Episcopales abogan por proteger la creación en la Marcha del Clima y más allá

Episcopalians Caring for Creation

Esther Powell, a la izquierda, y Dawn Tesorero sostienen una pancarta de ‘Episcopales por el Cuidado de la Creación’ de la Diócesis de Massachusetts durante la Marcha del Clima el 29 de abril en Washington, D.C. Foto de la Rda. Margaret Bullitt-Jonas

[Episcopal News Service] Episcopales de todos los Estados Unidos se unieron a decenas de miles de personas el 29 de abril en la Marcha Popular del Clima en Washington, D.C. y en centenares de marchas hermanas alrededor del mundo.

Enfrentándose a un calor agobiante en la capital de la nación, los manifestantes reclamaron acciones para frenar el cambio climático en medio de temores de que la Casa Blanca revierta el progreso alcanzado en este terreno durante el mandato del ex presidente Barack Obama. Los episcopales fueron parte de un gran grupo de manifestantes de diversas confesiones religiosas que vieron su participación como la manera de pronunciarse a favor de la creación de Dios.

“Lo que realmente me impresionó… fue la increíble pasión de la gente, de todas las edades”, dijo McKelden Smith, que ayudó a la iglesia del Descanso Celestial [Heavenly Rest] en la ciudad de Nueva York a organizar viajes en autobuses a Washington para participar en la marcha. “Se sentía una indetenible fuerza moral en las calles, y eso fue muy conmovedor para mí”.

La marcha del clima se produjo una semana después de la Marcha por la Ciencia, que siguió a la Marcha de la Nación Nativa, a la Marcha de las Mujeres y a otras marchas y manifestaciones prominentes en que han participado los episcopales a lo largo de los últimos nueve meses.

Grace Church group

Un grupo de la iglesia de La Gracia en Amherst, Massachusetts, participaron en la Marcha Popular del Clima el 29 de abril. De derecha a izquierda, Chris y DeAnne Riddle, Lucy y John Robinson y la Rda. Margaret Bullitt-Jonas. Foto cortesía de Bullitt-Jonas.

El 29 de abril, muchos episcopales que participaron en la marcha se unieron a Guardadores de la Fe [Keepers of Faith], uno de los varios subgrupos de manifestantes tal como los reunieran los organizadores de la marcha. Entre los Guardadores de la Fe había budistas, musulmanes, judíos y cristianos de todas las tendencias, dijo Shantha Ready Alonso, directora ejecutiva de Ministerios de Justicia para la Creación.

La organización de Alonso trabaja con 38 denominaciones cristianas, incluida la Iglesia Episcopal, para proporcionar materiales y orientación al activismo sobre tema de justicia medioambiental. El número de cristianos que presto su “voz moral” a la marcha del sábado fue abrumador e inspirador, afirmó ella.

“Fue en extremo alentador ver cuantas personas están dispuestas a orar con sus pies y a poner sus cuerpos en juego con un calor de 91º. F (32º.C) para demostrar que les importa”, dijo Alonso, añadiendo que ella espera que feligreses y congregaciones conviertan esta energía en acción cuando estén de regreso a sus comunidades.

El sentido de urgencia es elevado entre los activistas. Desde que el presidente Donald Trump juró el cargo en enero, las referencias al “cambio climático” y al “calentamiento global” desaparecieron de la página web de la Casa Blanca. Trump ha amenazado con retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París. Nombró a Scott Pruitt, alguien que niega la existencia del cambio climático, para dirigir la Agencia de Protección Ambiental, una agencia eviscerada en el presupuesto que él ha presentado. Trump le ha facilitado a las compañías petroleras que perforen  en los parques nacionales. El 25 de abril, Trump firmó un decreto ejecutivo que podía abrir los monumentos nacionales a la perforación de hidrocarburos, la minería y la tala.

Los efectos del cambio climático pueden verse a través de Estados Unidos, desde sequías en el Sudoeste a pérdida de tierras por aumento del nivel del mar a lo largo de la costa del Golfo pasando por los incendios forestales en el Noroeste y en las Rocosas y un incremento de la intensidad de los huracanes en la costa oriental.

