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Estudio bíblico Fiesta del Santo Nombre (A), 1 de enero del 2017

[RCL] Números 6: 22-27; Salmo 8; Gálatas 4: 4-7; Lucas 2: 15-21

Números 6: 22-27

Hay algo sagrado en el dar y recibir nombres. Los actos de nombrar y ser nombrados son prácticas sagradas en la fe judeocristiana. Cuando nacemos, nuestros padres o nuestros tutores nos ponen los nombres y comparten con nosotros su apellido. Damos apodos afectuosos a aquellos a quienes amamos y con quienes compartimos nuestras vidas. Cuando nos unimos con otro en matrimonio, una práctica común es compartir o unir juntos los apellidos entre las parejas. Nuestros nombres nos dan identidad y nos revelan como personas conocidas y unidas con nuestras familias y comunidad.

¡Qué maravilloso es este ejemplo del Señor que comparte un nombre con el pueblo de Israel! En este acto, a Israel se le da una identidad, la de estar unidos con el Señor que es capaz de bendecirlos, guardarlos y darles paz, incluso en medio de su insuficiencia y en su devenir.

Hoy, esta misma bendición está disponible para nosotros. Nosotros también podemos compartir este nombre con el que desea bendecirnos, mantenernos y, en última instancia, concedernos la paz.

  • ¿Qué nombres te han dado los que te aman?
  • ¿Qué nombres has dado a otros a quienes amas?
  • Al recibir un nombre de otro, ¿cómo ha cambiado o qué ha añadido a tu relación con esa persona?
  • ¿Hay algún nombre especial que asocias con Dios?

Salmo 8

Los nombres dan distinción a nuestra identidad. En el Salmo 8, encontramos que se describe al Señor  como “nuestro Gobernador” y aquel cuyo nombre es exaltado “en todo el mundo”. Además, se describe al Señor como alguien que es capaz de superar a nuestros  más fuertes adversarios y los dedos de Dios dan forma a la luna y a las estrellas, fijándolas en su curso. En una comparación, el autor del Salmo 8 nombra a la humanidad como “hombre” y nos describe como “poco menor que  los ángeles” y se pregunta: “¿Qué es el hombre que [Dios] deba acordarse de nosotros?

Nuestra identidad es distinta de la del Señor. El nombre del Señor es representativo del ilimitado poder divino  que es capaz de dar forma al universo que nos rodea, y nuestro nombre apunta hacia nuestra limitación y necesidad última del Señor.

Sin embargo, en este pasaje, también nos se recuerda que el Señor, que es nuestro gobernador, ha confiado en nosotros, en nuestra limitación, con las obras de la mano divina. Cuán humilde y maravilloso es compartir en esta relación con el Señor que tiene todo el poder, pero confía en nosotros con la responsabilidad de supervisar y proteger la creación.

  • Se ha dicho que la diferencia hace posible la relación. ¿Qué diferencia / distinción ves entre ti y Dios?
  • ¿Qué es lo que el Señor te ha confiado para que vigiles y protejas?
  • ¿Cómo describirías la identidad que Dios te ha dado y de qué manera es única?

Gálatas 4: 4-7

Los títulos, una especie de nombre, dan un matiz a nuestras identidades y revelan cómo estamos relacionados entre nosotros. Este pasaje de Gálatas ilumina un cambio en un título que cambia drásticamente nuestra relación con Dios. El autor declara que alguna vez fuimos “esclavos” pero ahora hemos sido “adoptados” y somos llamados hijos y herederos de Dios.

El lenguaje de esclavo puede resultar difícil para muchos de nosotros, pero quizás podamos usar la palabra “empleado” para comprender cómo este cambio nos ha impactado. Ni los esclavos ni los empleados de un gerente son amados por su gerente de la misma manera que un padre ama a su hijo. Más aún, sería inusual para un esclavo o un empleado ser el beneficiario o heredero de la riqueza de un gerente. Sin embargo, el hijo de un padre es amado y también heredero de todas las cosas buenas de su padre.

A la luz de esto, cuando consideramos este cambio de título -de esclavo a hijo y heredero- podemos regocijarnos en esta buena noticia de en quien nos hemos convertido en relación con nuestro padre divino.

  • ¿Qué títulos tienes actualmente y qué le dicen a los demás acerca de quién eres?
  • ¿Alguna vez has tenido un cambio de título que haya afectado drásticamente la forma en que pudiste relacionarte con los demás?
  • Cuando consideras que Dios te ha llamado hijo y heredero del reino de Dios, ¿cambia la forma en que piensas acerca de cómo te relacionas con Dios a diario?

Lucas 2: 15-21

En nuestro pasaje del evangelio, aprendemos que a Jesús se le dio el nombre incluso antes de ser concebido en el vientre de su madre. De la misma manera, los pastores que, habían venido a verle, le dijeron a María que antes de que Jesús hubiera nacido que habían sido visitados por ángeles que les dijeron que él sería el mesías.

Esta historia plantea la pregunta, ¿cuándo realmente nos convertimos en lo que hemos sido creados para ser

Frederick Buechner describe nuestro llamado divino como “el lugar donde [nuestra] alegría profunda y el hambre profunda del mundo se encuentran”. Seguramente Jesús se dio cuenta de que esto era verdad de su vocación en el mundo y tal vez meditando en esta idea, también puede que descubramos alguna nueva vocación o posiblemente incluso revitalicemos una que hemos conocido, pero que hemos permitido que permanezca latente durante demasiado tiempo.

  • ¿Cuál crees que es tu vocación en el mundo?
  • ¿Qué necesidades profundas del mundo te son claramente visibles?
  • ¿Qué talento o habilidades posees que te dan gran regocijo y alegría?
  • ¿Dónde se entrecruzan tus respuestas a las dos primeras preguntas y cómo te informan de lo que crees que es tu vocación?

Joshua Woods es actualmente  estudiante de MDiv en el mediano año en el Seminario del Suroeste. Es candidato capellán de la Reserva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, preparándose para la capellanía de servicio activo después de su ordenación. Vive en Austin, TX con su esposa Laura y sus dos perros, Roxie y Ezra.

Estudio bíblico Adviento 4(A), 18 de diciembre de 2016

[RCL[1]] Isaías 7:10-16; Salmo 80:1-7, 16-18; Romanos 1:1-7; Mateo 1:18-25

 Isaías 7:10–16

Durante esta estación de Adviento, resulta fácil leer al profeta Isaías e inmediatamente saltar al nacimiento de Jesús. Isaías está directamente citado en el evangelio de Mateo, en el cual también leemos hoy: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Si bien no es erróneo para nosotros entender quien es Jesús a la luz de este texto, debemos reconocer también que el profeta Isaías no predecía el futuro en que María daría a luz a Dios encarnado. El proyecto de Isaías era mucho más inmediato y mucho más comprometido.

Si lees la totalidad del texto de Isaías a partir del 7:1, verás que el profeta está debatiendo con el rey Acaz, que se había aliado con el imperio asirio. En este momento histórico, el pueblo judío estaba escindido entre el reino de Israel en el norte y el reino de Judá en el sur. Según el imperio asirio se expandía, Isaías era enviado por el reino del norte a pedirle a Judá que se aliara con Israel contra el enemigo común. Cuando el rey Acaz rehúsa, Isaías dice que un niño —un inocente—vendrá con un nombre que significa “Dios con nosotros”, pero ese niño verá la destrucción y ruina de Judá.

