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Estudio de la Biblia. 3 Adviento (B).

14 de diciembre de 2014

Susan Butterworth, Seminario Episcopal

“Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él” (Mateo 11:11).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 61:1-4, 8-11; Cántico 3 o Cántico 15; 1 Tesalonicenses 5:16-24; Juan 1:6-8; 19-28

Isaías 61:1-4, 8-11

En este pasaje del Tercer Isaías, los exiliados han regresado de Babilonia. Su tarea es la de reconstruir la ciudad: la creación de una nueva Jerusalén. El tema es la transformación. Las connotaciones mesiánicas y el mensaje del evangelio son inconfundibles en este tercer domingo de Adviento cuando nos regocijamos en la esperanza de que Dios entra en el mundo en forma humana para transformar y salvar al pueblo de Dios. El ungido anuncia la llegada de una nueva era: el reino de Dios en la tierra, o en palabras de san Agustín de Hipona: “la ciudad de Dios”. El mensaje del evangelio que abarca la misión se anunció: (1) para dar la buenas nuevas a los oprimidos, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberar a los prisioneros; (2) para proclamar el año de gracia del Señor, y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los afligidos; (3) para proveer a los que lloran en Sion.

El profeta / poeta describe la obra transformadora del ungido en vívida metáfora: para dar al pueblo de Sión una corona en vez de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, un manto de alegría en lugar de un espíritu angustiado. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria. Tómese unos minutos con un lápiz y papel, o materiales de dibujo, para describir algunos detalles concretos sobre cómo se imagina la nueva Jerusalén, la ciudad de Dios.

En un solo versículo, el profeta habla de cómo Dios ama la justicia, y hará un pacto eterno con el pueblo de Dios. ¿Cuáles son algunos de los elementos ideales de un pacto, y cómo podrían consolidar la justicia? ¿Puede el trabajo de la ciudad de Dios o el de la ciudad terrena crear tal pacto?

Cántico 3: La Canción de María

En su canción, María se hace eco de Isaías 61:10: “Me gozaré en el Señor, todo mi ser se alegrará en mi Dios”. Al igual que Isaías, María es un profeta-siervo, una sierva del Señor que profetiza: “He aquí que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada”. El tercer domingo de Adviento es tradicionalmente llamado domingo de Gaudete, el día de regocijo. Es posible que la joven María, al conocer la noticia de que iba a tener el santo niño Jesús, tuviera dudas. En cambio, se regocija y alaba a Dios en los términos más elocuentes. María es transformada por el Espíritu Santo. Acepta la llamada de Dios con gracia y coraje.

María no es la única mujer en la Biblia que es llamada a dar testimonio de la obra de Dios. Lea la Canción de Miriam en el libro del Éxodo y el Cantar de Hannah en el Primer Libro de Samuel. ¿Qué tienen las canciones de las tres de las mujeres en común? ¿En qué se diferencian?

En el pasaje del primer capítulo de Lucas que precede a este cántico, María y su prima Isabel se encuentran. El niño en el vientre de Isabel salta de alegría cuando reconoce a la madre de su Señor. Trate de escribir un cántico de Isabel, ya sea por su cuenta o como trabajo en colaboración con su grupo de estudio bíblico.

Describa una experiencia de cuándo se sintió llamado. ¿Cómo ha sido transformado por el Espíritu Santo?

1 Tesalonicenses 5:16-24

La primera comunidad cristiana de Tesalónica estaba esperando la segunda venida de Cristo, la escatología, el regreso de Dios en gloria para reinar en la tierra. En su carta a la comunidad, Pablo menciona la obra del Espíritu en medio de la vida. El Espíritu despierta y sostiene la alegría, la oración y la acción de gracias. Aquí hay otra llamada a la transformación radical: regocijémonos siempre, oremos sin cesar, aferrémonos a lo que es bueno, abstengámonos de toda forma de mal. Pablo sugiere cómo deben vivir los creyentes mientras esperan el regreso de Cristo, una manera de vivir en comunidad y en relación correcta con Dios.

