Iglesia episcopal de Manhattan y su comunidad protegen a una madre guatemalteca y luchan por sus derechos

A Amanda Morales y sus hijos, que se enfrentan a la separación y la deportación, les han concedido una revisión legal

En una conferencia de prensa el 17 de agosto, en la iglesia episcopal Santa Cruz en Nueva York, la madre guatemalteca Amanda Morales Guerra, inmigrante indocumentada, aparece de pie junto a sus tres hijos, Dulce, Daniela y David. Ella anunció su determinación de luchar contra la deportación con la ayuda del Rdo. Luis Barrios (que está hablando), de políticos locales y de miembros de la comunidad. Foto de Radhames Morales/iglesia

[Episcopal News Service] Amanda Morales Guerra podría ser arrancada de las vidas de sus hijos y devuelta al violento país del que huyó hace 14 años. El auténtico temor llevó a Morales, guatemalteca de 33 años en riesgo de deportación por entrar y vivir ilegalmente en Estados Unidos, a buscar santuario en la iglesia episcopal Santa Cruz [Holyrood Episcopal Church]  en el barrio de Washington Heights en el norte de Manhattan. Sus tres hijos nacieron en Estados Unidos y son, por consiguiente, ciudadanos estadounidenses.

Desde que la familia Morales llegó a la iglesia, feligreses, vecinos de varias denominaciones religiosas y políticos se han unido a ella en solidaridad, atendiendo a las necesidades físicas, emocionales y espirituales de su familia.

El 21 de agosto, sus defensores subieron también las gradas del edificio federal Jacob Javits, en el centro de Manhattan, para presentarle al tribunal de inmigración dos peticiones: una solicitud de que suspenda la expulsión y que reactive una solicitud de asilo que ella había presentado anteriormente, dijo el Rdo. Luis Barrios, sacerdote de la iglesia [de la] Santa Cruz. En una pequeña victoria para la familia Morales, el tribunal aceptó revisar su apelación y anunciar un dictamen después de 90 días, dijo Barrios.

Una vigilia de oración interconfesional se ha programado para las 7 P.M. del 28 de agosto en el exterior de la iglesia Santa Cruz. “No creo que Dios nos creara para sufrir, de manera que debemos corregir este error”, dijo Barrios, que también es psicólogo forense y profesor de estudios latinos en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). “Voy a orar para que Dios me ayude a corregir esta injusticia de la sociedad”.

Morales huyó de  Guatemala en 2004 porque la MS-13 —una banda internacional conocida por practicar secuestros, así como [incurrir en] tráfico de drogas, armas y personas— le hizo violentas amenazas a ella y a su familia. Estados Unidos concede asilo a personas que huyen de la persecución por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social o por sus opiniones políticas en sus países de origen, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU.

“La MS-13: esto es el crimen organizado, luego ¿cómo pueden devolver a esta mujer para allí? Y como mujer, es un problema doble; porque existe el problema de ser violada”, dijo Barrios. “Es una situación muy traumática para esta joven mujer y sus hijos. Veo su ansiedad y se me turba el sueño. Los niños están empezando a mostrar esta ansiedad de que su madre desaparezca”.

Amanda Morales Guerra, natural de Guatemala y madre de tres hijos que son ciudadanos de EE.UU., buscó santuario, para eludir la deportación, en la iglesia episcopal Santa Cruz en el norte de Manhattan donde el Rdo. Luis Barrios es el sacerdote. Foto de Radhames Morales/iglesia .

Las autoridades tuvieron conocimiento de su condición de indocumentada en 2014 —cuando ella no pudo mostrar una licencia de conducción luego de un accidente de tránsito— y alertaron a los agentes de inmigración. Desde entonces, Morales, que trabajaba en una fábrica que hace cuerdas para violoncelos, se ha presentado regularmente en una oficina de inmigración a citas concertadas, explicó Barrios. Ella paga impuestos y no tiene antecedentes penales, de manera que la deportación era de escasa prioridad hasta que el gobierno de Donald Trump comenzó a exigir una aplicación más estricta.

La Agencia Federal de Inmigración y Aduana (ICE por su sigla en inglés) llevó a cabo cerca de un 40 por ciento más de arrestos con fines de expulsión en los primeros 100 días del gobierno de Trump que en el mismo período del año pasado, según la ICE. Eso significa que los agentes de deportación arrestaron administrativamente a 41.318 individuos por cargos de inmigración civil, en comparación con 30.028 personas arrestadas en el mismo tiempo en 2016. Los arrestos administrativos los practica un agente del gobierno, en este caso un agente de la ICE, sin necesidad de una orden que haya sido revisada y autorizada por un juez. Se trata de una orden de expulsión no penal.