La profecía de Isaías trata de cómo incluso en presencia de atrocidades, Dios está con nosotros. Jesús, que vino en amor a reconciliar la humanidad con Dios y a unos con otros, es un modo en que vemos cumplirse esa profecía, pero eso no fue ciertamente lo que Isaías o Acaz esperaban.

  • ¿Qué ideas o asuntos nos dividen como pueblo de Dios en la actualidad?
  • ¿Cómo nuestra historia, tal como nos la cuenta la Escritura, nos lleva a reconciliar nuestras diferencias?
  • ¿Existe alguna costumbre de adviento que pudiera ayudar a fomentar la reconciliación y el amor en nuestra iglesia, nuestra comunidad o el mundo?

Salmo 80:1–7, 16–18

Oh Dios de los Ejércitos, restáuranos; *

haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

Este estribillo se repite en el Salmo 80 en los versículos 2, 7 y 18. Es el clamor que el salmista hace en nombre del pueblo de Israel y que configura el arco del salmo. El pueblo en tinieblas y desesperación clama a Dios que traiga luz al mundo. Aunque la traducción del salmo en nuestro Libro de Oración es bella, no siempre capta las sutilezas del hebreo.  En hebreo, cada repetición de esta oración se basa en la anterior.

v.3 – Restáuranos, oh Dios (elohim)

            v.7 – Restáuranos,  oh Dios de los Ejércitos (elohim tseva’oth)

  1. 18 – Restáuranos, O Yahvé, Dios de los Ejércitos (yahweh elohim tseva’oth)

Traten de no empantanarse en el hebreo, pero sí adviertan que con cada grito de socorro, el salmista aumenta en conocimiento de Dios y de quien es Dios. El clamor va de la palabra genérica para dios a un dios específico, Dios de los Ejércitos, a la real denominación de Dios, Yahvé [Señor] Dios de los Ejércitos.

También nos dice en esta oración que el salmista pide [ver] la luz del semblante de Dios —la luz del rostro de Dios. Sabemos por Éxodo 33:20 que nadie puede ver el rostro de Dios y vivir. Ese es el regalo de Jesús: un Dios a quien podemos nombrar, conocer y mirar a la cara viene al mundo a difundir luz y vida.

  • ¿Dónde en este mundo ves tú el rostro de Dios?
  • ¿Qué palabras o adjetivos usarías para describir a Dios como le has conocido?
  • ¿Qué oración escribirías para tu iglesia, tu comunidad o para ti mismo para rezarla a diario durante esta última semana de Adviento?

Romanos 1:1–7 

Si segmentamos este saludo introductorio de la carta de Pablo a los Romanos, Pablo básicamente hace tres cosas: se identifica como siervo de Jesús, identifica quién es Jesús y ofrece saludos y bendiciones de Jesús a las personas en Roma. Es un pasaje lleno de declaraciones de identidad: quien es pablo, quien es Jesús y quienes somos nosotros, la Iglesia.

Pablo primero habla de sí mismo en relación con Jesús. Él es siervo de Jesús, es llamado por Jesús a ser apóstol, y apartado para [anunciar] el evangelio, o la buena noticia, de Jesús. La identidad de Pablo está completamente definida en su relación con Jesús. En el versículo 6, esa identidad es compartida con las personas en Roma que también han sido “llamados a ser de Jesucristo”.

Inserto entre estas dos declaraciones de identidad, hay un minuciosa definición de quien es Jesús, a quien se describe como “descendiente de David”, “carne”, “hijo de Dios” “resucitado” y “Señor”.  Se exponen incluso las interacciones de Jesús con nosotros: Jesús nos da gracia, establece nuestra fe y trae a los gentiles.

Pablo, Jesús, la Iglesia en Roma e incluso los que somos seguidores de Jesús hoy, todos estamos implicados en la creación de Dios. Pablo está estableciendo en su saludo que todos nosotros estamos conectados los unos con los otros y con Dios en la persona de Jesús.

  • ¿Cuál es tu relación con Jesús? ¿Cómo expresas eso?
  • ¿Cómo le hablas a otros de la buena noticia de Jesús? ¿O no lo haces?
  • ¿Cómo podemos, como Iglesia y como individuos, vivir mejor en nuestra identidad como seguidores de Jesús?

Mateo 1:18–25

En este pasaje del evangelio de Mateo, los nombres y las relaciones son muy importantes. Justo antes de este pasaje, Mateo da una detallada genealogía que vincula a Jesús con David, el gran rey de Israel, al mencionar a todos los antepasados de José. María, la madre de Jesús y José, su padre se mencionan, y el amor de José por María se revela en que él está poco dispuesto a afrentarla públicamente por estar embarazada. Cuando el ángel del Señor se le aparece a José, el descendiente de Davide como “quien es Jesidentidad, odos los antepasados de Josortantes. Justo antes de este pasaje, Mateo da unángel  llama a José por su nombre y le menciona su linaje de David y su relación con María. Además, el ángel le dice a José que llame al niño Jesús, que significa “Dios Salva”. Incluso en el comentario de Mateo que sigue al relato, él recuerda la profecía de Isaías que habla de un niño que será llamado Emanuel, lo cual significa “Dios con nosotros”.

Los nombres significan algo aquí. Cuando amamos a alguien o conocemos bien a alguien, lo llamamos por su nombre, y nuestra relación se fortalece. Los nombres también llevan a veces su propio significado. Según la práctica judía, el nombre de Dios, Yahvé, no se pronunciaba a fin de investirlo de un sentido de santidad. Sin embargo, cuando Dios se hace uno de nosotros, él recibe un nombre común, Jesús, que es una versión abreviada del nombre hebreo Joshua. El hecho que Jesús tiene ese nombre normal y que, no obstante, significa algo tremendo —“Dios salva”— nos dice algo acerca de Dios y de cómo Dios interactúa con nosotros en ese mundo.

Advierta todas las contradicciones en este relato. José es un hombre sencillo y, sin embargo, descendiente del rey David. María está en una situación que podría arruinarla socialmente y, sin embargo, José la ama y ella da a luz al hijo de Dios. A Jesús le dan un nombre sencillo, un nombre común, que sin embargo expone el plan de salvación de Dios para el mundo. Mateo señala la grandeza de este nombre y este plan al recordar la profecía de Isaías donde un niño es llamado Emanuel: Dios con nosotros. Es un recordatorio para buscar la presencia de Dos los unos en los otros, porque Dios está con nosotros en lo común y lo cotidiano.

  • ¿Qué nombres o títulos le darías a Dios?
  • ¿Has encontrado alguna vez a Dios en lugares inesperados o comunes?
  • ¿Qué te dice tu nombre en relación con esta historia?

Reflexiones de Charles Lane Cowen, postulante a órdenes sagradas en la Diócesis de Rhode Island, candidato a máster en Teología del Seminario del Sudoeste.

[1] Abreviatura de Revised Common Lectionary [Diccionario Común Revisado]

Estudio Bíblico Adviento 3(A), 11 de diciembre de 2016

[RCL] Isaías 35:1-10; Salmo 146:4-9; Santiago 5:7-10; Mateo 11:2-11

Isaías 35:1-10

Contextualmente hablando, este pasaje se refiere al florecimiento del desierto del sur de Edom, un área por debajo del Mar Muerto. La creación de un crescendo que habla del regreso definitivo de los exiliados de su tierra santa, estos versos pintan un rico retrato de la próxima era de plenitud. Los antiguos israelitas siempre se aferraron a la esperanza de un futuro mesiánico; un momento en que el reino de Dios se realizaría en la tierra, y toda la creación se transformaría, y que regresaría a su estado original y prístino. Además, todos serían restaurados a la salud física y espiritual (cf vv 4,5,10). Sería un tiempo de paz, armonía y sobre todo, de la plenitud de la vida.

