Estudio Bíblico, Pentecostés 24, Propio 28 (A) – 19 de noviembre del 2017

[RCL]: Jueces 4: 1-7; Salmo 123; 1 Tesalonicenses 5: 1-11; Mateo 25: 14-30

Jueces 4: 1-7

Los israelitas están tratando de tomar la tierra de Canaán y este capítulo del libro de los  Jueces analiza los eventos que tuvieron lugar antes de la captura de esta tierra. Débora es una de los principales “jueces” o “líderes carismáticos” del pueblo israelita; también es la única mujer profeta, o profetisa, en el libro de los Jueces. En este pasaje, Débora está convocando a un general para el ejército, el general Barac, que dirigirá el ejército israelita contra el líder cananeo, Jabin, y su ejército. El ejército de Jabin está dirigido por un general, un hombre llamado Sísera. Sísera, al ser derrotado por el ejército de Débora, huye y busca refugio en el hogar de una mujer llamada Yael. Yael, en la noche, mata a Sísara con una estaca (Jueces 4: 17-22). La muerte de Sísera por parte de Yael completa la profecía de Débora de que Sísara “será entregado en tus manos”.

En este pasaje del libro de los  Jueces, especialmente en lo que se relaciona con la historia de Sísera y Yael más adelante en el capítulo 4, se muestran dos mujeres muy fuertes y valientes. Estas mujeres en los Jueces lideran y conquistan a Israel de maneras sorprendentes. No solemos ver a las mujeres en las Escrituras realizando acciones para honrar a Dios fuera de su capacidad de tener hijos o ser esposas decentes para los hombres. Pero en el libro de los Jueces, tenemos tanto a una profetisa que lidera un ejército israelita como a una mujer inocente que trabaja de incógnito para el ejército israelita, que está dispuesta a matar al general cananeo.

Fuera de la violencia de este capítulo, es importante defender y nombrar el impacto de estos personajes femeninos y lo que dice acerca de los dones de las mujeres para el ministerio. Las mujeres, como los hombres, son capaces de cualquier cosa. Las mujeres, creadas a la imagen de Dios, tienen dones espirituales que van más allá de la biología y las definiciones y expectativas sociales que hemos asociado a esa biología. Las mujeres tienen dones para compartir en el liderazgo dentro de nuestras congregaciones y dentro del ámbito más grande de la tradición cristiana.

  • ¿Cómo ves que los dones espirituales de las mujeres son usados y utilizados en tu parroquia? ¿Cómo son honradas por sus dones?
  • ¿Cómo está trabajando Dios en los que te rodean de manera sorprendente y sin precedentes, ya sean esas personas, hombres, mujeres, trans, homosexuales, heterosexuales, negros, blancos?

Salmo 123

Este salmo es una oración de ayuda o un salmo de lamentación. Comienza como una lamentación personal, pero luego se convierte en una súplica comunitaria de ayuda. Este salmo describe a Dios como estando por encima de toda la creación; casi se puede imaginar al orador de este salmo mirando al cielo mientras él o ella clama a Dios. El salmista evoca imágenes de Dios, describiendo a Dios como el Señor y la Señora, el hombre y la mujer. El salmista también le habla directamente a Dios: “A ti levanto mis ojos”. Este salmo es breve pero rico en imágenes, mostrando una relación personal con un Dios dinámico. Lo más importante es que el salmista demuestra cuán honestos y transparentes podemos ser con Dios, individualmente y en comunidad. Dios oye todos nuestros clamores y tristezas, todos nuestros temores y preocupaciones. No hay nada que Dios no oiga, no hay nada que debamos esconder de nuestro Dios.

  • ¿Clamas a Dios en oración? ¿Cómo?
  • ¿Sientes que debes esconder tus sentimientos de Dios? ¿Cómo?

1 Tesalonicenses 5: 1-11

Aunque Pablo creía que Jesús vendría “en cualquier momento”, enfatizando a veces que Dios podría atrapar a alguien, en cualquier momento, en el acto de un comportamiento moralmente cuestionable, esta carta también sugiere que Pablo puede haber estado abogando por la vida de vidas fieles a largo plazo.

