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Estudio Bíblico – 2 Navidad (Año C) – 3 enero 2016

Escrito por Robin Denny

[RCL] Jeremías 31: 7-14; Salmo 84 o 84: 1-8; Efesios 1: 3-6,15-19a; Mateo 2: 13-15,19-23



Jeremías 31: 7-14

En Jeremías oímos hablar al pueblo de Israel que clama al Señor en busca de ayuda. Dios los escuchó y recogió y retornó del exilio. ¿Cómo alabó el pueblo al Señor? Israel se embarca en un viaje fuera de la cautividad. Aunque el camino es largo, está nivelado y va al lado de arroyos. No solo hay personas sanas en este viaje. Vienen todos, incluyendo aquellos que son débiles, incapaces de ver o caminar. También hay madres embarazadas; sus nacimientos inminentes simbolizan un nuevo comienzo. Este viaje es un nuevo comienzo con abundancia para todos. ¡La gente va a celebrarlo con alabanza y danza! ¡Su dolor será reemplazado por la felicidad!

  • ¿En qué casos en tu vida te sientes como exiliado?
  • ¿Cómo te libró Dios del exilio?
  • ¿Dónde está tu tierra prometida?
  • ¿A qué se parecerá tu tierra prometida?

Salmo 84 o 84: 1-8


Este salmo nos habla del poder amoroso de Dios. Ilustra cómo deseamos el amor de Dios. Dios provee refugio en el templo. Un lugar para cantar alabanzas, pero también un lugar de refugio para todo el mundo; incluso las aves están seguras allí. Podemos encontrar la felicidad con la seguridad que Dios nos da, y los que confían en Dios son bendecidos. Además de refugio, necesitamos agua para sostenernos. Las fuentes de agua cerca del templo son necesarias para la vida y con ellas y con Dios, no tendremos sed. Dios provee para nosotros. Alabamos a Dios y pedimos en nuestras oraciones fervientes porque Dios es el Todopoderoso.

  • ¿Cómo experimentas el amor de Dios en tu vida?
  • ¿Cómo expresas la felicidad que se encuentra en la presencia de Dios?

Efesios 1: 3-6, 15-19a

En la carta de Pablo a los efesios se habla de la fuerza de Dios, la gracia y el poder inconmensurable. Dios trae bendiciones para un futuro lleno de gloria y de poder. Somos escogidos para ser hijos de Dios. Dios nos eligió para que fuéramos santos y sin mancha. Nuestros pecados son perdonados y Dios nos acepta plenamente. No solo hemos obtenido una herencia, también estamos sellados por el Espíritu Santo. Dios nos conoce bien y oramos para que seamos iluminados. Buscamos la sabiduría y la revelación a fin de conocer mejor a Dios. Nosotros, como gente humilde nos esforzamos por conocer mejor a Dios. Creemos.

  • ¿Cómo puedes conocer a Dios más plenamente?
  • ¿Cómo ha sido bendecida tu vida?


Mateo 2: 13-15, 19

Un ángel del Señor se le apareció a José en un sueño y obedeció. El ángel le habló de los peligros para su familia. José amaba a su familia e hizo todo lo posible para protegerla. Él y su familia huyeron a Egipto en busca de refugio temporal. La muerte del rey Herodes implicaba seguridad por lo que se trasladó a Israel. La familia se dirigía a Judea, pero se enteraron de que el hijo del rey Herodes estaba allí. Esta fue otra amenaza. Así que, se fueron a la región de Galilea, y se establecieron en el pueblo de Nazaret. Este pueblo era de mala reputación, pero a pesar de esto, a Jesús se le conoció como el nazareno.

  • ¿Cómo escuchas a Dios?
  • ¿Cómo te ha guiado Dios?

 

Escrito por Malcolm Keleawe Hee.
Malcolm Keleawe Hee es nativo hawaiano episcopal que fue ordenado recientemente al diaconado de transición en la Diócesis de Hawai. Ha sido educador durante 28 años y pronto será ordenado de sacerdote.


Publicado por la Oficina de Comunicaciones de la Misión de la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, 815 Second Avenue, Nueva York, NY 10017.
© 2015 La Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera de la Iglesia Protestante Episcopal en Estados Unidos de América. Reservados todos los derechos.

Estudio Bíblico – 1 Navidad (año C) – 27 diciembre 2015

Escrito por Robin Denny

[RCL] Isaías 61: 10-62: 3; Gálatas 3: 23-25; 4: 4-7; Juan 1: 1-18; Salmo 147 o 147: 13-21



Isaías 61: 10-62: 3

En pleno invierno, en las noches más largas del año, escuchamos este pasaje de Isaías, lleno de imágenes de brillante esplendor real y belleza y del despuntar de las plantas del suelo. En medio del frío, de noches oscuras, estas imágenes brillan con más resplandor. Se nos dice que Dios hará que la justicia y la alabanza surjan en nosotros, al igual que el huerto hace que brote lo que está sembrado en él. El jardinero sabe íntimamente que pesar de todo su trabajo, no es él el que hace que las plantas broten y crezcan. Tampoco nosotros estamos llamados a quedarnos de brazos cruzados y esperar a que la justicia surja en nosotros. Estamos llamados a cultivarla, y confiamos en que Dios hará el resto.

  • ¿Qué parecería si plantáramos las semillas de la justicia y de la alabanza en nuestros corazones?
  • ¿Cómo sabremos cuándo Dios ha hecho que la justicia y la alabanza surjan en nosotros?

Salmo 147 o 147: 13-21


Este salmo expresa gratitud y asombro ante la gloria de Dios, que no solo da forma a todas las cosas en el mundo natural, sino que también se preocupa por nosotros. El salmo termina exaltando a Dios por la especial relación que Dios tiene con el pueblo de Israel por la revelación que ha hecho de los juicios de Dios. Como cristianos, creemos que Jesucristo en su vida, muerte y resurrección es la revelación de Dios.

  • Según lees todo el Salmo 147, ¿qué otro lenguaje e imágenes te recuerdan la revelación de Dios en Cristo, la encarnación?
  • ¿Qué nos pide el salmista que hagamos en respuesta?
  • ¿Por qué es importante nuestra respuesta?

Gálatas 3: 23-25; 4: 4-7


¿Te has sentido incapaz alguna vez de vivir de acuerdo a las reglas o expectativas que rigen tu vida? La autocrítica constante, o el juicio a los demás, nos dejan insatisfechos no importa lo duro que trabajemos para probarnos a nosotros mismos. En este quid pro quo y ansia de superarnos con nuestro propio esfuerzo, irrumpe la luz de Cristo, que entra en nuestros corazones, y nos invita a gritar: “¡Abba, Padre!” Porque ya no somos esclavos de la producción y del éxito, sino que somos adoptados e hijos amados de Dios.

  • ¿Cómo sentimos este increíble regalo de la adopción por parte de Dios?
  • ¿Cómo nos llama Cristo a responder a este regalo?

