Unión de Episcopales Negros mira al futuro de la Iglesia

Primera conferencia conjunta honra el papel de episcopales y luteranos negros en las Iglesias

El Rvdmo. Carl Wright, obispo coadjutor de la Iglesia Episcopal para las Fuerzas Armadas y los ministerios federales, bendice a Bert Gibson de Nueva York. La bendición tuvo lugar el 26 de julio durante la eucaristía y oficio de sanación que incluyó el reconocimiento de Gibson y de todos los miembros de la Unión de Episcopales Negros que habían prestado servicio militar. Foto de Mary Frances Schjonberg/ ENS.

[Episcopal News Service – Cherry Hill, Nueva Jersey] Los afroamericanos, tanto de la Iglesia Episcopal como de la Iglesia Evangélica Luterana en América fueron llamados esta semana a ayudar a construir el futuro de sus iglesias trabajando arduamente en el presente.

El llamado a la acción se produjo durante la 49ª. conferencia anual de la Unión de Episcopales Negros (UBE por su sigla en inglés), que se celebró del 23 al 26 de julio en un hotel de un suburbio de Filadelfia, Pensilvania. La UBE se reunió conjuntamente por primera vez con la Asociación Luterana de Afrodescendientes.

“Ahora mismo, La Iglesia no está liderando el diálogo sobre la justicia”, dijo Brittany Cooper, profesora auxiliar de estudios sobre la mujer, de género y africanos en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, durante una presentación el 25 de julio.

“No estamos liderando el diálogo sobre la verdad, y deberíamos hacerlo. En su lugar, tenemos alguna perversión —alguna versión— de la Iglesia que yo no reconozco, a la cual le llamamos la derecha religiosa”.

Esa versión, dijo Cooper, que se crió como bautista y sigue asistiendo a esa Iglesia, “ha secuestrado el diálogo acerca de qué es la verdad y qué verdad debemos decir”.

Cooper cuestionó que la sociedad ahora tiene más acceso a la información, tanto factual como falsa, que en cualquier otro momento de la historia” “y sin embargo no podemos encontrarle sentido a nada de eso”.

Brittany Cooper, profesora auxiliar de la Universidad de Rutgers, dice que la gente de Iglesia debe cambiar sus teologías para concentrarse en la justicia social, no en normas. Foto de Mary Frances Schjonberg/ ENS.

“Estamos en un momento cuando demasiadas iglesias negras siguen obsesionadas con el pecado individual”, dijo ella. “No hablamos acerca del pecado social”.

Además, demasiadas iglesias negras “han capitulado ante la posición conservadora del partido evangélico de asimilación en el proyecto estadounidense”, afirmó. Cooper arguyó que “el racismo, el sexismo, el capitalismo, la homofobia y la transfobia están devorando a la población negra”.

“Todo lo que hacemos es decirle a la gente que Dios se ocupa de salvar almas individuales”, dijo ella. “Yo me pregunto si nuestra teología necesita un cambio y lo que Dios nos llama a hacer es reunir nuestros recursos para que podamos llevar a cabo esta obra de justicia”.

“Usted realmente no conoce a Jesús si no cree que su teología debe orientar su política”, afirmó Cooper.

No es sorprendente que los jóvenes, que con toda razón son escépticos respecto a todas las instituciones, no estén en la Iglesia, dijo Cooper. Ellos no van a venir a la Iglesia simplemente porque los mayores les digan que vayan —las personas mayores que tienen montones de reglas a las cuales exigen que los asistentes a la Iglesia se ajusten. En lugar de eso, añadió ella, la Iglesia debe recordar que Jesús le dijo a sus seguidores que “las normas y las regulaciones no les salvan”.

“Es por eso que los jóvenes no están escuchándonos porque lo que les ofrecemos con demasiada frecuencia es más normas y regulaciones acerca de cómo deberían vestirse y cómo deberían hablar y lo que significa ser una persona respetable”, dijo. “En lugar de eso, se supone que seamos personas semejantes a Jesús que se enfrentó a un imperio y dijo que era el mal y que había otra manera de vivir”.

“Acaso el desinterés de los [llamados] mileniales en la Iglesia sea un juicio”, sugirió Cooper. “Acaso sea una invitación” a la Iglesia a cambiar su teología y su enfoque.

Más adelante ese día, el obispo primado Michael Curry se concentró en el ministerio de la Iglesia a los jóvenes y con los jóvenes en su sermón en la iglesia episcopal africana de Santo Tomás [African Episcopal Church of St. Thomas] en Filadelfia durante la eucaristía en conmemoración del 225º. aniversario de la presencia negra en la Iglesia Episcopal.

