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Estudio Bíblico, Pentecostés 19 – 30 de septiembre de 2018

Propio 21


[RCL] Ester 7:1-6, 9-10; 9:20-22; Salmo 124; Santiago 5:13-20; Marcos 9:38-50

Ester 7:1-6, 9-10; 9:20-22 

El libro de Ester no menciona directamente el nombre de Dios, y muchos durante siglos se han preguntado por qué esto es así, o dónde está Dios en este libro. Es importante hacer esta observación ya que cualquier persona escéptica podría seguramente salir con que Dios también está ausente en la era moderna. Nosotros debemos, [por tanto] ser los intérpretes que revelan a Dios en la historia de Ester, así como en el mundo de hoy.

Cuando le preguntan a Ester qué le va pedir a su rey, ya podemos ver [en ese momento] que la voluntad de Dios se impondrá. Es raro que a cualquiera se le ofrezca la mitad de un reino por parte del rey mismo, y más aún cuando esa persona no pide riquezas, sino solo una vida pacifica para su familia religiosa. Por eso, quien adora solo su propio poder, muere con el mismo instrumento que planeaba utilizar para dominar a los demás. En este pasaje, como en todo el libro de Ester, se demuestra que el instinto humano de dominar resulta muy mal al final. Pero triunfa la noción poco común de proteger a los débiles. Esta intuición que sobresale –que es a la vez dadora de vida, desinteresada y sacrificada– es la marca de Dios en nuestras vidas, como lo fue para Ester y Mardoqueo, ya sea que lo nombremos o no. Sus frutos también perduran, mucho más tiempo que cualquier ganancia personal. Es por eso que la fiesta [judía] de Purim con la que comenzó esta historia continúa [celebrándose] hoy a través de generosas donaciones y la celebración de la vida.

  • Arriesgarse uno mismo contra las fuerzas del gobierno en nombre de los demás parece una tontería. ¿Por qué Dios nos urge a colocar las necesidades de los pobres por encima de las nuestras? En otras palabras, ¿cuáles son las recompensas que superan los riesgos inmediatos?

Salmo 124

Este salmo termina repitiendo la respuesta a la gran pregunta del Salmo 121: “¿De dónde vendrá mi ayuda?” De nuevo, se nos recuerda que nuestra ayuda proviene del SEÑOR, que creó todo lo que existe (la tierra) así como también todo que solo podemos aceptar por fe (los cielos). Este salmo usa imágenes vívidas para reconocer la dolorosa sensación de impotencia. Ante los agresores enojados y las aguas envolventes, la experiencia de impotencia es casi abrumadora. Sin embargo, nos han dado la promesa de escapar de nuestra trampa como un pájaro que huye, tal vez una paloma que aparece después de que salimos de esas aguas, y eso nos guía a la seguridad. Y, además, el recordatorio: nuestro salvador es el que creó las aguas en primer lugar y puede hacer que ahogarse parezca como una nueva vida.

  • ¿Cuáles son algunas de las respuestas más comunes, pero erróneas, a la gran pregunta “De dónde vendrá mi ayuda?”
  • ¿Cuáles son las personas de siempre a las que equivocadamente recurrimos como nuestra ayuda, pero que al final encontramos vacías?

Santiago 5:13-20

Santiago nos anima a todos los creyentes a tomar la fe en nuestras manos, y aquí en los versículos finales, en las manos del otro. Un feligrés dijo una vez que uno de los viajes misioneros más difíciles de emprender es el “viaje misionero a un metro de distancia”. O sea, cuando vemos a alguien preocupado, ahí en las bancas de la iglesia, a poca distancia de nosotros. Aquel feligrés dijo que este trabajo misionero resulta ser su favorito, o sea, acercarse a amigos y extraños por igual, cara a cara, para ofrecer consuelo y amistad. ¿Es esto lo que queremos decir con la frase el “sacerdocio de los laicos”?

Santiago también nos pide que llamemos a los ancianos para la unción y la sanación, lo cual estoy seguro es para fortalecernos para estas misiones a un metro de distancia. Recibimos peticiones muy fáciles de ponerse en práctica, como éstas: “confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros” y “hagan volver al pecador de su mal camino”. Estas oportunidades para ser misioneros son abundantes y se encuentran entre las menos fáciles. Eso puede ser una señal de que también son las más urgentes y productivas a medida que anunciamos el reino de Dios. Son nuestras propias manos, pies, rostros y voces los que tienen el poder de dar a conocer a Jesús a los necesitados.

  • Tal vez Elías se mencione aquí para que nos demos cuenta de los resultados concretos de la oración. ¿Conoce historias del impacto concreto de la oración y/o del “sacerdocio de los laicos”?

Marcos 9:38-50

Se sabe que mi abuelo dijo alguna vez: “Mi propósito en la vida es llegar al cielo y llevar a tanta gente conmigo como pueda”. Aquí, Jesús nos da un fragmento de ese mapa de caminos. Primero, el [muy] conocido [versículo], “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”, advirtiéndonos que evitemos buscar razones para hacer enemigos. Luego, todo un drama muy completo sobre las partes más peligrosas del viaje. Puede que haya tentaciones en el camino, pero mantengamos el rumbo y sacrifiquemos cualquier cosa para persistir en el viaje. Llegar al cielo sin un ojo, una mano o un pie es mejor que andar sin rumbo por la eternidad. De hecho, desviarse tan lejos del camino como para causar pecaminosidad en un niño es peor que una muerte dolorosa.

Después de todo eso, el tercer fragmento es el más difícil de interpretar. Tomando la sal para representar la purificación, o como un conservante, tal vez un contrato obligatorio, Jesús dice que eventualmente todos seremos purificados y preservados. Pronto estaremos sujetos a un contrato eterno. Por lo tanto, es mejor comenzar aquí y ahora, purificándonos a nosotros mismos para prepararnos para este viaje. “Vivan en paz unos con otros”: esta debe ser la manera de entrenarse adecuadamente para un viaje conveniente, sin desvíos. Quizás Jesús insinúe que la mejor manera de llegar al cielo es comenzar a vivir ahora como si ya estuviéramos allí.

  • Las frases utilizadas aquí se refieren a entrar en la vida y en el reino de Dios, no en el cielo. ¿Cómo cambiarían nuestras opciones y conductas si creyéramos que el cielo realmente podría comenzar en esta vida?

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Estudio Bíblico, Pentcostés 18 – 23 de septiembre de 2018

Propio 20


(RCL) Proverbios 31: 10-31; Salmo 1; Santiago 3: 13-4: 3, 7-8a; Marcos 9: 30-37 

Proverbios 31: 10-31

¿Qué te parece esta descripción de “una esposa capaz”? Para algunos, puede parecer un modelo de generosidad abnegada y una celebración poética de las valiosas funciones que las mujeres ejercían en la sociedad antigua (y siguen desempeñando hoy en muchas culturas). Para otros, puede oler a desigualdad patriarcal y parecer de poca importancia dado nuestro cambio en la comprensión de los roles del matrimonio y de género. Cuando un solo pasaje puede provocar tal tipo de respuestas diferentes, vale la pena detenerse a considerar la manera en que nuestras propias experiencias e historias personales influyen en la comprensión del texto.