Todavía vivimos el período de preparación antes del despliegue completo del reino de Dios. La obra de nuestras manos, guiada por el plan de Dios, va a promover el trabajo de hacer florecer el desierto. Mientras que todos estamos llamados a desempeñar un pequeño papel en el fomento de la visión de paz para el mundo de Dios, cada uno de nosotros está llamado también a la conversión personal, para hacer nuestro propio viaje de regreso a la tierra del corazón de Dios. Es el lugar donde nuestros ojos ciegos ven, los oídos sordos oyen, y estamos redimidos de todo lo que nos impide ser nuestro verdadero ser en Dios.

  • ¿Qué palabra, frase o imagen de este pasaje resuena más con usted?
  • ¿Cuáles son esas cosas en tu vida que le mantienen en el exilio, y vivir la vida como la persona que Dios quiso que fuera?

Salmo 146:4-9

El Salmo de hoy hace eco de los temas de nuestra lectura de Isaías. Los estudiosos sugieren que este texto fue escrito después del exilio desgarrador de Israel en Babilonia (587 aC a 538 aC). Esta contextualiza la alabanza del Señor, que mantiene la fe (v. 6), hace justicia y liberta a los cautivos (v. 7).

Tenga en cuenta cómo Dios es reconocido no sólo como el poder creativo del universo, sino también como garante del orden moral. En otras palabras, el mismo que arrojó las estrellas desde el horno de la creación en la vasta extensión también tiene un interés personal en las relaciones que los seres humanos promueven entre sí.

El arco narrativo de la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es que el Dios de Israel ha hecho una opción preferencial para los pobres. El salmista está aquí alabando al Señor, que es Dios de los pobres. Esto se presenta como un desafío a los valores aparentes de nuestra propia sociedad y para cada uno de nosotros como individuos.

  • Mientras que Dios muestra parcialidad hacia los indefensos – el huérfano y la viuda (v. 9) – ¿a quién nosotros mostramos parcialidad? ¿Están los pobres entre nosotros nuestras preocupaciones principales?
  • ¿Qué palabra, frase o imagen del salmo le habla a usted?
  • ¿Qué en su experiencia, le coloca entre los pobres a quien Dios está alcanzando? A la inversa, ¿De qué manera este salmo le desafío a responder a la opción de Dios para con los pobres?

Santiago 5:7-10

La epístola de Santiago contiene temas de la sabiduría y el apocalipsis inminente. En el texto de hoy vemos a ambos. El primer verso se hace eco de un tema común de la hora de finalización (es decir, la paciencia), pero sigue con una observación enraizada en la tradición de la sabiduría – mirando a la experiencia vivida como un lugar de la revelación de Dios. A pesar de que, como iglesia, ya se espera el retorno anticipado e inmediato de Jesús, este corto tramo de Santiago tiene algo que enseñarnos.

En primer lugar, estamos convocados a tener fe en el futuro y la confianza en la orientación general de Dios de la historia. Estamos siendo atraídos a una época de plenitud cuando se hace realidad la visión de Dios de paz para todos.

En segundo lugar, la disposición adecuada para la venida del Reino de Dios es una relación correcta con el prójimo. Seremos juzgados de lo bien que hicimos el esfuerzo de vivir en armonía con los demás, especialmente a nuestros hermanos cristianos.

Santiago vincula estos temas en conjunto, señalando a la fe y la paciencia de los profetas de la antigüedad. Con frecuencia ellos fueron rechazados por su propio pueblo para predicar un mensaje de conversión, un mensaje que llama para el regreso a los preceptos más profundos de auténtica vecindad que fueron la base de su religión israelita. Santiago nos llama a llevar ese manto en nuestro tiempo.

  • ¿Cómo el llamado de James para evitar “refunfuñando contra los otros” habla a nuestras comunidades cristianas de hoy?
  • ¿Cómo la exhortación de Santiago a “ser paciente” habla a su experiencia de vida?

Mateo 11:2-11

El relato de Mateo aquí está lleno de riquezas y el drama, pero sólo si se entiende las ideas contextuales que sus oyentes del primer siglo estaban seguros de apreciar.

En primer lugar, Juan el Bautista está haciendo preguntas de Jesús. ¿Por qué? La respuesta se encuentra en Mateo 9: Jesús estaba comiendo con los publicanos y pecadores. Para Juan, esto no era aceptable. Él llamó a los pecadores al arrepentimiento, Jesús parece estar aceptando pecadores incluso antes de que ellos evidenciaran alguna señal de arrepentimiento. Mientras que Jesús aún tiene un gran respeto por su maestro Juan, él ya no está predicando el mensaje de fuego y azufre delante de arrepentimiento de Juan, sino más bien un mensaje de aceptación compasiva.

Jesús pasa luego a alabar a Juan al ponerlo en contraste con Herodes Antipas – el que encarcelo y posteriormente ejecuto a Juan. Aunque no menciona a Antipas por su nombre, Jesús está hablando claramente de él – túnicas suaves, palacios reales, etc. La idea más grande es cuando Jesús menciona una caña sacudida por el viento. Las monedas que Antipa circulaba en Galilea fueron impresas con la imagen de una caña.

El reto del Evangelio de hoy reside en la diferencia de la aproximación entre Jesús y Juan el Bautista. Jesús acepta a los pecadores con la compasión. Él perdona incluso antes de pedir perdón por (si se solicitó en absoluto). La simple presencia de Jesús tiene un efecto transformador en los que se reúnen en torno a él la cual precede a toda acción o disposición.

  • Considere las formas en que Jesús está presente para nosotros hoy: en la palabra, la Eucaristía y la comunidad cristiana reunida. ¿De qué manera la gracia de Jesús tiene un efecto transformador en usted a través de esto?

Estudio Bíblico Adviento 2(A), 4 de diciembre del 2016

[RCL] Isaías 11: 1-10; Salmos 72: 1-7, 18-19; Romanos 15: 4-13; Mateo 3: 1-12

Isaías 11: 1-10

En el libro del profeta Isaías, capítulo 11, versículos 1-10, Isaías comparte su visión profética, que probablemente le fue revelada en un sueño, de la venida del mesías esperado desde hace mucho tiempo, que nosotros como cristianos ahora sabemos ser Jesús, y de  la vida en la era mesiánica cuando la espera finalmente terminó. Se nos habla de su naturaleza, con el Espíritu de Dios descansando sobre él, que sería sabio, justo, recto y fiel. En esa era habría paz, ausencia del mal, y todos conocerían a Dios. Incluso se nos ofrece una visión utópica de un mundo al revés en el que incluso diferentes animales vivirán en paz en la compañía mutua, un mundo de sueños en esa era del mesías.

Podríamos ser fácilmente críticos de lo que los seguidores de Jesús han ofrecido al mundo en esta era de conflictos religiosos y divisiones ideológicas dentro de las iglesias, haciendo difícil imaginar la utopía que el profeta Isaías nos ofrece en su era imaginada del mesías. En nuestra propia realidad podría ser fácil pasar por alto las muchas inimaginables obras inspiradas por Jesús que se dan a nuestro alrededor, pero ahí están si sólo estamos dispuestos a verlas.

  • ¿Está usted convencido de que esa visión del mesías que viene ofrecida por el profeta Isaías es Jesús? ¿Qué diría a alguien que duda de que Jesús es realmente el mesías esperado?
  • ¿Puede imaginarse un mundo sin Jesús? ¿Qué diferente sería ahora el mundo sin su llegada y hay alguna evidencia de esta utopía imaginada en la realidad?

