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Estudio Bíblico Segundo Domingo de Cuaresma (A), 12 de marzo del 2017

[RCL] Génesis 12: 1-4a; Salmo 121; Romanos 4: 1-5, 13-17; Juan 3: 1-17

“Porque tanto amó Dios al mundo…”

La etimología de la “Lent” proviene de la antigua palabra alemana “larga/o”, y se cree que se refiere al alargamiento de los días en la estación de la primavera. Por lo tanto, la Cuaresma puede interpretarse correctamente como un tiempo de alargamiento, o aumento. Es un tiempo para aumentar nuestra fe, y en las lecturas de esta semana, vemos múltiples ejemplos de maneras en las cuales Dios nos pide que crezcamos y aumentemos nuestra fe. Pero al pedirnos que crezcamos en la fe, Dios también demuestra el derramamiento abundante de su amor hacia todos nosotros. Dios está listo a ayudarnos a lo largo de nuestro viaje cuaresmal. El amor de Dios espera que crezcamos lo suficiente para que podamos ver realmente cuán grande puede ser el amor de Dios.

Génesis 12: 1-4a

El Señor da a Abram una orden: “Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre”. Está desafiando a Abram a dejar detrás todo lo que conoce y a formar una nueva nación. Es una tremenda promesa de Dios, pero también tiene el propósito de hacer crecer a Abram. Ahora, Abram realmente tiene que mostrar a Dios si realmente cree en Dios. Abram está a punto de poner su fe en acción.

  • ¿Cómo puede Dios estar llamándonos a crecer en la fe durante esta estación cuaresmal?
  • ¿Cómo podríamos poner nuestra fe en acción?

Salmo 121

Después de leer la lectura del Génesis, Abram probablemente tenía muchas preguntas que hacer a Dios. El salmo parece estar respondiendo a las preguntas de Abram. Abram probablemente estaba preocupado por dónde ir y cómo iba a sobrevivir en esta nueva tierra. La respuesta a todas las preguntas de Abram es el Señor. El Señor cuidará de Abram mientras Abram se embarque en el nuevo plan que Dios tiene para Abram. El salmo está mostrando la amplitud y profundidad del amor de Dios hacia nosotros. “El Señor velará por tu salida y entrada”. El amor de Dios hacia nosotros es más grande de lo que podamos imaginar humanamente.

  • ¿Qué preguntas tienes que hacer a Dios?
  • ¿Dónde te pide Dios que confíes en su amor?

Romanos 4: 1-5, 13-17

Incluso cuando nos esforzamos por crecer, la lectura de esta semana de la carta a los romanos señala que no somos salvos por nuestras propias obras, sino puramente por la justicia de Dios. Por lo tanto, al pensar en los sacrificios que estamos haciendo durante la cuaresma, debemos entender la razón de ser de esos sacrificios. ¿Los estamos haciendo para ganar el favor de Dios? Eso sería innecesario. Ya hemos ganado el amor de Dios. Dios nos ama porque Dios nos ha hecho dignos de amor. Más bien, podríamos considerar nuestras prácticas de la cuaresma como maneras de acercarnos a Dios, de aumentar nuestra fe y apreciar más plenamente el amor de Dios hacia nosotros.

  • ¿Estás renunciando a algo durante la Cuaresma? ¿Por qué?
  • ¿Es probable que tu práctica cuaresmal aumente tu fe y te acerque más a Dios?

Juan 3: 1-17

Nicodemo está comprensiblemente confundido. Era un líder judío y, sin embargo, Jesús está presentando una teología que le es completamente nueva. Jesús está haciendo crecer a Nicodemo, y Nicodemo está dispuesto a crecer. Está tratando de mantenerse al día con Jesús. Pero, entonces, Jesús ofrece el mensaje más esperanzador de su ministerio. “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo fuese salvado por medio de él”. Jesús ofrece la salvación de Dios. Como en la lectura a los romanos para esta semana, Jesús está dando otra explicación de la amplitud y profundidad del amor de Dios hacia la humanidad. Dios creó este mundo y todas las cosas vivientes en este mundo. Por lo tanto, Dios no tiene interés en condenarlo, sino en amarlo. No hay nada que ninguno de nosotros haya hecho para justificar tal amor incondicional, pero Dios lo provee, no obstante. Nos obliga a ampliar nuestras mentes y corazones para contemplar un amor tan amplio como el de Dios. En esta estación de la cuaresma, se nos pide que comencemos a apreciar el amor de Dios hacia nosotros.

  • ¿Qué significa para ti el “amor incondicional” de Dios?
  • Al igual que Nicodemo, ¿cómo puedes integrar el amor incondicional de Dios en tu vida?
  • ¿Cómo podemos enfocarnos en la amplitud del amor de Dios como parte de nuestras prácticas cuaresmales?

Escrito por Brendan Barnicle, candidato a la ordenación en la Diócesis de Oregón y Senior en el programa de Master de Divinidad en Seminario del Pacífico. Antes del seminario, Brendan pasó más de 20 años trabajando en Wall Street como abogado de finanzas corporativas, banquero de inversiones e investigador analista. Trabajó principalmente con empresas de software, en particular  empresas de software como servicio. Está muy interesado en la justicia económica, mayordomía y desarrollo organizacional.