Como caso de estudio, vuelve a leer el versículo 21. Para la mayoría de los episcopales, la primera mitad del versículo podría provocar risas: “Ella no tiene miedo por los empleados cuando nieva…” Bueno, podríamos pensar. ¡Me alegro de que no haya temor irracional de que caiga algo blanco del cielo! Para otros, que puede que hayan experimentado frío peligroso con ropa o refugio inadecuados, la destreza de la mujer para proporcionar ropa de felpa (y caliente) a su familia casi no parece un asunto de risa.

  • ¿Qué versículos de este pasaje te parece más relevantes para tu vida hoy?
  • ¿Qué versículos parecen menos relevantes?
  • ¿Cómo podría alguien leer esos mismos versos y tener una reacción opuesta?

Salmo 1

Desde los primeros versículos, el salmo conecta la felicidad con la fidelidad a la ley. Aquellos cuyo “deleite está en la ley del Señor” y que “meditan en su ley día y noche” serán como árboles fructíferos, nos dice el salmista, mientras que los malos son “como paja que se lleva el viento”. La justicia y la sabiduría son la base de la felicidad, según el Salmo 1.

Pero, ¿por qué suceden cosas malas a gente buena? O para hacer la pregunta más exacerbada: ¿por qué suceden cosas buenas a gente mala? Sería un error descartar al salmista como ingenuamente argumentando que la fidelidad a Dios garantiza una vida fácil. (Los salmos no son el lugar al que la gente vendiendo un tóxico evangelio de prosperidad quisiera que acudieras, porque están llenos de lamentos de fieles que sufren en medio de la humillación y la derrota). Entonces la pregunta es la siguiente:

  • ¿De hecho qué clase de felicidad proporciona la fidelidad a la ley del Señor?
  • ¿Cómo esa visión de la felicidad contrasta con la comprensión de la felicidad de nuestra cultura contemporánea?

Santiago 3: 13-4: 3, 7-8a

Este es un hermoso pasaje que, al igual que el Salmo 1, habla del valor de someterse a Dios. El autor identifica sabidurías conflictivas que podrían regir las actuaciones de aquellos a los que se dirige. Hay la sabiduría “terrenal, animal, demoníaca” que conduce a la persona a la “envidia y a la ambición egoísta” y a la sociedad a “toda clase de desorden e injusticia”. Frente a esta, existe “la sabiduría de arriba” que es “ante todo pura, además, es pacífica, amable, dispuesta a ceder, llena de misericordia y de buenos frutos…” el problema surge, nos dice, cuando actuamos basándonos en la sabiduría terrenal y no por fidelidad a Dios.

La Carta de Santiago fue controvertida durante mucho tiempo de la historia cristiana, en gran parte debido a su énfasis en que hacer buenas obras parecía chocar con partes de los escritos de Pablo que hacían hincapié en la salvación solamente por la fe y no por obras. (Otras partes del corpus paulino, por ejemplo, Romanos 2: 13, dan la sensación de que podrían haber salido directamente de la Carta de Santiago). Este pasaje puede ayudarnos a comprender que la fe en Dios y la caridad hacia el prójimo son inseparables. Es nuestra fiel adhesión a la “sabiduría de lo alto” la que nos impulsa a actuar con cuidado, con justicia, y de manera que demos “buenos frutos”.

  • ¿Puedes pensar en un conflicto en tu propia vida o en la vida de tu congregación?
  • ¿Cómo el entendimiento de ese conflicto cambia cuando te imaginas tratando de resolverlo, según la sabiduría celestial que describe este pasaje?

Marcos 9: 30-37

Después de describir la continua falta de comprensión de los discípulos de la predicción de la pasión hecha por Jesús, este pasaje nos muestra también su falta de comprensión de los valores de Jesús. Al igual que el salmista y la carta de Santiago defiende el priorizar la sabiduría celestial, Jesús trata a los demás de acuerdo con una ética y sabiduría celestial, no de acuerdo a las normas jerárquicas de la sociedad. La preocupación de los discípulos de “quién era el más grande” refleja sus prioridades terrenales, y Jesús muestra cómo una ética celestial invierte las expectativas terrenales. “El que quiera ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”, dice Jesús. Ilustra su punto mediante la adopción de un niño (en una época en que los niños tenían poco estatus social) y dice a sus discípulos que el servicio a esos niños no se distingue del servicio a él. Un niño sin estado social puede ser un sustituto de Dios.

  • En nuestras iglesias, ¿el ministerio de los niños demuestra que hemos adoptado la enseñanza de Jesús?
  • Jesús utilizó el niño como un sustituto de todos los que no tienen estatus y poder. ¿Quiénes en nuestras comunidades (y, más allá, en el mundo) son impotentes o ignorados, y qué significaría para nosotros tratarlos como si fueran sustitutos de Dios? 

Robert Pennoyer es seminarista de tercer año en el Seminario Teológico de Yale, donde también es miembro del Instituto de Música Sacra. Es candidato para la ordenación sacerdotal en la Diócesis de Nueva York. Vive en New Haven con su esposa y su hija de un año de edad.

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Estudio Bíblico, Pentcostés 17 – 16 de septiembre de 2018

Propio 19


[RCL]: Proverbios 1:20-33; Salmo 19; Santiago 3:1-12; Marcos 8:27-38

Proverbios 1:20-33

En este pasaje de Proverbios, la Sabiduría misma tiene algunas advertencias fuertes para el lector. Ella grita desde una concurrida esquina de la calle, señalando las fallas de los “necios” y “burlones”. “Como no me han oído o hecho caso”, parece decir: “¡ya me tocará reír cuando les llegue la desgracia!”. Además, cuando cunda el pánico, cuando se sientan afligidos y angustiados, me llamarán, pero no responderé. ¡Ay! Esto no parece exactamente la clase de lectura para sentirse bien que esperamos del Buen Libro. De hecho, al leer este pasaje, no encontramos el consuelo que frecuentemente buscamos en Dios, al menos no a primera vista. Es importante recordar que este pasaje no pretende ser una acusación formal; sino, más bien, una declaración de la verdad de Dios. La Sabiduría no se oculta de aquellos que la desean fervientemente. Por el contrario, aquellos que la rechazan ya se han condenado a sí mismos.

  • ¿Qué clase de instituciones en nuestro mundo se han condenado a sí mismas porque rechazan las llamadas de la Sabiduría y no actúan moralmente? ¿Qué lecciones aprendemos de ellas?
  • ¿Cómo nos enseña Dios a reaccionar y a actuar en contra de los poderes y principados de este mundo?

Salmo 19

En los versículos del uno al seis de este conocido salmo, el autor contempla la manera en que el orden creado muestra la gloria de Dios. Aunque el universo carece de voz o lenguaje, aún así da testimonio de su magnífico Creador. Sin embargo, a mitad del salmo, el tema cambia. Los versículos del siete al once hablan de la ley perfecta del Señor, los decretos justos y el testimonio fiel. La pregunta es: ¿qué tienen que ver los dos temas entre sí? Tal vez tanto el mundo creado, como la ley de Dios son parte de un orden natural divino, que nos revela verdades acerca de Dios. Así como el sol que nace y se pone sostiene la vida en la tierra y da voz al esplendor del Creador, también lo hacen las leyes, los estatutos y los mandamientos de Dios los cuales dan sentido a la vida de su pueblo, reviviendo sus corazones e infundiendo sabiduría en ellos.