Juan 1: 1-18


En medio de nuestro mundo quebrantado y herido brota la luz de Cristo. Es fácil sentirse abrumado por las noticias de los ataques terroristas, de la crisis de los refugiados, de la violencia y del conflicto. Puede parecer que la oscuridad está a nuestro alrededor, y sin embargo, en esa oscuridad, en ese dolor e incertidumbre, la luz de Cristo resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. La oscuridad sigue ahí, el dolor y el sufrimiento, pero con la luz de Cristo, que brilla en nosotros, la oscuridad ya no tiene el poder para vencer. El encarnado, que se convirtió en uno de nosotros, camina con nosotros a través de estos momentos de dolor, y nos llama a seguirlo, no impulsados por el miedo a los lugares de comodidad y seguridad, sino a abandonar el miedo e ir al mundo para amar y servir.

  • ¿Qué diferencia hace la luz de Cristo en tu vida?
  • ¿Qué sucedería al seguir a Jesús, a la luz de un evento actual que te ha estado preocupando?

Escrito por Robin Denny


Robin es estudiante en el Seminario Teológico de Virginia (M.Div 2017), de la diócesis de El Camino Real. Ella es agricultora, y ha servido como misionera de la Iglesia Episcopal en Liberia y Sudán del Sur. Antes de ir al seminario se desempeñó como líder laica fundadora de iglesias y líder de jóvenes.


Publicado por la Oficina de Comunicaciones de la Misión de la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, 815 Second Avenue, Nueva York, NY 10017.
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Estudio Bíblico – Cuarto Domingo de Adviento (Año C) – 20 diciembre 2015

Escrito Por Jessie Gutsell

[RCL] Miqueas 5: 2-5a; Cántico 3 o 15; Hebreos 10: 5-10; Lucas 1: 39-45, (46-55)

Miqueas 5: 2-5a

Miqueas fue uno de los famosos profetas del siglo octavo antes de Cristo en el Antiguo Testamento (junto con Isaías, Amós y Oseas). Miqueas estaba preocupado sobre todo en predicar la justicia y pedir a la gente que obrara el bien, mientras proclamaba un mensaje de esperanza. Los lectores pueden asociar a Miqueas con su más famoso verso: “Lo que el Señor desea de ti: es que defiendas la justicia, y ames la misericordia, y te humilles ante tu Dios” (6: 8). En el pasaje de hoy Miqueas predice la venida de un gobernante pacífico de Belén. Esto se puede entender de la crítica que Miqueas hace de las autoridades políticas de la época. Aquí se predice un nuevo gobernante va a venir de un pequeño pueblo, de un “pequeño clan”, de la familia con “origen antiguo” (v. 2). En otras palabras, las cosas van a cambiar con este nuevo gobernante. Una nueva era vendrá con seguridad (v. 4) y paz (v. 5). Este mensaje de anticipación lleno de esperanza es perfectamente adecuado para el tiempo litúrgico de Adviento cuando los cristianos esperan el nacimiento de Jesucristo, el gobernante pacífico de la pequeña ciudad de Belén.

  • Miqueas habla de la venida de una nueva era, pero las personas que escucharon su mensaje aún vivían en tiempos de incertidumbre y de liderazgo difícil. Al escuchar hoy a Miqueas ¿podemos colocarnos en la época de los oyentes originales?
  • ¿Podemos relacionarnos con una sensación de inseguridad y opresión mientras rezamos por un futuro de paz?
  • ¿Cómo podemos predicar mensajes de esperanza y paz en tiempos de incertidumbre?
  • ¿Cómo podemos proclamar el reinado de Jesucristo en nuestros días?

Cántico 3 o 15 – El Magnificat

El cántico de alabanza de María, conocido como el “Magnificat” entra en la escena justo después de que ella se entere por el ángel Gabriel que va a dar a luz a Jesús. María canta esta canción en compañía de Isabel, la madre de Juan el Bautista (que aún estaba en el vientre). El cántico de María es muy similar al de Ana después que ella se entera de la concepción de su hijo Samuel en 1 Samuel 2: 1-10 (para más información véase abajo el comentario al pasaje Lucas). El cántico de María, cantado en respuesta a Isabel, es una canción sobre el derrocamiento de expectativas. María, la “humilde sierva” (o “esclava”, según algunas traducciones) es el que lleva a nuestro salvador en su vientre. Los orgullosos son dispersados, los gobernantes derribados de los tronos, los humildes ensalzados, y así sucesivamente. El nacimiento de Jesús, que viene a través del cuerpo de una joven virgen, marca el comienzo de una nueva era de expectativas y realidades. Recitamos el Magnificat en los servicios de oración de la mañana y de la tarde en el Libro de Oración Común n Común, y, aparte de eso, es un texto familiar, pero debemos tener cuidado de no olvidar la radicalidad del mensaje de María al mundo.

  • María comienza su cántico, “Proclama mi alma la grandeza del Señor”. ¿Cómo puede tu propia alma proclamar la grandeza?
  • ¿Cómo puedes permitir que tu espíritu se alegre en Dios tu salvador?
  • ¿Cuál es tu reacción al cambio de expectativas que caracterizan el Magnificat?
  • ¿Te ofrece esperanza el mensaje de María? ¿Te llena de temor?
  • ¿Cómo has experimentado que Jesús altera las expectativas en tu propia vida?
  • Considera la elaboración de tu propio cántico de alabanza a Dios. ¿Qué dirías?

Hebreos 10: 5-10


Uno de los mensajes fundamentales de la cara a los hebreos es que Jesucristo mismo fue un “sacrificio completo y perfecto” para nosotros, así que no hay razón para que nosotros ofrezcamos siempre sacrificios rituales para recibir el amor de Dios. El pasaje que tenemos para hoy indica explícitamente esta teología. En los versos escuchamos a Jesús proclamando la importancia de la encarnación, cuando dice que Dios le dio un cuerpo para que fuera utilizado como sacrificio. La declaración de Jesús acerca de lo que Dios deseaba de él (no “holocaustos” o “sacrificios por el pecado” [v. 6]) se hace eco de declaraciones similares que se pueden encontrar en todo el Antiguo Testamento. El salmista, Isaías, Samuel, Jeremías y muchos otros hablan de la importancia de los sacrificios de la fe en lugar de sólo el ritual. Al escuchar las palabras de Jesús llegamos a comprender la magnitud de su sacrificio por nosotros, y por ello empezamos a ver lo que el sacrificio realmente implica. Jesús repite dos veces la frase: “Mira, yo he venido a cumplir tu voluntad”. Por esta repetición vemos que el sacrificio implica sumisión total a Dios y la voluntad de Dios.

  • ¿Cómo podemos discernir lo que una completa sumisión a Dios podría significar para nosotros hoy?
  • El nacimiento de Cristo se acerca rápidamente. ¿Cómo, al meditar en el don del cuerpo de Cristo, como un sacrificio a Dios, cambia nuestra visión de esta temporada de Navidad?
  • ¿El ofrecimiento de Cristo de su cuerpo cambia tu manera de pensar acerca de tu propio cuerpo?

