Archives for February 2015

Estudio de la Biblia. 4 Cuaresma (B).

15 de marzo de 2015

Michael Toy, Seminario Teológico de Princeton.

“Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Números 21:4-9; Salmo 107:1-3, 17-22; Efesios 2:1-10; Juan 3:14-21.

Números 21:4-9

Este pasaje presenta al pueblo de Israel después de haber salido de Egipto y viajado por el desierto. Intimidados por los edomitas, los israelitas se impacientan con el rodeo dado y repiten su estribillo de insatisfacción: “¿Por qué nos sacaste de Egipto para morir en el desierto?” Dios responde enviando serpientes venenosas entre el pueblo, matando a muchos. La gente se acerca a Moisés y le piden que interceda en su favor. Las serpientes mismas creaban la aflicción, y en un acto de salvación irónico, el Señor usa una serpiente de bronce para que se convierta en instrumento de sanación para los mordidos.

Tras una primera lectura, este castigo no parece corresponder al crimen que los israelitas había cometido. Pero este evento no es un incidente aislado. El pueblo se había quejado antes, y de hecho, se negó a entrar en la Tierra Prometida por temor a sus ocupantes. ¿En qué medida es esta historia armónica o disonante con su concepción de la justicia de Dios? ¿Es todo sufrimiento una clase de disciplina o castigo divino?

Aunque el pueblo de Israel no está contento ni con Moisés ni con Dios, la única cosa de la que nunca se duda es de la presencia de Dios entre la gente. Cuando el pueblo se queja contra Dios, el Señor escucha. Cuando el pueblo se arrepiente, Dios escucha y responde con la curación y alivio del sufrimiento.

¿Cree que alguna vez le pareció que Dios lo llevara a usted a un lugar desierto?

¿De qué manera Dios le ha liberado de la esclavitud como Dios liberó a los israelitas de Egipto?

Dondequiera que se encuentre en el viaje de la vida – ya sea en la alegría de la sanación y en la plenitud o en la caminata miserable través de desierto – ¿cómo y dónde ve que Dios le acompaña?

Salmo 107:1-3, 17-22

Este salmo de acción de gracias relata las liberaciones de Israel por el Señor. El estribillo en este salmo es: “Den gracias al Señor por su misericordia, y por las maravillas que obra por sus hijos”. Aunque el pueblo de Israel fue perennemente desobediente y rebelde, cuando se volvieron a Dios, el Señor tuvo misericordia y los salvó. Las obras de Dios provocan una respuesta del salmista, que manda al pueblo de Israel dar gracias al Señor y “aclamar sus obras con gritos de alegría”. Para el salmista, no hay forma de pagar la misericordia de Dios, pero la respuesta es la acción de gracias y la proclamación de las obras de Dios.

¿De qué manera Dios ha obrado maravillas para usted?

¿De qué “enemigos” ha sido usted redimido?

¿Cómo puede seguir la instrucción del salmista y aclamar estas bendiciones y la gracia?

Efesios 2:1-10

El autor de la carta a los efesios pinta una imagen elocuente de la muerte y de la renovación en este pasaje. Antes existía la muerte, pero ahora, por medio de Cristo, hay vida. Antes, “éramos por naturaleza hijos de la ira”, pero ahora estamos sentados en los lugares celestiales con el propio hijo de Dios. Todo esto se logra a través de la gracia de Dios, no por ninguna obra humana. Este pasaje es citado a menudo para enfatizar que los seres humanos no [podemos] hacer nada para ganar el amor o la gracia de Dios, sin embargo, al final del pasaje el autor declara que somos “creados en Cristo Jesús para [realizar] obras buenas”.

No hay nada que los humanos [puedan] hacer para ganarse el amor de Dios, la gracia o la misericordia, pero eso no quiere decir que las buenas obras sean irrelevantes. Es una cuestión de orden. Primero y principalmente está nuestra identidad en Cristo Jesús.

En segundo lugar, derivada de nuestra identidad es la forma de vida que Dios ha preparado para nosotros. La razón por la que los cristianos obran bien no es con el fin de ganar el amor o la misericordia de Dios, sino en respuesta a la obra de Dios. Nuestras buenas obras no se deben realizar en búsqueda de una recompensa, porque ya hemos recibido las abundantes riquezas de la gracia de Dios.

¿Qué significa para usted ser un recipiente de la gracia de Dios?

Identidades, como padre, hijo, esposo, empleado o empleador implican ciertos deberes. ¿En qué medida su identidad en Cristo implica nuevos o diferentes derechos?

