Estudio Bíblico – Día de Todos Santos – 1 noviembre, 2016

Escrito por Louise Samuelson, Seminario del Sudoeste

(RCL) Sabiduría 3: 1-9; Salmo 24; Apocalipsis 21: 1-6a; Juan 11: 32-44

Sabiduría 3: 1-9
Este pasaje de la Sabiduría se lee el Día de Todos los Santos y en muchos funerales, ya que consuela a aquellos que han experimentado la muerte de un ser querido. Cuando vemos a alguien sufriendo y muriendo parece un desastre, una destrucción, o tal vez incluso un castigo. Pero el escritor nos eleva a un plano superior, donde podemos ver que su partida es un camino hacia la paz y el gran bien.

 

El don del Día de Todos los Santos no es simplemente para mirar atrás con nostalgia, sino ver una gran visión. Nuestros seres queridos que han muerto nos conectan con una realidad eterna. Al levantar la mirada para verlos desde el punto de vista de Dios nos da una “esperanza llena de inmortalidad”.

La gran esperanza de este pasaje es el mismo Dios. Nos dice que “los fieles habitarán con él en amor”. Dios es la realidad última. En Dios, en vez de tormento y muerte, hay gracia, misericordia, paz y amor.

  • ¿Qué consuelo te ofrece este pasaje al pensar en los que has perdido?
  • ¿Cómo te imaginas un lugar sin tormento y solamente de paz?

Salmo 24
El salmo 24 ofrece un hermoso cuadro que describe el movimiento de dos vías en nuestra relación con Dios. El salmista primero fundamente nuestra relación con la tierra, donde formamos parte de toda la creación de Dios. Desde este punto de vista, estamos llamados a hacer nuestro camino hacia el Señor. Si queremos ver a Dios, importa cómo vivimos las cosas. Se requieren manos limpias y un corazón puro. A menudo me ensucio las manos y el corazón, así que esto es preocupante. A medida que buscamos a Dios nos damos cuenta de que la salvación de Dios nos ha limpiado y por ello podemos seguir avanzando hacia Dios.
Al final del salmo se invierte este movimiento. Ahora, en lugar de nosotros ir a Dios, Dios viene a nosotros. Como pueblo de Dios estamos llamados a mirar hacia arriba y ver que nuestro Dios, fuerte y poderoso, se acerca para estar con nosotros. A través de este salmo vemos una danza en la que nos movemos hacia Dios y Dios hacia nosotros.

  • ¿Qué pasos tienes que dar en tu movimiento hacia Dios?
  • ¿Cómo podemos nosotros, el pueblo de Dios, abrir nuestras puertas para recibir a Dios?

 

Apocalipsis 21: 1-6a
Las historias tienen un principio, un medio y un fin. Uno de los grandes dones de la encarnación es que la persona que se hace llamar el alfa y la omega, el principio y el fin, también entiende el medio en el que todos vivimos. Para nosotros los mortales “el medio” incluye luto, llanto y dolor. En medio de la mitad se necesita mucha imaginación para contemplar la posibilidad de un final feliz.
A la gente que sufría bajo la cruel ocupación del Imperio Romano se le dio una invitación a través de la revelación de Juan para imaginar un nuevo mundo, un mundo en el que Dios vive con los mortales y tiernamente borra toda lágrima de sus ojos.

  • Si este es el final de tu historia, ¿cómo escribes sus “capítulos intermedios” a la luz de la misma?
  • ¿Qué opciones puedes tener que te ayuden a llegar allá?

Juan 11: 32-44
Jesús ve todo el panorama. Fue capaz de vivir  la tensión de las realidades de la muerte y de una resurrección futura. Sabe que Lázaro va a vivir de nuevo. Pero cuando ve el dolor de sus amigos causado por la muerte de su hermano, la indignación de Jesús le conduce a las lágrimas y a la acción. Jesús muestra el enfado que la muerte le causa, la pena que siente por aquellos que sufren a causa de ella.

¿No es esta la forma en que a veces sentimos la muerte? ¿No se quiebran nuestros corazones cuando la muerte roba a los que amamos? Podemos proclamar “Creo en… la resurrección de la carne y la vida eterna” (BCP, p 224), incluso mientras estamos destrozados por el dolor. Este día en el que celebramos todos los santos que han muerto puede ser un amargo recordatorio de todo lo que hemos perdido. Afortunadamente tenemos un Dios que va a vivir con nosotros en este lugar entre la muerte y la vida.

  • ¿Qué significa para ti tener un Dios que es la resurrección y la vida y que también se identifica realmente con tu dolor?
  • ¿Cómo el ser honesto con Dios en tus sentimientos te ayuda a caminar a través de tu dolor?

 

Escrito por Louise Samuelson
Louise Samuelson es seminarista de segundo año en el Seminario del Sudoeste en Austin, Texas. Es candidata al sacerdocio en la Diócesis de Florida Central. Louise vive con su esposo Frank, que también es candidato al sacerdocio.

Publicado por la Oficina de Comunicaciones de la Misión de la Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera, 815 Second Avenue, Nueva York, NY 10017.
© 2015 La Sociedad Misionera Doméstica y Extranjera de la Iglesia Protestante Episcopal en Estados Unidos de América.
Reservados todos los derechos.

 

 

Speak Your Mind

*

Full names required. Read our Comment Policy. General comments and suggestions about the Episcopal Digital Network, or any site on the network, as well as reports of commenting misconduct, can be made here.


Se necesita el nombre completo. Lea nuestra política para los comentarios. Puede hacer aquí comentarios generales y sugerencias sobre Episcopal Digital Network, o de cualquier sitio en Episcopal Digital Network, así como también informes de comentarios sobre conducta inadecuada.