  • ¿Cómo se da cuenta y aprecia a Dios en la creación?
  • ¿Cómo se manifiesta la voluntad de Dios en el mundo que lo rodea a usted? ¿Cómo se le revela a usted a través de las Escrituras, la tradición y la experiencia personal?

Santiago 3:1-12

“Lo mismo pasa con la lengua; es una parte muy pequeña del cuerpo, pero es capaz de grandes cosas”.

Lo que decimos es importante. Dios nos ha estado diciendo esto desde el principio. El libro del Génesis nos dice que Dios dijo que el mundo se hiciera realidad. Entonces, Dios creó al hombre, [varón y mujer los creó], haciéndolos a imagen de Dios y dándoles poder [de dominar y] de nombrar a los animales, “toda clase de fieras y de aves, de serpientes y de animales del mar”. Casi todo el mundo ha tenido el privilegio de nombrar algo, tal vez una mascota querida o un animal de peluche. Es muy frecuente que los padres estén muy indecisos al escoger el nombre perfecto de su nuevo bebé, ¡incluso llegando al extremo de asegurarse de que sus iniciales no se deletreen como algo inapropiado! Ponerle el nombre algo o alguien, es una tremenda responsabilidad, porque nombrar algo es comenzar a formar su identidad. Con esa clase de poder, por decirlo así, viene la tentación de creer que tenemos el control total. Sin embargo, el hecho de que tengamos el poder de nombrar, no significa que debemos confundirnos con Dios. Más bien, sería bueno recordar que todo nuestro lenguaje nos lo dio un Dios que nos hizo a su imagen.

  • ¿A quién o a qué ha tenido el privilegio de ponerle el nombre? ¿Cómo fue esa experiencia para usted?
  • ¿De qué manera el uso del lenguaje lo acerca a Dios? ¿De qué manera lo aparta a usted de Dios?

Marcos 8:27-38

Pedro simplemente no lo entiende, pero no podemos culparlo. A veces, nosotros tampoco entendemos. Pedro reprende a Jesús por enseñar a sus discípulos que sufrirá y morirá. Aquellos de nosotros, a este lado de la Resurrección, podemos entender en qué asunto se está metiendo Jesús, pero Pedro no. En la mente de Pedro ¡un Mesías no puede morir! ¡Caramba!, es que las palabras Mesías y muerte ni siquiera pueden ir juntas en la misma oración. Déjelo en manos de Jesús el recordarle a Pedro que tiene algo más que aprender. “¡Apártate de mí, Satanás!” Al reflexionar sobre esta famosa frase, no se deje atrapar por la palabra “Satanás”. Simplemente significa acusador. Enfóquese en cambio en la parte “Apártate de mí o hazte a un lado”. Jesús le ordena a Pedro que se aparte porque es a partir de ahí que Pedro puede continuar siguiendo a Jesús.  “Hazte a un lado”, dice Jesús, y con esto le recuerda a Pedro que Dios es el que manda, pero es también un recordatorio importante para todos nosotros. No tenemos que tener todas las respuestas; por eso seguimos a quien las tiene.

  • ¿Alguna vez necesita que le recuerden que es suficiente simplemente seguir [a esa persona]?
  • ¿Cómo podría usted practicar ser un mejor seguidor de Jesús en esta semana que viene? 

El Rdo. Warren Swenson es estudiante en el programa de Maestría en Teología Sagrada en el Seminario Teológico de la Universidad del Sur, en Sewanee, Tennessee. También se desempeña como el cura del Ministerio Episcopal del Sureste de Tennessee (STEM). Warren recibió el título de Maestro de Teología de Sewanee en mayo de 2018 y actualmente es un diácono de transición preparándose para la ordenación sacerdotal (que se espera para el otoño de 2018) en su diócesis local de West Missouri. También se desempeña como miembro de la junta de fideicomisarios de Sewanee y ha trabajado también como mentor de jóvenes encarcelados. Antes del seminario, Warren trabajó en la Universidad de Baker en la Oficina del Presidente y en planificación estratégica. Warren vive en Sewanee con su esposo Walker. Juntos disfrutan de conversaciones prolongadas en el porche trasero y les encanta viajar.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 16 – 9 de septiembre de 2018

Propio 18


[RCL]: Proverbios 22:1-2, 8-9, 22-23; Salmo 125; Santiago 2:1-10 (11-13), 14-17; Marcos 7:24-37

Proverbios 22:1-2, 8-9, 22-23

Todas las lecturas de este domingo parecen concentrarse en la misericordia y en la justicia, y así nos recuerdan de la primera petición de la Colecta: “Concede… que confiemos en ti de todo corazón”. Tantas veces en nuestras relaciones con los demás, en especial con extranjeros, nos resulta difícil poder confiar. Ya hemos aprendido que puede ser poco sensato si le damos a alguien el beneficio de la duda, o comenzar una relación dejando a un lado los prejuicios, creyendo que la motivación de la otra persona es buena a menos que alguien nos pruebe lo contrario. La antigua sabiduría de Proverbios nos recuerda que ricos y pobres, vecinos y extraños, incluso justos e injustos, todos ellos son criaturas de Dios. Quizás nuestros encuentros de cada día nos exigen ser prudentes, pero podemos ser prudentes al mismo tiempo que reconocemos con gentileza lo humano que compartimos con el otro. Podemos elegir actuar con justicia y con compasión y darle más valor a la integridad que al prejuicio o a un interés personal codicioso.

  • ¿Además de darles apoyo material y físico, cómo podemos compartir nuestro pan con los pobres? Cuéntenos acerca de una ocasión en la que usted observó a alguien que dedicaba generosamente su tiempo, su atención, su trabajo o cualquier otro recurso.
  • ¿Qué estaría usted dispuesto a hacer o a decir para defender a un extraño contra la injusticia?

Salmo 125

“Así como los montes rodean a Jerusalén, el SEÑOR rodea a su pueblo…” En el lenguaje de los salmos, el poder de Dios en la creación con frecuencia se refleja también en la misericordia de Dios y en la protección del pueblo elegido de Dios. Sin embargo, nuestra manera de ver el mundo a veces se contrapone a una fórmula tan sencilla como ésta. Ya hemos visto demasiada dominación y crueldad en la historia del mundo y los acontecimientos recientes, lo cual nos cual nos hace dudar, y no podemos evitar pensar que es un poco ingenuo de parte de los israelitas cuando proclaman: “No pesará el cetro de los malvados” sobre aquellos que son justos, buenos y rectos de corazón.