Salmos 72: 1-7, 18-19

En el salmo 72, el salmista nos habla del deseo del rey Salomón de ser un líder bueno y respetado, por lo que pide a Dios que le conceda juicio y rectitud, las cualidades de Dios que el rey más admira y que espera imitar. El rey triunfa en su deseo y es amado por su pueblo, sin embargo, en lugar de estar orgulloso de sí mismo por este logro, reconoce a Dios como la fuente de su grandeza y que Dios es mucho más grande que él.

  • ¿Cuáles son las cualidades que más admira en Dios? ¿Alguna vez le ha pedido a Dios que le ayude a ser un gran líder imitando esas cualidades? ¿Cuál fue el resultado?
  • ¿Conoce grandes líderes que hayan reconocido el papel de Dios en sus vidas? ¿Qué cualidades demuestran en su liderazgo?
  • ¿Cómo le ha ayudado a usted Dios en sus logros? ¿De qué manera práctica usted lo reconoce o puede reconocerlo?

Romanos 15: 4-13

En la carta de Pablo a los romanos, capítulo 15, versículos 4-13, el gran misionero Pablo escribe a los cristianos en Roma en su carta más larga y quizás la más influyente de todas ellas. En esta parte de la carta está animando a los cristianos a mantener la esperanza en Dios y a no rendirse. También les recuerda la importancia de vivir en armonía con otros cristianos y de acoger a los demás como Cristo primero les dio la bienvenida y, al hacerlo, reflejar positivamente al Dios que todos representan, especialmente a los extraños. Así como en la visión del profeta Isaías, toda la gente debía alabar a Dios y tener esperanza en él, sin embargo, esto sólo es posible en la manera en que los extraños ven a los cristianos comportándose especialmente entre sí.

  • Como comunidad cristiana y como cristianos individuales, ¿nos esforzamos activamente por vivir en armonía con otros cristianos y darles la bienvenida, aun cuando algunas veces no estemos de acuerdo o no nos relacionemos entre nosotros? ¿Nuestras obras aportan armonía o desarmonía a la Iglesia?
  • En esta época de divisiones dentro de la Iglesia, ¿de qué manera práctica podemos intentar aportar armonía a la Iglesia como Pablo sugiere que debemos hacer para permitir que los forasteros tengan esperanza en nuestro Dios y lo alaben?

Mateo 3: 1-12

En el evangelio según Mateo, capítulo 3, versículos 1-12, se nos presenta una imagen un tanto excéntrica de un hombre sin temor viviendo de una manera austera tanto en su apariencia como en el sustento diario, según lo que entendía que era la misión de su vida, considerada como el cumplimiento de una gran profecía de las visiones del profeta Isaías. Este decidido hombre era por supuesto Juan el Bautista, y la profecía, preparar la venida de Dios al mundo, la esperanza y la oración de generaciones de un pueblo obstinadamente rebelde y durante mucho tiempo sufrido, el pueblo israelita. El acto primordial de preparación para Juan se nos dice que fue el acto de humildad de la confesión de los pecados, esos pensamientos y obras por debajo de las expectativas que Dios ha establecido para nosotros y con la mejor intención de no volver hacer esas cosas, seguido por las aguas purificadoras de bautismo.

Tal vez sorprendentemente, se nos dice que Juan no se impresionó cuando hasta los fariseos y los saduceos aparecieron entre la multitud buscando el bautismo, incluso cuando se los comparaba a serpientes venenosas e insinuando que de ellas no podía salir nada bueno.

Si leemos más adelante el evangelio de Juan en el capítulo 15, versículos 1-11, de  nuevo encontramos referencias a dar fruto en la parábola de la vid y las ramas y una indicación más detallada de lo que esto podría significar. Más adelante en este capítulo Jesús nos dice, en términos muy claros y sencillos, que el fruto que espera de nosotros es seguir sus enseñanzas, tal como él mismo ha hecho por su Padre.

No se trata de cualquier amor, sino de un amor sacrificado. Un amor que puede ser difícil, un amor que puede parecer imposible, un amor que ni siquiera podremos comprender. No es el amor que a menudo se nos muestra en este mundo, sino el amor que nos ha mostrado Jesús y finalmente nuestro Padre celestial que nos lo envió. Como cristianos ya bautizados o que esperan ansiosamente ser bautizados, esta es nuestra prueba final si realmente nos consideramos como seguidores de Jesús, como ramas de la vid verdadera produciendo el fruto esperado de quien la plantó y continúa alimentándola con gran esperanza.

  • Si nosotros, como comunidad de cristianos, nos presentáramos al bautismo por Juan, ¿cree que nos daría la bienvenida calurosamente o nos consideraría también como serpientes venenosas como a los fariseos y a los saduceos por no dar el fruto de nuestro bautismo?
  • ¿Podemos con confianza considerarnos verdaderos seguidores de Jesús al mostrar amor sacrificado a los que nos rodean? ¿De qué manera lo hacemos o podríamos hacerlo?

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Referencias:

  • New Revised Standard Version Bible (2007). San Francisco, CA: HarperOne
  • Burge, Gary M., Hill, Andrew E., eds (2012). The Baker Illustrated Bible Commentary. Grand Rapids, MI: Baker Books


Escrito por Daniel Woods. Woods, neozelandés, cursa el segundo año en el seminario de la Diócesis Episcopal de Davao en el sur de Filipinas y es candidato a una Maestría en Divinidad en el Seminario Teológico de St. Andrew en la ciudad de Quezón, Metro Manila. Ha pasado toda su vida adulta involucrado en varios ministerios laicos en parroquias anglicanas, desde miembro del coro hasta sacristán, miembro de la junta parroquial y todo lo demás, y en varias provincias anglicanas: Nueva Zelanda, Japón, Corea y ahora Filipinas. Daniel está particularmente interesado en la historia de la Iglesia y ama la música de la iglesia. Durante los dos años como seminarista, ha apreciado oportunidades en el campo de la educación  en una variedad de instituciones de la iglesia, incluyendo el Centro Médico de San Lucas, la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo (Relief & Development) y ahora el ministerio filipino Jigsaw Kids. Daniel ha pasado la mayor parte de su vida laboral en el sector educativo, incluyendo siete años enseñando inglés en escuelas públicas coreanas y japonesas. Se graduó de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda con una Licenciatura en Comercio y Administración en Negocios Internacionales, una Licenciatura en Artes con Honores de Primera Clase en Relaciones Internacionales y un certificado de posgrado en enseñanza de inglés para hablantes de otros idiomas.

Estudio Bíblico Adviento 1(A), 27 de noviembre de 2016

[RCL[1]] Isaías 2:1-5; Romanos 13:11-14; Mateo 24:36-44; Salmo 122

Isaías 2:1-5

La gran visión de Isaías muestra una vívida imagen de lo que sería Jerusalén: un lugar de refugio donde acuden las naciones y aprenden la verdad. Indudablemente, el pasaje es una expresión de la esperanza de Isaías en medio de tiempos tumultuosos. Algún día, la gente conocería la soberanía de Dios y como respuesta acudirían a Sión, el santuario de la fe, donde la confianza absoluta en Dios restauraría todas las relaciones afectadas por la desconfianza y el temor mutuos. Según Isaías, Dios estará en el centro del movimiento hacia una paz duradera. Los instrumentos de destrucción se tornarán en medios de construcción y allí se realizará finalmente la inquebrantable convicción del pueblo de un mundo libre de guerra y sufrimiento.

