Estudio Bíblico – Cuarto Domingo de Adviento (Año C) – 20 diciembre 2015

Escrito Por Jessie Gutsell

[RCL] Miqueas 5: 2-5a; Cántico 3 o 15; Hebreos 10: 5-10; Lucas 1: 39-45, (46-55)

Miqueas 5: 2-5a

Miqueas fue uno de los famosos profetas del siglo octavo antes de Cristo en el Antiguo Testamento (junto con Isaías, Amós y Oseas). Miqueas estaba preocupado sobre todo en predicar la justicia y pedir a la gente que obrara el bien, mientras proclamaba un mensaje de esperanza. Los lectores pueden asociar a Miqueas con su más famoso verso: “Lo que el Señor desea de ti: es que defiendas la justicia, y ames la misericordia, y te humilles ante tu Dios” (6: 8). En el pasaje de hoy Miqueas predice la venida de un gobernante pacífico de Belén. Esto se puede entender de la crítica que Miqueas hace de las autoridades políticas de la época. Aquí se predice un nuevo gobernante va a venir de un pequeño pueblo, de un “pequeño clan”, de la familia con “origen antiguo” (v. 2). En otras palabras, las cosas van a cambiar con este nuevo gobernante. Una nueva era vendrá con seguridad (v. 4) y paz (v. 5). Este mensaje de anticipación lleno de esperanza es perfectamente adecuado para el tiempo litúrgico de Adviento cuando los cristianos esperan el nacimiento de Jesucristo, el gobernante pacífico de la pequeña ciudad de Belén.

  • Miqueas habla de la venida de una nueva era, pero las personas que escucharon su mensaje aún vivían en tiempos de incertidumbre y de liderazgo difícil. Al escuchar hoy a Miqueas ¿podemos colocarnos en la época de los oyentes originales?
  • ¿Podemos relacionarnos con una sensación de inseguridad y opresión mientras rezamos por un futuro de paz?
  • ¿Cómo podemos predicar mensajes de esperanza y paz en tiempos de incertidumbre?
  • ¿Cómo podemos proclamar el reinado de Jesucristo en nuestros días?

Cántico 3 o 15 – El Magnificat

El cántico de alabanza de María, conocido como el “Magnificat” entra en la escena justo después de que ella se entere por el ángel Gabriel que va a dar a luz a Jesús. María canta esta canción en compañía de Isabel, la madre de Juan el Bautista (que aún estaba en el vientre). El cántico de María es muy similar al de Ana después que ella se entera de la concepción de su hijo Samuel en 1 Samuel 2: 1-10 (para más información véase abajo el comentario al pasaje Lucas). El cántico de María, cantado en respuesta a Isabel, es una canción sobre el derrocamiento de expectativas. María, la “humilde sierva” (o “esclava”, según algunas traducciones) es el que lleva a nuestro salvador en su vientre. Los orgullosos son dispersados, los gobernantes derribados de los tronos, los humildes ensalzados, y así sucesivamente. El nacimiento de Jesús, que viene a través del cuerpo de una joven virgen, marca el comienzo de una nueva era de expectativas y realidades. Recitamos el Magnificat en los servicios de oración de la mañana y de la tarde en el Libro de Oración Común n Común, y, aparte de eso, es un texto familiar, pero debemos tener cuidado de no olvidar la radicalidad del mensaje de María al mundo.

  • María comienza su cántico, “Proclama mi alma la grandeza del Señor”. ¿Cómo puede tu propia alma proclamar la grandeza?
  • ¿Cómo puedes permitir que tu espíritu se alegre en Dios tu salvador?
  • ¿Cuál es tu reacción al cambio de expectativas que caracterizan el Magnificat?
  • ¿Te ofrece esperanza el mensaje de María? ¿Te llena de temor?
  • ¿Cómo has experimentado que Jesús altera las expectativas en tu propia vida?
  • Considera la elaboración de tu propio cántico de alabanza a Dios. ¿Qué dirías?