Con la mejor de las intenciones sobre orar con más frecuencia, es fácil dejar caer la oración a la parte inferior de la lista de tareas pendientes, dejarla a un lado hasta que haya más tiempo. Comparta algunos consejos sobre orar sin cesar que han funcionado para usted. Por ejemplo, me gusta orar en el coche o en el tren mientras voy a la escuela. Tal vez le gustaría recibir una oración diaria en su buzón de correo electrónico. ¿Hay formas de conectarse con una comunidad de oración?

Los tesalonicenses estaban preocupados por lo que pasaría a sus seres queridos que habían muerto mientras esperaban la venida de Cristo. En el capítulo anterior de la primera carta a los tesalonicenses, Pablo ha asegurado a la comunidad que los muertos resucitarán para comparecer ante Dios en el último día, y que los vivos se elevarán para reunirse con ellos. Las fiestas de Navidad pueden ser especialmente difíciles para aquellos que han perdido a sus seres queridos. ¿Cómo podrían las palabras de Pablo consolar con los que lloran?

Juan 1:6-8, 19-28

Este pasaje del Evangelio de Juan recuerda el del primer capítulo de Lucas, cuando el infante Juan el Bautista reconoció al niño Jesús en el vientre de María, y saltó de alegría. Ese mismo niño es ahora el hombre enviado por Dios para dar testimonio de la luz. Este pasaje también se refiere, de nuevo, a las palabras del profeta Isaías. Juan el Bautista, como Isaías y María, es un profeta-siervo, el encargado de “enderezar el camino del Señor”, la facultad de hablar y actuar de manera que trae esperanza, consuelo y alegría al pueblo de Israel. Hay un tema de reconocimiento y de Cristo-entre-nosotros en este pasaje cuando Juan dice: “Entre vosotros está uno a quien vosotros no conocéis”. Además, Juan dice: “Yo bautizo con agua”. El que viene después de él, aquel cuya sandalia que no es digno de desatar, bautiza con el Espíritu Santo, el agua de la vida, la salvación.

Piense en un momento en el que usted ha reconocido – o fallado en reconocer – el espíritu de Dios que brilla en un ser humano. Comparta sus historias. ¿Qué palabras se pueden utilizar para describir la sensación del encuentro?

El bautismo es una forma de unción. ¿Qué significa para usted, que el Hijo de Dios fue ungido por un ser humano, un hombre de medios y comportamiento humildes? ¿Cuál es la conexión entre la humildad y la voz de uno que clama en el desierto?

Mire a Isaías 40: 1-11, el pasaje a que Juan se refiere cuando dice: “Yo soy la voz que clama en el desierto”. ¿Cómo ese pasaje profundiza y enriquece su comprensión de la escena de Juan bautizando en Betania?

Estudio de la Biblia. 2 Adviento (B).

7 de diciembre de 2014

Jessie Gutgsell, Seminario Teológico de Berkeley de Yale.

“Yo los he bautizado a ustedes con agua; pero él los bautizará con el Espíritu Santo.” (Marcos 1:8)

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 40:1-11; Salmo 85;1-2, 8-13; 2 Pedro 3:8-13; Marcos 1:1-8