Lucas 1: 39-45 (46-55)

¡Qué increíble regalo tenemos en el relato de Lucas de la preparación para el nacimiento de Jesús! Si no fuera por Lucas no tendríamos la perspectiva de María en el nacimiento de Jesús. Nunca hubiéramos recibido el Magnificat que decimos en nuestros oficios diarios. En esta visión de la narración del nacimiento se nos da una idea de la profunda interconexión de las mujeres de Dios. María se apresura a casa de su pariente Isabel, tan pronto como se entera por el ángel Gabriel que ella tendrá un hijo. Escuchamos el detalle maravilloso de que Juan el Bautista saltó en el vientre de Isabel a la llegada de María. Y entonces María ofrece su cántico de alabanza en una forma que recuerda a la canción de Ana acerca de su propio hijo Samuel (1 Sam. 2: 1-10). Jesús nace en una comunidad de mujeres que están unidas por Dios a través de las generaciones.

  • ¿A quién acudes después de recibir una revelación de la fe? ¿O te retiras para procesar solo/a la nueva información?
  • Considera la posibilidad de hacer una lectura atenta de 1 Samuel 2: 1-10 y del pasaje de hoy para ver las similitudes entre Ana y el cántico de María. ¿Qué impacto tiene esta similitud en tu comprensión del cántico de alabanza de María?
  • ¿Cómo puede esta similitud ayudarnos a entender nuestra herencia judeo-cristiana?

Escrito por Jessie Gutsell


Jessie Gutgsell está en su tercer año en el Seminario de Berkeley en Yale y es diaconisa transitoria (hasta el 12/19/15) de la Diócesis de Indianápolis. En su tiempo libre, Jessie disfruta tocando el arpa, haciendo ciclismo y estando con su marido Joe.


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Estudio Bíblico – Tercer Domingo De Adviento (Año C) – 13 diciembre 2015

Escrito por Donald Griffin

[RCL] Sofonías 3: 14-20; Cántico 9; Filipenses 4: 4-7; Lucas 3: 7-18

Sofonías 3: 14-20


En estos versos finales de su libro, el profeta Sofonías nos da una visión exultante de la restauración del pueblo de Dios. El Señor ha “suprimido los juicios contra [ellos]”, es decir, que los ha perdonado y liberado. Y eso es sólo el comienzo. En un verso particularmente llamativo, el profeta sugestivamente describe cómo, al igual que Israel debería alegrarse en el Señor, el Señor se regocijará en ellos. Y, sin embargo, esta restauración todavía permanece para el profeta como una promesa que se cumplirá en el futuro. En una serie de declaraciones en primera persona, el Señor promete que “salvará” a su pueblo, cambiará su situación, y los hará grande entre las naciones, y todo ante sus propios ojos. Llegando al final de un libro de aflicciones y denuncias, este pasaje de cierre realmente parece como una luz al final de un túnel.

  • ¿Cómo estas promesas y alegrías se relacionan con nosotros, la Iglesia, ahora que los gentiles han sido injertados en el Pueblo de Dios?
  • ¿Dónde, como Iglesia, nos vemos a nosotros mismos en la historia de Israel?

Cántico 9 – Ecce Deus Isaías 12: 2-6

Una de las características inusuales del Leccionario Común Revisado es su uso ocasional de un cántico en lugar de un salmo entre las dos primeras lecturas. Este cántico del profeta Isaías se basa en los temas de la primera lectura. Al igual que el pasaje anterior de Sofonías, aparece en la conclusión de una serie de juicios y aflicciones, pintando ahora un cuadro de alegría y restauración. Isaías canta las aguas curativas para un pueblo sediento, dándonos otra imagen, igual de sugerente, del día prometido de que oímos hablar en Sofonías. Isaías también hace hincapié en la presencia permanente de Dios entre el pueblo de Dios, que mora entre ellos, “el Santo de Israel” “en medio de [ellos]”.

  • ¿En qué otro lugar de las Escrituras se habla de aguas curativas o que dan vida?
  • ¿Qué es lo importante para nosotros en las palabras “salvar”, “Salvador” y “salvación” en este cántico?

Filipenses 4: 4-7

Este pasaje de la conclusión de la carta de san Pablo a la Iglesia en Filipos es, a riesgo de ser cliché, corta pero dulce. Exhorta a los que le escuchan a que se regocijen, que su bondad sea conocida por todos, que no se aflijan por nada, que estén en oración con Dios, suplicando, pero, sobre todo, dando gracias. Pablo desea que los filipenses permitan que la paz de Dios, que es mejor que la intelección humana, cuide de ellos, ya que se mantendrá en vigilancia sobre sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús. ¿Por qué pide Pablo a los filipenses que hagan todo esto? La respuesta es simple: porque “el Señor está cerca”.

  • ¿Cómo se ve el “alegrarse en el Señor” en medio de los pleitos de la congregación (o incluso de las denominaciones)?
  • ¿Cómo vive el pueblo de Dios la paz y la alegría en este tiempo imperfecto antes de que el Señor regrese?

Lucas 3: 7-18

Se me recuerda que san Juan Bautista no es un hombre “agradable”. No tiene problema en llamar a los que se sienten atraídos hacia él “raza de víboras” cuando cuestiona su nivel de sinceridad. Tampoco su mensaje es suave. El hacha escatológica, dice, está lista para cortar no sólo los árboles estériles, sino también a aquellos que no den suficiente buen fruto, por lo cual serán arrojados al fuego. Del mismo modo, mientras que el trigo será recogido con seguridad en los graneros, la paja será quemada con “fuego que nunca se apagará”. Y, de acuerdo a Juan, no hay nada especial acerca de ser hijo de Abraham, hijo de la promesa. Sin embargo, al final de este pasaje, san Lucas llama a todo esto “buena noticia”. Y realmente lo es. Después de todo, el que quemará la paja en fuego también bautizará al penitente con el Espíritu Santo y con fuego. Este Uno no es otro que el Mesías, a quien la gente que viene a Juan está esperando con tanta ansiedad que piensan que el propio Bautista podría ser el esperado. Sí, el Mesías traerá un fuego de destrucción, pero también es un fuego de purificación y renovación. Por otra parte, hay tiempo, ahora mismo, de arrepentirse y de dar frutos buenos. No, Juan no es un hombre “agradable”. Pero es bueno, y también lo es el Que Juan proclama.

  • Juan está preparando el camino para el Mesías, ¿por qué incluye en eso la exhortación a que la gente se arrepienta?


