Estudio de la Biblia. Cuarto domingo de Cuaresma (Año B) – 18 de marzo 2012.

Moderadora del debate: Paula Toland, el Seminario Teológico Episcopal

“Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. (Juan 3:16).

Leccionario Común Revisado (RCL) lecturas:
Números 21:4-9 ; Salmo 107:1-3, 17-22 ; Efesios 2:1-10 ; Juan 3:14-21
(Haga clic en el enlace para saltar a la página de cada lectura).
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Números 21:4-9

4 Los israelitas salieron del monte Hor en dirección al Mar Rojo, dando un rodeo para no pasar por el territorio de Edom. En el camino, la gente perdió la paciencia
5 y empezó a hablar contra Dios y contra Moisés. Decían:
—¿Para qué nos sacaron ustedes de Egipto? ¿Para hacernos morir en el desierto? No tenemos ni agua ni comida. ¡Ya estamos cansados de esta comida miserable!

6 El Señor les envió serpientes venenosas, que los mordieron, y muchos israelitas murieron.
7 Entonces fueron a donde estaba Moisés y le dijeron:
—¡Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti! ¡Pídele al Señor que aleje de nosotros las serpientes!
Moisés pidió al Señor que perdonara a los israelitas,
8 y el Señor le dijo:
—Hazte una serpiente como ésas, y ponla en el asta de una bandera. Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que mire hacia la serpiente del asta, y se salvará.
9 Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en el asta de una bandera, y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se salvaba.

(Biblia Dios Habla Hoy, propiedad literaria de c Las Sociedades Bíblicas Unidas. Usado con permiso via BibleGateway.com.)

Paula Toland, el seminarista de esta semana dijo:

Para Moisés y su comunidad, las serpientes representaban tanto una amenaza para la vida física de la gente que tenía la mala suerte de ser mordida y, si aceptamos su forma de pensar que Dios enviaba a las serpientes venenosas, como una retribución divina por su falta de fe que Dios proveería como había prometido. Sin embargo, eran también para la gente una señal de que tenían que arrepentirse y enmendar sus vidas, por ello pidieron a Moisés que interviniera por ellos, el Señor respondió con un consejo muy práctico, y la serpiente de bronce se convirtió en una fuente de salvación

El pueblo fue redimido, transformado por su arrepentimiento y volvió a tener fe en Dios y en las promesas de Dios. Para nosotros, en este tiempo de Cuaresma, puede que tengamos la suerte de evitar encuentros con serpientes vivas. Sin embargo, podemos encontrar esas serpientes figurativas que son los lugares a los que volvemos para evitar el trabajo duro y el malestar que la fe en Dios a veces conlleva. O tal vez no pensemos en recurrir a esos lugares, pero dejamos que otras cosas nos arrastren y nos distraigan de nuestra vida de fe. En cualquier caso, Moisés y su comunidad pueden ser el modelo para nosotros de cómo volver a la vida en y con Dios.

¿Hay lugares en tu vida a donde vas para evitar el trabajo duro que a veces implica una vida fiel?

¿Hay cosas en tu vida que estás dispuesto a renunciar o evitar a fin de mantenerte centrado en tu bienestar espiritual y ser salvo?

¿Estás dispuesto a humillarte para pedir ayuda, arrepentirte, ser redimido y vivir una vida transformada?

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Salmo 107:1-3, 17-22

1 Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque para siempre es su misericordia.
2 Proclamen los redimidos del Señor
que él los redimió de la mano del enemigo.
3 El los recogió de entre todos los países,
del oriente y del occidente,
del norte y del sur.

17 Algunos fueron insensatos y se rebelaron;
por sus iniquidades fueron afligidos.
18 Aborrecieron todo alimento,
y llegaron hasta las puertas de la muerte.
640 Salmo 107
19 Entonces clamaron al Señor en su angustia,
y los libró de su aflicción.
20 Envió su palabra y los sanó;
los libró del sepulcro.
21 Que den gracias al Señor por su misericordia,
y las maravillas que hace por sus hijos.
22 Que ofrezcan sacrificios de alabanza,
y publiquen sus obras con júbilo.

(El Libro de Oración Común, pp. 638-640)

Paula Toland, el seminarista de esta semana dijo:

El salmo 107 casi parece la siguiente parte lógica del relato de Moisés y de su comunidad, aunque sabemos que este no es realmente el caso. El salmo, sin embargo, continua con el tema del alejamiento de la fe en Dios, quien en este salmo es presentado desde el principio como bueno y misericordioso, el Dios que crea la comunidad desde los cuatro confines de la tierra. A diferencia de la comunidad de Moisés, esta gente no culpa a Dios por sus problemas. Y al igual que la comunidad de Moisés, esta gente reconoce su necesidad de recurrir a Dios para ser liberados de su angustia, y pide salvación y novedad de vida. Luego se enfrentan al reto de dar gracias por la misericordia y la atención de Dios, gracias que se han de dar en voz alta y con alegría.