Leamos, sin embargo, otra vez este salmo y démonos cuenta de cuánto se espera de los fieles. Ellos tienen que confiar en el Señor, no extender sus manos a la maldad y permanecer rectos de corazón. Son aquellos, los que se desvían –quienes no buscan a Dios para que les sirva de guía y fortaleza–, los que siguen sendas tortuosas y terminan entre los malhechores. Aquí encontramos una expresión de sabiduría, la que seguramente nació de una experiencia difícil, más bien que de la ingenuidad. Desde luego que no podemos ir por la vida esperando que Dios mantenga una burbuja protectora alrededor de nosotros. Eso sería como creer en la magia y no apoyarse en la fe en Dios. Quizás lo que el salmista está diciéndonos es que nuestra confianza en Dios debe ser para nuestra protección espiritual contra nuestras propias tendencias egoístas, más que contra cualquiera de nuestros enemigos externos.

  • ¿A quién cree usted que se debe culpar cuando a una persona o a un grupo de personas les ocurre una calamidad? ¿Acaso la respuesta es siempre clara?
  • ¿De qué maneras estaría Dios montando guardia sobre nosotros, si no es para evitarnos sufrir el dolor y la injusticia que son propias de la existencia humana?

Santiago 2:1-10, [11-13], 14-17

Los estudiosos del tema siempre han debatido sobre la identidad tanto del autor como de la audiencia a la que se dirige esta epístola. Sin embargo, el mensaje sigue siendo enérgico y claro: para alguien que dice tener fe en Jesús como el Mesías y el Señor, tiene entonces que vivir de una manera coherente con esta fe. Cuando verdaderamente confiamos en el poder y el amor de Dios, ya no podemos darle la espalda a los pobres o favorecer a los ricos solamente teniendo en cuenta distinciones superficiales.

Si nos ponemos a debatir sobre la importancia relativa de la fe y las buenas obras es como hacer la vieja pregunta sobre el huevo y la gallina. De hecho, ninguno puede existir sin el otro, por tanto debemos buscar la verdadera fuente de vida en ambos. Algunas personas reciben y responden al amor de Dios con una profusión de fe que luego se expresa al compartir ese amor con los demás. Algunas personas actúan de maneras justas y compasivas surgidas de un compromiso intelectual que poco a poco se profundiza en la fe. Santiago advierte a sus lectores sobre esta discrepancia, cuando no podemos decir que tenemos fe y luego actuamos sin amor faltándole a nuestra propia integridad. Es en este sentido que él los reta diciéndoles “¿Podrá acaso salvarlos esa fe?” Aquella fe superficial que no nos motiva a la acción en beneficio del reino de Dios y del amor hacia los hijos de Dios está verdaderamente muerta y es inútil.

  • Piense, por ejemplo, en una ocasión cuando conoció a una persona con un nivel socioeconómico muy distinto al suyo. ¿Cómo se sintió? ¿Cómo se sentiría uno si se cambiaran las posiciones?
  • ¿Qué acciones tomaría para expresar su fe como la entiende ahora? ¿De qué manera podría crecer su fe si pusiera en práctica esas acciones?

Marcos 7:24-37

Qué par de historias más raras y hasta incómodas las que leemos en esta lección del Evangelio. A nadie se le pasa por alto el hecho de que no muestran a Jesús en su mejor momento, y de que fueron preservadas por las primeras comunidades cristianas y también fueron incluidas por el autor de este primer recuento escrito de las Buenas Nuevas. Tenemos que explorar un poco más profundo para encontrar su importancia para los primeros cristianos, y también para nosotros.

Marcos teje la idea de un “secreto mesiánico” a lo largo de su descripción del ministerio de Jesús. Dios ya está presente y actúa con gran poder en el mundo, como podemos ver en las curas y exorcismos milagrosos de Jesús, pero también tenemos que aceptar que la completa restauración de la creación de parte de Dios –esa perfección imaginada por los profetas– está todavía por venir en tiempos que aún no podemos pronosticar. Desde esa perspectiva, podríamos ver las historias de la mujer de Sirofenicia y del sordo como símbolos proféticos del poder de Dios para transformar y restablecer a un mundo que está dividido y desolado.

Marcos nos cuenta una historia en la cual Jesús se ha ido lejos de su casa, lo cual quiere decir también, lejos de la población judía, o sea, los hijos de Israel por quienes comenzó su ministerio. Cuando una mujer no judía lo buscó a él y le pidió su ayuda, Jesús le responde de una manera que no suena amable, pero que en el contexto de la iglesia del siglo I hubiera tenido realmente mucho sentido. Jesús había venido primero a los “niños”, pero luego propagó su ministerio compasivo más allá de sus propios límites éticos. Cuando esto se cuenta dentro de una comunidad de cristianos no judíos, este encuentro con esta desesperada madre muestra a Jesús como a alguien que valida y bendice la fe de ellos, incluso si de fondo tenemos una tensa historia.

Jesús continúa su camino, pero extendiéndose mucho más allá de su base de Galilea. En esta historia que nos sirve de ilustración, encontramos ecos de los mismos temas, como cuando Jesús llama aparte al sordo, lejos de la multitud y luego lleva a cabo su curación, aparentemente sin esfuerzo y sin dificultad. Finalmente, les dice a todos que no le cuenten a nadie, pero ellos salen a proclamar la noticia por todas partes. Así es el Evangelio: el poder de Dios está presente entre nosotros, y no puede refrenarse incluso si no ha sido revelado aún completamente.

  • ¿En dónde están nuestros puntos ciegos y qué mensajes son los que no estamos dispuestos a escuchar o no somos capaces de escuchar? ¿Necesitamos entender este pasaje bíblico como una invitación a que salgamos más allá de nuestros propios límites o de nuestra zona de comodidad?
  • No es fácil quedarse callados cuando tenemos buenas noticias que contar. ¿Qué tipo de alegría o de gratitud tiene usted en su corazón que quiere ser compartida? ¿Puede ver que Dios está presente y trabajando en su vida de alguna manera? ¿Escucha a Dios llamándolo a explorar algo nuevo? Intente expresar todas esas vivencias.

Este Estudio Bíblico, escrito por Jennifer Shadle, apareció originalmente el 6 de septiembre de 2015.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 15 – 2 de septiembre de 2018

Propio 17


[RCL]: La Canción de Salomón 2:8-13; Salmo 45:1-2, 7-10; Santiago 1:17-27; Marcos 7:1-8, 14-15, 21-23

La Canción de Salomón 2:8-13

¡Que tal invitación! Hay unas imágenes alegres de saciedad más evocativas y seductoras que este pasaje de la Canción de Salomón. En realidad, este libro breve lleno de imágenes dulces, coloridas y tentadoras, vale la pena unos 15 minutos de lectura. Curiosamente, usted encontrará que no hay nada sentimental o romántico superficial sobre este poema. Junto a caminatas por el jardín y citas románticas bajo la iluminación de la luna, se encontraran escenas de confusión, perdida y violencia; estos enamorados se encuentran en una ciudad merodeada por guardias armados y con prejuicios culturales, si no raciales. Disfrute de esta canción de canciones por su desenfrenada alegría, y que además, habla a una visión de la realización de un período de tiempo donde el amor ingresa a su consumación más profunda.

