El Obispo Primado se dirige al Club Nacional de la Prensa sobre la creación de una sociedad más inclusiva

El obispo primado Michael Curry se dirige, el 8 de febrero, a miembros e invitados del Club Nacional de la Prensa, en Washington, D.C., sobre el papel de la Iglesia en la creación de una sociedad más inclusiva. Foto de Lynette Wilson/ENS.

El obispo primado Michael Curry se dirige, el 8 de febrero, a miembros e invitados del Club Nacional de la Prensa, en Washington, D.C., sobre el papel de la Iglesia en la creación de una sociedad más inclusiva. Foto de Lynette Wilson/ENS.

[Episcopal News Service – Washington, D.C.] “O aprendemos a vivir juntos… o pereceremos juntos como tontos”, así comenzó diciendo el obispo primado Michael Curry al dirigirse a los miembros e invitados del Club Nacional de la Prensa  [National Press Club] el 8 de febrero.

Las palabras, dichas por el Rdo. Martin Luther King Jr. durante un discurso pronunciado en  San Luis, Misurí, en 1964, sirven como cita definitoria para el siglo XXI, dijo Curry.

“La opción es nuestra: ‘caos o comunidad’”, dijo Curry, haciéndose eco del título del cuarto y último libro de King: Adónde vamos: caos o comunidad  [Where Do We Go from Here: Chaos or Community] publicado en 1967. En el libro, dijo Curry, era obvio que King luchaba por el futuro del movimiento de los derechos civiles y por la manera de conducir una nación —que potencialmente se desmembraba— durante un tiempo de conflicto racial —y de clase— y de la guerra de Vietnam.

Partiendo del tema “el papel de la Iglesia en la creación de una sociedad más inclusiva”, Curry compartió sus comentarios con más de 30 personas reunidas en el salón Edward R. Murrow de la sede del club: una organización profesional de periodistas y profesionales de la comunicación con más de 3.500 miembros.

Curry habló como parte de la serie regular del club Newsmaker, conferencias de prensa de una hora de duración, en las cuales congresistas, funcionarios del gobierno, politólogos e influyentes líderes de organizaciones se dirigen a los miembros del club y responden a preguntas de los medios de prensa. Katharine Jefferts Schori, la anterior Obispa Primada, habló ante el Club de la Prensa en 2008.

La invitación a hablar de Curry se produjo por recomendación de Susan Hahn, miembro del Club de la Prensa y de la iglesia episcopal de Cristo [Christ Church] de las inmediaciones de Alexandria, Virginia. Hahn asistió al evento junto con otros episcopales, entre ellos  la Rvdma. Mariann Edgar Budde, obispa de la Diócesis de Washington, y el Rvdmo. Gene Robinson, obispo jubilado de la Diócesis de Nuevo Hampshire.

El 7 de febrero, Curry predicó en la Catedral Nacional de Washington durante una eucaristía vespertina en conmemoración de Absalom Jones, el primer afroamericano en ser ordenado sacerdote episcopal.

Curry le expresó a los reunidos en el Club de la Prensa que estaba sorprendido por su elección como el primer Obispo Presidente y Primado afroamericano de la Iglesia Episcopal durante la Convención General de junio pasado.

Dijo que su elección, sin embargo, no era la única sorpresa, y citó las dos prioridades de la misión de la Iglesia Episcopal, evangelización y reconciliación racial, adoptadas por esa misma Convención.

“Evangelización y episcopal” son dos palabras que rara vez se oyen juntas, afirmó Curry, añadiendo que “por primera vez se  situó la evangelización al frente y al centro de la Iglesia Episcopal” que ha contraído un serio compromiso de volver a la labor de reconciliación racial desde fines de los años sesenta cuando John E. Hines era el obispo primado de la Iglesia Episcopal.

