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Estudio de la Biblia. 3 Pascua (C)

14 de abril de 2013

Chelsea Page-Collonge, Seminario Episcopal de Teología

“Por tercera vez le preguntó: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?’ Pedro, triste porque le había preguntado por tercera vez si lo quería, le contestó: ‘Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero.’ Jesús le dijo: ‘Cuida de mis ovejas’”. (Juan 21:17).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Hechos 9:1-6, (7-20); Salmo 30; Apocalipsis 5:11-14; Juan 21:1-19

Hechos 9:1-20

El carácter mixto de la iglesia cristiana primitiva, como movimiento tanto de judíos como de gentiles que desafió las diferencias religiosas y sociales de la época, debe su existencia no sólo a las enseñanzas inclusivas de Jesús, sino en gran medida a la labor de una persona que nunca conoció a Jesús. La historia de Saulo de Tarso en los Hechos de los Apóstoles, revela que el resucitado y ascendido Cristo tocó íntimamente a Pablo y concretamente transformó su vida, de una forma de vivir en torno a la muerte y a la represión a otra organizada en torno a la creatividad y a una vida nueva.

Este es el mismo y único Cristo que nosotros mismos podemos conocer, como seguidores de Jesús que no le conocimos en persona. Este relato de los Hechos es notable por su transformación no sólo del odio de Pablo hacia el movimiento cristiano, sino también el miedo que Ananías tenía de Pablo, el opresor de su comunidad (versículo 13). Este acto valiente media el perdón de Dios y restaura la habilidad de Pablo para funcionar, curando su desesperación y completando su conversión (versículo 9, versículos 18-19). Jesús actúa en nuestras vidas como una visión divina de relación restaurada, y actúa para restaurar nuestra visión humana, nuestra capacidad de ver a los demás. El Cristo viviente llega a tocarnos y a exigir que nos acerquemos el uno al otro.

¿Quién ha actuado como agente de Dios para el cambio y la sanación en tu vida?

¿Alguna vez has recibido una llamada de Dios que te golpeó de lleno, o visto que le sucede a otra persona?

Salmo 30

El Salmo 30 declara que el propósito de nuestra existencia es el de alabar a Dios, tanto es así que el salmista implica que Dios va a sostener su vida sólo para ese fin (versículo 10). Si bien afirma que Dios escucha nuestros gritos de necesidad, este salmo describe a Dios con un oído especial para escuchar nuestros cánticos de agradecimiento y de alabanza.

La experiencia vivida de las personas que sufren injusticia, como los hebreos en el exilio, es que a veces Dios parece estar ausente (versículo 8). Nuestro Dios no interviene en el sufrimiento con un ejercicio unilateral, de un poder de arriba a abajo sobre la forma en que las comunidades humanas se tratan entre sí. Más bien, Dios escucha nuestras afirmaciones de la gloria para la cual fuimos creados, y que desafían el sufrimiento causado por las estructuras humanas de injusticia. Declarar con firmeza la fidelidad de Dios y recordar la justicia de Dios es aferrarse a una visión de un mundo mejor, de cómo las cosas podrían y deberían ser.

¿Cuándo canta a Dios tu corazón? ¿Ha sucedido esto alguna vez en un momento de dificultad, o en uno de recuerdo?

¿Puedes pensar en ejemplos de personas que se aferran a la bondad de Dios durante la opresión y por lo tanto mantienen abierto un espacio para que triunfe la justicia?

Apocalipsis 5:11-14

En los capítulos 4 y 5 del libro del Apocalipsis, Juan de Patmos, muestra una visión rica en símbolos políticos, Dios sentado en un trono, rodeado de 24 ancianos y de cuatro criaturas que la tradición cristiana ahora asocia con los cuatro evangelistas. Entonces se les acercó un cordero degollado y, sin embargo, vivo, que representa a Jesús. Antes de la aparición del Cordero en la escena, Juan se desesperaba porque nadie, ni en el cielo ni en la tierra, sería capaz de abrir el libro sellado con siete sellos. Pero ahora que Jesús ha aparecido para leer el tremendo mensaje divino, todo el mundo en el cielo y en la tierra es capaz de participar en una comunicación gozosa con Dios (versículo 13).