Aunque nuestra identidad como cristianos ha pasado de la muerte a la vida, eso apenas significa que los cristianos sean ahora perfectos. ¿Cómo reconoce usted un movimiento de búsqueda de “los deseos de la carne y de los sentidos” a la forma de vida que Dios ha preparado?

Juan 3:14-21

Uno de los líderes religiosos judíos, Nicodemo, se reúne con Jesús por la noche por temor al juicio de sus compañeros. Es en esta conversación donde encontramos quizás el versículo más conocido de la Biblia de todos los tiempos, Juan 3:16. Esta declaración del amor de Dios y la promesa de la vida eterna en Jesús está ligada por Juan a las serpientes de la lectura de hoy de Números 21. Al igual que el instrumento de aflicción se convirtió en el instrumento de la curación para el pueblo de Israel, de la misma manera, mediante Jesús, la muerte en sí misma se convierte en el vehículo de la inmortalidad. La muerte, el verdadero enemigo de la vida, se ha convertido en el portal de la vida eterna.

En cada uno de estos pasajes, vemos que el pueblo del Señor ha sido liberado de la muerte y ha pasado a la vida. Las acciones misericordiosas y salvíficas de Dios no fueron nunca una respuesta a las buenas obras de la gente, sino que se derivan de la identidad de Dios y la gracia de Dios. Ahora la identidad del cristiano es la de uno salvado, por la gracia, de la tumba, de la miseria y de los deseos de los sentidos. A partir de esa identidad, vivimos la forma de vida que Dios pretende, obrando el bien y proclamando la bondad de Dios.

Nicodemo fue a ver a Jesús de noche por temor a sus compañeros. Pero, como está escrito en este capítulo, los que obran la verdad no tienen por qué ocultarse en la oscuridad, sino llegar a la luz. No es fácil proclamar la bondad de Dios en un mundo moderno que no aprecia la religión. Sin embargo, se nos manda proclamar la bondad de Dios en agradecimiento mediante palabras o buenas obras.

¿En qué situaciones o circunstancias somos propensos a silenciar nuestra proclamación, ya sea de palabra o de hecho? ¿En el lugar de trabajo? ¿En nuestros círculos sociales?

¿Cómo podemos encontrar la fuerza de vivir nuestra identidad como pueblo de Dios?

La muerte es todavía una fuerza temible en el mundo. ¿Qué le asusta de la muerte?

¿Qué fuerza encontramos en el evangelio de Juan que aquellos que creen en el Hijo de Dios no se perderán, sino que tendrán vida eterna?

Estudio de la Biblia. 3 Cuaresma (B).

8 de marzo de 2015

Christine Havens, Seminario del Suroeste.

“Y encontró en el templo a los vendedores de novillos, ovejas y palomas, y a los que estaban sentados en los puestos donde se le cambiaba el dinero a la gente. Al verlo, Jesús tomó unas cuerdas, se hizo un látigo y los echó a todos del templo, junto con sus ovejas y sus novillos. A los que cambiaban dinero les arrojó las monedas al suelo y les volcó las mesas. A los vendedores de palomas les dijo: ‘¡Saquen esto de aquí! ¡No hagan un mercado de la casa de mi Padre!’” (Juan 2:14-16).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Éxodo 20:1-17; Salmo 19; 1 Corintios 1:18-25; Juan 2:13-22.

Éxodo 20:1-17

La lectura de esta semana del Antiguo Testamento es la primera instancia en la narración del éxodo de los israelitas de Egipto, en la que aparece el Decálogo (los Diez Mandamientos). Aparece de nuevo en Éxodo 34, inmediatamente después de la creación del becerro de oro, Moisés lleva consigo las tabletas de piedra cuando baja de la montaña.

En este relato, el pueblo está al tanto de la voz de Dios, está presente ante el trueno y el sonido de las trompetas que anuncian la venida del Señor; Moisés trae a la gente a que conozcan a Dios (versículos 17-20). Después de que Dios ha pronunciado las ordenanzas, que podría ser una palabra más apropiada que “mandamientos”, el pueblo decide que quiere a Moisés para actuar como mediador entre ellos y el Señor (versículos 18-19), ya que el contacto directo con Dios y con su voz es demasiado impresionante, demasiado abrumador. La señal fue a la vez un don y una prueba diseñada para ayudarles a alejarse del pecado.

El Decálogo no es un hecho cotidiano en nuestra liturgia; aparece como una apertura opcional en la Liturgia de la Palabra en el Libro de Oración Común (p. 272). ¿Cuándo fue la última vez que recitó el Decálogo? ¿Tal vez, como parte de la liturgia el primer domingo de cuaresma?

