Estudio de la Biblia. 4 Epifanía (B).

1 de febrero de 2015

Susan Butterworth, Seminario Episcopal.

“En la sinagoga del pueblo había un hombre que tenía un espíritu impuro, el cual gritó: ‘¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco, y sé que eres el Santo de Dios’. Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole: ‘¡Cállate y deja a este hombre!’ El espíritu impuro hizo que al hombre le diera un ataque, y gritando con gran fuerza salió de él” (Marcos 1:23-26).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Deuteronomio 18:15-20; Salmo 111; 1 Corintios 8:1-13; Marcos 1:21-28.

Deuteronomio 18:15-20

Este paso define la naturaleza de un verdadero profeta. Un profeta es un regalo de Dios. Un verdadero profeta está obligado a decir la verdad de Dios – buena o mala – y debe ser escuchada y atendida por el pueblo de Dios. Un verdadero profeta no puede hablar en nombre de otros dioses, ni hablar en nombre de Dios lo que Dios no ha mandado. En este sermón al pueblo de Israel, Moisés informa de la promesa de Dios de conseguir un profeta como él mismo, entre su propia gente. Los cristianos han interpretado de siempre que Jesús es ese profeta – el “uno como yo de entre su propia gente” – como se evidencia en la fuerte identificación de Jesús con Moisés en el evangelio de Mateo. En Hechos 3: 22-23 ff, Pedro recuerda esta promesa a la congregación de Jerusalén, nombrando específicamente a Jesús como el profeta nombrado y Mesías. También recuerda a la congregación sus raíces como pueblo de Israel: “Ustedes son los descendientes de los profetas y del pacto que Dios le dio a sus antepasados” (Hechos 3: 25).

¿En nombre de qué otros dioses podría hablar un falso profeta? ¿Cómo podemos distinguir entre los mandamientos de Dios y lo que Dios no mandó?

¿Se le ocurren algunos profetas de nuestros tiempos? ¿Alguien que usted conoce o alguien que ha encontrado en los libros, las noticias, los medios de comunicación social?

¿Cómo la descripción de un verdadero frente falso profeta se aplica a las calificaciones y confiabilidad de nuestra comunidad y líderes religiosos?

Salmo 111

Imagine este salmo como una respuesta a la extracto del sermón de Moisés que leemos en el pasaje de hoy del Deuteronomio. El pueblo reunido responde como una congregación con gracias y alabanza a Dios. En los primeros versículos, la gente está agradecida por el trabajo y las obras de Dios, y por el don de estudiar la palabra de Dios. En este día, están especialmente agradecidos por la alianza de Dios con ellos, por la justicia y la firmeza de los mandamientos de Dios, y por el cumplimiento de las promesas de Dios. Por último, están siempre conscientes de la eternidad de Dios. La justicia y la alabanza de Dios permanecen para siempre.

¿Cómo al leer y meditar sobre este salmo se conectan los adoradores de aquí y ahora con los adoradores que podrían haber escuchado a Moisés cuando habló en la antigüedad?

1 Corintios 8:1-13

Este pasaje de la primera carta a los corintios ofrece una visión fascinante de la comunidad cristiana de Pablo del siglo primero. Los primeros cristianos eran judíos seguidores de Jesús. En la mayoría de los casos, siguieron la ley judía. Era una costumbre judía el abstenerse de comer la carne que se vende en el mercado, debido a la posibilidad de que se hubiera utilizado en el sacrificio pagano. La misión de Pablo era llevar la Buena Nueva de Cristo a los gentiles.

Esta no es la única vez que se dirige en sus cartas sobre si un gentil (pagano o griego) debe o no ajustarse a las prácticas judías con el fin de formar parte de la comunidad de los seguidores de Jesús. Pablo dice que los que poseen el conocimiento de la salvación de Cristo entienden que los alimentos no influyen en la relación de uno con Dios. Sin embargo, lo mejor es no causar molestias a los que se sienten ofendidos por comer lo sacrificado a los ídolos. Así que no pecar contra Cristo hiriendo las conciencias de los demás. Más adelante en la carta (1 Corintios 10:32) Pablo es muy específico en su instrucción a su comunidad mixta de judíos y gentiles: no ofendan a los creyentes judíos por lo que comen.

¿Qué le dice este pasaje acerca de las leyes dietéticas, el respeto y la tolerancia religiosa? ¿Hay ejemplos específicos en su comunidad universitaria, lugar de trabajo o en la comunidad interreligiosa que se apliquen a esta discusión?

¿Cree usted que Pablo está defendiendo una tolerancia inclusive dentro de la comunidad cristiana de Corinto? ¿Por qué o por qué no? ¿Cuáles son las implicaciones para las relaciones multiculturales y relaciones interreligiosas de hoy?

Marcos 1:21-28

El pasaje de hoy de Marcos regresa a la cuestión planteada en el Deuteronomio 18: 15-20: ¿Cómo podemos reconocer a un verdadero profeta? Cuando la gente se reunió en la sinagoga de Cafarnaúm reacciona con sorpresa y asombro ante la enseñanza de Jesús, el espíritu inmundo lo reconoce de inmediato: “Yo sé quién eres: el Santo de Dios”. El título Santo de Dios es una referencia al profeta y sanador Eliseo (2 Reyes 4: 9). Fiel a su estilo como uno que trabaja y enseña en la tradición de los profetas más honrados del pueblo judío, Jesús tiene autoridad para dirigir el poder del reino de Dios contra el poder del mal. “¡Cállate y sal de él!” Jesús manda, y el espíritu obedece. Mientras que los escribas dependen de su conocimiento de la Torá y de la tradición para tener autoridad, Jesús predica y cura con la autoridad de un enviado de Dios. A medida que su fama se extendió por toda Galilea, podría la gente preguntarse: ¿Es este el profeta de entre ellos que Dios prometió en su pacto con el pueblo de Israel?

Imagínese una conversación entre dos testigos de los eventos de este día en la sinagoga. Uno se sorprende y maravilla: ¡Sin duda este es el profeta prometido por Dios en el Deuteronomio! El otro es un escéptico y advierte en contra de ser engañados por los curanderos y falsos profetas. Trate de dramatizar o debatir entre estos dos puntos de vista.

¿Cuál es la relación entre la autoridad en la enseñanza y el poder de exorcizar? ¿Por qué cree que el evangelista Marcos optó por introducir el ministerio público de Jesús con historias de sanación y exorcismo?

Trate de traer esta historia de curación al siglo 21. ¿Qué demonios tendría que expulsar un profeta? ¿Cómo podría la Buena Nueva del reino de Dios tener poder sobre esos demonios?

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