Salmo 45:1-2, 7-10 

¿Funciona el idioma de reyes para ti? ¿Por qué sí, y por qué no? Si encuentras los matices monárquicos irritantes, trate esto: imagine que este salmo fue escrito por un poeta en el palacio del rey. Vamos además a suponer que el salmista era hombre. ¿Cuál era su objetivo al escribir este verso? ¿Era una alabanza a Dios, al rey o a los dos? Mientras que quizás nunca sabremos quien escribió los salmos, puede ser de mucha ayuda imaginar diferentes perspectivas típicas de autor. Puede además ser espiritualmente fructífero imaginar a Jesús recitando los salmos en hebreo en la sinagoga Palestina en el primer siglo. ¿Qué significó este salmo para él?

Santiago 1:17-27

¡Esa es una declaración final poderosa sobre la naturaleza de religión “pura”! Curiosamente las dos exhortaciones del autor parecen tener una posición tensa junta, casi en contraste. Cuidar de los huérfanos y viudas, al menos hoy en día, puede ser una actividad desordenada – ciertamente no una actividad que yo tomaría si pretendo permanecer sin mancha por el mundo. ¿Quería el autor que exista esta tensión o es esto algo leído en un texto por una audiencia contemporánea? Para que los dos proyectos se complementen, quizás el autor se esta imaginando una Iglesia “sin mancha” en la cual los huérfanos y viudas se comportan de forma ordenada (!). O quizás él se refiere a los aspectos no precisos de “el mundo” los cuales no están necesariamente involucrados en la atención complicada de la restricción del derecho al voto. La idea de que la “Iglesia” y el “mundo” son distintos ha estado de moda y fuera de moda en los últimos dos milenios; ¿Cómo funciona esta distinción para usted? Si la Iglesia es la gente de Dios, entonces ¿dónde esta la Iglesia de lunes a sábado? ¿Qué está haciendo? ¿Y dónde?

Marcos 7:1-8, 14-15, 21-23

Es difícil discernir las emociones detrás de las palabras, pero si los fariseos y escribanos formulan inocentemente su pregunta a Jesús, entonces la respuesta de nuestro Salvador no es totalmente misericordiosa. Realmente, parece que es una reacción un poco desmesurada. Claro, en vez, la pregunta debió ser bruscamente mordaz. De cualquier modo, parece que la pregunta de que si las enseñanzas de Jesús residió dentro o fuera de la “tradición de los expertos” causa nerviosismo. Jesús no se vio a si mismo como fundador de una religión nueva, sino como interprete de su propia religión, judaísmo, la cual es entendida a través de una relación profunda y misteriosa con Dios.

¿Cuánto debemos de confiar en la tradición en nuestra religión? ¿Cuando la tradición restringe o permite nuestro crecimiento espiritual colectivo?

Este estudio bíblico, escrito por Laurel Mathewson, originalmente se presentó para la Pentecostés 15 (B) el 2 de septiembre de 2012.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 14 – 26 de agosto de 2018

Propio 16

Episcopal Spanish Bible Study


[RCL]: 1 Reyes 8: [1, 6, 10-11], 22-30, 41-43; Salmo 84; Efesios 6:10-20; Juan 6:56-69

1 Reyes 8: [1, 6, 10-11], 22-30, 41-43

¡Qué día tuvo haber sido el de la dedicación del templo de Jerusalén! La dedicación del templo puede significar muchas cosas y nos ayuda a ampliar nuestra imaginación: la dedicación de nuestras propias iglesias, la dedicación de nuestros dones, la dedicación de nuestras vidas. De hecho, tenemos que dedicarnos a diario al trabajo que Dios nos ha encomendado hacer. La pompa de este evento sin duda ayudó a preparar la escena y mostrar su importancia. Debemos encontrar maneras de comprometernos profundamente a nuestra propia dedicación a Dios, para que la gente pueda llegar a oír el gran nombre de Dios, debido a la manera en que vivimos nuestras vidas.

¿Cómo podemos dedicar más plenamente nuestras vidas a Dios, haciendo una ofrenda de nosotros mismos y de nuestros cuerpos y almas? ¿Qué necesitamos hacer para que podamos siempre profundizar nuestro compromiso con Dios y crecer en una dedicación más profunda?

Salmo 84

El salmo se hace eco de los temas de la lectura de la Biblia hebrea, y es fácil de imaginar que tenga un himno sobre ese día. ¿Podemos vivir en la casa de Dios? No podemos vivir en el Templo de Jerusalén, nadie puede. Del mismo modo que no podemos vivir en nuestras iglesias. Esto es probablemente una buena cosa para nosotros y para el evangelio. Después de todo, toda la creación es la casa de Dios. Como resultado, podemos vivir en el templo de Dios siempre y en todas partes.

¿Vivimos nuestras vidas como vivimos en la morada de Dios? ¿Cómo podrían cambiar nuestras vidas si tenemos en cuenta que de hecho vivimos en la casa de Dios?

Efesios 6:10-20

La imaginería de este pasaje es complicada. La mayoría de nosotros vivimos lejos de la imaginería militar, y mucho más lejos de la imaginería militar del Imperio Romano. Con los grupos de jóvenes, he hecho una actividad en la que re-imaginamos este texto utilizando personal y metáforas modernas. Teléfonos celulares, Facebook, coches, y otros dispositivos modernos – incluso los zapatos de la suerte – han sido sugeridos por estos jóvenes. ¿Cómo podría volver a imaginar este pasaje para transmitir el mensaje de Pablo?

Este pasaje continúa los temas que he puesto de relieve en la lectura de los Reyes y del salmo. Tenemos que vestir toda la armadura de Dios, porque toda nuestra vida debe estar dedicada a la obra de Dios. Cristo nunca pide un poco. Como resultado, el pensamiento de cierre de este paso es de vital importancia. La oración de Pablo debe convertirse en nuestra propia. Debemos orar para estar alerta y perseverar. También debemos hacer un testimonio audaz por el evangelio. ¿Cómo serían nuestras vidas si viviéramos según la oración de Pablo?

Juan 6:56-69

Los discípulos vieron que esta enseñanza era difícil. Creo que somos muy parecidos a ellos. Jesús nos enseña palabras de espíritu y vida, pero hay personas entre nosotros que no creen, y, a menudo, la enseñanza de Jesús es realmente difícil. En verdad, ¡mucha tinta se ha derramado tratando de averiguar lo que significa comer su carne y beber su sangre! No estoy seguro de que sea útil estancarse en esos debates teológicos. Por el contrario, ¿qué significa nutrir el espíritu y vivir según él en lugar de la carne?

Jesús pregunta a los doce si desean irse. Pedro responde que no hay a dónde ir; Jesús tiene palabras de vida eterna. Como se sabe, es fácil recurrir a otras fuentes fuera de Jesús para buscar sustento. Como dice Jesús, esas cosas -es decir, la carne – no sirven para nada. ¿Nos estamos sosteniendo en el espíritu? ¿Estamos tomando las palabras de Jesús, palabras de vida eterna, y festejándonos en ellas? 

