Obispos episcopales hacen un viaje de tres días a la diversidad y la inclusión

Un trabajo intensivo significó equipar a los obispos para convertir la Iglesia en una ‘comunidad amada y compasiva’

[Episcopal News Service – Hendersonville, Carolina del Norte] En marzo de 2015, en medio del clima que siguió a la muerte de Michael Brown en Ferguson en agosto de 2014, la Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal decidió que era hora de escribir una nueva carta pastoral a los episcopales sobre el [tema del] racismo. Luego algunos de los obispos tuvieron una idea.

“La primera cosa que dijimos fue: ‘no necesitamos escribir una carta. Debemos lidiar nosotros mismos con estos problemas: poder, privilegio y raza’”, dijo Mark Beckwith, obispo de la Diócesis de Newark, al describir una reunión tarde en la noche de los obispos que se habían ofrecido de voluntarios para escribir esa carta, [reunión] que tuvo lugar en Salt Lake City durante la Convención General en 2015.

La carta habría sido semejante a una adoptada por la Cámara en abril de 1994 y otra emitida el 22 de marzo de 2006. Sin embargo, dijo el obispo de Connecticut, Ian Douglas, resultaba claro que muchas de la cosas que se decían en esas cartas “seguían estando frente a nosotros”.

En la carta de 1994, los obispos llegaron a la conclusión de que todos los cristianos estaban llamados a trabajar por la reconciliación y la unidad. “Central a esta misión es la deliberada transformación de todas las estructuras, sistemas y prácticas, en la Iglesia y en cualquier otra parte, que perpetúen el mal del racismo”, escribieron los obispos.

Douglas dijo “resultaba claro también que había muchísimas implicaciones emocionales entre nosotros con las que debíamos lidiar. De manera que si no hacíamos eso primero, no estábamos en condiciones de decirle a toda la Iglesia lo que debía hacer”.

Beckwith y Douglas hablaron con Episcopal News Service en el Campamento y Centro de Conferencias de Kanuga después que ellos y sus colegas concluyeran tres jornadas de labor intensiva sobre la diversidad y la inclusión dirigidos por Valerie Batts y Bill Kondrath de Visions Inc. Esos tres días constituyeron el comienzo de la reunión de los obispos del 10 al 14 de marzo.

Un pequeño grupo de obispos que tomaron parte de la reunión en Salt Lake City trabajaron en diciembre de 2015 con Visions, una organización sin fines de lucro que dice ayudar a personas y agrupaciones a prosperar en un mundo diverso.

Beckwith dijo que esa labor profundizaba el deseo de los obispos de llevar al proceso a toda la Cámara. Los obispos hicieron alguna labor preliminar durante su retiro en marzo de 2016, convirtiéndola en la segunda reunión consecutiva durante la cual debatieron el racismo.

William Franklin, obispo de la Diócesis de New York Occidental observa el 11 de marzo como Ian Douglas, el obispo de Connecticut, pega notas de comentarios de una de las discusiones de mesa durante la reunión de la Cámara de Obispos en el Campamento y Centro de Conferencias de Kanuga, en las afueras de Hendersonville, Carolina del Norte. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

En vísperas de esta reunión, dijo Douglas, había “una adecuada reticencia a venir y hacer otro ‘adiestramiento antirracista’”. Sin embargo, las presentaciones en grupo y el tiempo que los obispos pasaron debatiendo el material en sus mesas les dieron “algunas herramientas para reconocer, entender, apreciar y utilizar las diferencias” para ayudar al mundo a acercarse al reino de Dios, dijo él.

Los objetivos que se pusieron para los tres días fueron crear un caso para que la Iglesia participe en la justicia y la reconciliación raciales; establecer un lenguaje común para debatir esa tarea, especialmente como parte de la formación espiritual; profundizar la inversión que la Cámara y la Iglesia ya han hecho en esa labor; aumentar [colectivamente], como Cámara, en confianza, vulnerabilidad y comunidad y desarrollar la capacidad y la habilidad de llevar a las diócesis a emprender esa tarea.

Entre las herramientas que Visions presentó a los obispos estaban las reglas para llevar a cabo un diálogo intercultural efectivo, aprendiendo la manera en que las sociedades pasan del monoculturalismo al pluralismo y cómo muchas historias configuran la historia de una comunidad, cómo la opresión y el cambio se producen en varios niveles de una cultura, explorando cómo se dan y se reciben los diferentes tipos de reacciones, experimentando cómo los sentimientos repercuten en los comportamientos, discutiendo cómo reconocer los “ismos modernos” como opuestos a los “ismos” clásicos y cómo los grupos históricamente excluidos e incluidos se acercan a esos “ismos”.

Batts y Kondrath dedicaron los tres días a crear espacios de “escucha sagrada” en los cuales los obispos podían contar historias de sus experiencias relacionadas con el aprendizaje. Los dos consultores les pidieron a los obispos que contemplaran su participación en el mundo en cuatro niveles: personalmente, en sus relaciones en sus diócesis, en sus papeles como obispos de la Iglesia y en la cultura en general.

Douglas y la obispa sufragánea de Carolina del Norte Anne Hodges-Copple debatieron esos niveles y las tres jornadas [de la reunión] aquí.

