Estudio de la Biblia. 26 Pentecostés, Propio 28 (C).

17 de noviembre de 2013

Jordan Trumble, Seminario Teológico de Berkeley de Yale.

“Jesús contestó: ‘Tengan cuidado para no dejarse engañar. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: “Yo soy”, y “Ahora es el tiempo”. Pero ustedes no los sigan’”. (Lucas 21:8).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 65:17-25; Cántico 9 (Isaías 12); 2 Tesalonicenses 3:6-13; Lucas 21:5-19.

Isaías 65:17-25

En este pasaje, nos encontramos con el profeta Isaías hablando con los judíos que han regresado de su exilio en Babilonia. A pesar del hecho de que ya no eran exiliados, la audiencia de Isaías no estaba particularmente muy acomodada. En lugar de regresar a la ciudad brillante que fue profetizada en todas las escrituras hebreas, el pueblo judío en las generaciones después del exilio no se había recuperado y todavía vivía en una destartalada, y desmoronada Jerusalén, una Jerusalén que estaba muy lejos de lo que habían estado esperando.

Sin embargo, el profeta Isaías tiene un mensaje de esperanza para los judíos después del exilio, un mensaje que puede ofrecer esperanza, también. Escuchamos el mensaje que el Señor Dios “creara un cielo nuevo y una tierra nueva” (v. 17) y “El lobo y el cordero no se apacentaran juntos” (v. 25). Este mensaje es uno de la restauración, de novedad y de coexistencia pacífica, pero también es una promesa radical de una nueva creación. El mismo Dios que creó el mundo y trajo vida abundante de una vida vacía sin forma, una vez más creo el orden y la belleza del desorden, la confusión y las vicisitudes.

¿Qué tipo de prácticas tiene usted en su vida espiritual que le ayudarían a sentirse renovado y restaurado?

Cántico 9 (Isaías 12)

En este canto de alabanza, una vez más escuchamos la perspectiva de los judíos después del exilio que han pasado por tiempos difíciles, pero que también han oído la promesa de restauración y todavía están esperando ese futuro día de la transformación. Este texto es una visión de lo que la gente le va decir a Dios en el día en que se cumplan las promesas de Dios.

La línea “De este modo, sacarán ustedes con jubiló aguas de los manantiales de la salvación” (v. 3) presenta una imagen especialmente llamativa. Aunque la extracción de agua puede ser una tarea ajena a nosotros hoy en día, habría sido una tarea muy familiar para la audiencia original de Isaías. Esta tarea de sacar agua, una olla o un cubo a la vez, habría sido tediosa y laboriosa, pero era totalmente necesario para la vida, el agua debe establecerse para beber, cocinar y para la agricultura. Esta tarea era absolutamente esencial y, aunque tal vez difícil, tuvo un resultado de vida. Al igual que la tarea de sacar agua, también nuestra relación con Dios puede ser de esta manera. A pesar del esfuerzo y la lucha, tenemos la esperanza y la promesa de la vida eterna y la salvación a través de la relación, ya que, como el profeta promete, es Dios quien nos salva.

¿Cuáles son los retos en su vida diaria que le da oportunidad de “sacar agua con gozo”? Es decir, ¿en que parte de su vida es posible que sus luchas y frustraciones conduzcan a una  relación más profunda con Dios?

2 Tesalonicenses 3:6-13

Es muy fácil moralizar este pasaje y utilizarlo para juzgar a los demás, sobre todo porque contiene frases como: “Cualquier persona dispuesta a no hacer obras no debe comer” (v. 10). Sin embargo, este pasaje también nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre lo que significa estar en la comunidad, en particular a considerar las dificultades y frustraciones de la vida en una comunidad cristiana

¿Cómo, entonces, los cristianos deben tratarse unos a otros? Hemos sido llamados por Dios para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, pero ¿qué significa eso? Para Pablo, en comunicación con los tesalonicenses, esto significa que no estés inactivo. Cuando estamos inactivos, ponemos cargas a los demás. Si no limpias tu propio desorden, alguien más tendrá que hacerlo. Al elegir la ociosidad, estoy eligiendo por mí, y también elijo poner carga a los que fueron afectados por mis acciones.

Pero la pereza también puede afectar a nuestra relación con Dios. Cuando estamos de reposo, no le estamos dando lo mejor a Dios, entonces el reposo no hace servicio ni a Dios ni a nosotros mismos. Estamos eludiendo nuestra vocación como hijos de Dios, llamados a una relación amorosa. En lugar de estar ociosos, hay que optar por ser activo en nuestras relaciones con Dios y con los que nos rodean, dando lo mejor de nosotros mismos a aquellos con los que Dios nos llama a tener una relación.

¿Está inactivo o activo en su relación con Dios? Si está inactivo, ¿qué  puede hacer para ser más activo? Si usted es activo en su relación con Dios, ¿cómo sostiene esa relación?

Lucas 21:5-19

A lo largo de los evangelios, somos testigos de  que Jesús criticó el templo y sus autoridades: Este es el mismo templo que fue limpiado por Jesús y el mismo templo donde Jesús denuncia a los escribas. La corrupción de las autoridades del templo, a los que se supone deben ser líderes y religiosos de la sociedad, están alejando a las personas para adorar debidamente  a Dios y esa corrupción debe ser destruida con el fin de acercar a las personas a una relación correcta con Dios.

Mientras este pasaje continúa, Jesús advierte a sus seguidores de las dificultades que se encuentran para ellos: la detención, persecución y traición. Ciertamente no hace el camino de discipulado atractivo. Sin embargo, tan difícil como este pasaje puede ser, este termina con una promesa: “Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (v. 18-19). En el momento en que este evangelio fue escrito, el templo de Jerusalén, de hecho, ya se había destruido y las palabras de Jesús se habían cumplido. Y si Jesús tenía razón en el templo, no podemos también creer que su promesa de que, si lo seguimos, ¿ni un cabello de nuestra cabeza perecerá? Frente a la corrupción, Jesús es un nombre de confianza, y al seguirle se puede descansar en la promesa de una nueva vida.

Al igual que los escribas del templo en el tiempo de Jesús, todos tenemos personas o influencias en nuestras vidas que pueden interponerse en el camino de nuestra relación con Dios. ¿Quién o qué se interpone en el camino de su relación con Dios?

Frente a las pruebas y dificultades, ¿cómo encuentra la promesa de Dios en su vida?

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