Estudio Bíblico, Adviento 4 (C) – 23 de diciembre de 2018


RCL: Miqueas 5:2-5a; Salmo 80:1-7; Hebreos 10:5-10; Lucas 1:39-45 (46-55)

Miqueas 5:2-5a

A pesar del tono esperanzador de este pasaje, a Miqueas (como a la mayoría de los profetas) generalmente no se le considera como portador de noticias alegres. Acusa a la gente de su época de abandonar a Dios para adorar a ídolos y explotar a los pobres y a los vulnerables. Él pregunta, casi burlonamente, “¿Qué es lo que el Señor espera de ti: que hagas justicia y que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios?”. Las cosas no mejoran: la situación empeorará antes de que mejore, y los enemigos ya están a la puerta. Pero aunque el pecado y sus consecuencias parecen estar siendo vencedores, habrá redención. En la lección de hoy, Miqueas predice el surgimiento de un gobernante justo descendiente de los sobrevivientes que siguen el camino de Dios. Este gobernante vendrá de un lugar improbable, una aldea que no cuenta para nada, como tantas otras que ya habían sido conquistadas en la época de Miqueas. Miqueas promete la redención al pueblo de Dios a través de uno que establecerá la clase de reino que Dios imagina, un reino donde todos vivan seguros y donde la paz es la mejor opción.

  • ¿Qué aspecto podría tener hoy un líder improbable? ¿Dónde hay algunos “lugares que no cuentan para nada” en su comunidad?

Salmo 80:1-7

En la oscuridad, justo antes del amanecer de la Navidad, este salmo lleva consigo el tono lastimero de Adviento: “¡Muéstrate, oh Dios!” El salmista puede recordar el modo en que Dios actuó de manera poderosa en el pasado de Israel y espera que así sea nuevamente, pero hay una cruda honestidad en estos versículos. Dios no solo ha estado ignorando el sufrimiento del pueblo: antes bien parece que el sufrimiento mismo viene de Dios. El salmista no es tímido al exponer lo malo de la situación y lo que debe hacer Dios al respecto, o sea: ¡restablecernos! En una cultura que enfatiza la celebración y la alegría en esta época del año, puede ser difícil ser honestos acerca de cuán destrozadas están nuestras vidas y el mundo y reconocer nuestra total dependencia de Dios para que haga las cosas bien. El salmo de hoy nos da el permiso y la amplitud para hacer precisamente eso, incluso cuando la luz comienza a aparecer en el horizonte.

  • ¿Cuándo se ha encontrado usted así de vulnerable con Dios? ¿Cómo era aquella situación?
  • ¿Cómo sería un restablecimiento en su propia vida? ¿En la vida de su comunidad? ¿En la vida del mundo?

Hebreos 10:5-10

A medida que avanzamos hacia la Navidad, el autor de la Carta a los Hebreos nos recuerda por qué necesitamos un Salvador que venga al mundo. El pecado y el sufrimiento nombrados por Miqueas y el salmista no pueden ser superados por esfuerzos humanos. Hemos practicado todos los sacrificios y ofrendas disponibles para nosotros, pero nuestra separación de Dios continúa, de la misma manera que continúa nuestro deseo de que Dios cierre esa brecha. Utilizando las palabras de los Salmos, la Carta a los Hebreos nos recuerda que Dios siempre se ha deleitado más en alguien que cumple la voluntad de Dios que en sacrificios que no buscan la raíz del problema. Al asociar el Adviento con la Semana Santa, el autor de la Carta los Hebreos nos muestra cómo será el restablecimiento que anhelamos al igual que el salmista.

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de soluciones humanas en las que con frecuencia confiamos para mitigar la causa del pecado? ¿De qué manera [estas soluciones] son limitadas?
  • ¿Cómo ve usted que los temas del Adviento y la Navidad se asocian con otras partes del año litúrgico?

Lucas 1:39-45 (46-55)

En el Evangelio de hoy, reunimos todas las esperanzas y anhelos del Adviento y nos aproximamos sigilosamente a la Navidad. Encontramos dos mujeres que nadie esperaba que estuvieran embarazadas, compartiendo su asombro y alegría por lo que Dios está a punto de hacer, ¡a través de ellas! El estar unidas por lazos familiares les da la fuerza y ​la visión para comenzar a entender lo que Dios está obrando en sus vidas; Isabel es la primera persona en nombrar al bebé de María como el Mesías, y María alaba a Dios con palabras cargadas de lenguaje revolucionario. La vista de María a Isabel, les da a ambas el regalo de compartir entre ellas la emoción y el miedo que se siente al estar en la cúspide de un acontecimiento nuevo que parecía imposible. El largamente buscado cumplimiento de las promesas de Dios es tan cercano como un bebé dando pataditas en el vientre. ¿Cómo podemos evitar cantar?

  • ¿Cómo le ha ayudado la presencia y el amor de los demás en aquellos momentos cuando esperaba la acción de Dios en su vida?
  • ¿Cuándo le ha ofrecido a alguien el regalo de hacerle ver cómo Dios está obrando en su vida? 

Procedente de la Diócesis Episcopal de Pensilvania, Noah Stansbury es estudiante de segundo año en el Seminario de Teología de la Universidad del Sur. Es exalumno del Cuerpo Episcopal de Servicio y posee una licenciatura en estudios bíblicos. Dos de sus grandes amores son los gatos y coleccionar libros que nunca tendrá tiempo de leer.

Descargue el Estudio Bíblico para Adviento 4 (C).

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