Llevar la Iglesia al pueblo: cenizas, cenizas por todas partes

La Rda. Donna S. Mote, capellán episcopal del Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, ofrecerá “Cenizas en vuelo” a pasajeros de viajes nacionales e internacionales a lo largo de todo el día el Miércoles de Ceniza. Foto por cortesía de Donna S. Mote.

La Rda. Donna S. Mote, capellán episcopal del Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, ofrecerá “Cenizas en vuelo” a pasajeros de viajes nacionales e internacionales a lo largo de todo el día el Miércoles de Ceniza. Foto por cortesía de Donna S. Mote.

[Episcopal News Service] Hay, cada vez más, “Cenizas para llevar” “Mánchate y sigue”, “Cenizas en el auto” “Cenizas en vuelo”  y ahora “Cuaresma en una bolsa” al tiempo que toda clase de iglesias —episcopales, luteranas, metodistas— están llevando la observancia tradicional del Miércoles de Ceniza fuera de los muros de la iglesia.

La Rda. Donna S. Mote, capellana episcopal del Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, dice que ofrecerá “Cenizas en vuelo” a pasajeros de viajes nacionales e internacionales a lo largo de todo el día el Miércoles de Ceniza.

“Estoy fuera y deambulando, lo cual es mi estilo habitual”, dijo Mote, de 51 años, quien describe su parroquia como “1.900 hectáreas, en un sentido geográfico” a través de las cuales pasan unos 274.000 pasajeros cada día. Si los años anteriores le sirven de indicador, espera imponer cenizas a centenares de personas de una variedad de religiones, nacionalidades y creencias. Ella ha descrito algunos de sus encuentros en Facebook.

Mote dice que lleva las cenizas a los espacios públicos porque los recordatorios de la mortalidad, la humildad y la restauración pertenecen al ámbito donde está la gente, y [contribuyen] a establecer influyentes conexiones aun más allá del contexto de una liturgia formal.

Como una joven “el año pasado que me preguntó cómo podría explicarle la Cuaresma a personas que no la guardan”, dijo Mote.

O una empleada del aeropuerto que le dijo a Mote que ella quería  la ceniza, pero que nunca antes se la habían impuesto y que no estaba segura de lo que significaba. “¿Qué crees que significa?”, le preguntó Mote. Y su respuesta: “Creo que significa que he logrado organizar mi vida, pero que voy a necesitar alguna ayuda’. Yo le dijo, ‘creo que eso es lo que significa’”, afirmó Mote.

Pero la mayoría de los que se acercan a la Rda. Mote revestida “no dicen nada en absoluto. Simplemente se acercan e inclinan la frente, incluso aquellos cuyo primer idioma no es el inglés. Es muy convincente. Uno no tiene que hablar el mismo idioma para que se produzca un importante evento sacro”.

El Rdo. Harry Jenkins, rector de la iglesia episcopal de Cristo [Christ Episcopal Church] en Slidell, Luisiana, se propone ofrecer cenizas, oraciones y una “Cuaresma en una bolsa” a devotos motorizados.

En la bolsa de papel se incluyen: un ejemplar de las Meditaciones de Cuaresma 2016 de la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo, arena, una piedra, una figura humana, una vela y una cruz, dijo Jenkins.

“Cada cosa va acompañada de una pregunta o una breve descripción para que piensen en su significado”, explicó Jenkins. “Básicamente, la arena es para reflexionar sobre Jesús yéndose al desierto. La piedra podría ser un par de cosas: cuando a Jesús lo invitan a transformar una piedra en pan y sobre el hambre en el mundo y que podamos orar por los hambrientos.

“Hay una figura humana para recordarnos que decimos que Jesús es plenamente humano, pero fundamentalmente que él nos entiende desde dentro de nuestra piel. Sabemos por experiencia que cada uno de nosotros es capaz de grandes cosas. Podrían reflexionar sobre dónde se encuentra Cristo en nuestra vida durante la Cuaresma”.

