Estudio Bíblico, Pentecostés (B) – 20 de mayo de 2018

[RCL]: Hechos 2:1-21; Salmo 104:25-35, 37; Romanos 8:22-27; Juan 15:26-27; 16:4b-15

Hechos 2:1-21

Por supuesto, todos conocemos la historia de Pentecostés. A las nueve en punto de la mañana, los discípulos se reúnen, y el lugar donde se encuentran se llena de una ráfaga de viento y lenguas de fuego, y hablan en lenguas que todos pueden entender.

Muchas iglesias tratan de recrear este momento pidiéndoles a los feligreses que se unan en voz alta en una parte de la lectura en los idiomas que pueden hablar. Sin embargo, la experiencia de los oyentes, ante semejante cacofonía de voces, es, en muchos sentidos, lo opuesto a la penetrante claridad de comprensión descrita en ese primer Pentecostés.

Pedro cita al profeta Joel para explicar lo que está sucediendo: “Derramaré mi espíritu sobre toda la humanidad: los hijos e hijas de ustedes profetizarán, los viejos tendrán sueños y los jóvenes visiones”.

  • ¿Cómo se vería hoy Pentecostés? ¿Nos atrevemos a ver visiones y tener sueños?
  • ¿En qué pueden consistirían esas visiones y esos sueños?

Salmo 104:25-35, 37

El Salmo 104 es una canción de alabanza a la Creación y al esmero que Dios pone a todo lo que existe. Dios crea todas las cosas, incluso los innumerables seres vivientes en las profundidades del mar, y Leviatán, “modelaste para jugar con él”. Dios sostiene todas las cosas, les da “comida a su tiempo”, y, en el momento señalado, les quita el aliento de vida para que mueran y vuelvan al polvo.

El salmista no pretende entender todos los misterios, rarezas y terrores de la creación, pero, no obstante, alaba a Dios, se regocija en el Señor y grita: “¡Aleluya!”

  • ¿De qué manera confiamos en la bondad de la Creación de Dios? ¿De qué manera nos aterra y nos deja perplejos?
  • ¿Qué piensa usted de la idea de que Dios creó a Leviatán “para jugar con él”?

Romanos 8:22-27

El pasaje de la Epístola a los Romanos retrata un Espíritu Santo más tranquilo que el de la historia de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles. Aquí vemos a un Espíritu Santo que nos ayuda no con un viento violento o con lenguas de fuego, sino mediante una intercesión de “gemidos que no se pueden expresar”. El Espíritu Santo de Romanos es más un amable apoyo e intercesor a favor nuestro que una fuerza ardiente inesperada que desciende sobre nosotros.

Los lectores de Romanos tienen solamente “las primicias del Espíritu” y esperan con esperanza su completa realización.

  • ¿Qué piensa usted de las diferentes representaciones del Espíritu Santo en las lecturas de hoy?
  • ¿Qué podría significar “con la esperanza fuimos salvados”, y sin embargo es una esperanza que no se ve?

Juan 15:26-27; 16:4b-15

En el evangelio, encontramos otra perspectiva a través de la cual podemos ver el Espíritu Santo. Aquí nos encontramos con el Espíritu Santo como defensor y guía: un defensor que testificará en nombre de Jesús ante el mundo y que guiará a sus discípulos en verdades que aún no están preparados para soportar.

Jesús les dice a sus discípulos que les conviene que los deje, porque solo entonces el Defensor vendrá a ellos.

  • ¿Cuáles podrían ser las clases de verdades que nosotros mismos aún no estamos preparados para soportar? ¿Y cómo escucharíamos la voz del Espíritu Santo que nos guiará en dirección a esas verdades?
  • ¿Cómo podríamos entender al Espíritu Santo como “el Espíritu de la verdad”, comparándolo, quizás, con las llamas ardientes del libro de los Hechos o el intercesor que suplica por nosotros de la Epístola a los Romanos?

Margaret McGhee es estudiante de tercer año en el Seminario Teológico de Berkeley en Yale y es candidata al sacerdocio en la Diócesis de Nueva York. Antes del seminario, trabajó como abogada y como consultora de tecnología.

Descargue el Estudio Bíblico para Pentecostés (B).

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