Éxodo no narra ninguna respuesta del pueblo cuando oyen las palabras de Dios; ¿considera el Decálogo una conversación? ¿Por qué o por qué no?

El Libro de Oración Común añade una respuesta del pueblo (p 272); léala y discuta si esto cambia los “mandamientos”.

Salmo 19

El salmo 19 parece ser una obra de contrastes, dos piezas discretas, según algunos estudiosos. Los primeros seis versículos se etiquetan como un himno al sol; el resto de los versos está dedicado a la tora (que no sólo significa “ley”, sino también “instrucción” y “aprendizaje”), y que no tienen conexión clara con el principio.

¿Alguna vez ha leído uno de los sonetos de Shakespeare? Estas son las primeras líneas de soneto 116, uno de los más familiares, y con frecuencia se utiliza en las bodas:

Que la unión de las almas sinceras
no admita impedimentos. No es amor el amor
que se altera al enfrentar la alteración,
o flaquea cuando el que parte se aleja.
¡Oh, no! Es un faro eternamente fijo,
que enfrenta las tempestades y nunca es derribado;
es la estrella para todo barco a la deriva,
de valor incalculable, aunque su altura se calcule.
No es bufón del tiempo el amor, aunque mejillas y labios sonrosados
bajo el ámbito de la hoz caigan
el amor no se altera con sus breves horas y semanas,
antes todo lo resiste hasta el final de los tiempos.
Si esto es un error, y se me puede probar,
yo nunca escribí nada, ni hombre nunca amó.

Una característica del soneto de Shakespeare es que las dos últimas líneas (el pareado) toman un giro inesperado de los primeros versos.

Lea el salmo y luego lea el soneto; considere la forma de cada uno. ¿Cómo son los dos similares en forma? ¿Hay un giro en el salmo? Si es así, ¿de dónde viene y por qué podría escritor del salmo utilizar tal vuelta?

Vuelva a leer la lectura de hoy del Antiguo Testamento. ¿Comparte el Decálogo algo con el salmo 19? Si es así, ¿qué?

1 Corintios 1:18-25

Mi iglesia está situada al borde del campus de la Universidad de Texas. Este año, celebramos el carnaval con una fiesta en el jardín, con una banda zydeco tocando al vivo. Me ofrecí a entregar cuentas a los estudiantes y a otros que pasaban, invitándolos a no sólo recibir las cenizas con nosotros al día siguiente, sino a venir y unirse a nosotros para recibir gratis, sin condiciones, gumbo casero y salchichas a la parrilla.

Soy un pazguato, pero al igual que a muchos, me preocupa hacer un tonto de mí mismo, siendo considerado raro, y por lo tanto ser condenado al ostracismo debido a esa percepción. Sin embargo, no dejé pasar la oportunidad de vestir ropa de color verde, oro y púrpura, y ponerme una chaqueta a rayas, decorada con lunas y estrellas.

Cuando comencé a preguntar a la gente que pasaba si querían algunas cuentas, yo estaba tranquila y quieta, pero a medida que avanzaba la tarde, comencé a bailar con la música, a saludar a los coches que pasaban y a los del lado opuesto de la calle, deleitándome en alegría cuando la gente sonreía, a pesar de que algunas de esas sonrisas eran del tipo de sonrisa: “me da vergüenza por ti”. Y muchos transeúntes cruzaban la calle o deliberadamente no se desvinculaban de sus teléfonos celulares. Repartí cuentas durante tres horas y me sentía más eufórica con el paso del tiempo; no me daban miedo las locuras que hacía cuando la comunidad momentánea pasaba y desaparecía. Los que se consideraban “sabios”, que consideraban a los que creíamos ser “tontos”, perdían algo precioso.

Y así, en medio de la temporada solemne de la Cuaresma, cuando leemos las palabras de Pablo acerca de la sabiduría humana y la sabiduría de Dios, pregúntese: “¿Dónde está la locura de la cruz en mi vida?”

Juan 2:13-22

El evangelio de hoy presenta la versión de Juan de la interacción de Jesús con los cambistas y vendedores de sacrificio en el Templo de Jerusalén. A diferencia de los tres evangelios sinópticos, la cristología de Juan coloca el evento temprano en la narrativa, justo después de las bodas de Caná, donde Jesús realiza la transformación del agua en vino, es la primera señal.

Acciones celosas de Jesús provocan a los judíos presentes a pedir una señal “para hacer esto”. En otras palabras ¡qué es lo que le da autoridad? ¿Están buscando una señal milagrosa? ¿Habrán oído hablar de sus obras en Caná?

