Una Cuaresma creativa con danza de zumba y muestrario de fotos

[Episcopal News Service] Shannon Knapp, de Lehighton, Pensilvania, practica danza zumba en su ‘camino a Jerusalén’ como parte de su ejercicio spiritual en la Cuaresma de 2013.

Al menos otras 83 personas en la Diócesis Episcopal de Bethlehem están remando, levantando pesas, haciendo ciclismo, caminando y hasta haciendo ejercicio con sillas en hogares de ancianos con la disposición de abandonar estilos de vida insanos mientras cuentan las calorías quemadas como [equivalentes a] kilómetros recorridos que tiene por finalidad “llegar a Jerusalén” a tiempo para la Semana Santa.

Muchos episcopales están brindando tentadoras oportunidades creativas a la tradicional costumbre cuaresmal de renunciar a malos hábitos o lujos y de adquirir disciplinas en el empleo de acercarse más a Dios.

Las invitaciones a renunciar cosas incluyen llamados a través de la Iglesia Episcopal y de la Comunión Anglicana a ‘ayunar’ en el uso del carbón y de las bolsas plásticas,  a reducir el consumo de alimentos y a abstenerse de palabras y estivos de vida insanos al tiempo de concentrarse en vivir de una manera más sencilla.

Además de la caminata comunitaria a Jerusalén en la Diócesis de Bethlehem, otras posibilidades añadidas incluyen: publicar una foto diaria de la presencia de Dios en lugares inesperados; la Locura de la Cuaresma; los desafíos bíblicos; e incluso una competencia entre bigotes y barbas de perilla.

Cuaresma: orar, ayunar, actuar solidariamente
En su mensaje de Cuaresma, la obispa primada Katharine Jefferts Schori pidió a los episcopales “orar, ayunar, actuar solidariamente con los menesterosos. Aprender más, dar limosnas, compartir lo que tienen. Ser consciente de lo que comen.

Los episcopales podrían, por ejemplo, contemplar el consumir $4 de alimentos al día, el equivalente del presupuesto de los Cupones de Alimentos [Food Stamps], como un “acto de solidaridad con los que padecen escasez todos los días y todas las semanas”, afirmó.

Del mismo modo, los episcopales de San Diego fueron invitados a  convertirse en “Hambrientos por Cuaresma”, privándose de una comida a la semana y donando el costo de esa comida a Servicios Episcopales de la Comunidad [Episcopal Community Services] para programas que ayudan a las personas sin hogar y a los enfermos mentales. De esa manera, se trataba, al mismo tiempo, de renunciar y de añadir, dijo Deann Ayer, coordinadora voluntaria de ECS.

“A las familias le resultaría divertido hacerlo, y a los niños también, y luego conversar acerca de lo que significa”, apuntó ella en una reciente entrevista telefónica desde su oficina.

Renunciar y añadir… palabras
La Sociedad de San Juan Evangelista  [Society of St. John the Evangelist] en West Newbury, Massachusetts, ha abierto un sitio de meditación para “renunciar a una palabra a la semana” sin la cual su vida sería mejor, Jamie Coats, director de Los Amigos de SSJE.

“Mi palabra de esta semana fue ‘yo’”, escribió Laura en la página web de la meditación durante la estación cuaresmal del año pasado. “Quería intentar poner el énfasis en la otra persona, en lugar de en mí misma. La renuncia no me salió tan bien; pero intentarlo resultó una lección en sí y de por sí. ¡No tenía idea de cuánto yo hablo sobre mí misma! ¡Estaba a mitad de frase y me quedaba congelada al acordarme de que la conversación giraba en torno a los demás! Entonces cambiaba de tema e intentaba sacarle conversación a ellos y sobre ellos. He decidido insistir en esta palabra durante dos semanas puesto que no lo llegué a hacer tan bien como habría querido”.

Al menos 40 personas respondieron al desafío el año pasado, dijo Coats en un mensaje electrónico a Episcopal News Service.

La página web explica la manera de proceder: “Todos tratamos, una u otra vez, de renunciar a esos hábitos, alimentos o conductas que nos hacen daño — ¿qué hay de las palabras? He aquí nuestro reto para usted: durante una semana, deje de usar una palabra que sea destructiva para usted, para su vida, para el mundo de sus relaciones con los demás”.

