Estudio de la Biblia. La Resurrección del Señor (B).

5 de abril de 2015

Jessie Gutgsell, Seminario Teológico de Berkeley de Yale.

“Jesús le preguntó: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’ Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo: ‘Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, para que yo vaya a buscarlo’. Jesús entonces le dijo: ‘¡María!’ Ella se volvió y le dijo en hebreo: ‘¡Rabuni!’ (que quiere decir: ‘Maestro’)” (Juan 20:15-16).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Hechos 10:34-43; Salmo 118:1-2, 14-24; 1 Corintios 15:1-11; Juan 20:1-18.

Hechos 10:34-43

Este pasaje de los Hechos se encuentra en un momento crucial en la historia de los Hechos de los Apóstoles. El primer relato de la conversión de Pablo se presenta en el capítulo 9, y luego se detallan tres viajes misioneros de Pablo en los capítulos después de nuestra selección para esta semana. Se podría esperar que el inicio de la misión a los gentiles se iniciara con el liderazgo de Pablo, pero, sorprendentemente, Pedro es el que predica este sermón y comienza la misión a los gentiles aquí en el capítulo 10.

Pablo comienza su mensaje con una frase que aparecerá familiar para aquellos que conocen el Antiguo Testamento: “Dios no hace acepción de personas”. Como “El estudio de la Biblia de Harper Collins” (Harper Collins, 2006) nos dice, esa frase se refiere normalmente a que Dios no favorece ni ricos ni a pobres. (Véase Levítico 19:15 y Deuteronomio 10: 17-18, por ejemplo). Pero aquí en Hechos 10:34, la frase adquiere un nuevo significado radical. Pedro lo utiliza en relación con la misión a los gentiles. No hay barreras sociales entre ricos y pobres, o gentiles y judíos.

Pedro continúa en el sermón para resumir el evangelio como él lo cree. Su énfasis interpretativo es en el hecho de que Dios ha designado a los apóstoles (y gentiles) a ser testigos de Cristo. (Véase el versículo 41).

El último verso de este pasaje, 10:43, resume los temas clave de Lucas (se cree comúnmente que Lucas escribió Hechos) y “El estudio de la Biblia de Harper Collins” ayuda a dar más detalles. Algunos de esos temas incluyen el testimonio de los apóstoles como se mencionó anteriormente, pero también la muerte y la resurrección de Jesús, las apariciones después de la resurrección de Jesús a los apóstoles, los testimonios proféticos, la presencia del Espíritu en Jesús, y el perdón de los pecados.

El versículo 34 incluye la frase “Dios no hace acepción”. Pedro reinterpretó esta frase para aplicarla a la relación entre judíos y gentiles. ¿Hay un grupo de personas al que necesita aplicar este mismo pasaje? Considere la posibilidad de orar con este versículo, sabiendo que Dios realmente no muestra parcialidad.

En el versículo 39, Pablo hace la afirmación de que “somos testimonio de todo lo que hizo, tanto en Judea como en Jerusalén”. ¿Cómo es usted testimonio de Cristo? ¿Vive su vida creyendo que es un testimonio? Si no, ¿por qué no? Si es así, ¿cómo?

Salmo 118:1-2, 14-24

Este salmo cobra vida cuando se considera su contexto original como un canto procesional de la victoria que comienza como una alabanza individual a Dios y continúa con un elogio colectivo de Dios. Este contexto de victoria se vuelve aún más potente cuando se considera la victoria con que Cristo ha vencido a la muerte en su resurrección.

El contexto de una procesión es particularmente evidente en los versículos 19 y 21. Como “El estudio de la Biblia de Harper Collins” nos dice, los versículos anteriores del salmo se pueden leer como una procesión individual hacia las puertas del templo. En el versículo 19, el individuo pide entrada. En el versículo 20, nos enteramos de la calificación necesaria para el ingreso, y por último, en el versículo 21, vemos que la persona ha sido bien recibida en el santuario.

Los últimos versículos citados del salmo elegido para hoy reflejan las voces de muchas personas en el templo alabando a Dios y manifestando su victoria. De particular interés es el versículo 22, que se encuentra en todos los evangelios y en los Hechos (Véase Mateo 21:42; Marcos 12:10; Lucas 20:17; Hechos 4:11).

Este salmo es una llamada a la alabanza, tanto desde el punto vista de un individuo como de una comunidad. Considere aceptar esta invitación y únase usted mismo a las voces de las generaciones en un canto de alabanza. ¿Por qué tiene usted que dar gracias? ¿En qué le ha ayudado Dios a ganar la victoria en su vida?

Los versículos 15 y 16 probablemente citen un canto de victoria antigua. Lea estos versículos de nuevo e imagine lo que se puede sentir al repetir las palabras que la gente ha estado diciendo durante siglos para proclamar la victoria de una batalla.