¿Es sabio o tonto buscar signos como prueba, como una razón para creer, para tener fe en Dios o en Jesús? Usted podría considerar esta una pregunta tonta, pero piense en su propio camino espiritual. ¿Hubo un momento, o una vez en su vida, cuando se dio la vuelta, cuando dudó? ¿Por qué regresó a Dios? ¿Una experiencia física? ¿Algo que vio? ¿Palabras de las Escrituras? ¿Algo que escuchó?

Estudio de la Biblia. 2 Cuaresma (B).

1 de marzo de 2015

Jessie Gutgsell, Seminario Teológico de Berkeley de Yale.

“Jesús comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre tendría que sufrir mucho, y que sería rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Les dijo que lo iban a matar, pero que resucitaría a los tres días. Esto se lo advirtió claramente. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús se volvió, miró a los discípulos y reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Apártate de mí, Satanás! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres’” (Marcos 8:31-33).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Génesis 17:1-7, 15-16; Salmo 22:23-31; Romanos 4:13-25; Marcos 8:31-38.

Génesis 17:1-7, 15-16

Esta historia de Dios dando a Abrahán el pacto es la segunda vez que los lectores escuchan este mismo proceso de concesión del pacto. El primer relato del pacto de Abrahán se encuentra en el capítulo 15 del Génesis. Los estudiosos determinaron que estas dos narraciones son de dos fuentes diferentes de la Biblia hebrea (las fuentes J y P, respectivamente). Esta duplicación es común en el Antiguo Testamento. (Por ejemplo, vea la historia de la creación, y Noé y el Arca). En este caso, tanto el capítulo 15 del Génesis como el 17 están de acuerdo en el marco general de la historia, pero discuten sobre algunos detalles.

El pacto de Abrahán es el segundo de los grandes pactos que Dios da en el Antiguo Testamento. El primero es el pacto con Noé (Génesis 9), y seguirá el pacto de Moisés en el Sinaí, con la entrega de los Diez Mandamientos (comenzando en el capítulo 19 del Éxodo). Todos estos pactos tienen signos diferentes que obligan a cumplirlos, y van destinados a diferentes personas. El pacto de Abrahán, en el pasaje de hoy, promete que todos los que bendigan a Abrahán serán bendecidos y recibirán el don de la tierra prometida. La señal del pacto es el cambio de los nombres de Abrahán y Sara, y también la circuncisión. En el relato del pacto del capítulo 17 del Génesis, al lector se le dice que el pacto será eterno (17: 7). Sin embargo, esto no quiere decir que Abrahán y las generaciones venideras no tengan trabajo que hacer. Esto implica una de las muchas paradojas de la fe: a Abrahán se le da una promesa eterna, no condicionada, pero aún tiene responsabilidades.

Algunas notas importantes acerca de este pacto, en particular, son que Dios inicia el pacto. No sólo eso, los estudiosos han determinado que, sobre la base de la estructura del pacto, Dios es el que en realidad está vinculado por este pacto, no Abrahán. De esta manera, casi parece como si Dios es el que está tomando el riesgo de iniciar esta promesa con Abrahán. ¡Verdaderamente este es un humillante pensamiento!

Tenga en cuenta los pactos que ha hecho en su vida (el del bautismo, el del matrimonio, el de la ordinación, etc.). ¿Quién inició esos pactos? ¿Qué trabajo hace usted para nutrir y respetar esos pactos?

¿Ha habido alguna vez un momento en su vida cuando le ha sucedido algo tan profundo que pudo haber sido (o fue) marcado con un cambio de su nombre de pila? Imagine lo que debe haber sido para Abrahán y Sara el que cambiaran sus nombres, especialmente en la vejez.

Salmo 22:22-30

Al leer la parte asignada del salmo de hoy, fácilmente se puede pensar: “Oh, esto es sólo otro bonito salmo sobre la alabanza”. Se puede leer como un salmo bastante típico, nada fuera de lo común. Sin embargo, lo que hace que este salmo sea extraordinario, es el verlo en el contexto de todo el salmo, no sólo en los versículos 22-30.

El primer verso del salmo 22 es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Estas son las palabras que Jesús pronuncia en la cruz en Mateo y Marcos. Justo antes del punto donde nuestro salmo de hoy comienza, nos encontramos con los versos: “Echaron suertes sobre mi ropa” (22:18): “Pero tú, Señor, ¡no te quedes lejos!” (22:19).