Entre tanto, los feligreses de la iglesia del Espíritu Santo [Church of the Holy Spirit] en Harleysville, Pensilvania, están añadiendo palabras  —sus propias reflexiones diarias se distribuyen por Internet como un blog Tumblr, dijo la Rda. Catherine D. Kerr, rectora auxiliar.

“En vez de concentrarse nuestra comunidad en algo que se produce en algún lugar ‘allá afuera’ estas reflexiones están escritas por miembros de nuestra propia parroquia y se compartirán con el mundo”, explicó.

Además… levantamiento de pesas y ejercicios de sillas para Jerusalén
Jerusalén está aproximadamente a 9.133 kilómetros del condado de Carbon, Pensilvania, y el Rdo. John Wagner, rector electo de la iglesia de San Marcos y San Juan [St. Mark’s and St. John’s] en la ciudad de Jim Thorpe, está haciendo la conversión de calorías a kilómetros por toda una serie de ejercicios. De esa manera, los participantes metafórica y colectivamente llegarán a Jerusalén “a tiempo de unirse a Jesús en la Vía Dolorosa y hacer ese trayecto de lágrimas con él”.

“Podremos recorrer esa Vía Dolorosa con unos cuantos kilos de menos y una figura un poquito mejor”, dijo Wagner, que hasta ahora ha conseguido que 83 personas, entre episcopales, catolicorromanos y metodistas, se hayan apuntado para el viaje.

“Mi oración es que no nos falten unos cuantos kilómetros y nos quedemos mojados en el Mediterráneo”, bromeó él durante una reciente entrevista telefónica con ENS.

Wagner adaptó un programa del Ministerio Episcopal de Salud para incluir a todo el mundo, desde una danza zumba de Shannon Knapp hasta los ejercicios con sillas de los residentes de un hogar de ancianos, contó él.

Para Knapp, una feligresa de la iglesia de Todos los Santos [All Saints] en Lehighton, “es una gran oportunidad  utilizar el ejercicio [físico] en una misión positiva para la iglesia. Estoy impaciente por empezar”.

Wagner, de 66 años, que medita mientras camina, dijo que el programa también incluía meditaciones semanales sobre la Escritura y consejos de salud. “Y según avance la estación de Cuaresma, es de esperar que lleguemos a Pascua mucho mejor física y espiritualmente, y mi cardiólogo sí aprueba eso”.

Los participantes le enviarán por correo electrónico a Wagner el total de sus actividades de cada semana; él las convertirá en kilómetros y los mantendrá expuestos [en la página web] en cómputos individuales y colectivos según se acerque la Semana Santa.

Cuando algunos participantes de un hogar de ancianos manifestaron su preocupación de que sólo podían comprometerse a hacer dos o tres kilómetros por semana, él comparó sus contribuciones a “la lección de la ofrenda de la viuda de San Lucas, donde sus dos blancas fueron consideradas más valiosas que la de los ricos que dieron de su abundancia. De manera que ellos podían integrarse al programa  y si tengo que recogerlos el Sábado Santo y traerlos para que se reúnan con el resto del grupo, pues me parece bien”.

Wagner dijo que planeaba atraer a tantos participantes como fuera posible durante la Semana Santa para concluir juntos el último tramo. Él aún está aceptando participantes, incluidos los “independientes”, a través de su correo electrónico en: frjohn@ptd.net.

Hacer ayuno… de carbón y bolsas plásticas
Tanto la Diócesis de Virginia Como la Red Medioambiental de la Comunión Anglicana [ACEN, sigla en inglés] están invitando a participar en un “Ayuno de carbón por la Cuaresma”.

“La Cuaresma es un tiempo de arrepentimiento y ayuno, de apartarse de todo lo que es contrario a la voluntad y el propósito de Dios para este mundo y todos los que viven en él”, dijo el arzobispo Thabo Makgoba, presidente de ACEN y  primado de la Iglesia Anglicana de África del Sur, que incluye a algunos de los países más vulnerables al cambio climático. Recientemente, las inundaciones afectaron a dos de las diócesis de su Iglesia, Lebombo y Niassa, y dejaron a más de 150.000 personas sin hogar.

“Este año, invito a los anglicanos a concentrar sus ‘actos de amor y sacrificio’ cuaresmales en nuestra contribución al cambio climático y a los más afectados por él”, dijo  Makgoba en una declaración.

El recurso del ayuno de carbón sugiere una acción específica por cada uno de los 40 días de la Cuaresma, que cree conciencia de los problemas ambientales y oriente a los participantes en la forma de hacer un impacto positivo en la creación.

