Abundan oraciones y proclamaciones para el papa Francisco

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El recién electo papa Francisco —ex cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio— en el momento en que sale, luego de orar, de la basílica de Santa María la Mayor en Roma, el 14 de marzo de 2013. Foto de REUTERS/Alessandro Bianchi

[Episcopal News Service] El papa Francisco comenzó el 14 de marzo, su primer día como obispo de Roma y líder de los 1.200 millones de católicos romanos, con una devoción privada en una basílica romana dedicada a la Virgen María, pero también rodeado de oraciones, al tiempo que un caudal de mensajes de apoyo y de palabras de esperanza le llegaba desde todos los rincones del planeta.

El Rdo. Tomás Mansella, sacerdote [episcopal] nacido en la Argentina, describió al nuevo papa, a quien conoció cuando era aún el arzobispo Jorge Mario Bergoglio de [Buenos Aires,] Argentina, como un hombre de profunda humildad y fe.

Mansella, ex coordinador de traducciones de la Iglesia Episcopal, sirvió recientemente como rector interino de la catedral anglicana de San Juan en Buenos Aires, Argentina.

La catedral católica romana de Buenos Aires está a sólo unas pocas cuadras de la catedral anglicana y “el ‘padre Jorge’, como él quería que lo llamaran —aun siendo arzobispo y cardenal— solía caminar esas pocas cuadras desde su residencia para asistir a varios oficios ecuménicos en San Juan”, dijo Mansella a ENS. “En muchas ocasiones él usaba el metro dondequiera que tuviera que ir.  Es muy sencillo. Dice lo que tiene que decir, y luego se sienta”.

Mansella dijo que  Bergoglio es muy respetado en Argentina. “Es muy ecuménico —especialmente con los anglicanos— y un hombre de oración y de gran espiritualidad… Con frecuencia se ha pronunciado a favor de la justicia social. Pero, debido a que ha condenado la actual corrupción oficial argentina, no es muy querido por los poderes fácticos. Acaso por ejercer una gran influencia, él será una fuerza para reformar la curia romana. Pero no hay que esperar grandes proclamaciones”.

Bergoglio sirvió como arzobispo de Buenos Aires desde 1998. El papa Juan Pablo II lo nombró cardenal en 2001. Es el primer no europeo que preside la Iglesia Católica Romana en más de 1.000 años.

Poco después del anunció del 13 de marzo, la obispa primada Katharine Jefferts Schori dijo en una declaración que la Iglesia Episcopal orará por el nuevo obispo de Roma “y por la posibilidad de un diálogo constructivo y de cooperación entre nuestras iglesias”.

El arzobispo de Cantórbery, Justin Welby, también emitió una declaración. “Le deseamos al papa Francisco toda suerte de bendiciones en las enormes responsabilidades que ha asumido en representación de los católicos romanos de todo el mundo”, dijo, llamando al nuevo pontífice “un pastor compasivo de genuina estatura que ha servido a los pobres en América Latina y cuya sencillez y santidad de vida son notables”.

Al principio hubo una confusión respecto a si Bergoglio había tomado su nombre papal en honor de Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana, o de Francisco Javier, uno de los primeros siete jesuitas y santo patrón de los misioneros catolicorromanos.

Según informes de prensa, el P. Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, dijo que el nuevo papa había elegido el nombre en honor de San Francisco de Asís.

La Rda. Margaret R. Rose, subencargada de relaciones ecuménicas e interreligiosas de la Iglesia Episcopal, dijo a ENS que ella esperaba que el papa Francisco “será un líder que se arriesgue a hacer nuevas cosas por el bien del evangelio y que siga las huellas de su homónimo [Francisco de Asís] en el llamado a cuidar de los pobres y de toda la creación. Nuestras oraciones están con él en tanto buscamos la asociación y la unidad de todos los cristianos”.