“Estos fueron dos decisiones valientes, y no creo que ninguno de nosotros realmente las vimos venir”, afirmó. “Sospecho que cuando uno no ve venir algo como eso bien puede ser una señal de que alguna otra variable participa de la ecuación, lo cual significa que el Espíritu Santo ha estado experimentando con nosotros…

“Salimos de esa convención con el compromiso de la Iglesia Episcopal con lo que yo llamo el Movimiento de Jesús y con un compromiso a seguir en el camino de Jesús de Nazaret, sin saber exactamente cómo todo esto va a funcionar, pero siguiendo el camino de Jesús de Nazaret que es el camino del amor de Dios en este mundo. Y hacer esto por medio de la evangelización y de una manera que conduzca a la reconciliación racial en nuestra sociedad y en el mundo”.

Curry dijo estar convencido de que el llamado de King al siglo XXI “a aprender a vivir juntos como hermanos y hermanas,  está vinculado a la verdad de este Movimiento de Jesús y a la obra de la evangelización y la reconciliación racial”.

Tal como el rabino británico Jonathan Sacks señala en su libro No en nombre de Dios [Not in God’s Name: Confronting Religious Violence], el extremismo religioso está teniendo lugar en el judaísmo, el cristianismo y el islam, y las voces más moderadas y centristas están ausentes de la conversación. Y Occidente se ha alejando en gran medida de sus anteriores valores judeocristianos, para volverse a los ídolos del interés personal: el mercado, el consumismo y el individualismo.

“El becerro de oro del ego ha vuelto a ser levantado por los hijos de Israel en el desierto”, dijo Curry en apoyo de la tesis de Sacks. “Ese becerro de oro, ese ídolo del ego, puede bien ser la realidad más destructiva de la sociedad humana. egocentrismo, egoísmo, llámenlo como quieran, es francamente un cáncer que puede destruirnos a todos y, si no se controla, destruirá al planeta”.

Curry dijo sentirse alentado por el papa Francisco, por su popularidad y sus acciones hacia la inclusión de todo el mundo; él está moldeando “una manera de ser que es exactamente lo contrario del egocentrismo y la autodestrucción y en eso se afirma la esperanza”.

Jesús, dijo Curry, lo resumió todo, al decir claramente en Mateo 22, que la ley y los profetas dependen del amor a Dios y del amor al prójimo.

“La religión tiene que ver de manera completa y total con el amor a Dios y el amor al prójimo, si no tiene que ver con el amor, no tiene que ver con Dios…”

King, dijo Curry, entendió que el amor es la vía para crear una “amada comunidad”.

“Si amo a Dios con todo mi corazón y con toda mi mente, no hay lugar para el egoísmo”, afirmó Curry.

Por su parte, la Iglesia Episcopal al poner la evangelización y la reconciliación racial al frente y al centro busca intencionalmente la manera de llevar a cabo la tarea de amar a Dios y al prójimo tanto dentro como fuera de la Iglesia Episcopal.

Curry habló de la evangelización y la reconciliación racial en el contexto del amor a Dios y del amor al prójimo como una senda para “la vida del mundo”.

La evangelización no consiste en traer personas a la Iglesia Episcopal, sino en llevar a las personas a una “relación más profunda y duradera con Dios”.

“La evangelización consiste en llevarnos de regreso a ese Dios y llevarnos de regreso al encuentro de unos con otros, y eso es la reconciliación, y cuando eso ocurra no permitimos que los niños se acuesten con hambre, cuando eso ocurra todos los niños tendrán la oportunidad de una educación excelente y accesible, cuando eso ocurra todo ser humano será un hijo de Dios y estará dotado por Dios de ciertos derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, cuando eso ocurra depondremos nuestras espadas y nuestros escudos en la ribera y no nos prepararemos más para la guerra.

“O aprendemos a vivir juntos como hermanos y hermanas… o pereceremos juntos como tontos. Pero yo no estoy en esta empresa porque crea que pereceremos. Estoy en esta empresa porque vamos a aprender a vivir juntos, y la Iglesia Episcopal va a contribuir a encabezar la marcha porque somos parte del Movimiento de Jesús”.

Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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