Escrito por Donald J. Griffin


Creció episcopal en el área de Dallas. Donald Griffin tenía catorce años cuando por primera vez discernió la llamada al sacerdocio. Desde entonces, Donald ha tratado de responder a esa llamada y seguir el camino que cree que Dios ha preparado para él. Se graduó de la Universidad de Oklahoma con una licenciatura en Ciencias de la Religión, en Filosofía e Historia. Fue allí donde se enamoró de la mujer con la que se casará en unos pocos meses. Después de haber entrado en el proceso de discernimiento en su último año de universidad, a Donald le fue concedido el postulantado poco después de la graduación y entró en la Nashotah House para su formación en el seminario. Ha trabajado como consejero en un campamento diocesano, ha sido capellán en la Universidad de Baylor Medical Center en Dallas (al completar CPE), y hecho una pasantía en la Trinity Episcopal Church en Wauwatosa, Wisconsin. Donald tiene mucho interés en teología, en la práctica del ministerio pastoral, y cómo los dos se cruzan, sobre todo, en la liturgia. Está esperando a ver a donde el Señor le conducirá.



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Estudio Bíblico, Adviento 2(C) 6 de diciembre del 2015

(RCL) Baruc 5: 1-9; Cántico 16; Filipenses 1: 3-11; Lucas 3: 1-6

Baruc 5: 1-9

Baruc pinta un buen panorama de lo que puede suceder en Jerusalén. Ella puede abandonar su dolor y aflicción, y ver a sus hijos reunidos desde los confines de la tierra, recordados ante Dios. Con los días de tristeza y aflicción ya idos, el pueblo escogido de Dios cosecha todo tipo de beneficios. El terreno se ha nivelado para que puedan caminar con seguridad con Dios; los árboles los han protegido del sol. No está claro si se espera que esto suceda ahora a Jerusalén e Israel, o si esto no es más que una promesa de cosas distantes por venir. Lo que está claro, sin embargo, es la fuente de toda esta bondad. Baruc dice una y otra vez que todo esto es de Dios y para la gloria de Dios.

  • Durante el tiempo de Adviento, ¿qué es lo que esperamos de Dios?
  • ¿De qué manera respondemos a las bendiciones de Dios, que nos hacen la vida más fácil?
Cántico 16

Con su lengua recién liberada en su acuerdo para nombrar a su hijo Juan, Zacarías se llena del Espíritu Santo y profetiza con un cántico profético. En él predice la venida del Mesías y el cumplimiento de las promesas de Dios. La gente será protegida de sus enemigos y tendrá libertad para servir a Dios. Zacarías reconoce que su hijo, Juan el Bautista, pasará este conocimiento al pueblo de Dios. Él les hará saber que sus pecados son perdonados y que sus vidas, una vez oscuras, se manifestarán con la luz de Dios. Zacarías habla en voz alta la profecía de Dios, pero lo hace observando la manera cómo Dios está obrando milagrosamente en su propia vida: con el nacimiento de su hijo y la venida del Mesías.

  • ¿De qué manera está Dios obrando en tu vida hoy?
  • ¿En qué promesas crees que Dios está trabajando para llevar a la plenitud?
Filipenses 1: 3-11

Pablo da gracias por la comunidad de fe y por su comunión en el Evangelio. Ora con alegría, a causa de su comunión, su participación, en la Buena Nueva. Él sigue diciendo que su oración es que su amor se desbordará o abundará. Pero no se detiene en el amor. Tan admirable como el amor pueda ser, su oración es que su amor va a conducir “al conocimiento y la visión completa”. Su amor les ayudará a discernir lo que es bueno, para que puedan producir “el fruto de la justicia”, que llega a través de Cristo.

  • ¿Cuáles son las acciones que se logran como consecuencia del amor a Dios o el amor al prójimo?
  • ¿Qué conocimiento, percepción, o discernimiento has encontrado o serías capaz de lograr como resultado de un amor abundante?
Lucas 3: 1-6

En la presentación que Lucas hace de Juan el Bautista conecta piezas de profecía a las obras de Juan cundo “proclama un bautismo de conversión para el perdón de los pecados”. La profecía se ha cumplido sólo a causa de la actuación de Juan en el bautismo y la predicación del arrepentimiento. Para Lucas, preparar el camino del Señor comienza en primer lugar con un reconocimiento de la manera en que las personas se han quedado cortas de la gloria de Dios. Para poder ver la salvación de Dios se comienza con el reconocimiento de que no habían estado buscando a Dios en primer lugar.

  • ¿Cuáles son los pecados de los que tenemos que arrepentirnos para enderezar el camino de regreso a Dios?
  • ¿Cómo puede el arrepentimiento y el conocimiento de que somos perdonados por medio de Cristo nos ayuda a ver a Dios con más claridad?

Escrito por Ian Lasch
Ian Lasch estudia el último año en el Seminario Teológico de Virginia y es candidato a las Órdenes Sagradas en la diócesis de Georgia. Su esposa Loren es sacerdote episcopal y miembro de la clase del STV del 2008. Su encantador hijo, Elías, nació en diciembre de 2014. Ian trabajó previamente como traductor árabe, y tiene un profundo amor por los deportes de Cleveland y Charlotte.

 

 

Publicado por la Oficina de Comunicaciones de la Misión de la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, 815 Second Avenue, Nueva York, NY 10017.
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Nochebuena – (Años A, B y C) – 2015

Escrito por Por el Rvdo. Gonzalo Rendón

24 de diciembre de 2015

Isaías 9:2-7; Salmo 96; Tito 2:11-14; Lucas 2:1-14, (15-20).