¿Cómo te sientes acerca de Dios en momentos de dificultad? ¿Es un Dios bueno y misericordioso o castigador?

¿Estas dispuesto y puedes dar gracias a Dios con “gritos de alegría”?

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Efesios 2:1-10

1 Antes ustedes estaban muertos a causa de las maldades y pecados
2 en que vivían, pues seguían los criterios de este mundo y hacían la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire y que anima a los que desobedecen a Dios.
3 De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios, igual que los demás.
4 Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande,
5 que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación.
6 Y en unión con Cristo Jesús nos resucitó, y nos hizo sentar con él en el cielo.
7 Hizo esto para demostrar en los tiempos futuros su generosidad y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
8 Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
9 No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;
10 pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.

(Biblia Dios Habla Hoy, propiedad literaria de c Las Sociedades Bíblicas Unidas. Usado con permiso via BibleGateway.com.)

Paula Toland, el seminarista de esta semana dijo:

San Pablo acentúa el tema del pecado y la desobediencia y su impacto negativo en nuestras vidas. Compara nuestra naturaleza humana pecaminosa a la muerte. El vivir nuestra humanidad en este mundo equivalente a la muerte. Este pasaje desafía mi comprensión de la bondad de Dios inherente en toda la creación, incluyéndonos a nosotros mismos encarnados. Y sin embargo, reconozco y aprecio la sabiduría de estas palabras, porque si vivimos solo para este mundo como si este mundo fuera todo lo que hay, realmente perdemos la plenitud de nuestras vidas. Tenemos la suerte de ser creados, alimentados y sostenidos por el amor incondicional de Dios hacia nosotros, que se manifiesta en nuestras vidas a través de la gracia insondable de Dios. Cuando reconocemos esa realidad, cuando elegimos vivir vidas de fe con una conciencia de que nuestra vida física es sólo una parte de nuestra historia como creación de Dios, tenemos el privilegio de ver las riquezas “inconmensurables de la gracia [de Dios] en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”. A veces es difícil vivir con este conocimiento, ya que significa que no llegamos a tomar el crédito de ser amados como personas fieles a causa de nuestras buenas obras.

¿Eres capaz de vivir tu vida plenamente en este mundo con el conocimiento de que esto es sólo una parte de tu historia como criatura de Dios?

¿Eres capaz de reconocer que la novedad de vida que experimentamos a través de Jesucristo no es debido a lo que hemos hecho, sino por quién es Dios?

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Juan 3:14-21

14 Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado,
15 para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
16 »Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.
17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

18 »El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios.
19 Los que no creen, ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz.
20 Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo.
21 Pero los que viven de acuerdo con la verdad, se acercan a la luz para que se vea que todo lo hacen de acuerdo con la voluntad de Dios.

(Biblia Dios Habla Hoy, propiedad literaria de c Las Sociedades Bíblicas Unidas. Usado con permiso via BibleGateway.com.)

Paula Toland, el seminarista de esta semana dijo:

Este pasaje de Juan nos lleva al punto de partida del pasaje de Números, e introduce las metáforas maravillosas de la oscuridad y de la luz. Aunque el versículo16 es uno de los versos más conocidos y citados en el Nuevo Testamento, tiene mucha más profundidad y expansión cuando se le yuxtapone a la narrativa de Moisés acerca de las serpientes y al pasaje de Efesios acerca de la gracia, no por las obras. Las dimensiones añadidas a este pasaje: que en el mundo hay tanto oscuridad como luz, la luz encarnada a través del don de Dios, de su Hijo para salvar al mundo, y que haciendo lo que es verdadero significa hacer lo que está en Dios, abre tantas posibilidades para encarnar ese famoso versículo en el mundo de una manera que es radicalmente de bienvenida y vivificante. Sugiere que no basta con decir que uno es creyente porque la verdadera creencia tiene algo que ver con nuestras obras. Parece que nos reta a presentarnos a nosotros mismos y nuestras obras en la luz, para ser testigos de haber “sido creados por Dios”.

¿Cuáles son los lugares oscuros de tu vida, lugares que quieres mantener ocultos a ti mismo y a los demás? ¿A  Dios?

¿Estás dispuesto a tratar de hacer los cambios que hagan que las palabras que profesas sobre la vida eterna en Dios a través de Jesús estén en consonancia con tus obras en la vida diaria?

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