Lea a la sombra de los versículos 1-21, la porción asignada del salmo de hoy casi explota con significado y alabanza. Es mucho más intenso ofrecer una expresión tan contundente de alabanza, basada firmemente en una comunidad, dado el contexto de lo que sucedió antes. Como el Comentario de la Biblia de la Nueva Interpretación indica, este salmo articula efectivamente el significado tanto de la cruz (“Dios mío, Dios mío…”) como de la resurrección (“Que sus corazones vivan para siempre”, v. 26).

Reflexione en un momento en su vida en el que usted experimentó profundo dolor, decepción o pena. Tal vez ese momento sea ahora. ¿Ha sido capaz de experimentar y expresar la alegría y la esperanza de aquellos tiempos? Tal vez este salmo pueda servir de modelo para este tipo de alabanza.

La lectura de este salmo, en su contexto más amplio, cambia por completo la interpretación del salmo. ¿Qué es lo que debe considerar en su vida en todo su contexto? ¿Qué está perdiendo por no mirar al panorama completo? Esto podría ser una relación personal, una situación en el trabajo, un problema en su vida de fe o algo más.

Romanos 4:13-25

Este denso pasaje de la carta de Pablo a los romanos está en conversación directa con nuestra lectura del Antiguo Testamento de hoy. Pablo enfatiza aquí que todos somos hijos de Abrahán y Sara (versículo 16), por lo que el pacto está así disponible para judíos y gentiles.

Un tema importante de este pasaje es la importancia de un determinado tipo de fe (la fe de Abrahán), sobre el cumplimiento estricto de la Ley. (Vea el versículo 15, por ejemplo). Este es el tipo de argumento que Martin Lutero usó en la Reforma cuando estaba argumentando en contra de la noción católica de obras-justicia.

Pablo insiste en una imitación estricta de la fe de Abrahán. ¿Qué es lo que más caracterizó la fe de Abrahán? Fue su confianza, como se puede ver en el versículo 20. Abrahán era un hombre viejo “ya tan bueno como muerto” (versículo 19), pero permaneció confiando en Dios.

Todo esto, nuestra paternidad con Abrahán y Sara y la fuerte necesidad de confiar en lugar del estricto apego a la ley, se une y completa con una fe en Cristo (versículos 23-25). Todos tenemos un papel que jugar en esta gran historia de la salvación.

¿Cuánto acentúa usted la confianza en su vida de fe? ¿Qué obtiene con ello o le gustaría conseguir? ¿Cómo puede usted tener la confianza de Abrahán y Sara?

¿Cuándo es la última vez que consideró lo que sería el vivir más centrado en su vida de fe que en el cumplimiento estricto de la ley y de las reglas? Incluso si usted no sigue la Torá, ¿qué otras partes de nuestra sociedad permiten que guíen sus decisiones y su vida? ¿Cómo puede vivir una vida más orientada por su fe?

Marcos 8:31-38

Esta predicción de la pasión es uno de los pasajes más importantes de todo el evangelio de Marcos. La misma historia también aparece en Mateo, pero en Marcos sirve para solidificar algunos temas principales del mensaje de Marcos. Marcos enfatiza que Jesús debe ser el Hijo del Hombre que ha de padecer (versículo 31). Fundamentalmente, sin embargo, Marcos no ve este sufrimiento como una actividad de espectador para los seguidores de Jesús. Más bien, como las palabras desafiantes de los versículos 35-38 dicen, los seguidores de Jesús deben también hacer sacrificios y sufrir. Jesús añade al final que sus seguidores no deben avergonzarse de su fe o del Hijo del hombre, o de lo contrario se avergonzarán cuando el Hijo del Hombre regrese a la tierra.

El Jesús presentado en este pasaje, a menudo no es el Jesús con el que el pueblo se siente más cómodo. Es contundente, hablando abiertamente (versículo 32), y es duro con Pedro después de la reprimenda que Pedro le hace (versículo 33). Mientras que Mateo también incluye esta historia, el lenguaje y las acciones de Jesús aquí, son especialmente característicos del evangelio de Marcos. Marcos era conocido por presentar un Jesús menos “tierno” que como a muchos les gustaría encontrar. Con todo, esta predicción de la pasión interpelaba a la gente de la época de Jesús, y continúa hoy desafiando a los lectores modernos de una manera incómoda.

¿Cuál es su reacción a las acciones y palabras de Jesús en este pasaje? ¿Es esta una imagen familiar del Jesús que le han enseñado en su vida de fe?

Vuelva a leer el versículo 38. ¿Alguna vez se ha sentido avergonzado de su fe y la ha escondido de sus amigos o familiares? ¿Por qué lo hizo? ¿Está usted buscando fortalecer su fe y relaciones para que esto no vuelva a suceder?

Estudio de la Biblia. 1 Cuaresma (B).