El 11 de marzo, los obispos participan en un ejercicio sobre el poder de los sentimientos durante la reunión de la Cámara de Obispos en el Campamento y Centro de Conferencias de Kanuga, en las afueras de Hendersonville, Carolina del Norte. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

El obispo primado Michael Curry presentó los tres días como una manera en que los obispos comiencen a ejercer su papel de reconciliadores y de invitar a otros a asumir también ese papel.

“Este es un momento de gran caos y agitación en el país y el Obispo Primado nos llama a [asumir] la posición de la Iglesia como una comunidad amada y clemente”, dijo el obispo Todd Ousley de Michigan Oriental, presidente del comité de planificación de la Cámara.

Curry también “nos recordó que de muchas maneras hemos sido espectadores y que en este momento en particular…somos llamados a abandonar los márgenes y a participar con algo más que palabras… a aportar no sólo palabrería a los temas de la inclusión y la diversidad para hacer una marca en la casilla del antirracismo”, dijo Ousley.

El obispo Eugene Sutton, de la Diócesis de Maryland, dijo que la labor consistía en capacitar al liderazgo “en la manera de contar nuestras historias y escuchar atentamente a los demás, y cómo invitar a otros a participar en esa conversación”.

“Estoy impaciente por regresar y ver cómo logramos que toda la Iglesia participe en este proceso que hacemos ahora”, dijo él el 10 de marzo.

El punto focal de esa tarea dijo el obispo de Rochester Prince Singh, “es parte del gran conjunto de temas que hemos derivado de [la 78ª.] Convención General donde la evangelización, la reconciliación racial y el cuidado de la creación son una parte de lo que estamos haciendo en todo este trienio”.

Los obispos se reunían para la eucaristía  al término de cada tarde. El 11 de marzo, el oficio se centró en la recuperación, incluida una letanía de perdón escrita por el obispo de la Diócesis de Albany Bill Love. El obispo, que también presidió, dijo que el oficio era el primero de este tipo que se celebraba en la Cámara en al menos los últimos 10 años.

El obispo de Nueva York Occidental William Franklin dijo el segundo día que la labor estaba “transformando nuestra propia casa. Se están superando las divisiones, al tiempo que asistimos a este conmovedor oficio con el que concluye nuestra jornada”.

El obispo de Alaska, Mark Lattime, comparte reflexiones el 12 de marzo sobre su participación en las actividades de Naciones Nativas en Pie, en Washington D.C. del 9 al 10 de marzo. Lattime, el obispo de Navajolandia David Bailey, la obispa auxiliar de la Diócesis de Montana Carol Gallagher, el obispo de Dakota del Norte Michael Smith y el obispo de Dakota del Sur John Tarrant también participaron. Los carteles de una sola palabra que aparecen en la pared detrás de Lattime fueron parte de un ejercicio acerca del impacto de los sentimientos que tuvo lugar el 11 de marzo. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

El obispo de Springfield Dan Martins, que compartió en su blog información sobre la reunión, dijo que el tiempo asignado a las conversaciones le permitió a cada uno de los que se habían sentado con él “ahondar más de manera más profunda de lo que habíamos podido hacer en el pasado”.

Martins, que se llama a sí mismo, “parte de la minoría teológica” en la Cámara de Obispos, dijo a ENS, al día siguiente del taller de tres días, que él creía que “un grupo de obispos cristianos debía dedicarse al tema del racismo y de la reconciliación racial a partir de un ángulo bíblico y teológico mucho más profundo que desde la perspectiva de la conducta y la transacción que nos dieron”.

Martins no prevé usar ninguna de las herramientas “de una manera formal o programática” en su diócesis del sur de Illinois. El cambio “más importante de inmediato” que necesita su diócesis, dijo él, es pasar de un “modelo de atracción”, que predice que la gente vendrá a una iglesia si se sienten bienvenidos y donde el culto dominical es una “joya”. Esa no es una estrategia para una sociedad postcristiana, afirmó.

“Luego, estoy tratando de ayudar a que todos nosotros abracemos una estrategia que es apostólica, en la cual nos acercamos a la gente”, dijo Martin.

“En el contexto de hacer todo eso, si descubrimos oportunidades para la reconciliación racial, entonces, sí, aceptaremos ciertamente esas oportunidades, pero eso no es un punto de partida, eso sería más bien un subproducto.”, explicó.

La Rda. Stephanie Spellers, canóniga del Obispo Primado para la evangelización, la reconciliación y la creación, ayudó al comité de planificación de la Cámara a preparar las tres jornadas. Después de concluidas, ella dijo que percibía que los obispos habían cumplido las metas. Sin embargo, añadió, la labor no ha concluido.

“Para los episcopales, el trabajo siempre será interno y externo”, afirmó. “Resolviendo cuáles son mis prejuicios, cuáles son mis temores, qué linde me aterra más cruzar y cómo Dios crece en mi corazón. Tengo que hacer eso mientras miro a los sistemas que me rodean y planteo las interrogantes sobre estructura o racismo, o discriminación estructural”.

Si bien la Cámara de Obispos ha abordado el tema del racismo durante las tres últimas reuniones de primavera, dijo Spellers, “las conversaciones esta vez no fueron las mismas conversaciones de la vez anterior”.

Ella espera que los obispos siempre “profundicen” en el laboratorio que es la comunidad de la Cámara de Obispos y que  “modelen para toda la Iglesia el concepto de que esto es parte de nuestra formación espiritual para toda la vida”.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora principal y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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