Admitamos que se trata de una visión idealista, y algunos de los que se enorgullecen de su realismo de seguro que la cuestionarán. Sin embargo, una de las indiscutibles responsabilidades de los cristianos es trabajar por la paz. Los cristianos deben ser parte de la solución en los conflictos a resolver, y los primeros en buscar la paz en situaciones tirantes, ya sean personales o colectivas. Al hacerlo, participamos en la buena obra de edificar el reino de Dios en nuestras circunstancias presentes.

  • ¿Es posible que haya paz entre naciones e individuos sin Dios?
  • ¿Qué problemas en el mundo actual cuestionan la frágil paz entre los pueblos?
  • ¿Cómo has sido un agente de la paz en tu propia comunidad?

Salmo 122

El salmista comienza con las palabras: “Me alegré cuando me dijeron: ‘vamos a la casa del Señor’”. El tono feliz del Salmo es comprensible para los israelitas que emprenden una peregrinación anual a Jerusalén. En el momento en que sus “pies están pisando los umbrales” de la tierra santa, se sienten eufóricos y jubilosos. Tal es el amor que tienen por la ciudad que declaran paz, unidad, solaz y prosperidad dentro de sus benditos muros.

En nuestro contexto, la Iglesia simboliza la nueva Jerusalén, una ciudad que se manifiesta como luz en las tinieblas, invitando a todos a sentir la presencia de Dios en medio de donde se encuentra la verdad y donde todos se reúnen con el único fin de alabar a Dios.

  • Cuándo oyes una invitación a ir a la iglesia, ¿sientes el mismo entusiasmo que se expresa en el salmo?
  • ¿Siempre oras las mismas cosas como el salmista hizo por la Iglesia?
  • ¿Cómo te ha capacitado tu participación en la iglesia?

[1] Abreviatura de Revised Common Lectionary [Diccionario Común Revisado]

Estudio bíblico Propio 29(C), 20 de noviembre de 2016

[RCL[1]] Jeremías 23:1-6; Cántico 16; Colosenses 1:11-20; Lucas 23:33-43

Jeremías 23:1-6

En este pasaje, Jeremías estaba escribiendo durante una época de conflicto y temor. Las naciones estaban en guerra y se invadían unas a otras, y Judá como nación estaba justamente en el medio de todo. Sin embargo, el mensaje de Jeremías no se dirigía a las otras naciones, sino a la monarquía de Judá, el reino del sur de lo que una vez fuera un Israel unido. Los reyes de Judá, según Jeremías, estaban perjudicando al pueblo con sus políticas y su falta de reverencia a Dios.

Jeremías y Dios le dicen a los reyes que su conducta nociva no será tolerada indefinidamente y que Dios intervendrá para arreglar las cosas. Los esparcidos por la guerra volverán a la patria. Los confundidos encontrarán orientación. Jeremías escribe que “Dios pondrá sobre ellas [sus ovejas] pastores que los pastorearán; y ya no temerán ni se espantarán ni faltará ninguna” (23:4). En otras palabras, Dios levantará líderes que sean verdaderos líderes, Dios levantará pastores que sean verdaderos pastores y Dios levantará reyes que sean buenos reyes.

Jeremías dirigió su atención no a las naciones que amenazaban a Judá, sino más bien a la monarquía de Judá:

  • En medio del conflicto, ¿qué nos dificulta mirarnos a nosotros mismos y ver nuestro propio papel y errores en el conflicto?
  • ¿Cuáles son las cualidades de un buen líder? ¿De un buen miembro del Congreso. ¿De un buen gobernador? ¿De un buen sacerdote? ¿De un buen obispo?
  • Y lo más importante, ¿cuáles son las cualidades de un discípulo de Cristo?

Cántico 16 (Lucas 1:68-79), El Cántico de Zacarías

El Cántico de Zacarías tradicionalmente se ha dicho o se ha cantado en la Oración Matutina durante cientos de años. Comienza con un sentimiento muy esperanzador que da un tono estupendo para el día que tenemos por delante.

¡Dios ha venido a su pueblo y lo ha liberado! Dios ha prometido mostrarnos misericordia y librarnos de las manos de los enemigos, y finamente el  poderoso salvador ha venido a nosotros. Somos libres de adorar a Dios sin temor, y somos libres para ser santos y justos todos los días de nuestra vida. ¡Dulce libertad!

La segunda parte de este Cántico súbitamente cambia al “tú”. ¿A quién se dirige? El Cántico se dirige a Juan el Bautista, que acaba de nacer.

El padre de Juan el Bautista alaba a Dios y le dice a su hijo recién nacido de las alegrías y los peligros que le aguardan. Juan irá delante del Señor y le dará a la gente el conocimiento de la salvación y del perdón de sus pecados. Juan será un profeta. Ser llamado profeta es, sin embargo, algo agridulce. La vida de un profeta es difícil, porque significa decir la verdad como un humilde siervo de Dios y con frecuencia ser rechazado. Juan el Bautista conduce a las personas al arrepentimiento, pero vive en el desierto y es encarcelado y ejecutado por Herodes.

  • Cuando cantamos o decimos juntos este Cántico, recordamos que Dios nos ha traído salvación en Cristo, pero también se nos recuerda que este no es un camino fácil. Dios nos salva y nos libera, pero debemos andar en el camino de Dios.
  • ¿Cómo podemos vivir como Juan el Bautista y vivir su mensaje hoy día?
  • ¿Cómo experimentas la libertad dada por Dios, una libertad que te libera para adorar a Dios y ser santo y justo?

Colosenses 1:11-20

En esta carta hay una explicación de lo que Cristo ha hecho por nosotros, y explica cómo debemos actuar en el mundo para vivir la salvación de Cristo. Este pasaje contiene un himno a Cristo que comienza en el versículo 15, “Él es la imagen del Dios invisible”, y sigue hasta el versículo 20, “haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz”.

¿Pueden imaginarse cantándolo? Intente ponerle a este texto una música que conozca: un himno tradicional, una salmodia o una canción contemporánea. El texto parece menos una “conferencia” sobre quién es Cristo, como si se tratara de una serie de hechos sobre Cristo que debiéramos de memorizar.

Ahora el texto nos regocija: ¡Cristo es la imagen invisible de Dios! Todas las cosas fueron creadas a través de él y para él y, a través de Cristo, ¡todas las cosas en el cielo y en la tierra pueden reconciliarse con Dios a través de la pacificación de la cruz!

Eso es definitivamente un himno de alabanza. Transmite un mensaje pujante y nos ayuda en estar más alegres a la hora de dar gracias. Todos estos hechos acerca de Cristo nos conducen a estar jubilosos y fortalecidos para el viaje.

  • ¿Cuáles son algunos de tus himnos preferidos? ¿Cómo te sientes cuando los cantas? ¿Los cantas cuando sientes estrés, enojo, tristeza o dolor? Intenta escribir el texto de un himno para ver lo que te enseña y la verdad del evangelio que proclama.
  • Intenta escribir un himno como éste. ¿Qué es lo que más amas de Cristo? ¿Cómo conoces a Cristo en tu propia experiencia? ¿Qué imágenes o relatos de la Escritura te vienen a la mente cuando contemplas a Cristo?

Lucas 23:33-43

En este último domingo después de Pentecostés leemos la historia de la crucifixión de Cristo, y lo llamamos hoy “Domingo de Cristo Rey”. ¿Qué decimos acerca de Cristo como rey al leer hoy acerca de la crucifixión? ¿Qué dice acerca de [su] reinado?

