Dicen episcopales que la decisión de Trump sobre DACA no es la última palabra

De Los Ángeles a Washington, D.C., se movilizan los activistas para convencer al Congreso

Un grupo de manifestantes protesta frente a la Casa Blanca luego de que el gobierno de Trump eliminara el 5 de septiembre la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), un programa que protege de la deportación a casi 800.000 jóvenes, mujeres y hombres, que fueron traídos ilegalmente a EE.UU. siendo niños. En Washington, D.C. la obispa de la Diócesis de Washington Mariann Budde participó en la manifestación con líderes de otras confesiones. Foto de Kevin Lamarque/REUTERS.

[Episcopal News Service] Muchos episcopales se han comprometido a luchar por preservar la política migratoria conocida [por su sigla en inglés] como DACA, o Acción Diferida para Llegados en la Infancia, y para apoyar a los 800.000 “soñadores” a los que afecta, luego de que el gobierno de Trump anunciara el 5 de septiembre la cancelación del programa.

El ejecutivo anunció que eliminaría gradualmente la política del DACA, dándole al Congreso seis meses para actuar legislativamente para salvar el programa que les permitía permanecer en el país a los inmigrantes indocumentados que vinieron a Estados Unidos siendo niños.

El presidente Barack Obama instituyó el DACA en junio de 2012 mediante un decreto ejecutivo, dándole así a los llamados “soñadores” la capacidad de beneficiarse de un período renovable de dos años de acción diferida de deportación y el derecho a obtener permisos de trabajo.

Para la Rda. Nancy Frausto, rectora asociada de la iglesia episcopal de San Lucas  [St. Luke’s Episcopal Church] en Long Beach, California, Diócesis de Los Ángeles, y una de los soñadores ella misma, la noticia del 5 de septiembre resultó aterradora.

Frausto, de 33 años, que vino a Estados Unidos cuando tenía 7, dijo que ella y su hermano “están muy orgullosos de su herencia mexicana, pero no conocemos ningún otro país. Hemos trabajado muy duro para lograr nuestros sueños, y todo eso nos lo podrían quitar en un segundo.

“Estoy haciendo un gran esfuerzo para ser optimista, para recordar las palabras de la lectura del domingo pasado, ‘no seas vencido de lo malo, sino que vence con el bien el mal’, pero permíteme decir que no es fácil”.

Frausto fue ordenada al presbiterado en 2013, creció asistiendo a la iglesia episcopal de Todos los Santos [All Saints’ Episcopal Church] en el barrió de Highland Park de Los Ángeles, donde ella una popular líder de jóvenes. Debido a su estatus de indocumentada, no pudo solicitar ayuda económica para la universidad, así que la iglesia creó un fondo de beca y la ayudó en su educación.

En 2013, la hicieron miembro de la Fundación de la Iglesia Episcopal, y es conocida por sus conferencias sobre iglesias “de retazos” o en dificultades. También sirve de evangelista consultora para la Oficina de Evangelización del Obispo Primado.

“Sé que gran parte de la Iglesia se levantará y defenderá los derechos de todas las personas, y hay gente haciendo un trabajo magnífico”, dijo Frausto a ENS, en medio de frecuentes pausas y lágrimas. “Pero es muy difícil mantenerse optimista ahora mismo”.

Frausto dijo que sabe que la inmigración puede ser “un tema delicado”.

“Y sé que en nuestra Iglesia hay personas que están en los dos bandos. Y con todo el debido respeto a cualquiera que esté de acuerdo en que todos las persona indocumentadas deban ser devueltas a sus países [de origen], esperaría que sus valores cristianos sean más fuertes que sus valores políticos”.

Los funcionarios ejecutivos de la Iglesia Episcopal emitieron un comunicado después del anuncio del gobierno de Trump, en el que se comprometían a trabajar en pro de una reforma migratoria y en apoyar a “soñadores” como Frausto.