Con la celebración del nacimiento del Niño Dios, esta noche, concluye el tiempo de Adviento; ese tiempo durante el cual la liturgia nos fue ayudando a través de las diferentes lecturas de la Palabra de Dios a prepararnos adecuadamente para celebrar el nacimiento del Mesías y Salvador Jesucristo.
Para nosotros, como cristianos, la celebración del nacimiento del Niño Dios es algo más que un simple aniversario, un nuevo cumpleaños de Jesús. Nos hemos preparado durante cuatro semanas para celebrar la venida de Jesús. Dejando a un lado todo el aparato consumista que se ha montado en torno a la Navidad, nosotros nos dejamos invadir de esa alegría inmensa que nos produce el hecho de saber que hoy, el Dios Todopoderoso y eterno, ha venido hasta nosotros en forma de un débil niño.
Hemos escuchado hoy una lectura muy sugestiva del Antiguo Testamento y hemos aclamado el salmo 96 donde el salmista nos invita al gozo y la alabanza al constatar las obras grandes del Señor. Eso es lo que hacemos en esta Nochebuena, alabar y bendecir al Señor por sus obras; pero por encima de todo alabarlo y darle gracias porque a pesar de su infinita grandeza ha decidido venir hasta nosotros, hacerse uno de nosotros y compartir nuestras alegrías y tristezas, nuestros sueños y esperanzas. Ese es el gran sentido de la celebración de esta noche.
Como acabamos de escuchar en el pasaje del libro de Isaías que nos trae la liturgia de hoy, el profeta invita a la alegría por dos motivos especialmente: porque “el pueblo que caminaba a oscuras vio un luz intensa”, y el segundo motivo es porque “un niño nos ha nacido”. Por una parte, Isaías invita a vivir esa alegría y regocijo en actitud de agradecimiento a Dios porque la opresión que pesaba sobre su pueblo se ha retirado. El trasfondo histórico de este pasaje es la devastación y muerte que produjo en la región el imperio Asirio quien derramó mucha sangre y produjo gran dolor a los israelitas del Norte del país. En medio de todo, el profeta invita a mantener viva la fe y a confiar siempre en el poder inigualable de Dios, único que puede doblegar a los más poderosos del mundo.
El otro motivo de alegría se refiere al nacimiento de un niño; al parecer, se trata de un descendiente real que acaba de nacer. Era normal que cuando se producía el nacimiento del descendiente, hubiera alegría y se renovaran las esperanzas del pueblo. Desde la época del rey David, el pueblo siempre alimentó la esperanza de un rey a la medida de sus expectativas y necesidades; sin embargo, ningún descendiente del legendario David dio la talla; por eso, siempre se mantuvo la esperanza en que algún día, Dios enviaría un Mesías que sí fuera capaz de realizar el papel auténticamente liberador.
Ya en la época del Nuevo Testamento, las comunidades cristianas primitivas muy pronto encontraron el cumplimiento de estas profecías en Jesús de Nazaret. Ese niño que anunciaba Isaías fue para los primeros cristianos Jesús, el hijo de José y María que hoy contemplamos en el pesebre.
Llenos de gozo contemplamos pues al niño de Belén. En este niño se cumplen hoy todas las profecías, ahí está en el silencio y la humildad del pesebre la realización de todas las promesas divinas; no importa cuanta oscuridad, cuanta soledad, cuantas tristezas y angustias ha experimentado la humanidad y cada uno de nosotros; ese llanto y esa desnudez de este Niño nos están diciendo que no estamos solos; que la vida no es dolor ni llanto, que la vida, nuestra vida, tiene un sentido porque Dios en su amor infinito ha venido a hacerse uno con nosotros, a llenar de sentido nuestra existencia.
El evangelista Lucas es quien nos cuenta con más detalle el nacimiento del Niño Dios. Como hemos escuchado, Lucas menciona una circunstancia muy particular que rodeó este nacimiento: María y José que habitaban el pequeño y escondido caserío de Nazaret en Galilea, tuvieron que desplazarse hasta Belén, muy cerca de Jerusalén, para registrarse en un censo que había decretado el emperador romano. La ley era que cada judío tenía que ir hasta su lugar de origen a censarse; y como José no era de Galilea, sino de Belén de Judá, por eso tuvo que hacer este viaje.
Estando entonces en esta penosa diligencia, se le cumplió el tiempo a María y tuvo que dar a luz allí en Belén, lejos de su casa, entre gente desconocida. Y nos dice Lucas que como no hubo sitio para María y José en la posada, tuvo que alumbrar en una pesebrera. Fue lo más íntimo que pudieron encontrar María y su esposo, el lugar donde habitualmente pasaban la noche los animales de trabajo.
No se trata simplemente de un relato pintoresco. El evangelista quiere subrayar aquí tres cosas muy importantes: la primera tiene que ver con el origen histórico de Jesús, el Mesías: aun tratándose del esperado de los tiempos, no cae del cielo, ni viene entre ángeles y nubes; su nacimiento tuvo lugar en un momento preciso: en los días del censo impuesto por la autoridad romana; la segunda tiene que ver con la localidad o la ciudad donde nace el Mesías: en Belén, ciudad de David; de este modo, Lucas conecta el nacimiento de Jesús con las expectativas mesiánicas según las cuales, el mesías tenía que ser un descendiente de David y, aparte de eso, tenía que nacer allí en la ciudad de David.
Sin embargo, para nosotros, el tercer elemento que subraya Lucas es el más importante de todos ya que se trata del sentido teológico que el evangelista quiere darle a su relato. Prestemos mucha atención. Se trata del lugar exacto del nacimiento; nos dice san Lucas que éste se realizó en un pesebre o una pesebrera, como quieran mirarlo. Como quien dice, al Mesías, al enviado de Dios, su propio Hijo, no le ha tocado nacer, como a la gran mayoría de criaturas, en la intimidad de un hogar -por aquel tiempo cuando no había clínicas ni hospitales, los niños nacían en la casa y la madre era asistida por una partera.
Para María y José “no hubo lugar en la posada de Belén”, nos dice san Lucas. Había mucha gente aquel día en la ciudad a causa del censo. Este detalle lo utiliza el evangelista para hacer entender a los cristianos y cristianas de su comunidad -y a nosotros hoy- que no podemos quedarnos contemplando sólo la dimensión gloriosa de Jesús, el Cristo. Es importante tener en cuenta que Lucas es un cristiano probablemente de la segunda generación de cristianos, cuando ya el cristianismo tiene raíces muy fuertes, pero está olvidando muchos aspectos que tienen que ver con la sencillez, la humildad y el despojo de toda vanagloria que rodearon el origen humano de su Señor.
Delante del pesebre hoy pensemos con toda sinceridad si hay o no, lugar en nuestro corazón para el Hijo de Dios; qué situaciones, qué intereses, qué obstáculos ponemos para no abrir la posada de nuestra vida a Jesús. No le cerremos la puerta, no dejemos pasar la oportunidad de dejarlo entrar en cada uno de nosotros para que él nos transforme, para que él nos reconstruya, para que él vuelva a hacer de cada uno de nosotros seres nuevos, más humanos, más dignos de ser hijos e hijas de Dios.
Que las luces, la música y el consumismo de la Navidad no sean más un motivo para cerrar la puerta a la humilde pareja de María y José que quieren hoy pasar la noche de la vida con nosotros.

El Rvdo. Rendón es colombiano, nativo del departamento de Antioquia. Filósofo, teólogo y biblista. Actualmente presta servicios de docencia en la primera Universidad 100% virtual del país.

Estudio Bíblico – Primer Domingo de Adviento – Año C (2015)

Escrito por Jazzy Bostock


(RCL) Jeremías 33: 14-16; Salmo 25: 1-9; 1 Tesalonicenses 3: 9-13; Lucas 21: 25-36

Jeremías 33: 14-16

“Miren que llegan días –oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá”.

En esta frase hay dos cosas que me llaman la atención. Estoy segura de que Dios es bueno, y de que cumplirá las promesas hechas. Al mismo tiempo, me llama la atención la frustración de los israelitas, e incluso nuestra frustración hoy en día, al tener que esperar en el Señor

  • ¿Qué promesas te ha hecho Dios?
  • ¿Qué esperas que Dios cumpla?
  • ¿Cómo podemos confiar en la seguridad de que Dios cumpla y lleve a buen término las promesas que ha hecho?

Descansemos en la fe y confianza de esas promesas.

Salmo 25: 1-9

En las primeras líneas de este salmo, encontramos una gran oración de confianza: “A ti, oh Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío”. ¡Qué bella manera de comenzar una oración! El salmista también muestra su propia humanidad y la duda en la siguiente línea: “No sea yo humillado, no triunfen mis enemigos sobre mí”. La historia de nuestro caminar con Dios en fe es a menudo la de confiar incluso ante la duda.