Su alabanza dirigida “al que está sentado en el trono y al Cordero”, ve a Dios y a Jesús como dos figuras, sin embargo, nuestra afirmación de que Jesús y Dios son uno afirma que el trono y la cruz son uno. A pesar del tono triunfalista del libro de Apocalipsis, Juan estaba criticando el concepto del Imperio Romano de poder entronizado mediante la colocación del sufrimiento, la humildad y la abyección en el centro del poder de Dios.

¿Qué te viene a la mente al contemplar la imagen de Jesús como un cordero sacrificado?

Juan 21:1-19

En este relato último de la resurrección del Evangelio de Juan, un grupo de los discípulos ha vuelto a su antigua forma de vida, a la práctica de su oficio y a readaptarse a la vida normal. Jesús se les acerca como a un extraño, lo que altera su autosuficiencia y alimentándolos con su propio y abundante suministro, evocador de la época cuando inspiró a los extraños a que multiplicaran y compartieran sus panes y peces. La imagen del Señor del universo resucitado cocinando un desayuno humilde en una fogata en la playa es sin duda una de las imágenes más atractivas de la resurrección de Cristo.

Después de desayunar, Jesús da a Pedro la oportunidad de deshacer su triple negación de Cristo durante la Pasión, mediante la solicitud de una triple afirmación de amor de Pedro (v. 17). Al mismo tiempo, Jesús deja claro que la relación restaurada de Pedro con él es también un mandato de proveer y cuidar a los demás, para dejar una vez más sus redes de confianza en sí mismo y seguir a Cristo en una participación desinteresada en la comunidad.

¿Cómo experimentas a Dios a la vez desafiándote y nutriéndote durante esta estación de Pascua?

Estudio de la Biblia. 2 Pascua (C)

7 de abril de 2013

Alan Cowart, Seminario Teológico de Virginia

“Jesús le dijo: ‘¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!’”. (Juan 20:29).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Hechos 5:27-32; Salmo 118:14-29 o Salmo 150; Apocalipsis 1:4-8; Juan 20:19-31

Hechos 5:27-32

Los sacerdotes están tratando de silenciar la predicación de los apóstoles en el creciente movimiento de seguidores de Cristo. Los apóstoles han sido repentina y milagrosamente liberados de la prisión por un ángel de Dios (Hechos 5:17-26). Ahora se encuentran una vez más antes los sacerdotes, que no lo entienden. “Les dimos órdenes estrictas…, sin embargo, aquí habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina”, dijo el sumo sacerdote (5:28).

La enseñanza de Dios es algo imparable. No escucha a voces humanas. Se imparte pesar de los intentos de detenerla. Los apóstoles no pueden evitar el enseñar.

La diferencia entre los apóstoles de los Hechos y los discípulos de los evangelios es un tipo diferente de encuentro con Cristo. La resurrección tiene que cambiarte. No es algo estático. En cada experiencia del Cristo resucitado hay un cambio. Hay un desplazamiento hacia fuera. Pasamos de la muerte a la vida, de la vida a la victoria, de la esperanza a la certeza.

¿De qué has sido tú liberado?

¿De qué ha sido liberado para poder obrar?

Salmo 118:14-29

Al leer este salmo, recordamos las palabras que recitamos cada domingo y también lo que Jesús oyó al entrar en Jerusalén: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!” (118: 25-26). Jesús logró la victoria final mediante la muerte, sin embargo, entró en Jerusalén en medio de las oraciones y los cantos de la gente.

Es justo, en este tiempo de la resurrección, recordar que lo que se ha logrado no es sólo un momento de la historia.