“Creemos que estos jóvenes son hijos de Dios y que merecen una oportunidad de vivir vidas plenas, libres del temor a la deportación a países que pueden nunca haber conocido y cuyos idiomas puede que no hablen”, dijeron el obispo primado Michael Curry y la presidente de la Cámara de Diputados Gay Clark Jennings.  “Como personas de fe, nuestra obligación es en primer lugar con los más vulnerables, especialmente los niños. En este momento, somos llamados por Dios a proteger a los Soñadores de ser castigados por algo en lo que no tuvieron ninguna participación voluntaria”.

El texto completo de la declaración se encuentra aquí.

La Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal, así como la Red Episcopal de Política Pública, se ha dedicado durante mucho tiempo a abogar por “un sistema migratorio humano y proporcional”, basado en la postura de la Convención General sobre los problemas en cuestión. La oficina cuenta con una serie de recursos para activismo y defensa social sobre política migratoria, así como  información sobre políticas actuales y legislación propuesta.

En Los Ángeles, miembros de Resistencia Sagrada Episcopal, el equipo de trabajo diocesano sobre [temas de] inmigración, dijeron que se incorporarían a la manifestación a las 5:00 P.M. en la ciudad donde se espera que miles de personas protesten de la decisión.

Apenas la semana pasada, se habían regocijado con la liberación, el 30 de agosto, de Rómulo Avelica González de un centro de detención. Los agentes del Servicio de Inmigración y control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) lo detuvieron en presencia de su hija adolescente, luego de que él hubiera dejado a otra hija en la escuela. El caso tuvo una amplia publicidad, y luego de una detención de seis meses, se lo devolvieron a su familia.

Avelica González, de 49 años, ha vivido en California durante 30 años y tiene cuatro hijos nacidos en EE.UU. El más alto tribunal de Inmigración del país anuló el dictamen final de deportación el 10 de agosto, y su caso regresará al tribunal local para otra vista.

“En la Diócesis Episcopal de Los Ángeles, hogar de una de las mayores poblaciones inmigrantes de la nación, los obispos reafirmamos el continuo compromiso de la diócesis con los Soñadores y sus familias y llamamos al Presidente y al Congreso a atender el llamado de una clara mayoría del pueblo estadounidense a garantizar el estatus de estas personas merecedoras de una vez y por todas. Así como el cuerpo de Cristo se fortalece por la unidad en medio de la diferencia y la diversidad, estos Soñadores, estos notables estadounidenses, hacen a nuestro país más fuerte cada día”, dijeron en una declaración el obispo [diocesano] J. Jon Bruno, la obispa sufragánea Diane Bruce y el obispo coadjutor John Taylor.

“Renovar nuestra acogida a los Soñadores es sólo el primer paso. El gobierno federal debe desde hace mucho la adopción de una reforma migratoria global que reconozca el papel vital que desempeñan los obreros inmigrantes en la economía de EE.UU. Especialmente, a raíz de [los sucesos] de Charlottesville, el gobierno suscita la denuncia de racismo por seguir explotando la industria de estos obreros y sus familias, especialmente los provenientes de México y de Centro y Sudamérica, sin brindarles las protecciones y los derechos que merecen. Estados Unidos, una nación sujeta a la voluntad de Dios, se comprometió a brindar libertad y justicia para toda su gente, y a la larga debe hacerlo mejor”.

Los activistas de inmigración continuarán exigiendo justicia, dijo el Rdo. Mike Kinman, rector de la iglesia de Todos los Santos [All Saints Church] en Pasadena, California.

“Eso somos nosotros”, dijo Kinman a ENS en una entrevista telefónica el 5 de septiembre. “No se trata de algún otro. Estos son nuestras hermanas y nuestros hermanos y los miembros de nuestra familia, miembros de nuestra comunidad. Estos son amados de Dios y nuestros seres queridos. Dios se ha unido a nosotros, y la Escritura nos dice que lo que Dios ha unido, nadie lo separe”.

Kinman dijo que la decisión del ejecutivo significa que el gobierno está “literalmente tratando de romper nuestra familia, y no podemos hacer eso porque la familia es un don de Dios”.

“Sabemos cómo combatir esto y vamos a combatirlo. Empieza por hacer lo que estamos haciendo hoy, tomar la calle y decir, no con nuestro consentimiento, especialmente aquí en California, donde viven 233.000 de los 800.000 soñadores”, dijo él refiriéndose a la manifestación planeada par La Placita Olvera en Los Ángeles más tarde en el día.