La vela es para fines de meditación y como un recordatorio dual de que Jesús es la luz del mundo, y que no escondas tu luz debajo de un almud. La pregunta sería, ¿Dónde brillas con tu luz?”.

“Y luego la cruz es, ¿cómo seguimos a Cristo? ¿Qué cruces llevamos? Recordamos tomar diariamente nuestra cruz y seguir a Jesús”, dijo él.

La bolsa también incluye un programa de oficios de Cuaresma y, para una iglesia que tiene un promedio de asistencia regular de unas 70 personas en los oficios dominicales, las cenizas en el auto atrajo a cerca de 300 el año pasado “la mayoría de las cuales no son miembros de nuestra iglesia”, añadió Jenkins.

De muchas maneras “responde a las necesidades de las personas que tienen temores de ir a la iglesia. Tal vez han tenido malas experiencias y no quieren entrar en el edificio. Creemos que es algo que podemos hacer y en verdad nos gusta [hacerlo]”.

La iglesia también ofrece un oficio de puertas adentro a mediodía y a las 7:00 PM y Jenkins dijo que la iglesia comenzó “Cuaresma en una bolsa” el año pasado como algo adicional para llevar.

“Hemos tenido a personas que empiezan a venir a la iglesia como resultado de Cenizas para llevar. No en cifras enormes, pero algunos se han incorporado. Resulta significativo para los participantes, para los que vienen a buscar las ceniza, para los miembros de la iglesia que les ayudan. Se añade a nuestra experiencia cuaresmal”, afirmó.

En Tulsa, Oklahoma, la Rda. Kristina Maulden, de 49 años, dijo que será el segundo año consecutivo en que impone cenizas debajo de la marquesina de la iglesia episcopal de La Trinidad [Trinity Episcopal Church].

El año pasado, Maulden, rectora asociada, estuvo de pie fuera desde las 11:00 AM hasta la 1 PM y oró con unas 60 personas “que bien eran discapacitadas o que traían a cónyuges que no podían entrar en la iglesia. Hubo personas que no habían estado en la iglesia en mucho tiempo y esto resultaba una manera fácil de volver.

“Y teníamos personas que no podían asistir al oficio, que no podían encontrar donde estacionar”, explicó, refiriéndose a la iglesia del centro de la ciudad que tiene una asistencia promedio de alrededor de 500 personas. “Me asombró, estos momentitos de llegarme hasta el auto de alguien e imponerle la ceniza… fue como un espacio muy tenue, un momento sagrado en el que hacemos un alto en nuestra jornada y nos acordamos de nuestra mortalidad. Es tan raro que podamos acercarnos a alguien de esa manera  en nuestro quehacer diario. Hubo personas que, después de recibir la ceniza se fueron conduciendo con lágrimas en los ojos”.

Lo más importante, añadió, es llevar la Iglesia a la gente, “ir adonde está la gente, no importa en la situación en que se encuentre, y decirle que la Iglesia también está aquí a su servicio”.

Aunque algunos de su congregación entienden el esfuerzo, “otros creen que es un poquito efectista”, dijo ella. “Es difícil trascender esa opinión a menos que uno esté realmente en el auto cuando algo como esto sucede. Sólo espero que la gente le conceda el beneficio de la duda porque hay gracia en esto”.

En Michigan, docenas de iglesias protestantes y episcopales están ofreciendo tanto “Cenizas para llevar” como “Cenizas en el auto”, incluso por cuarto año, dijo la Rda. June Marshall Smith de la Iglesia Metodista Unida en Novi.

Ella se sintió motivada a ofrecer cenizas afuera después de que ella misma se empeñara [infructuosamente] en encontrar un culto que le conviniera hace unos años. “Nadie tenía servicios de culto por la mañana. Y pensé, ¿qué sentido tiene ir al culto a las 7:00PM si me voy a ir a dormir a las 9:00 PM. Quiero llevar la ceniza [en la frente] todo el día”.

El servicio es “una obra de amor” y a ella le divierte.

“Un año, con temperaturas bajo cero y yo me estaba preguntando por qué estaba haciendo esto. Luego algunos se acercaron llorando porque significaba mucho para ellos”.