Esto es lo que ha hecho el Señor,
y es algo maravilloso a nuestros ojos.
Este es el día en que actuó el Señor;
regocijémonos y alegrémonos en él (118:23, 24)

Hoy es el día de nuestra victoria. Hoy, Dios reina y podemos abandonar nuestras armas y luchas. Podemos dar gracias a Dios no sólo por la victoria, sino por la bondad de Dios, y porque “su misericordia permanece para siempre” (118:29). Podemos celebrar porque Dios no sólo nos ha visto pasar, sino que nos ha llevado. Una y otra vez se nos rescató.

Y de nuevo, hay movimiento. Pasamos del reposo “en las tiendas de los justos” (118:15) a una procesión festiva para la gloria de Dios. Gritamos: “¡Hosanna!”, por la justicia de Dios, por la victoria de Dios. Y debido a esa victoria – a través de la victoria – “no moriré, sino que viviré, y contaré las hazañas del Señor” (118:17). ¡Aleluya!

¿En qué puedes descansar hoy en algo que Dios ya ha realizado?

¿Dónde en tu vida puedes buscar una victoria de Dios?

¿Cómo lo vas a celebrar?

Apocalipsis 1:4-8

A pesar de que existen dudas sobre la autoría del Apocalipsis de Juan, no podemos dejar de pensar en las primeras líneas del evangelio de nombre similar, que habla de la existencia de Jesús antes de la creación. Jesús existía tanto antes como después de la creación del mundo, y existió tanto antes como después de la encarnación de Dios en Cristo. Jesús, habiendo resucitado de entre los muertos, antes y después de nuestras propias vidas, es el Alfa y la Omega.

Recordamos, con Juan, el testigo fiel, que es y era y ha de venir. Hay una última visión de Jesús que aún no se han revelado. Al igual que el “hoy” en el salmo de hoy (118:24), el Jesús de la Revelación pertenece a todos los tiempos. La victoria que Cristo logra sobre la vida y la muerte con su resurrección es sólo una muestra de la plenitud de esta persona que seguimos, de ese Dios que envió a su Hijo. Y, sin embargo, la persona de Cristo es la misma, el que es y el que era y el que ha de venir. Ese es el significado de “todopoderoso”.

¿Cómo podemos actuar de manera diferente porque Dios nos ha liberado?

¿Qué diferencia hace el que Jesús “venga entre las nubes”? (1:7)

Juan 20:19-31

Hay una transformación en los que encuentran a Jesús. En este caso los discípulos (originalmente del griego “alumno”) se transforman en apóstoles, no sólo por haber visto a Cristo resucitado, sino también por ser “enviados” (de cuya palabra obtenemos “apóstol”). La creencia es diferente del miedo.

Los discípulos acaban de enterrar a Jesús unos días antes, o mejor dicho, probablemente se escondieron mientras otros enterraron a Jesús. Horas antes, oyeron de María Magdalena que Jesús se había ido, había resucitado. Hubo confusión, miedo y probablemente no poco de incredulidad y duda. Y entonces, ahí está. Esta es una versión diferente de la resurrección. Jesús está allí. Nadie lo confunde con el jardinero (Juan 20:15). Él está con los mismos seguidores que huyeron antes. Jesús viene a ellos. Jesús quiere restaurar la relación.

Esto es algo increíble. ¡Y entonces sucede otra vez! Esta vez, Tomás está con los otros. Hemos puesto mucho de nuestra propia duda sobre Tomás. Pero es importante recordar que él no duda aquí. Pone en duda la afirmación de otra persona, pero en su encuentro con Jesús, él cree. Tomás se mueve hacia la creencia y proclama la verdad sobre Cristo. Esto es lo que logra un encuentro con el Cristo resucitado: nos lleva de la duda a la creencia a la proclamación.

¿Cómo se manifiesta tu fe?