Isaías 40:1-11

El libro de Isaías es uno de los libros proféticos más conocidos y queridos del Antiguo Testamento. Los estudiosos tienden a reconocer cuatro divisiones principales en el libro: Primer Isaías (cap. 1-39), Segundo Isaías (cap. 40-56), Tercer Isaías (cap. 56-66), y el Apocalipsis de Isaías (cap. 24-27). La lectura de hoy está tomada del inicio de Segundo Isaías. Se cree que esta sección del libro fue escrita mientras el pueblo de Jerusalén estaba exiliado en Babilonia. El principal objetivo de la sección es el retorno de la gente del exilio a Jerusalén bajo el rey persa Ciro. El pasaje de hoy, a menudo asociado con el icónico Mesías de Handel, trata directamente con la pregunta “¿cuál será el papel de la comunidad al regreso del exilio?” La comunidad que regresa del exilio está llamada a ser agente activa, confortadora. El pueblo reconoce plenamente la caída de Jerusalén y el exilio como un gran fracaso. Pero, y esto es importante, que nunca fueron abandonados por Dios en el proceso. Fueron al exilio, han “servido los términos” y “pagado las sanciones”. Ahora es el momento de volver a casa.

Un tema importante de la comunidad del Segundo Isaías es la idea de recrear lo viejo para hacer algo nuevo, una nueva creación, un nuevo Israel, etc. Versículos 3 y 4 (más adelante citados en los evangelios) y evocan una imagen de un nuevo éxodo. Pero esta vez el éxodo será más fácil, los valles serán levantados, las montañas aplanadas, y así sucesivamente. Esta vez, el viaje será más recto y más fácil.

El versículo 6 ilustra la lucha de la comunidad para seguir adelante en su regreso a Jerusalén, su nuevo éxodo. Una voz en el desierto manda gritar, pero “¿qué voy a gritar?”, responde la voz. La respuesta, es una frase con frecuencia oída en la Escritura, y es que el pueblo desaparecerá y se desvanecerá, pero la Palabra del Señor permanece para siempre (v. 8). Por lo tanto, la tarea de la gente es confiar en Dios, regresar a casa, y difundir la Palabra del Señor desde las cimas de las montañas, para que Jerusalén sea un faro para todos.

Les invito a que encuentren una grabación del oratorio de Handel que cita estas frases y descansen en la profunda y rica tradición de la música y de la religión que hemos recibido. A medida que se hunden en la música y en estas palabras les invito a que permitan que la idea reconfortante de Dios le rodee.

La comunidad del Segundo Isaías se estaba preparando para un viaje largo, un viaje a casa. Reflexione sobre sus propios viajes de volver a casa durante la vida. ¿Es su casa un lugar donde puede ir? ¿Un lugar al que quiere ir o que quiere evitar? ¿Qué le fortalece en este viaje literal o metafórico? Mientras se prepara para entrar en la estación de Navidad, una estación llena de recuerdos y experiencias de casa, les invito a que recuerden las palabras de Isaías: “La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra del Señor permanece para siempre”.

Salmo 85:1-2, 8-13

La Biblia está llena de imágenes, poesía, y prosa sobre la gente y su relación con la tierra. Este salmo menciona a menudo la tierra, diciendo que es de Dios, como en el versículo 1, y luego exhortando a que la gloria de Dios “habitará en nuestra tierra” (v. 10). Un aumento en la cosecha sería una señal de que Dios verdaderamente había bendecido la tierra (v. 12). Por lo tanto, para la gente de la época cuando los salmos fueron escritos, y de hecho para nosotros hoy, la tierra está ligada integralmente a nuestra relación con Dios. Cuando la gente vuelve sus corazones a Dios, y cuando el amor y la fidelidad se encuentran, entonces: “La verdad brota de la tierra, la justicia se asoma desde el cielo” (v. 10-11). Incluso la tierra y los cielos se unirán a nosotros en un canto de fe y alabanza.

¿De qué manera trataría a la tierra si viera que le pertenece a Dios? ¿Cómo la trataría si viera a la tierra como compañera en la obra de alabar a Dios?

Este salmo está lleno de palabras de uso frecuente como “fidelidad” y “justicia”. ¿Cómo definiría estas palabras en su propio idioma, no en el lenguaje de la iglesia? Trate de describir estas palabras en términos de sus cinco sentidos. ¿Cuál sería el sabor de la fidelidad? ¿Qué apariencia tendría? ¿Cómo podría sentirse? Etcétera.

