Estudio de la Biblia. 2 Cuaresma (B).

1 de marzo de 2015

Jessie Gutgsell, Seminario Teológico de Berkeley de Yale.

“Jesús comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre tendría que sufrir mucho, y que sería rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Les dijo que lo iban a matar, pero que resucitaría a los tres días. Esto se lo advirtió claramente. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús se volvió, miró a los discípulos y reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Apártate de mí, Satanás! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres’” (Marcos 8:31-33).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Génesis 17:1-7, 15-16; Salmo 22:23-31; Romanos 4:13-25; Marcos 8:31-38.

Génesis 17:1-7, 15-16

Esta historia de Dios dando a Abrahán el pacto es la segunda vez que los lectores escuchan este mismo proceso de concesión del pacto. El primer relato del pacto de Abrahán se encuentra en el capítulo 15 del Génesis. Los estudiosos determinaron que estas dos narraciones son de dos fuentes diferentes de la Biblia hebrea (las fuentes J y P, respectivamente). Esta duplicación es común en el Antiguo Testamento. (Por ejemplo, vea la historia de la creación, y Noé y el Arca). En este caso, tanto el capítulo 15 del Génesis como el 17 están de acuerdo en el marco general de la historia, pero discuten sobre algunos detalles.

El pacto de Abrahán es el segundo de los grandes pactos que Dios da en el Antiguo Testamento. El primero es el pacto con Noé (Génesis 9), y seguirá el pacto de Moisés en el Sinaí, con la entrega de los Diez Mandamientos (comenzando en el capítulo 19 del Éxodo). Todos estos pactos tienen signos diferentes que obligan a cumplirlos, y van destinados a diferentes personas. El pacto de Abrahán, en el pasaje de hoy, promete que todos los que bendigan a Abrahán serán bendecidos y recibirán el don de la tierra prometida. La señal del pacto es el cambio de los nombres de Abrahán y Sara, y también la circuncisión. En el relato del pacto del capítulo 17 del Génesis, al lector se le dice que el pacto será eterno (17: 7). Sin embargo, esto no quiere decir que Abrahán y las generaciones venideras no tengan trabajo que hacer. Esto implica una de las muchas paradojas de la fe: a Abrahán se le da una promesa eterna, no condicionada, pero aún tiene responsabilidades.

Algunas notas importantes acerca de este pacto, en particular, son que Dios inicia el pacto. No sólo eso, los estudiosos han determinado que, sobre la base de la estructura del pacto, Dios es el que en realidad está vinculado por este pacto, no Abrahán. De esta manera, casi parece como si Dios es el que está tomando el riesgo de iniciar esta promesa con Abrahán. ¡Verdaderamente este es un humillante pensamiento!

Tenga en cuenta los pactos que ha hecho en su vida (el del bautismo, el del matrimonio, el de la ordinación, etc.). ¿Quién inició esos pactos? ¿Qué trabajo hace usted para nutrir y respetar esos pactos?

¿Ha habido alguna vez un momento en su vida cuando le ha sucedido algo tan profundo que pudo haber sido (o fue) marcado con un cambio de su nombre de pila? Imagine lo que debe haber sido para Abrahán y Sara el que cambiaran sus nombres, especialmente en la vejez.

Salmo 22:22-30

Al leer la parte asignada del salmo de hoy, fácilmente se puede pensar: “Oh, esto es sólo otro bonito salmo sobre la alabanza”. Se puede leer como un salmo bastante típico, nada fuera de lo común. Sin embargo, lo que hace que este salmo sea extraordinario, es el verlo en el contexto de todo el salmo, no sólo en los versículos 22-30.

El primer verso del salmo 22 es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Estas son las palabras que Jesús pronuncia en la cruz en Mateo y Marcos. Justo antes del punto donde nuestro salmo de hoy comienza, nos encontramos con los versos: “Echaron suertes sobre mi ropa” (22:18): “Pero tú, Señor, ¡no te quedes lejos!” (22:19).

Lea a la sombra de los versículos 1-21, la porción asignada del salmo de hoy casi explota con significado y alabanza. Es mucho más intenso ofrecer una expresión tan contundente de alabanza, basada firmemente en una comunidad, dado el contexto de lo que sucedió antes. Como el Comentario de la Biblia de la Nueva Interpretación indica, este salmo articula efectivamente el significado tanto de la cruz (“Dios mío, Dios mío…”) como de la resurrección (“Que sus corazones vivan para siempre”, v. 26).