Primero, está el letrero que clavaron en la cruz: “Este es el Rey de los Judíos”. Roma no hizo esto como una confesión de fe. Ellos [los romanos] estaban mostrando a través de un acto brutal lo que les ocurría a los líderes de las naciones que se interponían en su camino, y estaban mostrando lo que le sucedería a cualquiera que se levantara contra ellos. Irónicamente, Roma sólo tiene razón en parte. Este es el Rey de los judíos, pero es también el Rey de los gentiles (y por tanto el Rey de los romanos, y de los griegos y de los persas —y de todos los demás).

Segundo, este es un rey sobre cuyas características no hay acuerdo. Uno de los criminales se mofa de él, y el otro lo defiende. Algunos se burlan de él como Mesías mientras otros lo confiesan como Mesías. Compara la imagen de Cristo en el libro de Apocalipsis, como el héroe conquistador que viene en gloria, con la imagen de Jesús en el evangelio de Marcos, como el Mesías sufriente. Estas diferentes imágenes de Jesús muestran que su reinado no es como un reinado terreno en su pompa y extravagancia, pero que sin embargo es un reinado en su poder.

Tercero, ¿qué dice Jesús desde la cruz? “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” y “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Este es un rey que no busca venganza sino reconciliación. (Véase Colosenses 1:11-20, la lectura de la epístola para hoy). Este rey no le dice a los romanos, “Lo que me han hecho, yo se los haré”, sino que pide en cambio que sean perdonados. En lugar de condenar al ladrón que se mofa de él, Jesús se dirige al ladrón que reconoce la inocencia de Jesús y le da una promesa de esperanza y de paz.

  • ¿Qué cualidades de tu lista de liderazgo en la lectura de Jeremías para hoy se muestran aquí en Jesús?
  • ¿Qué imágenes de Cristo en el Nuevo Testamento o en la tradición de la Iglesia te tocan más de cerca? ¿Qué imágenes no te dicen nada? ¿Qué puedes aprender de esta serie de imágenes?
  • ¿Cómo perdona uno la injusticia y la brutalidad? ¿Cómo pueden llevarse la reconciliación y la esperanza a un mundo necesitado?

Escrito por Joseph Farnes. Este estudio bíblico se publicó originalmente el 24 de noviembre de 2013.

[1] Abreviatura de Revised Common Lectionary [Diccionario Común Revisado]

Estudio bíblico Propio 28(C), 13 de noviembre de 2016

[RCL[1]] Isaías 65:17-25; Cántico 9; 2  Tesalonicenses 3:6-13; Lucas 21:5-19

Isaías 65:17-25

En este pasaje, encontramos al profeta Isaías hablándole al pueblo judío que ha regresado de su exilio en Babilonia. Pese al hecho de que no ya no está exiliado, el público de Isaías era particularmente pudiente. En lugar de regresar a la deslumbrante ciudad que fuera profetizada a través de las Escrituras hebreas, el pueblo judío de las generaciones que siguieron al exilio no se había recuperado aún y vivía en una Jerusalén deteriorada y derruida, una Jerusalén que distaba de lo que ellos esperaban.

Sin embargo, el profeta Isaías tiene un mensaje de esperanza para los judíos del postexilio, un mensaje que puede ofrecernos esperanza a nosotros también. Oímos el mensaje de que el Señor Dios “creará nuevos cielos y nueva tierra (v. 17) y que “el lobo y el cordero pacerán juntos” (v. 25). Este mensaje es de restauración, de novedad y de coexistencia pacífica, pero es también una promesa radical de una creación enteramente nueva. El mismo Dios que creó el mundo y extrajo vida abundante de un vacío informe una vez más creará orden y belleza a partir del caos, la confusión y las tribulaciones.

  • ¿Qué clase de hábitos tienes en tu vida espiritual que te ayudan a sentirte revitalizado/a, restaurado/a y renovado/a?

Cántico 9 (Isaías 12)

En este cántico de alabanza, oímos una vez más la perspectiva de los judíos postexílicos que han atravesado tiempos de pruebas, que que han oído también la promesa de la restauración y aguardan este día de transformación futuro. Este texto es una visión de lo que el pueblo dirá a Dios en el día en que las promesas de Dios se cumplan.

El versículo “Sacaréis con gozo agua de las fuentes de la salvación” (v. 3) presenta una imagen particularmente notable. Aunque extraer agua puede ser un quehacer bastante ajeno a nosotros en el presente, habría sido una tarea muy familiar para el público original de Isaías.

Esta tarea de sacar agua, un cuenco o un balde a la vez, habría sido un trabajo tedioso e intensivo, pero totalmente necesario para vivir; hay que sacar agua para beber, para cocinar, para agricultura. Esta tarea era absolutamente esencial y, aunque tal vez difícil, tenía un resultado vivificador. Al igual que el deber de sacar agua, nuestras relaciones con dios pueden también ser de este modo. A pesar del esfuerzo y los conflictos, tenemos la esperanza y la promesa de vida y salvación eternas mediante una relación porque, tal como el profeta promete, es Dios quien nos salva.

  • ¿Cuáles son los retos en tu vida diaria que te dan la oportunidad de “sacar agua con gozo”? Es decir, ¿dónde en tu vida pueden tus conflictos y frustraciones conducirte a una relación más profunda y vivificadora con Dios?

2  Tesalonicenses 3:6-13

Es bastante fácil moralizar este pasaje y usarle para enjuiciar a otros, especialmente porque contiene frases como esta: “si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (v. 10). Sin embargo, esta pasaje también nos ofrece una oportunidad de reflexionar sobre lo que significa estar en comunidad, particularmente  considerar las dificultades y frustraciones de la vida en una comunidad cristiana.

¿Cómo, entonces, deben los cristianos tratarse mutuamente? Somos llamados por Dios a amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos, pero, ¿qué significa eso? Para Pablo, comunicándose con los tesalonicenses, esto significa no estar ociosos. Cuando estamos ociosos, colocamos la carga sobre otras personas. Si no limpio lo que ensucio, alguien tendrá que hacerlo. Al escoger la inacción, estoy haciendo una elección para mí mismo, pero también una elección que va a recaer sobre aquellos afectados por mis acciones.

Pero la inacción también puede afectar nuestra relación con Dios. Cuando estamos inactivos, no le estamos dando lo mejor que tenemos a Dios, lo cual hace un flaco servicio tanto a Dios como a nosotros mismos. Si evadimos nuestro llamado como hijos de Dios, llamado a una relación amorosa. En lugar de inacción, debemos optar por estar activos en nuestras relaciones, con Dios y los que nos rodean, dando lo mejor de nosotros mismos a aquellos con quienes Dios nos llama a relacionarnos.

  • ¿Eres activo o inactivo en tu relación con Dios?
  • Si estas inactivo, ¿qué puedes hacer para estar más activo? Si eres activo en tu relación con Dios, ¿cómo sostienes esa relación?

Lucas 21:5-19

A través de los evangelios, somos testigos de que Jesús critica el templo y sus autoridades: este es el mismo templo que Jesús limpio y el mismo templo en el que Jesús denunció a los escribas. La corrupción de las autoridades del templo, aquellos que se suponen sean los líderes religiosos y sociales, están alejando al pueblo del culto correcto de Dios y [esa corrupción] debe ser destruida a fin de llevar a la gente a una relación correcta.

