esta sí que debe haber sido una difícil tarea en los primeros cien años del cristianismo: convencer a los judíos devotos, de los cuales Jesús de Nazaret era uno de ellos, de que el Mesías realmente ya había llegado y se había ido. Muchos devotos adherentes a la ley hebrea vivieron durante los años de Jesús, sin saber que el Mesías caminó por la tierra en algún lugar lejano, o incluso cercano (o incluso justo delante de ellos). Los primeros apóstoles de Jesús tenían que tratar de convencer a mucha gente.

En este pasaje, se argumenta que Jesús sirve como un nuevo sacerdote y, además, eternamente. El poder de la muerte y la resurrección de Jesús para llegar a cambiar tanto una práctica fiel [establecida] debe haber sido muy difícil de escuchar, y ¡ni hablar de adoptarlo! Y es así como durante cientos de años, esa sigue siendo la tarea cristiana: difundir el mensaje de que hubo un hombre, nacido de Dios, completamente divino y al mismo tiempo completamente humano, que siempre será el sacerdote de usted, y mucho, mucho más. La profecía de Isaías 53 se ha cumplido, de manera tan real, como saber que usted y yo ahora estamos hablando. Jesús vino a ser el Mesías, ungido como el más grandioso Sumo Sacerdote, y aún lo es.

  • ¿Para qué recurre usted a su sacerdote? ¿Cuál es el papel principal que desempeña ese sacerdote?
  • ¿De qué maneras Jesús es también un sacerdote para usted?

Marcos 10:46-52

En esta breve mirada al ministerio de sanidad de Jesús, un mendigo ciego comienza por estar sentado al lado del camino, luego termina de pie, siguiendo a Jesús. ¿Es esta la transformación que Jesús nos ofrece también? Tal vez sea así, pero en la mitad de este pasaje está la clave. Tenemos que invocar el santo nombre de Jesús [con] más [intensidad] que a todos los demás que pasan por donde nos sentamos, porque Jesús es el que tiene el poder de curación. El mendigo ciego lo sabía, y dijo: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!”. Solo lo haría si tuviera fe en que Jesús podría darle lo que más necesitaba. Por eso, su propia fe resultó ser la curación.

  • ¿Para qué milagro sanador llamaría usted a Jesús si él caminara por donde se sentó usted hoy?
  • ¿Qué fue lo primero que le inspiró a seguir a Jesús? ¿Qué ha seguido inspirándolo a seguir a Jesús?

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Estudio Bíblico, Pentecostés 22 – 21 de octubre de 2018

Propio 24


[RCL] Job 38:1-7, 34-41; Salmo 104:1-9, 25, 37b; Hebreos 5:1-10; Marcos 10:35-45

Job 38: 1-7, 34-41

Hemos estado siguiendo la historia de Job, un hombre que una vez lo tenía todo, y ahora lamenta la pérdida no solo de su riqueza y estatus, sino también de sus hijos. Job ha sido empujado hasta el límite máximo. Está completamente desorientado de cómo se supone que debe mantener su fe en el Dios que ama, cuando ha perdido absolutamente todo lo demás.

Este pasaje ha fascinado a los lectores durante siglos, probablemente porque este es el momento en que Dios finalmente se presenta a favor de Job, y Dios se manifiesta en una forma que es completamente inesperada de un benevolente, amado a Dios. Dios tiene una habilidad especial para hacer lo inesperado.

Lo que es incomprensible para Job es también incomprensible para nosotros. Si Dios es bueno, ¿por qué ocurren cosas malas? La respuesta de Dios a Job muestra la bondad de Dios. Mira a todas estas cosas maravillosas que he creado. He creado un mundo lleno de cosas buenas que interactúan entre sí. A veces, en esas interacciones, las criaturas se hieren. Job se encuentra a sí mismo víctima de esas interacciones dañinas de la creación.

  • ¿Qué pasaría si estuvieras al punto de la desesperación, y lo único que querías era una respuesta de Dios, y esta fue la respuesta que recibiste? ¿Qué pensarías acerca de Dios?
  • ¿Puedes pensar en otras ocasiones en las Escrituras en que Dios da respuestas inesperadas?
  • ¿Puedes pensar en otras víctimas de la creación que sufren debido a la interacción con otros seres?
  • ¿Cuál es una forma en la que, como familia humana, podemos disminuir nuestro impacto negativo en las otras criaturas que Dios ha creado? 

Salmo 104: 1-9, 25, 37b 

En este salmo, tenemos otra hermosa descripción de las cosas buenas que Dios ha hecho. Cuando uno se detiene a considerar toda la diversidad de obras del creador, puede ser abrumador.

A menudo es más fácil ver la gloria de Dios en el océano majestuoso o en la hermosa cordillera de lo que es verla en nosotros mismos. La verdad que vemos en este salmo, así como en Job, es que el mismo Dios que creó el sol, la luna y las estrellas también nos ha unido entre sí con el mismo cuidado y amor.

  • ¿Recuerdas la primera vez que viste el océano, o una hermosa cordillera? ¿Cómo te sentiste acerca de Dios?
  • ¿Por qué puede que sea difícil para nosotros vernos como hermosas creaciones de Dios, hechas formidables, maravillosas?
  • ¿Por qué nos es a veces difícil a nosotros vernos unos a otros de la misma manera?
  • ¿De qué manera esto nos detiene?

Hebreos 5:1-10

“En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas…” Dios eligió entrar en el mundo como una de sus muy propias creaciones, como ser humano. Y en el estado humano de Dios, Dios sufrió todo el daño y el dolor a que los seres humanos se enfrentan cada día. Dios sufrió la traición definitiva y absoluta desolación. A veces es imposible encontrar una buena noticia cuando nosotros, como Job, estamos perdidos en un mar de dolor y de confusión. La buena noticia no es que Dios suprimiera nuestro dolor, sino que Dios caminara con nosotros en ese dolor, y que Dios conoce nuestro dolor íntimamente, como si fuera el propio de Dios.

  • Toma un momento para pensar en alguna vez en que has sentido dolor. Dile a Dios lo que el dolor significó para ti, y pregúntale a Dios donde estaba.
  • Piensa en lo que las palabras de consuelo que Dios te puede ofrecer la próxima vez que sientas dolor. Compártelo con un grupo si quieres. 

Marcos 10: 35-45

Aquí tenemos otra sorprendente respuesta de Dios. Santiago y Juan le piden a Jesús cómo llegar a ser el más grande, y Jesús les dice que para ser grande deben ser siervos de los demás, y para ser el primero, tienen que ser esclavos de todos.

  • ¿Cómo contradice esto lo que tú podrías pensar sobre cómo llegar a ser grande?
  • ¿Qué nos enseña nuestra sociedad acerca de cómo llegar a ser grande?
  • ¿Qué aspecto tendría para nosotros seguir el mandato de Jesús de ser siervo para los demás en la sociedad actual?
  • ¿Cómo podemos servirnos mejor no solo entre nosotros, sino también a las demás hermosas criaturas que Dios ha creado?

Este estudio bíblico, escrito por Maggie Foster, originalmente se presentó para 18 de octubre de 2018.

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