Estudio Bíblico Primer domingo de Cuaresma (A), 5 de marzo del 2017

[RCL] Génesis 2: 15-17, 3: 1-7; Salmo 32; Romanos 5: 12-19; Mateo 4: 1-11

Génesis 2:15-17, 3:1-7

El Miércoles de Ceniza, se exhorta al pueblo de Dios a comenzar la observancia de una Santa Cuaresma. La disciplina de la Cuaresma ha de ser más que meramente renunciar a un postre favorito o tratar de hacer más ejercicio. Más bien, se pide a la Iglesia que observe  una temporada de auto reflexión y confesión, volviéndose a Dios y sometiéndose completamente a Dios. La primera lectura de Génesis pone nombre al enemigo que es probable que encontremos cuando tratamos de satisfacer las demandas de la Cuaresma: la tentación.

En el personaje de la serpiente, esta lectura pinta un retrato de la tentación. La lectura no solo nos enseña que la tentación es astuta, sino también de qué manera es astuta. Se destacan dos. Quizás el aspecto más pernicioso de la tentación se destaque cuando la serpiente le dice a Eva: “No morirás, sino que se te abrirán los ojos”. La tentación puede ser reconocida porque en su astucia mezclará una verdad en la mentira para hacer que la mentira sea más aceptable.

La lectura también nos enseña que es propio de la tentación el propagarse. En cuanto Eva ha comido del árbol prohibido, ella también tienta a Adán a pecar. El pecado de la tentación no se contenta con quedarse quieto, sino que, como una plaga, prospera cuando se propaga de una persona a otra hasta que ha infectado a todos. Para resistir la tentación, deberíamos ser capaces de reconocer cuando hemos sido tentados, y resistirnos cuando sentimos la inclinación de tentar a otros.

  • ¿Cómo te has enfrentado a la tentación en tu vida? ¿Cómo has ayudado a difundir la tentación?
  • ¿Cómo reconoces verdades y mentiras mezcladas en tu vida espiritual? ¿Cómo las resistirás?

Salmo 32

El Salmo 32 trata de una de las disciplinas centrales de la Cuaresma: la confesión. Para aquellos de nosotros que estamos acostumbrados a confesar nuestros pecados en las palabras genéricas de la confesión general que decimos cada domingo, el concepto de nombrar nuestros pecados en voz alta ante Dios puede parecer algo extraño. Pero como dice el salmista: “Cuando callaba, se consumían mis huesos”. El peso del pecado no confesado se vuelve insoportable hasta que finalmente no tenemos más remedio que gritarlo ante Dios. Solo entonces, según el salmista, se perdona la culpa del pecado.

  • Reflexiona sobre los pecados particulares que tal vez necesites confesar.
  • ¿Por qué crees que el salmista afirma que la confesión de los pecados conduce a su perdón?

Romanos 5:12-19

En este pasaje de la carta a los romanos, Pablo hace la afirmación de que “Adán fue el tipo del venidero”, es decir, de Cristo. Sin embargo, en Cristo, el tipo se ha cambiado completamente. Así como muchos han muerto por el pecado de Adán, en Cristo, muchos han recibido el don gratuito de la gracia. Así como a través de la transgresión de un hombre, la muerte ganó dominio sobre el mundo, el acto de justicia de un hombre conduce a la justificación y a la vida para todos. Si la Cuaresma ha de ser un tiempo para que volvamos otra vez a Dios, para reorientarnos, entonces este pasaje de la epístola proporciona una especie de mapa de camino en esa reorientación. A través de las exigentes disciplinas espirituales de la Cuaresma, cambiamos de la vieja vida en el mundo del pecado de Adán, a la nueva vida que se ofrece en Cristo. Viajamos a través de la oscura temporada de la Cuaresma, con la esperanza y expectativa de que una nueva vida en Cristo nos espera al otro lado.

  • ¿Cómo sería posible observar las exigencias de la Cuaresma sin perder de vista la esperanza que nos espera al otro lado?

Mateo 4:1-11

Este pasaje de Mateo provee la razón para la temporada cuaresmal. Como Cristo fue al desierto durante cuarenta días y cuarenta noches, se nos exhorta a pasar cuarenta días y cuarenta noches en oración ferviente, arrepentimiento y confesión. Nos recuerda que incluso en medio de nuestras propias luchas y tentaciones, estamos en compañía de Jesús, y eso es realmente muy alentador. No podemos escapar de la oscuridad de la temporada de la Cuaresma, ni de la agonía que vendrá el Viernes Santo, pero podemos avanzar con la confianza de que Jesús está con nosotros todo el tiempo. Así como los ángeles vinieron y esperaron a Jesús en el desierto, Jesús nos espera mientras pasamos los cuarenta días de la Cuaresma que son la preparación para la celebración de la Pascua.

  • ¿De qué manera te das cuenta de que Jesús te está ministrando a lo largo de las pruebas no solo de la temporada cuaresmal, sino de tu vida?

Escrito por Richard Culbertson que es de la Iglesia Episcopal en Carolina del Sur y actualmente un “middler” en la Universidad del Sur.