22 de febrero de 2015

Steven M. Balke, Jr; Seminario Teológico de Virginia

“Por aquellos días, Jesús salió de Nazaret, que está en la región de Galilea, y Juan lo bautizó en el Jordán. En el momento de salir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma. Y se oyó una voz del cielo, que decía: ‘Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido’” (Marcos 1:9-11).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Génesis 9:8-17Salmo 25:3-91 Pedro 3:18-22Marcos 1:9-13

Génesis 9:8-17

Como seres humanos, buscamos darle sentido a nuestro mundo y a nuestra existencia en él. Nos encanta encontrar explicaciones y aportar sentido a lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Las primeras civilizaciones crearon historias acerca de por qué llueve mucho antes de que se entendiera la ciencia de la precipitación, ya que sólo tenían que saber por qué estaba ocurriendo.

Parte de lo que hace que el desierto intimide es que está lleno de lo desconocido. En un mundo en el que tantas veces queremos seguridad y certeza, el desierto está lleno de lo incontrolable y de lo inesperado. En Cuaresma se nos pide que abracemos el desierto con la esperanza de que nos acercará a Dios, pero exactamente ¿en qué consiste una disciplina de desierto para que nos acerque más a Dios?

Una respuesta es la confianza. Para estar realmente cerca de Dios, tenemos que ser capaces de confiar en Dios, y no se puede ejercer la confianza cuando uno está solo siempre rodeado de certeza. Las dudas con las que luchamos en nuestra vida – cada una es como una tormenta que podría durar 40 días y 40 noches. Dios nos ha prometido que no sucederá, pero la prueba del arco iris no aparece antes de la tormenta. La Cuaresma es una oportunidad de ser conscientes de las dudas e incógnitas que nos preocupan y ver en ellas una oportunidad para confiar en las promesas que Dios nos hace.

¿Cuándo le resulta fácil enfrentarse a lo desconocido?

¿Cuándo le resulta difícil?

¿Cómo practica su confianza en Dios?

Salmo 25:1-9

Tratar de confiar en Dios, no sólo en la seguridad, sino también en el medio de la duda es una disciplina cuaresmal apropiada. Esto es especialmente cierto si uno está luchando con la duda. Crecer en una relación de mayor confianza, más profunda con Dios, significa ser capaces de confiar en Dios con las cosas que nos parecen de mal gusto, vergonzosas e indignas acerca de nosotros mismos y confiar que Dios nos ama de todos modos.

Este salmo cuenta con algunos de los sentimientos más poderosos que una persona puede tener: el temor de ser avergonzado, ansiedad de ser juzgado indigno de amor, duda de que los propios errores puedan ser perdonados, ira por haber sido herido o traicionado. Puede ser debilitante pensar que estamos fuera del amor, especialmente del amor de Dios. La persona a cantar este salmo presenta a Dios algunas de las dudas sobre sí mismo más vulnerables y privadas, confiando en Dios para amar, enseñar, dirigir y extender misericordia en respuesta.

Esta Cuaresma no es sólo un momento de afrontar el desierto en el mundo, pero – tal vez incluso más difícil – el desierto dentro de nosotros. Comprometerse en una práctica de ser vulnerable con Dios, confiando en que Dios siempre va a responder con amor, conduce a uno a una relación más estrecha con lo divino.

¿Tiene miedos y dudas que se siente como si usted no puede compartirlos con nadie?

¿Qué significa para usted que Dios ha prometido indefectiblemente amarle?

1 Pedro 3:18-22

Esta Cuaresma es un buen momento para reconocer que usted y Dios, cada vez más juntos, son una calle de doble dirección. Así como usted trabaja y aprende y crece en una relación más profunda con Dios, Dios escogió habitar entre nosotros como un ser humano para crecer en una relación más profunda con nosotros. Al vivir como un ser humano, Jesucristo junto a nosotros, Dios sabe lo que es estar feliz y estar triste, estar envuelto en el amor y estar en un gran dolor. Dios sabe lo que es ser generoso con un extraño, recibir un acto de bondad, y confiar en alguien y quedar lastimado. Dios hizo la elección de experimentar toda la gama de lo que es ser nosotros, así que Dios sabe lo desconocido, las dudas y los temores a que nos enfrentamos todos los días. Confiar en Dios es confiar en alguien que nos conoce.

En Cuaresma, tratamos de practicar unas disciplinas que nos acercan a Dios, pero tal vez una de las cosas importantes a tener en cuenta es que ya somos muy semejantes a Dios, y Dios es muy parecido a nosotros. A medida que nos adentramos en el desierto que nos rodea y nos enfrentamos a nuestras propias luchas internas, estamos entrando en un desierto y una lucha que Dios comprende y en la que Dios verdaderamente mora con nosotros.

