Estudio de la Biblia. Propio 14 (A).

10 de agosto de 2014

Ben Maddison, Seminario Teología de Virginia.

“Entonces Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua’. ‘Ven’, dijo Jesús. Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó: ‘¡Sálvame, Señor!’ Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo: ‘¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?’” (Mateo 14:28-31).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Génesis 37:1-4, 12-28; Salmo 105:1-6, 16-22, 45b; Romanos 10:5-15; Mateo 14:22-33.

Génesis 37:1-4, 12-28

Génesis es una historia de los orígenes. A través de Sara y Abraham, Rebeca e Isaac, y Raquel y Jacob (Israel), Dios obró y bendijo a una familia – una dinastía – para apartar al pueblo de Dios en la tierra. El capítulo 37 es la última historia del Génesis – la de José recopilando cómo el pueblo de Israel vendría a Egipto e inevitablemente ser esclavizado, lo que conlleva a los acontecimientos del Éxodo.

A diferencia de las narrativas patriarcales anteriores, la historia de José carece visiblemente de cualquier intervención directa o la revelación, de la voluntad o de la dirección de Dios. Varias veces a lo largo de la narración de José, la ausencia de Dios es evidente, pero nunca más que en la trama para asesinar a Joseph. Sin embargo, si nos fijamos bien, podemos ver a Dios trabajando a lo largo de la narración, sobre todo, en este caso, a través de Rubén, el mayor de los 12 hijos de Jacob. Mientras sus hermanos conspiran para matar a José, Rubén ejerce su derecho como hijo mayor para cambiar sus planes. En el versículo 22, Rubén exige que sus hermanos “no derramen sangre”, tramando en vez regresar después y rescatar a José.

A pesar de los planes de Rubén, José es aún vendido como esclavo, y la narración de José continua a Egipto. Sin embargo, el acto de compasión de Rubén (ya sea por amor fraternal, miedo, interés o expectativa) presagia las palabras de José de perdón a sus hermanos en el versículo 50:20, “A pesar de que intentaste hacerme daño a mí, Dios lo encaminó a bien, a fin de preservar un pueblo numeroso, como lo está haciendo hoy”.

Debate las funciones de las diversas partes en esta historia (Joseph, Jacob, Rubén, los hermanos, etc.)

¿De qué manera ve usted a Dios trabajando en esta historia – directa o indirectamente?

¿Ha experimentado momentos de la ausencia de Dios? Si es así, ¿Cómo vio a Dios trabajando en su vida?

Salmo 105:1-6, 16-22, 45b

En los estudios del Nuevo Testamento hay palabra alemana – heilsgeschichte – que describes la obra de Dios en la historia; en Inglés, heilsgeschichte que se traduce como “historia de la salvación”, que culminó en la obra redentora y reconciliadora de Jesucristo. Sin embargo, como Pablo muestra en romanos, historia de la salvación no comenzó con Jesús, sino con las dinastías de las familias de Israel.

EL salmo 105 nos proporciona una breve y poética narración de la historia de la salvación de Dios para el pueblo de Israel, de José a Canna. El salmo comienza con una exhortación de la obra de Dios (versículos 1-6). Este salmo de alabanza nos da pistas del propósito del salmo – dar las gracias a Dios por la obra que Dios ha hecho, y para ser afectado y recordar ese trabajo. En resumen, este salmo es un llamado a recordar y un llamado a responder.

Sin embargo, lo que está notablemente ausente de este salmo es la desobediencia del pueblo de Dios – los hermanos de José o de los israelitas en el desierto. Todos los registros de la historia tienen un lente a través del cual se ven los acontecimientos pasados – a veces es un encubrimiento, y otras veces es una representación injusta. Sin embargo, el escritor del Salmo hace que el lente sea claro para nosotros: “Para que guardasen sus estatutos/y observen sus leyes. / ¡Aleluya!” (Versículo 45). En resumen, damos gracias a Dios porque Dios provee para nosotros en el pasado, presente y futuro.

Debata los elementos del Salmo 105:16-22 en relación con Génesis 37:1-4, 12-28. ¿Qué es similar o diferente?

¿Done en su vida ha visto la mano de Dios?

¿Cómo da gracias a Dios, o responde, cuando siente que Dios se está moviendo y trabajando para su beneficio?

Romanos 10:5-15

Durante siglos, Romanos fue utilizado por los teólogos como “Notas de Referencia” [Cliff’s Notes] de la teología, espigando verdades teológicas singulares de la carta de Pablo del siglo I a los cristianos judíos de Roma. Sin embargo, estudios que son más reciente entiende que el libro de romanos es la reinvención creativa de Pablo de la historia de la salvación judía, ahora completado por la revelación de Jesucristo al mundo.

El capítulo 10 de romanos es el último capítulo de la segunda sección de Pablo de volver a imaginar la historia de la salvación. En esta sección, Pablo muestra cómo se completa la historia de la salvación de Israel a través de la persona y obra de Jesucristo. Los versículos 12-13 son centrales para esta inclusión radical: “Porque no hay distinción entre Judío y griego; el mismo Señor es Señor de todos y es generoso con todos los que le invocan. Porque, ‘todo el que invoque el nombre del Señor, será salvo””. En esta perícopa, Pablo muestra esa fe –que en el capítulo 4, Pablo precedió a la Ley, porque Abraham fue justificado por su fe antes del pacto de Moisés – elimina las distinciones que separan Judío y griego. Ya no, dice Pablo, habrá algún ser excluido de plan de salvación de Dios; la obra de Jesús es para ¡todos!

Debate cómo Pablo entiende la historia de salvación, y cómo su narrativa es similar y diferente de las lecturas anteriores.

¿De qué manera está usted, su familia o su iglesia viviendo en la verdad de las palabras de Pablo, que no hay “distinción” entre cualquiera de nosotros?

Mateo 14:22-33

El escritor de Mateo estaba escribiendo a los cristianos judíos y a los judíos para ayudarles a entender el papel de Jesús como el Mesías. En su relato del evangelio, Mateo incluye muchos milagros para señalar el poder y la autoridad de Jesús, Hijo de Dios y el Mesías. Una de estas señales, y uno de los más conocidos, aparece en la lectura del evangelio de hoy: Jesús caminando sobre el agua.

En el versículo 33, Pedro proclama a Jesús: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.” Sin embargo, dos versículos antes, Peter pone en duda el poder de Jesús, y no puede caminar sobre el agua. ¿Cómo vamos a entender el papel que Jesús desempeña en nuestras vidas y en su poder para reconciliarnos con Dios, si incluso los discípulos dudaron de la autoridad de Jesús?

La cosa más importante para extraer de esta historia viene desde el versículo 28. Cuando Pedro ve a Jesús, él está tan entusiasmado y conmovido por su poder que él le pide a Jesús que le permitiera participar en el milagro. Como los otros versos han demostrado, el plan de Dios para la humanidad es muy largo, pero Dios siempre está ahí para dar. Lo que la historia de Jesús caminando sobre el agua hace, es recordarnos que somos parte de la historia de la salvación. No somos participantes pasivos en la obra de Dios, sino que somos co-creadores activos, realizar el reino y la voluntad de Dios en la tierra. Somos Pedro; queremos caminar en el agua con Jesús.

¿Cómo ve este pasaje iluminando a la persona y obra de Jesús?

¿Alguna vez ha dudado? ¿Cómo fue capaz de encontrar la fe en tiempos de duda?

¿Cómo va a participar en la historia de la salvación?

 

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