Este estudio bíblico, escrito por el Rvdo. JK Melton, originalmente se presentó para la Pentecostés 14 (B) el 26 de agosto de 2012.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 13 (B) – 19 de agosto de 2018

Propio 15

Bible study episcopal Spanish


[RCL]: I Reyes 2:10-12; 3:3-14; Salmo 111; Efesios 5:15-20; Juan 6:51-58

I Reyes 2:10-12; 3:3-14

“Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré”. El Señor va a Salomón como un genio de la lámpara poco después de Salomón haber tomado el trono de David. Recuerdo, cuando era niña, preparándome para cuando sucediera algo como esto: ¿qué pasaría si Dios (u otra persona) viniera a mí y me dijera que podría tener todo lo que quisiera? ¿Qué elegiría? Hubo un tiempo en el que lo que más quería era una casa de muñecas familiar de tamaño natural que hablara. Unos años más tarde, quería una hermanita, luego un perro. Salomón era más sofisticado que yo, cuando yo era niña. Él le pide a Dios una mente comprensiva. Dios está tan complacido con la petición de Salomón que le concede no solo una mente comprensiva, sino riquezas y honor como complemento. Es probable que Dios no venga a nosotros en medio de la noche con una oferta para concedernos deseos, pero la invitación de Dios a Salomón también está disponible para nosotros: “Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré”. Nosotros, como Salomón, podemos imaginarnos nuestros propios corazones y mentes transformados por la sabiduría y la gracia de Dios.

  • ¿Cómo se verían nuestras vidas si pidiéramos fervientemente que nuestros corazones y mentes se transformaran con la sabiduría y la gracia de Dios? ¿Qué cambiaría?

Salmo 111

El versículo final del Salmo 111 siempre me ha llamado la atención: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor; tienen buen juicio los que lo practican”. Hasta ahora, el salmista se ha centrado completamente en cantar las alabanzas de Dios y en maravillarse de las increíbles obras de Dios. Al final, el salmista dirige su atención al lector y le ofrece la orden de “temer al Señor” para obtener sabiduría y comprensión. Puede ser difícil establecer una relación con instrucciones como ésta. De todos modos, ¿qué significa realmente “temer” a Dios? Cuando algunos leen “temor”, lo que oyen es sobrecogimiento y asombro, pero para muchos, este lenguaje es confuso y desconcertante.

  • ¿Qué oye usted? ¿De qué manera su relación con Dios aporta sabiduría y comprensión a su vida? 

Efesios 5: 15-20

Los seguidores de Jesús estaban acostumbrados a las acusaciones de embriaguez y libertinaje. En Pentecostés, cuando el Espíritu Santo llenó los corazones y las bocas de las multitudes para que todos los que hablaran diferentes idiomas y dialectos pudieran entenderse entre ellos, los espectadores escépticos más bien acusaron a los discípulos de “estar borrachos”. En esta carta a los Efesios, San Pablo advierte contra el consumo excesivo de alcohol, pero, en cambio, ofrece una fascinante alternativa: estar lleno del Espíritu. Ambos pasajes sugieren que estar lleno del Espíritu de Dios puede parecer tan alborotado y tan despreocupado como estar borracho. Hoy en día, en nuestras iglesias y vidas de fe, es difícil imaginar que un extraño confunda nuestra adoración con una animada escena de bar, pero podemos buscar maneras de llenarnos de la alegría del Espíritu que sean vigorizantes y refrescantes. San Pablo identifica la música y el canto comunitario como una forma saludable de expresar amor y gratitud a Dios.

  • ¿De qué otra manera podemos llenarnos del Espíritu? ¿Cómo experimentamos la alegría de Cristo en nuestras comunidades?

Juan 6:51-58

Alguna versión del término “comer mi carne” aparece media docena de veces en este breve pasaje del Evangelio de Juan. Este es uno de esos pasajes que me hace sentir abochornado, no porque haya algo de malo en ello –creo de todo corazón en la belleza y el poder vivificante de la Eucaristía– sino porque simplemente no tiene sentido para los no cristianos, o incluso para muchos cristianos, si vamos al caso. En un mundo donde lo que significa ser cristiano parece cada vez más frágil y complejo, me encuentro buscando formas de hacer que el cristianismo sea más asequible para aquellos que puedan tener dificultades con la manera como se representa en las noticias o en la cultura pop.

Por ejemplo, la advertencia “si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendrán vida” no es muy asequible. De hecho, este es el tipo de pasaje que causó que los escépticos acusaran a la iglesia primitiva de canibalismo. Pero si podemos ir más allá del tono del tipo muertos vivientes de este pasaje, nos encontramos con algo único y desafiante sobre la fe cristiana: seguir a Jesús debe ser una experiencia visceral y reencarnada. Hay algo de vital importancia en incorporar la persona de Cristo físicamente, en nuestros cuerpos, a través de las prácticas más simples y cotidianas de comer y beber. Esta puede no ser la mejor lectura del Evangelio para un recién llegado, pero la invitación a experimentar una nueva vida a través del poder del cuerpo y la sangre de Cristo es algo que todos podemos considerar.

  • ¿Cómo explicaría este texto del Evangelio a un recién llegado? ¿Hay algo acerca de él que le parezca desafiante a usted?

Anne Marie Witchger es candidata a la ordenación en la Iglesia Episcopal. Recibió un B.A. en Religión del Earlham College, una Maestría en Teología del Union Theological Seminary, y completará una Maestría en Ministerio del Seminario Teológico General en 2018. Anne Marie actualmente trabaja como Coordinadora de Alcance y Directora de Personal en la Iglesia del Heavenly Rest en Manhattan. En el tiempo libre, a Anne Marie le encanta hornear, escribir, andar en bicicleta y preparar te kombucha con su esposo, Joshua.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 12 (B) – 12 de agosto de 2018

Propio 14


[RCL]: 2 Samuel 18: 5-9, 15, 31-33; Salmo 130; Efesios 4:25-5:2; Juan 6:35, 41-51

2 Samuel 18: 5-9, 15, 31-33

En este pasaje, Absalón, uno de los hijos de David, se rebeló contra su padre por el trono de Israel, pero este acto de rebelión no cambia el hecho de que David todavía ama a su hijo y no quiere que sea una víctima de la guerra subsiguiente. Por eso les dice a sus comandantes: “Traten con consideración al joven Absalón”. Esta orden, sin embargo, es en vano y también resulta escalofriante, pues es como si el etíope que trae las “buenas nuevas” de la muerte de Absalón no tuviera idea de que Absalón era el hijo de David, o que David había dado órdenes de no hacer daño a Absalón. Mientras todos los demás celebran, David llora completamente solo la muerte de su hijo, en su “cuarto que estaba encima de la puerta”.

  • En un mundo en constante guerra y violencia, algunas personas pueden regocijarse por la muerte de personas a quienes consideran que “se lo merecen”, ya sean terroristas, combatientes enemigos, asesinos o personas consideradas en otros casos como peligrosas para el orden público. ¿Cómo cambia nuestro pensamiento a la luz de lo siguiente?
    • A la luz del hecho de que todas las personas, incluidos nuestros enemigos mortales, tienen padres y seres queridos que lloran lo mismo que nosotros.
    • A la luz de la santidad de toda la vida humana.

Salmo 130

Este salmo de aflicción, como es bien sabido, escrito por el mismo David, plantea una pregunta fundamental sobre la condición humana: “Si tú, oh Señor, tuvieras en cuenta la maldad, ¿quién podría mantenerse en pie?”. La respuesta, por supuesto, es nadie. Nadie, excepto Dios, está sin pecado, y es esta realidad ineludible del pecado humano por la que el salmista se lamenta.