Según avanza este pasaje, Jesús advierte a sus seguidores de las dificultades que les esperan: arrestos, persecuciones y traición. En verdad eso no hace que la senda de los discípulos parezca atractiva. Sin embargo, tan arduo como pueda resultar este pasaje, termina con una promesa: “Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (v. 18-19).

En el tiempo en que se escribió el evangelio, el templo de Jerusalén ya había sido destruido y las palabras de Jesús se habían cumplido. Y si Jesús tuvo razón respecto al templo, ¿no podemos creer también su promesa de que, si lo seguimos, ni un cabello de nuestra cabeza perecerá? En presencia de la corrupción, Jesús es un nombre digno de confianza, y por seguirle, podemos descansar en la promesa de una nueva vida.

Añ igual que los escribas del templo en tiempos de Jesús, todos tenemos personas o influencias en nuestras vidas que pueden entorpecer nuestra relación con Dios.

  • ¿Quién o qué se interpone en el camino de tu relación con Dios?
  • En presencia de pruebas y dificultades, ¿cómo encuentras la promesa de Dios en tu vida?

 Escrito por Jordan Trumble. Este estudio bíblico se publicó originalmente el 17 de noviembre de 2013.

[1] Abreviatura de Revised Common Lectionary [Diccionario Común Revisado]

Estudio Bíblico Propio 27(C), 6 de noviembre del 2016

[RCL] Ageo 1: 15b-2: 9; Salmo 145: 1-5, 18-22 y Salmo 98; 2 Tesalonicenses 2: 1-5, 13-17; Lucas 20: 27-38

Ageo 1: 15b-2: 9

Últimamente se han dado sacudidas desastrosas en la tierra y en el cielo con la llegada de la temporada de huracanes. Muchos han perdido sus hogares, y cientos y cientos de personas han perdido la vida. La profecía de Ageo se dirige al “resto de las personas”, aquellas que quedan en medio de la ruina y la agitación. Su templo está en ruinas, y la gloria de su ciudad se encuentra en escombros. Ageo profetiza la destrucción, pidiendo al pueblo tres veces en este pasaje que “tengan ánimo”. Dios promete estar con el remanente, en los bordes liminares de potencialidad y posibilidad, al igual que Dios estuvo con ellos cuando huyeron de Egipto y entraron en lo desconocido. “Mi espíritu estará en medio de ustedes; no teman”.

  • ¿Qué hay en su vida, región o comunidad actualmente que esté en ruinas?
  • ¿Cómo le está capacitando Dios a usted para que “trabaje, porque Él está con usted”, en la restauración de lo que esté dañado?
  • En medio de la inestabilidad y del caos, ¿qué significa para usted tener ánimo?

Salmo 98

San Agustín dijo la famosa frase de que los que cantan rezan dos veces. Este salmo de alabanza y exaltación pide al pueblo que se una con la creación en la celebración de lo que Dios ha hecho por ellos. ¿Por qué hemos de cantar a Dios? Porque Dios “ha hecho maravillas”. Dios “se acuerda de su misericordia y su fidelidad” hacia la gente, por eso se nos pide que recordemos lo que Dios ha hecho por nosotros y participemos en el himno de la creación. El Salmo 98 pide al pueblo que “griten de alegría”, y “eleven sus voces, alégrense, y canten”.  Este cántico pone de manifiesto la bondad de la encarnación, recordándonos la importancia de la utilización de nuestras voces, talentos, habilidades musicales, en la celebración comunal de Dios.

  • ¿Alguna vez usted ha “gritado de alegría” hacia Dios?
  • ¿El cantar en voz alta en la oración ha sido alguna vez un reto para usted?
  • Si tuviera que componer una “nueva canción” dirigida hacia Dios en este momento, ¿qué diría o cómo sonaría?

2 Tesalonicenses 2: 1-5, 13-17

El darnos cuenta a dónde nos dirigimos a menudo da forma a la manera en que vivimos en el momento presente y nos entendemos a nosotros mismos. Muchos de nosotros llevamos cicatrices en nuestra psique que nos dan la sensación de estar fracturados del Dios de nuestro presente y futuro. La segunda carta de Pablo a los tesalonicenses se dirige a la gente que vive en medio de la ansiedad por “el día del Señor”. Pablo pide a la gente que no vivan en ansiedad o sean “sacudidos rápidamente”. La carta de Pablo termina con una petición a la tranquilidad  y al descanso en el Dios “que nos amó y por la gracia nos dio consolación eterna y una esperanza”.

  • ¿Qué imágenes de los “últimos tiempos” eran frecuentes en su infancia?
  • ¿Qué moldeó y formó sus ideas sobre “el fin”?
  • ¿Qué le da consuelo y esperanza?

Lucas 20: 27-38

En esta narración, los saduceos se acercan a Jesús con intención de hacerle caer. Proyectan las costumbres actuales de la vida humana a la vida de la resurrección. Jesús invierte su lógica, e indica que los “hijos de la resurrección” ni mueren ni se casan ni están obligados por las leyes de la mortalidad. A lo largo de la historia cristiana se ha dado una tendencia a divorciar el espíritu del cuerpo, y considerar las relaciones matrimoniales o sexuales contaminantes o desacralizantes: este pasaje se ha utilizado de esta manera. Este pasaje da fe de la vida actual en la resurrección; Isaac, Jacob y Abrahán se encuentran entre los vivos. La doctrina cristiana se ha comprometido con la naturaleza encarnada y personal de la resurrección; sin embargo, Jesús es claro en este pasaje, la vida resucitada será muy diferente de la vida presente.

  • ¿Qué elementos de la vida humana presente hablan o presagian la “vida futura”?
  • De su vida relacional (ya sea de amistad, familiar, conyugal o de pareja) ¿qué le habla sobre el significado de la vida humana? ¿Cómo ese significado se relaciona con la vida en la resurrección?

Escrito por Leigh M. Kern. Kern es diaconisa transitoria que trabaja en la catedral de Saint James, en la diócesis de Toronto e Iglesia Anglicana de Canadá. Ella está en la Comisión de Primados de Justicia y Sanación. Es graduada de Yale Divinity School, donde ejerció también en New Haven como capellana, trabajando con personas que viven con  adicciones y en la pobreza. En su tiempo libre Leigh disfruta creando composiciones musicales.

 

Estudio Bíblico Todos los Santos (C)

[RCL] Daniel 7: 1-3, 15-18; Salmo 149; Efesios 1: 11-23; Lucas 6: 20-31

Daniel 7: 1-3, 15-18

Las visiones y los sueños de la Biblia son fascinantes, tal vez porque a menudo se los considera sagrados. Cuando Daniel vivía, estas visiones eran interpretadas sobre la política, prediciendo un futuro posible. Daniel decidió escribir su sueño y también buscar a alguien que le ayudara a dar sentido a lo que había visto.

  • ¿Interpreta usted sus sueños?
  • ¿Qué podría Dios estar diciéndole a usted en sus sueños?
  • ¿En quién confía para que le ayude a interpretar las cosas de su vida?

Salmo 149

El principio de este salmo trata de la alegría y del regocijo. Alabar a Dios con el canto y la danza y el sonido. Muy a menudo nos acostumbramos al silencio en nuestra liturgia, y nos olvidamos de que está bien alabar también con vítores a Dios. Dios pide que amemos con todo lo que tenemos, lo que incluye bailar con nuestros cuerpos y gritar con nuestros pulmones. Se nos dice que “el Señor se complace en su pueblo”, y ¡también debemos disfrutar de Dios!