2 Pedro 3:8-15a

La segunda epístola de Pedro es uno de los libros más cortos de la Biblia, se centra en las responsabilidades de los cristianos mientras esperan los últimos tiempos. El apóstol Pedro, probablemente el nombre y el autor, está preocupado por el obrar de los cristianos mientras esperan la segunda venida. Los primeros cristianos comprensiblemente pensaban que Cristo vendría inminentemente, “como un ladrón en la noche”, pero tuvieron que ajustar su mensaje cuando se dieron cuenta de que la venida de Cristo tal vez no fuera tan inminente.

La segunda carta de Pedro se hace eco de un tema que hemos escuchado en la comunidad del Segundo Isaías, cuando anticipa un “cielo nuevo” y una “nueva tierra”. Pero mientras el pueblo y las iglesias esperan esta novedad, Pedro les exhorta a vivir una vida de integridad, sin “mancha ni culpa”. Pedro hace hincapié en la importancia de tener paciencia en el camino cristiano. Pedro probablemente escribió este libro un poco antes de su martirio, lo que añade un nivel de dramatismo a su mensaje, por lo que es algo así como la última voluntad y testamento. La segunda carta de Pedro cita extensamente Judas, lo que probablemente apunta a Judas como una fuente importante de la epístola.

En 3: 8 Pedro habla de la diferente manera en que Dios ve al tiempo. Pedro insiste en que el tiempo es diferente para Dios y que, en última instancia, Dios es paciente y quiere que nosotros crezcamos y nos desarrollemos. ¿En qué ha sido Dios paciente en la vida de usted? ¿Qué necesita seguir desarrollando dentro de usted mismo y de su vida cristiana?

En el versículo 14 Pedro pide a los cristianos que vivan “sin mancha ni culpa” mientras esperan el fin de los tiempos. ¿Qué es lo que en su vida podría aparecer como una “mancha o culpa”? ¿Qué prácticas espirituales podrían “limpiar” esas manchas y culpas?

Marcos 1:1-8

La mayoría de los estudiosos consideran que el evangelio de Marcos fue el primer evangelio escrito, y, posteriormente, fue la fuente de los evangelios de Mateo y de Lucas. Cabe destacar que el evangelio de Marcos no comienza con una narración del nacimiento, sino con el anuncio de la introducción de Juan el Bautista. Citas bíblicas y alusiones al Antiguo Testamento se tejen a través de todos los evangelios, y este no es una excepción. Marcos, sirviéndose de Isaías establece que Juan el Bautista es profeta, y Jesús el Mesías que vendrá. Más adelante en el pasaje, la mención de la ropa de pelo de camello de Juan y la dieta de langostas y miel es probablemente una alusión a Elías, otro profeta importante del segundo libro de los Reyes (2 Reyes 1: 8a). Aunque la mayoría de los lectores modernos no se percaten de estas alusiones, sirven para enriquecer el texto del evangelio enraizándolo en la tradición.

Juan el Bautista está cumpliendo la función crucial de preparar el camino de Jesús. Él va a bautizar a la gente con agua, pero Jesús vendrá y bautizará con el Espíritu Santo. Juan prepara el camino con humildad, haciendo hincapié en que es menos poderoso que el que viene después de él.

Jesús tuvo a Juan el Bautista para “clamar en el desierto” y “preparar el camino”. ¿Quién en la vida de usted ha jugado ese papel? ¿Quién ha allanado el camino para usted en sus viajes?

Pensando en un contexto más amplio, ¿qué personajes históricos cree que han allanado el camino de nuestra fe y de Jesucristo? ¿Cree usted que esto es todavía un papel relevante para ser llevado a cabo en nuestros tiempos modernos? ¿Qué aspecto tendría hoy el preparar el camino de Cristo?

Estudio de la Biblia. 1 Adviento (B).

