Estudio Bíblico, Pentecostés 19 – 30 de septiembre de 2018

Propio 21


[RCL] Ester 7:1-6, 9-10; 9:20-22; Salmo 124; Santiago 5:13-20; Marcos 9:38-50

Ester 7:1-6, 9-10; 9:20-22 

El libro de Ester no menciona directamente el nombre de Dios, y muchos durante siglos se han preguntado por qué esto es así, o dónde está Dios en este libro. Es importante hacer esta observación ya que cualquier persona escéptica podría seguramente salir con que Dios también está ausente en la era moderna. Nosotros debemos, [por tanto] ser los intérpretes que revelan a Dios en la historia de Ester, así como en el mundo de hoy.

Cuando le preguntan a Ester qué le va pedir a su rey, ya podemos ver [en ese momento] que la voluntad de Dios se impondrá. Es raro que a cualquiera se le ofrezca la mitad de un reino por parte del rey mismo, y más aún cuando esa persona no pide riquezas, sino solo una vida pacifica para su familia religiosa. Por eso, quien adora solo su propio poder, muere con el mismo instrumento que planeaba utilizar para dominar a los demás. En este pasaje, como en todo el libro de Ester, se demuestra que el instinto humano de dominar resulta muy mal al final. Pero triunfa la noción poco común de proteger a los débiles. Esta intuición que sobresale –que es a la vez dadora de vida, desinteresada y sacrificada– es la marca de Dios en nuestras vidas, como lo fue para Ester y Mardoqueo, ya sea que lo nombremos o no. Sus frutos también perduran, mucho más tiempo que cualquier ganancia personal. Es por eso que la fiesta [judía] de Purim con la que comenzó esta historia continúa [celebrándose] hoy a través de generosas donaciones y la celebración de la vida.

  • Arriesgarse uno mismo contra las fuerzas del gobierno en nombre de los demás parece una tontería. ¿Por qué Dios nos urge a colocar las necesidades de los pobres por encima de las nuestras? En otras palabras, ¿cuáles son las recompensas que superan los riesgos inmediatos?

Salmo 124

Este salmo termina repitiendo la respuesta a la gran pregunta del Salmo 121: “¿De dónde vendrá mi ayuda?” De nuevo, se nos recuerda que nuestra ayuda proviene del SEÑOR, que creó todo lo que existe (la tierra) así como también todo que solo podemos aceptar por fe (los cielos). Este salmo usa imágenes vívidas para reconocer la dolorosa sensación de impotencia. Ante los agresores enojados y las aguas envolventes, la experiencia de impotencia es casi abrumadora. Sin embargo, nos han dado la promesa de escapar de nuestra trampa como un pájaro que huye, tal vez una paloma que aparece después de que salimos de esas aguas, y eso nos guía a la seguridad. Y, además, el recordatorio: nuestro salvador es el que creó las aguas en primer lugar y puede hacer que ahogarse parezca como una nueva vida.

  • ¿Cuáles son algunas de las respuestas más comunes, pero erróneas, a la gran pregunta “De dónde vendrá mi ayuda?”
  • ¿Cuáles son las personas de siempre a las que equivocadamente recurrimos como nuestra ayuda, pero que al final encontramos vacías?

Santiago 5:13-20

Santiago nos anima a todos los creyentes a tomar la fe en nuestras manos, y aquí en los versículos finales, en las manos del otro. Un feligrés dijo una vez que uno de los viajes misioneros más difíciles de emprender es el “viaje misionero a un metro de distancia”. O sea, cuando vemos a alguien preocupado, ahí en las bancas de la iglesia, a poca distancia de nosotros. Aquel feligrés dijo que este trabajo misionero resulta ser su favorito, o sea, acercarse a amigos y extraños por igual, cara a cara, para ofrecer consuelo y amistad. ¿Es esto lo que queremos decir con la frase el “sacerdocio de los laicos”?

Santiago también nos pide que llamemos a los ancianos para la unción y la sanación, lo cual estoy seguro es para fortalecernos para estas misiones a un metro de distancia. Recibimos peticiones muy fáciles de ponerse en práctica, como éstas: “confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros” y “hagan volver al pecador de su mal camino”. Estas oportunidades para ser misioneros son abundantes y se encuentran entre las menos fáciles. Eso puede ser una señal de que también son las más urgentes y productivas a medida que anunciamos el reino de Dios. Son nuestras propias manos, pies, rostros y voces los que tienen el poder de dar a conocer a Jesús a los necesitados.

  • Tal vez Elías se mencione aquí para que nos demos cuenta de los resultados concretos de la oración. ¿Conoce historias del impacto concreto de la oración y/o del “sacerdocio de los laicos”?

Marcos 9:38-50

Se sabe que mi abuelo dijo alguna vez: “Mi propósito en la vida es llegar al cielo y llevar a tanta gente conmigo como pueda”. Aquí, Jesús nos da un fragmento de ese mapa de caminos. Primero, el [muy] conocido [versículo], “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”, advirtiéndonos que evitemos buscar razones para hacer enemigos. Luego, todo un drama muy completo sobre las partes más peligrosas del viaje. Puede que haya tentaciones en el camino, pero mantengamos el rumbo y sacrifiquemos cualquier cosa para persistir en el viaje. Llegar al cielo sin un ojo, una mano o un pie es mejor que andar sin rumbo por la eternidad. De hecho, desviarse tan lejos del camino como para causar pecaminosidad en un niño es peor que una muerte dolorosa.

Después de todo eso, el tercer fragmento es el más difícil de interpretar. Tomando la sal para representar la purificación, o como un conservante, tal vez un contrato obligatorio, Jesús dice que eventualmente todos seremos purificados y preservados. Pronto estaremos sujetos a un contrato eterno. Por lo tanto, es mejor comenzar aquí y ahora, purificándonos a nosotros mismos para prepararnos para este viaje. “Vivan en paz unos con otros”: esta debe ser la manera de entrenarse adecuadamente para un viaje conveniente, sin desvíos. Quizás Jesús insinúe que la mejor manera de llegar al cielo es comenzar a vivir ahora como si ya estuviéramos allí.

  • Las frases utilizadas aquí se refieren a entrar en la vida y en el reino de Dios, no en el cielo. ¿Cómo cambiarían nuestras opciones y conductas si creyéramos que el cielo realmente podría comenzar en esta vida?

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés 19 (B).

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