Partiendo de las tradicionales costumbres cuaresmales en que los cristianos renuncian a cosas tales como chocolates o bebidas alcohólicas, el ayuno de carbón le pide a los participantes  que se concentren en cambios de su estilo de vida para reducir su “impacto ecológico”, su contribución a las emisiones de gas nocivas al medioambiente que causan el efecto invernadero, y que usualmente se miden en equivalentes a dióxido de carbono. Los participantes pueden registrar sus experiencias en un blog en desde el Miércoles de Ceniza hasta Pascua de Resurrección.

En otra iniciativa medioambiental, en la Diócesis de Maryland los Aliados Interreligiosos por el Chesapeake (que antes se llamaran Comunidad del Pacto de Chesapeake) invitan a las congregaciones a abstenerse de usar bolsas plásticas durante la Cuaresma y optar en su lugar por bolsas reusables de tela, según Sharon Tillman, directora de comunicaciones de la diócesis.

Los episcopales también pueden unirse a un [proyecto de] 40 Días de Vida Sencilla en un Tiempo de Fuego y de Lluvia [40-Days of Simply Living in a Time of Fire & Rain], un reto interreligioso para individuos y congregaciones, según Chuck Morello, copresidente de la Comisión Episcopal de Mayordomía Ambiental de Minnesota. Esta iniciativa es accesible en Facebook e incluye un calendario de retos para los participantes.

Además… imágenes de Dios
Kim Ellsworth, que participa en el Programa Episcopal de Prácticas Urbanas [Episcopal Urban Intern Program] en la iglesia de San Esteban [St. Stephen’s] en Hollywood, California, espera captar a otros  en “asumir una disciplina que impacta nuestra fe, nuestras relaciones y nuestra relación con Dios.

“Voy a tomar una foto cada día de lo que creo que representa la presencia de Dios en una ciudad que usualmente no la muestra abiertamente”, según Ellsworth. “Cuando me mudé por primera vez a Los Ángeles, estaba asombrada por la suciedad del medioambiente y del sufrimiento de la gente a pesar del clima espléndido y tibio. Quería ayudar pero reconozco que caí en el pesimismo de [creer] que nada que hiciera cambiaría eso. He salido de ahí, pero quiero aprovechar este tiempo de reflexión para documentar y explorar cómo Dios se muestra en lugares donde normalmente no se nos ocurriría mirar”.

Valiéndose de la página de Facebook y del sitio web de la iglesia, ella ha invitado a la comunidad a que la acompañen en su aventura fotográfica.

En una actividad cuaresmal inspirada en los deportes, la conocida Locura de Cuaresma creada por el Rdo. Tim Schenck en 2010 y ahora dirigida en asociación con el Movimiento Adelante [Forward Movement] consiguió hasta 50.000 visitas a la página web el año pasado.

El formato de la manera atractiva de aprender acerca de los hombres y mujeres del Calendario de los Santos de la Iglesia es directo: “se ponen 32 santos en una categoría de eliminación individual semejante a un torneo. Cada selección permanece abierta por un cierto período de tiempo y la gente vota por su santo preferido. 16 santos hacen la serie de los Devotos Dieciséis; ocho pasan a la serie de los Jubilosos Ocho; cuatro integran los Fieles Cuatro; dos pasan al Campeonato, y al ganador se le concede el codiciado Halo de Oro. La primera serie consiste en información biográfica básica de cada uno de los 32 santos. Las cosas se tornan un poquito más interesantes en las series subsecuentes en la medida en que ofrecemos citas y peculiaridades, exploramos leyendas e incluso nos adentramos en la zona de las cursilerías piadosas”, según la página web de Locura de Cuaresma.

Para los que tienen una mentalidad bíblica, varias iglesias e incluso algunas diócesis han emprendido el Desafío Bíblico, que ofrece varias opciones de leer segmentos de la Biblia, o la Biblia completa durante los programas cuaresmales y a lo largo del año.

Finalmente, la iglesia de Santiago Apóstol [St. James] en Cincinnati está auspiciando una competencia de dejarse crecer bigotes y barbas de perilla (o chivitos). Los concursantes comienzan el Martes de Carnaval “con una apuesta inicial de $10 que es la cuota de participación”, según la página web del concurso. “También anunciarán la institución benéfica de su elección a la que patrocinan [los concursantes] con su vello facial”.

– La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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