Estudio Bíblico, Pentecostés 20 – 7 de octubre de 2018

Propio 22


[RCL] Job 1:1; 2:1-10; Salmo 26; Hebreos 1:1-4; 2:5-12; Marcos 10:2-16

Job 1:1; 2:1-10

Encontramos en el libro de Job una historia increíble en la que un hombre intachable y recto padece sufrimientos sin ninguna razón. Este libro ha sido interpretado por muchos como respuesta a la pregunta sobre la justicia divina: ¿Es Dios justo? Sin embargo, cuando profundizamos en la historia, y, como vemos en la selección de los versículos de hoy, hay una pregunta diferente que se plantea ahora. Satanás, o “el adversario”, le hace a Dios la pregunta sobre la posibilidad del amor no transaccional. ¿Acaso puede existir el amor desinteresado? Job es recto e intachable, pero ¿permanecerá así si sus circunstancias no son tan buenas? Satanás piensa que no, y, por lo tanto, le pide a Dios que ponga a prueba a Job. Dios permite a Satanás que haga sufrir a Job, siempre que Job no muera. Lo que falta en nuestra selección de versículos aquí es la primera prueba de la integridad y rectitud de Job; cuando pierde a sus hijos, su ganado y sus posesiones. A través de todo esto, Job permanece sin pecado. Esto es importante porque ayuda a explicar la reacción de la esposa de Job en la segunda prueba de Job: la de recibir llagas en todo su cuerpo. Recuerde que ella también ha perdido a sus hijos. “¡Maldice a Dios y muérete!”, casi le suplica. ¿Cómo puede Job conservar su integridad después de todo este sufrimiento?

  • ¿Cómo responde usted a la pregunta que hace Job?: “Si aceptamos los bienes que Dios nos envía, ¿por qué no vamos a aceptar también los males?”

Salmo 26

Continuando con el tema de la integridad, el salmista clama lamentándose a Dios, pidiendo la reivindicación por el buen comportamiento, por andar por el buen camino. La estructura del salmo es casi circular, al comenzar y terminar mencionando caminar en integridad, deseando venganza y redención (versículos. 1 al 3, 11 y 12). Hay un cambio activo que va de aquellos que son considerados malvados (versículos. 4 y 5) a pedirle a Dios que no los considere como uno de ellos (versículos 9 y 10). La parte central del salmo utiliza un lenguaje que evoca imágenes de la acción litúrgica, sugiriendo que el salmista pertenece al orden sacerdotal al referirse a lavarse las manos, caminar alrededor del altar, cantar una canción de acción de gracias, contar las obras de Dios (versículos 6 y 7) y reclamar amor para la casa de Dios (v. 8). Al final, el salmista confía en Dios y continúa recorriendo su camino con integridad.

  • Si estuviera escribiendo un lamento a Dios, ¿cómo podría ser el suyo?, ¿similar o diferente al de este salmista?

Hebreos 1:1-4; 2:5-12

La carta a los hebreos pinta un cuadro de Jesucristo en la plenitud de su divinidad y humanidad. En los primeros cuatro versículos, se nos presenta a Jesús como el Hijo, heredero, participando en la creación, como sostenedor, el “resplandor glorioso de Dios y la imagen misma de lo que Dios es” (v. 1:3), el que realizó la purificación de los pecados y superior a los profetas y los ángeles. Cuando pasamos al segundo capítulo, el autor cita el Salmo 8, que habla de la humanidad como inferior a los ángeles y, sin embargo, tiene todas las cosas sujetas a ellos. Al observar que la humanidad aún no ha cumplido con la afirmación de este salmista, el autor señala a Jesús en su humanidad como el modelo para este tipo de cambio de ser inferior a los ángeles a llegar a la gloria y el honor. Sin embargo, esto no se logra a través de ascender dentro del ámbito humano, sino a través de un camino de descenso con sufrimiento y muerte. En esta experiencia de humanidad completa, hasta la muerte, somos hechos hermanos de Cristo.

  • ¿Qué significa “sujetar todas las cosas bajo sus pies” (v. 2:8) a la luz del ejemplo de Jesús?
  • ¿Qué significa para usted ser hermano o hermana de Cristo?

Marcos 10:2-16

Este pasaje de Marcos tiene tres episodios: uno con los fariseos, uno en la casa con los discípulos y el último con los niños. Comienza con los fariseos cuestionando a Jesús sobre la legalidad del divorcio. Jesús los remite a las leyes de Moisés, pidiéndoles que respondan su propia pregunta. Tras su respuesta afirmativa, Jesús los remite al Génesis, a nuestra creación como varón y mujer, y al ideal del matrimonio que hace que dos personas se vuelvan uno. Sin embargo, los discípulos necesitan una aclaración, y cuando están en la casa, le piden a Jesús que se lo explique más. Aquí, Jesús amplía la pregunta original al presentar la posibilidad de que la esposa también se divorcie del esposo. Esto es muy importante, y sobre todo hoy, dado que el divorcio es ahora algo frecuente. Si bien el resultado es el mismo, Jesús llama la atención de los discípulos sobre las expectativas de la sociedad que son muy limitadas, centrándose solamente en los derechos del hombre a divorciarse de la mujer. La creación, [sin embargo]. nos muestra una ética más amplia.

Los discípulos continúan participando en las normas sociales y terrenales, tratando de evitar que los niños, –aquellos sin derechos, los más débiles de la sociedad–, lleguen a Jesús. Pero él les dice que el reino de Dios les pertenece a estos inocentes y débiles hijos de Dios.

  • Jesús se refiere al Génesis, señalando un sistema igualitario entre hombre y mujer. ¿Cómo podría esto cambiar la manera como comprendemos otros aspectos de las historias de creación?
  • ¿Qué entiende usted por recibir el reino de Dios como un niño pequeño?
  • ¿A quién, en nuestra sociedad, mantenemos alejado de los pies de Jesús? ¿Por qué?

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés 20 (B).

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