Hebreos 10: 5-10


Uno de los mensajes fundamentales de la cara a los hebreos es que Jesucristo mismo fue un “sacrificio completo y perfecto” para nosotros, así que no hay razón para que nosotros ofrezcamos siempre sacrificios rituales para recibir el amor de Dios. El pasaje que tenemos para hoy indica explícitamente esta teología. En los versos escuchamos a Jesús proclamando la importancia de la encarnación, cuando dice que Dios le dio un cuerpo para que fuera utilizado como sacrificio. La declaración de Jesús acerca de lo que Dios deseaba de él (no “holocaustos” o “sacrificios por el pecado” [v. 6]) se hace eco de declaraciones similares que se pueden encontrar en todo el Antiguo Testamento. El salmista, Isaías, Samuel, Jeremías y muchos otros hablan de la importancia de los sacrificios de la fe en lugar de sólo el ritual. Al escuchar las palabras de Jesús llegamos a comprender la magnitud de su sacrificio por nosotros, y por ello empezamos a ver lo que el sacrificio realmente implica. Jesús repite dos veces la frase: “Mira, yo he venido a cumplir tu voluntad”. Por esta repetición vemos que el sacrificio implica sumisión total a Dios y la voluntad de Dios.

  • ¿Cómo podemos discernir lo que una completa sumisión a Dios podría significar para nosotros hoy?
  • El nacimiento de Cristo se acerca rápidamente. ¿Cómo, al meditar en el don del cuerpo de Cristo, como un sacrificio a Dios, cambia nuestra visión de esta temporada de Navidad?
  • ¿El ofrecimiento de Cristo de su cuerpo cambia tu manera de pensar acerca de tu propio cuerpo?

Lucas 1: 39-45 (46-55)

¡Qué increíble regalo tenemos en el relato de Lucas de la preparación para el nacimiento de Jesús! Si no fuera por Lucas no tendríamos la perspectiva de María en el nacimiento de Jesús. Nunca hubiéramos recibido el Magnificat que decimos en nuestros oficios diarios. En esta visión de la narración del nacimiento se nos da una idea de la profunda interconexión de las mujeres de Dios. María se apresura a casa de su pariente Isabel, tan pronto como se entera por el ángel Gabriel que ella tendrá un hijo. Escuchamos el detalle maravilloso de que Juan el Bautista saltó en el vientre de Isabel a la llegada de María. Y entonces María ofrece su cántico de alabanza en una forma que recuerda a la canción de Ana acerca de su propio hijo Samuel (1 Sam. 2: 1-10). Jesús nace en una comunidad de mujeres que están unidas por Dios a través de las generaciones.

  • ¿A quién acudes después de recibir una revelación de la fe? ¿O te retiras para procesar solo/a la nueva información?
  • Considera la posibilidad de hacer una lectura atenta de 1 Samuel 2: 1-10 y del pasaje de hoy para ver las similitudes entre Ana y el cántico de María. ¿Qué impacto tiene esta similitud en tu comprensión del cántico de alabanza de María?
  • ¿Cómo puede esta similitud ayudarnos a entender nuestra herencia judeo-cristiana?

Escrito por Jessie Gutsell


Jessie Gutgsell está en su tercer año en el Seminario de Berkeley en Yale y es diaconisa transitoria (hasta el 12/19/15) de la Diócesis de Indianápolis. En su tiempo libre, Jessie disfruta tocando el arpa, haciendo ciclismo y estando con su marido Joe.


Publicado por la Oficina de Comunicaciones de la Misión de la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, 815 Second Avenue, Nueva York, NY 10017.
© 2015 La Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera de la Iglesia Protestante Episcopal en Estados Unidos de América. Reservados todos los derechos.

Speak Your Mind

*

Full names required. Read our Comment Policy. General comments and suggestions about the Episcopal Digital Network, or any site on the network, as well as reports of commenting misconduct, can be made here.


Se necesita el nombre completo. Lea nuestra política para los comentarios. Puede hacer aquí comentarios generales y sugerencias sobre Episcopal Digital Network, o de cualquier sitio en Episcopal Digital Network, así como también informes de comentarios sobre conducta inadecuada.