El obispo Wilfrido Ramos-Orench, encargado de asociaciones globales para la IX Provincia de la Iglesia Episcopal, dijo que la elección es “un momento histórico para la Iglesia Católica Romana y para todo el continente latinoamericano. El nombre que él ha escogido es muy revelador para mí. Es de esperar que seguirá la senda de Francisco de Asís en solidaridad con los pobres, los oprimidos y los desposeídos. Que su papado abra el camino para un auténtico diálogo ecuménico y la restauración de las quebrantadas relaciones con nosotros los anglicanos y con otros organismos cristianos”.

El obispo John Bauerschmidt, de la Diócesis Episcopal de Tennessee y copresidente del Diálogo Anglicano-Catolicorromano EUA (ARCUSA, por su sigla en inglés), dijo que la elección “era un signo de esperanza para todos los cristianos”.

“La elección al mismo tiempo del primer papa de América Latina y del primer miembro de la Sociedad de Jesús en detentar este cargo abre nuevos caminos”, le dijo él a ENS. “Pido que el papa Francisco siga edificando las buenas relaciones que se han desarrollado entre anglicanos y catolicorromanos a lo largo del último medio siglo, al tiempo que también abra nuevos caminos de su propio iniciativa en la búsqueda de la unidad a que Jesús nos llama”.

La Sociedad de Jesús, cuyos miembros son llamados jesuitas, es conocida por su obra misionera y su compromiso con la justicia social y la evangelización. En los primeros tiempos de su historia, los jesuitas  entraron en conflicto, más de una vez, con el papa, la curia romana y con algunas naciones, pero fundamentalmente por razones políticas y económicas, más que por razones teológicas.

El Rvdmo. Gregory Venables, obispo anglicano de Argentina y ex primado de la Iglesia Anglicana del Cono Sur, definió la elección de Bergoglio como “inspirada”.

“Muchos me están preguntando cómo él es realmente. Es mucho más un cristiano centrado en Cristo y lleno del Espíritu que un mero hombre de Iglesia. Él cree en la Biblia como está escrita”, dijo Venables, según un informe del Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana [Anglican Communion News Service]. “Es consecuentemente humilde y sabio, notablemente dotado y no obstante un hombre ordinario. No es tonto y habla en voz baja, pero con mucha claridad cuando es necesario”.

Por ejemplo, dijo Venables, el ex cardenal le dijo desayunando una mañana que “el Ordinariato era bastante innecesario y que la Iglesia nos necesita como anglicanos”.

En 2009, el papa Benedicto XVI, predecesor del papa Francisco, creó los ordinariatos anglicanos en Inglaterra y Estados Unidos como vehículos para que ex anglicanos o anglicanos desafectos pudieran unirse a la Iglesia Católica. El controversial anuncio resultó sorpresivo para muchos anglicanos, incluido el entonces arzobispo de Cantórbery Rowan Williams, quien no había sido consultado acerca del plan pese a haber cimentado una estrecha relación con el papa Benedicto.

Mientras fue primado del Cono Sur, Venables se ofreció a supervisar a miembros de parroquias y diócesis que se habían separado de la Iglesia Episcopal y de la Iglesia Anglicana del Canadá.

La Rda. Alyson Barnett-Cowan, directora para Unidad, Fe y Orden de la Comunión Anglicana, dijo a ENS que el hecho de que el papa Francisco sea de América Latina, “que parezca ser un hombre genuinamente humilde y el que haya escogido el nombre que lleva señalan hacia un rumbo nuevo… Espero que rejuvenecerá a la Iglesia Católica Romana y le imprimirá un espíritu y una visión novedosos”.

Varios primados anglicanos hicieron declaraciones acerca de la elección del papa mientras se preparaban para la entronización de Welby, su propio líder espiritual, en una ceremonia por estricta invitación que tendrá lugar el 21 de marzo en la catedral de Cantórbery.

El arzobispo Phillip Aspinall, primado de la Iglesia Anglicana de Australia, dijo que el papa Francisco trae consigo “una estupenda reputación [por su activismo] en pro de la justicia social, su preocupación por los pobres y su humildad. Su nombramiento como líder de la Iglesia Católica Romana llega con gran esperanza, expectativas y responsabilidad… El nuevo arzobispo de Cantórbery, Justin Welby, será entronizado en Londres la semana siguiente,  lo cual significa que dos de las mayores comuniones cristianas del mundo tienen nuevos líderes para enfrentar y abordar los retos del futuro”.

