Estudio de la Biblia. 3 Cuaresma (B).

8 de marzo de 2015

Christine Havens, Seminario del Suroeste.

“Y encontró en el templo a los vendedores de novillos, ovejas y palomas, y a los que estaban sentados en los puestos donde se le cambiaba el dinero a la gente. Al verlo, Jesús tomó unas cuerdas, se hizo un látigo y los echó a todos del templo, junto con sus ovejas y sus novillos. A los que cambiaban dinero les arrojó las monedas al suelo y les volcó las mesas. A los vendedores de palomas les dijo: ‘¡Saquen esto de aquí! ¡No hagan un mercado de la casa de mi Padre!’” (Juan 2:14-16).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Éxodo 20:1-17; Salmo 19; 1 Corintios 1:18-25; Juan 2:13-22.

Éxodo 20:1-17

La lectura de esta semana del Antiguo Testamento es la primera instancia en la narración del éxodo de los israelitas de Egipto, en la que aparece el Decálogo (los Diez Mandamientos). Aparece de nuevo en Éxodo 34, inmediatamente después de la creación del becerro de oro, Moisés lleva consigo las tabletas de piedra cuando baja de la montaña.

En este relato, el pueblo está al tanto de la voz de Dios, está presente ante el trueno y el sonido de las trompetas que anuncian la venida del Señor; Moisés trae a la gente a que conozcan a Dios (versículos 17-20). Después de que Dios ha pronunciado las ordenanzas, que podría ser una palabra más apropiada que “mandamientos”, el pueblo decide que quiere a Moisés para actuar como mediador entre ellos y el Señor (versículos 18-19), ya que el contacto directo con Dios y con su voz es demasiado impresionante, demasiado abrumador. La señal fue a la vez un don y una prueba diseñada para ayudarles a alejarse del pecado.

El Decálogo no es un hecho cotidiano en nuestra liturgia; aparece como una apertura opcional en la Liturgia de la Palabra en el Libro de Oración Común (p. 272). ¿Cuándo fue la última vez que recitó el Decálogo? ¿Tal vez, como parte de la liturgia el primer domingo de cuaresma?

Éxodo no narra ninguna respuesta del pueblo cuando oyen las palabras de Dios; ¿considera el Decálogo una conversación? ¿Por qué o por qué no?

El Libro de Oración Común añade una respuesta del pueblo (p 272); léala y discuta si esto cambia los “mandamientos”.

Salmo 19

El salmo 19 parece ser una obra de contrastes, dos piezas discretas, según algunos estudiosos. Los primeros seis versículos se etiquetan como un himno al sol; el resto de los versos está dedicado a la tora (que no sólo significa “ley”, sino también “instrucción” y “aprendizaje”), y que no tienen conexión clara con el principio.

¿Alguna vez ha leído uno de los sonetos de Shakespeare? Estas son las primeras líneas de soneto 116, uno de los más familiares, y con frecuencia se utiliza en las bodas:

Que la unión de las almas sinceras
no admita impedimentos. No es amor el amor
que se altera al enfrentar la alteración,
o flaquea cuando el que parte se aleja.
¡Oh, no! Es un faro eternamente fijo,
que enfrenta las tempestades y nunca es derribado;
es la estrella para todo barco a la deriva,
de valor incalculable, aunque su altura se calcule.
No es bufón del tiempo el amor, aunque mejillas y labios sonrosados
bajo el ámbito de la hoz caigan
el amor no se altera con sus breves horas y semanas,
antes todo lo resiste hasta el final de los tiempos.
Si esto es un error, y se me puede probar,
yo nunca escribí nada, ni hombre nunca amó.

Una característica del soneto de Shakespeare es que las dos últimas líneas (el pareado) toman un giro inesperado de los primeros versos.

Lea el salmo y luego lea el soneto; considere la forma de cada uno. ¿Cómo son los dos similares en forma? ¿Hay un giro en el salmo? Si es así, ¿de dónde viene y por qué podría escritor del salmo utilizar tal vuelta?

Vuelva a leer la lectura de hoy del Antiguo Testamento. ¿Comparte el Decálogo algo con el salmo 19? Si es así, ¿qué?

1 Corintios 1:18-25

Mi iglesia está situada al borde del campus de la Universidad de Texas. Este año, celebramos el carnaval con una fiesta en el jardín, con una banda zydeco tocando al vivo. Me ofrecí a entregar cuentas a los estudiantes y a otros que pasaban, invitándolos a no sólo recibir las cenizas con nosotros al día siguiente, sino a venir y unirse a nosotros para recibir gratis, sin condiciones, gumbo casero y salchichas a la parrilla.

Soy un pazguato, pero al igual que a muchos, me preocupa hacer un tonto de mí mismo, siendo considerado raro, y por lo tanto ser condenado al ostracismo debido a esa percepción. Sin embargo, no dejé pasar la oportunidad de vestir ropa de color verde, oro y púrpura, y ponerme una chaqueta a rayas, decorada con lunas y estrellas.

Cuando comencé a preguntar a la gente que pasaba si querían algunas cuentas, yo estaba tranquila y quieta, pero a medida que avanzaba la tarde, comencé a bailar con la música, a saludar a los coches que pasaban y a los del lado opuesto de la calle, deleitándome en alegría cuando la gente sonreía, a pesar de que algunas de esas sonrisas eran del tipo de sonrisa: “me da vergüenza por ti”. Y muchos transeúntes cruzaban la calle o deliberadamente no se desvinculaban de sus teléfonos celulares. Repartí cuentas durante tres horas y me sentía más eufórica con el paso del tiempo; no me daban miedo las locuras que hacía cuando la comunidad momentánea pasaba y desaparecía. Los que se consideraban “sabios”, que consideraban a los que creíamos ser “tontos”, perdían algo precioso.

Y así, en medio de la temporada solemne de la Cuaresma, cuando leemos las palabras de Pablo acerca de la sabiduría humana y la sabiduría de Dios, pregúntese: “¿Dónde está la locura de la cruz en mi vida?”

Juan 2:13-22

El evangelio de hoy presenta la versión de Juan de la interacción de Jesús con los cambistas y vendedores de sacrificio en el Templo de Jerusalén. A diferencia de los tres evangelios sinópticos, la cristología de Juan coloca el evento temprano en la narrativa, justo después de las bodas de Caná, donde Jesús realiza la transformación del agua en vino, es la primera señal.

Acciones celosas de Jesús provocan a los judíos presentes a pedir una señal “para hacer esto”. En otras palabras ¡qué es lo que le da autoridad? ¿Están buscando una señal milagrosa? ¿Habrán oído hablar de sus obras en Caná?

¿Es sabio o tonto buscar signos como prueba, como una razón para creer, para tener fe en Dios o en Jesús? Usted podría considerar esta una pregunta tonta, pero piense en su propio camino espiritual. ¿Hubo un momento, o una vez en su vida, cuando se dio la vuelta, cuando dudó? ¿Por qué regresó a Dios? ¿Una experiencia física? ¿Algo que vio? ¿Palabras de las Escrituras? ¿Algo que escuchó?

Comments

  1. He aprendido mucho sobre del éxodo de los israelitas de Egipto. Gracias, muchas bendiciones

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