Absalom Jones, el primer sacerdote negro de la Iglesia, fundó Santo Tomás en 1792. Esa fue la primera iglesia episcopal negra.

La conferencia honró la memoria tanto de Absalom Jones como de Jehu Jones Jr., un ministro luterano que fundó una de las primeras congregaciones luteranas afroamericanas en la década del 30 del siglo XIX, también en Filadelfia. Elizabeth Eaton, obispa presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en América presidió el oficio eucarístico de tres horas de duración.

Curry le recordó a la congregación las comadronas hebreas que se organizaron para desafiar el mandato del faraón de que todos los varones hebreos debían ser muertos al nacer porque él le temía al poder de los hebreos. Uno de los bebés que ellas salvaron fue Moisés, que creció para conducir a su pueblo a la libertad.

Luego, en tiempos de Jesús, Herodes siguió “el patrón que vemos de los tiranos a través de la historia y hasta este mismo día” que buscan destruir a algunos de los niños de la sociedad. En la actualidad, dijo Curry, esos tiranos los privarían de sus oportunidades de educación pública y de sus servicios de salud.

“Destruyan a los niños y destruirán una nación”, afirmó él.

“A nuestro niños, sean negros, blancos, cobrizos o amarillos —no importa quienes sean— los están dejando en el muladar de Estados Unidos”, dijo Curry.

“¿Usted quiere hacer grande a Estados Unidos, Sr. Trump? Salve a los niños”, dijo él mientras caminaba por el pasillo central de Santo Tomás.

La congregación se puso de pie con un clamor de aprobación.

“El niño que salves hoy puede salvarte a ti mañana”, fue la muletilla de Curry [en el sermón].

El obispo primado Michael Curry y la obispa presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en América Elizabeth Eaton, repasan el orden del oficio con el Rdo. Deon Johnson antes de la eucaristía del 25 de julio en la iglesia episcopal africana de Santo Tomás en Filadelfia, Pensilvania. El oficio conmemoró el 225º. aniversario de la presencia negra en la Iglesia Episcopal. Foto de Mary Frances Schjonberg/ ENS.

Él instó a los episcopales y luteranos a adoptar escuelas en sus barrios, a hacer más por los niños en el verano, a abrir sus edificios en otros momentos además de los domingos por la mañana y a desarrollar programas para niños.

“Necesitamos un movimiento de escuela dominical que no sólo se reúna el domingo”, dijo. “Necesitamos iglesias llenas de niños y a mí no me importa que hagan mucho ruido”.

Esta generación de niños debe oír la verdadera historia de Jesús, no lo que curry dijo que eran las “noticias falsas” acerca de Jesús.

“Hay muchísima religión falsa que se disfraza de cristianismo y se asemeja al cristianismo, pero no tiene nada que ver con Jesús”, afirmó, criticando a los predicadores del evangelio de la prosperidad.

Cuando el mensaje es acerca de la riqueza y no acerca del servicio y de Jesús, es “una perversión del evangelio y no me importa cuán mega sea la Iglesia, ni cuán grande, eso es erróneo”.

“Es falsa, es fraudulenta, y nuestros niños están siendo presa de ello”, recalcó.

El coro góspel de la iglesia episcopal africana de Santo Tomás atronó el espacio de su templo durante una eucaristía el 25 de julio que fue parte de la reunión conjunta de la Unión de Episcopales Negros y la Asociación Luterana de Afrodescendientes. Foto de Mary Frances Schjonberg/ ENS.

Curry advirtió que el evangelio de la prosperidad se extiende por toda África y Centro y Sudamérica, y se está expandiendo por todas partes. “Y está haciendo ricas a algunas personas a costa de los pobres y eso no es el evangelio”, afirmó.

Advirtió también contra las formas de cristianismo en Estados Unidos que menosprecian a los inmigrantes y a los pobres y “se acomodan al poder”.

“Y si ustedes los escuchan, nunca hablan acerca de Jesús”, dijo.

Occidente, proclamó Curry, necesita ser reevangelizado por un Movimiento de Jesús que predique y viva un cristianismo que se parezca a Jesús y suene como él.

Advirtió que ese movimiento no siempre sería fácil de seguir. “Si uno ama a Dios, tiene que amar a quienes Dios ama y a lo que Dios ama”, sin importarle su filiación religiosa, étnica, política o ideológica.

“Eso no significa que uno tiene que permitirles que se salgan en todo con la suya, pero uno tiene que amarlos”, dijo.

“Mis hermanos y hermanas, tenemos una labor que hacer. No salgan de este lugar tan sólo sintiéndose bien. No salgan de este lugar tan sólo dando voces”, insistió. “Salgan de este lugar dispuestos a cambiar este mundo”.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora sénior y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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