Estudio Bíblico, Pentecostés 10 (B) – 29 de julio de 2018

Propio 12


[RCL]: 2 Samuel 11: 1-15; Salmo 14; Efesios 3: 14-21; Juan 6: 1-21

2 Samuel 11: 1-15

Hace poco un señor me preguntó: “¿Por qué creemos que David está en el cielo? ¡Mire lo que hizo durante su vida!” Desde luego, uno podría también contraargumentar: “Pues mire también todas las cosas buenas que hizo”. David, por ejemplo, escribió muchos salmos y se dijo que era una persona “que le agradaba [a Dios]”. (Hechos 13:22).

Sin embargo, usted no adivinaría que David tenía tantos atributos brillantes si se limitara a este pasaje. No vemos cualidades que compensaran para David, y esta es precisamente la cuestión. A partir de esta historia y su lugar en una narrativa bíblica más general, nos enteramos una vez más de que Dios trabaja incluso a través de las peores de las situaciones y las peores intenciones para lograr de algún modo, misteriosamente, la salvación. Es muy fácil enfocarse en el pecado y el quebrantamiento del presente; es fácil perder de vista una perspectiva más amplia de la manifestación del reino de Dios. Del mismo modo, es fácil en esta historia centrarse solo en las perversas intenciones de David. Sin embargo, no debemos olvidar que el Salvador vino del linaje que se estableció por la relación de David con Betsabé. Dios utilizó el aspecto más bajo de David para llevar la salvación a todo el mundo

  • ¿De qué manera ha actuado Dios a través del quebrantamiento de usted?

Salmo 14

Estoy realmente agradecido de que existan salmos como éste, que hayan sido incluidos en la Biblia, y que los recemos con frecuencia en nuestras liturgias y en nuestras vidas devocionales. ¿Por qué? Este salmo en particular, para mí, se enfoca en la esencia de la condición humana. Para aclarar, no hablo de la visión del quebrantamiento humano descrito en el salmo, lo que algunas personas llamarían depravación total. No, hablo de la naturaleza desordenada y paradójica del salmo mismo.

El salmista parece muy confundido. Habla de cómo no hay nadie “que haga el bien” y de cómo nadie busca a Dios, pero también habla de un pueblo que es justo. Más tarde, habla sobre cómo los malvados “devoran” al pueblo de Dios. Sin embargo, estos malvados “tiemblan de espanto” porque Dios está en medio del pueblo mismo que están destruyendo. Nos quedamos con una pregunta: ¿Hacia qué está en realidad dirigida la oración del salmista? Vemos la esperanza entremezclada con la desesperación, la rectitud moral entremezclada con el pecado. Tenemos la sensación de que el salmista sabe y no sabe por cuál motivo ora. Aquí vemos una oración verdaderamente humana.

  • ¿Le reconforta a usted cuando parece que los salmistas no saben bienpor qué motivo quieren orar?

Efesios 3:14-21

Durante los últimos meses, me ha impresionado lo poco previsor que tiendo a ser cuando se trata de mi propia espiritualidad, particularmente cuando el ministro llega a la oración eucarística en la liturgia. Si usted es como yo, usted cree en la presencia real de Jesús en el sacramento de la Eucaristía. Yo realmente sí creo que Dios está presente en el pan y en el vino. Sin embargo, demasiado a menudo, me olvido de que Dios también habita en mí, y que no solo debería contemplar la presencia de Dios en el pan y el vino, sino que también debería contemplar la presencia de Dios dentro de mí.

Este pasaje de la carta a los efesios nos recuerda que Pablo ora por una realidad por la que muy pocas personas de hecho se toman el tiempo para pensar, que Dios realmente está presente en los seres humanos. Pablo no solo ora para que el pueblo de Dios tenga un poquito de Jesús dentro de sus corazones. ¿Para qué ora, entonces? Él ora para que nuestro ser interior se fortalezca, para que Cristo viva en nuestros corazones, y para que “comprendamos” la amplitud, longitud, altura y profundidad de este amor de Dios que está dentro de nosotros. Pablo quiere que comprendamos un amor que es incomprensible y, por lo tanto, nos llenemos de la “plenitud de Dios”.

  • ¿Se ha usted tomado el tiempo para orar (junto con Pablo) para que se llene de la plenitud de Dios?

Juan 6:1-21

No hace mucho tiempo, mi esposa y yo nos estábamos preparando para ir al servicio de la capilla del seminario. Apenas unos minutos antes de salir, recibimos una llamada telefónica y nos enteramos de que alguien muy querido para nosotros había muerto durante la noche. Después de que colgamos el teléfono, comenzamos a llorar, y no estábamos seguros si todavía debíamos ir a la capilla o no. ¿Lloraríamos delante de todos nuestros amigos? ¿Nos afligiríamos en un espacio tan público?

Decidimos ir. Fue una de las experiencias de adoración más maravillosas que hemos tenido. La vida tiende a alejarnos de la iglesia, a alejarnos de la gracia que Dios otorga a través de los sacramentos. A veces se siente como si la Eucaristía, esa pequeña oblea y ese pequeño sorbo de vino, no fueran suficientes. Sin embargo, si usted es como yo, a menudo sale asombrado de cuán poderosa y redentora ha sido la Eucaristía en los momentos que más la necesitamos. La lectura del Evangelio presenta imágenes de un sentimiento que todos experimentamos. A veces dudamos y decimos: “¿Qué puede hacer Jesús con esta pequeña oblea y este sorbo de vino?”. Luego nos alejamos del altar sintiendo cuánto Dios ha multiplicado su gracia, y de hecho cuán saciados nos sentimos.

  • ¿Recuerda usted un momento específico cuando no quiso ir a la iglesia y recibir el sacramento, pero cuando salió de la iglesia se sintió transformado por la experiencia?

TJ Humphrey es un estudiante de segundo año en la Casa Nashotah y busca la ordenación en la Diócesis de Milwaukee. Antes de ir a la Casa Nashotah, ejerció como Director de la Juventud y Pastor comisionado de la Iglesia Cristiana Reformada en el área de St. Louis. Es un ávido lector, especialmente de obras que se ocupan de la ontología relacional, la teología litúrgica y la vida eclesial de la Iglesia. En su tiempo libre, a TJ le encanta estar con su familia, viajar, ir de excursionismo con mochila, ver un buen juego de hockey, degustar un buen whisky americano y perderse en un buen libro de teología.

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés 10 (B).

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