Pero el salmista no deja de tener alguna esperanza cuando le dice a Dios: “Mas en ti encontramos perdón”. El salmista sabe que en Dios –y solamente en Dios– reside la autoridad para perdonar los pecados. Dado que el juicio de Dios es supremo y verdadero, nuestra capacidad de recurrir a Dios en busca de perdón debería provocar cierta aprensión de nuestra parte: “Para que, por tanto, seas temido”.

Y, sin embargo, note que el salmista no se detiene en este temor, sino en la esperanza de que “Dios redimirá a Israel de todos sus pecados”. Este es un adelanto de lo que vendrá en el plan de Dios para redimir definitivamente a todo el pueblo de Dios. En cuanto cristianos, creemos que esta “abundante redención” es Jesucristo mismo, siendo Él el mismo Dios que tiene la autoridad para perdonar los pecados.

  • ¿De qué maneras usted y/o su congregación hacen que la misericordia de Dios sea conocida por su comunidad?

Efesios 4:25-5:2

Este pasaje de la carta a los efesios cumple muy bien la función de mostrar cómo los temas anteriores se aplican a nuestras vidas diarias. Aquí, Pablo habla de la importancia de minimizar la dureza y maximizar el perdón en la comunidad cristiana. Se desprende naturalmente del salmo anterior que, si Dios es quien perdona los pecados, nuestros propios actos de perdón son una participación y reflejo del perdón de Dios: “Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”. Así es como nos convertimos en “imitadores de Dios”.

En otras palabras, no es suficiente simplemente meditar en el perdón de Dios de nuestros propios pecados; sino más bien, nuestro perdón activo de la otra persona es el otro aspecto necesario de cómo logramos que el perdón de Dios se conozca en el mundo. Esto también significa que, a pesar de que Pablo está hablando sobre el comportamiento de una comunidad cristiana específica (es decir, la de Éfeso), debemos extender el perdón a todos, incluso si no son parte del Cuerpo de Cristo, hasta donde podemos darnos cuenta.

  • ¿Son los siguientes versículos paradójicos? Discuta en el contexto el tratamiento del enfado de Pablo.
    • “Si se enojan, no pequen …” (4:26)
    • “Alejen de ustedes la amargura, las pasiones y los enojos …” (4:31)

Juan 6:35, 41-51

En cuanto cristianos en una tradición eucarística, sabemos, creemos y experimentamos la verdad de lo que Jesús dice en este pasaje, a menudo de forma semanal o incluso diaria. En la Eucaristía, tenemos el gran beneficio de ver cómo estas palabras de Jesús se refieren a Él mismo no simplemente en un sentido figurativo (o, para el caso, literal), sino en un sentido mucho más profundo, que trasciende categorías como “literal” y “figurativo”, implicando toda la historia de la creación y transformando toda la realidad: “Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.

Y, sin embargo, para muchos en la audiencia inmediata de Jesús, que se describe aquí (polémicamente) como “judíos” pero que también podrían ser escépticos de cualquier origen, esta charla del “pan vivo” y “vida eterna” no tiene ningún sentido. Incluso ahora, para muchas personas en el mundo moderno, tanto para aquellos que son seculares como para los fieles de otras religiones, las afirmaciones de Jesús son excéntricas, son increíbles, tal vez en ninguna parte más que en este pasaje.

  • ¿Cómo respondemos nosotros, como cristianos, a los escépticos que no están acostumbrados a la manera de hablar Jesús en este pasaje?

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Estudio Bíblico, Pentecostés 11 (B) – 5 de agosto de 2018

Propio 13


[RCL]: 2 Samuel 11: 1-15; Salmo 14; Efesios 3: 14-21; Juan 6: 1-21

2 Samuel 11:26-12:13a 

En este pasaje, vemos que el profeta Natán, es la voz de Dios al confrontar al rey David por su conducta. David había abusado de su autoridad de rey y no había tratado a Urías, el hitita o a su esposa Betsabé con justicia. Esto disgustó mucho a Dios y Dios trató con dura justicia a David, quitándole el niño concebido por Betsabé.

Pero más tarde descubrimos que después que murió este primer hijo, David y Betsabé concibieron otro hijo, llamado Salomón. Salomón luego se convierte en el próximo rey. Así que incluso en la justicia de Dios hay misericordia y segundas oportunidades.

Parece que demasiado a menudo en la vida nos olvidamos de reconocer que algunos de los sufrimientos que padecemos son causados por nuestras propias acciones. Y en otras ocasiones nos permitimos ser atrapados en los momentos difíciles de la vida y nos olvidamos de ver la alegría que puede surgir de nuestro sufrimiento en un momento posterior.

¿Ha habido momentos en su vida personal o en la vida de su comunidad de fe, cuando se dio algún sufrimiento causado directamente ya sea por sus decisiones y acciones o por las decisiones y acciones de la comunidad en general? ¿Ha podido ver la mano de Dios obrando en aquellos tiempos de dificultad o fue solo después cuando ha podido ver la obra de Dios en medio de la contienda? 

Salmo 51:1-13

Nuestro salmo refleja un tono de reconocimiento del pecado de alguien y el deseo de restablecer una relación con Dios. No hay ningún intento de culpar a alguien o de pasar la carga a otro. El salmista claramente cree que él es el único que ha agraviado a Dios y que Dios tiene todo el derecho de hacer lo que quiera, no lo que el salmista quiere.

El salmista también admite libremente que le corresponde a Dios el limpiar o no limpiar. El salmista sólo puede admitir los pecados y el deseo de ser restaurado a una relación correcta y amorosa con Dios.

¿Ha habido momentos en su vida cuando le ha hecho daño a otra persona y ha pedido perdón? ¿Cómo se siente el estar en una postura “indefensa” en una relación?

Efesios 4:1-16 

La imagen de Pablo de la iglesia como un cuerpo con distintas partes es una imagen que se utiliza para describir cómo diferentes personas tienen diferentes dones. Nos gusta pensar que tenemos dones únicos y que todos podemos trabajar juntos en armonía. Sin embargo, esta imagen depende de que las partes individuales reconozcan todas que Dios está en control. Esta imagen también insiste en que nuestros deseos deben ser secundarios a la llamada y al plan que Dios tiene para nosotros.

Pero, como hemos visto en las anteriores lecturas, no siempre aceptamos libre y felizmente el control de Dios. Asimismo, no siempre seguimos la llamada y el plan que Dios tiene para nosotros. Cuando suceden estas cosas, es como si el cuerpo estuviera luchando consigo mismo o incluso el cuerpo se enfermara.

¿Qué podemos hacer para aceptar mejor nuestro propio lugar en el cuerpo de la Iglesia, o en el plan que Dios tiene para nosotros, incluso si no nos sentimos cómodos con ese plan o rol? ¿Hay momentos en los que en nuestra propia lucha con Dios podemos crear malestar o confusión en las otras partes del cuerpo?