¿Cuándo se ha encontrado a alguien que realmente entiende por lo que usted está pasando?

¿Cuándo ha entendido realmente lo que otra persona está sintiendo? ¿Eso le hace pensar acerca de su relación de una manera diferente?

Marcos 1:9-15

Teniendo en cuenta todo lo dicho sobre renunciar a cosas durante la Cuaresma, el sacrificio personal, y confiar en Dios, es importante recordar que también hay un lado oscuro en estas cosas. Es dolorosamente marginador decir a personas pobres que tienen que renunciar a cosas para acercarnos más a Dios. Es terriblemente perjudicial decirle a una persona que sufre de abuso que el sacrificio personal es la respuesta. Decirle a alguien que confíe en Dios puede hacerle mucho daño, cuando al orar por un ser querido enfermo o que necesita un milagro no se logra lo pedido. La Cuaresma es un momento importante para abrazar una vida disciplinada, pero Cristo no nos pidió que nos causáramos daño unos a otros o a nosotros mismos para hacer feliz a Dios.

Jesús respondió al don del Espíritu Santo yendo al desierto como una manera de ayudarse a prepararse para el trabajo que estaba llamado a hacer. Toda práctica cuaresmal debe tratar de buscar a Dios en la propia vida. El desierto trata sobre la capacitación y la exploración de nuevas partes de esta relación para entender dónde usted y Dios están juntos en formas aún por descubrir. Siempre implicará enfrentarse a lo desconocido, pero eso se debe a que el crecimiento implica siempre lo desconocido. La Cuaresma nos da la oportunidad de entrar con Dios en eso desconocido y como resultado salir reforzados en el otro extremo.

¿Cuándo ha visto a la gente herida por cosas bien intencionadas que la gente ha dicho?

¿Cómo se puede aprovechar esta Cuaresma como una oportunidad de crecimiento?

¿Qué le gustaría lograr de aquí a Pascua?

Estudio de la Biblia. Último Domingo después de la Epifanía (B)

15 de febrero de 2015

Susan Butterworth, Seminario Episcopal.

“Seis días después, Jesús se fue a un cerro alto llevándose solamente a Pedro, a Santiago y a Juan. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su ropa se volvió brillante y más blanca de lo que nadie podría dejarla por mucho que la lavara. Y vieron a Elías y a Moisés, que estaban conversando con Jesús. Pedro le dijo a Jesús: ‘Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’” (Marcos 9:2-5)

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
2 Reyes 2:1-12; Salmo 50:1-6; 2 Corintios 4:3-6; Marcos 9:2-9.

2 Reyes 2:1-12

Hay dos historias en este hermoso pasaje del Segundo Libro de los Reyes. Una de ellas es la dramática historia del ascenso de Elías al cielo, rica en imágenes de Dios en el torbellino, el carro de fuego y la división de las aguas. Es una narración sobre profetas que conecta a Elías con Moisés y precipita la especulación sobre la naturaleza de Elías y su eventual retorno. La historia dentro de la historia es el dolor de Eliseo: su deseo de acompañar a Elías en su viaje final, a pesar de que sabe cómo va a terminar el viaje. La determinación de Eliseo de permanecer en ese momento con su amado maestro, contra el consejo de la compañía de los profetas que insisten en que el momento está pasando, y su deseo de heredar una doble porción del espíritu de su maestro son a la vez conmovedores y también proféticos. La visión extática del carro de fuego y el torbellino, desaparece; el pasaje termina con Eliseo perdiendo de vista a Elías y rasgando sus ropas en medio del dolor.

Muchos de nosotros hemos vivido o viviremos este viaje final con un padre o mentor querido, o conocemos a alguien que lo ha vivido. ¿En qué modo la historia de Eliseo, acompañando a Elías cuando asciende al cielo, se parece a una escena de un asilo de ancianos [cuidando de ellos]? Considere los personajes y su reacción ante la situación. Elías, Eliseo, la compañía de los profetas, Dios en el torbellino, todos tienen un papel que desempeñar en el drama.

Al profeta Elías se le ha asociado con el Mesías en ambas tradiciones judías y cristianas. ¿De qué manera el concepto de mesías se diferencia entre judíos y cristianos? ¿Cómo se relaciona Elías con su concepto de mesías?