¿Dónde está Dios manifestándose sin descanso en tu vida?

¿Qué puertas bloqueas para mantener a Dios fuera de ti?

Estudio de la Biblia. Día de Pascua (C)

31 de marzo de 2013

Susan Sevier, Seminario Teológico de Virginia

“¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?” (Lucas 24:5).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 65:17-25; Salmo 118:1-2, 14-24; Hechos 10:34-43 Juan 20:1-18 o Lucas 24:1-12

Isaías 65:17-25

Las cuatro lecturas del leccionario para este día de Pascua presentan todas ellas los temas de victoria, alegría, gratitud y responsabilidad, lecturas todas ellas importantes en este día que celebramos la resurrección de nuestro Señor, y el pasaje de Isaías establece el tono para el día. La lectura proviene de lo que a menudo se suele llamar el Tercer Libro de Isaías (capítulos 56-66) y se coloca aproximadamente en el período inicial tras el regreso de algunos de los israelitas exiliados de Babilonia, probablemente durante el primer siglo del imperio de Persia en la tierra de Israel. Nada en el lugar es como se esperaba, y, sin embargo, el autor de Isaías pinta un cuadro glorioso de lo que será la nueva Jerusalén.

Una cualidad interesante de este texto es la forma en cómo se basa en tradiciones anteriores al exilio. Por ejemplo, en el versículo 17, cuando el autor cita a Dios diciendo: “Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva”, la palabra hebrea para “crear” (barah) es la misma que se utiliza en Génesis 1; de hecho, es la misma que la primera palabra de la Biblia. El autor pudiera haber usado otras palabras, como “hacer” (asah), por ejemplo. ¿Por qué fue tan importante la elección de esta palabra y qué significa para iniciar la descripción de este nuevo mundo en el capítulo 65 de Isaías, tal como se inicia el relato de la creación?

Todo el pasaje de Isaías tiene resonancias con nuestra visión cristiana del reino de los cielos, y en la práctica con frecuencia se dice que gran parte de los escritos de Isaías son como una profecía de la venida de Jesús, su ministerio, su muerte y su resurrección. Sin embargo, teniendo en cuenta el contexto en que fue escrito el pasaje, ¿qué emociones universales evoca este pasaje? ¿Esperanza? ¿Alegría? ¿Qué más puedes ver aquí que podría traer consuelo a los afligidos?

Una vez más, los escritos de Isaías se utilizan a menudo como narraciones proféticas acerca de la venida de Jesús. Pero este pasaje en particular, no habla de la llegada de una persona, describe la llegada de un nuevo mundo. Jerusalén es un personaje de nuestra historia. ¿Por qué Jerusalén? Toma un minuto y compara este texto con lo escrito en Apocalipsis 22, el importante simbolismo cultural de la ciudad de Jerusalén es claramente compartido por el judaísmo y la fe cristiana que surgió de él. ¿Qué influencia tiene en nosotros esta visión sagrada de Jerusalén en nuestra época?

Salmo 118:1-2, 14-24

El salmo para hoy contiene uno de esos textos a menudo citados, uno de esos que sabe incluso la gente que normalmente no estudia la Biblia: “Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en él” (versículo 24). El escritor de Isaías habla las palabras de Dios, pintando un hermoso cuadro del nuevo mundo que ha de venir mediante la gracia y el amor de Dios, mientras que el salmista expresa la respuesta del receptor de esa gracia.

El Salmo 118 es, en la liturgia de la Pascua, el último salmo cantado. A menudo se le llama una canción de liberación (o acción de gracias), y en los días del Templo fue utilizado por toda la comunidad como parte de la adoración festiva en un día no muy diferente a como lo hacemos hoy en nuestra propia tradición. Mientras que el leccionario elimina los versículos que relatan los problemas del salmista antes de su liberación (vv. 2-13), incluso estos son recitados en el tiempo pasado, no son un grito para una ayuda inmediata.

