El límite de refugiados impuesto por Trump va ‘en contra de la realidad’ de la crisis, dice el Ministerio Episcopal de Migración

[Episcopal News Service] El director del Ministerio Episcopal de Migración [EMM por su sigla en inglés] publicó un comunicado el 28 de septiembre en el que dice que el límite en la admisión de refugiados impuesto por el gobierno de Trump va “en contra de la realidad de una creciente crisis mundial”.

“Estamos agradecidos, sin embargo, de que estamos ahora un paso más cerca de la plena reanudación de un programa para acoger a los refugiados a la seguridad y esperanza de este país”, dijo el Rdo. E. Mark Stevenson del Ministerio de Migración Episcopal en su declaración (que se incluye a continuación de esta nota).

El Rdo E. Mark Stevenson, director del Ministerio Episcopal de Migración, sostiene un cartel en el que aparecen los mandatos bíblicos a acoger al extranjero. Foto del EMM vía Facebook.

Funcionarios  federales anunciaron el 27 de septiembre en un informe especial del Departamento de Estado el límite propuesto de 45.000 admisiones de refugiados para el año fiscal 2018 —la cifra más baja en la historia del Programa de Admisiones de Refugiados.

El desglose regional será: África, 19.000; Asia Oriental, 5.000; Europa y Asia Central, 2.000; América Latina y el Caribe:1.500 y Cercano Oriente y Sur de Asia, 17.000.

La legislación federal exige que el Presidente determine anualmente la cifra máxima de refugiados a quienes se les permitirá reasentarse en Estados Unidos. En el gobierno del presidente Trump, la cifra se reducirá a menos de la mitad del prometido histórico de admisiones.

Según el EMM, hay más de 65,6 millones de refugiados, solicitantes de asilo y personas desplazadas internamente en todo el planeta, obligadas por la violencia a abandonar sus hogares.

El EMM es una de las nueve agencias que tiene contratos con el gobierno de EE.UU. para reasentar refugiados. Las otras agencias de reasentamiento son el Servicio Mundial de Iglesias, el Consejo Etíope de Desarrollo Comunitario, la HIAS (conocida anteriormente como la Sociedad Hebrea de Ayuda a Inmigrantes), el Comité de Rescate Internacional, el Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados, el Comité de EE.UU. para Refugiados e Inmigrantes, el Servicio de Migración y Refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. y Ayuda Mundial.

Aunque el EMM recibe algún dinero de la Iglesia Episcopal, la mayoría de sus ingresos provienen de contratos con el gobierno federal para cubrir  los costos del reasentamiento de refugiados a quienes les han aprobado su ingreso en EE.UU.. Stevenson dijo que el 99,5 por ciento del dinero de los contratos va directamente al reasentamiento de refugiados. El resto del ingreso es para gastos de administración, incluidos todos los salarios del personal. Cualquier dinero que no se utilice se le devuelve al gobierno.

El EMM anunció en abril que rescindiría a seis de sus funcionarios en el nuevo año fiscal, previendo una reducción del reasentamiento de refugiados durante el gobierno de Trump.

Los refugiados benefician a todos, dijo Stevenson el 28 de septiembre, “proporcionando una fresca infusión de espíritu empresarial y amistad en un país que se convirtió en líder mundial con el transcurso de los siglos” gracias a esos valores.

También, acoger a personas en Estados Unidos provenientes de otros países es una actuación cristiana, les recordó Stevenson a los episcopales. Jesús dice en el evangelio que el camino para llegar a él y [alcanzar] su gracia y su redención se encuentra entre los pobres, los enfermos y los forasteros.

— Amy Sowder es corresponsal especial de Episcopal News Service. Ella también es periodista y redactora independiente radicada en Brooklyn.


El Rdo E. Mark Stevenson, director del Ministerio Episcopal de Migración, publicó el siguiente comunicado el 28 de septiembre en respuesta a la decisión del gobierno de Trump de reducir a 45.000 el número de refugiados que se permite ingresar anualmente en EE.UU. :

El Ejecutivo le ha informado al Congreso que se propone fijar el límite de admisión de refugiados para el próximo año en 45.000 personas, un tope que no es sólo el más bajo en la historia del programa, sino que va en contra de la realidad de una creciente crisis mundial. En este momento crítico, 65,6 millones de mujeres, niños y hombres viven desplazados por la violencia de sus hogares, entre ellos 33,5 millones de refugiados que han huido a través de las fronteras de sus patrias a otro país en situaciones que ,con frecuencia, sólo son ligeramente más tolerables que los horrores de los cuales han huido. Al término de este día —y de todos los días que seguirán durante algún tiempo— otras 28.000 personas más  se encontrarán en esta difícil situación. En presencia de tal crisis, esta reducción en nuestra respuesta a menos de la mitad del promedio histórico es triste y dura de corazón.

Agradecemos, sin embargo, que estamos ahora un paso más cerca de reanudar plenamente un programa de acogida de refugiados a la seguridad y esperanza de este país. Vivimos en un momentos de grandes sufrimientos, pero también en un tiempo de una gran promesa. Estos últimos meses han despertado la conciencia a través de nuestra gran nación de los conflictos que enfrentan los refugiados, y de los beneficios para todos nosotros cuando ellos encuentran una nueva vida en una de nuestras comunidades. Los refugiados se han sobrepuesto a las mayores pruebas, y los refugiados proporcionan una fresca infusión de espíritu empresarial y amistad en un país que se convirtió en líder mundial en el transcurso de los siglos gracias a tales cosas. Las luchas y los éxitos de estos nuevos estadounidenses brindan inspiración, oportunidad y optimismo de un futuro más brillantes para todos.

Jesús, en la parábola del grano de mostaza, nos recuerda que incluso las más pequeñas de las buenas acciones pueden convertirse en algo espectacular y transformador. Él también nos instruye a través del evangelio que es entre los pobres, los enfermos y los forasteros que le encontraremos a él, a su gracia y a su redención. De manera que acogeremos a 45.000 hijos de un Dios amante a una vida mejor este próximo año, y oramos  y trabajamos porque sean aún más los años siguientes. Y conformaremos nuestras voluntades a la Voluntad Divina, amando incluso como Jesús ha amado, para gloria de Dios y la transformación de nuestras propias vidas.

Para saber más acerca del ministerio entre los refugiados, o para hacer donaciones a esta obra en este momento crítico, les invitamos a visitar EpiscopalMigrationMinistries.org.

El Rdo. Canónigo E. Mark Stevenson,
Director, Ministerio Episcopal de Migración.

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