Estudio Bíblico, Adviento 3 (C) – 16 de diciembre de 2018


RCL: Sofonías 3:14-20; Cántico 9; Filipenses 4: 4-7; Lucas 3: 7-18 

Sofonías 3:14-20

En el corazón de este pasaje está el júbilo de Sofonías porque Dios se acerca siempre a su pueblo. Sofonías no puede dejar de proclamar el carácter de Dios con toda su habilidad poética cuando nos pide que nos unamos a él para regocijarnos. Unámonos a él, pues, para alabar a aquel Dios que tanto nos amó que se acercó a nosotros, y que tomó forma humana, —el Dios que tomó la cruz para que la naturaleza humana derrotada pudiera lograr la victoria sobre sus opresores y enemigos espirituales, y ¡el Dios cuya humanidad llena de gracia llegó desbordante a nosotros para el perdón de nuestros pecados y el fortalecimiento de nuestras manos débiles contra toda tentación! ¡Alabemos y deleitémonos en el Dios que se regocija con alegría por su redimido pueblo, que nos renueva en su amor, que se regocija con nosotros cantando en voz alta como en día de fiesta! Y su corazón actuará en favor de los discapacitados, los marginados y los necesitados de la tierra mientras nos regocijamos con la esperanza de finalmente verlo cara a cara, “haré que cambie su suerte… entre todos los pueblos de la tierra. Yo, el Señor, lo he dicho”. ¡Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo!

  • ¿Alguna vez se ha imaginado a Dios (o específicamente a Jesús) como un guerrero triunfante que se regocija con usted como botín de batalla? ¿Qué tanto le agrada esta imagen?
  • ¿Hay personas o grupos de personas en su vecindario, ciudad o pueblo que usted siente que Dios anhela salvar y reunirlos en su Iglesia? ¿Cómo siente que Dios lo utilizaría a usted y a su iglesia para mostrar a estas personas su amor poderoso y redentor? 

Cántico 9

Al profeta Isaías a menudo se le llama “el quinto evangelista”, y este pasaje ciertamente nos da una idea de su fervor evangelista. Nuestra firme fe en el Dios que nos salva es la victoria que vence al mundo y a todos nuestros temores. Esta es la fe que se manifiesta al extraer agua con júbilo de las fuentes de salvación que Jesús nos ha dado, las aguas del bautismo. Ahora Jesús nos ha prometido que cada vez que nos reunamos en su nombre, él estará en medio de nosotros, —“porque grande es en medio de los habitantes de Sión el Santo de Israel” Por lo tanto, ¡demos a conocer sus obras entre los pueblos y cantemos sus alabanzas continuamente!

  • ¿Le resulta fácil o difícil compartir su fe cristiana con los demás? ¿Hay algunos ambientes en el que esto le sea particularmente difícil a usted?
  • ¿Confía en su capacidad para expresar el mensaje básico del Evangelio y su propia historia de fe? A medida que intenta expresarlo, ¿le produce un aumento de alegría y confianza, o más bien fracasa en su propósito?

Filipenses 4:4-7

¿Qué es lo que le da a San Pablo la confianza de decir algo tan audaz como, “Alégrense siempre en el Señor” y “No se aflijan por nada?” En la mayoría de los casos, tratamos a aquellos que toman en serio este consejo como optimistas ingenuos sin remedio, ¡a menos que nosotros mismos seamos uno de ellos! Pero si miramos hacia atrás un par de frases en Filipenses 3:20-21, vemos una razón para su audacia: “En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso. Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas”.