¿En qué formas específicas liberó el Señor a nuestro salmista en el Salmo 118? ¿Cómo se relacionan esos actos salvíficos con las promesas del pasaje de Isaías?

Echa un vistazo al texto y mira si puedes encontrar los elementos “litúrgicos” en nuestro salmo. Imagínate el texto cantado o repetido durante una procesión. ¿Qué partes se dirían fuera de la puerta? ¿Alguna parte del salmo parece una canción que podría ser cantada por sí mismo, como una doxología? ¿Por qué, como cristianos, leemos este salmo hoy como parte de nuestra adoración de Pascua?

Hechos 10:34-43

Hemos escuchado las glorias del reino venidero en el pasaje de Isaías, hemos ofrecido alabanza y acción de gracias con un salmo, y ahora, en el libro de los Hechos, aprendemos la responsabilidad de dar testimonio de este mensaje: “Y nos mandó que predicásemos al pueblo y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios como juez de vivos y muertos “(v. 42).

En mi iglesia, cada servicio de Pascua comienza con el pastor anunciando a la multitud: «¡Cristo ha resucitado!”. Y la congregación sabe que la respuesta a esa proclamación es: “¡En verdad, Cristo ha resucitado!”. En este pasaje ¿qué nos dice Pedro sobre la historia que nosotros, como discípulos, tenemos que anunciar? ¿Quién va a recibir este mensaje? ¿Quién va a proclamarlo? ¿Qué es lo importante sobre el mensaje en sí mismo? ¿Qué elementos de la vida y ministerio de Jesús menciona Pedro como partes importantes de ese mensaje?

Pedro pronunció este sermón en la casa de uno llamado Cornelio, un gentil, no un judío. ¿Por qué es eso tan importante en el mensaje de Pedro? ¿Qué implica esa importancia para nosotros hoy?

Juan 20:1-18

En la lectura de Isaías, oímos las promesas de gloria y alegría, en el salmo ofrecimos alabanzas y acción de gracias por la liberación que nos traerá gloria y alegría, y en el libro de los Hechos aprendimos sobre la responsabilidad que tenemos para con los demás como receptores de esa liberación, y finalmente, en la lectura del evangelio, tenemos la oportunidad de vivir ese momento de liberación, en toda su confusión, miedo y belleza. Este es el momento de la metanoia, o del cambio, que trae a cada uno de nosotros en nuestras vidas la clase de discipulado que permite entender nuestra alegría, nuestra gratitud y nuestra responsabilidad.

El relato de Juan de este pasaje es diferente al que encontramos en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). En cada uno, las figuras presentes en este caso son diferentes, pero siempre comienzan con las mujeres. Por mucho que nos gustaría tomar eso como una declaración feminista por parte de los autores, es simplemente algo cultural, ya que era tarea de las mujeres de la familia a realizar los rituales en el lugar del entierro.

María encuentra que la piedra de la tumba había sido quitada (versículo 1). ¿Qué otra historia en el evangelio de Juan incluye que una piedra ha sido removida (11:38-41)? ¿Y qué decir de la ropa del entierro en cada historia? ¿Qué vemos cuando leemos juntas estas historias? ¿Por qué llora María? ¿Qué sucede que le permite a María reconocer las figuras que ve fuera de la tumba?

Nuestro pasaje trata del tipo de confusión que muchos de nosotros sentimos cuando entramos en una vida de discipulado. ¿Puedo creer lo que está ante mis ojos? ¿Por qué lloro cuando el mensaje de gracia y de amor del reino de los cielos se me ha contado una y otra vez? ¿Qué debe suceder en nuestras vidas para que verdaderamente podamos entender el significado del día de Pascua?