26 de noviembre de 2014

Ben MaddisonSeminario Teológico de Virginia

“Manténganse ustedes despiertos, porque no saben cuándo va a llegar el señor de la casa, si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana; no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!” (Marcos 13:35-37).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 64:1-9Salmo 80:1-7, 16-181 Corintios 1:3-9Marcos 13:24-37

Isaías 64: 1-9

Isaías, profeta del Antiguo Testamento, es el profeta del Adviento, que proclama la venida del reino de Dios, del Mesías, y la alegría y la esperanza de Sión. Sin embargo, el uso de Isaías en el Nuevo Testamento traiciona una verdad subyacente del libro, como señala Paul D. Hanson en “Isaías 40-66: Interpretación” (John Know Press, 1995), que fue escrito durante varios años, tuvo muchos escritores y editores, y es difícil de entender como un todo cohesivo. La lectura de hoy pertenece a lo que se conoce como el Tercer Isaías, la adición final y última al canon de la profecía de Isaías. Hanson explica que este paso se produce después de que la alegría de Sión sea retrasada, dejando al Tercer Isaías que reconcilie la experiencia actual del pueblo de Israel con lo prometido en tiempos anteriores

Al leer este pasaje, es importante recordar la narración de la historia judía. Dios actuó con fuerza para salvar a los israelitas de Egipto, llevándolos a la tierra prometida y dándoles la Ley. Sin embargo, al pueblo de Israel le costó responder al Dios que se les donaba, alejándose de Dios una y otra vez, una tendencia humana normal. Hanson explica que en este pasaje, el escritor reconoce (y culpa) a la infidelidad del pueblo de Dios – y de sí mismo – por el retraso de las promesas del Segundo Isaías. Aquí, el escritor de Isaías implora a Dios para que “rasgue los cielos y descienda” (v.1) para que el pueblo de Dios crea. El versículo nueve penetra en el corazón del mensaje del profeta; reconoce los fracasos y extravíos de su pueblo, el profeta ruega a Dios que “no se enoje”, que no “recuerde la iniquidad para siempre”, que recuerde, que a pesar de todo esto, la gente del profeta es el pueblo de Dios.

Hoy, al lector de este pasaje, y al inicio del Adviento, Isaías nos pide que recordemos, y que asumamos nuestra responsabilidad, por la manera en que hemos fracasado en seguir a Dios al máximo. Isaías nos recuerda a Dios y que somos el pueblo de Dios, y aunque nos hemos desviado, y fracasado en amar a Dios y al prójimo, Dios “perdona y olvida”, y que seguimos siendo herederos de las promesas del Segundo Isaías, que veremos a Dios, que el Mesías volverá, y que vamos a deleitarnos en la alegría de la venida de Sión.

¿De qué manera te has apartado de Dios?

¿Cómo se puede vivir la realidad de ser hijo de Dios?

¿De qué manera va a ser el Adviento para ti un tiempo de regreso y preparación para lo que Dios está pidiendo que hagamos?

Salmo 80:1-7, 16-18

Los salmos fueron parte integral de la adoración del pueblo judío. En la liturgia judía, tanto en el pasado y como el presente, el papel de la historia – y la forma en que Dios actuó en la historia en nombre del pueblo de Dios – era esencial para entender y practicar la adoración judía. El salmo 80 es lo opuesto al 79, responden ambos a una simple pregunta: ¿Cómo el pueblo de Dios vuelve a Dios después de la apostasía?

En la serie de libros Berit Olam sobre “los Salmos”(Liturgical Press, 2001), Konrad Schaefer escribe que el salmo 80 trata del retornar a una relación normal con Dios, un regreso después de la apostasía.

El Salmo 80 reconoce varias cosas acerca de la relación entre Israel y Dios. En primer lugar, reconoce la soberanía y el papel de Dios en la vida del pueblo judío, Dios es un pastor que conduce un rebaño.