Reflexione en un momento en su vida en el que usted experimentó profundo dolor, decepción o pena. Tal vez ese momento sea ahora. ¿Ha sido capaz de experimentar y expresar la alegría y la esperanza de aquellos tiempos? Tal vez este salmo pueda servir de modelo para este tipo de alabanza.

La lectura de este salmo, en su contexto más amplio, cambia por completo la interpretación del salmo. ¿Qué es lo que debe considerar en su vida en todo su contexto? ¿Qué está perdiendo por no mirar al panorama completo? Esto podría ser una relación personal, una situación en el trabajo, un problema en su vida de fe o algo más.

Romanos 4:13-25

Este denso pasaje de la carta de Pablo a los romanos está en conversación directa con nuestra lectura del Antiguo Testamento de hoy. Pablo enfatiza aquí que todos somos hijos de Abrahán y Sara (versículo 16), por lo que el pacto está así disponible para judíos y gentiles.

Un tema importante de este pasaje es la importancia de un determinado tipo de fe (la fe de Abrahán), sobre el cumplimiento estricto de la Ley. (Vea el versículo 15, por ejemplo). Este es el tipo de argumento que Martin Lutero usó en la Reforma cuando estaba argumentando en contra de la noción católica de obras-justicia.

Pablo insiste en una imitación estricta de la fe de Abrahán. ¿Qué es lo que más caracterizó la fe de Abrahán? Fue su confianza, como se puede ver en el versículo 20. Abrahán era un hombre viejo “ya tan bueno como muerto” (versículo 19), pero permaneció confiando en Dios.

Todo esto, nuestra paternidad con Abrahán y Sara y la fuerte necesidad de confiar en lugar del estricto apego a la ley, se une y completa con una fe en Cristo (versículos 23-25). Todos tenemos un papel que jugar en esta gran historia de la salvación.

¿Cuánto acentúa usted la confianza en su vida de fe? ¿Qué obtiene con ello o le gustaría conseguir? ¿Cómo puede usted tener la confianza de Abrahán y Sara?

¿Cuándo es la última vez que consideró lo que sería el vivir más centrado en su vida de fe que en el cumplimiento estricto de la ley y de las reglas? Incluso si usted no sigue la Torá, ¿qué otras partes de nuestra sociedad permiten que guíen sus decisiones y su vida? ¿Cómo puede vivir una vida más orientada por su fe?

Marcos 8:31-38

Esta predicción de la pasión es uno de los pasajes más importantes de todo el evangelio de Marcos. La misma historia también aparece en Mateo, pero en Marcos sirve para solidificar algunos temas principales del mensaje de Marcos. Marcos enfatiza que Jesús debe ser el Hijo del Hombre que ha de padecer (versículo 31). Fundamentalmente, sin embargo, Marcos no ve este sufrimiento como una actividad de espectador para los seguidores de Jesús. Más bien, como las palabras desafiantes de los versículos 35-38 dicen, los seguidores de Jesús deben también hacer sacrificios y sufrir. Jesús añade al final que sus seguidores no deben avergonzarse de su fe o del Hijo del hombre, o de lo contrario se avergonzarán cuando el Hijo del Hombre regrese a la tierra.

El Jesús presentado en este pasaje, a menudo no es el Jesús con el que el pueblo se siente más cómodo. Es contundente, hablando abiertamente (versículo 32), y es duro con Pedro después de la reprimenda que Pedro le hace (versículo 33). Mientras que Mateo también incluye esta historia, el lenguaje y las acciones de Jesús aquí, son especialmente característicos del evangelio de Marcos. Marcos era conocido por presentar un Jesús menos “tierno” que como a muchos les gustaría encontrar. Con todo, esta predicción de la pasión interpelaba a la gente de la época de Jesús, y continúa hoy desafiando a los lectores modernos de una manera incómoda.

¿Cuál es su reacción a las acciones y palabras de Jesús en este pasaje? ¿Es esta una imagen familiar del Jesús que le han enseñado en su vida de fe?

Vuelva a leer el versículo 38. ¿Alguna vez se ha sentido avergonzado de su fe y la ha escondido de sus amigos o familiares? ¿Por qué lo hizo? ¿Está usted buscando fortalecer su fe y relaciones para que esto no vuelva a suceder?

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