Estudio de la Biblia. Domingo de Palmas (C)

24 de marzo de 2013

Ben Garren, Seminario Bexley Hall

“Pero Jesús le dijo: ‘Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre?’” (Lucas 22:48).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 50:4-9a; Salmo 31:9-16; Filipenses 2:5-11; Lucas 22:14-23:56 o Lucas 23:1-49

Isaías 50:4-9a

Del exilio en Babilonia viene la voz de un maestro. El maestro está físicamente golpeado, humillado públicamente, y abandonado en el suelo para ser maldecido y escupido. Pero el profesor no es una víctima. Estos versículos presentan el abuso, la opresión, pero no ofrecen lamentaciones. Estos son versos de convicción.

Ante el abuso y la opresión es excepcionalmente adecuado lamentarse. De hecho, es necesario que las víctimas de la opresión y el abuso reconozcan que han sido víctimas de tales monstruosidades, y que clamen ante el mundo y ante Dios. Hay que lamentarse.

Este maestro no niega esto, pero viene con una lección a aquellos que se lamentan, que se enfrentan a la opresión y al abuso: mis opresores y mis abusadores no definen quién soy. El maestro se define ante todo por una relación con Dios. Todas las demás relaciones son secundarias a ésta. Esto significa que el maestro puede hacer frente a la opresión, al abuso y a la humillación, pero no se define por ellos.

La lección del maestro puede ser una poderosa pregunta: “¿Usted se define ante todo por su relación con Dios?” Tanto la víctima como los opresores están llamados a dejar de definirse por la relación al abuso y comenzar a definirse a sí mismos y unos a otros por su relación con Dios. Esta redefinición rompe el ciclo del abuso. Esto permite a una persona a enfrentarse con convicción ante la opresión. Detiene a una víctima de buscar a quien abusar. Obliga al opresor a hacer una pausa y considerar el valor intrínseco y la dignidad del otro.

Salmo 31:9-16

El poeta que compuso el Salmo 31 presenta una interesante yuxtaposición. El leccionario se centra sólo en una parte del poema, en la del medio. Lo que vemos en estos versículos es una persona en lucha clamando a Dios por su liberación. Sin embargo, antes y después de estos versos el poeta proclama no sólo una profunda fe en Dios, sino también una vida de gozo en medio de la gracia de Dios. Desentrañar esta casi caótica porción de la escritura es un poco difícil.

A primera vista uno podría querer proponer una progresión lineal evidente. Una persona proclama una fe fuerte en Dios, es puesta a prueba a través del abuso y el dolor y con todo mantiene la fe, por lo que Dios bendice a la persona con la prosperidad. Sin embargo, esta lectura parece pastoralmente hueca. Sugerir que la falta de prosperidad, en los que sufren abuso y dolor, es debido a que les falta la fe correcta, es censurable.

El núcleo de este salmo es que Dios está en una verdadera relación con el poeta y el conocimiento de esa relación crea una base firme que nada puede superar. El poeta no se merece el sufrimiento, no se merece el maltrato y cualquier abuso y sufrimiento que el mundo presente es nada en comparación a una relación con Dios. El poeta comparte las alegrías y los sufrimientos pero más que nada comparte una profunda seguridad de que Dios está con nosotros en medio de ambos.

Filipenses 2:5-11

Pablo escribe estas palabras en una prisión romana. Está triste, está dispuesto a morir, está luchando para encontrar alguna razón para seguir viviendo. Su fe en Jesucristo no le da una razón para vivir, de hecho, es el dulce llamado de la comunión con Cristo, lo que le prepara para la muerte. La razón que Pablo encuentra para seguir viviendo es su servicio a la comunidad cristiana de Filipos. La servidumbre de Pablo es lo que le sostiene, no su autoridad.

Se trata de un líder que renuncia a su liderazgo por la servidumbre, cediendo el poder por la humildad, y pide a los líderes de la comunidad cristiana que hagan lo mismo. Pablo recuerda a los líderes de la iglesia que no tienen la autoridad del Padre, sino que tienen la servidumbre del Hijo. Pablo habla a los poderosos y les dice a los poderosos que se rebajen a lo más bajo, dignos de nada más que de la más baja de muertes.