La misa de instalación de Francisco debe celebrarse el 19 de marzo en la basílica de San Pedro.

El Rvdmo. Richard Clarke, arzobispo of Armag y primado de toda Irlanda, dijo: “En compañía de millones de mujeres y hombres a través del mundo de diferentes tradiciones cristianas a la suya, le prometo al nuevo papa nuestras oraciones al tiempo en que él inicia su nuevo ministerio. Argentino de padres europeos, él reúne en su propia persona las culturas, esperanzas y necesidades espirituales del primer mundo y del mundo en desarrollo, de gran mérito en medio de las complejidades y recelos de nuestra tierra globalizada. Él ha sido campeón de las necesidades de los pobres y los desposeídos y, en la simplicidad de su propio estilo de vida, ha buscado reflejar la vida del amadísimo santo cuyo nombre ha de llevar en el futuro, San Francisco”.

El mundo ecuménico también es un hervidero de reacciones y de palabras de esperanza y aliento.

El Rdo. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), calificó la elección como “un giro en la vida de la Iglesia Católica Romana, pero también tiene un impacto en las personas de otras iglesias y fes”.

En una declaración, Tveit dijo que siempre, a partir del Concilio Vaticano II en los años sesenta, la Iglesia Católica Romana y el Consejo Mundial de Iglesias han participado de un diálogo y una cooperación constructivos en asuntos de fe, testimonio y la unidad fundamental de todo el cuerpo de Cristo.

“Hemos aprendido que peregrinamos juntos en el único movimiento ecuménico, y estamos particularmente agradecidos por la manera en que la Iglesia Católica labora con nosotros en importantísimos asuntos de unidad, eclesiología, misión y diálogo interreligioso”, afirmó. “Ahora, en estrecha colaboración con el papa Francisco, esperamos ampliar esta positiva relación con la Iglesia Católica que ha sido tan cuidadosamente promovida en el pasado”.

La Iglesia Católica Romana no es miembro oficial del CMI, pero sus delegados y observadores con frecuencia asisten a sus reuniones  más importantes.

En EE.UU., Kathryn M. Lohre, presidenta del Consejo Nacional de Iglesias,  expresó: “Todos nosotros hemos visto un profundo desarrollo entre los cristianos de todas las tradiciones en América Latina y a través del hemisferio sur. Oramos que todos nosotros estemos atentos y seamos receptivos al testimonio cristiano que emana de esa parte del mundo, y le deseamos al papa Francisco lo mejor de lo mejor al comienzo de su nuevo ministerio”.

La Iglesia Católica Romana tampoco es miembro del CNI, pero la Conferencia Católica de EE.UU. ha colaborado activamente con el CNI en ministerios y programas ecuménicos, y católicos romanos han prestado servicios en comisiones y comités del CNI.

El presidente Barack Obama también celebró la elección del papa en un mensaje “en nombre del pueblo estadounidense”.

“Como campeón de los pobres y de los más vulnerables entre nosotros, él es portador del mensaje de amor y compasión que ha inspirado al mundo por más de dos mil años: que en cada semejante veamos el rostro de Dios”, dijo Obama. “Como el primer papa de América, su selección también habla de la fuerza y vitalidad de una región que configura cada vez nuestro mundo, y junto con millones de hispanoamericanos, nosotros en Estados Unidos compartimos la alegría de este día histórico.

“Así como valoré nuestro trabajo con el papa Benedicto XVI, espero colaborar con Su Santidad en la promoción de la paz, la seguridad y la dignidad de nuestros prójimos, independientemente de su fe. Nos unimos con personas de todo el mundo en ofrecer nuestras oraciones por el Santo Padre al tiempo que inicia la sagrada tarea de liderar a la Iglesia Católica en nuestro mundo moderno”.

– Matthew Davies es redactor y reportero de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.

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