Panel de la ONU aborda la ayuda a refugiados y su reasentamiento mediante la labor de agencias de carácter religioso

El Rdo. E. Mark Stevenson, director del Ministerio Episcopal de Migración, a la derecha, y el Rdo. Charles Robertson, canónigo del Obispo Primado fuera de la Iglesia Episcopal, antes de un panel sobre el papel de las organizaciones de carácter religioso en la ayuda a refugiados y su reasentamiento que tuvo lugar el 13 de abril en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

[Episcopal News Service] El espíritu del voluntariado norteamericano, particularmente su naturaleza interreligiosa, es algo que impresionó a Abdul Saboor cuando vino por primera vez a Estados Unidos como refugiado de Afganistán, donde había trabajado con militares estadounidenses que operaban en ese país.

“La comunidad está dispuesta a ayudar a las personas necesitadas”, dijo él durante una mesa redonda sobre “Encontrar un nuevo hogar: el papel de las organizaciones de carácter religioso en la ayuda a los refugiados y el trabajo de reasentamiento de refugiados” que se celebró el 13 de abril en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. “Vi a cristianos ayudando a musulmanes y a musulmanes ayudando a cristianos. Nunca había visto nada igual”.

Cuando voluntarios de varias congregaciones se ofrecieron para ayudar a Saboor y a su esposa a establecerse en Syracuse, Nueva York, no hubo ninguna diferencia para él, dijo, de qué tradición religiosa procedían, lo que importaba era que ellos se ocupaban. Las acciones de los voluntarios lo inspiraron a hacer lo mismo.

Él dio inicio a su voluntariado con Interfaith Works, una organización que brinda reasentamiento y servicios de postreasentamiento a los recién llegados mientras construyen una nueva vida en Estados Unidos. En la actualidad él trabaja para la organización como coordinador de un programa de subvenciones compensadas y es estudiante de la Universidad de Syracuse.

El panel de seis miembros, organizado en asociación con LDS Charities, fue parte de la serie de la ONU “Centrado en la fe” [Focus on Faith], la cual explora la labor de las tradiciones religiosas y de las organizaciones de carácter religioso en todo el mundo junto con su misión de proteger los derechos humanos y apoyar el desarrollo sostenible.

Durante la década del 30 del pasado siglo, la Iglesia Episcopal en el sur de Ohio comenzó formalmente a acoger a refugiados que huían de la Alemania nazi. En 1938, la Iglesia creó un cartel que muestra una escena muy conocida del evangelio de San Mateo. En él se ve a Jesús en brazos de su madre María, y junto a José el marido de María, cuando huyen de su país después de que su gobierno desatara una campaña infanticida.

Las organizaciones de carácter religioso comenzaron a trabajar con refugiados durante la segunda guerra mundial, explicó Barbara Day, jefa de la sección de reasentamiento nacional en la Oficina de Población, Refugiados y Migrantes del Departamento de Estado de EE.UU.  Cuando los refugiados empezaron a huir de Vietnam en 1975, se hizo una petición de ayuda a congregaciones en todo el país que se ofrecieran a colaborar, continuó ella, en lo que sería el primer programa de reasentamiento contemporáneo que posteriormente se formalizaría como una asociación pública-privada en 1980.

El Ministerio Episcopal de Migración (EMM por su sigla en inglés) es una de nueve agencias  – seis de ellas de carácter religioso — que trabajan en asociación con el Departamento de Estado para acoger y reasentar refugiados. Las agencias reciben financiación básica del gobierno federal para el reasentamiento de refugiados.

“Es uno de los mayores honores de mi vida que el obispo primado de la Iglesia Episcopal, Michael Curry, me haya pedido que sirviera como director de un ministerio que llega tan profundamente el tuétano de lo que significa para mí ser un cristiano fiel”, dijo el Rdo. E. Mark Stevenson, director del Ministerio Episcopal de Migración, durante  el evento. “Nuestro ministerio entre los refugiados ofrece esperanza a los desesperados todos los días. Brinda seguridad y oportunidades diariamente a los vulnerables.  Como persona de fe, como seguidor de Jesús, no hay ninguna labor mejor que esta y no tengo palabras para expresar mi agradecimiento”.

El EMM reasentó  5.762 refugiados de un total de 85.000 reasentados en Estados Unidos en el año fiscal 2016. Mediante su red de filiales, el EMM ofrece ayuda directa a los recién llegados. También ofrece medios a las congregaciones de participar en el reasentamiento de refugiados en sus comunidades y alienta a los episcopales a incorporarse a la Red Episcopal de Política Pública y a abogar en favor de políticas que protejan los derechos de los refugiados y de los solicitantes de asilo.

A principios de abril, en respuesta a la política de EE.UU. que reducirá a la mitad el número de refugiados que se reasientan anualmente, el EMM anunció que eliminará seis de los 31 miembros de su red de filiales.

Sin embargo, la participación de los episcopales en el reasentamiento de refugiados no se limita a la red de filiales del EMM.

“Todas nuestras congregaciones en el país trabajan con filiales de las otras ocho agencias nacionales para acoger refugiados”, dijo Stevenson, en lugares como The Woodlands, Texas; Milwaukee, Wisconsin; Baltimore, Maryland; y Allentown, Pensilvania. “Los voluntarios ayudan a sus vecinos a encontrar casas, a iniciar o reiniciar sus carreras o a aprovechar nuevas oportunidades educacionales. La Iglesia Episcopal toma en serio el mandato divino a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos al acoger [al extranjero]”.

El EMM fue la única agencia de reasentamiento de refugiados representada en el panel, pero líderes de otras organizaciones de carácter religioso compartieron un panorama de su quehacer y sus asociaciones.

Ayuda Islámica USA [Islamic Relief USA] no reasienta refugiados en Estados Unidos, pero sí labora para atender las necesidades humanitarias de refugiados en todo el mundo con la colaboración de asociados, LDS Charities entre ellos, dijo Anwar Khan, funcionario ejecutivo de Ayuda Islámica. Mediante una asociación con la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo, Ayuda Islámica USA labora para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas, añadió.

Lo que comenzó como una ayuda a los etíopes que huían de Sudán, dio lugar a una ayuda a musulmanes necesitados en todo el mundo y finalmente evolucionó para ayudar “a todo el mundo en todas partes”, explicó Khan.

En 2017, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados calcula que 1,19 millones de refugiados deberán ser reasentados.  En todo el mundo, la guerra y la persecución han obligado a un total de 65.3 personas a huir de sus hogares. El otoño pasado, la Asamblea General de la ONU fue sede de la primera reunión de jefes de Estado y de gobierno para abordar los grandes movimientos de refugiados y migrantes, con el propósito de unificar a los países detrás de un enfoque más humano y coordinado.

Desde esa reunión y luego de la elección del presidente Donald Trump, el sentimiento hacia los refugiados, particularmente musulmanes, ha empezado a cambiar; por ejemplo, una de las primeras decisiones de Trump como presidente fue reducir el número de refugiados a ser admitidos en Estados Unidos. Y la oleada de sentimiento en contra de inmigrantes y refugiados, que comenzara en Europa en años recientes en respuesta a la crisis en Siria, ha continuado.

Cuando Saboor llegó por primera vez a Estados Unidos, la gente tenía “muchísimas imágenes y percepciones de mí y de mi familia”, dijo él.

Una manera de contrarrestar las nociones preconcebidas y con frecuencias negativas de la sociedad sobre los refugiados e inmigrantes es reunir a la gente y alentar el diálogo y las conversaciones profundas y empáticas, puntualizó Saboor.

-Lynette Wilson es jefa de redacción de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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