San Pablo ve las vidas cambiadas de aquellos que han recibido el Evangelio como prueba del poder de Dios al enderezar los corazones humanos desde adentro hacia afuera; haciendo que el corazón humano se parezca al corazón de Dios, demostrando que su verdadera patria es ciertamente celestial en lugar de terrenal (a diferencia de aquellos para quienes “su dios son sus propios apetitos”). ¡San Pablo sabe que este mismo Dios seguramente volverá pronto para terminar el trabajo renovador que comenzó, para hacer que no solo nuestros corazones sino también nuestros cuerpos sean por completo como el corazón puro y el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador! Con un Dios así, defensor e intercesor, y con tal esperanza, nuestro miedo, impaciencia y ansiedad son gradualmente consumidos por la vida victoriosa de Jesús que corre a través de nosotros, que somos su propia “carne y sangre”, su Cuerpo. Por lo tanto, acerquémonos al trono de la gracia con audacia y confianza, pidiéndole a Dios (y agradeciéndole de antemano por ello) cosas que concuerden con su voluntad por medio de Jesucristo. Así llegaremos a conocer la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.

  • ¿Alguna vez se ha sentido tan cerca de Dios que “los cambios y riesgos de esta vida mortal” no pudieron conmocionarlo como hubiera sucedido de no ser así? ¿Siente a menudo la cercanía de Jesús en tiempos de miedo y ansiedad, o es más difícil para usted llegar a Jesús en esos momentos?
  • ¿Tiene confianza en que su Padre celestial responde a sus oraciones?
  • El modelo de oración de Pablo: “No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle y denle gracias también”, ¿lo desafía de alguna manera?

Lucas 3:7-18

“De este modo, y con otros muchos consejos, Juan anunciaba la buena noticia a la gente”.

Qué extraño pensar que lo que Juan acaba de proclamar, ¡San Lucas lo llama buena noticia! Pero esta es exactamente la buena noticia que hemos escuchado y esperado en nuestras lecturas de los profetas Sofonías e Isaías: el Señor está llegando justo a donde estamos nosotros y trae el juicio con él. Ese juicio será, por una parte, la salvación para aquellos que humildemente se arrepientan y den buenos frutos y, por otra parte, la condenación para aquellos que endurecen sus corazones y continúan viviendo vidas egoístas. Aunque la primera venida del Mesías sorprendentemente trajo misericordia, perdón y gracia a los pecadores, su segunda venida será en gloria para juzgar tanto a los vivos como a los muertos.

Jesús, como Juan, entendió que la misión del Hijo del Hombre era “a prender fuego en el mundo” (Lucas 12:49), y por esta razón Jesús experimenta el “bautismo” con el habrá de ser bautizado en la cruz. Sin embargo, esta entrega del fuego del Espíritu Santo en lenguas de fuego no traerá paz, sino división. División, porque los pecados de nuestra propia carne la resistirán y porque el pecado común de nuestras comunidades la resistirá. ¡Pueda ser que seamos consumidos con el fuego de su Espíritu amoroso ahora, para que podamos evitar el fuego del juicio cuando Cristo regrese!

  • ¿Le sorprendió algo en los consejos que Juan daba a aquellos que vinieron a él? ¿Qué supone usted que diría Juan el Bautista si las personas de su lugar de trabajo, escuela o comunidad vinieran a preguntarle cómo deben arrepentirse?
  • El cuarto verso del himno. Cuán firmes son los cimientos, santos del Señor dice: “Cuando pases por pruebas de fuego en tu camino, mi gracia bastará para suplirte y la llama no te hará daño. Yo solo concibo limpiar tus impurezas, y tu oro refinar”. ¿Alguna vez ha experimentado al Señor limpiando sus impurezas a través de pruebas de fuego, o a través de una ferviente experiencia con él en oración?

Ryan Jordan es actualmente un estudiante de último año en el Seminario Teológico de Nashotah House de la Diócesis Episcopal del Río Grande. Se había graduado en North Central College en Naperville, Illinois, con una licenciatura en Estudios de Asia Oriental y Japonés y una maestría en Artes Liberales de St. John’s College en Santa Fe, Nuevo México. Está casado hace cuatro años con su maravillosa esposa, Mallory, y tiene además dos gatos en casa.

Descargue el Estudio Bíblico para Adviento 3 (C).

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