Demasiado a menudo este pasaje ha sido utilizado por los que controlan el poder para mantener la autoridad imponiendo a otros la condición de siervos. Asumir esta autoridad, una autoridad que sólo pertenece a Dios, era exactamente contra lo que Pablo estaba hablando. Este no es un pasaje sobre la necesidad de siervos cristianos que permanezcan dóciles, es un pasaje para recordar a la autoridad cristiana que hemos de ser humildes siervos de todas las personas que nos encontramos.

Lucas 22:14-23:56

Después de la cena, Jesús tiene la última conversación con los discípulos. Sabe que en los próximos días, sus amigos, sus hermanos y hermanas, verán todo su mundo trastornado con la muerte de Jesús. Cristo les dice qué tipo de personas van a ser en el medio del caos, el cambio y la transformación que se van a seguir, en la transformación que se nos pide que entremos en esta Semana Santa entre el Domingo de Ramos y Pascua.

Jesús indica que el poder y la autoridad que se nos da como seguidores de Cristo no han de ser utilizados para ponernos por encima de cualquiera sino para ser siervos de los que nos rodean. Jesús dice que “el mayor entre vosotros sea como el más joven”. Jesús está llamando a los ancianos de la iglesia para que se interesen ante todo por el futuro, por lo que viene a continuación, en la vida, las esperanzas y los sueños de los más jóvenes de la comunidad. Esto es lo contrario de un liderazgo que está interesado solo en mantener el status quo y en la formación de una generación de jóvenes que lo reemplace y perpetuar así la autoridad del anciano.

Luego pasa a decir a los líderes que aparezcan como ladrones y guerreros, pero que no lo sean. Esta es una instrucción bastante confusa, pero muy importante. Jesús les dice que todo lo que va a ocurrir no va a ser lo que parece ser. Esto se hace especialmente importante cuando Jesús luego alude a Isaías 53:10-12, y les da a sus seguidores una forma de interpretar su muerte. Jesús sabe que va a morir, pero ve una luz en medio de su angustia, y encuentra algo de satisfacción en el conocimiento de lo que su agonía podría implicar para los demás. Jesús pide a sus seguidores que participen en este espacio con él y preparen el escenario para lo que ha de venir, que permitan ser considerados – pero que no se hagan – como ladrones y malvados por parte de los poderes que haya, si eso es lo que se necesita para establecer el reino.

Las últimas instrucciones de Jesús a sus discípulos son: que utilicen su autoridad para servir a los demás, no para dominarlos, que trabajen para el futuro y las cosas por venir y no traten de mantener y perpetuar su propia autoridad, y que no se preocupen acerca de cómo la sociedad los percibe, sino que sean fieles a Cristo y al reino de Dios. Estas son las instrucciones que la iglesia estaría bien servida si nunca las olvidara.

Estudio de la Biblia. 5 Cuaresma (C)

17 de marzo de 2013

Steven King, Seminario Teológico de Virginia

“Jesús le dijo: ‘Déjala, pues lo estaba guardando para el día de mi entierro. A los pobres siempre los tendrán entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán’”. (Juan 12:7-8).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Isaías 43:16-21; Salmo 126; Filipenses 3:4b-14; Juan 12:1-8

Isaías 43:16-21

Después de leer esta sección del profeta Isaías, de inmediato me llama la atención el versículo 19. El profeta dice: “Estoy a punto de hacer algo nuevo… ¿no lo notáis?”

Esta es una sensación con la que estoy muy familiarizado. Confiamos en que Dios está siempre recreando y reformando el mundo para que pueda ser algo más a la imagen de Dios. Yo sé que esto es verdad y ciertamente lo creo, pero todavía no veo la manera en que Dios está obrando en el mundo y en mi vida. Nuestra vocación como cristianos, y de hecho mi vocación, es permanecer en oración, conectado con Dios. En este sentido, podemos ver más claramente cuando – no si – Dios está haciendo cosas nuevas.