  • Cuando llegamos al final del día, ¿podemos también decir: “En ti he confiado todo el día”?
  • ¿Cómo nos sentiríamos colocando continuamente nuestra confianza en Dios?
  • ¿Qué reto sería ese para nosotros?
  • ¿Cómo podrían ser transformadas nuestras vidas?

Tal vez nos encontramos con que “todos los caminos del Señor son amor y fidelidad”, ¡qué regalo sería ese!

1 Tesalonicenses 3: 9-13

Esta carta la escribió Pablo a una de las comunidades de la iglesia primitiva. Me pregunto, en nuestra condición de miembros de la Comunión Anglicana, con qué frecuencia, pensamos de esta manera de nuestras iglesias compañeras. Sospecho que ha cesado la práctica de escribir animándose los unos a los otros, en parte porque vivimos en un mundo en el que las cartas no son la forma más rápida de comunicación, y en parte porque simplemente nos olvidamos de alentar y dar gracias a Dios por los demás. Seguir la llamada de Dios es difícil. Tenemos que fortalecernos los unos a los otros, para animarnos en nuestros ministerios, incluso cuando no estamos de acuerdo.

  • ¿Cómo podemos fortalecernos los unos a los otros?
  • ¿De qué manera podemos animarnos los unos a los otros en nuestras vocaciones y ministerio?

Que abundemos en el amor mutuo y nuestros corazones se fortalezcan en santidad.

Lucas 21: 25-36

Es difícil para mí leer esta lectura del evangelio sobre las señales de la venida del hombre y no conectarla con algunos maestros y predicadores de la fatalidad y del pesimismo a los cuales les encanta hablar sobre el fin de los tiempos y dibujar líneas en la arena sobre quién será salvado. Sin embargo, después de leerla un par de veces me parece que este pasaje no trata acerca de vivir en miedo sino de permanecer firmes en nuestra verdad como cristianos. Las instrucciones de Jesús no tratan sobre pasar el tiempo preocupados y en preparación para esta venida, sino más bien en “ponerse de pie y levantar la cabeza” cuando sucedan estas cosas.

  • ¿Estamos preparados para mantenernos fuertes en la fe? ¿Por qué o por qué no?
  • “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. ¿Cómo podemos permanecer firmemente fieles a las palabras eternas de Jesús y abandonar las cosas pasajeras?

Escrito por Jazzy Bostock
Jazzy es nativa hawaiana amante del sol, soñadora, de risa encantadora, alaba a Dios, y cursa el primer año en el seminario. Cree firmemente en el poder de la bondad, la compasión, la dulzura, y sobre todo el amor. Está muy agradecida por la oportunidad que Dios le ha dado y por todo lo que Dios es. Piha Mahalo.


Publicado por la Oficina de Comunicaciones de la Misión de la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, 815 Second Avenue, Nueva York, NY 10017.
© 2015 La Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera de la Iglesia Protestante Episcopal en Estados Unidos de América. Reservados todos los derechos.

Estudio Bíblico – Propio 29 – 22 noviembre 2015

Escrito por Charlotte Wilson, Seminario de Teología del Pacífico

(RCL) 2 Samuel 23: 1-7; Salmo 132: 1-13, (14-19); Apocalipsis 1: 4b-8; Juan 18: 33-37

2 Samuel 23: 1-7

“Estas son las últimas palabras de David”, nos dice el escritor. Ya sea que fueron compuestas por el mismo rey David o (más probablemente) después por un grupo de compiladores, estos versos cuentan una historia muy diferente de la vida de David a los capítulos anteriores del libro primero y segundo de Samuel. El rey David fue adúltero y asesino, sin embargo, es llamado “el hombre a quien ha Dios exaltado, el ungido del Dios de Jacob, y el favorito de la Roca de Israel”. El oráculo invoca el pacto de Dios con David, y de hecho, la total dependencia de David de la Roca de Israel. El lenguaje del versículo 4 y los versículos 6 y 7 son particularmente ricos en vivas imágenes. Comparar al rey con el sol (vs. 4) era común, especialmente en Egipto.

Leemos estos versículos en el último domingo del año litúrgico en previsión de la llegada del descendiente de David, Jesucristo, Aquel que verdaderamente gobierna sobre la gente con justicia.

  • Teniendo en cuenta lo que sabes del reinado de David, ¿qué sentido puede tener el optimismo de este oráculo?
  • A la luz de lo que crees y esperas en el reinado de Cristo, ¿qué sentido puede tener la destrucción de los impíos en los versículos 6 y 7?
  • ¿Cómo podría esta lectura ayudarnos a preparar nuestros corazones para el Adviento?

Salmo 132: 1-13, (14-19)

‘Vayamos a la habitación de Dios; postrémonos ante el estrado de sus pies. Levántate, oh Señor, y ve a tu lugar de reposo, tú y el arca de tu poder. Que tus sacerdotes se vistan de justicia, que tus fieles canten de alegría. Por amor a David tu siervo, no rechaces el rostro de tu ungido” (Salmo 132: 7-10).

El Leccionario Común Revisado permite acabar el salmo después del versículo 13, pero lee toda la canción para este estudio. Ten en cuenta que los primeros versículos describen la determinación del rey David de llevar a cabo su juramento, y que los ocho finales versos detallan el juramento de Dios a David y a su descendencia. Los versículos del 7 al 10 forman una bisagra entre los dos juramentos, pidiendo al Dios victorioso llegar en Sion y pidiendo a los fieles que adoren a Dios allí.

Escuchamos ecos de la primera lectura en este pasaje: el pacto de Dios con David y sus descendientes, Dios como la Roca y el Poderoso, y la seguridad en el cuidado de Dios para algunos, pero la destrucción de los enemigos de David.

  • ¿Qué te ha prometido Dios?
  • ¿Cómo has visto esas promesas cumplidas, aunque sólo sea en parte?
  • ¿Qué promesas has hecho a Dios?
  • ¿Hay alguna que te gustaría reafirmar ahora?

Apocalipsis 1: 4b-8


“Les deseo la gracia y la paz, de parte de Aquel que es, que era y que será, de parte de los siete espíritus que están ante su trono, y de parte de Jesucristo, el testigo fidedigno, el primogénito de los muertos, y el Señor de los reyes del mundo”.

Tan grandiosos como son estos versos, no son poesía abstracta. Fueron escritos por una persona histórica a las comunidades de seguidores de Cristo del primer siglo. Los estudiosos no están de acuerdo sobre si el libro del Apocalipsis fue compuesto antes de la destrucción del Templo en el año 70 cerca del final del reinado de Nerón o en el último decenio del siglo. En cualquier caso, la audiencia de Juan estaba viviendo en el conflicto y en la amenaza real de la opresión, si no en el martirio. ¡La fidelidad a Jesús era costosa!