En segundo lugar, que Israel se ha convertido en un rebaño descarriado y que está sufriendo bajo el peso de su rebeldía. Este salmo puede recordar al lector la confesión, “sinceramente nos arrepentimos, y lo sentimos de todo corazón por estas nuestras faltas; su recuerdo es grave para nosotros, su carga es intolerable”(Libro de Oración Común). En este salmo, el pueblo de Israel, como comunidad de culto, reconoce que ha prevaricado de una buena relación con Dios y sufrido bajo esta carga, y busca cómo regresar al redil de Dios su pastor. Hay una urgencia en el salmo, un deseo de estar otra vez, y de inmediato, bajo el cuidado y la dirección de Dios.

Los versículos 7 y 19 sirven como un estribillo y expresan el anhelo del escritor del salmo: “Restáuranos, oh Señor Dios de los ejércitos; haz brillar tu rostro, para que seamos salvos”. El escritor del salmo reconoce que Dios tiene el poder y la gracia de perdonar, de ofrecer la restauración a todos los que buscan el rostro de Dios. Ante nuestro propio pecado y nuestros desvaríos del redil del Pastor, Dios siempre está ahí, nos hace señas de regreso, ofreciendo restauración y salvación a todos los que buscan a Dios.

¿Cómo encontrarás el rostro de Dios?

¿De qué manera el salmo te habla a ti, a tu iglesia y a tu comunidad?

¿Cómo ves que Dios puede restaurar en tu vida y en la sociedad, lo que está descarriado, eso que no se parece al reino de Dios?

1 Corintios 1:3-9

A menudo damos por sentado que las cartas de Pablo son en realidad cartas. Cuando las escuchamos cuando se leen en la iglesia, o en devociones privadas, a menudo perdemos el hecho de que Pablo estaba escribiendo una carta, abriendo un diálogo, con un grupo específico, en una iglesia específica, en una región específica, en un tiempo y contexto específicos. La Primera Carta a los Corintios no es diferente. Pablo escribía a los corintios acerca de ciertos aspectos de su iglesia, acerca de los problemas a que se enfrentaban en su propio contexto romano, metropolitano.

La lectura de hoy pertenece a una sección de la carta de Pablo conocida como la “acción de gracias”. Era típico y retóricamente se esperaba que las cartas del primer siglo comenzaran con un saludo y un agradecimiento, por lo general a una deidad romana. Sin embargo, Raymond F. Collins, en su análisis de la “Primera a los Corintios” (Liturgical Press, 1999), señala que Pablo subvierte esta tradición, apelando a la obra que Cristo está realizando, y ha obrado, en medio de la iglesia de Corinto. En esta carta, la acción de gracias tiene un cariz muy escatológico, lo que significa que Pablo también está a la espera, y recuerda a los corintios la promesa del regreso de Cristo. Esto presagia temas que se encuentran más adelante en la carta.

Dos veces en la acción de gracias (vv. 7, 8) Pablo recuerda a los corintios la promesa de que Jesús regresaría. Se respira en Pablo el aire de la inmediatez de Marcos, como si Pablo estuviera convencido de que Jesús podría regresar en cualquier momento. Es fácil, cuando la Biblia habla de la venida de Cristo, perderse en la incertidumbre y en el mito que rodean a este tema de la fe.

Sin embargo, Pablo ve claro acerca de lo que esta expectativa debe estimular en nosotros, como cristianos: el ejercicio y perfeccionamiento de los dones espirituales y trabajar para estar libres de culpa. Este no es un llamado a los de Corinto a que trabajen más duro; la exhortación de Pablo está emparejada con su creencia de que “Dios es fiel”. Pablo nos recuerda que es Dios quien nos llamó a través de la revelación y de la persona de Jesucristo. De esta manera, Dios no nos olvidará ni nos abandonará; Dios nos está preparando, a través de la obra del Espíritu Santo, para que estemos preparados y sin mancha antes de que el reinado de Dios se realice plenamente en la tierra. Pablo pide a los corintios y a nosotros que trabajemos hacia los fines del reino de Dios, sostenidos por la fidelidad de Dios mediante la vida y la revelación de Jesucristo y la obra del Espíritu Santo.