¿Cómo puedes conectarte más plenamente con el obrar de Dios en el mundo?

Qué te ayuda a sintonizar con la obra de Dios, para que podamos participar en ella y continuarla como seguidores de Dios?

Salmo 126

Estamos acostumbrados a ver en las Escrituras el lenguaje de la cosecha como una metáfora. Hay parábolas, historias y grandes momentos de enseñanza y todos utilizan la cosecha para comunicar su mensaje. Una vez más, en el Salmo 126, encuentro gran consuelo en esta metáfora.

El versículo 6 dice: “Los que sembraron con lágrimas, segarán con cánticos de júbilo”. Las palabras del salmista acerca de la naturaleza de Dios y de nuestro trabajo me ayudan a recordar que cuando lucho y siento que estoy fallando, Dios promete una cosecha de alegría para mí y para quienes me rodean. Esto es cierto para todos nosotros como seguidores de Cristo. No siempre veremos el final para el que trabajamos, pero como confiamos en Dios, sabemos que al final nuestra dedicación a la llamada de Dios en nuestra vida trae no solo alegría, sino también vida abundante.

Recuerda y describe la vez o las varias veces cuando sentiste la alegría y la paz de Dios.

¿Cómo puedes celebrar y compartir la alegría que has recibido de seguir a Dios con otras personas que no han experimentado esto?

Filipenses 3:4 b-14

Al principio de esta lectura de la carta a los filipenses, Pablo hace una lista de todas las razones que tiene para tener confianza y jactarse en la carne, y en los logros obtenidos. Él fue circuncidado en el día correcto, un seguidor estricto de la ley, e incluso un perseguidor de la iglesia. Sin embargo, luego se apresura a señalar que incluso con todas estas cosas de su lado, él las cuenta como pérdida o incluso como basura. Las considera así por haber conocido a Cristo y saber que al perder las cosas de la carne, ha ganado Cristo y ha entrado más plenamente en la vida de Cristo.

¡Cuán cierto es también esto para nuestras vidas! Hay tantas cosas en este mundo que nos dan un sentido de orgullo y confianza. Sabemos cómo tener éxito en esta tierra. Sin embargo, como cristianos, estamos llamados a algo más – a una vida más plena de servicio a Dios. En esto no ganamos ideales o posiciones mundanos, sino que ganamos a Cristo y su amor.

¿Qué se interpone en el camino de tu conexión con Dios?

¿Qué te ayuda a sintonizar con el actuar de Dios en el mundo?

Juan 12:1-8

Es enorme el contraste entre la fidelidad de María que unge los pies de Jesús (probablemente presagiando su muerte inminente) y la falsa piedad de Judas. María usa aceite caro, y mucho de ello, para mostrar su dedicación y servicio a Jesús.

Judas, por su parte, afirma que el aceite debe ser vendido y el dinero dado a los pobres. Judas, sin embargo, es el que va a traicionar a Jesús, e incluso el autor de Juan deja claro que las intenciones de Judas no son lo que parecen. Jesús, por supuesto, se da cuenta de ello y vuelve la atención del lector y del oyente a la fiel obra de María que le honra y le sirve.

Recordemos que, como seguidores de Cristo, debemos constantemente realinear o reajustar nuestras vidas y voluntades a la de Cristo. Nuestros motivos e intenciones incluso pueden ser buenos, pero se trata de algo más que eso. Esta vida, como cristianos, significa que todo nuestro ser, nuestras almas y cuerpos, se deben entregar a la voluntad de Dios.

Típicamente, esta llamada es más fácil de decir que de hacer. ¿Qué pequeños pasos puedes dar para comenzar a incorporar más a Cristo en tu vida?