El Servicio Mundial de Iglesias celebró una vigilia el 29 de abril en el edificio de [la Iglesia] Metodista Unida frente al capitolio antes del comienzo de la marcha. Entre los oradores estaba Marc Andrus, obispo episcopal de la Diócesis de California, que en diciembre de 2015 fue parte de una delegación que representaba al Obispo Primado y a la Iglesia en París, en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como COP21. Fue en la COP21 donde 196 estados partes crearon el acuerdo que propone disminuir las emisiones de carbono y limitar el calentamiento global a 2 grados Celsius.

Andrus también ha participado en la anterior Marcha Popular del Clima, que tuvo lugar en Nueva York en 2014. En la marcha de este año, “había un espíritu similar de inmensas esperanzas y energía positiva. En la enorme multitud percibí muchísima determinación y espíritu resuelto”.

Marc Andrus

Marc Andrus, el obispo de la Diócesis de California, estaba entre los episcopales que participaron en la Marcha Popular del Clima en Washington, D.C. Andrus habló también en una vigilia del Servicio Mundial de Iglesias antes de la marcha. Foto cortesía de Marc Andrus, vía Twitter.

En la vigilia del Servicio Mundial de Iglesias, Andrus identificó tres razones importantes por las que la Iglesia Episcopal estará a la vanguardia del movimiento que busca una solución para el cambio climático. Primera, es parte de un organismo mundial, la Comunión Anglicana, y por tanto “ preparada para estar en un puesto, junto con asociados, que le permita abordar de manera singular el cambio climático del mundo”. La Convención General de la Iglesia Episcopal ha identificado también la justicia medioambiental como uno de los tres problemas fundamentales de la Iglesia en el presente trienio. Ese énfasis puede verse en el Fin de Semana de la Ecojusticia [EcoJustice Weekend] que su diócesis está celebrando los días 19 y 20 de mayo con la participación del obispo primado Michael Curry.

Y Andrus advirtió que, si el gobierno de Trump se retira del Acuerdo de París, muchos de los objetivos del acuerdo podrían no obstante cumplirse a través de la labor de organismos “subnacionales”, desde municipios a iglesias, y la Iglesia Episcopal probablemente se implicaría a fondo en tales empeños.

Los episcopales como individuos también pueden marcar la diferencia, no sólo por participar en marchas, sino por abogar a favor de los cambios de política, dijo Jayce Hafner, analista de política nacional de la Iglesia Episcopal en la Oficina de Relaciones Gubernamentales con sede en Washington, D.C.

“Es increíblemente inspirador ver cuantos episcopales participaron en marchas populares del clima en Estados Unidos. Nosotros los episcopales representamos una  opinión decisiva en este esfuerzo al destacar la convergencia de la pobreza y el medioambiente y de incluir nuevos colaboradores en el debate” dijo Hafner.

“Si bien es importante marchar, es sólo el comienzo de cómo nosotros —como episcopales— podemos mitigar el cambio climático. Nuestro próximo paso debería ser emprender una enérgica campaña de defensa [del medio ambiente] en instancias locales y nacionales y exigirle a nuestros líderes electos que aprueben una legislación sobre el cambio climático”, añadió.

La Oficina de Relaciones Gubernamentales representa las prioridades políticas de la Iglesia Episcopal ante el gobierno de EE.UU.. Representa también a la Iglesia como líder en coaliciones ecuménicas, interreligiosas y seculares dedicadas a mitigar el cambio climático y aborda los problemas de pobreza y justicia medioambiental en Estados Unidos. Es miembro de Ministerios de Justicia para la Creación, de la Red Estadounidense de Acción Climática, y de la campaña Somos el Ártico . Coorganiza también las delegaciones anuales del Obispo Primado a las negociaciones de Naciones Unidas sobre el clima. La oficina también les proporciona a los episcopales herramientas para la defensa social.

“Insto encarecidamente a los episcopales a inscribirse en la Red Episcopal de Política Pública para recibir avisos regulares sobre oportunidades esenciales de hacer promoción social y materiales educativos que capaciten a las congregaciones a hacerse oír de los legisladores. De este modo, la acción en las calles puede encontrar apoyo y complemento en el diálogo crítico y en la creación de relaciones con las personas que deciden —necesitamos de las demostraciones y del diálogo para avanzar, y como episcopales, estamos bien equipados para emprender ambas cosas”, afirmó Hafner.

– Lynette Wilson es jefa de redacción de Episcopal News Service. David Paulsen es redactor y reportero para el servicio de noticias. Traducción de Vicente Echerri.

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