¿Cuáles son tus dones espirituales? ¿Cuáles te gustaría perfeccionar y mejorar?

¿Cómo trabajas hacia la realidad del reino de Dios en tu iglesia y comunidad? ¿Cómo trabaja el Espíritu Santo en esos lugares y cómo puedes participar en ese trabajo?

Marcos 13:24-37

Marcos, a pesar de su colocación en el Nuevo Testamento, es, históricamente, el primer evangelio escrito, el evangelio más cercano al ministerio de Cristo. Los temas clave, a menudo atribuidos a su carácter temprano, incluyen el “secreto mesiánico” (que la naturaleza de Jesús como el Mesías era un secreto conocido sólo por unos pocos elegidos), inmediatez retórica del mensaje del evangelio (a menudo identificado por el uso de la palabra “inmediatamente”), así como “la inmediatez escatológica” de Marcos (Jesús iba a volver, y pronto, por lo que todo debía estar listo).

Narrativamente, esta lectura se encuentra en la sección de la narración de la Semana Santa de Marcos, donde la historia se ralentiza, y Jesús habla mucho. Este pasaje concluye lo que los estudiosos llaman “el pequeño Apocalipsis” de Jesús, Jesús mira al futuro y proclama los misterios de las cosas celestiales. A menudo pensamos en el Apocalipsis o en la serie de televisión “The Walking Dead” cuando pensamos en la palabra “apocalipsis”, pero como John R. Donahue y Daniel J. Harrington nos recuerdan en su análisis de “El Evangelio de Marcos” (Liturgical Press, 2002), en la época de Jesús, y a lo largo de la Biblia, la palabra “apocalipsis”, describe un género literario que tiende a ser un pensar profético y futurista. Este pasaje no es diferente.

Una manera de leer este pasaje, la imagen del Hijo del Hombre que viene, la metáfora de advertencia de la higuera y el llamado a prepararse para el retorno del Mesías, es reconocer la naturaleza dual de los comentarios. El escritor de Marcos está utilizando a Jesús para dirigirse a dos partes: a sus discípulos (históricamente), y a todos los cristianos que lean el evangelio (narrativamente). Imagínese el escritor de Marcos usando el apocalipsis de Jesús como un medio de romper la tercera pared, Jesús habla más allá de la configuración narrativa y habla directamente al lector.

Por otra parte, ¿qué está diciendo Jesús? Después de afirmar la divinidad de Jesús como el Hijo del Hombre (v. 24-27), Jesús utiliza la higuera y la advertencia sobre el inminente apocalipsis para llamar la atención del lector. Marcos, a través de Jesús, llama a los cristianos a una vida más profunda de fe y a un compromiso, pidiéndoles que estén preparados para el regreso inmediato de Cristo, a fin de que estén preparados para participar en la obra del Reino. (Piense en temas de Marcos).

El versículo 33 es un buen resumen de esta convocatoria: “Cuidado, estén alerta; porque no saben cuándo será el tiempo”. El pasaje pide a los cristianos que vivan la vida con un ojo en el futuro y otro ojo en el cumplimiento de la obra que Dios comenzó en la revelación de Jesucristo. Este es un recordatorio importante durante el tiempo de Adviento: no sólo estamos mirando adelante a la conmemoración del nacimiento de Cristo, sino que somos la Iglesia expectante, esperando a que el trabajo de reconciliación de Dios se cumpla.

¿Has pensado en cómo la obra de Dios se manifiesta en tu vida?

¿Cómo estás participando en hacer que el mundo se parezca más al reino de los Cielos?

¿Reflexionas sobre si sientes que tu fe es importante o inmediata? ¿Cómo vas a tratar de expresar o encontrar eso durante el Adviento?