Vamos a darle a Pablo el beneficio de la duda; la metáfora de Pablo de una mujer que entra en dolores de parto, por ejemplo, articula el trabajo de la transformación que dura toda la vida. Cuando una mujer gesta un hijo y luego entra en dolores de parto, ella y esa nueva vida están pasando por una transformación: la mujer entra en la maternidad, el niño comienza su vida. Esta transformación implica dolor, pero en el otro lado del dolor hay una nueva vida para todos los involucrados. Esta nueva vida no es completamente nueva; la mujer sigue siendo la mujer que era antes. Sin embargo, ha ocurrido un cambio y su vida ahora está llena de novedad, una novedad de la que ahora es responsable de nutrir y crecer. La mujer ahora está llena de la nueva vida que ha comenzado y está llena de las nuevas formas que ahora ve e interactúa con el mundo que la rodea, como resultado de la transformación.

  • ¿Cómo te ha transformado el ser cristiano o el afirmar tu fe?
  • ¿Qué dolores de parto has sufrido en tu camino de fe? ¿Cómo aparece tu fe al otro lado de esos dolores de parto? ¿Y dónde está Dios en medio de los dolores, del viaje, de la transformación?

Mateo 25: 14-30

Si tratamos de entender este pasaje como los “talentos” que son los talentos reales, o los dones espirituales y las habilidades que poseemos cada uno, entonces podemos comenzar a entender este pasaje de manera diferente. Vamos a enmarcarlo de esta manera: Dios es el maestro, y Dios ha escrito en nuestras vidas individuales nuestros talentos específicos y dones espirituales. Dios nos ha dado estos dones y talentos para ser usados, para compartir, a fin de ayudar a que este mundo sea un lugar mejor. Dios nos pide que usemos nuestros dones, que sigamos a Jesús y ayudemos a hacer que el reino de Dios se manifieste en esta Tierra. Pero si somos el último siervo, el que va y esconde sus dones y talentos por temor a usarlos, entonces estamos ignorando los dones que nos ha dado Dios y, por lo tanto, no estamos ayudando en la tarea de hacer que el reino de Dios se manifieste.

En este marco, la parábola articula cómo la relación entre maestro y servidor, Dios y nosotros, se puede romper. Cuando no estamos en una relación correcta con Dios, estamos en nuestra propia versión de  desesperación. Cuando no somos capaces de vivir nuestras llamadas individuales, usando nuestros talentos y habilidades para el mejoramiento de la creación de Dios, entonces estamos sufriendo. Seguramente en este lugar de fragilidad, miedo y soledad, hay mucho “lloro y crujir de dientes”. Si no podemos vivir plenamente en nuestra relación con Dios al vivir esos dones, llamadas y habilidades que hemos recibido, seguramente puede conducir a un estado de oscuridad y confusión.

  • ¿Cuáles son las habilidades, los regalos y talentos que has estado ocultando o que has tenido miedo de compartir?
  • El cielo y el infierno pueden ser estados de existencia en los que entramos y salimos en esta vida. ¿Alguna vez has experimentado momentos del cielo y del infierno? ¿Dónde estaba Dios en esos momentos?

La Reverenda Erin Hougland es actualmente una diaconisa de transición en la Diócesis de Indianápolis, trabaja como la Ministra Diocesana de Caminos hacia la Vitalidad. Como Ministra de Caminos hacia la vitalidad, Erin actualmente trabaja en la iglesia episcopal Good Samaritan  una próspera planta de iglesias en la diócesis. Erin obtuvo su B.A. en Estudios Teológicos en Hanover College en 2008, su M. Div. en la Escuela de Religión Earlham en 2014, y actualmente está terminando su Diploma de Estudios Anglicanos en la Bexley Seabury Seminary Federation, y  espera terminar en diciembre de 2017. Erin escribe para GrowChristians.org y tiene su propio blog en www.ehougland.com. Vive en Indianápolis con su esposo y dos hijos, que la mantienen alerta.

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