Juan 6:24-35

Jesús desafía a la multitud que lo sigue a que entiendan que Dios les da las cosas que necesitan. También les recuerda que Dios, no Moisés, dio maná a sus antepasados cuando estaban en el desierto. A veces, parece muy fácil pensar que una persona está haciendo la obra de Dios, cuando en realidad la persona que está haciendo el trabajo con la dirección y ayuda de Dios.

Dios nos da libremente lo que necesitamos, ya sea que merezcamos estas cosas o no. Dios también nos provee de estas cosas cuando las damos por sentadas o no les prestamos atención.

¿Cuándo fue la última vez que realmente vio y apreció un amanecer o una puesta de sol? ¿Con qué frecuencia damos por sentado la multitud de dones que Dios nos da cada día?

Este estudio bíblico, escrito por Patrick Collins, originalmente se presentó para la Pentecostés 11 (B) el 5 de agosto de 2012.

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Estudio Bíblico, Pentecostés 10 (B) – 29 de julio de 2018

Propio 12


[RCL]: 2 Samuel 11: 1-15; Salmo 14; Efesios 3: 14-21; Juan 6: 1-21

2 Samuel 11: 1-15

Hace poco un señor me preguntó: “¿Por qué creemos que David está en el cielo? ¡Mire lo que hizo durante su vida!” Desde luego, uno podría también contraargumentar: “Pues mire también todas las cosas buenas que hizo”. David, por ejemplo, escribió muchos salmos y se dijo que era una persona “que le agradaba [a Dios]”. (Hechos 13:22).

Sin embargo, usted no adivinaría que David tenía tantos atributos brillantes si se limitara a este pasaje. No vemos cualidades que compensaran para David, y esta es precisamente la cuestión. A partir de esta historia y su lugar en una narrativa bíblica más general, nos enteramos una vez más de que Dios trabaja incluso a través de las peores de las situaciones y las peores intenciones para lograr de algún modo, misteriosamente, la salvación. Es muy fácil enfocarse en el pecado y el quebrantamiento del presente; es fácil perder de vista una perspectiva más amplia de la manifestación del reino de Dios. Del mismo modo, es fácil en esta historia centrarse solo en las perversas intenciones de David. Sin embargo, no debemos olvidar que el Salvador vino del linaje que se estableció por la relación de David con Betsabé. Dios utilizó el aspecto más bajo de David para llevar la salvación a todo el mundo

  • ¿De qué manera ha actuado Dios a través del quebrantamiento de usted?

Salmo 14

Estoy realmente agradecido de que existan salmos como éste, que hayan sido incluidos en la Biblia, y que los recemos con frecuencia en nuestras liturgias y en nuestras vidas devocionales. ¿Por qué? Este salmo en particular, para mí, se enfoca en la esencia de la condición humana. Para aclarar, no hablo de la visión del quebrantamiento humano descrito en el salmo, lo que algunas personas llamarían depravación total. No, hablo de la naturaleza desordenada y paradójica del salmo mismo.

El salmista parece muy confundido. Habla de cómo no hay nadie “que haga el bien” y de cómo nadie busca a Dios, pero también habla de un pueblo que es justo. Más tarde, habla sobre cómo los malvados “devoran” al pueblo de Dios. Sin embargo, estos malvados “tiemblan de espanto” porque Dios está en medio del pueblo mismo que están destruyendo. Nos quedamos con una pregunta: ¿Hacia qué está en realidad dirigida la oración del salmista? Vemos la esperanza entremezclada con la desesperación, la rectitud moral entremezclada con el pecado. Tenemos la sensación de que el salmista sabe y no sabe por cuál motivo ora. Aquí vemos una oración verdaderamente humana.

  • ¿Le reconforta a usted cuando parece que los salmistas no saben bienpor qué motivo quieren orar?

Efesios 3:14-21

Durante los últimos meses, me ha impresionado lo poco previsor que tiendo a ser cuando se trata de mi propia espiritualidad, particularmente cuando el ministro llega a la oración eucarística en la liturgia. Si usted es como yo, usted cree en la presencia real de Jesús en el sacramento de la Eucaristía. Yo realmente sí creo que Dios está presente en el pan y en el vino. Sin embargo, demasiado a menudo, me olvido de que Dios también habita en mí, y que no solo debería contemplar la presencia de Dios en el pan y el vino, sino que también debería contemplar la presencia de Dios dentro de mí.

Este pasaje de la carta a los efesios nos recuerda que Pablo ora por una realidad por la que muy pocas personas de hecho se toman el tiempo para pensar, que Dios realmente está presente en los seres humanos. Pablo no solo ora para que el pueblo de Dios tenga un poquito de Jesús dentro de sus corazones. ¿Para qué ora, entonces? Él ora para que nuestro ser interior se fortalezca, para que Cristo viva en nuestros corazones, y para que “comprendamos” la amplitud, longitud, altura y profundidad de este amor de Dios que está dentro de nosotros. Pablo quiere que comprendamos un amor que es incomprensible y, por lo tanto, nos llenemos de la “plenitud de Dios”.

  • ¿Se ha usted tomado el tiempo para orar (junto con Pablo) para que se llene de la plenitud de Dios?

Juan 6:1-21

No hace mucho tiempo, mi esposa y yo nos estábamos preparando para ir al servicio de la capilla del seminario. Apenas unos minutos antes de salir, recibimos una llamada telefónica y nos enteramos de que alguien muy querido para nosotros había muerto durante la noche. Después de que colgamos el teléfono, comenzamos a llorar, y no estábamos seguros si todavía debíamos ir a la capilla o no. ¿Lloraríamos delante de todos nuestros amigos? ¿Nos afligiríamos en un espacio tan público?

Decidimos ir. Fue una de las experiencias de adoración más maravillosas que hemos tenido. La vida tiende a alejarnos de la iglesia, a alejarnos de la gracia que Dios otorga a través de los sacramentos. A veces se siente como si la Eucaristía, esa pequeña oblea y ese pequeño sorbo de vino, no fueran suficientes. Sin embargo, si usted es como yo, a menudo sale asombrado de cuán poderosa y redentora ha sido la Eucaristía en los momentos que más la necesitamos. La lectura del Evangelio presenta imágenes de un sentimiento que todos experimentamos. A veces dudamos y decimos: “¿Qué puede hacer Jesús con esta pequeña oblea y este sorbo de vino?”. Luego nos alejamos del altar sintiendo cuánto Dios ha multiplicado su gracia, y de hecho cuán saciados nos sentimos.

  • ¿Recuerda usted un momento específico cuando no quiso ir a la iglesia y recibir el sacramento, pero cuando salió de la iglesia se sintió transformado por la experiencia?

TJ Humphrey es un estudiante de segundo año en la Casa Nashotah y busca la ordenación en la Diócesis de Milwaukee. Antes de ir a la Casa Nashotah, ejerció como Director de la Juventud y Pastor comisionado de la Iglesia Cristiana Reformada en el área de St. Louis. Es un ávido lector, especialmente de obras que se ocupan de la ontología relacional, la teología litúrgica y la vida eclesial de la Iglesia. En su tiempo libre, a TJ le encanta estar con su familia, viajar, ir de excursionismo con mochila, ver un buen juego de hockey, degustar un buen whisky americano y perderse en un buen libro de teología.

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