El Obispo Primado celebra la fiesta de Absalom Jones en Detroit

[Diócesis de Michigan] Al celebrar la fiesta de Absalom Jones el 20 de febrero, el obispo primado Michael Curry mencionó su tema recurrente del “Movimiento de Jesús”, un mensaje recibido con entusiasmo en la iglesia catedral de San Pablo [Cathedral Church of St. Paul] en Detroit.

“No somos bautizados tan sólo como miembros de la Iglesia”, dijo él. “Somos bautizados en un movimiento. Hemos sido bautizados en el Movimiento de Jesús, y somos la rama episcopal del Movimiento de Jesús, lo que quiere decir cambiar el mundo. Eso es lo que somos”.

Esta fue la primera visita de Curry a la Diócesis de Michigan como Obispo Primado. Su mensaje de Absalom Jones fue de oración y de acción —y esa oración significa más cuando está respaldada por el esfuerzo.

“En la Última Cena, nótese lo que Jesús dice una y otra vez”, dijo Curry. “Por esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos. ¿Cómo conocerán esto? Si se aman unos a otros”.

Es la insistencia de Curry en que seamos reconocidos por nuestras acciones lo que encontró eco en el público.

“Que se amen unos a otros, Iglesia Episcopal”, afirmó. “Que se amen unos a otros, Diócesis de Míchigan. Que se amen unos a otros, Comunión Anglicana. Que se amen unos a otros”.

“Fue realmente [un mensaje] convincente y estimulante”, dijo Kevin McLogan, miembro de la [congregación] de San Juan [St. John’s] en Royal Oak. “El Obispo Primado envío a su grey ese mensaje de amor y lo que [el amor] realmente significa. Me quedé muy impresionado. En verdad le he prestado atención. Es algo que me va a acompañar por un buen tiempo”.

Un contingente de la iglesia de San Mateo y San José [St. Matthew’s & St. Joseph’s] en Detroit —una iglesia con una historia notable en la promoción de los derechos civiles y la justicia social— se destacó con sus vistosas camisetas que decían “Soy parte del Movimiento de Jesús”, algo que Curry advirtió y señaló durante su sermón.

Brenda Cann, que llevaba puesta una de las camisetas, se fue conmovida por el mensaje de Curry.

“Fue del todo excelente, inspirador y motivador”, dijo ella. “Cuando terminó, me sentí realmente animada”.

Curry explicó que hubo una pizca de sabiduría en que Juan fuese bautizado en el río Jordán, en lugar de en un cuerpo de agua como un lago, donde el movimiento, si bien existe, apenas se percibe.

“Él fue bautizado porque Juan bautizaba en un movimiento, semejante al río que se movía”, enfatizó. “Juan lo bautizaba en el movimiento del amor de Dios, un movimiento que creó este mundo en el mero principio, no porque Él tuviera que hacerlo, sino porque Dios es amor, y eso es lo que el amor hace”.

La Rda. Laurel Dahill, rectora de Santa María de la Colina [St. Mary’s-in-the-Hills] en Lake Orion, dijo que el mensaje de un movimiento de Jesús llega en el momento preciso de nuestra historia.

“Creo que es el mensaje que necesitamos en el mundo. No podemos vivir en el mundo sin Jesús”, afirmó. Hemos tratado, pero no funciona. Necesitamos a Jesús.

“Hemos tenido a gente extraordinaria que nos ha conducido en movimientos de justicia social, pero sin Jesús, eso no funciona. Necesitamos más de Jesús en el mundo”.

El Rvdmo. Wendell N. Gibbs Jr., obispo de la Diócesis de Míchigan, presidió la celebración. A la mañana siguiente, Curry también predicó un sermón en la iglesia de Cristo [Christ Church] Cranbrook en Bloomfield Hills.

— Rick Schulte es director de comunicaciones de la Diócesis Episcopal de Míchigan. Traducción de Vicente Echerri.

 

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