Estudio de la Biblia. 3 Adviento (B).

14 de diciembre de 2014

Susan Butterworth, Seminario Episcopal

“Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él” (Mateo 11:11).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 61:1-4, 8-11; Cántico 3 o Cántico 15; 1 Tesalonicenses 5:16-24; Juan 1:6-8; 19-28

Isaías 61:1-4, 8-11

En este pasaje del Tercer Isaías, los exiliados han regresado de Babilonia. Su tarea es la de reconstruir la ciudad: la creación de una nueva Jerusalén. El tema es la transformación. Las connotaciones mesiánicas y el mensaje del evangelio son inconfundibles en este tercer domingo de Adviento cuando nos regocijamos en la esperanza de que Dios entra en el mundo en forma humana para transformar y salvar al pueblo de Dios. El ungido anuncia la llegada de una nueva era: el reino de Dios en la tierra, o en palabras de san Agustín de Hipona: “la ciudad de Dios”. El mensaje del evangelio que abarca la misión se anunció: (1) para dar la buenas nuevas a los oprimidos, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberar a los prisioneros; (2) para proclamar el año de gracia del Señor, y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los afligidos; (3) para proveer a los que lloran en Sion.

El profeta / poeta describe la obra transformadora del ungido en vívida metáfora: para dar al pueblo de Sión una corona en vez de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, un manto de alegría en lugar de un espíritu angustiado. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria. Tómese unos minutos con un lápiz y papel, o materiales de dibujo, para describir algunos detalles concretos sobre cómo se imagina la nueva Jerusalén, la ciudad de Dios.

En un solo versículo, el profeta habla de cómo Dios ama la justicia, y hará un pacto eterno con el pueblo de Dios. ¿Cuáles son algunos de los elementos ideales de un pacto, y cómo podrían consolidar la justicia? ¿Puede el trabajo de la ciudad de Dios o el de la ciudad terrena crear tal pacto?

Cántico 3: La Canción de María

En su canción, María se hace eco de Isaías 61:10: “Me gozaré en el Señor, todo mi ser se alegrará en mi Dios”. Al igual que Isaías, María es un profeta-siervo, una sierva del Señor que profetiza: “He aquí que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada”. El tercer domingo de Adviento es tradicionalmente llamado domingo de Gaudete, el día de regocijo. Es posible que la joven María, al conocer la noticia de que iba a tener el santo niño Jesús, tuviera dudas. En cambio, se regocija y alaba a Dios en los términos más elocuentes. María es transformada por el Espíritu Santo. Acepta la llamada de Dios con gracia y coraje.

María no es la única mujer en la Biblia que es llamada a dar testimonio de la obra de Dios. Lea la Canción de Miriam en el libro del Éxodo y el Cantar de Hannah en el Primer Libro de Samuel. ¿Qué tienen las canciones de las tres de las mujeres en común? ¿En qué se diferencian?

En el pasaje del primer capítulo de Lucas que precede a este cántico, María y su prima Isabel se encuentran. El niño en el vientre de Isabel salta de alegría cuando reconoce a la madre de su Señor. Trate de escribir un cántico de Isabel, ya sea por su cuenta o como trabajo en colaboración con su grupo de estudio bíblico.

Describa una experiencia de cuándo se sintió llamado. ¿Cómo ha sido transformado por el Espíritu Santo?

1 Tesalonicenses 5:16-24

La primera comunidad cristiana de Tesalónica estaba esperando la segunda venida de Cristo, la escatología, el regreso de Dios en gloria para reinar en la tierra. En su carta a la comunidad, Pablo menciona la obra del Espíritu en medio de la vida. El Espíritu despierta y sostiene la alegría, la oración y la acción de gracias. Aquí hay otra llamada a la transformación radical: regocijémonos siempre, oremos sin cesar, aferrémonos a lo que es bueno, abstengámonos de toda forma de mal. Pablo sugiere cómo deben vivir los creyentes mientras esperan el regreso de Cristo, una manera de vivir en comunidad y en relación correcta con Dios.

Con la mejor de las intenciones sobre orar con más frecuencia, es fácil dejar caer la oración a la parte inferior de la lista de tareas pendientes, dejarla a un lado hasta que haya más tiempo. Comparta algunos consejos sobre orar sin cesar que han funcionado para usted. Por ejemplo, me gusta orar en el coche o en el tren mientras voy a la escuela. Tal vez le gustaría recibir una oración diaria en su buzón de correo electrónico. ¿Hay formas de conectarse con una comunidad de oración?

Los tesalonicenses estaban preocupados por lo que pasaría a sus seres queridos que habían muerto mientras esperaban la venida de Cristo. En el capítulo anterior de la primera carta a los tesalonicenses, Pablo ha asegurado a la comunidad que los muertos resucitarán para comparecer ante Dios en el último día, y que los vivos se elevarán para reunirse con ellos. Las fiestas de Navidad pueden ser especialmente difíciles para aquellos que han perdido a sus seres queridos. ¿Cómo podrían las palabras de Pablo consolar con los que lloran?

Juan 1:6-8, 19-28

Este pasaje del Evangelio de Juan recuerda el del primer capítulo de Lucas, cuando el infante Juan el Bautista reconoció al niño Jesús en el vientre de María, y saltó de alegría. Ese mismo niño es ahora el hombre enviado por Dios para dar testimonio de la luz. Este pasaje también se refiere, de nuevo, a las palabras del profeta Isaías. Juan el Bautista, como Isaías y María, es un profeta-siervo, el encargado de “enderezar el camino del Señor”, la facultad de hablar y actuar de manera que trae esperanza, consuelo y alegría al pueblo de Israel. Hay un tema de reconocimiento y de Cristo-entre-nosotros en este pasaje cuando Juan dice: “Entre vosotros está uno a quien vosotros no conocéis”. Además, Juan dice: “Yo bautizo con agua”. El que viene después de él, aquel cuya sandalia que no es digno de desatar, bautiza con el Espíritu Santo, el agua de la vida, la salvación.

Piense en un momento en el que usted ha reconocido – o fallado en reconocer – el espíritu de Dios que brilla en un ser humano. Comparta sus historias. ¿Qué palabras se pueden utilizar para describir la sensación del encuentro?

El bautismo es una forma de unción. ¿Qué significa para usted, que el Hijo de Dios fue ungido por un ser humano, un hombre de medios y comportamiento humildes? ¿Cuál es la conexión entre la humildad y la voz de uno que clama en el desierto?

Mire a Isaías 40: 1-11, el pasaje a que Juan se refiere cuando dice: “Yo soy la voz que clama en el desierto”. ¿Cómo ese pasaje profundiza y enriquece su comprensión de la escena de Juan bautizando en Betania?

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