Juan habla como un mensajero del Dios Todopoderoso y de Jesucristo.

  • En el versículo 5, Juan atribuye tres títulos a Cristo: el testigo fidedigno, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes del mundo. ¿Qué dicen esos títulos acerca de Jesucristo?
  • ¿Cómo podría este entendimiento de Cristo haber impactado la audiencia de Juan, dado el contexto en que vivían?
  • Hay muchos hoy en día que son perseguidos por su fe y por sus identidades. Recuerda las noticias recientes que conoces, o lee el Mundo en Oración (http://www.worldinprayer.org) para encontrar partes específicas hoy del mundo en agitación.
  • ¿Cómo podría profundizarse tu relación con Dios mediante el conocimiento de sus historias?
  • ¿Cómo podrías ser llamado a participar con ellos en el trabajo de Dios de renovación del mundo?

Juan 18: 33-37

Los acusadores de Jesús quieren destruirlo, por lo que han politizado la acusación con el fin de lograr la atención de Pilato, un burócrata de nivel medio, en su disputa religiosa. La escena nos presenta a un hombre de pie impotente ante un grupo de líderes religiosos influyentes, que logran obtener la atención del político a cargo. Pero, ¿lo logran?

Pilato se pregunta si Jesús es una amenaza para Roma o incluso, para su propio poder. Jesús se mantiene firme en su negativa a participar en la específica acusación política, y sólo dijo: “Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, no estaría en esta situación”. La decidida calma de Jesús ante el rostro de Pilato interrogándole debió haber frustrado al gobernador romano.
Se da aquí una especie de deliciosa paradoja. El hombre que parece que tiene todo el poder se expone como uno que ni siquiera puede obtener una respuesta directa del prisionero. Los líderes de Judea que presentaron a Jesús a Pilato se quedaron afuera de pie mientras Pilato decide entre ellos y Jesús. El que fue llevado a la fuerza y está siendo juzgado por su vida es, en verdad, el Soberano de Todo.

  • ¿Qué clase de rey es Jesucristo?
  • ¿Qué señales del gobierno de Cristo ves hoy?
  • ¿Cómo se nos pide que vivamos a la luz del reinado de Cristo?

Escrito por Charlotte Wilson
Charlotte es postulante para las Órdenes Sagradas en la Diócesis de California y cursa el tercer año en el Seminario de Teología del Pacífico. Como directora espiritual y ministro, se deleita acompañando a otros cuando encuentran a Dios en lugares esperados e inesperados. A Charlotte le encanta la lectura, el senderismo, hacer punto, y pasar el tiempo con su familia y amigos.



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Estudio Bíblico – Propio 28 (B) 15 noviembre 2015

Escrito por Leigh Kern, Diócesis de Toronto, Iglesia Anglicana de Canadá

(RLC) 1 Samuel 2:1-10; 1 Samuel 1:4-20 (como cántico); Hebreos 10:11-14; Marcos 13:1-8

1 Samuel 2:1-10

En este cántico extático, profético y potente, somos testigos del júbilo de una mujer que ha experimentado un milagro. Sus palabras nos resultan familiares, oímos algunas semejantes brotar de labios de María cuando ella también concibe un hijo excepcional. En un mundo teñido de zonas grises, puede ser difícil decir con absoluta certeza: ¡Esto es de Dios! ¡Esto es del toque del Espíritu!

  • ¿Cuándo has sido capaz de decir “el Altísimo me ha hecho grandes cosas?
  • ¿Cuándo tú, o alguien que tú conozcas, ha experimentado un milagro?
    En nuestro mundo podemos haber oído a otros decirnos lo que es o lo que no es de Dios.
  • ¿Cómo disciernes cuando el Espíritu ha tocado a tu comunidad de manera especial?

1 Samuel 1:4-20 (léase como un cántico)
¡Ana apenas podía orar sin ser acosada! Se mofaban de ella por su infertilidad, por sus oraciones la llamaban borracha. “Soy sólo una mujer angustiada”, afirma ella, al tiempo que revela su gran “angustia y aflicción” (1 Sam. 1:15-16).

  • ¿Qué aflicciones y ansiedades de hoy día están demasiado estigmatizadas para llevarlas al templo?
  • ¿De que estamos tan avergonzados para que no pasemos de un susurro al orar?
  • La salud de las mujeres ha sido con frecuencia mistificada, mal fundada y ha sido causa de vergüenza. Muchas de nosotras hemos sido víctimas del aborto involuntario, el embarazo no deseado y la infertilidad. El Dios de Ana nos pide que clamemos cuando nuestras comunidades, nuestras parejas o nuestra Iglesia se avergüenzan, estigmatizan o se mofan de las ansiedades de nuestros corazones. En este pasaje vemos un testimonio de que Dios es un Dios de esperanza, transformación y solidaridad— ¿quién está con nosotros en cualquier trance en que nos encontremos?

Hebreos 10:11-14
Este pasaje de Hebreos es un claro mensaje para nosotros: el sacrificio de Jesús fue único “un solo sacrificio” (Heb. 10:14). Y nos confronta con una analogía del sacrificio singular y especial que Jesús hizo por los pecadores.

  • ¿Cómo han experimentado el amor sacrificial y restaurador de Jesús?
  • ¿Acaso en la eucaristía o tal vez en vuestra propia experiencia de pecado y perdón?
  • ¿Cuán a menudo creemos que podemos ‘salvar’ a otros o a nosotros mismos mediante nuestros sacrificio, sudor y sangre propios?
  • ¿O reformar a otros a través del castigo?

Con frecuencia tenemos una interpretación destructiva del pecado y del sacrificio. Muchos creen que su propia salvación depende de cuanto se ocupen de los demás, abandonando su propio bienestar. Nuestra interpretación del castigo también puede conllevar nociones violentas del sacrificio. Un amigo mío que estuvo encarcelado durante años por un delito menor decía que su experiencia de prisión fue tan deshumanizante que si “le estuvieran exprimiendo la propia sangre de su vida”.

  • ¿Dónde presenciamos, personal y socialmente, el sacrificio deshumanizante? ¿Dónde necesitamos de más gracia?

Marcos 13:1-8
Esta profecía apocalíptica del evangelio de Marcos suscita la pregunta: ¿cuán atados estamos a nuestras instituciones y al orden actual? Mi experiencia como ser humano me dice que soy adicta a la comodidad. Adoro mi propia sensación de seguridad y del control [que ejerzo] sobre mi vida, [así como] mi imagen y mis posesiones materiales.

  • ¿Cuánto nos asusta la vulnerabilidad?
  • ¿Cuánto nos esforzamos en mantener en pie los muros de nuestras vidas?

Nuestro pasaje de Marcos nos dice, sin embargo, que “todo será derribado”. Como cultura, invertimos mucho en mantener las cosas idénticas. ¿Cuántos enunciadores de la verdad, desde Malcolm X a nuestro Señor Jesucristo, han sido ejecutados en un vano intento de mantener el orden presente? Nuestro egoísmo, nuestra adicción a la comodidad y nuestro deseo de ejercer control nos impiden entrar en el espacio vulnerable del cambio.