1 Corintios 15:1-11

La primera carta de Pablo a los corintios es una carta pastoral escrita por Pablo a la gente de la ciudad portuaria cosmopolita de Corinto. Esta carta incluye la muy citada frase de “el amor es paciente, el amor es amable”, pero también introduce una metáfora fundamental de la Iglesia como el Cuerpo de Cristo. El mensaje general de la carta es la llamada a la unidad y a la edificación de la Iglesia.

El capítulo 15 es el penúltimo capítulo de esta carta, exhortando a los corintios a la unidad y al orden. En este capítulo, Pablo vuelve a abordar su tema importante: la resurrección. El mismo hecho de que Pablo tenga que incluir este capítulo conduce al lector a entender que había algunas dudas entre los corintios acerca de si había que cree en la resurrección. Este contexto ayuda a entender por qué Pablo abre el capítulo de la manera que lo hace, recordando a la gente su fe, desafiándolos diciendo, “a menos que ustedes hayan llegado a creer en vano”. A partir de ese versículo, él explica cómo la verdad de la resurrección es central en toda su estructura de creencias, y no es una invención suya (Véase el versículo 3).

En el versículo 8, Pablo vuelve a abordar su propia autoridad apostólica, explicando que su autoridad viene de haber visto a Cristo cuando reapareció después de su muerte. En esta defensa de su autoridad, alude a su vida futura antes de su conversión, cuando él mismo persiguió a la Iglesia (versículo 9). Pablo termina el pasaje diciendo que no importa quienes de los corintios escuchen la verdad del evangelio y de la resurrección “con todo, tanto yo como ellos, proclamamos lo mimo y esto es lo que ustedes han creído” (15:11).

Vuelva al versículo 10 para leer esta hermosa declaración de Pablo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido en vano”. Considere que dice este versículo para usted mismo, sobre todo, si usted siente que necesita ser más gentil con usted mismo. ¡Dios le ha hecho como es y no fue un error!

Si usted es como yo y tantos otros cristianos, usted también, ha tenido problemas para entender la verdad y el evangelio de la resurrección. Tal vez trate de leer el pasaje de Pablo como si estuviera dirigido a usted como un incrédulo. ¿Eso le hace dudar más o menos? ¿Cuál fue su experiencia?

Juan 20:1-18

Los cuatro evangelios tienen una narración de la resurrección (aunque de diferentes longitudes). El relato de Juan, que se detalla aquí, es único en su énfasis en la relación individual y personal y en la intimidad con Cristo. Otro aspecto único es la prominencia de María Magdalena en este relato de la resurrección. María Magdalena es la primera en descubrir la tumba vacía (versículo 1) y es la que se queda en la tumba y ve a Jesús (confundiéndolo con un jardinero). María Magdalena también estaba con Jesús en su crucifixión. ¡No se puede descartar su papel!

Pero hay también otro personaje único en el relato de esta historia de Juan. El “discípulo amado”, o “el discípulo a quien Jesús amaba”, juega un papel crucial en la primera parte de esta historia (versículos 2-10). Nadie sabe con exactitud quién era el discípulo amado o cuál era su relación exacta con Cristo, a pesar de que ha habido mucho escrito acerca de su identidad. (Véase Raymond Brown: “Introducción al Nuevo Testamento”, Yale University Press, 1997, para un buen resumen). En esta historia, el discípulo amado es el primer creyente en la resurrección de Jesús cuando adelanta a Simón Pedro a ver las mortajas de lino que habían cubierto a Jesús (versículo 8).

La segunda parte de este pasaje (versículos 11-18) explica el encuentro de María con Jesús cuando ella se quedó llorando en la tumba después que los discípulos regresaron a su casa. Ella vio a dos ángeles en la tumba y luego vio a Jesús mismo, aunque no lo (versículo 15) reconoció. Después de que María piensa que Jesús es un jardinero, Jesús evoca el motivo del buen pastor de Juan 10: 3-4, llamándola por su nombre. El relato termina con Jesús diciendo a María que lleve el mensaje a los discípulos (versículos 17-18).

¿Cuáles son algunas de sus reacciones ante el papel del discípulo amado? Una teoría es que el discípulo amado estaba allí para conseguir que el lector participe más profundamente en el texto. ¿Puede usted considerarse a sí mismo en ese papel? ¿Por qué o por qué no?

Considere el destacado papel de María Magdalena en este relato. Considere su fe y lealtad quedándose en el sepulcro a llorar. ¿Cree que usted podría tomar parte en este duelo y fiel papel con Cristo este tiempo de Pascua?

¿Alguna vez ha sentido que Cristo le ha llamado por su nombre como llamó a María? ¿Cómo se sentiría tal reconocimiento? ¿Dónde en su vida y comunidades se le conoce más a fondo?

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