“A los agentes y funcionarios de la ICE les han dado claras instrucciones de concentrarse en amenazas al orden público y a la seguridad nacional, lo cual ha dado lugar a un aumento sustancial en los arrestos de extranjeros delincuentes convictos. Sin embargo, cuando encontramos a otras personas que se encuentran en el país ilegalmente, cumplimos con nuestro deber jurado y aplicamos la ley”, dijo Thomas Homan, director interino de la ICE en  un artículo sobre los primeros 100 días en la página web de la ICE.

Aun así, las iglesias, las escuelas y los hospitales hace tiempo que se consideran “áreas sensibles” en que las autoridades usualmente no entran.

Las iglesias de la Diócesis de Nueva York están en libertad de tomar sus propias decisiones respecto a lo que significa el santuario y la manera en que lo pueden proporcionar, dijo el obispo Andrew ML Dietsche, en una declaración al día siguiente de que Morales hiciera pública [su decisión]. Él alentó a las parroquias a proteger a sus miembros y a brindarles ayuda legal y pastoral a las personas indocumentadas, si bien entendiendo los riesgos para la parroquia y para la familia [a quien se le ofrecía] santuario.

“No obstante, en el cambiante panorama en que nos encontramos respecto a inmigración y a las deportaciones, creo que es una opción bien ponderada marcada por la integridad y la fe. El clero y el pueblo de la parroquia Santa Cruz tienen todo mi apoyo, el apoyo de la diócesis y esta familia en peligro cuenta con mis oraciones”, dijo Dietsche.

La obispa Mary Glasspool, colega de Dietsche, compiló una lista de recursos para que las iglesias los usen cuando se encuentren con problemas de santuario.

Después de que a Morales le dijeran que comprara un boleto de ida a Guatemala y que se presentara en su próxima cita de inmigración, ella dejó su trabajo y casi todas sus pertenencias en su casa de Massapequa, un caserío próximo a Amityville en Long Island. El Rdo. Juan Carlos Ruiz, cofundador de la Nueva Coalición Santuario de la Ciudad de Nueva York, ayudó a Morales a encontrar la iglesia . Creada en 2007, la coalición es una red interconfesional de congregaciones, organizaciones y personas que ayudan a familias y comunidades a resistir la detención y la deportación a fin de permanecer juntas. Barrios ha sido miembro de la coalición durante seis años.

Amanda Morales Guerra, que se ve aquí orando en la iglesia episcopal , huyó de amenazas de violencia en Guatemala y ha estado viviendo en Estados Unidos sin autorización y se enfrenta a una deportación. Foto de Radhames Morales/iglesia .

Mientras Morales ha estado encerrada dentro de los muros góticos de la iglesia, feligreses y personas de todas partes han ayudado a la familia, entre ellas miembros de otras iglesias, estudiantes universitarios, maestros de primaria, personal sanitario, estudiantes de seminario, miembros de una sinagoga e incluso personas que regularmente acuden al comedor de beneficencia .

“Esta mujer octogenaria con un andador asiste al comedor de beneficencia que tenemos aquí, y ella vino y le dio a Amanda $5. Uno comparte lo que tiene. Amanda estuvo llorando mucho rato después de eso”, dijo Barrios.

Miembros de la iglesia colegiata de Fort Washington en Washington Heights,  que es parte de la Iglesia Reformada de América, donó sacos de dormir para la familia Morales.

“Reconocemos que abrir las puertas para ayudar a una familia es tarea de una comunidad”, dijo la Rda. Damaris Whittaker, ministra principal de Fort Washington. “Predicamos amar al prójimo y acoger al extranjero, y esta es nuestra oportunidad de vivir el evangelio. Todos tenemos que dar un paso al frente para cerciorarnos de que los ayudamos”.

En tanto [muchas] iglesias a través de Estados Unidos brindan santuario a las personas discretamente, Morales decidió hacerlo público, no sólo para presionar al gobierno respecto a su causa, sino también para ponerle un rostro a la difícil situación de muchos inmigrantes como ella, que viven con el terror de que sus familias resulten divididas, dijo Barrios.

El concepto de santuario trasciende los problemas de inmigración, añadió él.

“Se trata de crear un espacio seguro para grupos que están marginados u oprimidos, tales como las personas de color y los grupos LGBT. Tenemos que responder”, afirmó.

– Amy Sowder es corresponsal especial de Episcopal News Service, así como escritora y redactora radicada en Brooklyn, Nueva York.

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