  • ¿Qué ocurriría si en lugar de actuar movidos por nuestro instinto de proteger los muros que construimos, actuáramos, en primer lugar, movidos por el amor?
  • ¿Cuánto estaríamos dispuestos a cambiar para darle cabida a los refugiados que huyen del terror y de la violencia?
  • En lugar de adorar los ídolos de nuestros muros institucionales y del status quo, seamos transformados por el Dios del cambio y del amor, porque ciertamente “todo será derribado”.

Escrito por Leigh Kern
Leigh M Kern es postulante al presbiterado en la diócesis de Toronto y en la Iglesia Anglicana del Canadá. Ejerce también de capellana con personas que viven con adicciones y en la pobreza en New Haven, donde cursa el último año en la Escuela de Teología de la Universidad de Yale. Leigh e una apasionada de Dios, de la creatividad y de la restauración. En su tiempo libre disfruta pintando y componiendo música.

Estudio Bíblico, Propio 27(B) 8 de noviembre del 2015

(RCL) Rut 3: 1-5; 4: 13-17; Salmo 127; Hebreos 9: 24-28; Marcos 12: 38-44

Rut 3:1-5; 4:13-17

La familia de Naomi y Rut se encuentra al borde de la extinción. Ambas son viudas, ambas están en la indigencia, y Rut es una moabita, noes israelita, es una extranjera. Naomi, demasiado vieja para volver a casarse y tener hijos, envía Rut a ver a Booz, un miembro de la familia extendida, con la esperanza de que Booz se case con ella y las reciba en su casa. Lo hace, y se convierte en el pariente-redentor, y Rut se convierte en la bisabuela del rey David.

Un tema importante en el libro de Rut es el que se reciba a los extranjeros. La bondad amorosa de Booz hacia las que fácilmente podría haber despedido (Rut estaba más estrechamente relacionada con otro hombre en la comunidad que no la aceptaría) está en consonancia con el estribillo constante de Yahvé, en todo el Antiguo Testamento, sobre la atención a los extranjeros y empobrecidos.

  • ¿Quién en tu vida podría utilizar una intencionada bondad amorosa?
  • ¿Quién sabe lo que esa persona, tal vez en los márgenes de los círculos sociales o familiares, podría hacer por el reino de Dios, si tú la aceptaras…?
Salmo 127

La Sagrada Escritura tiene una visión bastante radical de la dependencia de nuestro mundo de Dios: si el maestro de obras y los vigilantes no tienen la ayuda de Dios, su trabajo es una pérdida de tiempo. Al igual que la lectura de Rut, el salmo se hace eco del tema del cuidado y la provisión del Señor para con el pueblo de Dios. Este salmo en particular, se centra en los niños, como “patrimonio del Señor”, como dones de Dios: el medio para sostener nuestra propia especie consiste en un sí totalmente dependiente del Señor que hace prosperar el fruto en el vientre.

Nuestra sociedad, en general, no tiene este punto de vista hacia los niños. Lo que el salmista llama “regalos”, “felicidad”, y “patrimonio”, nuestra sociedad a menudo llama “inconvenientes”, “gastos innecesarios”, o un “obstáculo” para la carrera de uno. Incluso los cristianos más devotos caen, en de vez en cuando, en esta manera de pensar. Si somos honestos, esos pensamientos cruzan nuestra mente más de lo que nos gustaría admitir.

Finalmente tenemos que hacer a una elección consciente:

  • ¿De dónde vamos a tomar señales cuando se trata de la forma en que pensamos acerca de los niños?
  • ¿Del guión de la nueva comedia de situación, o de nuestro texto sagrado?
  • ¿Del púlpito de la cultura pop, o de la boca de Dios mismo?
Hebreos 9: 24-28

No podemos pretender que estas antiguas ideas sobre cómo limpiar una comunidad de la culpa de sus malas acciones sean fáciles de comprender para los modernos como nosotros, pero hay que intentarlo, si el sacrificio de Jesús va a tener sentido para nosotros. Perdón por la analogía, pero si el pecado es la contaminación, entonces la sangre es un exitosa iniciativa para “limpiar nuestras calles”. Si el pecado nos ensucia, la sangre nos limpia. Pero ¿cuya sangre, y de qué tipo? La de una víctima pura, ofrecida a Dios por un sacerdote. Al igual que los sumos sacerdotes de la antigüedad, Jesús se presenta ante Dios en el lugar santísimo, no presentando la sangre de un animal, sino su propia sangre, la que se había derramado en el más extraño de los altares, el altar de una cruz romana. Paradójicamente, Él es al mismo tiempo sacerdote y víctima sacrificial, haciendo una “ofrenda perfecta y un sacrificio a Dios”.

La sangre de Jesús se nos es re-presentada cuando recibimos la eucaristía, nuestro principal acto de culto cuando proclamamos la muerte del Señor hasta que venga de nuevo. Esto no es fácil de entender, de hecho, se trata de “una locura para los que se pierden”, pero es inestimablemente digno de meditación y devoción. Cristiano, he aquí el Cordero de Dios. He aquí el que quita los pecados del mundo.

  • ¿Cómo ves este sacrificio?
  • ¿Cómo informa tu visión de la eucaristía?
Marcos 12: 38-44

Aquino en Catena Aurea cita a Beda diciendo que el significado alegórico del pasaje es que la “la viuda pobre es la simplicidad de la Iglesia: pobre en efecto, porque ella ha desechado el espíritu de orgullo y los deseos de las cosas del mundo; y viuda, porque Jesús su esposo ha sufrido la muerte para ella. Ella deposita unas moneditas en el arca, porque tiene amor a Dios y al prójimo, o los dones de la fe y de la oración; que son vistos como moneditas en su propia insignificancia, pero medidas por el mérito de una intención piadosa… ella entiende que incluso su misma vida no es de su propio mérito, sino de la gracia divina”.

Más obviamente, el sentido literal contrasta con la élite religiosa, que es corrupta e hipócrita y dona su dinero para el espectáculo, y con la humildad de la viuda que dio casi nada, y, sin embargo, lo dio todo.

  • Dado que las Sagradas Escrituras están escritas para la Iglesia, de la que formamos parte, ¿qué elogio hace Jesús de esta mujer que nos inspira?
  • ¿Cómo podemos imitar su humildad?
  • ¿Qué podemos dar a Dios, incluso de nuestra pobreza?

Escrito por Ryan Pollock
Ryan es postulante a las Órdenes Sagradas de la Diócesis de Dallas, TX y seminarista Middler en Nashotah House, donde es erudito coral y un “refectoriano”. Cuando no está involucrado en el seminario, en estos días que se le puede encontrar realizando alquimia en la cocina o intentando tocar la guitarra de metales pesados ​​en el sótano. Está casado con Jessica, un artista y fotógrafa que estudia astronomía en la Universidad de Wisconsin.