Él calificó el comunicado del secretario de Justicia Jeff Sessions de “un trágico rechazo al verdadero evangelio de Jesucristo”.

“De una nación que durante siglos ha robado recursos de las naciones centroamericanas, empobreciéndolas y no dejándoles a sus ciudadanos poca opción más que seguir esos recursos al norte en busca de supervivencia, esta acción es particularmente cruel y profundamente irónica”, añadió Kinman.

La Rda. Joanne Leslie, miembro del equipo de trabajo diocesano sobre inmigración de Los Ángeles, calificó la decisión del gobierno de Trump de “inútil”.

“Parece que [a Trump] le queda muy poco capital político, ¿por qué lo gasta en algo que a mí me parece que no tiene ventaja?”, dijo Leslie.

Leslie, que recientemente se jubiló como arcediana de la diócesis, dijo que también se proponía participar de la manifestación en el centro de Los Ángeles y que prometía seguir luchando por una reforma migratoria justa.

“Hay muchísimo que las mentes legales creativas pueden hacer”, dijo Leslie, añadiendo “no hemos alcanzado los límites de nuestro esfuerzo todavía”.

Leslie agregó que la liberación de Avelica González luego de seis meses de trabajo tenaz, probaron una cosa. “Sencillamente significa que uno puede, cuando las personas motivadas laboran juntas, uno puede lograr hacer algo”, afirmó. “Espero estar con un grupo de personas motivadas hoy”.

La liberación de Avelica González no compensa a las otras personas, explicó ella, que están siendo injustamente retenidas en el centro de detención de Adelanto en Los Ángeles. Sin embargo, cada vez que los activistas se enfrentan con un nuevo reto, “y nos congregamos, eso me da esperanzas”, añadió Leslie.

Entre tanto, Mariann Budde, obispa de la Diócesis de Washington, se encontraba entre los activistas de inmigración, los soñadores y otros líderes religiosos que se manifestaron frente a la Casa Blanca el 5 de septiembre. Hablándole a la multitud, ella resaltó que la semana pasada, se había juntado con el cardenal Donald Wuerl, de la arquidiócesis católica romana de Washington; el rabino M. Bruce Lustig, rabino principal de la Congregación Hebrea de Washington y el imán Talib M. Shareef de Masjid Muhammad, la Mezquita de la Nación,  para enviarles una carta a Trump y a los miembros del Congreso, diciéndoles que los textos sagrados y las enseñanzas de cada religión son claras en que apoyar a los soñadores “es congruente con el imperativo moral de extender la hospitalidad al extranjero, de cuidar de inmigrantes y niños y de amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos”.

“Ahora que el Presidente ha actuado, dirigiremos nuestra atención al Congreso”, dijo Budde frente  a la Casa Blanca.

Los ‘Soñadores’ son parte de Estados Unidos, dijo ella. “Quiero que sepan que ustedes son de aquí. Nosotros les amamos y estamos muy orgullosos de ustedes, y necesitamos de vuestros dones, de vuestros talentos y de vuestro arduo esfuerzo para ayudar a que este país viva a la altura de sus grandes ideales.

“Vuestro sueño es el sueño americano de oportunidad y diversidad, de seguro asilo y de crear una vida mejor para nosotros y para nuestras familias. El futuro de este país está en vuestras manos. La decisión del Presidente no es la última respuesta sobre DACA. Nos comprometemos a trabajar con ustedes y junto a ustedes por un futuro mejor”.

En cuanto a Frausto, reconoce que la lucha “ se encuentra en un lugar muy oscuro ahora mismo”.  Ella pudo trabajar en la Iglesia gracias a DACA, luego de haber temido anteriormente que tendría que dejar el país al menos durante 10 años.

Respecto a lo que ella le diría al gobierno de Trump: “Tenga un poquito de corazón. Deje de tratar de deshumanizarnos, nosotros somos hijos de Dios”.

— La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service y está radicada en Los Ángeles. Traducción de Vicente Echerri.

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