Otro año, ella creó un cartel: ‘Obtenga sus cenizas aquí’, dijo riendo por lo bajo.  Smith se mantiene de pie debajo de un pórtico cerca del edificio de la iglesia y también ofrece un folleto con oraciones y un recordatorio a penitentes transeúntes que un modo de compartir su fe es hablarle a otros de la mancha que llevan en la frente.

Hay un continuo tránsito, explicó, citando furgonetas con sillas de ruedas, furgonetas de grupos de ancianos y también una mujer que condujo 144 kilómetros por la ceniza porque no había encontrado ningún otro lugar durante el día donde se las impusieran.

“Un hombre paralizado de la cintura para abajo viene todos los años”, dijo Smith. Y aunque ella espera nieve espesa y frío, planea prepararse otra vez este 10 de febrero, con medias de lana y botas de suela de cuero, de pie sobre una alfombra y moviéndose constantemente para mantenerse en calor.

Ella también se propone celebrar tres oficios dentro de la iglesia, a las 6:30 AM, a las 7 AM y a las 7 PM. “Pasamos muy buen rato, es algo estupendo. Esperaría que las iglesias lo probaran. Cuando vean el impacto que tiene en los corazones de la gente, no creo que se arrepientan y no lo vuelvan a hacer”.

Cuando la iglesia evangélica luterana Adviento [Advent Evangelical Lutheran Church] en Columbus, Ohio, comenzó a ofrecer cenizas en los autos de 11AM a 1 PM el año pasado, cerca de 76 autos se aparecieron.

El Rdo. Aaron Layne, de 36 años, que al principio estaba “en la cerca al respecto, ¿estamos sirviendo a una sociedad apresurada  que cada vez tiene menos tiempo para Dios? ¿Estamos haciéndoselo demasiado fácil, sabes, para que digan sí he cumplido hoy con una tradición religiosa y puedo andar andando por ahí con una mancha en la frente y eso no significa nada”.

Pero después de que 76 autos se presentaron, entre ellos el de un padre católico cuyo hijo tenía un cáncer de 4to. grado y no podía correr el riesgo de pescar una infección por estar en público, Layne se convenció.

Otra mujer dijo que ella vino porque el oficio de su iglesia local era a las 7 PM “y esa es la hora de acostar a mi hijo. La iglesia no me ofrece ningún lugar adonde ir. Pensé que era realmente formidable salir al encuentro de las personas donde ellas se encuentran y es por eso que voy a seguir haciéndolo”.

“Para mí se trata del dicho que la iglesia ha dejado el edificio. Si en verdad afirmamos el hecho de que somos la Iglesia y la Iglesia es el pueblo, supongo que no debe realmente importar donde celebramos nuestros oficios. Con todas esas justificaciones, y el hecho de que sinceramente vimos a Cristo la última vez que lo hicimos, estoy impaciente por ver cómo Cristo se muestra esta vez”.

Pero en la iglesia episcopal de San Francisco de las Islas [St. Francis of the Islands] en Savannah, Georgia, la Rda. Lauren Flowers Byrd dijo que aunque la iglesia participó el año pasado, ellos decidieron no hacerlo este año.

“Soy una de esa gente que cree que uno tiene que detenerse a meditar en su mortalidad, no esa cosa de pasar en un auto”, dijo Byrd a ENS. “Para mí es algo que amerita un pausa, tomarse el tiempo para detenerse y participar en ello [en la liturgia] por un rato.

“Es como si te invistieras de tiempo, tiempo mortal, cuando te imponen la ceniza en la cabeza.

A falta de ese tipo de gracia, puedo ver lo que la Iglesia busca en la calle, llegar a personas allí donde las vidas mortales realmente se viven”.

— La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service radicada en Los Ángeles. Traducción de Vicente Echerri.

Speak Your Mind

*

Full names required. Read our Comment Policy. General comments and suggestions about Episcopal News Service, as well as reports of commenting misconduct, can be e-mailed to news@episcopalchurch.org.