  • ¿Cómo pueden las alabanzas de Dios estar en nuestra garganta?
  • ¿Qué tiene miedo de llevar a Dios, y cómo podría pensar en ello como culto?

Efesios 1: 11-23

Esta carta a los efesios sugiere que “vivamos para la alabanza de la gloria de Cristo”. Siempre me llama la atención en la lectura de este conjunto de cartas lo importante que es animarse unos a otros en la fe. El cristianismo no es una empresa solitaria, sino obra de la comunidad,  es necesario que todos nosotros nos dirijamos palabras de aliento de manera que no olvidemos a Cristo y lo que Él ha hecho por nosotros.

  • ¿Quién es alguien por el que puede orar, para animarle en la fe?
  • ¿Cuál cree usted que es “a esperanza a la que hemos sido llamados?”

Lucas 6: 20-31

En esta celebración de Todos los Santos, las palabras de las bienaventuranzas son particularmente llamativas, específicamente en los lugares donde Jesús menciona “porque eso es lo que sus antepasados hicieron a los profetas”. Se nos pone en contacto con aquellos que vinieron antes que nosotros, y puede ser de gran alcance recordar nuestro lugar. Se me recuerda que cada uno de nosotros camina sobre los hombros de nuestros antepasados, y trae a la vida un legado mucho más grande que nosotros. Caminamos sobre los pasos de gigantes,  no solo de los que vinieron antes que nosotros en nuestra familia, sino también de los que vinieron antes que nosotros en nuestra historia de fe. Una hermosa canción de Sweet Honey in the Rock, se llama Somos.

“Somos las oraciones de nuestra abuela. Somos los sueños de nuestro abuelo. Somos el aliento de los antepasados. Somos el espíritu de Dios”.

Estamos ahora en un momento de la historia para pensar no solo en aquellos sobre cuyos pasos caminamos, o en cuyos hombros se nos lleva, sino también para reflexionar sobre el legado que estamos dejando a la próxima generación.

  • ¿Qué estamos haciendo a los profetas de esta época?
  • ¿Cómo vamos a llevar a nuestras futuras generaciones sobre nuestros hombros?

Escrito por Jazzy Bostock. Bostock se describe a sí misma como amante del sol, de los grandes sueños, de que le encantar reír, de alabar a Dios, mujer nativa hawaiana que asiste al seminario. Cree firmemente en el poder de la bondad, de la compasión, de la dulzura, y, sobre todo, del amor. Está “agradecida por la oportunidad que Dios me ha dado de estar aquí, y por todo lo que Dios es. Mahalo piha”.

Estudio Bíblico Propio 26 (C), 30 de octubre del 2016

[RCL] Habacuc 1: 1-4; 2: 1-4; Salmo 119: 137-144; 2 Tesalonicenses 1: 1-4, 11-12; Lucas 19: 1-10

Habacuc 1: 1-4; 2: 1-4

La profecía de Habacuc comienza con preguntas importantes dirigidas a Dios. Habacuc ve injusticia por todas partes. Él clama a Dios, pero siente que Dios no escucha o no salva. Para que Habacuc nos lo pueda contar, Dios incluso hace que Habacuc sea testigo de ofensas y del mal, y no se hace nada al respecto. En resumen, Habacuc es un profeta para nuestro tiempo, que se enfurece ante la injusticia y no tiene miedo de preguntar a Dios dónde se encuentra. El primer capítulo es una descripción de tal situación difícil. Sin embargo, lejos de claudicar frustrado o de ceder ante la injusticia, Habacuc decide permanecer fiel. A cambio, Dios promete justicia, que los orgullos serán humillados, y el justo vivirá.

  • ¿Qué situaciones o problemas de hoy te conducen a preguntarte dónde está Dios?
  • Al igual que Habacuc decidió permanecer fiel, ¿cómo puedes seguir fiel a Dios y a  su misión ante la injusticia?

Salmo 119: 137-144

En esta sección del Salmo 119, el salmista está enfadado porque la palabra de Dios no se está siguiendo correctamente. Se describe a Dios y a sus decretos como buenos, rectos, y justos. Para el salmista, cumplir la palabra de Dios es a la vez una obligación y una delicia. A pesar de ser “pequeño” y “de poca importancia”, el autor de esta canción a Dios sigue la palabra de Dios, y ora para que toda la creación haga lo mismo. Por otra parte, el salmista busca la comprensión de la palabra de Dios, y esa comprensión se equipara con la vida. Dios se sienta en el justo juicio de todos, pero muchos, simplemente, no se dan cuenta, o no entienden. Sin embargo, incluso en el peligro, el autor se deleita en los mandamientos de Dios.

  • ¿De qué manera somos capaces de reconocer la justicia y la fidelidad de Dios?
  • ¿Cuál es el beneficio de reconocerse a sí mismo como “pequeño” y “de poca importancia” en relación con Dios?
  • ¿Por qué entendimiento podríamos rogar, en relación con la voluntad de Dios para nosotros y para el mundo?

2 Tesalonicenses 1: 1-4, 11-12

En el comienzo de la segunda carta a los tesalonicenses, Pablo da gracias por la fidelidad y el amor que se da en esa comunidad. Dice que los presenta como un ejemplo a todos los que conoce, y también que continúa orando por ellos, para que sigan en el camino que parece se encuentran. Sin embargo, además de la fe y del amor, Pablo ora para que tengan determinación y obren con fe. Ora para que esto se logre por el poder de Dios, pero está claro que él piensa que esto  es un resultado natural o consecuencia de la fidelidad. Pablo dice que es por la determinación y las buenas obras cómo el nombre de Jesús será glorificado en la comunidad.

  • ¿Hay alguien cuya fidelidad y amor admiras? ¿Has pensado orar por ellos, para que puedan continuar en ese camino?
  • ¿Alguna vez has pedido a alguien que ore por tu fe, o para que seas más amoroso?
  • ¿Hacia qué obras crees que Dios te conduce? ¿Cómo podrías trabajar para que el nombre de Jesús sea glorificado por tu comunidad?

Lucas 19: 1-10

La historia de Zaqueo es interesante. Simplemente sucede que Jesús está pasando por Jericó cuando ve a Zaqueo en un sicómoro y le dice  que baje para que Jesús pueda quedarse en su casa esa noche. Zaqueo, por supuesto, es rico y recaudador de impuestos, y por esta razón es un pecador notorio en la comunidad. Se ha aprovechado de sus vecinos. Y, sin embargo, Jesús todavía se le acerca. En realidad,  Zaqueo da la mitad de sus bienes a los pobres y devuelve a cualquier persona que haya hecho mal, pero promete hacerlo sólo después de su encuentro con Jesús. Jesús se sirve de Zaqueo como ejemplo, proclamando que también es hijo de Abrahán. Aunque a menudo hablamos (y con razón) de una opción preferencial por los pobres. Zaqueo, sin embargo, es algo así como un contraejemplo, que nos muestra que, si bien debemos ayudar a los marginados, eso no necesariamente significa que debemos marginar a los privilegiados.

  • Como cristianos, ¿cómo podemos llevar el evangelio a todos, incluso aquellos que puede que pensemos que son pecadores?
  • ¿Qué privilegios puede que tengas que podrían ser utilizados para difundir la Buena Nueva?

Escrito por Ian Lasch. Lasch se graduó del Seminario Teológico de Virginia en mayo del 2016. Fue ordenado de diácono transitorio en el mismo mes en la Diócesis de Georgia, y ahora sirve como el Rector Asociado para la Formación y Compañerismo en la iglesia episcopal de San Pedro, en St. Louis, MO.