Salmo 50:1-6

En estas líneas del Salmo 50, oímos una imagen de Dios como creador y juez. Hay una manera de pensar acerca de Dios llamada teología apofática. A veces llamada teología negativa, este pensamiento sostiene que todos nuestros nombres sobre Dios son inadecuados. Ya que nunca podemos nombrar al incognoscible e innombrable, la única manera de describir a Dios es por lo que Dios no es. Imágenes o nombres como señor, juez, pastor, consolador, o castigador de los malvados son inadecuados, sólo algo de la inmensa grandeza de Dios. La llama que consume y la furiosa tormenta, en este pasaje, son una reminiscencia de la aparición de Dios a Moisés en la zarza ardiente en Éxodo 3. Estas imágenes, junto con el torbellino en el pasaje de hoy del Segundo Libro de los Reyes, se consideran imágenes apofáticas de Dios.

Con su grupo de estudio bíblico, haga una lista de todos los nombres e imágenes de Dios que usted puede pensar de las Escrituras. Agregue todos los nombres e imágenes que pueda, de su experiencia o imaginación. ¿De qué manera estos nombres describen a Dios? ¿De qué manera no logran describir a Dios? ¿Cuál de sus imágenes son concretas (llamadas catafáticas en la terminología teológica)? ¿Cuáles de sus imágenes son apofáticas?

2 Corintios 4:3-6

En la segunda carta a los corintios, el apóstol Pablo está defendiendo su autoridad como apóstol y líder de la iglesia de Corinto en contra de un nuevo grupo de misioneros que ha llevado a algunos miembros de la iglesia a rechazar el liderazgo y el mensaje de Pablo. Cuando Pablo describe el evangelio como “velado”, se está refiriendo al velo que cubría el rostro radiante de Moisés cuando trajo el pacto de Dios al pueblo de Israel en el Éxodo 34:33. Antes, en la segunda carta a los corintios, Pablo ha hablado de su audacia como predicador de la palabra de Dios, lo que contrasta con el propio Moisés que se cubrió el rostro. Pablo afirma su fuerte mensaje y estilo de liderazgo como un verdadero apóstol de Jesucristo. Utilizando imágenes de luz, Pablo es directo e inequívoco en su afirmación de que la gloria de Dios brilla a través del evangelio de Jesucristo.

¿En qué manera la imagen de la luz como metáfora para la enseñanza de Dios, se asemeja a las imágenes de la tempestad, la llama que consume y la tormenta en la lección de hoy del 2 libro de los Reyes y el Salmo 50?

¿Conecta Pablo a Jesús con Moisés y Elías? ¿Cómo? ¿Se conecta a sí mismo con la línea de los profetas?

¿Qué “dios de este mundo” puede cegarnos para ver las buenas nuevas de Jesucristo como las predicó el apóstol Pablo?

Marcos 9:2-9

En el relato de la Transfiguración, Marcos describe una experiencia mística. Imagínense el terror de Pedro, Santiago y Juan, al tratar de dar sentido a una experiencia que es incognoscible e inexplicable. Marcos vincula claramente a Jesús con Moisés y Elías, esos profetas que están en la presencia de Dios y pueden comunicar la palabra de Dios. Es interesante notar que el evangelio de Marcos no incluye una aparición de Jesús cuando se descubre que la tumba estaba vacía, por lo que algunos estudiosos consideran la transfiguración como una aparición de la resurrección. La voz de Dios desde la nube y la medida cautelar de no decir nada a nadie sobre lo que han visto se hace eco del pasaje del ascenso del Elías al cielo del Segundo Libro de los Reyes que antes hemos escuchado hoy. La fidelidad de Dios es un tema de la narración; Dios nunca ha dejado al pueblo de Dios sin un profeta para guiarlos, sin ayuda ni esperanza.

¿Alguna vez ha tenido usted una experiencia mística cuando se encuentra en la presencia de Dios? ¿Puede describir la experiencia? ¿Tenía miedo? ¿Pensó en algún relato bíblico, en profetas o metáforas? ¿O su experiencia superó toda descripción?

Una interpretación de la transfiguración es que es un vislumbre del final de los tiempos, una promesa de un modo de vida que no podemos imaginar, que no es visible a nuestros ojos orientados a la tierra. ¿Cómo se imagina el reino de Dios? ¿Qué vislumbres ha tenido de la forma en que el reino de Dios no es comparable a nada en nuestra experiencia humana? ¿Qué características del reino de Dios se pueden comparar a la vida terrenal? ¿Cómo?

¿Cómo marca este pasaje un momento de cambio del tiempo litúrgico de la Epifanía, con el énfasis en los milagros y la buena noticia del reino de Dios, y el tiempo de Cuaresma, con su énfasis en el viaje de Jesús al sufrimiento y la cruz?