Estudio Bíblico, Pentecostés 26 – 18 de noviembre de 2018

Propio 28


(RCL): 1 Samuel 1:4-20; 1 Samuel 2:1-10; Hebreos 10:11-14 (15-18) 19-25; Marcos 13:1-8

1 Samuel 1:4-20

Los libros de Samuel tratan del período que marcó el surgimiento de la profecía y de la monarquía en el antiguo Israel. El Primer Libro de Samuel se abre con un tema recurrente en la historia de Israel: Dios escucha el clamor de los marginados y oprimidos. En este caso se trata de Ana, la amada esposa de Elcana, el hombre que será el padre de Samuel. Ella es incapaz de tener hijos. Penina, la otra esposa de Elcana, se burlaba de Ana por su infecundidad.

Esta historia, como tantas otras de las Escrituras, ilustra cómo Dios encuentra un camino en nuestras vidas en momentos de desesperación y de tristeza. De hecho, el testimonio bíblico indica que Dios anhela estar con nosotros en los momentos de prueba y de dolor, el Señor tiene preferencia por aquellos que están sufriendo. Mientras que Dios ciertamente no diseña o planifica dificultades para nosotros, es a través de nuestras heridas, a través de la grieta en el corazón, cómo la luz de Dios entra en nuestras vidas.

Ana nos representa a todos los que nos hemos enfrentado a situaciones desesperadas. Su historia muestra cómo Dios puede transformar incluso las situaciones más desesperadas en futuros sorprendentemente maravillosos. Por encima de todo, nos enseña la necesidad de comunicar nuestras aspiraciones más profundas a Dios, confiando en el poder del Señor para convertir la oscuridad en luz, incluso cuando vemos que no hay un lugar para el amanecer.

  • ¿Has experimentado la presencia consoladora de Dios en tiempos de penuria? ¿La historia de Ana se encuentra en solidaridad con la tuya?
  • ¿Dónde / cuándo en tu vida has experimentado el poder transformador de Dios (es decir, el poder de Dios para transformar las situaciones sin esperanza en un futuro lleno de esperanza)?

1 Samuel 2:1-10

El autor del Evangelio de Lucas basó su texto del Magnificat (Lucas 1:46-55) en esta canción de Ana. Los temas de María y Ana son similares: alegría por el nacimiento de un niño y alabanza del poder de Dios. El Magnificat nos habla de la misericordia de Dios, mientras que Ana ensalza la justicia de Dios. Ambas cantan el derribo de los ricos y el ensalce de los pobres por parte de Dios. Las palabras de Ana mencionan explícitamente la derrota de los enemigos de Dios (y de ella). ¿Qué significa este lenguaje bastante fuerte: “Destruye los arcos de los poderosos” y “los malvados mueren en la oscuridad”? Aunque la mayoría de los adultos maduros no trazan planes o rezan por la destrucción de las personas que no les gustan, hay muchas fuerzas negativas a que nos enfrentamos en nuestras vidas, fuerzas que perpetúan la opresión, fuerzas que solamente Dios puede contrarrestar y transformar. Por ejemplo, caemos víctimas de problemas de auto-odio, depresión, dificultades familiares / maritales, rencor mantenido y resentimiento albergado. Estas fuerzas nos oprimen, nos impiden ser las personas que Dios nos llama a ser. Y a veces estos poderes pueden ser tan fuertes que parece que no hay manera de liberarse de ellos. La canción de Ana, sin embargo, es un testimonio del poder de Dios para superar incluso estos problemas aparentemente insuperables.

  • ¿Hay palabras, frases o imágenes en la canción de Ana que te hablen?
  • ¿Cómo te suenan a ti las palabras de Ana del “gran cambio” (es decir, los hambrientos dejan de tener hambre, la mujer estéril da a luz a siete, etc.)?

Hebreos 10:11-14 (15-18) 19-25

En tiempos de desolación, podemos pensar que somos indignos de acercarnos a Dios. Tal vez nos sentimos abrumados por una instancia o un patrón de fracaso personal, un ataque de melancolía, o nos volvemos conscientes de nuestra propia distancia de Dios debido al descuido de nuestra relación con Dios. Podríamos tener dificultades para volver a Dios porque nos falta confianza en nuestra dignidad para reanudar la relación. Mientras que tales sentimientos no predominan en la vida espiritual, son bastante reales.

Este pasaje de Hebreos nos dice que Jesús nos ha proporcionado acceso irrevocable hacia Dios. Como cualquier hijo predilecto, Jesús puede ir directamente a su Padre, incluso cuando parece que las puertas están cerradas. Y Jesús nos lleva con él. Por eso, cuando queremos acercarnos a Dios, no hay pecado, ni defecto, ni hay tiempo o distancia que nos separe de Dios. Esta es la compasión de Dios, el amor de Jesús por toda la humanidad, y la fe en la voluntad y visión del Creador, a pesar de que se requirió que pasase a través de una tortuosa muerte, nos ha mostrado lo mucho que Dios desea estar en la vida de cada persona. Hoy este texto nos enseña que no hay barreras entre nosotros y Dios, solamente las que nos colocamos a nosotros mismos en nuestras propias mentes y corazones.

  • ¿Cuáles son las barreras que erigimos que nos alejan de Dios? ¿De qué manera el pasaje de hoy de Hebreos te habla de este problema?
  • ¿Qué te dice el verso “acerquémonos con corazón sincero, con una fe completamente segura, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”?

Marcos 13:1-8

Las piedras del muro occidental del Templo de Jerusalén, que todavía se pueden ver hoy, fueron y son bastante impresionantes. De hecho, algunas tienen 30 pies de largo. Estas fueron seguramente las piedras a que los discípulos de Jesús se referían. Jesús usa su observación sobre las piedras como trampolín para una profecía acerca de la nación y del pueblo que él quería. Esto es apropiado en el contexto de su próxima ejecución. Mientras que los occidentales modernos hablan de que la vida “desaparece ante nuestros ojos” antes de morir, la gente del antiguo Cercano Oriente creía que en los días previos a la muerte uno obtenía poderes de profecía. Jesús lo muestra aquí. Lo que sigue de Jesús es un ejemplo de pensamiento y discurso apocalíptico. Lo “apocalíptico” era una forma literaria común en el período bíblico (véase, por ejemplo, el libro de Daniel y el Apocalipsis), pero es ajeno a nosotros en el mundo moderno. La literatura apocalíptica usa cierto vocabulario e imágenes, en este caso, terremotos, guerras, hambrunas, etc., para transmitir una verdad más grande. Jesús nos está diciendo que tengamos cuidado y perseveremos en los momentos de dificultad y de prueba, ya que ningún poder puede prevalecer contra el poder del Dios todopoderoso.

  • ¿Dónde /cómo encuentras consuelo/alimento espiritual en el discurso apocalíptico de Jesús en el evangelio de hoy?
  • ¿Cómo te relacionas, desde tu propia experiencia, con lo que Jesús dice en el versículo ocho: “Esto no es más que el comienzo de los dolores de parto”?

Este estudio bíblico, escrito por Brian Pinter, originalmente se presentó para 18 de noviembre de 2012.

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés 26 (B).

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